Yuu no Yume

Capítulo 4.- Amistades.


Ahora podría jurar que si no hubiera ido a la cena con Daisuke, mi vida sería muy diferente. Pero en ese momento yo no lo sabía. Sólo pensaba que estaba preguntándome algo que no le incumbía, aunque fuera mi amigo oficialmente desde esta mañana. Tenía ganas de irme, simplemente eso.

-Vamos, dime la razón. No es tan complicado.- se reclinó sobre la mesa.

-Estás invadiendo mi espacio personal. Por favor, aléjate…- lo último lo dije en un susurro. Desvié mi mirada hacia el suelo, intentando no mirarle a la cara.

-Eres muy complicada. Te estoy invitando a cenar, y tú me lo agradeces sin contestarme a la única pregunta que te he hecho.

-Daisuke, por favor… cambiemos de tema.

-…-frunció el ceño y sus manos se cerraron en puños, como si intentara no explotar.

-¿Te fue bien el úl-

-Quiero que me contestes.- me cortó a media frase. No me gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación.

-No quiero, es algo personal.-le contesté sinceramente, empezando a molestarme por su comportamiento. No temía derecho a decirme que hacer y que no.

En ese momento se acercó el chico que nos había recibido al entrar, con una bandeja llena de comida y las bebidas en la otra mano. Estaba dejándolo sobre la mesa cuando otro camarero pasó cerca y le dio un empujón. El chico perdió el equilibrio, y le cayó la bandeja al suelo. Daisuke se levantó furioso. La anterior conversación ayudó con su humor, pero haber estropeado la forma en la que me quería impresionar con su supuestamente perfecto restaurante hizo mucho.

-¡Estúpido! ¡Limpia este desastre ahora mismo, y rápido! ¡Luego hablaremos!

-P-pero…- el chico intentaba excusarse.

-¡Ahora!

-S-sí…- fue a por una fregona y un recogedor.

-Daisuke, no ha sido culpa suya. He visto que el otro camarero le ha empujado por detrás.

-Me da igual. En este restaurante un error no se perdona, así que se puede considerar despedido.

-No ha hecho nada, eso es injusto. –el chico llegaba con la fregona y el recogedor.

-Enseguida le preparo la comida, señorita.- me dijo educadamente.

-No hace falta. Me voy a cenar a casa, disculpe las molestias que he causado.- me levanté mientras Daisuke me miraba atónito, sin creerse que le dejaba abandonado en su propio restaurante. Salí del local, no sin antes escuchar cómo Daisuke le gritaba al chico algo sobre que me había ido por culpa de su incompetencia o algo parecido y cómo este se disculpaba.

Me dirigí a casa dando un pequeño rodeo, para pasar por un parque antes de llegar. Necesitaba desahogarme, después de saber que mi supuesto único amigo sólo quería intentar que saliera con él utilizando una falsa máscara de simpatía. Legué al parque, que era muy grande y lleno de cerezos. En esa época no estaban florecidos, pero seguían siendo bellos. Me senté en un banco y empecé a llorar en silencio. Pensaba que tenía a alguien en quien confiar, pero sólo me había engañado para utilizarme. "Un coleccionista de bichos. Me quería para su colección." Pensé con un humor macabro. Pasé más de media hora allí, llorando. Y una hora, y dos, y tres. Sólo salí de mi ensimismamiento cuando alguien me habló.

-Disculpa, ¿estás bien?- me giré al escuchar cómo alguien se dirigía a mí. Era el chico del restaurante, pero ahora no llevaba el uniforme. Me miraba preocupado.- Te he visto aquí cuando me iba. El restaurante ya ha cerrado, ¿has estado aquí desde que saliste?

-S-sí…-sollocé- no vivo muy lejos, no te preocupes… ¿T-te ha dicho algo Daisuke?

-Me ha despedido.- puse una cara muy rara, entre compasiva y horrorizada.- No te preocupes, de todas formas lo sabía desde el momento en el que llegué esta tarde al trabajo. Ayer dejé en ridículo a un compañero mío con una estúpida apuesta sobre cuántos clientes habría ese día, y es muy rencoroso. Me ha empujado para que me despidieran.

-Entonces sí que te ha empujado…- dije un poco más calmada.

-Sí, pero ya te he dicho que no hay motivo para preocuparse. Enseguida encontraré trabajo. – Izo una pequeña pausa- Deberías volver a tu casa.

-¿Qué hora es exactamente?

-Casi la una y media. Tus padres se estarán preocupando.

-Enseguida me iré…

-¿Quieres que te acompañe? No es bueno estar sola por la calle a estas horas.

-De acuerdo.- Me levanté y empecé a caminar hacia casa. Estuvimos en silencio hasta que llegamos a mi portal, donde saqué mis llaves para abrir la puerta. Miré a la cara al chico, y en ese momento caí en que no sabía su nombre.- ¿Cómo te llamas? No me has dicho nada sobre ti.

-Tú tampoco.

-Cierto.- Extendí mi mano hacia él.- Yuuki Saegara. Puedes llamarme Yuu. Encantada de conocerte.

-Daniel Tonerre, es un placer.-me tomó la mano y nos dimos un apretón. Nos reímos por la acción, ya que era una presentación algo atrasada.- Espero que nos volvamos a ver pronto.-me dedicó una cálida sonrisa y me sonrojé, mirando el suelo como si realmente hubiera algo interesante ahí, mientras le correspondía de igual forma.

-Entonces… adiós.

-No es un adiós, es un hasta luego.- me sonrió una vez más y se dispuso a irse, mientras yo abría la puerta del portal.

"Se me ha olvidado pedirle el número de móvil". Me giré y ya no estaba. No sabía cuando ni dónde, pero estaba convencida de que le volvería a ver.

Cuando abrí la puerta de mi casa mis padres estaban en el comedor viendo la tele. Pegué un portazo para que se enteraran de que había llegado y me miraron.

-¿Cómo te ha ido, Yuu? ¿Te lo has pasado bien con tus amigas?

-Sí-mentí. Ni siquiera había estado con mis amigas.- Estoy cansada, me voy a la cama, ¿vale?

-Claro, cariño.- "Extraño, no me han preguntado por el vestido".

Esa noche me fui a la cama sin cenar. No tenía hambre y estaba agotada después de haber llorado durante varias horas.

"Si no hubiera ido a la cena con Daisuke esa noche,

no habría conocido a Daniel."


¡Ossalia! ¡Que alegría me das al saber que te gusta tanto...! Si tú sigues leyendo, yo seguiré escribiendo. La historia cambia bastante a partir de este punto, pero es para mejor. Siento que Daisuke sea "el malo", pero esa era la intención desde el principio. Intentaré actualizar más seguido.

Respecto a mis amigos, al final sí que actualizaré, como podeis comprovar ahora mismo. Aunque también puede que cambie de idea y "actualice via e-mail", como antes. Ossalia, lo más seguro es que también te envie las actualizaciones por e-mail... pero algo es algo. es muy probable que esta sea la última actualización aquí en fanfiction.