Mi primer fanfic de Harry Potter, primero que nada gracias por entrar a leer mi fic, se los agradezco mucho.
Los personajes de Harry Potter no me pertenecen.
Harry al fin podía estar solo, Hermione y Ron habían estado discutiendo, lo que le había dado mucho tiempo para escapar, hoy no era su día, después de la llegada de los hijos de Malfoy todo se había vuelto un desastre, se preguntaba en su cabeza ¿Quién era la madre? Y por qué el rubio lo negaba con tanta pasión, los dos pequeños eran su idéntica imagen, solo que tenían ojos verdes, un rasgo que debieron sacar de su madre. Miro el cielo de nuevo con cansancio, podría inventar sentirse enfermo y no ir a la próxima clase… Y después Remus se aparecerá en los dormitorios básicamente arrastrándole a la enfermería para un examen completo No, ya viví eso una vez…no quiero vivirlo de nuevo. Adoraba a Remus pero el hombre… era demasiado, no era por ofenderlo pero tenía carácter de padre sobreprotector y que culpara de todo a Snape cosa que tampoco lo ayudaba en clase de pócimas
-Uma…ma –se sentó de golpe mirando hacia todos lados, juraba haber oído a alguien hablar, es más él era el único en ese lugar, busco con la mirada más detenidamente.
-Debió ser mi…- paro de hablar a oír unos pequeños susurros, entonces no era su imaginación, se paró para buscar entre los arbusto, cualquiera que fuera parecía en pena, mucha pena. Aunque no contaba sentirse tan mal y fuertes ganas de llorar cuando encontrara el causante –Dimitri…- el pequeño estaba llorando mientras abrazaba una capa bastante grande, a su lado habían dos bultos y osito de peluche Aquí debe de ser donde sus padres los dejaron ¿Por qué me siento así? Me duele tanto el pecho… pensó, antes de darse de cuenta ya tenía al pequeño entre sus brazos abrazándole con mucha fuerza.
-Mama…- murmuro el más pequeño.
-Sé que debes extrañar a tu mama pero aquí esta papá, estoy seguro que él te abrazaría si le dices que necesitas un abrazo- sonrió un poco al imaginarse a Malfoy abrazando a los dos pequeños.
-Duele pansa…- Harry se separó para mirarle, le preocupaba mucho el estado de salud del pequeño, este no parecía estar bien, pero tampoco quería alterarlo así que sonrió, cuidadosamente cubrió al pequeño con la capa apegarle más contra su pecho, más tarde vendría por los bultos.
-Tranquilo Dimitri… todo estará bien- murmuro caminando por los pasillos, no se había dado de cuenta cuando el caminar se había vuelto correr o cuando su agarre en el pequeño se había vuelto más fuerte, solo quería llegar a la enfermería y que le dijeran que el niño estaba bien, los pasillos estaban vacíos informándole que ya el timbre había sonado, poco le importo un reporte o que Remus se volviera loco y culpara a Snape de todo, solo quería saber que el niño estaba bien y que ese sentimiento de que iba a perder a alguien importante desapareciera.
-¡Madam Pomfrey!–el pequeño pero sonoro grito se salió de los labios de Harry fue suficiente para alertar a las dos mujeres que se encontraban hablando, Minerva le miraba preocupada mientras que Pomfrey llegaba hasta el apresurada- E-El…n-no se ve bien- destapo al pequeño que ahora jadeaba entre sus brazos, su carita estaba cubierta de sudor y un tono rojizo cubría sus mejillas.
-Ponlo en esa camilla Potter, en este instante lo entiendo- puso al pequeño en la camilla quitándole la capa que cubría su cuerpito –muy bien Potter necesito que esperes fuera de la cortina por favor.
-Y-Yo…- iba a decir algo pero la mano en su hombro se lo impidió, miro a su lado donde la profesora Minerva le sonreía.
-Dejemos que haga su trabajo-el peli marrón asintió mirando por última vez al pequeño, su pecho se sentía apretado y ese nudo en la garganta no desaparecía ¿Qué le pasaba? ¿Por qué se sentía así por un pequeño que conoció hace horas atrás? Cuando le encontró la imagen de el mismo llorando le vino a la mente, cuando lloraba solo en aquel pequeño cuarto, pidiendo a cualquier persona que le devolviera a sus padres –Harry ¿Te sientes bien? Por merlín ¡Estas llorando!
-¿Eh? –Paso su mano por su mejilla, no había notado cuando había empezado a llorar, trato de secarlas, alejarlas de su cara pero estas seguían calleado- n-no lo sé…-cogió un bocado de aire, cada vez le costaba hablar -p-profesora…c-creo que ten-tengo miedo…
-Oh Harry…-murmuro para abrazarle, se le partía el alma no poderle decir lo que Albus sospechaba, poderle decir por qué se sentía de esa manera y sobre todo decirle que ya había notado por quien era que suspiraba cansado y le costaba dormir, las palabras de la carta que encontraron en la oficina le vinieron a la mente.
-...Sé que eres un hombre muy sabio Albus, sé que sabes quienes somos y de dónde venimos, tus sospechas son ciertas, por ahora los niños deben quedarse con ustedes, por favor no dejen que salgan de la escuela, podrían encontrarlos, no sé qué sería capaz de hacer si les hacen algo, ellos son mi…no, nuestra vida, si algo sale mal en el futuro los niños por lo menos estarán a salvo de manos del mal. Ya tuvieron que notarlo, Dimitri y Derek son los magos más poderosos de su generación, si llegan a caer en manos equivocadas y…y se van en contra del mundo de la magia…seria el fin para la paz, por esta razón debo dejarlos con ustedes, las personas a las que le tengo la confianza más grande. Por ahora solo serán Dimitri y Derek pero si las cosas empeoran mandaremos a los demás, no solo nuestros hijos están en peligro Albus, un pequeño en especial se fue sin permiso, es uno de los pequeños que me preocupan más, el pequeño Lupin sabe lo que pasa y que su familia está luchando para que crezca en un lugar seguro. Sé que ya debes imaginarte algunas cosas pero te aclarare todo muy pronto, mandare otra carta si tengo posibilidad, por ahora los niños deben quedarse con ustedes y ellos en especial no deben saber la verdad, sin importar lo que pase, terminaran juntos, de eso estoy seguro pero por ahora no debemos alterarlos por cosas que no sabemos si pasaran, cuídate…y por favor cuida a mis dos angelitos.
-Albus –dijo la profesora sorprendida- entonces los niños vienen…
-Me temo que si Minerva, es la razón por la que los niños llevan el apellido Malfoy y no soy hermanos del joven Draco, fue una decisión arriesgada… esto podría cambiar el futuro pero a ellos no les importa, solo quieren que sus hijos estén a salvo de las garras del mal- dijo mirando la carta con tristeza –algo demasiado de malo debe de estar pasado allá para que hayan recurrido a una decisión tan arriesgada.
-Todos los apegados a la familia Malfoy están involucrados en esta guerra, donde darían su vida por que el futuro se quede en paz, donde sus hijos e hijas crezcan en armonía y tranquilidad pero con aquellas personas rondado las calles no es posible –los tres adultos se sorprendieron buscando al dueño de aquella voz.
-¿Tu eres el niño de la carta? ¿El hijo de Remus Lupin?- dijo Snape.
-Muy inteligente- ríe un poco-sí, soy en más pequeño de dos hermanos mayores, mis padrinos me han estado criando desde que la familia Malfoy tubo a sus primeros herederos, un par de gemelos, para ese entonces yo solo tenía 5 y mis padres debían ir a pelear esa noche, donde quisieron robar a los gemelos Malfoy, solo con minutos de nacidos estuvieron presentes en una pelea, desde ese día mis padrinos tuvieron que abandonar el mundo mágico para poder o más bien tratar de proteger a sus hijos y a mi.
-¿Por qué no buscar refugio en la escuela?
-Una fácil y estúpida pregunta ¿No crees? Todo mago sabe de este lugar y entrar a él es difícil, sí, pero no imposible, no solo estarían en peligro ellos sino también cada estudiante de la escuela.
-¿Quién es esta persona? –Pregunto Minerva- ¿Es tan poderosa?
-No exactamente, si, es poderoso, pero también tiene compañía, amigos de las sombras que le protegen, esos amigos le ayudaron a escapar de Askaban, nadie quiere oír hablar de él y menos Draco adulto.
-No me digas…
-Exacto, la persona que ha estado intentando secuestrar a los dos pequeños es su propio abuelo, Lucius Malfoy y ahí dos complicaciones…una de ellas es… vamos a decir que 'madrina' ha sufrido muchas heridas, casi fue golpeado con una maldición, solo le rozo pero ha estado demasiado de débil.
-Sin ofender pero…Como demonios pudieron tener hijos los dos son…
-Tía Mione y mi…bueno madre dan miedo juntos, linda poción ayuda a tener hijos –dijo –bueno para seguir con el punto dos básicamente su abuelo Lucius está loco, llego a secuestrar a su madre una vez y quiso violarle, así que de esa vez descubrió que quiere en esa forma al esposo de su hijo y que lo tendrá por las buenas o por las malas ¿Me salte algo? No, creo que no.
-El futuro… parece más difícil que el presente…
-Si… pero a la vez la vida es hermosa, todos vivimos bien, mi mama es la mejor persona que haya en el mundo y mi padre… nos enseña a defendernos, nunca nos cansamos de que nos cuente historias , a mí me falta un año para entrar a Hogwarts y estoy muy emocionado de enseñarles a todos mis lindas bromas.
-¿Podrías mostrarte? –pregunto la profesora.
-Claro…- los tres adultos se paralizaron a la capa caer dejando ver a un chico de diez años, idéntico a Snape solo que su pelo era más corto- ¿Qué pasa? Ah sí, todos dicen que soy el vivo retrato de mama, no te sorprendas tanto mami ¿No estás feliz? Por cierto mi nombre es Severus Basilisk Lupin, antes de que pregunten por mi segundo nombre culpen a Tártaro Lupin, mi medio hermano.
-Espera… ¿Cómo… como?
-…Siempre me lo he preguntado pero…creo que fue por el espíritu de lucha de papa, la responsabilidad de encargarse él solito de Tártaro después de la muerte de su primera esposa- sonríe- de eso adoptaron a James, fue dejado en vuestra puerta y después se descubrió que era el hijo de siete años de Sirius Black.
-Bueno creo que es suficiente información- murmuro sonriendo Albus mirando la cara de Severus –por ahora me gustaría que te quedaras aquí en la oficina.
-No me meteré con nadie, no te preocupes, tampoco hare bromas, sé que este asunto es más complicado de lo que parece.
-Gracias Profesora- murmuro Harry sacando a Minerva de sus pensamientos, el chico le sonrió amablemente para pasar su vida en el lugar donde el pequeño estaba.
-No te preocupes Harry por ahora solo queda esperar- sonríe –y Harry, no importa la hora, estaré aquí para escucharte sin importar lo que sea, estoy aquí para apoyarte y se que algo te está molestando.
Harry sabía que esas palabras ocultaban algo mas profundo, ella lo sabía, la profesora sabía que no era un algo lo que le quitaba el sueño sino alguien. Asintió sonriendo, por alguna razón se sentía aliviado que aunque ella lo supiera no reaccionara mal ni tampoco le juzgara podría ser que con ella pudiera hablar y sacar toda aquella pena que llevaba dentro.
