La apóstol gótica
Los aldeano, empezaron su migración, la cual estaba siendo resguardada por los militares.
En una carreta, se encontraba dos persona, un anciano, que según su vestimenta, era un sabio hechicero y una chica de al parecer 15 años piel blanca, cuerpo esbelto, ojos verdes claros, y pelo corto de color celeste.
— Hay demasiada, persona— el anciano, comentó la situación en la cual estaban.
—Hubiésemos salido más temprano, si usted no hubiese tratado de llevarse todo lo de la casa— le replico la chica.
— O vamos, vas a seguir con eso— El anciano, le contesto a la chica.
En eso, se vio como un grupo de hombres de uniformes verdes, estaban yendo de un lado a otro y se daban ordenes,
— Nunca, había visto esa clase de uniformes— comentó, la chica de pelo azul, mientras observaba el grupo de militares.
La chica, le dio curiosidad y bajo de la carrera, para averiguar más sobre este nuevo ejército, que hacia su aparición.
La chica al llegar al principio de la fila, observo a una niña, la cual estaba en el suelo agitada, y tratando de transpirar, preocupada, la chica, acerco a la niña y se agacho para averiguar que le pasaba, entonces miro como dos mujeres, ambas con extraños uniformes blancos, se acercaba para hacer una revisión a la niña.
La que parecía, ser mayor, tomo un instrumento extraño, con forma de una Y, la parte de arriba, lo puso en sus orejas y con la parte de abajo, reviso el corazón de la niña, después ordeno a la otra joven, que se llevase a la pequeña, o eso era lo que entendía la chica pelo azul.
La doctora Itami, tomo a la chica, en brazo y pidió una camilla a los militares, estos le entregaron una y avistaron a la niña, dos militares, se encargaron. de trasporta r la camilla, mientras la joven doctora, los supervisaban y observaba a la niña.
Pusieron a la niña al lado de la joven elfo, y la doctora Itami, estuvo con ellas, durante un rato, hasta que fue llamada para otra revisión.
Los niños, enfermos y ancianos, estaban en los vehículos del escuadrón, los ancianos, estaba sorprendido y un poco asustado, porque aquellas carretas, andaba sin caballos, mientras que los niños, tenía una curiosidad inocente, por aquellos vehículos y también por aquellos hombres de verdes.
La joven Itami, estaba atenta, por la evolución de la joven elfo y de la niña, las cuales estaban, inconsciente y también vigilaba la salud de los anciano y los enfermos, midiendo su presión y dándole, los remedios necesarios.
— Tome, esto le ayudara para evitar mareos— La joven doctora, le entrego a un anciano, una pastilla y le explico, como utilizarla y también le dio agua.
Itami, fue a atender a otras personas, como a una anciana.
—Su corazón, late bien—Itami, escuchaba el latir de una anciana, con el estetoscopio —Incluso mucho mejor, que otros ancianos.
La doctora, fue a medir la temperatura de la niña, le quito los paños de agua fría y se los cambio, hizo lo mismo con la elfo.
"Es una hermosa chica", pensó la doctora Itami, mientras observaba la cara de la muchacha, y tocaba su frente, para asegurar que no tenía fiebre.
—madre—Itami, pudo entender cuando la joven hablo dormida, esa palabra le dio algo de gracia.
—Itami, ¿cómo están la rubia y la niña?—pregunto la jefa de Itami.
—La niña, esta inconsciente aún tiene fiebre, la elfo, solo esta dormida—contesto Itami a la doctora en jefe.
La jefa de Itami, tomo registro de lo dicho por su asistenta, en una libreta.
Ya había pasado unas cuantas horas, del largo viaje, ya que los vehículos, debían andar lento, al ritmo de la caravana, para poder escoltar a los aldeanos.
Itami, conversaba con el sargento Kurata, sobre sus pasatiempo, durante el breve tiempo que ella había estado interactuando el militar, se habían vuelto amigos, ya que ambos compartían las mismas aficiones.
—Rayos, como me gustaría encontrarme a una chica gato—comentó Kurata a Itami.
— ¿Por qué, lo dices? —preguntó la joven Itami al militar.
—Bueno, es que nos hemos encontrado mayormente con humanos, enfrentado con algunos orcos y dragones y hemos encontrado a una elfo, pero debería haber más diversidad, ¿no crees Itami-sensei?, estamos en un mundo de fantasía—le contesto el sargento a Itami.
Itami, lo estuvo meditando, en cierto modo estaba de acuerdo con el sargento, también la doctora, había notado que mayormente había humanos, en ese mundo, aunque ella no descartaría que hubiese más razas, como una subdivisión en la raza de los elfos.
—Parece, que hay alguien adelante—Interrumpió el primer teniente Kuwahara y ordeno al sargento Kurata, que mirase con los binoculares quien era las persona, que estaba adelante.
El sargento Kurata, tomo los binoculares y observo que adelante del camino, se encontraba una niña, de vestuario gótico.
—Una loli gótica—Kurata, estaba sorprendido0 al ver a aquella niña.
—Espera, que dijiste—La doctora Itami, le quito los binoculares al sargento y observo a la niña.
La niña, la cual estaba sentada en cuclillas en el suelo y observaba a la caravana, vestía con ropajes consistente en un vestido corto de color negro con detalles y encajes rojos, unas aparentes orejas de gato, o cuernos color negro, unas botas rojas altas con unas medias negras más altas de la rodilla, sostenidas con una liga de color negro y rojo.
La joven doctora, se dio cuenta que la niña, los observaba con una sonrisa curiosa.
—¿Sera unas de los capturados en Ginza?—pregunto Kuwahara
—Está caminando, hacía acá—Itami, les comento a los militares.
La gótica, que había recogido su alabarda en forma de una gran Acha, se acercó caminando a los autos y con una que se podía definir como algo seductora o picara, preguntaba ¿de dónde vienen, ¿A dónde van?, o por lo menos eso entendía la doctora. Los niños, adultos y ancianos, salieron del auto, la doctora, escucho en las exclamaciones de alegría los niños, "es la aposto, es la aposto", los niños, se acercaron a la gótica, con alegría y los ancianos y adulto en forma ceremoniosa.
—¿De donde viene?—volvía a pregunta la chica gótica, pero esta vez a los niños.
—Del pueblo de Coda—le contesto unos de los niños.
—Huimos del pueblo—le contesto una anciana a la chica.
Explicaron a la apóstol, que huían de un dragón, el cual se había visto en la cercanía.
—Se ve que la veneran—comento Kurata a los presentes.
—Entonces, ¿ese atuendo tan estrafalario, es una especie de ropa ritual?—preguntó Itami, en voz alta, pero más para sí misma.
La apóstol, observo a la doctora Itami, y se acerco al vehicula, curiosa al ver la ropas que llevaban los militares.
—¿Quiénes, son estas personas, tan extraña?—preguntó la aposto a los niños.
—Nos salvaron, son buenas personas—contestó un niño, que estaba al lado de la apóstol.
—Entonces, ¿ellos, no los obligaron a dejar su pueblo?—preguntó la chica apóstol al niño.
El niño, le contesto a la apóstol, en forma afirmativa, luego, observo el vehículo y preguntó, ¿cómo era que ese trasporte se movía?, el niño, le contesto que no lo sabía, pero era muy cómodo .
—Ya veo—La apóstol, observo a los militares, con una sonrisa pícara y en especial a la doctora Itami.
La apóstol, se subió por la fuerza al auto, dejo su arma, encima de la elfo, y se sentó en las piernas de Itami, la cual estaba algo avergonzada por la situación, y pensó " Esto parece, como si fuese el inicio de un manga yuri", mientras trataba de bajar a la chica, se bajase de sus piernas. Después de mucha pelea, la apóstol, se sentó al lado de Itami, la cual estaba más tranquila, aunque aún sentía un poco de vergüenza por aquella situación, "Aunque admito, que me encanto", pensó la doctora.
La caravana, siguió su camino, la apóstol, cansada, se acostó y apoyo su cabeza en las piernas de la doctora, que pensó en sacarla, pero luego dio un suspiro, no gustaba despertar a alguien, además esta niña, se veía muy tierna durmiendo en sus piernas, así que la joven Itami, dejo que la apóstol, durmiese en sus piernas.
Para ocultar, su sonrojo, Itami, desvió su mirada, y observo el paisaje desde la ventana, entonces se dio cuenta que algo surcaba en los cielos, por un momento pensó que era un ave, pero después de observar bien el cielo, la doctora, se dio cuenta que esa criatura, no era un ave, si no un…
—Dragón—Itami, llamo la atención a los militares y se paró, para indicar la posición del dragón, esto despertó a la apóstol.
El jefe del escuadrón, tomo su binoculares y observo en la dirección, en donde apuntaba Itami.
—Es cierto—Kuwahara y exclamó a los presentes—Batalla inminente.
El dragón, aterrizo y empezó a lanzar fuego desde sus fauces, esta acción hizo que los aldeanos, corrieran temeroso, se formo tal caos, que algunas carretas cayeron. El jefe del escuadrón militar, ordeno acercarse al dragón y disparar.
