Hola:
Muchísima gracias por sus comentarios, no me imaginé que a Kai le quisiesen aventar una piedra o que fuera un desgraciado. Aquello me sobresaltó mucho, aún así creo que le han atinado, es demasiado frío como para que no te den ganas de abofetearlo. Y me he reído.
En serio me alegraron, tenía cierta duda sobre como los manejaba y más que nada Hilary por utilizar el PoV (punto de vista) con ella. Todavía sigo pensando si poner el punto de vista de Kai, pero dependiendo tendría que ser hasta el final o en medio, mmm, no sé.
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Capitulo 4: Descanso... Una noche.
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Mientras caminaban rumbo a la posada, Hilary divisó una clínica. Había olvidado por completo el tener que ir a una. Si aquellos sujetos hicieron alguna barbarie con ella era mejor saber de antemano, aunque a la vez le preocupaba.
Acompasó su respiración. La tranquilidad ante todo, y con toda la amabilidad que pudo, se dirigió a Kai pidiéndole que si podía acompañarla. No fuese a pasar otro incidente.
Todavía no estaba contenta con la actitud de Kai, le enfurecía con sólo pensarlo, pero aquel "Lo sé"...
Agitó su cabeza un poco en cuanto logró convencer a su amigo de ir con una mirada firme. Prefería mil veces conservar intacto su dignidad que a ella, y no únicamente eso, sino también el no manchar sus delicadas manos para ayudarla a bajar. Maldito engreído. Por culpa de él, empezaba a decir más groserías de lo habituado, un castigo, si en su casa la escuchaban.
Tardaron un rato. La clínica era acogedora a pesar de lo pequeña que estaba. Paredes blancas con algún póster invitando a la gente a cuidar su salud, además de algunos marcos con reglamentos y derechos de los asegurados que contrastaban con la multitud de gente que venía por una cita o a visitar a algún enfermo.
Se despedía el olor a cerrado fusionado con el de la medicina, pastillas de un sabor asqueroso que podía imaginar la chica de sólo olfatear aquel hedor, se sentía terrible con el ambiente pesado de angustia y nerviosismo ventilado por el movimiento de las batas medicas. Los golpes de las teclas de las computadoras sonaban a mazos pequeños, amontando en la memoria, el veredicto.
Sentada, recargó los codos en sus piernas. Empezaba a aburrirse. Le desesperaba el reloj con su aguja pequeña marcando las nueve, y el segundero, demasiado lento para su gusto. Posiblemente estaba descompuesto, o el tiempo giraba en su contra. Le daban ganas de revisarlo pero estaba demasiado alto para poder alcanzarlo. Otro bufido.
Divisó de reojo a Kai decidiéndose entre comprar o no comprar una bebida en la máquina de al lado, nada más tenía que caminar cinco pasos.
-Kai, ¿me puedes traer un refresco?- preguntó la chica, tenía un poco de sed y demasiada hambre. El día de hoy había sido muy pesado.
También, él la vio de reojo, parecía molesto. Uf, ya ni siquiera podías decirle nada porque se enojaba. Hilary cerró los ojos, no quería ver ni por un rato más esa mirada gélida.
-Yo te lo pago- apuntó a decir.
-No soy tan pobre.
Kai agitó la bebida ya destapada enfrente de ella. Abrió los ojos y le arrebató la lata.
Bebió.
¿En qué momentos las bebidas sabían del asco? En aquel, ¿no podía haberse reservado su comentario? No, claro que no. El refresco empezó a salir de su contenedor endulzando la mano de Hilary. Como un auto reflejo se levantó para no ensuciar su ropa.
Estaba a punto de arrojarle la lata cuando dijeron su nombre. Definitivamente tenía que ahorcarlo.
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Hoy podrá dormir en paz. Los bravucones prefirieron la venganza y no romper uno de los siete pecados capitales. Se sintió afortunada. Un peso de encima quitado de sus hombros, aunque analizándolo bien, todo este tiempo no había pensado tanto en si abusaron o no de ella. Se tensó de repente, un flujo de electricidad empezó a pasear por todo su cuerpo. Realmente tuvo muchísima suerte. El corazón le palpitaba y "el hubiera" apareció en su mente, todas las posibilidades que pudo y no fue. No quería volver a pasar por ello. ¿Qué tal si su ángel guardián no la ayudaba en otra ocasión?
-¿Te vas a quedar parada?- preguntó Kai molestó. Aunque tal vez esa era su actitud normal.
Estaba esperándola en la esquina del pasillo. No se había dado cuenta, Hilary, en lo parada y taciturna que demostró enfrente de la puerta del consultorio.
-No- contestó y, después con una sonrisa, desconcertando al dueño de Dranzer, caminó por el pasillo hacia la salida-. Tengo ganas de comer.
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Se detuvieron a comer ramen en uno de los puestos del distrito, cerca de donde se hospedaban. Tocar la pasta y la carne de cerdo reconfortó a Hilary a niveles insospechados. Si no existieran las circunstancias suscitadas ese día, podría jurar que era el mejor ramen jamás comido en su vida.
Sorbió un hilo de pasta, le golpeó finamente, mojándose un poco la nariz. El aroma de condimentos exquisitos se adentró a su cuerpo, trasformándolo, a la vez, en una sustancia suave. La adrenalina bajo a su estado normal. Sonrió una vez más.
-Está delicioso, ¿en serio no quieres?
-No- contestó Kai tajantemente. Estaba recargado en la mesa, acurrucando su cabeza en una de sus manos. Veía al vacío.
-¿No es muy fino para ti?- aguijoneó la castaña a Kai. Si él podía, ¿por qué ella no?
Nuevamente su boca delineó una felicidad cruel. Acostó sus brazos e inclinó un poco su cuerpo acercándose a Hilary. Su proximidad empezaba a incomodarla.
-Exactamente- luego, pareció haberse acordado de algo importante. Se puso serio de golpe-. Comes terrible, igual que Tyson.
-No es cierto.
-Como quieras- respondió el chico. Denotaba bastante enojo. ¿Se estaría aprovechando más de la cuenta de Kai en acompañarla? Después de todo, ella fue la que insistió en comer en el puesto de ramen porque no aguantaría hasta la posada. Pero era su castigo, no quiso ayudarla. Por lo menos que sirviera para algo.
-Apúrate. Tengo mejores cosas que hacer.
-No me hables así. No he hecho nada para que me trates groseramente- Hilary movió el tazón a un lado. No fuera a tirarlo en algún momento.
-Tú empezaste.
-¿Qué yo empecé? ¿A qué hora empecé?- preguntó enfadada. Ahora, ¿ella tenía la culpa?- Yo no ando tratando a la gente como si fueran inferiores. Si tú no estuvieras con actitud de: "Yo no participo por que no vale la pena" no estaríamos aquí.
Kai soltó una carcajada despectiva, espantando a Hilary. Nunca lo había visto reír de esa manera, parecía un terremoto, moviendo cada molécula de su ser. Sin previó aviso Kai se levantó girando a Hilary para estar cara a cara. Ella tuvo que levantar la vista. No sintió dolor, mas si terror.
-¿En serio? Entonces, ¿por qué todo tiene que ser como tú dices?- la miraba fijamente, sin un ápice de indecisión. Destellaba crueldad inquietante. Cualquiera hubiera corrido despavorido-. No critiques algo que tú misma haces.
-Tú también criticas- se defendió la chica. Cada palabra dicha por Kai la desarmaba. Le estaba diciendo lo que no quería oír.
-¿Dime que he criticado de los de más que haga yo también?
Hilary intentó recordar algún momento, pero no. Kai siempre decía las cosas tal como eran. Sin tapujos. Sin fachadas para esconder indicios de debilidad. Si tenían que ver con él, jamás decía nada.
-No te equivoques, Hilary. A nadie le gusta socorrer a gente que da lástima.
Kai la levantó de la silla. Pagó el ramen y se fueron.
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"Lo sé" únicamente dos palabras, exactamente esas, retumbaban en su inconsciente. En algún lugar perdido de la memoria, tapizadas por palabras crueles y directas. Dagas pequeñas y filosas, incrustadas en sus poros, en su corazón, en lugares perfectos, decididas a causar dolor lentamente.
Hilary, hincada, puso en su regazo el cojín. Miraba tristemente sus manos. A veces una de ellas se movía para luego terminar empuñada, esperando angustiosamente que un rayo de luz fuera atrapado dentro, auxiliándola. Desesperación. Impotencia. Kai había atinado a todo. Siempre esperando a que la notasen. Tal vez, en el fondo, posiblemente quería ser superior, pero ni eso podía hacer bien. Agachó la cabeza, suspirando con esfuerzo para no sacar la tormenta interna que arreciaba por derrumbar la pared construida por ella.
Y para sentirse peor, todos se enteraron de que no habían obtenido el primer pin. "Mal equipo" le escuchó decir a Kenny. Ahora que lo recordaba, ¿no debía estar enfermo?
Tyson burlándose sardónicamente de Kai y su ineptitud, pero él lo ignoró olímpicamente con su gran filosofía: "Qué tontería", marchándose a su cuarto. Haber si se ahogaba con su saliva. Aunque Hilary se dio cuenta de que la suerte no estaba de su lado.
También ella se había marchado cabizbaja. Después de escuchar las peroratas de un Tyson eufórico. A un Rei mirándola aprensivamente. Y los demás, demasiados despistados.
"No te desesperes. Sólo ignóralo" escuchó entre tanto ajetreo. Si hubiese podido se habría reído por tal comentario. Una crítica jamás podía ser ignorada por más que lo intentase.
Hilary aventó el cojín a la televisión con desgana. Cada minuto que pensaba, un cúmulo de energía le llenaba todo el cuerpo, oprimiéndola. Empezaba a tener ganas de gritar, patalear. Que la escucharan.
Aguantó. Su cuerpo temblaba. Otra vez quería que la viesen. ¿En qué momento dejó de hacer lo que deseaba?
Hacía mucho.
Se levantó. Caminó mecánicamente a la puerta, corriéndola. Todo oscuro, desolado. El corredor se veía bastante tétrico. Dio unos pasos sigilosos. Siempre mirando al suelo. De seguro Tyson y los chicos dormidos, esperando a que amaneciera.
En ningún momento debió pensar en que descansaría tranquila. Este era el peor día de su vida, dándole una cachetada a su orgullo, a lo que ella creía. El mundo era más grande, desconocido; donde nadie la ayudaría. Una punzada. Un vacío. Todo tenía que hacerlo sola. Encerrada en su cuarto, triste, sin una mano que la reconfortara. Sus padres jamás sabían, no pretendía molestarlos.
Juntó sus manos cerca de la barbilla. Mordió su labio inferior con fuerza. La culpa la tenía Kai. Ansiaba creerlo. Luego, estiró sus manos, lastimando sus huesos en el trayecto.
"Te odio" se escuchó en un susurro, viajando entre los ecos inexistentes al oído humano. Entre hilos de sonidos dichos con anterioridad, resguardados en las paredes, durmiendo en los huecos, en las plantas, en los muebles.
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Es de transcisión.
En mi opinion me gustó este capitulo, no tiene mucha acción. Pero lo necesitaba, suelo irme muy rápido al meollo y este no debe ser la ocasión.
Tenía que explicar algunas cosas que quedaron inconclusas en el capitulo anterior y que fuese un micro impulso al siguiente, a ver como se las apañan para obtener su primer pin.
La pregunta ahora es ¿Kai está disfrutando del viaje?
¿Criticas?
