Es una fresca mañana en Begin City. Pocas personas se han levantado aun, solo aquellas cuyos negocios deben abrir o atender. Hay una excepción a la regla hoy, pues en la plaza central, Blue y el pequeño Matsy esperan mientras ven los pequeños puestos de comida abrir las puertas. El chao está ansioso por ir a probar un bocado de lo que sea, por lo que el erizo debe sujetarlo de las alas de vez en cuando.

No tuvieron que esperar mucho, Katly no tardó en llegar también al lugar.

—Buenos días, te ves bien.

—Hola, Blue —no se escuchaba muy alegre, lo que empeoraba conforme el chico trataba de sonar simpático.

—La verdad no creí que vendrías, como te llamé tan temprano. Matsy y yo estábamos a punto de ir a —se detuvo al notar cómo Katly desviaba la mirada, así que se levanta y comienza a ser directo—… En fin, gracias por venir. Quería que habláramos un poco.

—¿Hablar?

—Sí. Desde la otra noche siento que hay un poco de… tensión, y quisiera liberarla un poco.

—¿Por qué aquí? ¿Y por qué tan temprano?

—Este lugar un muy tranquilo por las mañanas, perfecto para caminar y liberar un poco la mente, ¿no crees? Además, tengo todo un día planeado, y quería hacer esto lo antes posible.

—Ya veo —dijo, un poco molesta tras escuchar lo último.

No se necesitan poderes para interpretar la voz de Kat, el erizo lo sabe, así que sugiere dar una caminata para calmarla un poco. Tras unos largos minutitos de silencio, Blue decide hablar.

—Creo que podemos arreglar las cosas siendo directos, dime: ¿qué es lo que te molesta de mí?

—Ya deberías saber eso.

Voltea con Matsy, el pequeño solo levanta los hombros, el erizo trata de adivinar.

—¿Es por las veces que me escapaba? No lo he vuelto a hacer —la gatita no respondía, siquiera lo volteaba a ver—. Entonces, ¿es solo porque no respondí bien aquella noche?

Katly comenzó a masajearse los ojos, lo que pone algo nervioso al erizo, ella nota esto, por supuesto.

—No, Blue, no es solo eso.

—¿No es solo eso? Entonces, ¿qué más?

—Escondes muchos secretos, Blue. Es difícil saber cuándo vas a responder o si vas a esquivar la pregunta, eres un experto en esquivar.

El chico no responde nada, se queda helado los primeros momentos por la agresividad de Katly, entonces baja la mirada.

—De acuerdo, intentaré responder a lo que quieras.

—No te creo,

—Puedes sentir cuando miento, ¿no es así? —volteó a verla, una mirada decidida, pero nada contenta. Entonces Katly se voltea.

—De acuerdo, confiaré en ti. Primero…

—Primero —interrumpió haciendo énfasis—, hay que buscar algo para desayunar —lo que puso en extremo feliz a Matsy, frustrando a Katly.

Llegan a un pequeño restaurant, hay pocas personas, pero los desayunos que preparan se pueden oler desde la cocina hasta donde Matsy está sentado. Blue debe seguir sujetándole las alas para evitar un desastre.

—Está bien, si voy a hacer esto, pondré algunas reglas.

—¿En serio? ¿Buscarás la forma de librarte de esto también?

—No es así.

—Bien, ¿cuáles son tus reglas?

—Primero: puede que haya cosas que no deberás decirle a nadie, ni siquiera a Qkidna o Azuri, ¿de acuerdo?

—¿Bien?

—Segundo: no puedes preguntar directamente por mi vida en Little York

—¡¿Qué?! ¿Cuál es el punto, entonces?

—Podré decirte algunas cosas si haces las preguntas correctas —trató de tranquilizarla para terminar—. Por último, tendrás que intercambiar respuestas conmigo.

—¿Qué?

—Si tú preguntas, yo preguntaré después. ¿Quieres poner reglas?

—Bien, que sea como quieras. Estas son mis reglas…

El más poderoso

Alvin Stius VS. Albert Genevil

Pasado el mediodía, Blue y Matsy llegan a casa de Alvin. El erizo da un suspiro de alivio, al igual que el pequeñín. Justo antes de tocar la puerta, el armadillo sale y los recibe con emoción, los invita a pasar.

—No te había visto tan feliz antes. ¿Cada cuándo haces esto?

—Cada que me quedo sin anillos dorados. Mas o menos, una vez al año. Aunque esta vez tan solo han pasado cuatro meses.

Suben las escaleras hasta subir al tejado. Ahí, una pequeña nave lista para marchar los esperaba. Un vehículo circular, cabina para dos pasajeros.

—Me encanta conducir esta cosa, aunque solo la uso para estos viajes.

—¿Tienes licencia para hacerlo?

—Soy un Stius, tengo licencia para muchas cosas —respondió con una sonrisa, impresionando a sus invitados.

—Supongo que se te acabaron los anillos luego de todos aquellos combates, ¿por qué esperaste hasta ahora?

—En realidad me quedaba una pequeña ración hasta hace poco, de alguna forma me quedé sin nada. Supongo que mi madre habrá tomado los que dejaba en mi habitación, no puedo quejarme de eso.

—¿Para qué necesita una señora de los anillos? —preguntaba mientras veía la cabina de la nave abrirse, pronto saltarían dentro.

—Los anillos son la mayor fuente de energía en este mundo, Blue, no son solo para sanar heridas o darle poder a Seres Comunes y armas —saltaron ambos a la nave, Alvin ha mejorado su condición gracias a los entrenamientos, puede hacer pequeñas cosas sin necesidad de su equipo, el cual ya se encontraba dentro del vehículo.

—¿Como qué otros usos se les puede dar?

—Son una fuente de energía, Blue, usa la cabeza —decía mientras encendía los motores y cerraba la cabina—. Es la batería más duradera que encontrarás en cualquier lado, mejora en funcionamiento de cualquier tipo de máquina. La mayor parte de mi casa funciona gracias a la energía dorada, solo usamos la energía eléctrica o la estándar como reserva.

—¿De verdad? Lo que me ahorraría si el edificio donde vivo funcionara así.

—Ojalá se pudiera, pero con los pocos anillos que hay en el mundo, es algo imposible.

—No lo entiendo —se ponía cómodo mientras la nave despegaba—, hubo una época donde los anillos dorados eran como la tierra. A cada diez metros podías encontrarlos, ¿qué fue lo que pasó?

—Ni siquiera nuestros abuelos vivieron esa época, Blue, ¿no prestabas atención en clases? Está en todos los libros de historia. Hablando de eso, ¿trajiste algo para estudiar?

El erizo casi se cae del pequeño asiento al escuchar esto, pues llegó con las manos vacías.

—¿Cómo quieres que te ayude a estudiar para ese examen si ni siquiera tú te preocupas por ello?

—¡Descuida! ¡No lo necesito! Aprendo muy rápido, además, tú adelantaste un par de años, ¿no? Puedes enseñarme lo que sabes ahora.

El armadillo da un largo suspiro, en su rostro se ve la frustración, pues no sería la primera vez que ayuda a un desobligado a estudiar. Y, hablando de ayudar, Marshall y Katly tenían una sesión de entrenamiento. Con una mano en la espalda, el lobo se mantenía firme, casi sin moverse de su lugar, mientras bloqueaba los numerosos y distintos ataques de Katly. El Ser Sombrío arroja golpes, suyos y de energía cuando se ve forzada a alejarse. Ni siquiera el Pulso Sombra logra hacer retroceder a Marshall, pues él lo debilita arrojando un poco de fuego con su mano libre. Mientras hacen esto, pueden conversar tranquilamente.

—¿De verdad? ¿Y cómo reaccionó cuando le dijiste?

—Lo hubieras visto, casi se cae de la silla, Matsy tuvo que impulsarlo de vuelta.

—¡Ja, ja! —se burló— Desearía haber visto su rostro.

—Oh, desearías, estuvo insistiendo en el tema por horas.

—Sí, me lo imagino. ¿De qué más hablaron?

—Pues —lo pensó un poco—, sobre muchas cosas, no puedo contarte mucho realmente.

—¿Oh? Ustedes dos son muy cercanos, ¿no es así? A pesar de que no ha pasado ni un año de que lo conociste.

—Bueno —seguía atacando—, no sé si decir que somos realmente muy cercanos, aún hay cosas que no se atreve a contarme, y… no debería poder quejarme de eso, yo tampoco me he atrevido a confesarle algunas cosas.

—Ah, ¿sí? ¿como lo que sientes por él?

—¿Qué? —dijo, sorprendida y confundida— ¡Marshall! ¡¿Cómo rayos…?!

—¡Ja, ja, ja! Es muy fácil adivinarlo, gatita, hablas de él cada que venimos a este lugar. Nadie necesita sentir la energía como tú para notarlo.

—¿En verdad es tan obvio? —preguntó, avergonzada.

—Es justo lo que acabo de decir. ¿Por qué no se lo dices?

—No, no, no es buena idea, no justo ahora. Con Genevil acechando, y —se quedaba sin excusas apenas comenzando—, y, no creo gustarle lo suficiente.

—¿De qué estás hablando? Son el uno para el otro.

—¿De verdad lo piensas así?

—Claro, son un par de debiluchos ingenuos, la pareja perfecta.

—¡Oye! —enfado infantil— ¡Ese debilucho te puede vencer! —arrojó un golpe que Marshall bloquearía con facilidad, curiosamente, con la mano donde se encuentra su brazalete inactivo.

—Sí, lo que digas. Creo que ahora es justo el momento, quizá hasta le des un motivo más para volverse fuerte, y necesito que lo haga, no puedo presumir que derroté a un debilucho.

—Oh, cállate, Marshall —dio un paso atrás—. ¿Sabes? Cuando estoy con él, puedo sentir sus emociones, al igual que su energía. A veces, puedo sentir como su corazón palpita, y, cuando estamos solos…

Una leve llamarada la interrumpe, dejando claro que Marshall no está interesado en los detalles.

—¿Sabes que el sujeto puede sentir energía también?

—Sí, es una de las cosas que hablamos, no puedo creer que no lo dijera hasta ahora. Espera, ¿tú lo sabías?

—Se convirtió en un aspecto importante en nuestros combates en cierto punto. No me lo dijo directamente, tuve que sacárselo. De alguna forma sabía qué ataques podía desafiar y cuales debía esquivar. No importa, ¿sabes por qué lo menciono?

—Porque —lo pensaba…

—Porque él puede sentir lo mismo que tú —y tras esta respuesta, la gatita se sonrojó tanto, que cubrió su rostro con ambas manos.

—¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡¿Entonces él ya lo sabe?! ¿Qué debo hacer? ¿Qué debo hacer?

Se interrumpe por completo lo que hacían hace apenas un momento. Marshall se molesta un poco, pero no lo suficiente para perder la paciencia.

—¿Quieres dejar de lloriquear un momento? No es para tanto.

—¿Cómo que no es para tanto? ¿Acaso nunca has estado enamorado?

—Quizá —se pone a pensar de una manera sarcástica—. No, no realmente. Uno no puede perder el tiempo en eso.

—¡Ah! ¡Eres imposible! —arrojó un Pulso Sombra, cosa que Marshall resiste sin problemas contraatacando con un poco de fuego.

—Si ya lo sabe, ¿qué más da? Adelante, dile lo que sientes. Si no lo haces ahora, terminarán solo como amigos.

—¿Cómo sabes eso?

—A Kira no le va nada bien con las hembras.

Al escuchar eso, Katly comienza a reír un poco, trata de controlarse, pero no logra evitar la carcajada. La risa se le contagia un poco a Marshall, solo que él no pierde la compostura.

—¡No me imagino a Kira enamorado! ¡Debe ser muy gracioso verlo así! ¡Ja, ja, ja!

—Sí, no tienes idea, je, je. Bien —arrojó una bola de fuego al suelo para asustar a su alumna—. Terminamos con el calentamiento, ¿qué toca hoy?

Hoy toca recolección de Anillos Dorados, los chicos recorren los cielos para llegar al lugar que solo Alvin conoce. Durante el vuelo, Blue trata de estudiar un poco, evitándolo la mayor parte del tiempo. Harto de esto, el armadillo le entregó una tableta para que resolviera algunas ecuaciones y contestara preguntas sobre otras materias de estudio, preguntas que él se inventó rápidamente. Aún con esto, el chico sigue procrastinando sacando conversación de cualquier lado.

—No dejaba de hacerme preguntas incómodas, de verdad, al principio fue algo serio, pero luego parecía que solo se burlaba de mí.

—Fascinante. ¿Terminaste con eso?

—Dame un momento, necesito recordar —se puso a pensar, sin embargo—. En serio, ¿para qué quiere saber a qué huele mi pañuelo?

Alvin se atraganta con su propia saliva, provocando que la nave de desestabilice por momentos. Matsy vuelta de un lado a otro, asustado, hasta que choca con el vidrio de la cabina y cae. Blue le da palmadas en la coraza al armadillo hasta que se calma.

—Blue —decía, molesto—, de verdad, ¿podrías concentrarte solo en estudiar?

—Lo siento, Al, no puedo concentrarme ahora. Algunas cosas que Katly dijo siguen sonando en mi cabeza.

—Ya sé, deja que huela tu pañuelo, después olerá el resto de tu ropa, desde tus largas playeras hasta tus… no, espera, eso es algo que diría Qkidna.

—No hablo de eso, Alvin. Las preguntas serias. Ella suele insistir mucho en hablar de mi pasado, pero, esta vez preguntó mucho sobre el presente.

—¿Qué te preguntó? —dijo, más por cortesía que por interés.

—Son demasiadas cosas, me da la impresión —se detuvo un par de segundos—… me da la impresión de que ella…

No podía terminar la frase, y Alvin no sabía cómo ayudarlo, mas pronto entendería a dónde se dirigía el erizo.

—¿Te da la impresión de que ella está enamorada de ti?

Blue se levantó de un salto del asiento, se golpeó la cabeza, y pronto se calmaría.

—Auh. Sí, eso es justo lo que he pensado el último par de meses.

—No lo sé, Blue. ¿Ella te gusta?

—No es sobre si me gusta o no. Es… más complicado que eso.

—¿Por qué lo sería? ¿Te gusta Katly? ¿O no? Si te gusta, comiencen a salir, si no, no. Es así de simple.

—No, Alvin, no lo es. Independientemente de lo que sienta o pueda llegar a sentir por ella, no creo poder —no terminó la oración…

—¿Por qué?

—Es… complicado.

—Claro —dijo, con decepción—, lamento no poder ayudarte con eso. Sin embargo, ¿terminaste con esa cosa?

—¿Qué? ¡Ah! ¡Lo siento! ¡Estaba por terminar!

—Olvídalo, guárdalo para el camino de regreso, hemos llegado.

Blue y Matsy rápido asoman por los vidrios. Vuelan sobre un enorme valle, tan grande hasta donde la vista alcanza. Casi todo el lugar se encuentra cubierto de pasto, cientos y miles de flores le dan color al lugar, las más numerosas son algunas parecidas a girasoles. Árboles, pequeñas colinas, pequeños animales, extensos ríos y cascadas que desembocan al mar, todo esto y más forman parte del paisaje.

—Increíble —decía, maravillado—, ¿qué es este lugar?

—¿Aún no has podido adivinar? Este lugar alguna vez formó parte de lo que ahora es la región Miraida, pero ahora se encuentra aquí, justo en una esquina de Hiddlem. Es uno de los lugares más antiguos de Mobius, de los pocos que se han podido conservar como tal hasta nuestros días. Esta zona ha pasado por tantas cosas.

Pronto aterrizarían sobre una pequeña colina, cerca de una zona con pequeñas montañas cuadradas. La simetría de estas formaciones de tierra parecía artificial, pero son todo lo contrario. La tierra parece tener dos colores, dos tonos marrones, uno casi anaranjado y otro oscuro, conviviendo como si se tratase de un eterno tablero de ajedrez. Los chicos bajan de la nave, Alvin se pone la mochila encima, su tecno-insecto sale de uno de los bolsillos, se instala en sus gafas, volviéndose parte de éstas y dándoles una apariencia más moderna.

—Bien, debe haber anillos cerca de aquí.

—Espera, ¿cómo sabes que aquí los encontrarás? —se pusieron en marcha, encabezados por el armadillo.

—Mi padre lo descubrió hace mucho. Los únicos que lo saben somos él, yo, y el Equipo Especial.

—Este lugar es hermoso, ¿escuchas el río? ¿las cataratas? ¿los animales? Todo es increíble.

—No los escucho tan bien como tú, je, je. ¿Ya adivinas qué es este lugar? Observa bien a tu alrededor.

Mientras seguían avanzando, Blue trataba de entender a Alvin, buscando cada detalle posible. Los tiernos animales de la zona lo distraen, pequeños conejos y ardillas corriendo por doquier, los pajaritos azules volando sobre su cabeza. Las graciosas pirañas que saltan del agua en busca de una presa. Llegan a un puente, construido a la antigua, tablones de madera sujetos a las orillas. Al principio no parece seguro, pero pareciera que un zorro pudiera corretear por ahí sin la menor preocupación. Al cruzar, llegan a una zona montañosa, donde se encuentran estos pequeños montes cuadrados. Sujetos a la tierra, aparecen y desaparecen grandes camaleones que buscan insectos para alimentarse.

—Aún no lo has descifrado, ¿cierto?

—¿Se supone que deba conocer este lugar, en primer lugar?

—Cielos, en serio que no prestabas atención en clase. Te daré una última pista, quizá te sirva. Enterrados a metros, tal vez kilómetros de estas tierras, se encuentran restos de cientos de robots que alguna vez invadieron esta zona. Algo parecido a lo que Genevil hace en nuestra ciudad, pero a gran escala, y con máquinas un poco menos odiosas.

—¿Qué? ¿Por qué habría robots aquí? ¿De hace cuánto estamos hablando?

—Nunca lo vas a adivinar, ¿verdad? Estamos sobre el gran Valle Verde, ubicado al sur de Hiddlem.

—¿El gran Valle Verde? Ese nombre me suena.

—¿Sabes quién corrió justo por las tierras que estás pisando hace alrededor de mil años?

Blue no tardaría mucho en descubrirlo. No se encontraban en cualquier valle, el erizo pegaría un gran grito de emoción al enterarse que:

—¡Es verdad! ¡Aquí vivía él! ¡La cosa viva más rápida de la historia!

—Je, je, je. Sí, así es, por aquí solía corretear el héroe al que quieres superar. No te emociones tanto, el valle habrá conservado su encanto, pero ha cambiado muchísimo en más de mil años. Alguna vez estuvo en otro continente, recuerda.

—Lo sé, lo sé, es solo que… es increíble. Incluso creo que puedo verlo.

A Alvin le parecía que exageraba, pero, de hecho, Blue se imaginaba al destello azul corriendo a gran velocidad por cada rincón hasta donde su vista le permitía. Apenas podía contener las ganar de salir disparado, pero de hacerlo seguro se perdería, además, no tienen todo el día para explorar el lugar.

—Hace poco más de 700 años, aún había anillos dorados por todos lados. Podríamos encontrarlos con solo caminar un par de metros. Flotando en el suelo, debajo de los árboles, sobre las montañas.

—¿Qué fue lo que pasó?

—Cielos, Blue, puede que esto venga en tu examen —le regañó—. Después de la Guerra Universal, Mobius terminó muy dañado en su totalidad. Es un milagro que algunos lugares como este se hayan regenerado hasta hoy, el planeta ha tardado siglos en sanar.

—Espera, creo que sí leí algo sobre eso en un libro. El por el huevo de planeta, ¿no?

—Así es. El huevo de planeta, que se encuentra en el núcleo de Mobius, crea los anillos dorados como una manera de expulsar energía residual. Pero, el mundo ha tenido que restaurarse, le tomó más de 500 años, pero al fin parece terminar de sanar.

—Ya veo, ya lo entiendo. Por eso hay anillos en este lugar. Es una de las zonas más antiguas de Mobius, una de las regiones que más pronto acabarían de restaurarse, por eso comenzaron a aparecer en lugares como este.

—Exacto, bien. Veo que es cierto que entiendes rápido las cosas una vez te lo explican.

—Je, je. Espera —comenzó a voltear a todos lados—, creo que puedo sentirlos.

—¿De verdad? ¿Dónde?

—Por aquí, sígueme —comenzó a correr, por lo que Alvin debió activar sus patines para seguirle el paso.

—Sabía que era buena idea traerte aquí.

No tardan mucho en llegar a una pequeña montaña que termina en una colina no muy alejada. Debajo, los chicos encuentran una cueva, cerrada, tapada por fuertes rocas.

—¿Sientes la energía dorada provenir de aquí? —confirmó usando sus gafas— Sí, no hay duda, es un clásico. Los anillos no aparecen en la superficie todavía, puede que tome décadas para eso —comenzó a armar su cañón, dos piezas salen de su mochila y se juntan en su mano. Con un simple disparo, abre la entrada a la cueva.

Es un lugar en descenso, oscuro, pero los chicos no parecen intimidados por esto, incluso Matsy entra con tranquilidad. Usando su propia energía, Blue ilumina el camino con el brillo de sus guantes. Alvin bromea con ello diciendo que algún día robará esos objetos para descubrir cómo funcionan. Todos ríen un poco, pero Blue sabe que no es del todo una broma, pues desde que se conocieron, el armadillo le ha insistido con el tema, pero el chico ha sabido evadirlo.

—Estén atentos, pronto comenzaremos a ver anillos regados por el suelo.

Y tan rápido como habló, tres aros de oro se presentaron, flotando y girando con lentitud sobre el suelo. Matsy y Blue se maravillan, pues nunca los habían visto así, o al menos no mientras el chao no los creara por sí mismo, cosa de la que Alvin no tardaría en hablar.

—Díganme, ¿han intentado que Matsy absorba un anillo?

—Claro que sí, pero es imposible. Él no puede absorber sus propios anillos, ni siquiera yo puedo transmitirle su energía.

—Interesante —sacó un paquete de su mochila, tomó los tres anillos y los metió dentro. La energía dorada flota dentro del transparente envase, un número 3 aparece en la esquina de su etiqueta.

—¿Cómo funcionan esas cosas?

—Te lo explicaría, pero necesitas tu cerebro funcionando para el examen.

—¡¿Qué?! ¡Oye!

Tras esta broma, siguieron caminando. Conforme bajaban, más anillos iban apareciendo, algunos en solitario, otros en hileras de tres o hasta cinco. A lo largo, pasaban por pequeñas cámaras mucho más espaciosas, donde se encontraban decenas de anillos flotando sobre ellos. Al cabo de una hora, el armadillo había llenado varios paquetes de 100 anillos cada uno. Estos objetos se pueden hacer más compactos, pero, aun así, no caben en su mochila, por lo que Blue debe ayudar a cargar algunos en sus manos y bolsillos, y Matsy solo un par en sus manos. Se dirigen a la salida, pues no pueden cargar más, si es que los hay.

—Hemos conseguido suficientes a pesar de haber pasado solo cuatro meses. Te debes imaginar cuántos consigo luego de esperar un año.

—¿Cómo haces para cargar tanto?

—Je, je. Ya he llamado a la nave, debe estar fuera cuando salgamos.

No tardaron mucho en salir, sin embargo, una mala sorpresa lo esperaba. Sobre la nave destruida, les esperaban Genevil y Rebeca, ambos sentados cómodamente.

—¿Ah? ¡Genevil! ¡¿Qué haces aquí?!

—¿Feliz de verme de nuevo? Ha pasado poco tiempo, pero ya te extrañaba.

—No es posible, ¿cómo nos encontraron? ¿Nos siguieron?

—No fue difícil. Rebeca, debo agradecerte de nuevo por la información.

—Ha sido un placer, señor.

—Espera, ¿cómo lo sabía ella? Acaso… ¡¿era ella quien robaba mis anillos?!

—¡Alvin! ¡Te dije que tuvieras más cuidado, por el amor al caos!

—¡Lo siento!

—¡Ja, ja, ja! No te sientas mal, niño —se burlaba Albert—, es normal cometer esos errores cuando se es un inventor novato.

—¡¿Qué dijiste?!

—En fin, tenemos una lista de deberes y quiero comenzar a tachar cuantas cosas pueda. ¿Podré terminar mi lista? Según recuerdo, debo deshacerme de Jethog, robar los anillos, y capturar a la criatura que es capaz de generarlos.

—¡¿Qué?! ¡¿Cómo sabes que Matsy…?!

—Sé más de lo que posees que tú mismo. ¡Rebeca!

Al instante, Rebeca salta de la nave en dirección a Alvin. Blue deja caer los paquetes y desvía a la jaguar con un Ataque Teledirigido. Ella lo ve venir a tiempo y lo recibe de una patada, ambos sufren la fuerza del otro y aterrizan con firmeza, lejos del armadillo.

—No tiene sentido luchar —advertía Genevil—, no tienen escapatoria, es mejor rendirse ahora.

—¡Huye, Alvin! ¡No podemos permitir que tomen un solo anillo! Yo los distraeré, tú escapa.

—¡No podré llevarme todo esto!

—Maldición…

—Me encargaré de ti yo mismo, luego iré por el enano —sacó de su traje las armas que había robado hace pocas noches, esas pistolas de energía con dos navajas de frente—. ¡Estas no las romperás!

Se lanzó contra el erizo, quien no dudaría en responder, comienza un combate cuerpo a cuerpo.

—¡¿Por qué hacen esto?! ¡¿Qué es lo que buscas, Genevil?! ¿No crees que Mobius ha recibido mucho daño ya?

—Tendré que escuchar esas preguntas de nuevo, supongo. Estoy algo cansado de explicarle a todo el mundo mi propósito. ¿Crees que no sé cuánto ha sufrido este mundo, su gente? Quiero crear un nuevo orden, uno en el que ya no se sufra más, uno en el que…

—¡Solo son mentiras! Eres como todos los demás, muchos como tú han aparecido siempre. Quieres gobernar este mundo a tu manera, eso es todo, poder, ambición.

—¿Sabes qué? —dijo luego de un largo suspiro— No perderé mi tiempo contigo, es imposible que un niño como tú lo entienda, no tienes la capacidad, no has vivido lo que…

—¿Qué has dicho? —interrumpió— ¿Que no tengo la capacidad? ¡¿Qué no sabes quién soy?! ¡Yo seré el más grande inventor que Mobius haya conocido jamás!

—Ah —pensó, algo confundido—, ¿cómo te llamas?

—Yo —contestó, lleno de ira—, ¡soy Alvin Stius!

Tras gritar eso, dejó caer todos los paquetes de sus brazos para armar su cañón por segunda vez. Sin dudarlo, se puso en guardia, activó sus patines, y se dirigió hacia su enemigo.

—¡¿Eres el hijo de Stius?!

Sujetando su brazo, Alvin suelta el primer disparo, y el halcón, aun sorprendido, salta de la nave, evitando el ataque y aterrizando un par de metro detrás del armadillo. El chico no tarda en darse la vuelta para seguir disparando, esta vez en ráfaga. Mientras corre, esquivando cada cañonazo, Albert usa un control en su brazo para hacer venir sus herramientas desde su nave, la cual aterrizaron en una zona muy alejada de la actual.

Aunque Genevil procura mantenerse alejado, Alvin se mueve a gran velocidad gracias sus patines, haciendo que sea difícil marcar una distancia segura. Cansado de huir, Albert decide hacer frente, esquiva los cañonazos en espera del chico, quien, al acercarse lo suficiente, dispara apuntando al rostro de su rival. Genevil hace una barrida justo a tiempo, evitando el ataque y colocándose justo enfrente del armadillo, patea su cañón para desestabilizarlo, se levanta dando otra patada para hacerlo caer, y antes de poder pisarlo, Alvin se rueda para salir de la situación.

—Ahora entiendo por qué eres tan especial. Eres el hijo de Gerald Stius. Por eso conoces este lugar, por eso pudiste crear esa arma. Es una lástima que seas tú quien la utilice.

—¡Cierra la boca!

Alvin comienza a patinar de nuevo, esta vez, alrededor de Genevil, disparando una y otra vez, pero no logra dar en el blanco, el halcón es muy ágil, no importa en qué ángulo se aproxime el ataque o cuántas esferas de energía sean, se las arregla para salir ileso, ya sea saltando, deslizándose, cambiando su postura, no parece haber movimiento que no pueda hacer con la precisión exacta.

Al darse cuenta de esto, Stius cambia de estrategia. Sus ataques son dirigidos al suelo, justo debajo de Albert, causando una terrible cortina de humo a su alrededor. Inundado por la tierra, Genevil trata de ver a través, pero no consigue divisar nada, los ataques se detienen un momento, alcanza a escuchar los patines deslizándose detrás suyo, acercándose con velocidad, y cuando reacciona a esto y se gira, el armadillo aparece sobre él, apuntando en el aire. Justo antes de disparar, las armas del halcón llegan a su usuario, armándose con una pistola de energía y un escudo del mismo material que se activa en el momento exacto para salvarlo de un ataque directo. Alvin se encontraba demasiado cerca, así que la fuerza de la explosión fue redirigida a él al momento que el escudo se rompe. Se reincorpora antes de aterrizar gracias a sus patines, y una vez que el humo se disipa, logra ver a Genevil al fin armado, una pistola en la mano, y un largo brazalete en su otro brazo que vendría a ser el escudo, cubriendo desde la muñeca hasta el hombro.

—No puedes vencerme, Stius, fácilmente acabaría contigo desarmado. No tiene por qué ser de esta manera, solo debes entregarme un paquete, no importa que contenga cinco anillos, solo un paquete, y los dejaremos tranquilos, por ahora.

—¡¿Crees que no puedo enfrentarte?! Dices que puedes vencerme desarmado, ¿entonces por qué te armas ahora?

—Para no faltarte el respeto cuando insistas en pelear. Quise hacerlo de la manera fácil, pero conozco a los de tu tipo, alguna vez lo fui también. Supongo que no me dejarás ir sin intentarlo.

—Tal vez no pueda vencerte, pero, como dice Qkidna, ¡no puedo dejarte ir sin al menos dejarte una marca!

Alvin se pone en guardia de nuevo, comienza a patinar. Genevil se ve impresionado por la determinación de su rival, él esperaba que el chico huyera al verse en problemas, pero reconoce su coraje, aunque no deja de lado la idea de que se deba solo a que le picó el orgullo antes, tal vez no sea valor, solo estupidez impulsada por la ira. Decide corresponder el desafío del armadillo, se pone en guardia y espera el próximo ataque.

Por otro lado, Blue y Rebeca mantienen un combate más dinámico. No se detienen a pensar un solo momento, se mueven de un lugar a otro con gran rapidez. A diferencia de peleas pasadas, Blue no logra conectar un solo golpe, se ve incapaz de herir a su enemigo a pesar de su velocidad. Rebeca lo ha podido estudiar con el tiempo, conoce sus movimientos, sabe qué ataque debe esquivar y cuál debe cubrirse, pero, aún con esto, tampoco ella ha podido hacer daño alguno, pues la velocidad tanto de los movimientos y las reacciones del erizo le permiten hacer lo mismo que la jaguar. Es una pelea de iguales, con la diferencia de que uno de ellos viene armado y sin miedo de matar.

En medio de la pelea, Blue se percata de que están debajo de una diminuta montaña con una formación algo peculiar, se aleja de Rebeca y torpemente pide tiempo fuera.

—A ver, a ver, a ver, espera un momento. ¿Ya viste debajo de qué estamos?

Rebeca voltea hacia arriba y alrededor para notar la extraña formación, es una especie de rampa perfectamente circular desde el suelo hasta el techo, con una entrada y una salida, dependiendo de por dónde entres.

—¿Estás segura de que esto es una formación natural? Alvin dice que sí, ¿qué opina Genevil?

Paipin solo voltea a los lados y luego levanta los hombros, no sin hacer notar lo poco que le importa, para luego seguir con el combate.

Las técnicas de Alvin son meramente ofensivas, mientras que Genevil se enfoca solo en esquivar y esperar su oportunidad. Pronto, el momento llega, el armadillo comete el error de acercarse demasiado al disparar, así que el doctor puede apuntar a su cañón y disparar para desarmarlo solo por un instante, situación que aprovecharía para aproximarse y patear su coraza con una fuerza abrumadora, al menos para Alvin. El chico cae y se barre varios metros, se muestra adolorido, pero no lo suficiente para rendirse, pues se levanta de inmediato.

—Si hubiera atacado cualquier otra parte de tu cuerpo, estarías fuera.

—Me estás subestimando.

—No, no demasiado.

Alvin se toma un momento para recuperar el aliento, Genevil se lo permite, se ve confiado, no tiene nada que perder. Stius aprovecha estos breves instantes para examinar el equipo de Albert usando sus gafas. Logra entender cómo funciona, es algo básico: la pistola funciona con energía estándar, la que se ha usado desde que los anillos dorados dejaron de ser abundantes. Aunque eficiente, resulta ser una energía poco rendidora, por lo que su arma tiene una cantidad muy limitada de disparos antes de tener que recargar, y Genevil no trae recargas consigo, razón por la que limita mucho sus ataques con esta arma. Su escudo funciona de la misma manera, su fuente de energía es estándar también, por lo que su uso es limitado, además, tiene un efecto de contrainercia, así se le llama a la capacidad de devolver la fuerza a su fuente de origen, en otras palabras, cualquier ataque que cubra este escudo será devuelto, pero no en su totalidad, pues no se trata de un reflector.

Toda esta información se procesa en la mente de Alvin tan rápido como recupera el aliento, momento en que Genevil comenzaría con la ofensiva. Corre hacia el armadillo apuntando con su arma, Alvin no duda un instante en disparar, pero Albert solo se hace a un lado sin dejar de correr. Stius vuelve a disparar, una, dos, tres veces, el resultado es el mismo. El halcón alcanza a su presa, se gira rápidamente para arrojar una fuerte patada con el talón, Alvin reacciona a tiempo dando la espalda, recibiendo el golpe en la coraza nuevamente. La fuerza del ataque lo arroja un poco lejos, pero se reincorpora rápidamente con sus patines, decide devolver el ataque. Dispara numerosas veces mientras avanza, buscando crear una cortina como anteriormente.

—¿Piensas usar la misma técnica dos veces?

Albert solo salta fuera de la situación, mostrando una habilidad casi comparable a la de Blue. Sin embargo, al salir, no ve a Alvin por ningún sitio, aterriza poniéndose en guardia, buscando a su oponente por todos lados, y no es hasta que escucha un disparo sobre él, que se da cuenta de su posición, pero es demasiado tarde para reaccionar, al voltear hacia arriba, recibe el cañonazo en el rostro. La fuerza del ataque es lo suficientemente fuerte para dejarlo en el suelo. Alvin aterriza no muy lejos y comienza a cargar un Super Disparo. Albert tambalea para levantarse, y a ver un ataque mucho más grande siendo ejecutado, activa el escudo, recibiendo el cañonazo directamente.

La potencia de este ataque es lo suficientemente fuerte para romper el escudo de inmediato y hacer retroceder a Genevil, su arma defensiva no soportó tanto poder, no pudo reflejar la fuerza de vuelta.

—Asombroso —se decía el científico, fascinado al conocer el poder de aquellos objetos que desea conseguir.

Cuando la cortina de humo dorado se disipa, alcanza a ver a su enemigo aproximándose con el cañón a medio cargar. Sin titubear, esquiva un disparo, de su pistola sale un látigo que enreda en la pierna del Alvin, jalándolo hacia sí mismo, atrapándolo y sujetándolo del cuello.

—Tú me darás lo que necesito.

—Ni lo sueñes —disparó al suelo, provocando una explosión que los separaría de inmediato.

No muy lejos, Blue y Rebeca notarían las numerosas explosiones de oro provenientes del cañón de Alvin, pero no se detendrían ni por un momento. El erizo notó desde el inicio que no enfrenta a la misma espía de hace apenas unas semanas. Su velocidad, fuerza, resistencia y técnica han evolucionado en muy poco tiempo.

Pronto, Blue sería el primero en equivocarse, fallando un golpe importante, Rebeca aprovecharía para acabar de una vez, pero el erizo reacciona a tiempo y su oponente solo lograría hacerle un corte en la cintura, pero no se detendría, lanza otro ataque, Blue lo bloquea chocando la esfera de uno de sus guantes con el filo del arma de la jaguar. De alguna forma, esto la obliga a retroceder, cosa que Blue usaría para hacer un Spin Attack, arrojándose de inmediato contra su rival. Rebeca se cubre usando ambas pistolas como escudo, en cuestión de segundos, éstas comienzan a fragmentarse un poco, obligándola a hacerse a un lado. Blue pasa de largo, da la vuelta y persigue a Rebeca, ella solo puede esquivarlo una y otra vez, casi siendo golpeada en varias ocasiones, hasta que finalmente el erizo deja de girar, reincorporándose de inmediato.

—No puede ser, ¿cómo te volviste tan fuerte?

—Tú me obligaste a hacerlo. Acabemos con esto.

—No conseguirán ni un solo anillo —dijo, poniéndose firme y cruzándose de brazos.

—Esa confianza será tu —se detuvo, pues nota algo importante, todos los paquetes con anillos desaparecieron de la escena. Sorprendida, apunta con ambas armas al erizo—… ¡¿Dónde están?!

—¿Creías que los dejaríamos al alcance de ustedes todo el tiempo? Matsy se los llevó lejos de aquí. No me preguntes dónde, le pedí que no me dijera.

—Entonces, al menos dame el placer de matarte.

Se lanza contra su rival, Blue salta y hace un Ataque Teledirigido, no dando en el blanco, pero rozando un poco contra el cuerpo de la veloz jaguar. Y mientras esto pasa, el combate de científicos continúa.

Desde el último cañonazo, Alvin no ha sido capaz de lograr algo. Se le acaba la energía, a pesar de la cantidad de paquetes que llevaba en la mochila, pues no midió durante el combate los ataques que realizaba, gastando anillos en cada momento. Genevil, por otro lado, se ve corto de energía solo en el escudo luego del Super Disparo de hace un momento. Alvin no deja de patinar, pues teme que el detenerse lo exponga a cualquier tipo de ataque. El halcón tampoco ha dejado de moverse, solo que, a menor medida, manteniéndose firme en un lugar fijo, cuidando todos los ángulos posibles para no ser sorprendido. Finalmente, usa su látigo de nuevo y atrapa el cañón de Alvin, levantando al chico y golpeándolo contra el suelo detrás suyo. Lo jala de nuevo hacia él solo para recibirlo con una patada, golpe que abarcaría casi todo el torso del chico. El látigo no le ha soltado, lo jala de nuevo, lo deja pasar de largo y le dispara en la coraza, soltándolo al fin.

Alvin cae un poco alejado de Genevil. No puede levantarse, está demasiado herido y adolorido. Comienza a toser, en sus gafas puede ver en daño en su cuerpo, no podrá seguir peleando.

—¿Has tenido suficiente ya? Entrégame los anillos y terminemos con esto.

Entonces, Albert se da cuenta que no hay paquetes alrededor.

—¿Qué? ¡¿Dónde están?! —gritó, enfurecido, apuntando su arma al armadillo.

—Je, je —se rio un poco, tosiendo aún—, Matsy debe habérselos llevado muy lejos ya. Lo siento, Genevil, no obtendrás esos anillos.

—Te equivocas, cuento con el equipo para rastrearlos. El chao no debe haberlos llevado tan lejos como dices.

Lentamente, Alvin mete su mano en la mochila, buscando algo.

—No… Blue no te lo permitirá.

—Está ocupado, y dudo que tenga la oportunidad de detenerme, no puede dejarte aquí.

—Entonces —saca un paquete de 15 anillos—, yo te detendré.

Aprieta la capsula, absorbiendo la energía dorada, recuperándose casi por completo de sus heridas. Genevil se pone en guardia. Alvin se levanta, firme, como nunca antes lo había estado, se pone en guardia también.

—¿No te parece maravilloso? La energía, el poder que nuestro mundo nos brinda.

—Tú solo la quieres usar para el mal.

—Harás que me canse de decirlo. No soy el villano porque quiera serlo, quiero crear un mundo mejor, y eso, ¡solo se logrará de una manera!

Ambos se impulsan contra el otro, Alvin carga un poco el cañón en el camino, hasta que ambos científicos se cruzan, pero es Genevil quien lo intercepta, pateando su cañón, haciéndolo fallar el disparo, y rematando con su escudo, que usaría para golpear de lleno al armadillo. Alvin retrocede, pero no pierde la postura, resistió el ataque mejor que antes. Se dispone a disparar de nuevo, pero recuerda la poca energía que le queda, así que decide calmarse y buscar el mejor momento.

—Basta de juegos —dijo el doctor, aproximándose rápidamente hacia Alvin.

El armadillo mantiene distancia, sus patines lo hacen tan rápido como Rebeca, incluso más, haciendo imposible a Genevil acercarse. Usa el látigo una vez más, pero no logra atraparlo, pareciera que los anillos no solo mejoraron las capacidades de Alvin, sino de sus patines, y probablemente el cañón. Cansado de seguir a una presa demasiado rápida para él, el científico se detiene a pensar, cuando escucha cerca el combate de Blue y Rebeca. El erizo había comenzado a utilizar ataques giratorios que su contrincante se veía forzado a esquivar, casi no lográndolo en varias ocasiones. Finalmente, aterriza con una fuerza muy abrumadora para él mismo al fallar un Ataque Teledirigido, lo que le da oportunidad a Rebeca de interceptarlo de nuevo. Genevil observa, comienza a apuntar, buscando el momento adecuado para disparar al chico, y Alvin no tarda mucho en darse cuenta de esto.

—¡Blue! ¡Te cuidado! —gritó el armadillo, bajando la guardia por tan solo un instante suficiente para Genevil, pues el látigo sale de la pistola y se enreda en el brazo libre del chico.

Lo jala consigo, recibiéndolo con su pierna para enviarlo al suelo de inmediato y, activando su escudo, sosteniendo al pequeño aun con su pie, golpearía el cañón con la fuerza suficiente para averiarlo, desvaneciéndose la defensa al momento de atravesarlo.

—Finalmente me darás lo que quiero.

—¡No! ¡No lo harás!

El tecno-insecto se desprende de las gafas, aferrándose de inmediato al brazo donde está el escudo. Blue veía toda la escena, no encontraba la forma de deshacerse de Rebeca para ir en ayuda de su amigo. Finalmente, con un solo paso que la asesina retrocedió para tomar impulso, Blue corre en reversa, saliendo de la situación, girándose de inmediato. Rebeca rápido advierte a su líder de la amenaza, cuando él se encontraba luchando contra el insecto que saboteaba sus armas, moviéndose a su alrededor como un molesto mosquito.

Para cuando Genevil logra atrapar al insecto, ya se ha quedado sin escudo, así que, para devolver el favor, aplasta al pequeño robot en su mano.

—¡Espera! ¡No! —gritó el armadillo en desesperación al ver destruida una de sus mejores creaciones. Albert lo toma de la camisa y lo levanta. Usando al chico como rehén cuando Blue llega a la escena.

—¡Da un paso más y tu amigo lo pagará!

—¡Genevil! —gritó con voz amenazante. Su mirada y su postura despiertan un sentimiento extraño en Albert, una especie de miedo irracional, solo que más allá de la situación en la que se encuentra, un terror infundido de alguna manera. A pesar de esto, el doctor no titubea.

—¿Quieres ver si eres más rápido que mi dedo? —apuntó con el gatillo al armadillo. Pronto, Rebeca llegaría y se colocaría detrás de Blue, posicionando su arma en su espalda.

Blue no puede hacer nada, no se atreve a arriesgar la vida de Alvin, quien no emite un solo sonido, completamente derrotado, solo puede voltear al suelo. De la mochila, rota como resultado del combate, se asoma un último paquete de anillos, el que usaría como batería para el cañón. Genevil sonríe, rápidamente saca el empaque, 30 anillos es la energía que todavía contiene.

—Peleaste bien, Stius, diste todo de ti, pero nunca hubiera sido suficiente. Descuida, te perdono la vida. Si llego a ver a tu padre, le diré que debe estar orgulloso. En cuanto a ti —señaló a Blue—, no puedo dejar que te sigas interponiendo, mi nuevo orden mundial iniciará pronto, con esta energía, mis creaciones serán más poderosas, ni siquiera tu velocidad será suficiente. Pero, para asegurarme de que no haya sorpresas… Rebeca, acaba con —algo golpeó al científico en la espalda, suelta a Alvin, pero sostiene con fuerza el paquete.

—¿Señor? ¡Ah! —Blue aprovecha la distracción y patea el arma de Rebeca con el talón, dando un giro completo como si fuera el Spin Dash, reincorporándose al instante.

—¡Devuelve eso, Genevil!

Corrió hacia él, pero recibe dos disparos en la espalda, cae al suelo, al lado de Alvin. Antes de que pueda hacer otra cosa, Matsy golpea a Rebeca al igual que lo hizo con Genevil.

—¡Rebeca! No dejes que escape.

—¡Ya basta! —se levantó Blue, extendió sus manos hacia los lados y, de las esferas en sus guantes, una fuerte presión de energía se liberó, obligando a retroceder a sus enemigos.

Esta fuerza logra intimidar a Genevil, aunque para Rebeca solo es una advertencia. El científico presiona una serie de botones en un control que guardaba, y su nave aparece sobre todos ellos.

—¡Retirémonos, ahora!

—¡Señor, espere! ¡Puedo vencerlo!

—¡Ahora! —ordenó el científico, la jaguar obedece, saltando hasta llegar a la cabina de la nave.

Blue corre hacia Genevil para detenerlo, pero un par de láseres se interponen en su camino, y cuando el poco humo que éstos causan se disipa, la nave ya ha recogido al doctor. Solo pasan segundos cuando el gran pez desaparece en el cielo. Blue decide olvidarse de ellos, regresa con Alvin, quien no puede levantarse por más que lo intenta.

—Alvin, ¿cómo te sientes?

—Duele —el brillo dorado había desaparecido—, pero creo que estaré bien. ¿Cuántos anillos se llevaron?

—30

—Bueno, nosotros tenemos unos cientos, ¿no es así?

—Chao, chao.

—Sí, Matsy los escondió en algún lugar, deberíamos buscarlos rápido.

Blue ayuda a Alvin a levantarse, el chico está decaído, no puede levantar la mirada.

—Lo hiciste bien, Al.

—No es así, ni siquiera usando los anillos pude vencerlo. Mi cañón está roto, perdí mi tecno-insecto, dejé que Genevil obtuviera los anillos. Soy un completo fracasado —algunas lágrimas comienzan a salir, su voz se quiebra—. Incluso tú saliste herido por mí.

—¿Qué? ¿Esto? —su ropa estaba quemada en la espalda, mostrando una herida gruesa debajo de las espinas— No es nada, tenemos los anillos para curarnos, ¿no? … ¿Alvin?

El erizo solo lo observa, luego, Matsy levanta los restos del insecto, se los entrega a Blue.

—Vamos, Al, anímate. No habrás vencido, pero tuviste el valor suficiente para enfrentarlo por tu cuenta, como lo hice yo la primera vez que atacó, ¿recuerdas? Puede que tenga algunos anillos, nosotros tenemos más todavía. Además —pone en la mano de Alvin al pequeño y roto insecto—, estoy seguro que podrás repararlo, no lo has perdido del todo. Eres el mejor inventor Alvin, esto no es nada.

—Pero, aun así…

—Todos debemos perder de vez en cuando, eso es lo que nos hace más fuertes.

Alvin observa las partes de su robot. Se seca las lágrimas. A un lado suyo, está en cañón roto, lo levanta también.

—Si esto no fue suficiente para vencer a Genevil —decía con la voz rota todavía—, entonces lo haré mejor. Mejoraré mis armas una y otra vez hasta que lo derrotemos al fin. Quiero ser más fuerte, quiero ser el mejor inventor, por eso, no voy a rendirme, aunque sea difícil.

—¡Bien! ¡Así se habla!

Alvin tropieza por el dolor y el cansancio, pero Blue deja que se apoye en él.

—Lo primero que debemos hacer es decirle a mi padre lo que pasó. El avisará al Equipo Especial, tendrán que proteger esta zona, así, Genevil no podrá sacar nada de aquí.

—Sí, Alvin… de hecho, creo que hay otra cosa que debes resolver primero.

—¿Qué cosa?

—¿Cómo vamos a volver a Begin City?

—Ahh…

Mientras los chicos piensan en esto, Genevil observaba el contenedor con la energía de 30 anillos. Rebeca pilotea la nave, en dirección a la base. Sin embargo, al algo que la molesta, no tarda en dejarlo salir.

—¿Por qué huimos? Ya los teníamos.

—No los teníamos, Rebeca.

—¿Por qué no vamos a buscar el resto de los anillos?

—Mientras esté ese erizo ahí, no es seguro.

—¿Por qué? ¿Por qué le teme tanto? Yo pude entablar un combate con él, yo pude vencerlo. No sería gran problema para usted vencerlo, no lo entien…

—¡No lo sé! —gritó, cansado de escuchar, cansado de pensarlo, cansado de todo.

Rebeca vuelve a prestar atención al vuelo, guardando silencio. Genevil sabe que no puede dejar la pregunta en el aire.

—No sé por qué no puedo enfrentarlo. No sé por qué le temo tanto. Lo he dicho muchas veces, hay algo en él que me trae recuerdos, una sensación que no reconozco. Cada vez que lo veo a los ojos, cuando escucho su nombre… cuando sentí su energía en ese momento, sentí… sentí peligro. Si el combate seguía, algo podría habernos pasado.

—¿Por qué le perdonó la vida al chico? ¿No dijo que todos quienes intervinieran serían…?

—¿Recuerdas lo que pasó aquella vez? —interrumpió— Con solo escuchar que un conocido podría morir, casi pierde la cabeza, se volvió violento, comenzó a liberar un poder oculto, y tengo la sensación de que ese no es todo su potencial. No quise correr el riesgo de que eso pasara de nuevo.

Rebeca sigue inconforme con la respuesta, pero guarda silencio. Ella no lo comprende, cree que Albert lo hace por temor a su propia seguridad, pero la verdad es otra, él nunca olvidará el daño que Rebeca recibió aquella ocasión. Más que el miedo que él mismo afirma que Blue es capaz de infundir solo con su presencia, su verdadero temor es por ella.


Información Extra

Hay dos tipos de oficiales en todo Mobius, la policía normal, y el Equipo Especial. Aquí no existe el ejército ni la marina, ya que el Equipo Especial por sí solo cubre esos dos aspectos y más. La policía solo sirve para los crímenes menores en sus zonas o ciudades respectivas, en cambio, el Equipo Especial se encarga de casos que pasan a mayor grado, como son los Seres Comunes y/o Especiales que usan sus poderes para el mal (por así decirlo), o en el caso de organizaciones criminales a los que la policía nunca podría llegar, por poner pequeños ejemplos. El Equipo Especial es una organización mundial, todos sus agentes o a quienes trabajan ahí se les llama Agentes Especiales, a los policías solo los llaman oficiales. Se trata de una organización independiente.


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