Golpearon las puertas de la oficina de Dumbledore. Y poco después el mismo director les dio el permiso para entrar. Allí, en el despacho, los miembros de la orden. Estaba Ojoloco Moody, era exactamente igual, salvo por el cabello que no era tan gris y su nariz intacta.
Pero antes de que Hermione y Ginny recorrieran la vista por el lugar para reconocer caras... el profesor Dumbledore habló. A diferencia del tono de voz que usaba usualmente, lleno de diversión y suspicacia, éste tono era serio y hasta, distante.
-Señorita Granger, Señorita Watson. – Dijo el director. – Entiendo que quieren pertenecer a la Orden del Fénix
-Si, nosotras...
-Solo limítense a responder – interrumpió El mismo Moody.
-¿Quién les dijo de esta organización? – Las chicas se quedaron serias y calladas.
-¿No piensan responder?
-No. – Dijo seriamente Hermione, sin bajar la mirada.
-¿No? ¿Qué clase de respuesta es esa?
-Una bastante simple diría yo. – Dijo Dumbledore. Ambos adultos eran los únicos que hablaban el resto solo se limitaba a mirar a las dos chicas.
-¿porque quieren entrar? – Preguntó le Auror
-Por la misma razón que ustedes lo hicieron – Respondió esta vez Ginny con el mismo tono de seguridad de Hermione.
-Ya veo... deben tener una ideología muy distinta a lo que se supone que es esto
-Claro que no. Señor – Hermione miró a los ojos a Moody y este se sintió intimidado por primera vez. – Si me dejaran explicar.
-Adelante. – Permitió el director.
-Nosotras sabemos bien del peligro que hay apenas el pensar en esto. Pero no estamos aquí para probar nada a nadie, solo queremos ayudar... podríamos ser de mucha ayuda si lo piensan bien
-¿De que forma?
-Podríamos darles información de la que nunca pensaron tener
-¿A sí? ¿Como?
-¿Tenemos el ojo interno? – Dijo tímida e indecisa Ginny.
-¿Se lo preguntan ustedes? Esa no es la convicción que necesitamos.
-Lo que ella quiso decir es que, no estos seguras del Cómo sabemos las cosas, pero sí de cómo podemos ayudarlos. Tenemos nuestra forma de conseguir información... – Explicó Hermione. El director las miraba serio pero con ese brillo característico en sus ojos.
-¿No saben decirnos de qué forma obtienen su información? ¿Y como piensan que vamos a creer y confiar en ustedes?
-No hace falta saber el cómo. Solo si confían en nosotras. Es muy difícil de explicar, y no creo que tengamos el permiso de hacerlo
-¿de donde son?
-Venimos de Salem señor. Pero somos inglesas.
-¿quién es el director allí? – Preguntó Alastor. Sin dejar de mirar a Hermione con su ojo mágico
-No lo sé – Respondió segura Hermione. Ginny la miró pensando que quizá habían perdido la esperanza.
-¿No la saben? Albus, creo que estas chicas no son de estado Unidos como te hicieron creer
-por favor Alastor, no seas tan desconfiado. – Dijo Albus, un tanto más relajado. – Ellas son de Salem. Pero no estudiaban en el colegio de magia y Hechicería... he leído el expediente de estas muchachas.
-¿si? – Respondió a modo de pregunta el auror.
-Así es. Ellas recibían clases particulares en sus casas. Con uno de los profesores de la escuela. El profesor Gregory...
-Y ¿por qué eso?
-Somos seis de familia señor – Respondió Ginny en lugar del profesor... mis padres pudieron pagar la escuela para mis dos hermanos mayores solamente... el resto de nosotros recibió una enseñanza avanzada pero en casa... nos dijeron siempre que el profesor Gregory es uno de los mejores maestros de todo Estados Unidos.
-¿Y usted señorita? – Preguntó a Hermione.
-Mis padres son Muggles, no sabían mucho en la magia. Pero eran vecinos y amigos de Watson. Así que no quisieron separarme de mi amiga y nos dieron clases juntas.
-Bien. – Dijo Alastor Moody sin nada más que agregar. Pero luego tuvo algo que preguntar - ¿De qué forma podrían ayudarnos dos chicas como ustedes entonces?
-Somos buenas estrategas. Muy observadoras... pero podemos, de alguna forma dar información bastante útil.
-¿cómo que?
- podría decirle el nombre de los uno de los seguidores de Voldemort – todos en la sala se sorprendieron al escuchar el nombre de ese mago oscuro de la boca de la niña sin miedo.
-¿Si? ¿Cómo quien?
-Pues... Lucius Malfoy, Nott, Bellatrix Black y Rodolphus, Rabastan Lestrange, Crabbe, McNair, Avery, Rockwood, Jugson, Mulciber, Goyle y Doholov... – Hermione terminó de enumerar con los dedos mientras los nombraba. Todos los presentes estaban con los rostros pálidos – Claro que ellos se declararán inocentes y dirán que estuvieron bajo el Imperio y hay otros que, sería mejor que mantuviéramos en secreto porque, bueno, aún no nacieron o si lo hicieron no tienen la conciencia suficiente para saberlo.
-Las acusaciones que están haciendo son muy graves.
-No las haríamos si supiéramos que son ciertas
-Solo queremos ser parte d la orden para ayudar
Dumbledore miró a Alastor y luego al resto.
-¿Alguien que no esté de acuerdo con que ellas pertenezcan a la orden levante la mano. – Nadie lo hizo. Se escuchó el bufido de la profesora McGonagall pero nada más. – Entonces descubran sus brazos derechos hasta el codo. Se les hará un juramento y luego el tatuaje.
-Si – Dijeron las dos a la vez.
-Hermione y Ginevra... ¿Asumen la responsabilidad de ser miembros de la Orden del Fénix con todo lo que conlleva serlo, estar dispuestas en todo momento y arriesgar sus vidas por quien lo amerite?
-Acepto – Dijeron al unísono. Luego Dumbledore les hizo el tatuaje y pasó a presentarles a los miembros de la Orden
-muy bien. Creo que llegó el momento de las presentaciones.
-Yo soy, aunque ya lo saben, Alastor Moody, pero me dicen Ojoloco.
-También me conocen a mí, Soy Rubius Hagrid.
-Yo soy Minerva McGonagall, ya deben de saberlo
-Dedalus Diggle,
-Marlene McKinon
-Frank Logbottom.
-Yo soy su esposa, Alice Longbottom.
-Emmelice Vance
-Benjy Frenwick
-Amelia Bones y mi esposo Edgard Bones
-Gracias – Dijo este.
-Sturgis Podmore
-Caradoc Dearborn
-Elphias Doge,
-Gideon Prewett
-Soy su hermano, Fabian Prewett
-Y yo soy Dorcas Meadowes
-Un placer conocerlos a todos.
Las dos chicas miraban a las personas que no conocían. Todos muertos a manos de los mortífagos. Era una verdadera masacre, pero nada se podía hacer. Sin embargo Hermione notó algo que no se había dado cuenta antes.
-Disculpe ¿Falta alguien?
-No. Somos todos
-¿no está Mundungus Fletcher? – Preguntó Ginny dándose cuenta de lo que su amiga quería saber
-Pues no hay ningún miembro con ese nombre.
-No debes referirte al contrabandista de calderos ¿verdad?
-Pues... creímos que estaría aquí... – bajó la voz – Pero supongo que estará en el segundo grupo de reclutas
-¿Segundo grupo? ¿ Habrá más gente? – Preguntó Marlene
-Pues, por así decirlo... – Dijo Hermione con una sonrisa triste.
Había pasado ya una semana desde la iniciación de ambas chicas en la Orden. Hermione todavía trabajaba en la poción y aunque había quedado algo decepcionada por no poder ver a Mundungus, seguía pensando el manera de conseguir los ingredientes.
Faltaba un mes para terminar las clases y un mes y días para el cumpleaños número dieciséis de Sirius. Ginny había decidido regalarle algo perfecto para él, pero aún no encontraba el regalo. Siempre le había dicho que él no necesitaba ningún regalo. Siempre y cuando le hicieran un pastel. Y eso había planeado ella. Sirius vivía con james y los abuelos de éste y habían organizado con James y Remus una fiesta, sin que el mismo Sirius lo supiera.
-Hermione ¿Cómo vas con eso?
-Bien Ginny, ya está hecha...
-¿De verdad?
-Si hablas de la primera sí... solo debo dársela
-¿cuándo le dirás que lo sabes?
-No se lo diré. Él debe decírmelo.
-Ahh. – Ginny se levantó de la mesa de la sala común – Me voy a ver a Sirius
-De acuerdo. - Le dijo con tono pícaro
Ginny subió las escaleras hacia el cuarto de los chicos. Golpeó y recibió el permiso de entrar de Remus que estaba terminando de hacer la cama.
-Valla, sí que eres el indicado para Hermione. Ella es la única que hace la cama cuando se levanta.
-¿De verdad?
-Claro... Oye, ¿Sirius?
-Se está duchando... y yo que pensaba que venías a verme a mí. Dijo sentándose en la cama recién hecha
-Si mi intención hubiera sido venir a verte a ti, descuida que no hubiera llegado al primer escalón viva. Tengo una amiga muy protectora, por no decir celosa. – Remus dejó escapar una carcajada. - ¿Cómo estuvo anoche?
-¿Cómo? – Preguntó Remus sobresaltado por la pregunta. Al ver a Ginny, ésta estaba muy seria.
-Lo que oíste.
-Este...
-Remus ya lo sé todo
-¿todo? ¿ Que todo?
-Lo de tu, "estado"
-ahh – Remus no sabía que hacer... si lo afirmaba y ella solo suponía y lo estaba probando. O de verdad lo sabía y estaba esperando que él dijera algo más.
-Remus.
-¿qué?
-¿Se lo dirás?
-no lo sé.
-Puedo decirte algo acerca de ella que tal vez no sepas... – Ginny suspiró – Ella Remus, es una persona derecha, honesta, confiable.
-Eso ya lo sé.
-¿Te contó sobre el profesor de defensa?
-Si. algo – Dijo cabizbajo
-él es un licántropo como tú. Ella lo descubrió. Pero los padres del colegio no querían que sus hijos estuvieran con un licántropo así que lo echaron. – Remus se sintió peor aún, ese era futuro que le esperaba. – Pero Hermione habló con el consejo y hasta con los del ministerio para que pudiera volver a ejercer como profesor. Y así lo hizo. Ella es fuerte y protege a los más débiles e indefensos.
-Pero yo no soy algo para defender. No merezco ser defendido
-Para empezar, tu no eres "algo" y segundo todos merecen ser defendidos... en especial tu... Escucha tal vez Hermione no te lo ha dicho, pero ella tiene muchos amigos que no son, lo que se puede llamar humanos normales.
-¿cómo que?
Bueno un semi gigante, como Hagrid, una media Veela, un gigante escondido por miendo a ser linchado, los centauros que no son vistos como los mejores seres, un hipogrifo a los que nadie entiende pro ser mezcla de ave y león. Los elfos, ninguno es tratado con respeto
-¿Cómo es que ella?
-Además de tener un profesor licántropo y ahora un novio... en mi opinión personal, ella atrae a los desamparados. Pero a ella le gusto cuidar de ellos. Te lo aseguro, si no fíjate en lo que quiere meterse cuando salga de Hogwarts.
-La sección de animales peligrosos e incomprendidos del ministerio.
-Si. ya lo vez. Y si tú se lo dices, pues, te ahorrarías un poco de nostalgia – Remus no dijo nada. Ginny se acercó y besó la mejilla de su amigo. – Cuando Sirius deje de auto- admirarse dile que lo espero abajo.
En cuanto salió del cuarto la puerta del baño se abrió dejando ver a un Sirius con una toalla en la cintura y una sonrisa que no podía disimularse.
-Esa novia que tengo es lo mejor. ¿No crees? ¿Puede ser que ahora hagas caso a lo que te decimos TODOS?
-Lo voy a pensar...
-Bueno, es un logro.
Media hora más tarde, las tres parejas ya estaban almorzando. El comedor estaba expectante ante cualquier actitud o cosas que hacía cada una de las novias de los famosos y muy codiciados merodeadores. Sirius abrazaba a su novia, orgulloso y ella no sabía bien porque pero le gustaba el mimo.
-Sirius, que tienes?
-Nada. Solo te protejo de todas esas arpías que rondan en el colegio. No voy a dejar que nada malo le paso a esta niña tan bonita y que... además de todo es MI novia. – Y la atrajo mas a él.
-¿Qué le pasa a este loco?
-Ni idea. Pero es buena idea proteger a lo que nos pertenece
-Potter, yo no te pertenezco
-¿Seguro? – Dijo él acercándose a ella y besando su cuello
-Basta Potter.
-No quiero.
-James, por favor
-Ahora sí. ¿Ves que eres mía? Además no voy a permitir que nadie se te acerque a menos de tres metros
-Gracias... creo – Dijo Lily volviendo comer.
-¿Y tu que piensas?
-Nada – respondió Remus.
-¿Seguro? – Ella le dio un beso en los labios, rápido pero tierno.
-Si, seguro
-Bien te creeré por ahora. – Remus se acercó a ella y le besó el cuello, cerca del oído.
-¿Sabes que te quiero? – Volvió a darle otro beso
-No, no lo sabía – Dijo ella sonriendo ante las muestras de cariño.
-Pues deberías saberlo... porque te quiero más que a cualquier cosa...
-Remus – Ella quedó de frente a Remus y le dio un beso profundo. Abrazando al chico por el cuello.
-Bueno, chicos el espectáculo aquí no, por favor – Decía Sirius pero fue callado por Ginny con una miradita bastante seria. – Bien me callo. Pero es que
-Sirius
-Gin – Dijo en forma de pedido – No es lugar para hacerlo. Estoy intentando comer... bien es definitivo... me han quitado el apetito. – Sirius alejó el plato de comida y apoyó el codo en la mesa y su rostro en la mano. Con cara de asco.
-Déjate de tonterías. Eres el más grande del grupo y te comportas como el más pequeño
-Es que intento hacerte competencia Gin.- Mientras ellos discutían alegremente, Remus y Hermione se separaron y se sonrieron.
-Te amo Remus, no importa que. – Le dijo la chica a su novio. Remus se quedó helado e instantáneamente miró a Ginny que le sonrió como única señal.
Habían estado estudiando desde hacía más de una semana y las cabezas de Sirius y James explotaban. Ginny no era partidaria del estudio pero si debía hacerlo lo hacía, por otro lado Lily estudiaba tanto como Hermione y Remus así que los otros tres se le quedaban mirando como locos.
-Lily tienes los apuntes de Historia de la magia completos ¿Verdad?
-Así es ¿te los presto?
-Si, gracias. – Decía Hermione que por fin había encontrado a alguien que podía estudiar tanto como ella – Necesito verificar si tengo bien anotadas algunas cosas.
-Cielo ¿me prestas las notas de la poción veritaserum?
-Claro Remus. Toma. – Le dijo Hermione luego de buscar las notas
-Díganme – Dijo Ginny a los otros dos - ¿Ya creen que es suficiente espectáculo o debemos esperar un poco mas?
-Estoy de acuerdo con Ginny – dijo James poniéndose de pie y acercándose a la mesa donde se encontraban los chicos. – Lily, esto se acabó. Tienes todo el fin de semana para estudiar
-Pero James aún no se si...
-Si, si lo sabes. Me canso de solo verte. Vamos.
-Tú amiga, te vienes conmigo al lago
-Y tu Moony, haces lo mismo. Vamos a despejar nuestras mentes abarrotadas de información. – Ante este comentario todos miraron a Sirius que en todo el tiempo que tenía de saber de los exámenes no había levantado un libro. – Bueno, sus cabezas abarrotadas de información.
-Eso me gusta más.
-bien. Solo déjame que lleve un libro para.
-Hermione, sé que te gusta estudiar, TODOS sabemos que te gusta estudiar pero hay más que el estudio – Lily, Hermione y Remus miraron a Ginny preocupados – SI, escucharon bien, hay cosas mejores que el estudio. Como el aire libre, volar, respirar olores como el chocolate y las flores y no tanto olor a libros encerrados.
-Me gusta ese olor – Se quejó Lily
-Si Lily, lo sabemos.
Ante quejas, protestas y reproches. Los seis llegaron a la orilla del lago. Estaban sentados y riendo, luego de un rato Ginny y Hermione vieron a un hombre extraño cerca del colegio. Al divisarlo mejor, se dieron cuenta que era un hombre de cabello grisáceo oscuro con un poco de barba y levaba una túnica de color azul marino.
-Si me lo preguntan diría que es el hermano gemelo de Dumbledore
-Hermano gemelo... – Hermione miró a Ginny y luego al hombre nuevamente. – Aberforth – Dijo Hermione.
No pasó ni un segundo cuando las dos chicas ya estaban de pie y corriendo hacia el lugar que se dirigía el hombre
-¿Aberforth? ¿Quién será?
-No lo sé. Pero ellas parecen conocerlo.
Corrieron por el pasillo principal, y suponiendo que había ido a visitar a su hermano se dirigieron a la oficina. Allí caminando como Dumbledore venía el hombre. Tenía el mismo rostro pero más joven.
-Señor. – Dijo Hermione
-buenas tardes – El hombre saludó con una exagerada reverencia.
-Si, buenas tardes. Disculpe la pregunta pero ¿es usted el hermano de Dumbledore?
-Aberforth Dumbledore para servirles ¿qué puedo hacer por ustedes?
-Necesitamos que haga, unas compritas.
-¿Compras? Creo que es mejor que vayan ustedes...
-No podemos. Es en el callejón oscuro – el hombre se quedó sorprendido
-Que tipo de compras necesitan para ir allí?
-Es que estamos haciendo una poción y necesitamos algo que no encontramos aquí.
-¿qué tipo de cosas? – El hombre se había interesado en estas chicas...
-Primero prometa que no le dirá a nadie.
-Lo prometo
-bien. – Comenzó Hermione – Necesitamos... veneno de Basilisco para empezar, también sangre de unicornio, si es adulto mejor, tiene mas esencias mágicas. Y lagrimas de fénix.
-¿Se puede saber que clase de poción es esa?
-Es para – Pero Ginny se calló. – Es una nueva.
-Veo que les gusta experimentar...
-¿Podrá hacerlo señor?
-bueno... las lágrimas de fénix puedo conseguirlas ahora mismo. Pero para las otras deberán esperar un poco ¿no tienen problemas?
-¿Cuánto tiempo?
-No creo que más de una semana.
-Graicas, Señor Dumbledore
-Por favor solo Aberforth...
-Por el dinero no se haga problema.
-Haremos una cosa ¿el dinero lo tienen?
-Si, pero no en este momento encima.
-Pueden conseguirlo para la próxima semana
-claro.
-Entonces yo les traeré lo pedido y ustedes me darán el dinero ¿ les parece bien?
-Gracias nuevamente.
-No hay de que. Pero ahora debo ir a ver a mi hermano mayor
-Por supuesto. Adelante.
-Hermione, ¿crees que esto funcione?
-Sí. Pero la poción tarda en cocerse.
-¿cuánto?
-Como un mes y algo... pero se puede mantener por lo menos seis
-¿Cómo sabes eso?
-Por los ingredientes.
-Ya veo.
-Ginny – Se escuchó la voz de uno de los merodeadores buscándola.
-Aquí va de nuevo... Cielo, aquí estoy.
-¿Dónde estabas? Estaba tan preocupado.
-Estoy bien
-¿Y si alguna arpía te lastimaba? O ¿Algún Slytherin te raptaba y te hacía algo? No me lo perdonaría... pero que si ellos te hacen algo lo primero que haría sería...
-nos vemos Mione
-Claro. – Hermione no hizo dos pasos cuando escuchó un ruido detrás de ella.
-Mira lo que tenemos aquí – Dijo un hombre arrastrando la palabras
-Malfoy – dijo ella sin voltearse. - ¿qué quieres?
-Dentente – Le dijo tomándola del brazo.
-suéltame ¿quieres?
-No. No quiero. ¿Qué harás?
-Que te importa. Solo déjame ir...
-te dije que no quería... – La apoyó contra la pared impidiendo el paso.
-¿qué diablos quieres maldita serpiente?
-No me llames así
-Pero si eso eres, igual que tus padre y así lo serán tu hijo, idiota.
-Que te calles
-¿qué pasa? – Esta vez Hermione gozaba a Malfoy - ¿Vas a decirme ahora que no te gusta estar en esa casa endemoniada? Que pena me das
-No sabes con quien te metes
-Creo que sí sé.
-¿Sí? – Malfoy se abalanzó contra ella besándola con pasión y fuerza. Ella intentaba resistirse pero él hacía presión para que no pudiera escapar. Comenzó a tocarle la pierna con una mano mientras que con la otra mano sostuvo ambas manos de Hermione.
-Déjame maldito – Decía ella pero los gritos eran ahogados por los labios de Malfoy.
-Hace tiempo que te tenía ganas, estúpida.
-No vas a tener nada de mí
-¿Quieres ver? - De un tirón arrancó la camisa dejando ver una pequeña musculosa de color celeste pastel. – Valla que eres linda es una lástima que seas Grniffindor.
-Yo creo que no pude haber sido enviada a una casa mejor.
-En Slytherin estarías más cómoda. Podría haber dejado a Narcisa para estar contigo.
-Pues yo hubiera dejado la vida antes de estas contigo.- Plaf. Hermione recibió una bofetada por parte de la serpiente.
-No vuelvas a decir algo así. – Volvió a besarla y ella no se resistió esta vez. - ¿Ves como sí aprendes? – La besó más violentamente y ella levantó la pierna para que Lucius la acariciara. Hombres. Además de débiles, son unos tontos pensó Hermione. Cuando él había aflojado la presión en sus manos ella lo abrazó por el cuello. A la primera oportunidad, Hermione bajó la pierna y la volvió a levantar, pero esta vez entre las de Lucius haciendo que se retorciera del dolor producido.
-Te lo dije. No te metas con una Grinffindor y menos si soy yo. Fracaso... ¿quieres saber algo? – Le decía mientras recogía la varita de él y sostenía la de ella – Tu hijo será un pobre idiota y tu pasarás muchos años en Askaban... y otra cosa, tu esposa, o más bien tu futura esposa. Te engaña con Snape... – Se acercó y le pateó el estómago de esa forma ella tiró la varita de él lo más lejos posible, recogió su camisa rota. Y salió corriendo por el pasillo para la torre.
Remus era el único que había en ese momento en toda la torre. La mayoría estaba estudiando en la biblioteca o despejándose en los terrenos. Estaba entretenido leyendo uno de los apuntes que Hermione le había entregado cuando escuchó el ruido del retrato moverse. En ese instante vio a Hermione entrar a la torre llorando, con varita en mano y la camisa toda rota.
-Mione ¿qué te sucedió?
-Nada – Dijo ella pero se sentó en el sillón. No tenía fuerzas ni para subir las escaleras.
-No te veo bien ¿qué le sucedió a tu camisa? Porque estás llorando
-Fue, Lucius Malfoy.
-¿cómo? Ese maldito. – Inmediatamente se levantó de al lado de Hermione para ir donde ese desgraciado y cantarle unas cuantas. Pero Hermione lo detuvo
-Remus. No vayas. Yo, yo ya me encargué de él.
-¿Sí?
-Sí... tendrá un moretón en el estómago de la patada que le propiné y... Creo que no podrá orinar por un tiempo.
-¿tu le pegaste?
-Si. Intenté de todo.
-¿pero que quiso hacerte? – Hermione lo miró a los ojos.
-Remus. Vamos a otro lado. En cualquier momento vendrá alguien y no quiero que nadie me vea.
-Ven. Vamos a mi cuarto... no hay nadie allí.
-Si – Dijo algo dubitativa.
-Entra al baño, te daré algo de ropa para que te pongas
-Gracias.
Remus le pasó una camisa de él por la rendija del baño y unas bermudas. Cuando salió Remus se sorprendió de verla vestida con su ropa. La camisa que a ella le quedaba hasta la rodilla se la arremangó y la ató en la cintura. Las bermudas las tenía por las caderas y la tenía sujeta con un cinturón. Estaba descalza y con el cabello en un desordenado rodete. Remus se quedó duro al verla.
-Remus... – Le dijo Hermione – Lamento por la camisa, pero me queda grande y, no tenía la varita conmigo.
-No... no ha problema, te... te queda bien, así.
-Gracias – Dijo colorada. ¿Por qué sentía ese calor en su cuerpo? Que le subía desde la planta de los pies hasta la punta de todos y cada uno de sus cabellos. Se sentó en la cama de Remus y miró la suelo.
-¿Vas a decirme que sucedió? – Le preguntó el chico sentándose junto a ella.
-Ya te dije.
-Si, pero dudo que me hayas dicho todo
-Es verdad. En pocas palabras él quiso... violarme
-Por favor no digas esa palabra – Interrumpió él. – ¿Estás bien?
Hermione no pudo más e instantáneamente se abrazó al torso de Remus y él la atrajo a sí para poder consolarla. Le besó el cabello. Luego la frente, su mejilla para terminar en sus labios. Ella había ayudado en aquel recorrido y para cuando sus labios se encontraron, ella lo abrazó tan fuerte que sentía que si lo soltaba se caería a un precipicio sin fondo.
Hermione se echó hacia atrás lentamente mientras Remus la besaba apasionadamente y ella correspondía al beso con otro, más lleno de amor y deseo. Las manos de ella recorrían la espalda de Remus mientras que él con una mano sostenía a Hermione y la otra la tenía sobre la cama para no caer.
Pronto Remus quedó sobre Hermione, aún sin dejar de besarse ella ya tenía sus manos sobre los botones de la camisa de Remus y él sobre el nudo de la de Hermione. Luego de que Hermione le quitó la camisa a Remus, tirándola fuera del campo de visión, tuvo que ayudar a Remus con el pequeño nudo
-La próxima vez dame una camisa más pequeña – Se burló Hermione luego de poder quitarse la camisa y quedar solo en ropa interior. Remus se puso colorado pero continuó con el repertorio de besos. Cuando llegaron sus manos al cierre de la bermuda de ella, la miró a los ojos para saber si se estaba arrepintiendo. – Remus, yo... yo nunca
-Bien. No te preocupes. – Remus se incorporó pero Hermione le tomó el rostro con ambas manos y lo volvió a atraer hacia ella.
-No quise decir que no quería hacerlo – Volvió a besarlo y él continuó con lo que estaba.
No tardaron mucho para quedar desnudos. Sus ropas por todos lados. Remus tomó su varita que estaba sobre la cama y pronunció un par de hechizos
-¿Para que...?
-Silenciador... trabé la puerta y un anticonceptivo. – Se volvieron a besar. Los labios de ambos se recorrían, conociendo aquella carne extraña. Remus trataba a Hermione con sumo cuidado, le acariciaba cada parte de su cuerpo con delicadeza y suavidad. Y Hermione besaba el pecho de Remus haciendo un camino único que solo podría repetirlo esos labios rojos y carnosos deseosos de más. Remus se colocó sobre ella abriendo sus piernas delicadamente, como si de una flor se tratase. Ella obediente cual alumna se dejó llevar.
-Puede doler... aún puedes... – Pero Hermione lo silenció con un beso y un "adelante" susurrado. Remus no esperó más y con cuidado comenzó a entrar en ella. Cuando sintió esa barrera, besó a Hermione en los labios y cuando finalmente entró completamente Hermione ahogó un pequeño grito de dolor en los labios de Remus. – Lo siento... – Le susurró. Ella acarició su cabello y acomodó sus mechones grises.
Los cuerpos eran uno, sus movimientos eran sincronizados, perfectos. Ella ahogaba sus gemidos con cortos besos junto a los de Remus. Ambos sentían que sus cuerpos estaban hechos el uno para el otro. Cada fracción parecía encajara perfectamente con el otro. Los movimientos se aceleraban. La cama se movía acompañando a sus dueños. Se decían palabras de amor, se besaban todo el cuerpo.
Hermione apretaba sus manos en la espalda de él. Abrazaba con sus piernas las caderas de Remus y él acariciaba los pechos de ella. Besándolos y amándolos, amándola hasta el límite. Sentían que ya no podrían más y sin siquiera pensarlo llegaron los dos al mismo tiempo. Él terminó dentro de Hermione y ella no dejaba de abrazarlo con ambas extremidades.
-No sabes cuanto te amo – Le dijo él al oído antes de besarle el cuello, la barbilla, la mejilla y terminar en sus labios.
-También yo. Remus, eres lo mejor que me ha pasado.
Él estaba acostado, cubierto con las sábanas salidas luego de aquel momento de amor. Ella estaba acostada junto a él, con su cabeza sobre su torso y su pierna sobre su cuerpo. Se sentían tan a gusto el uno con el otro que no se habían dado cuenta de la hora.
-¿Te quedas a dormir hoy conmigo? – Le preguntó Remus a Hermione.
-No creo que esté bien. – Remus no dijo nada pero giró el rostro para el otro lado – Remus... no pienses cualquier cosa ¿quieres?
-¿Te has metido en mi cabeza? – preguntó
-No. Solo adiviné. No eres tan impredecible a veces. – él la abrazó y ella besó su torso desnudo – Hoy no podré quedarme contigo, debo hacer un trabajo, pero prometo que te veré mañana y el día después de mañana, y el día después de ese
-Eres perfecta, así como eres ¿Dónde estuviste hasta ahora?
-No había nacido. – Remus rió y ella lo imitó. – Te amo, pero ahora debemos ir a cenar.
-Claro – Hermione se acercó a la punta de la cama y se tiró hacia el suelo - ¿Se puede saber que haces?
-Solo busco... esto – Dijo incorporándose y mostrando su varita mágica. – Sabía que se había caído. – Remus besó toda la cara de Hermione sin dejar un lugar sin un cálido beso, lleno de amor.
-Vete a cambiar ¿quieres?
-¿No te parece que van a verme?
-Espera – Remus se acercó al baúl de James y sacó de allí la capa de invisibilidad. – Lleva esto y luego me la devuelves.
-Claro
-Linda – Llamó Remus
-¿Sí?
-Luego, quiero hablar contigo.
-seguro. ¿Después de cenar?
-Si. – Se besaron apasionadamente y luego ella se cubrió con la capa, llevándose con ella la ropa.
Cuando llegó a su cuarto no encontró a nadie. Eso la sorprendió pero luego se dijo a si misma que de seguro estarían en el comedor cenando.
Cuando ambos llegaron al comedor Hermione sintió que alguien la miraba fijamente. Se volteó para ver a Malfoy mirarla con odio. Remus siguió la mirada de Hermione y al notar a quien observaba con tanto odio contenido la abrazó y la besó. No fue nada disimulado para ninguno de los dos ni siquiera para el comedor que les miraban como si de una obra se tratase.
Luego de aquel espectáculo que había dejado a más de uno con las dudas aclaradas con respecto a la pareja, los protagonistas se sentaron junto a sus amigos sin comentario alguno.
-Oye, ¿por qué te mira tan feo Malfoy? – Preguntó Ginny al ver que la serpiente la miraba como si quisiera matarla con la mirada – Te aseguro que si las miradas mataran ya estarías muerta desde que atravesaste la puerta.
-No digas tonterías Ginny.
-Espera, no son tonterías. De verdad te está mirando mal – Dijo James.
-Bueno, eso no es novedad. Hace tiempo que ese estúpido nos mira mal, yo diría desde... que nacimos ¿no? – Le dijo Sirius a James. Ambos empezaron a reír.
-¿Se conocen desde hace tanto? – Preguntó Lily a su novio.
-Pues sí. Los Black, los Potter y los Malfoy, son las tres familias más poderosas que existen...
-¿qué hay de los Weasley? – Preguntó Ginny.
-Pues, los Weasley era un clan muy poderoso también. Así como generoso. Comenzó a perderse la "pureza de sangre" cuando se comenzaron a casar con magos y brujas de sangre impura como dicen.
-Ya veo...
-Pero, mi abuelo me dijo una vez... – Contaba James – Que las cuatro familias fueron las más poderosas hace unos cuantos siglos. Se rumorea que de las cuatro familias provengan los fundadores.
-¿tu crees? – Preguntó Hermione bastante interesada.
-Si. bueno, eso dice mi abuelo. Tenemos un libro con todos los hechizos creados por la familia, es el libro de la familia. Y solo un miembro de ella puede abrirlo y leerlo. Eso hicieron los cuatro fundadores
-Y no es secreto que el apellido Potter provenga del apellido de la esposa de Grinffindor... y eso hace que James sea el Heredero.
-Valla cielo. Eres famoso
-¿Lo dudabas?
-No comiences Potter – Le dijo Lily sonriendo
-No mi vida.
-Pero bueno. No nos dijeron el cómo se conoces.
-Pues eso es viejo. Las familias siempre estuvieron unidas. De una forma u otra todos los "sangre limpia" somos familia. – Explicó Sirius – Mi abuelo, Jonathan, era un respetado mago que trabajaba en el ministerio. Él y el abuelo de James eran mejores amigos. Pero murió joven y mi abuela volvió a casarse, con su cuñado Anthony Black. Dicen que eso la cambió a ella y a toda la familia. Pero muy pocos Black obtuvieron el gen de Jonathan.
-¿qué gen? – Preguntó Ginny sentada en el regazo de Sirius.
-Pues, el de buena gente – Finalizó Remus. -¿Cuál otro? Si no me creen solo miren la mesa de Slytherin. Hay tres Black.
-Sí. Mis primas y hermano menor que está en cuarto.
-y ¿Qué Black tiene ese gen tan bueno como el tuyo?
-Linda, como el mío ninguno – todos se rieron. Pero James continuó.
-Su prima, la mayor de las tres hermanas, Andromeda Black. Ella terminó hace cinco años. Estudió para sanadora tanto mágica como muggle, ¿cómo se les dice?
-Médicos – Dijeron Hermione y Lily a la vez
-Si eso. Bueno. Allí en un hospital Muggle conoció a su esposo, llevan dos año de casados y tienen una niña de casi dos años
-Nymphadora Tonks – Dijo James sonriendo
-Por otro lado está el abuelo Jonathan. Y una tía de la tía de su abuela, bastante lejana... que se casó con un Weasley... eso nos hace familia muy, muy lejana
-Y bueno. Cosas por el estilo. Al ser dos familias reconocidas mundialmente por el mundo mágico y porque mis abuelos aún creen que la abuela de Sirius tiene remedio
-Pobres – Dijo Sirius con una sonrisa
-Hemos crecido juntos... aún sabiendo que ningún Potter ha sido un Slytherin nunca. Los Black tenían esa esperanza y en vez de eso. El pequeño Black salió Grinffindor.
-Es verdad. Desde ese día, hace cuatro años, no se han vuelto a dirigir la palabra.
-Que extraño – Comentó Lily.
-Oigan ¿qué harán estas vacaciones? – Preguntó Sirius
-Yo estaré en la casa – Respondió Remus. – Debo ver si hay algo que se pueda hacer para poder venderla
-¿Por qué venderás la casa? – preguntó Hermione
-Mis padres murieron hace un año y mi hermano mayor me ha pedido que la vendiera y que dividamos el dinero.
-¿y tu donde vivirás?
-Me alquilaré un piso en el callejón Diagon ¿por qué?
-Porque no me parece justo que te quedes sin casa
-Pero amor no me quedo sin casa
-¿Y tu hermano donde está?
-Él vive en Rumania. Está con los dragones y su esposa.
-¿Y tu Lily? – Dijo James para cambiar de tema. Mientras que Hermione le tomaba la mano y la apretaba con cariño y dándole fuerzas para decirle que allí estaba ella para ayudarlo.
-Pues la idiota de mi hermana se casa este verano con el estúpido de Vernon. – Hermione y Ginny no pudieron retener una carcajada. Sabían que Petunia no soportó nunca a Lily y menos aún cuando se convirtió en bruja y fue aún más la preferida de sus padres.
-¿Y tus padres? – Preguntó esta vez Ginny. Temiendo la respuesta.
-Ellos fueron de viaje a Sudamérica hace tres años... pero el avión no llegó, en las mejores condiciones
-¿cómo? – Pero Sirius le susurró a Ginny en el oído. Sin embargo Lily quiso decirlo de todos modos
-El avión se estrelló en el Amazonas, no encontraron a nadie vivo. Solo el avión y los cuerpos intactos – Dijo ella sin que se le cayera una sola lágrima. Había superado la pérdida hacía bastante. Aunque le doliera recordar, pero ahora estaba bien. Ella se había podido despedir de ellos y les dijo cuanto los amaba y ellos hicieron lo mismo con ella. Lily no sabía porque pero tuvo la corazonada que no los volvería ver nunca más.
-Creo que este es el grupo más patético que he visto – Dijo James con una sonrisa pero algo triste. – Debe ser que todos nos caracterizamos por algo así ¿no? – Dijo triste.
-¿cuál es tu historia James? – Preguntó Ginny.
-mis padres, fueron asesinados por unos locos seguidores de la oscuridad en un ataque a la casa. Yo estaba con mis abuelos así que a mí no me pasó nada... tenía solo siete años
-¿por qué...
-Porque eran los mejores aurors que había. – Respondió Sirius. – Evelin y Harry Potter. Eran fantásticos padres y excelentes aurors. Por eso no los querían en contra.
-¿Harry?
-Sí.
-Es un nombre muy lindo – Dijo Lily abrazando a James. – Siempre quise llamar a mi primer hijo así ¿sabes? – Ginny y Hermione se miraron y sonrieron
-Este año se cumplen diez años de su muerte... – Dijo sin pestañear, con la mirada perdida. Con la mirada llena de rencor y hambre de venganza. Las dos chicas comprendieron sus propósitos ahora, del porque de la unión a la orden de James.
-Sirius ¿y tu? – Preguntó Lily
-Ya saben. Yo vivo con Florence y Edward Potter... los mejores abuelos que he tenido
-un momento Padfoot. Ellos son MIS abuelos.
-¿No te lo dijeron? Me han adoptado a mí también.
-Un momento. – Mientras que esos dos discutían alegremente Remus les explicó que Sirius se había ido de la casa cuando sus padres prácticamente lo obligaron a unirse a un grupo de personas en contra de los "sangres sucia y los sangres impura" hacía un año, pero él no quiso así que lo destituyeron y desheredaron de la fortuna Black.
-O eso intentaron, porque Sirius tiene un documento firmado por su abuelo legítimo. Que dice que todo aquel descendiente suyo que no sea Slytherin recibirá una gran fortuna
-¿De veras dice eso?
-Si linda – Respondió Sirius. – Es que mi abuelo era un poco excéntrico. No le gustaba Slytherin. Nunca lo hizo. Es más, él fue un Ravenclaw casi Grinffidor. Por lo que mi abuela pudo contarme, cuando estaba cuerda...
-¿y ella?
-Bueno. Ella fue una Hufflepuff. Era una muy buena persona. Dumbledore me lo dijo siempre. Pero la influencia de Anthony la afectó mucho. Era sabido que a ella no le gustaba en absoluto Anthony. Decía que era extraño y que no le gustaba que estuviera siempre hablando mal de los que no eran sangre pura. Por eso sorprendió tanto el matrimonio entre ellos.
-Ya veo. – Dijo Ginny.
-Bueno. Es el turno de ustedes ¿cuál la historia de estas bellas chicas? – Dijo Remus.
-bueno – Hermione y Ginny se miraron un tiempo y luego Ginny, que era la más hábil con las palabras y el enredo de palabras habló. – Yo, como deben de saber tengo, tuve... una familia bastante grande. Madre, padre y seis hermano. De un día para el otro, no están más – Dijo Ginny algo contrariada.
-¿desaparecieron?
-hubo un ataque en la estación que nos llevaba del colegio a casa... como el expreso de Hogwarts. Ginny y yo nos refugiamos detrás de nuestro baúl, donde llevábamos cosas nuestras y de dos chicos. Harry, y Ron, el hermano de Ginny. – Hermione miraba a Ginny y ella tenía la mirada en la mesa de madera, así que continuó. – Recibimos varios hechizos, por todos lados... y nos desmayamos. Cuando despertamos, no había nadie.
-Por eso vinimos aquí. Siendo inglesas, este lugar era el que nos, por así decirlo, correspondía.
-Así que hablamos con Dumbledore y aceptó tenernos.
-Valla. Que extraño.
-Si.
La cena transcurrió sin problemas y ya habiendo terminado de conocer la historia de todos allí, se encaminaron hacia la sala común, no sin antes Hermione dirigirle a Malfoy la peor mirada de rencor y odio que podía tener
Remus aprovechó el momento a solas con Hermione para hablar con ella. En realidad no estaban del todo solos pero los merodeadores habían hecho lo posible para que nadie los interrumpiera.
-Bien Remus ¿qué querías decirme?
-Es que... Mione, esto no es fácil de decir – Hermione tomó la mano de Remus y la besó tiernamente.
-Confío en que podrás hacerlo.
-Verás. Hay algo que no te he dicho sobre mí... – Remus tragó ruidosamente y volvió a hablar
-¿Qué cosa?
-cuando era pequeño... tendría unos cinco o seis años, mis padres, mi hermano y yo fuimos de viaje al sur de Inglaterra. Estabamos en una cabaña cerca de un bosque donde se escuchaban los aullidos de los lobos. – Hermione sostenía la mano temblorosa de su novio – Yo era pequeño y desconocía los peligros, así que salí para escuchar mejor. Mi hermano se despertó por el ruido y se dio cuenta que estaba fuera de la cabaña y lo que era peor, cerca del bosque a plena luna llena... cuando él llegó con mis padres... – A Remus se le llenaron los ojos de lágrimas y Hermione le hizo una seña para que no hablara más, pero Remus necesitaba descargarse eso. Tenía que decirle todo, así que se limpió las lágrimas con el torso de su manga y continuó – Estaba tirado en el suelo, con una herida en la pierna...lloraba del dolor, y escuchaba lejanos pasos a mi alrededor hasta que me desmayé... cuando volví en sí. Me encontraba en la cama de un hospital mágico y el médico le decía a mi madre que me había, me había... mordido un hombre – lobo – Remus hizo silencio y Hermione no sabía que decir. – Hermione, entiendo que, si tu no quieres...
-Remus, no digas tonterías – El chico la miró y se encontró con los ojos cristalinos de su aún novia. – Te dije que te amaba no importa qué. Y aún lo sostengo.
-Gracias preciosa – Remus abrazó a Hermione y la besó apasionadamente.
-Tengo un regalo para ti. En realidad iba a esperar para tu cumpleaños, dentro de dos meses, pero creo que es el mejor momento ahora.
-¿Qué cosa?
-Ven conmigo – Hermione lo tomó de la mano y lo llevó a la habitación de chicas – siéntate cielo. – Le dijo mientras ella buscaba algo en un cajón. A los pocos segundos le entregó una pequeña botella de vidrio color violeta con un extraño líquido burbujeante
-¿Que es...
-En realidad tengo algo que decirte también y espero que no te lo tomes muy a pecho
-¿qué?
-Ya lo sabía, lo de tu estado
-¿cómo?
-Desde que te conocí... lo que tienes en la mano es una poción – Hermione lo miró a los ojos – Se llama Mata – lobos. Sirve para que cuando tengas tu transformación, la conciencia humana no la reemplace la del lobo
-¿cómo hiciste esto?
-Quizá con el tiempo te lo diga. Solo espero que sepas comprender el porqué no te dije nada.
-No importa eso ahora.
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ophelia dakker:Gracias por el review, creo que tienes razón con respecto a si no es con Ginny con quien... pero a mi parecer hacen una pareja bastante linda... con respecto a lo del futuro ya veras que sucede... por ahora te dejo en ascuas con ese tema... un saludo grande
Tsu-chan:Gracias de veras por el review y el Honor jajaja... debo decir que a mí tambien me encanta la pareja de Hermione y Remus, y la de Sirius con Ginny. Creo que son tal para cual y eso los hace verse lindo así... de todos modos yo preferiría a los dos en uno jajajaja... vuelvo a agradecer este review y aquí va otro capi para que leas y espero que seas tan crítica como antes. Un saludo grande
MarIaNaBlackforeverbueno aquí está el capi que me has pedido con muchas ganas, te super agradezco el review y me encanta que te guste tanto como amí las parejas... un saludo grande...
FinnFisshu88: gracias por todo y aquí está el capi que querías leer, espero lo disfrutes un saludo grande...A TODOS LOS LECTORES MUCHAS FELICIDADES EN ESTE NUEVO AÑO QUE COMIENZA, QUE TODOS LOS DESEOS Y SUEÑOS SE CUMPLAN...
Y NO OLVIDEN DEJAR SU FAMTÁSTICO Y TAN DESEAD OREVIEW A ESTA POBRE ESCRITORA....
UN BESO GRANDE A TODOS Y FELICIDADES
IVITA BLACK
