Capitulo 4
Celos
Tamao observaba como las dos pelinegras se abrazaban, sintiendo como le arrancaban el corazón del pecho y cada vez le costaba respirar.
Las pelinegras se dieron cuenta de que la peliazul las observaba, así que se separaron rápidamente.
-Etto… Tamao-san te presento a mi prima lejana, Chikaru-chan
-Encantada
-Soy la compañera de Haruka-chan, me llamo Suzumi Tamao, encantada –Se presentó la peliazul haciendo una reverencia.
-Bueno… Mejor me voy a mi escuela –Dijo levantándose nerviosa.- Nos vemos mañana Haruka –Se despidió saliendo de la habitación.
La pelinegra se rascó una mejilla para suspirar y echarse a la cama. Pero sintió como alguien se sentaba a su lado.
-¿Cuánto hace que no os veis? –Le preguntó quitándole la toalla de la cabeza.
-Cinco años
-¡¿Tanto tiempo?! –Exclamó sorprendida.
-Hai, no sabía que estuviera en la escuela LeRim
Tamao acarició el cabello de su compañera para levantarse, pero notó como esta la rodeaba por la cintura y la abrazaba por detrás, haciendo que se sonrojara violentamente.
-Durmamos juntas hoy –Le susurró al oído.
Dicho eso, Tamao sentía como le costaba respirar.
-Me acuerdo que una vez me lo pediste –Le dijo la pelinegra acariciándole la larga caballera.
-H-Hai –Dijo nerviosa.
Haruka se percató de eso, así que soltó una pequeña risa. Ambas se tumbaron en la cama, pero Tamao le daba la espalda, para que esta no viera su sonrojo.
Sentía su respiración en su nuca y sus brazos rodeando su cintura; la peliazul miraba a otro lugar nerviosa, evitando girarse y besarla. Iba pasando las horas y Tamao seguía despierta, pero su compañera ya hacía rato que se había quedado dormida completamente.
-"No podré dormir…" –Pensó mientras apretaba los ojos llorosos.
La noche fue pasando, hasta que notó como los rayos de luz traspasaban las cortinas y le rozaba el rostro. La peliazul se fue sentando mientras se rascaba los ojos cansados, ya que no había podido dormir. Al sentarse, miró a su lado, viendo como su compañera estaba durmiendo plácidamente. La peliazul sonrió para sí misma, para apartarle el flequillo del rostro.
Haruka, al notar unos finos dedos rozarla, comenzó a abrir los ojos lentamente.
-Buenos días Haruka-chan –Sonrió ampliamente.
-Buenos días –Se sentó la pelinegra media dormida.
-Vamos, hoy es viernes, mañana podremos dar una vuelta –Le dijo alegre cogiéndole las manos a la pelinegra.
-Hai –Le sonrió.- Pero hoy a lo mejor llegaré más tarde ¿Vale? Quisiera estar un rato con mi prima
-Vale, lo importante es poder estar con tu prima –Dijo sonriendo, pero bajando la vista tristemente.
Haruka se percató de eso, así que le levantó la vista, obligándola a que la mirara a los ojos.
-¿Te quieres venir?
-¿Eh? –Esta se sonrojó levemente.- No. Tranquila, además, hoy tengo club –Dijo nerviosa.
-¿Les tendrás que leer tu poema?
-Hai
-Pues espero que lo pongan en algún lugar, porque era precioso –Dijo sonriendo ampliamente mientras le levantaba el pulgar.
Tamao se sonrojó visiblemente para sonreírle.
-Vamos tirando para la clase, haber si vamos a llegar tarde –Dijo mirando el reloj de la pared.
-Hai –Asintió Tamao.
Ambas salieron y al ver que volvían a llegar tarde, salieron corriendo, cuando iban a llegar, ambas chocaron con una chica alta de cabello largo y plateado.
-¡Ouch! Perdo… -Cuando Haruka se iba a disculpar, se encontró con dos hermosos ojos verdes amarillentos.
Al observar su belleza, se quedó sin palabras y se ruborizó completamente.
-¿Estáis bien las dos? –Preguntó la acompañante de la muchacha.
La chica que acompañaba a la chica del cabello plateado era una niña, de ojos grandes rojos y cabello melena negra.
-Si –Contestó Tamao.- Lo sentimos Etoile-sama –Se disculpó.
-Tened cuidado la próxima vez –Dijo la mayor pasando por su lado.
-Perdonad su grosería –Se disculpó la pequeña para irse al lado de su compañera, cogiéndose de su mano.
Haruka se quedó como hipnotizada observando a las dos chicas, cosa que hizo que Tamao se pusiera algo celosa.
-¿Nunca las viste en persona? –Le preguntó aguantando sus celos.
-No… ¿Qué es eso de Etoile? –Preguntó interesada.
-Ellas dos son las Etoile, Shizuma, la del cabello plateado y Kaori la morena. Etoiles es una palabra francesa que significa estrella. El sistema Etoile de Astraea Hill es usado en la política interna entre las escuelas y administra las operaciones escolares. El sistema designa a dos Etoile que son elegidas al mismo tiempo y comparten sus delegaciones como un equipo. Las Etoile tienen a su cargo un invernadero privado, donde se usan las flores para eventos escolares. Las Etoile son elegidas a través de un proceso llamado Elección Etoile, que consiste en tres competiciones específicas. Las parejas ganadoras de las dos primeras competiciones concursan en la tercera competición, y la pareja que gana la tercera competición se convierten en Etoile. Quien gane esas pruebas la estudiante mayor recibe un pendiente azul, y la menor recibe el rojo.
-¿Para que tantas Etoile si ya está la cascarrabias de la directora? -Dijo divertida.
-¿Qué decías de la directora? –Dijo una voz tras ella, cosa que Haruka se giró lentamente con temor.
-¡Anda! ¡Una vieja arrugada!
-¡Id para la clase ya! –Chilló histérica la directora.
-¡Ya vamos! –Haruka cogió de la mano a Tamao y se fueron a clase.
Ambas llegaron a clase, esta vez si que llegaron tarde, cosa que las riñieron y las echaron fuera de clase.
-Hay que ver… Por solo 3 minutitos… -Se quejó Haruka.
Tamao rió tímidamente. Haruka la miró de reojo para sonreír disimuladamente. La hora y el día fue pasando, hasta que las clases acabaron.
-Bueno, yo me voy hiendo al club ¿Vale? –Le dijo Tamao a Haruka con una enorme sonrisa.
-De acuerdo, te espero en la habitación –Le contestó Haruka dándole un beso en la mejilla e irse del aula.
Tamao se sonrojó violentamente para rozar su mejilla y dejar escapar una sonrisa feliz. Tamao se fue feliz hacia el club, pero topándose con Midori, otro miembro del club.
-¿Qué te ocurre Tamao-chan? –Preguntó interesada la muchacha.
-¿A mi? Nada –Contestó aún con la sonrisa en los labios.
-A mi no me engañas ¿Haruka ha hecho algo? –Preguntó poniéndose a su altura.
-No –Con esa respuesta, Tamao se puso el doble de roja al recordarlo.
Midori sonrió picadamente para poner su brazo alrededor de sus hombros.
-Espero que tu poema me alegre los oídos, ya que este es mi último año –Dijo sonriéndola.
-Si –Sonrió para que ambas se dirigieran al club.
De mientras, Haruka estaba tumbada bajo los pies de un árbol, cual comenzó a dormirse poco a poco al notar la suave brisa sobre su rostro. Estaba tan dormida, que solo notaba como alguien se le acercaba y se sentaba al lado suyo, acariciándole la mejilla delicadamente; era una sensación agradable, no tenía ganas de abrir los ojos para saber quien era, pero la curiosidad le mataba, muy en el fondo, deseaba que fuera esa chica de ojos lilas y cabello peliazul.
Mientras iba abriendo los ojos lentamente, notó como la silueta iba juntando los labios lentamente con los suyos. Ante ese acto, hizo que la ojinegra abriera los ojos sorprendida, para ver que quien la besaba era su prima.
En el club, Tamao estaba recogiendo sus cosas, para notar como alguien posaba su mano en su hombro.
-Fue un poema precioso Tamao –La alagó Midori con una enorme sonrisa.- Se que ese poema iba dirigida a tu señorita Haruka –Dijo pícara.
-No es verdad –Negó sonrojada.
Midori sonrió sabiendo que era un si la respuesta, así que le dio un pequeño empujón.
-Ves y dile lo que sientes, si no pruebas nunca sabrás que respuesta te dará –Dicho eso le guiñó el ojo.
Tamao le sonrió para irse corriendo, no tardó mucho en llegar a la habitación y ver que ella no estaba.
-¿Dónde podrá estar? –Se preguntó dejando sus cosas -menos el poema- y salir de la habitación para buscarla.
Iba buscando por todos lados, hasta que por la ventana, la había visto echada a los pies de un árbol. La sonrisa se le apoderó y se fue corriendo feliz hacia ella.
Al llegar, se paró de golpe entrando en shock, viendo como Chikaru besaba a la ojinegra. Esa imagen destrozó su corazón.
Haruka se sentó de golpe por la sorpresa por parte de su prima, pero miró a Tamao, viendo como las lágrimas rozaban sus mejillas y con su mano tapaba su boca.
-Tamao… -Se fue levantando para acercarse a ella.
Tamao al ver que se levantaba, se fue corriendo llorando hacia su habitación, dejando caer su poema.
-¡Tamao! –Haruka dio un paso, pero notó como su prima la abrazaba por detrás.
-Lo siento Haruka… No pude evitarlo… Te amo demasiado… Desde siempre –Dicho eso, dejó caer unas solitarias lágrimas por sus mejillas, llorando consoladamente en la espalda de su amada.
Haruka apretó los puños mirando el suelo tristemente para girarse y abrazar a su prima.
Continuara……………..
Tamao comienza a evitar a Haruka y Haruka ya no sabe que hacer.
