Abril, día de la graduación.

-Y ahora, presentamos a Isabella Swan, que por su gran aprovechamiento académico y participación en áreas extracurriculares, tendrá el honor de dar el discurso.

Trague saliva, acomode mi vestido azul, y subí los gastados escalones de madera, tuve una sensación que fue recorriendo mi cuerpo hasta llegar a mi cabeza, haciendo arquear mi espalda. Sentí que mis pies no aguantaban el peso de mi cuerpo y el papel que tenía en las manos se iba arrugando cada vez más al punto en que no podría leer ni una palabra.

-Cuando alguien pierde una parte del cuerpo, por cualquier razón, sigue sintiéndolo, se llaman dolores fantasmas, espero que el bachillerato sea una marca en nosotros, algo que ya no tengamos y sigamos sintiéndolo - ¡Jacob!, entró haciendo un par de empujones, con un ramo de flores y una sonrisa en sus labios – Quisiera decirles que estoy emocionada por terminar, pero aún siento pena, pena de dejar atrás tantas cosas. – Algunos lloraban y las chicas dejaron mojados algunos de sus vestidos, se abrazaban y decían lo mucho que iban a extrañarse.

Baje de la tarima y me tambalee un poco, no por la excitación si no porque mi diminuto tacón se atoro en una grieta de la fría madera.

-Isabella Swan, ahora todo una universitaria.

Lo abrace, era algo que quería, desde que él se fue, he tenido frío, un frio que tengo siempre y que nada puede calmar, excepto Jake, tal vez sea egoísta esto, pero lo quiero, y lo necesito.

-¿De ahora en adelante harás fiestas de playeras mojadas?

-Claro – me reí – Oye tengo la fiesta de despedida, podemos ir, hacer acto de presencia e irnos a la reserva, ¿si quieres?

-¿Le caeré bien a tus amigos?

-No son mis amigos, pero seguramente sí.- me sonrió y asintió con la mirada – Supongo que traes el auto, ¿no Jake?

-Por defecto motociclista.

Me tomó de la mano y nuestros dedos empezaron jugar como si tuvieran vida propia.

-Te quiero Bella.

Lo bese en los labios y pase mis manos por su cabello. Colgué mis brazos por su cuello y el beso mis manos con una sonrisa dulce.

El camino pasamos hablando de a donde querría ir a la universidad, le dije que aún no lo sabía.