ALEC
- No te preocupes, todo se arreglara pronto, tan solo tienes que calmarte y esperar-, fue lo que le dije a James para que se pudiera tranquilizar por un momento, yo era su mejor amigo y además siempre había sido bueno para consolar, en nuestro pequeño grupo de amigos era como el hermano mayor, el que los cuidaba y protegía, era muy bueno haciéndolo aunque no se la verdadera razón; James estaba destrozado pues su hermana había muerto, tenía una grave enfermedad viral y no sobrevivió por mucho, eran mellizos eso hacía que el dolor aumentara mas debido a que eran muy unidos a pesar de que tuvieran problemas.
Ella era grandiosa, siempre nos hacía reír y era gran amiga de todos, cuando James nos dio la triste noticia, sentí que algo me agujeraba el pecho, una punzada en el centro del corazón que crecía rápidamente hasta convertirse en un gran vacío dentro mi; a pesar del dolor que sentía tenía que ser fuerte y fingir para poder darle fuerza a los demás, especialmente a James. Sus padres estaban destrozados al igual que él, pero no lo demostraban por la misma que lo hacía yo.
En mi familia solo estaban mis padres y yo, tal vez por eso consideraba a todos como mis hermanos, al ser hijo único tenía todo lo que pedía, mi vida era perfecta, jamás me sentía solo con mis amigos alrededor y mis padres eran muy cariñosos. No tenia de que quejarme, jamás pensé que todo terminaría tan mal.
La semana comenzó mal con lo que pasó, el ambiente era gris y lluvioso, el clima no estaba ayudando en nada, caían tormentas muy fuertes y todo estaba lleno de barro. Durante el funeral el clima se tranquilizo un poco, por lo que fui con James a su casa, su madre nos preparó té, mientras lo tomaba conversé un rato con el tratando de hacerlo de reaccionar, quería morirse, no aceptaba el vivir sin su hermana, el estar separados lo dañaba pero no podía permitir que la siguiera.
Ya era de noche y debía marcharme, después de muchos intentos creo que lo había logrado, había entendido que tenia más gente a su alrededor y que lo necesitaba, si el moría ese vacio acabaría conmigo; cuando salí llovía tranquilamente, me mojaría pero no lo suficiente como para enfermarme, caminaba despacio contemplando las estrellas, la lluvia se confundía con mis lagrimas, no tenía ganas de llegar a mi casa y fingir de nuevo, no quería parecer débil ante la situación.
La recordaba cuando con estaba con nosotros, su cabello era rubio y tenía una hermosa sonrisa, era extrovertida e impulsiva, era tan hermosa, la amaba pero no como una hermana, jamás se lo había podido decir, no tenía el valor suficiente; desde el momento en que la vi me había fascinado con esa mirada profunda que tenia, sus ojos dorados te revisaban y descubrían hasta tu secreto más profundo, no podía hacer nada para que ella volviera, debía continuar.
Un fuerte crujido me hizo salir de mis recuerdos, ya había llegado a mi casa, de allí provenía ese extraño sonido, corrí a ver que sucedía, abrí la puerta aun con lagrimas en la cara, me las limpie con mi mano para pode ver claramente, pero no funciono, estaba oscuro y no se podía ver absolutamente nada, tome una lámpara que encontré tirada en el suelo y la encendí, comencé a buscar a mis padres, el silencio fue lo único que encontré.
Fui directamente a su habitación, entré lentamente, un olor raro invadía el cuarto, levante las sabanas y allí se encontraban, sus cuerpos estaban llenos de sangre, me agache si aun seguían con vida pero algo me tiro al suelo de un solo golpe. Todo empeoraba, ahora mis padres también habían muerto, no me había sentido tan solo en toda mi vida, ya no tenía salida, ningún lugar a donde ir, aquí estaba el fin de mi historia.
