Un agradecimiento enorme como el universo a Katisha-chan y Gray Color por sus reviews, espero el siguiente capítulo sea de agrado para ustedes y para los que leen este humilde fic.

ADVERTENCIA: se editaran cosas de los primeros tres capítulos, ya que no me quiero despegar mucho del manga en sí.

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Dos lados de una guerra

Asignando misiones

-Mi estimado hermano, ¿Por qué estas tan callado y pensativo? –Dijo un hombre muy bien vestido y con una sonrisa pícara en su rostro, su traje blanco contrastaba con el del aludido, que era negro.

-Puedes dejar molestar hermano Sheryl –Pidió algo enojado el hombre que estaba sentado frente a él.

Era cierto que andaba pensativo, por más que lo intentó, no podía dejar de pensar en aquella joven, pero recientemente también recordó a sus amigos humanos, al pequeño Eeze especialmente. No ha ido con ellos desde el incidente del arca, por temor a hacerles daño alguno, si bien podía soportar unos días el dolor, había momentos en los cuales eran totalmente insoportables, tanto así, que podía terminar lastimándolos.

-Pero si Tyki no tiene nada de raro hoy Oto-san –Dijo la joven de cabellos azules y hermoso vestido purpura y rosa con lazos rojos y violetas, que ahora degustaba de un lollipop a juego con su traje mientras veía su "padre" y a su "tío".

-Mi preciosa Road, si conoces a nuestro querido Tyki, te darás cuenta que no está conversando mucho porque anda enfrascado en sus pensamientos –Prosiguió con una voz grotescamente empalagosa (según Tyki) –Puede ser… Qué mi amado hermano se haya ilusionado con una bella jovencita –Dijo mientras se imaginaba a Tyki abrazando a una sombra femenina, ambos rodeado de flores y el viento haciendo levitar los pétalos y ondeando los cabellos de ambos.

La Noah de los sueños y el Noah del placer solo vieron con sus respetivas gotas al otro Noah presente, que seguía sumido en la imagen que proyectaba su cerebro.

-Oe Road, ¿Qué estuvieron haciendo toda la tarde? –Preguntó el portugués a la joven, para no tener que estar escuchando el monólogo de su hermano, sobre lo maravillosa que era la vida al estar casado.

-Mi padre tuvo un almuerzo con el Duque de Braganza(1), hablaban de pura política y de la guerra que se está desatando en los otros países, y de que unos representantes del Vaticano van a ir mañana a la mansión, el resto estaba muy aburrido como para prestarle más atención–Dijo esta.

-¿Quiénes van a venir al llamado del Conde mañana? –Preguntó ahora, ya que le tenían sin cuidado los asuntos políticos que manejaba Sheryl.

-Viene toda la familia –Dijo mucho más motivada la peli azul recordando el futuro evento a realizarse –, quizá Jasdevi estén mucho mejor ahora y Meli-chan quiera jugar conmigo.

-Antes de pensar en jugar mi hermosa y linda hija, nos concentraremos en entrelazar lazos con algunos nobles en el baile de más tarde –Dijo serio el Noah de la codicia y el deseo –Es el trabajo que el Conde nos ha encomendado por ahora.

Mientras el coche seguía andando en las calles nocturnas y bellamente iluminadas de la capital portuguesa, el Lord Mikk se decía mentalmente que esta iba a ser una larga noche.

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El cielo de matices rojizos denotaba tenebrosamente su presencia en el ambiente desolado de aquel mundo. La luna negra, oscura, maligna y refilada también hacia su presencia en aquel paisaje, un lugar sólido, pues las ruinas de los edificios eran los más se podía apreciar.

Aquel sitio era el escenario de la mayor parte de sus pesadillas, cuando aparecía continuamente allí, era un preludio a una importante batalla, cuando sus seres queridos estaban en peligro, o cuando iba a sufrir una gran pérdida. Sea por cual sea el motivo de su presencia en aquel lugar, nunca le gustaba. Todo silencioso y muerto, más que un mal sueño, todo parecía ser una visión futura de a dónde los llevaría esta guerra, tan oscuro, tan solitario, tan terrorífico, tan real.

La escena tradicional siempre los envolvía a ambos, en uno de los vestigios más altos del lugar, se encontraban ella y el cuerpo inmóvil de Allen, el reflejo en las aguas oscuras de un mundo nocturno con la luna blanca y distinta a la del cielo de donde se hallaban. En vez de ruinas, en el reflejo se veía un extraño bosque igual de tétrico y silencioso que el ligar en donde se hallaba. Fue entonces que algo ocurrió.

Aquellas aguas le mostraban ahora escenas de batallas y muertes pasadas, unas más recientes que otras; unas en las cuales ella estuvo presente, otras en las cuales se encontraban sus compañeros; también imágenes de sus fantasmas pasados.

Por mucho que intentó adentrarse a esas imágenes de lucha para ayudar a sus amigos, no pudo, era imposible, sus dedos no podía atravesar el líquido, que por muchas ondas que producía, lo sentía como si estuviese tocando un frío cristal.

Ahora eran imágenes que ella nunca había visto, estas lucían mucho más reales que las anteriores, entre ellas, Kanda mucho más pálido y acabado, enfrentándose a una sombra, con una expresión irreconocible en su rosto casi siempre impasible. Lavi quien se enfrentaba a otra, parecía cegado por la ira y el odio al atacar a pesar de sus heridas, la sombra solo mostraba una sonrisa sádica que surcaba su rostro, y así todos los exorcistas luchando contra varias sombras, incluso Timothy, Bookman, Miranda, Krory, Marie y los Generales de la Orden intentaban en vano hacerle frente a aquellas doce sombras.

Intentó llamarles en vano, los ruidos de la batalla no se escuchaban y menos aun sus gritos, ahora veía una imagen suya intentando alcanzar desesperadamente a cuatro sombras, a las cuales no lograba verles el rostro, luego esta se transformó en una escena aun más extraña.

Alexandra corría junto a un niño de unos once años, unas sombras los seguían, unas muy similares a las que atacaron a los demás exorcistas, pero había unas nuevas, unas que a ella se le hacían horriblemente familiares. El pequeño tropezó, haciendo que la exorcista rubia lo abrazara protectoramente ya que las sombras los habían alcanzado. Sus ropas raídas y sucias, sus cabellos rubios desordenados y heridas en todo el cuerpo era lo que se podía apreciar de los perseguidos. Viendo con más detenimiento, ambos se parecían bastante, a pesar de que no pudo verle el rostro completo al joven, ya que este era cubierto por uno de los brazos de la exorcista.

Pero ahora el agua se transforma poco a poco en hielo, impidiendo mostrar más imágenes de lo que ocurría al otro lado, pero en el reflejo del agua cristalizada, una sombra desconocida apareció detrás de ella, volteó a ver quién era, pero fue muy extraño para ella al ver a Allen detrás con una sonrisa, una muy diferente a las que solía dirigirle normalmente, era extraña, le producía escalofríos, sabía que algo iba mal, incluso era menos notoria la cicatriz que le había dejado su padre adoptivo cuando lo transformó en un akuma.

De pronto una sombra más aparece al otro lado de ella, era la sombra de una mujer, desconocía la razón de aquel sentimiento que sentía en aquel momento para con la sombra de la mujer, pero cuando intentó acercarse a ellos, Allen y la sombra de la mujer pegaron un brinco a una zona más elevada, donde habían otras sombras que parecían esperarlos. Con Allen y la sombra de la mujer, ellos eran doce, y fue entonces que desde la luna negra descendía la treceava sombra, una gorda y redonda, y su chistera era bastante identificable al igual que el paraguas que usaba como paracaídas, el blanco impecable de su sonrisa eterna relucía a pesar de la distancia al igual que el destello asesino de los ojos dorados de las otras doce sombras…

-Lenalee… Lenalee…Lenalee despierta por favor… Lenalee –Escuchó que alguien la llamaba desde muy lejos.

Abrió rápidamente los ojos al sentir unas gotas de agua sobre su rostro, para ver a la exorcista rubia que la miraba con expresión preocupada y con su rostro y cabellos húmedos que aun goteaban, esta se alejo un poco para dejar que la china se pudiese sentar.

-Alexandra, buenos días ¿Por qué traes la cara y el cabello mojado? –Preguntó la hermana de Komui al ver a la joven que aun tenia agua en los lugares descritos.

-Veras, estaba aun durmiendo cuando me cayó encima el agua del florero que estaba en tu mesita de noche –Dijo señalando el lugar del hecho –y fue eso que me levanto y por eso me pude dar cuenta que estabas teniendo un mal sueño. –Terminó algo seria y por su expresión, esperaba una explicación.

Pero no sabía que responderle a su afirmación, no quería preocuparla o alterarla de algún modo, ya que recordó como había reaccionado cuando la vio a ella y a Kanda para darle la bienvenida. Algo muy grave debió haber pasado en América.

Se conocían desde que ella llegó a la Orden, justo cuando la joven del rosario llegó de una misión y la tuvieron que llevar a la enfermería, después de entablar su primera conversación con la Jefa de Enfermeras, la única persona que le había inspirado confianza para expresarse. En un principio a la china le parecía que ella era una persona muy distante y fría, que podía hacer competencia con el Kanda actual.

Pero una vez que la conoció bien, vio que si carácter era más alegre y abierto, su apariencia de ese entonces le hacía lucir como una fina muñeca de porcelana viviente, y toda una princesita al expresarse de forma tan refinada; y había sentido algunas veces algo de envidia por eso, pero se transformó en admiración cuando la misma Alexandra le pidió a Jerry que le enseñara –A Lenalee –los modales de una señorita a sus 10 años; siendo ambas en su pre pubertad jovencitas que podían ser capaces de mezclarse en la nobleza, si se colocaban un vestido hecho para la alta sociedad.

-No me acuerdo lo que soñé Alexandra, discúlpame por preocuparte –Le mintió a la joven con lo primero que dijo, esperando que le creyera.

-Y por empaparme –Dijo mostrándole un mechón de su cabello mojado -, bueno, será mejor que vayamos a desayunar. –Finalizó olvidándose por ahora el tema del sueño de Lenalee.

-Em… Alexandra, ¿Vas a salir así? –Preguntó divertida la menor mientras observaba como la joven se dirigía a la salida de su habitación.

-¿A qué te refieres Lenalee? –Dijo mientras tomaba la perilla de la puerta –Yo…

Fue entonces que vio su reflejo en el espejo y apareció un tic nervioso en su ojo, Lenalee le había ofrecido que se quedara a dormir con ella en lo que adecuaban una habitación nueva para ella –La que iba a ser de ella fue destruida por el invento que casi las asesina en el anterior capítulo –. Se percató que su ropa no era adecuada para salir por tres grandes motivos: el primero, hacia demasiado frío en el norte como para andar así, el segundo era porque lo que usaba era una pijama, y el último, recordó la cantidad de hombres que hay en la Orden…

-Será mejor cambiarme antes de salir –Dijo esta antes de soltar la perilla de la puerta.

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-Ya te dije que es Allen, BaKanda –Dijo el albino mientras se colocaba en posición de defensa con su Crown Clown activada mientras era vigilado por el inspector Link, quien estaba cerca del campo de entrenamiento, a un lado de los golems de los peleadores, que al igual que sus dueños se debatían en su matutina disputa.

-Te llamaré como me dé la gana Baka Moyashi –Dijo cierto japonés que levantaba su katana –, venderé tu cabello a los ancianos calvos. –El brillo asesino de Mugen aumentó considerablemente.

-Yo estoy más que seguro que preferirían un cabello más oscuro como el tuyo BaKanda –Le respondió el joven –además creo que te estás volviendo más blandito –Colocando su mejor cara de póker.

-¿A qué te refieres? –Preguntó desafiante el japonés.

-A que te dejas abrazar ahora como si fueras un peluche –Fue un instante en el que se dejaron de ver los ojos del portador de Mugen, que eran cubiertos por su cerquillo, mientras el poseedor del Payaso Coronado ensanchaba cada vez más su oscura sonrisa–BaKanda "El peluche abraz…" –El albino no terminó su oración ya que tuvo que esquivar el casi certero corte de la espada del japonés.

-Es de mañana y ese par no cambia –Dijo cierto pelirrojo que veía desde un punto alejado la pelea.

-No te desconcentres mocoso –Le advirtió el exorcista rumano, que al parecer estaba en su "lado negro".

-Eso fue cruel Kro-chan –Le replicó el Jr. Mientras se sobaba la cabeza, había sido aventado muy cerca de la entrada de la sala de entrenamientos por el exorcista vampiro.

El entrenamiento para los exorcistas era un poco más pesado que de costumbre, ahora tenían que entrenarse con sus inocencias activadas para mejorar –aunque sea en un mínimo –su porcentaje de sincronización, ya que no sabían en qué momento podían enfrentarse a un akuma de nivel cuatro o con los miembros del Clan Noah. Ahora que han perdido prácticamente un continente, debían volverse mucho más fuertes, a pesar que esa información no había sido divulgada por órdenes superiores, en un momento u otro, de una forma u otra, la verdad tendría que salir a relucir.

-¿Es…estas bien Lavi-kun? –Preguntó la voz algo nerviosa de la exorcista que controla el tiempo, quien se encontraba en la entrada junto al exorcista moreno y pupilo del General Tiedoll.

-¿Cómo están Arystar, Lavi? –Ahora preguntaba el austriaco, mientras Krory se acercaba a ellos.

-Miranda, Marie ya regresaron –Exclamó el pelirrojo –¡Eh! ¿Dónde está Chaoji? ¿No fue de misión con ustedes? –Les preguntó a los recién llegado al observar que faltaba el exorcista de la súper fuerza.

-Está con el General Tiedoll en una misión, además de que el Supervisor nos mandó a llamar para asignarnos una nueva misión –Respondió el moreno.

-¡MARIE! –Gritó una voz cantarina y entusiasmada, cuya dueña se aproximó a abrazar al grandote de forma sutil.

-¡¿Alexandra?! ¿Eres tú? –Esta solo asienta con la cabeza para responder su pregunta en lo que se deshace el abrazo –Ya son poco más de tres años desde la últimas vez que te escuché. –Dijo mientras le acariciaba la parte superior de la cabeza como si fuese un perrito y con una mirada de melancolía, pues recordó lo que había oido hacía unas semanas en la oficina del hermano de Lenalee.

-Si tienes razón Marie… perdón chicos por no saludar, buenos días –Se disculpó esta –, por cierto mi nombre es Alexandra, es un placer –Dijo lo último dirigiéndose a la exorcista alemana.

La portadora de la inocencia que controla el tiempo se llevo un pequeño susto cuando se dio cuenta de que la rubia se dirigía a ella, y después empezó con su "bajón" hasta que lograron calmarla. En eso, el joven científico americano, Johnny, venía con un paquete en sus manos y se dirigió al grupo de lo exorcistas.

-Chicos, al fin los encuentro –Decía algo aliviado –El Supervisor los necesita a todos en su oficina ahora –Pero reparó en que faltaba otros dos -¿Dónde están Allen y Kanda?

-Ambos están en su pelea matutina –Dijo Lavi señalando el lugar donde se hallaban los combatientes –Johnny ¿Qué es ese paquete que llevas en las manos?

-¡Es el nuevo uniforme de Alexandra! –Exclamó entusiasmado el americano –Es mucho más resistente que la versión anterior de tu uniforme y estoy más que seguro que te quedará perfecto –Afirmó este golpeando su pecho con orgullo –y me tengo que ir rápido, ya que el jefe Reever quiere que vaya con él a una conferencia en la Rama Americana. Nos vemos chicos.

Alexandra le dio las gracias y junto con grupo de exorcistas presentes le deseó suerte al científico en su conferencia mientras lo veían correr a toda prisa por el pasillo.

-¡Yuu! ¡Moyashi-chan! –Les llamó el pelirrojo, al cual le dirigieron una mirada llena de furia asesina por interrumpirlos.

-Tenemos reunión con el Supervisor chicos –Dijo la rubia, que era usada como escudo por el pelirrojo que temía por su cabeza –Vamos.

Los dos jóvenes –Al igual que sus golems –dejaron su "entrenamiento" para seguir a los demás exorcistas al igual que el Inspector alemán para supervisar al albino. Mientras caminaban por los pasillos para dirigirse a la oficina del chino, conversaban del desmesurado incremento de akumas en la última misión que habían tenido Marie y Miranda, hasta que Rokujugo (65) –Quien iba hasta al tope con papeles –pidió a la rubia y al albino que vayan a ver primero a Reever, que tenía algo que entregarles también antes de partir.

-Nos vemos en la oficina de Komui –Dijo el albino mientras seguía con Link y Alexandra a Rokujugo.

Link y Allen solo eran meros espectadores de la conversación que llevaban el celeste y la joven, que contaban breves resúmenes de lo que habían hecho a lo largo del tiempo que no se habían visto.

-Jefe de sección Reever, aquí esta Allen y Alexandra –Le avisó al australiano que tenía un aspecto mucho más presentable que el de costumbre, mientras se iba a terminar sus labores.

-Gracias Rokujugo. Alexandra, aquí está tu nuevo golem –Dijo mientras una maquinita en forma de murciélago se acercaba revoloteando a la aludida.

-Se lo agradezco Reever-san, pero es mi imaginación o todo está más rápido de lo normal –

-Allen hemos modificado tu comunicador para que tenga un mayor alcance, además de ser más resistente que el anterior –Decía más rápido de lo normal el Jefe de sección –Lamento que tenga que decirles todo apresuradamente, pero Johnny y yo estamos con el tiempo. Suerte en sus misiones chicos. –Dijo mientras abandonaba su escritorio del departamento científico mientras se reunía con el científico americano en la entrada del arca blanca.

-Creo que tienes razón Alexandra-san, todo está yendo más rápido de lo normal –Le dijo amigablemente el exorcista albino a la rubia, mientras los tres retrocedían sobre sus pasos.

-Alexandra está bien Allen, por cierto… -Dijo mientras se acercaba a ver detenidamente el rostro del albino –Pensé que tu cicatriz era mucho más notoria, pero apenas se distingue. No te lo tomes a mal, sino es que solo he podido informarme de lo que sucede en la Orden por los rumores de los buscadores y científicos que iban de una sede a otra, ya que al ser una alumna del General Yeegar, se nos prohibía regresar a los Cuarteles Generales –Dijo al último algo entre apenada y triste.

Allen se dio cuenta de que Alexandra era de las personas que prefería confirmar sus dudas independientemente de lo que digan los demás, pero él también se entristeció al escuchar el nombre del General que había muerto a manos de Lord Tyki Mikk.

-¿Por qué los aprendices del General Yeegar tuvieron que ir a América? –Preguntó en un tono triste el albino.

-Antes de que se supiera que eras el heredero de las memorias del catorceavo Noah y que eras capaz de controlar el arca Walker, era muy dificultoso enviar exorcistas de un continente a otro, en especial cuando los separa un océano de distancia. Con el fin de mantener el continente a salvo, se envió al escuadrón del General Yeegar, uno por cada sede de aquel continente–Respondió el inspector.

-Pero con el fin de que no se supiera mucho de nosotros, a los demás miembros de la Orden se les prohibió decir palabra alguna de nosotros, incluso nuestras inocencias no eran contadas entre las que la Orden ya tenía en su poder –Acotó la joven –Por eso no has escuchado de mi o de algún exorcista que haya estado en América; si te das cuenta, todas las misiones que has tenido, son en Europa y los continentes cercanos a este.

De pronto un esporádico dolor de cabeza empezó a aquejar silentemente al albino, algo así como una especie de mareo, se le vinieron varias imágenes a la mente, pero se fue tan rápido como vino. Justo cuando la joven puso su mano sobre su rostro, le parecía que su mirada se perdía por una milésima de segundo, quizá sus ojos grises le jugaban una mala pasada.

-¿Estás bien Allen? –Le preguntó la exorcista que lo miraba fijamente.

-No te preocupes Alexandra, solo tenía algo de dolor de cabeza… pero ya se me pasó –Dijo intentando convencer a la exorcista que lo miraba inquisitivamente.

-Si te sientes mal, dilo, es fácil saber eso si te coges la cabeza instantáneamente –Le hizo saber la exorcista – bueno aunque soy la persona menos indicada para dar esa clase de consejo.

El albino se dio cuenta a lo que se refería, la muchacha se había puesto muy pálida en menos de un instante, parecía que en cualquier momento se podía desmayar. Cuando intentó ayudarla, esta le detuvo, y solo continuó caminando, sin tomar mucha atención a su condición.

-¿Seguro que están bien? ¿Walker? ¿Señorita Alexandra? –Preguntó el joven de la Central que intentaba mantenerse al margen de la situación, más por alguna razón muy desconocida por el propio inspector, no podía sentirse ajeno a la situación, como ya había sucedido en otras ocasiones, ahora más seguidas.

-No se preocupe Link-san –Dijo el albino con una sonrisa muy típica de él, ahora presentaba un mejor aspecto, al igual que su compañera, a quien le estaba volviendo el color al rostro –Ya estamos bien, y será mejor que nos apresuremos, los demás nos están esperando –Dijo viendo como la muchacha los iba dejando atrás.

-No mientas Allen por favor –Le pidió la joven con un tono suave, mientras detenía su caminar –sé muy bien que aun te sientes mal, por mucho que no lo demuestres, tengo cierta clase de empatía con lo que sienten las personas que toco.

-Me lo puede explicar mejor por favor, no entiendo que quieres decir con eso de empatía Alexandra –Le pidió el menor que al igual que el inspector, estaban algo perplejos por la confesión de la joven exorcista.

-Bueno, mi inocencia a pesar de ser de tipo equipo –Empezó mostrando su rosario –es solo un amplificador para lo que yo realmente puedo hacer sin ella.

-¿Un amplificador? –Le interrumpió el albino

-Si lo sé, es algo extraño, pero como mencioné antes, la inocencia solo amplifica lo que yo puedo hacer sin necesidad de usarla… como por ejemplo, si yo puedo hacer levitar objetos tan grandes y pesados como los absurdos inventos de Komui con la ayuda de mi inocencia, sin ella, apenas si podría mover unos cuantos centímetros un brazo mecánico de aquel armatoste… o como ahora con mi inocencia, al tocar a una persona , la piel de esta para ser más precisa, puedo saber casi exactamente lo que está pensando, viendo y sintiendo en ese momento, además de que aquel pensamiento o sentimiento tiene que ser bastante fuerte para poder percibirle, muy útil en ocasiones, pero eso también me afecta, sin mi inocencia, solo percibiría el estado anímico de esa persona, pero en sí, no sabría que pasa por su mente –Explicó la rubia mientras continuaban caminando.

-Entonces para vencer a los akumas usted… -Empezó ahora el joven de la central con gesto pensativo.

-Lo que manipule con el poder de mi mente se convierte en inocencia… algo así –Respondió mirando una mesa que estaba al final del pasillo.

-Ale...xan...dra –Decía entrecortadamente el albino ya que tenía un ligero presentimiento de lo que se avecinaba.

Y de improviso el florero que estaba sobre la mesa, había sido rodeado de un aura verdosa y de repente se partió en varios fragmentos filosos. Sin previo aviso, estos se dirigieron en contra del menor y del Señor dos puntos. Pero estos se detuvieron cuando solo faltaba el grosor de un cabello para que pudiesen salir heridos –A pesar de eso, Timcampy no se había movido de la cabeza del albino.

-¡Señorita Alexandra! ¡Si va actuar de esa forma, tendré que reportar su conducta directamente al Supervisor Lee! –La amenazó el inspector aun recuperándose del esporádico e in notorio susto que le ocasionó la repentina acción de la joven.

-Link creo que exageras un poco –Dijo Allen con una risita nerviosa, a sabiendas como es el Inspector.

-Discúlpeme Link-san, Allen –Lo dijo con un tono sincero en su voz –lo hice para que se den una idea de mis poderes, y para que estén alertas. En cualquier momento podemos ser atacados por quienes menos esperamos. –Finalizó con un tono sombrío, que no fue muy notorio.

Ambos jóvenes lo sabían, en cualquier momento podían llegar a ser atacados, tal y como pasó en la antigua sede de la Organización, motivo por el cual se encontraban ahora en un nuevo lugar, a miles de kilómetros de aquel escenario de recuerdos de batallas y destrucción. Fue entonces que el joven Inspector relacionó las piezas y descubrió el enigma (N/A: si es que hubo alguno), algo grave debió haber pasado en las Ramas Americanas, para la presencia de la joven exorcista y su conducta.

-Link-san –Dijo la joven con algo de inseguridad en su tono de voz deteniéndose frente a la puerta del despacho del Supervisor –, no sé si deba pedirle esto… pero… si en esta misión no puedo ir con ustedes, por favor cuide de Allen.

Link se había quedado perplejo ante la petición de la joven exorcista, apenas se conocían y actuaba como si los conociera a todos desde ya tiempo. Lo mismo pasaba por la mente del joven Walker, era difícil de explicar, pero ella tenía algo, pero no sabía que…

Allen, creo que sabes de las pesadillas que tiene Lenalee en ocasiones –Este solo asienta con la cabeza, recordando la vez que la china en persona le dijo lo que veía –por lo general, las tiene cuando algo malo va a pasar... díganme supersticiosa, pero… la conozco, sé que no me quiere preocupar… pero ella está muy apegada a las personas que forman parte de la Orden… -Sentía como su timbre de voz iba bajando de tono.

-El Auditor Leverrier me encargó el trabajo de supervisar a Walker todo el tiempo, debido a su conexión con el 14avo Noah… Pero, si él no está o cae herido, no podré continuar con mis deberes –Dijo muy serio el joven alemán, algo que los dos menores interpretaron como un sí.

-Gracias Link-san –Le agradeció con un tono sincero –Allen, tú tienes que prometer que te cuidaras, no queremos preocupar a Lenalee y a los otros ¿Verdad? –Dijo ahora mucho más animada.

-Prometo tener cuidado Alexandra –Le dijo el albino –sabes, al hablar así, me recuerdas un poco a Lenalee.

-No por nada hemos vivido juntas unos años atrás –Dijo mientras se marcaba una hermosa sonrisa en su fino rostro –algo de la otra se nos tenía que pegar.

Y con esto abrió la puerta de la Oficina del Supervisor en Jefe de la Orden, dónde gran parte de los exorcistas se encontraban presentes. Incluso los terceros exorcistas –al menos la mayoría de ellos – se encontraban enfrascados en sus conversaciones –Con excepción de cierto samurái que todos conocen –La joven se aproximó a donde se encontraban el ex-ladrón Fantasma G con su tutora y Lenalee –Pidiéndole disculpas a la china por no haberla acompañado por el café, alegando que ya la conocía – junto al samurái que estaba apoyado en la pared más próxima a ese grupo, ya que el joven pelirrojo estaba enfrascado en una conversación con el anciano Bookman; Krory, Marie y Miranda seguían conversando de la misión de estos dos últimos, incluso los terceros exorcistas mantenían sus propias conversaciones. Ya habían pasado ya algún tiempo desde la llegada de los terceros al Cuartel General, para cumplir sus misiones como "exorcistas" al servicio de la Santa Sede en esta guerra en contra del Conde y sus aliados, aunque su relación no era tan cercana como con los demás miembros de la Orden, al menos ya podía entablar una conversación sin discusiones –Extremistas –con ellos, a pesar de que no sabía el motivo que les haya infundido convertirse en "eso".

El joven Walker se fijó que aún faltaban exorcistas, los Generales, incluso el propio Komui, aquel que les había enviado a llamar a su oficina.

Pero ahora le preocupaba ese estúpido dolor de cabeza, si bien había tenido esos dolores –que seguían siendo menores –no era algo a lo que le daba mucha importancia, pensaba que era el stress o algo similar, nada que ver con la visión que tenía continuamente de la sombra del músico. Estos se habían vuelto mucho más frecuentes justo después del encuentro con aquel akuma de nivel 4, en el orfanato Hearst, cuando investigaban el caso del ladrón Fantasma G y se había empalado a sí mismo con la espada del Crown Clown, logrando herirse el también.

Inconscientemente se encaminaba al grupo de la china y descubrió el por qué ahora el menor de los exorcistas presentes y el japonés se mantenían al margen de la conversación de las jóvenes. Pues la tutora del menor empezó hablando sobre temas románticos –Cambiando el tema de la "controlada" adicción de la portuguesa con la cafeína –, y con el cual logró sacarle a la joven rubia un colorete en las mejillas muy notorio a pesar de tener un semblante sereno, en verdad le parecía una muñeca de porcelana.

Entonces volvió a pensar en aquellas imágenes que había visto momentos atrás, algunas eran imágenes de algunas escenas de su vida con Mana, su padre adoptivo; otras de cuando estaba en la Orden, cosas cotidianas pero que lo hacían feliz. Y otras aún mucho más extrañas, pues se encontraba rodeado de una… familia… se podría decir, pero no las definía claramente, solo tres de estas figuras no definidas le resultaban extrañamente familiares.

¿Será que Alexandra vio todo eso? –, se preguntó a sí mismo el albino, mientras el dolor de cabeza que le atormentaba en silencio no aumentaba ni disminuía. Le daba la impresión de que se burlaba de él.

-Allen-kun ¿Estás bien? –Le escuchó decir con voz preocupada a la china que se acercó para ver como se encontraba, y se percató de que todo el mundo lo observaba, pues se estaba sujetando la cabeza con una sola mano.

Antes de que pudiese incluso pensar en una excusa creíble, se alegró de que todos se centraran en los murmullos que se esclarecían conforme varios pasos se acercaban a la oficina. Por un momento al albino le pareció que la joven del rosario lo estaba viendo como si algo estuviese detrás de él, como cuando estaban haciendo los preparativos de su propia fiesta.

Por la puerta pasaron los Generales restantes que quedaban en la Orden, Komui y a alguien que no se esperaba, al menos no ahora.

Sintió a Lenalee tensarse –ya que tenía su mano sobre su hombro –, se esparció un aire pesado en el lugar con aquella sola presencia, Link parecía mucho más firme que de costumbre, los terceros exorcistas estaban más callados que las tumbas, los Generales, Bookman, Lavi, los aprendices presentes del General Tiedoll, Krory e incluso el aprendiz de la General Klaud intentaban mostrar cierta indiferencia con la presencia de aquel hombre, y Alexandra parecía haber abandonado cualquier expresión de alegría con la que se dirigía a todos, por una de impasibilidad.

-Lamento el retraso a todos –Empezó el Supervisor –Como sabrán al tener a un nuevo miembro en nuestras filas era necesario medir sus capacidades, además de curar las heridas que presentaba… –Esto tomó por sorpresa a algunos, ya que no se explicaban como un recién llegado podía estar herido.

-Creo Supervisor Lee, que tendría que comenzar la explicación de la situación actual de la guerra y no información irrelevante del estado de uno de los exorcistas –Le interrumpió el Auditor Leverrier con su tono tajante y autoritario.

Sin mudar de expresión ante la orden del Auditor, el chino empezó a explicar la situación actual en la que se encontraban, en que porcentaje aproximado se había incrementado el número de ataques de akuma y el avistamiento de nivel 3 y superior. También salió a la luz el ataque y la destrucción de los Cuarteles de la Orden en Centro y Sudamérica, momento en los cuales, uno que otro veía de reojo a la exorcista rubia –En especial Bookman y Jr. Como si se estuviesen preguntando algo mentalmente –, quien se encontraba cerca de Kanda, ambos sin demostrar expresión alguna; sobre los alumnos del General Yeegar y cómo es que los sobrevivientes lograron llegar a salvo.

-A pesar de esta gran pérdida, tenemos que seguir con nuestras misiones. Serán grupos de tres grupos de cuatro exorcistas y dos de tres –Continuó el Supervisor –Allen Walker, Yuu Kanda, Tokusa, Madarao, ustedes irán a Jordania… -Se escucho el comentario de cooperación del miembro de Cuervo de la coleta a un lado. El cual recibió una mirada asesina de su líder –…Lavi, Noise Marie, Bookman, ustedes irán Huang Shan-China… –El Supervisor vio como los tres asentían con la cabeza -… General Winters Sokaro, Arystar Krory, Miranda Lotto, Kiredori, ustedes irán a Rusia… -Escuchó el comentario del General, el cual pedía que no se atravesaran si encontraba al fin algo divertido -… General Klaud Nine, Lenalee Lee, Timothy Hearst, Goushi, ustedes irán a la isla Lefkada-Grecia –Estos estaban muy serios para contestar, no se esperaban que el pequeño fuera enviado de misión tan repentinamente. Pues la mayoría estaba muy segura de que iba a ser como en otras ocasiones.

-Pero Komui-san ¿No falta un equipo más? –Preguntó el pelirrojo percatándose de que Alexandra era la única sin equipo, además de que ya había mencionado que había otro equipo de tres exorcistas.

-Alexandra tendrá como equipo a Tevak y a Nahuel, con quienes se reunirá después de otra misión que tiene que cumplir –Dijo el Auditor sin inmutar su rostro.

-Contrólate Alexandra –Le susurró el japonés de una forma imperceptible, al percatarse que un objeto estaba levitando cerca de ellos, pero sin el aura característica de la inocencia.

La joven, aún sin mostrar expresión alguna en su rostro, le dijo en un pequeño susurro al japonés que lo sentía, y este vio como el objeto descendía sin hacer el más mínimo ruido y sin que los demás notaran lo que en verdad ocurría.

-Empezaran sus misiones mañana, pueden retirarse –Todos obedecieron, con la excepción de cierta rubia y cierto Jr. que se quedaron en la oficina con el chino y el inglés mayor.

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- Oe Lenalee ¿Por qué el Usagi se quedó con Alexandra en la oficina de Komui? –Le preguntó el japonés con el tono más… podría decirse educado, después de que llevaran caminando un largo rato en dirección a las habitaciones de los exorcistas junto al albino y el Inspector.

-Bookman le dijo a Lavi que se quedara a registrar, supongo que no han de tener mucha información sobre el equipo del General Yeegar –Le contestó la hermana de Komui.

- ¿Pero qué clase de misión le toca hacer a Alexandra antes de reunirse con su equipo? –Dijo el albino inconscientemente en voz alta.

-Alexandra tiene que ir como mediadora entre la Orden y ciertas familias importantes, siempre ha sido así desde que me acuerdo Allen-kun, en ocasiones también he tenido que ir con ella –Respondió nuevamente la china, pero este le atribuyó como un pensamiento de él.

-¿Por qué?-Preguntó una vez más el joven Walker al no comprender por qué tenían que hablar con familias nobles, nuevamente ignorando que lo decía en voz alta.

-Tch, La Central no puede cubrir todos los gastos de la Orden y seguir manteniendo algo tan grande como el Vaticano, estúpido Moyashi –Le contestó fastidiado el samurái por la distracción del Moyashi, mientras les adelantaba el paso a los otros dos exorcistas, pues él iba rumbo a su estancia para meditar.

-Kanda tiene razón Walker, la Orden, la Central y el Vaticano tienen que buscar el apoyo y financiamiento de las familias más poderosas del mundo para continuar con sus funciones –Le explicó para finalizar el Inspector "dos puntos" y antes de que el albino pudiese lanzar una contestación al sobrenombre que el japonés le decía cada 2 por 3.

Mientras ellos se encontraban en la zona de los dormitorios de la Orden, en la oficina del Supervisor Lee se discutían los términos de una misión, que implicaba otra clase de batalla.

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Por orden del Panda Jiji, se había quedado en la oficina del Supervisor de la Orden Oscura, ganándose una mirada de notoria inconformidad y molestia por parte del representante de la Santa Sede, como en otras aproximadas dos ocasiones le había dirigido. La primera por haberlo acompañado a él y a Lenalee, cuando el Cuartel estaba siendo atacado por el akuma de nivel cuatro; la segunda cuando registró la conversación sobre el Músico entre Allen y el General Cross.

Sabía que los dejaba cumplir sus misiones como Bookmen al Jiji y a él, ya que la Orden se estaba quedando aún más escasos de exorcistas y de Inocencias por encontrar –Aunque no lo dijesen abiertamente –, ya que si se ponían a sacar cuentas de cuantos fragmentos del Cristal de Dios tienen en su poder, cuantos habían sido destruidos, cuantos faltaban por encontrar y el tiempo que les había costado reunirlos… no era muy prometedora la situación –Menos aun con las noticias recientes.

Comprendió en seguida la explicación de Komui sobre los aprendices del ya fallecido General Yeegar, y como estaban distribuidos estos tres a lo largo del continente. Para ellos casi no debía haber descanso, debido a los eventos sobrenaturales se presentaban en cada país. Grandes extensiones de bosques, selvas, desiertos, montañas, ciudades y pueblos, tanto nuevos como antiguos, diversas culturas descubiertas, cada una con sus distintivas características y leyendas, propiciaba un gran trabajo para los buscadores, y por consecuente antigüedad, la cantidad de akumas a los cuales debían enfrentarse los exorcistas.

Alexandra, exorcista que estaba encargada de la protección de Norteamérica, fue de apoyo a Sudamérica, ya que a pesar de que hubiesen encontrado un nuevo exorcista –Nahuel, que antes trabajaba como buscador –, había una cantidad sorprendente de akumas, muy raro por la zona amazónica de aquella parte del continente. Fue entonces que al regresar a los Cuarteles de la Rama Sudamericana, empieza el ataque a esas dos sedes. Pero aún le quedaban muchas preguntas sobre este suceso: ¿Por qué no abrieron otra puerta del arca para enviar a otros exorcistas a combatir? ¿Por qué los aprendices del General Yeegar no eran contados entre los números de la Organización? ¿Qué es lo que los caracterizaba a ellos? ¿Por qué casi no había datos o algún buen registro de ellos? ¿Por qué la Rama Norteamericana se había quedado sin comunicación el mismo día de la invasión? ¿Cómo solo 11 personas de cientos y miles salieron con vida?

La veía muy seria, rígida y con su rostro impasible, aguantando los comentarios del Auditor sin decir palabra alguna, palabras con tal filo que podían compararse a cuando habla acerca de Allen y el catorceavo, siempre queriendo imponer sus reglas y hacer que estas se cumplieran de inmediato. Lanzaba sus comentarios de cómo era posible que ella haya sobrevivido, saliendo con heridas menores a las de su compañero en un encarnizado escenario de muerte y ante dos miembros de la familia Noah. Puede que ella no haya expresado su inconformidad en un principio con palabras, más bien, uno de los adornos del escritorio de Komui temblaba continuamente, cada vez más fuerte conforme más veneno agregaba a sus palabras el Auditor. Bastó que Komui detuviera con su mano el movimiento del objeto para que Alexandra al fin se dirigiera al auditor, con un tono que a cualquiera le hubiese hecho notar que ella era también o incluso mucho más importante que la persona que se le dirigía.

-Creo yo Auditor Leverrier, que se me pidió que me quedara aquí para asignarme mi misión y no para escuchar sus especulaciones acerca de mí –Dijo fría y calculadora con sus palabras, cualquiera los hubiese confundido con dos enemigos pactando un acuerdo forzado.

-Siempre tan fría y calculadora conmigo, Alexandra. Bueno tampoco puedo esperar menos de ti, una superviviente por naturaleza desde antes que entraras a la Orden, lo cual me parece muy extraño dada las circunstancias actuales –Le espetó lanzándole una mirada de superioridad la cual ella le sostuvo, dándole a saber que ella no se dejaría vencer de él –Supongo que ese es el precio que se debe pagar, algo del mismo valor para proteger algo, una vida que salva miles o miles de vidas que salvan una, ¿No lo crees?

Por una facción de segundo le pareció que el tono de los ojos de Alexandra cambiaba, quizá debe ser que estaba cansado, ya que apenas si había dormido unas tres horas, debido a que Bookman lo mantuvo con él buscando archivos e informes acerca de Alexandra y de los otros aprendices del General Yeegar. Como siempre, Komui ya había intervenido para aligerar la tensión entre ellos, además de explicarle su misión –La cual era asistir a la reunión de personas influyentes en la política de algunos países en la Ciudad Braganza-Portugal, y lograr que estos hicieren donaciones al Vaticano para ayudar a los más necesitados y sus instituciones –y decirle que su habitación estaba lista, que descansara, ya que su misión empezaba al atardecer. Lavi se dio cuenta que ella relajaba un poco su expresión cuando no veía al representante de la Central, cosa que pudo comprobar cuando se dirigía a Komui a preguntar cosas sobre su misión.

-"Me tocará conseguir más información" –Se dijo mentalmente el muchacho mientras alcanzaba a la joven portuguesa que estaba dirigiéndose a la salida de la oficina.

-Recuerda que no puedes dirigirte a aquellas personas, a menos de que quieras que se les retire la ayuda –Palabras del Auditor que hicieron que la joven se detuviese unos segundos, muy breves como para dar a entender que lo escucho, y sin más abrió la puerta para salir de la oficina del Lee mayor.

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Glosario... de nuevo XD

(1)Duque/Duquesa de Braganza es el título que se le otorga al Rey o Reina de Portugal. Actualmente Portugal es una República ya que la monarquía fue abolida a principios del siglo XX durante el reinado de Manuel II "El desafortunado". Manuel adquiere la corona después de la muerte de su padre Carlos I y su hermano mayor Luis Felipe príncipe de Portugal en el atentado contra la familia real (algo similar a la tragedia del último zar de Rusia, con la diferencia de que si hubo sobrevivientes en esta).