Naruto no me pertenece.
Mundo alterno (actual)
Capitulo 4
Pero volvió
Tenten soltó un suspiro mientras terminaba de cepillar su cabello castaño, ahora lo dejo suelto, estaría todo el día en la casa terminando un trabajo además su amiga Temari había ido a dejarle a su hijo, aquel día era el aniversario de bodas de la rubia y había planeado estar desde la tarde con Shikamaru, por lo que la chica muy amablemente se ofreció para cuidar al bebé desde temprano, así que la criatura se encontraba en su habitación, rodeada de almohadas y recién dormida. Nada interesante en el día, nada por lo que tuviera que arreglarse de más, su cabello al natural, unos pantalones muy cortos y una playera holgada la cual usaba para trabajar en su casa. Cuando salió del baño se topó con un aroma delicioso proviniendo de la cocina que hizo que girara rápidamente y se dirigiera a ésta, donde se encontraba su novio, recién bañado, con el cabello revuelto y húmedo, sin camisa, luciendo el cuerpo tonificado del chico que sólo tenía unos pantalones holgados.
—No sé a cual debo comer, si al apuesto Inuzuka o a lo que se encuentre en la estufa—Bromeó la chica mientras se acercaba a su novio y daba una vista a la olla.
—Veo que nunca te cansas de admirarme—Contestó el castaño mientras bajaba el fuego de las parrillas hasta que se consumieran por completo—, no te culpo.
La castaña sonrió y el Inuzuka le besó la frente para ir a buscar los platos para servir el desayuno, por lo tanto la chica caminó hasta la cafetera para preparar el café de su prometido y cuando estuviera listo se prepararía una leche fría. De reojo observó a Kiba, ¿Cómo podía estar tan radiante y despreocupado? Faltaban diez días para su boda y el chico parecía que los nervios no le hacían ni cosquillas. Se mordió su labio inferior con cuidado de no hacer mucha presión, no quería tener una herida en la boca el día de su matrimonio. Tomó ambas bebidas y caminó hasta la mesa, donde colocó éstas y tomó asiento.
— ¿Hoy llegas muy tarde? —Preguntó la chica al observar como Kiba corría a su habitación por una playera que se ponía con trabajos para regresar y sentarse junto a ella.
—Tengo programadas citas hasta las cuatro de la tarde—Sorbió su café y la miró a los ojos.
La chica enseguida bajó la mirada, no quería mirarlo, no podía mirar aquellos ojos negros llenos de miel y de sinceridad, llenos de amor por ella, amor al cual no correspondía, se miraba que la amaba tanto, quizá con la misma intensidad con que ella amaba a Neji, con amor verdadero. Suspiró profundamente y mejor observó al plato que estaba frente a ella con un guiso de papa con salsa agridulce.
Apenas puso probar bocado, tenía muy pocas ganas de comer algo que Kiba había cocinado, recordándole todo el tormento y sintiéndose mal en cada bocado, sintiéndose… ¿Traicionera? Había besado a otro chico, le había dicho a aquel chico que lo amaba y le había dicho al mismo chico que se casaba por compromiso, no por amor.
Si Kiba se enterara de aquello se llevaría una gran decepción.
—Bien, ¿Qué tal el desayuno? —Preguntó el castaño, al probarlo por sí mismo—. A mí me parece estupendo, siempre luciéndome en la cocina.
La chica sonrió dando a entender la aprobación del platillo y los siguientes veinte minutos se llevaron en silencio, al fondo se escuchaba música del momento de la radio, algo tranquilo y con un tema que helo a Tenten de inmediato cuando escuchó la palabra "Traición" Los remordimientos cada vez eran mayores, pero tenía la esperanza de que todas esas horas sin dormir y todos los recuerdos de ella besando a Neji se irían enseguida de que dijera el "Sí, acepto". No sabía si anhelaba que la boda llegara para que todo aquello terminara o la anhelaba para saber si Neji iría al templo y la interrumpiera como en las películas, robándose a la novia e invitándola a subir a su auto último modelo para huir a la casa de verano que tiene en alguna costa.
— ¿Qué tienes? —Murmuró el castaño, mientras tomaba la mejilla de la chica y le daba una leve caricia—. Estás muy callada, distante desde hace unos días.
La castaña observó un poco más aquellos ojos y miles de culpas llegaban a ella, trató de desviar la mirada cuando Akamaru pasó junto a ella y se recostó a los pies del Inuzuka, pero después sintió los dedos del hombre acariciar sus labios y toda su atención regresó a su prometido.
—Estoy nerviosa, por la boda—Murmuró—. Es todo.
Kiba alzó una ceja y murmuró algo en voz baja, ambos habían terminado de desayunar, así que se puso de pie y retiró los platos de la mesa para llevarlos al fregadero. Soltó un suspiro, conocía a Tenten, podía tratar de pensar que de verdad eran los nervios de la boda, pero no lo creía del todo, su novia no era tan débil como aquella vez, cuando se ponía nerviosa ella reía, se reía de los nervios y del miedo, nunca se quedaba callada, nunca bajaba la mirada, nunca dejaba de repetir lo feliz que era y lo bien que se sentía en su compañía. A Tenten le pasaba algo, pero si se quedaba a averiguarlo no podría llegar a la primera cita de ese día, lo mejor sería irse ahora y regresar temprano a casa, con la idea de invitarla a cenar o a dar un paseo por las cuadras de ahí. Cualquier cosa sería bueno para despejar la mente de su prometida y poder preguntarle su mal estar.
Fue a su habitación y tomó su celular, llaves y la bata que ocupaba en su consultorio que tenía el logo de dos patas de animales. Cuando regresó a la sala, Tenten se encontraba sacando de un buro godetes y pinceles.
—Me voy—Se acercó a ella y la besó con suavidad en los labios, intentando transmitir calma pero capto el respingo rápido de ella—. Regresó en la tarde, te amo—Besó su frente—. Espero que Shikadai no te ajetreé mucho.
—Con cuidado, Kiba—Sonrió la chica y agitó su mano en forma de despedida para ver como cerraba la puerta tras él.
Se puso de pie y camino hasta el fregadero, donde estaban la taza de Kiba y su plato, dejó lo suyo y soltó un suspiro, no estaba de humor para lavar los trastes en ese momento, quizá más tarde lo haría, en aquel momento tocaron a la puerta y arrastrando los pies fue hasta ella, pensando que su prometido había olvidado sus llaves. Tomó el picaporte y lo giró, pero no se encontraba Kiba, si no Neji, que la miraba con autosuficiencia, con dominación y con unos ojos llenos de amor como los que Kiba usaba cuando la veía.
—He conocido a tu novio en persona cuando subía por las escaleras—Torció la boca—, parece altanero.
—Lo es—Reconoció la chica y se cruzó de brazos—. Pero conozco a personas mucho más altaneras que él.
— ¿Me invitas a pasar?
—Claro que no—Se comenzó a reír la chica y empezó a cerrar la puerta—. Tenía entendido que te dije que no nos volveríamos a ver.
—Tenía entendido que nos casaríamos—Respondió el chico mientras intervenía que la puerta fuera cerrada y pasaba—, pero como ves, no todas las palabras son ciertas.
La castaña giró sus ojos y cerró la puerta para caminar a la mesa donde había dejado los godetes y pinceles, de reojo observó como el Hyuga miraba unas fotos que se encontraban en una repisa entretenido. Le restó importancia a la acción y quiso restar importancia a lo fuerte que latía su corazón, pero era casi imposible. Con las piernas temblando se fue a la habitación junto al baño, la cual habían adaptado para su sala de dibujos, tenía una ventana gigante que hacía entrar la luz del sol por ahí, había un mueble inmenso con varias pinturas, gises y colores, en una esquina había una mesa de dibujo y había varios lienzos, colocado en el caballete a medio pintar se encontraba un lienzo, se podía observar un puente viejo, con varias hiervas alrededor, lo único que faltaba pintar era el cielo, de sus cosas favoritas después de la hierba, así que camino al gran mueble donde tomó pinturas en varias tonalidades de naranja, azul y pintura básica blanca. Caminó hasta el lienzo y junto a éste había una pequeña mesa donde colocó todas las pinturas y los pinceles con los godetes. Se tronó los nudillos de los dedos y comenzó por combinar el blanco con un amarillo suave para tener una tonalidad demasiado clara.
Por otro lado, el Hyuga, después de observar cada foto de la repisa y memorizar lo que parecía ser buenos momentos que Tenten pasaba con Kiba, se dio media vuelta y con sus ojos grises recorrió toda la sala y la cocina, caminando hasta un pequeño baño y siguiendo hasta una habitación iluminada por la luz del sol, ahí se encontró con la mujer, tenía el ceño fruncido y la concentración que se le notaba en los ojos, con hábiles movimientos de pincel coloreaba en el lienzo y parecía que danzaban sus manos cada vez que movía hábilmente los pinceles.
Se quedó en silencio mientras admiraba toda la belleza de aquella chica y se sentía hipnotizado con sus movimientos y el olor a pintura fresca. Dio algunos pasos al frente para tener más cerca a aquella mujer que tanto añoraba, ella bajó las manos y con un poco de agua enjuagó los pinceles y pasó una broca seca por encima para hacer una textura cuando escuchó los pasos en la duela y tímidamente giró hacía él, que admiraba asombrado el cuadro que estaba pintando, con su orgullo al suelo y pareciendo admirar una belleza ante él.
—Eres una gran artista—Susurró y giró a verla—. No entiendo porque no tienes trabajo.
La chica soltó una risa y dejo su material de trabajo en la pequeña mesita para cruzar sus brazos y observar desafiante al Hyuga que comenzaba a sonreír con aires de autosuficiencia.
—No trabajo en este país por falta de talento, lo hago porque trabajo para un país de Latinoamérica, me pagan más y mi arte sale del país, aquí podría triunfar si seguía los estereotipos del país, pero no me agradaría—Tomó un pequeño trapo y se limpio una mancha que tenía en su muñeca izquierda—. Me pagan mejor afuera, pintó y mando mis cuadros para un museo que la mayoría de veces vende las pinturas y me dan una comisión más.
El chico giró a verla, ahora comprendía por completo porque nunca encontró el nombre de Tenten en algún museo o escuela del país, si ella no trabaja ahí, era obvio que no tendrían porque conocer su nombre. Por otro lado la mujer volvió a sonreír y giró a su lienzo para empezar a pintar de nuevo, ahora con un color mas amarillo. Neji se quedó observando no como trabajaba, ni lo que pintaba, tampoco a la habitación, si no a la mujer, que seguía concentrada, su cuerpo de verdad había madurado, con ese pequeño short podía apreciar sus largas piernas y aunque la playera fuera grande podía ver que ella seguía delgada aunque con unas caderas marcadas y grandes pechos, su piel seguía bronceada, su cabello había crecido y si lo usaba largo se podía apreciar los pequeños rizos que combinaban con las curvas de la mujer.
—Te ves linda con el cabello suelto—Murmuró.
—Cuando llegaste me dijiste que te encontraste a Kiba, ¿Cruzaste palabras? —No le quitó la vista al lienzo.
—No, sólo el "Con permiso" en las escaleras.
Se volvieron a quedar en silencio y de nuevo Tenten se alejó del lienzo para enjuagar sus pinceles y observar a la pintura de lejos para calificar que tal iba el color, pero Neji tomó la mano de la chica que iba directo a los pinceles secos para atraerla hacía él y sujetarla fuertemente de las caderas para plantarle sus ojos en los chocolates de la chica que comenzaba a sonrojarse notoriamente y su respiración se cortaba por la acción ruda y atrayente del hombre que había comenzado a acercarse peligrosamente hasta rozar los labios de la chica que intentaba reprimir un gritito por todo lo que estaba ocurriendo.
—Quiero probar todo lo que eres—Susurró sobre sus labios.
Tenten abrió como platos sus ojos y levantó su mano derecha a la altura de su cabeza, la inclinó hacia atrás para tomar fuerza y la impulsó hacía adelante para que se estrellara contra la mejilla de Neji, esta acción hizo que el rostro del hombre se alejara por completo de ella y que la soltara para retroceder y llevar una de sus manos a su rostro en la parte de la bofetada.
— ¡Eres un sínico y un vulgar! —Le gritó con las mejillas rojas y algunas lágrimas a punto de salir de sus ojos chocolates—. Sólo vienes a burlarte de mí, ¡En mi hogar!
—Yo te hubiera comprado una casa mucho más grande, tres pisos, por lo menos—Sonrió de nuevo con burla para bajar su mano del rostro aun enrojecido.
— ¿Quién te preguntó eso?, ¡Nadie! —Le gritó—. No puedes comprar mi amor con una casa de tres pisos.
—Lo sé, porque ya me amas—Sonrió con burla el hombre y se acercó de nuevo a ella—. Tanto como yo te amo.
Ambos se perdieron en los ojos del otro, como lo hacían cuando tenían trece años, cuando eran dos niños torpemente enamorados y con el corazón entregado al otro, cuando las cosas iban bien y sonreían de tonterías, cuando ellos hacían tonterías para hacer reír a su pareja, cuando no existía nada amargo y lo único que cabía en su cabeza era la palabra felicidad, nunca se imaginaron la tristeza y la angustia de separarse, nunca sintieron rencor al otro, nunca sintieron miedo a no verse nunca más, al mañana.
Y así, lentamente, se abrazaron y sus labios volvieron a reconocerse, volvieron a jugar como lo hacían a los trece años, ya no fue un beso tímido como en el reencuentro, fue un beso más atractivo para ambos, más paciente y más pasional, ambos participaban en él, ninguno se quedó afuera de aquel juego que los dos habían comenzado y empezaba a hacerse más interesante cuando Neji la tomó de los hombros y lentamente comenzó a bajar sus brazos hasta tomarla de las manos, haciendo que todo su cuerpo recorriera una de las experiencias de satisfacción que sentía en la adolescencia.
Los labios de Tenten se abrieron tímidamente y Neji introdujo su lengua de inmediato y el corazón de ambos se disparó al cien, ahora las lenguas de ambos jugaban en la boca de la chica y una de las manos de Tenten habían soltado a Neji y ahora posaba en el cuello de él, por otro lado, la mano libre del Hyuga viajó hasta la cadera de Tenten para atraerlo más a él y sentir el cuerpo de la chica pegado al suyo, fue de una manera violenta, lo que ocasionó un ligero gemido por ambas partes que ya sentían todos los nervios al tanto de la situación.
La mano de Neji se atrevió a bajar un poco, hasta llegar a los glúteos de la mujer, se detuvo un momento para ver la reacción de la chica, la cual no hizo nada, y fue luz verde para que él siguiera y ahora los tocara sin ningún descaro. La castaña gimió de nuevo con la lengua de Neji dentro de su boca y se pegó más al cuerpo del chico hasta el grado de que la entrepierna de Neji chocara con el bajo abdomen de Tenten y ésta sintiera un bulto que comenzaba a formarse.
Pero se separaron de inmediato cuando escucharon el llanto de un niño y Tenten maldijo en su mente haber aceptado cuidar a Shikadi aquel día.
— ¿Qué es eso? —Murmuró el hombre asustado.
—Un bebé, genio— Contestó la chica mientras se abanicaba con sus propias manos y salía de la habitación en busca del bebé.
Se quedó impactado cuando observó a Tenten cargar un bebé en brazos mientras lo arrullaba y le repetía que no tuviera miedo, que ella estaba ahí y que ella lo cuidaría. Pasó un trago de saliva por su garganta para refrescarla por el momento, ya que rápidamente volvía a secarse. Él no tenía idea de que la castaña y el famoso Inuzuka tuvieran un hijo, no era posible, ella nunca le mencionó nada de eso, sólo había mencionado una boda, novio, suegra y cuñada, pero nunca menciono a un bebé y conociendo a Tenten, estaba segura que lo primero en mencionar sería aquella criatura.
El Hyuga tocio un par de veces y siguió a la mujer que segundos antes se estaban devorando, para ver como cargar al bebé entre sus brazos y comenzaba a darle acurruco. Pasó sus ojos escaneando al infante, tenía el cabello lacio, como el de Kiba, pero era de un color negro, algo extraño pues Kiba y Tenten eran castaños, sus ojos eran de un verde oliva y también le llamó la atención aquello. No quería decir nada de lo que estaba pasando, sólo se quedaría en silencio hasta que a Tenten diera una explicación a aquello.
En cambio, la mujer silencio al bebé entre sus brazos y éste comenzó a sonreírle a la castaña para dar pequeñas risas. El Hyuga seguía observando, si ese bebé fuera hijo de Tenten y Kiba, podría decir que tenía los ojos definidos de la mujer y la hermosa sonrisa de ella. Pero no podría ser de ella el bebé, no quería que fuera de ella, todas sus puertas se cerrarían, podía romper un matrimonio, pero una familia sería mucho más difícil y nada ético.
—Lee no me dijo que tenías un hijo—Murmuró sin pensarlo y soltó un suspiro.
La mujer comenzó a reír y le dio la espalda para comenzar a caminar a la cocina, donde tomó una papilla que Temari le había dado y fueron directo al comedor, ya iba a hacer medio día y de seguro el pequeño estaría hambriento, así que comenzó a darle de comer y Shikadai parecía aceptar la comida como venía, de verdad la necesitaba.
—Un hijo conmigo saldría mucho más lindo—Comentó el Hyuga mientras se sentaba junto a la mujer que daba de alimentar.
Ella sonrió de lado y no negó nada, de todas formas sería gracioso hacerle creer aquella mentirita a Neji, sólo asintió despacio y volvió a ofrecerle comida al bebé que aceptó gustoso para sonreír. Cuando el hombre iba a comentar otra cosa, la chica se puso de pie y le dio al bebé junto a la comida.
—Sería genial que terminaras de darle de comer en lo que terminó de pintar—Habló la mujer mientras se daba media vuelta y regresaba a su estudio sin espera alguna respuesta.
Él iba a comentar algo, pero Tenten no le dio tiempo de terminar, lo había dejado solo y con bebé hambriento que comenzaba a sonreírle a cambio de comida. Bufó bajo, al menos tenía una parte de Tenten a su cargo y la cuidaría mucho.
Tal vez era mala en no decirle la verdad a Neji, pero una pequeña broma no le caería mal, además, si de malos actos hablaban, él ganaba por mucho, el hecho no irse de su lado y regresar trece años después pidiendo milagros era una acción terrible que nadie merecida.
Pero volvió.
Se quedó en silencio mientras seguía pintando y asimiló aquella situación. No importaba todas las cosas malas que el Hyuga hubiera hecho porque parecía arrepentido, parecía que quería limpiar todo lo malo que había hecho y que ahora quería hacer las cosas bien. Después de trece años la buscó y le recordó una promesa que hasta ella había olvidad, había vuelto con los mismos sentimientos que Tenten sentía hacía él, había vuelto con todo el derecho aunque a ella no le gustara aceptarlo, Neji tenía un pequeño derecho en ella, pues antes que a nadie le había prometido su mano y amarlo sólo a él.
Chasqueó la lengua harta por todo el asunto que rondaba en su cabeza, de verdad que con Neji en casa no se podía concentrar para terminar aquella pintura que iba tan bien. Cuando alzó su rostro para comprobar la hora se dio cuenta de que estaba a punto de ser las dos, ¿Tanto tiempo se quedo pasmada?, ¿Tanto tiempo le costó recordar todo lo vivido con Neji y hacer una fina capa de pintura blanca en el lienzo son pintar? Dejó los pinceles en su lugar y caminó hasta la sala, donde Neji intentaba hacer reír al bebé que comenzaba a bostezar y a tallarse los ojos con sus pequeñas manos.
Cuando la chica se acercó, ambos giraron a verla y sonrieron alegremente.
—Es algo inquieto—Bromeó el joven.
— ¿Por qué no me los llevaste? —Sonrió la chica cargando al bebé.
—Dijiste que irías a trabajar, necesitabas estar sola.
La castaña soltó un suspiro y observó directo a los ojos grises que la miraban con deseo de todas las cosas imaginables en el planeta.
—No podía concentrarme contigo en casa—Murmuró y se acercó a él—. Por cierto, el bebé es de una amiga, se lo estoy cuidando.
El Hyuga soltó un suspiro de alivio y de felicidad, una carga se iba de sus hombros de saber que Tenten aun estaba sin compromisos serios, quitando que en una semana se casaría con Kiba y todo terminaría, abrió la boca para tomar la palabra pero el teléfono de la casa sonó y la chica contestó de inmediato.
—Hola.
—Buenas tardes, señorita de Inuzuka, ¿Cómo va todo por allá?
—Kiba, va muy bien—Sonrió al notar como el Hyuga apretaba la mandíbula.
—Bueno, pues límpiate la pintura del rostro que en diez minutos paso por ti y por Shikadai, los invitó a comer.
—No te preocupes, dijiste que saldrías tarde…
—Nada de eso, no podía estar tranquilo cuando recordaba tu rostro de esta mañana, de hecho ya voy en camino, un beso.
—Un beso—Devolvió la mujer y colgó el teléfono con una pequeña tristeza en su pecho por tener que despedirse de Neji—. Tienes que irte, Kiba llegará en un momento.
—Bien—Se puso de pie y le dio al bebé—. Nos vemos mañana.
La chica iba a reclamar que no quería verlo mañana, que no quería verlo nunca más, pero en ese momento el Hyuga se acercó a ella y le besó los labios de una manera rápida dejando deseosa de más contacto a la castaña que suspiró cuando el Hyuga se separó y salió del apartamento.
Se quedó observando la puerta fijamente por segundos, por minutos, tantos minutos hasta que se volvió a abrir y entraba Kiba con una sonrisa arruinando más las cosas.
— ¿Nos vamos? —Le preguntó para acercarse a ella y besarle los labios, que aun sentían el suave contacto de los labios de Neji.
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¡Hola!
Por fin actualizo, lo sé, soy lo peor. Pero como sabes estuve de viaje y mientras me adaptaba y tenía un ratito libre y eso. El principio del capítulo me gustó pero creo que el final no fue muy bueno, ¿Qué piensan?
Espero sus Reviews con mucha emoción, de verdad UuU
Los quiero.
Saludos.
¿Reviews?
