La camioneta de Jack estuvo a punto de salirse de la carretera al tomar una curva, desde que había dejado la casa de Ennis, pisaba el acelerador como si el hecho de alejarse de Rivertown, dejara atrás la tristeza por la ruptura con su amor de los últimos 20 años.
Era casi mediodía, le dolía todo el cuerpo, no quería detener el vehículo pero tampoco sabía adonde ir. La carretera secundaria llegó a su fin, Jack se encontró ante la carretera estatal que atravesaba Wyoming de Este a Oeste, ¿Qué camino debía tomar? Y lo que era mas importante, ¿Adonde debía ir? Detuvo la camioneta ante el cruce, estaba el solo en mitad de la pradera, miró a derecha e izquierda, ningún coche a la vista ni ninguna indicación.
Más que un cruce de carreteras, Jack se encontraba en la disyuntiva de su vida, no tenía hogar, trabajo ni sitio donde ir. Empezó a ponerse nervioso, entonces un suave viento se levantó, y la brisa abrió las páginas de la revista que había comprado el día anterior. Ante sus ojos aparecieron las páginas centrales y una vez más pudo ver a un rubio desnudo con sombrero y botas de vaquero, Jack se enfadó. Cogió la revista y vio entonces el anuncio de la fiesta del cuero en Pittsburgh, al verla sonrió, Pittsburg era un lugar tan bueno como cualquier otro, además era una ciudad industrial, posiblemente habría un empleo para él y además estaba la fiesta del cuero, por lo menos eso prometía sexo fácil y en esos momentos era algo que estaba deseando. Así que sin preocuparse de estar a casi 2.000 kms de distancia, giró a la derecha puso rumbo al Este y se dirigió sin pensarlo más hacia Pensilvania.
El sábado amaneció soleado, eran las 9 de la mañana, Justin se despertó y vio que Brian ya se había marchado, le había dicho que tenía que ir a la oficina a terminar unos asuntos de la última campaña publicitaria pero que a las 12 estaría en casa. Justin estaba contento, al estar solo podría ir a buscar el regalo que tenía preparado para Brian y esconderlo para cuando él llegara, además esperaba que cuando viniera de la oficina le traería algún paquete o algo por sorpresa, en los siete días que llevaban viviendo juntos, Brian no había dicho ni palabra sobre el aniversario, estaba claro que lo llevaba en secreto.
Justin se duchó, se vistió rápidamente, se puso unos vaqueros, una sudadera y el abrigo, abrió la nevera y tomó un trago de leche fría y salió corriendo a la calle hacia la tienda de cuadros. Una vez allí el dependiente le entregó el encargo, era un gran marco que encuadraba un dibujo hecho por Justin, en el dibujo se podía ver a Brian desnudo, y durmiendo; lo había estado dibujando a escondidas durante toda la semana y había quedado realmente magnífico.
A las 11 de la mañana Brian terminó por fin con la puñetera campaña publicitaria, se trataba de un bloque de anuncios para televisión de ropa interior femenina, no le hacía ninguna gracia pero había conseguido hacer unos buenos anuncios y los clientes habían quedado contentos con el trabajo.
Tomó su flamante coche con intención de volver a casa, entonces se dio cuenta que apenas llevaba gasolina, se dirigió a la estación de servicio más cercana, se encontraba casi a las afueras de Pittsburg, le dio las llaves al empleado para que le llenara el depósito y se dirigió a los wateres. Cuando entró allí, un joven de unos 22 años se encontraba en los urinarios, Brian se puso junto a él, a los pocos segundos se estaban mirando los genitales con descaro, El joven tomó la iniciativa:
- ¿Te apetece follarme?, si quieres vamos a tu casa y me enseñas lo que sabes hacer.
- Por supuesto, verás como no te puedes sentar en unas semanas. - Añadió Brian mientras le acariciaba la entrepierna.
- Solo una cosa, un amigo mío me está esperando afuera, ¿Te importa que venga también?.
- ¡Claro que si! Que venga, dos mejor que uno, a ver si sabéis estar a la altura de las circunstancias.
Los tres montaron en el coche y se dirigieron al apartamento de Brian, cuando llegaron no había nadie en la casa, se desnudaron y pasaron al dormitorio empezando una orgía como las que le gustaban a Brian.
A los 20 minutos llegó Justin con su regalo, al cerrar la puerta escuchó unos sonidos raros como suspiros, venían del dormitorio, se dirigió hacia la cama, temía que hubieran entrado ladrones como había sucedido ya una vez, pero ahora estaba seguro que había dejado conectada la alarma.
Al abrir la puerta quiso que la tierra se lo tragara, ante él, Brian desnudo estaba penetrando a uno de los jóvenes mientras el otro le estaba besando la boca y acariciando el pecho.
- Brian, ¿Qué coño está pasando?!
Brian se volvió y con una sonrisa añadió:
- Hombre Justin, creo que está claro, ¿Quieres unirte a nosotros?.
En ese momento el teléfono sonó, como Brian seguía en su faena, Justin contestó:
- ¿Sí, dígame?
- Hola Justin, ¿Está Brian?
- Ah hola Michael, Eh…. Si, pero no se si podrá ponerse, bueno coño, si que se puede poner. Brian, es para ti.
- Joder, Justin, no ves que estoy ocupado, contesta tu.
- Es Michael, quiere que te pongas.
- Ok, ya voy… Chicos si os apetece un jovencito creo que Justin estará dispuesto.
- ¿Que pasa Mikey?
- ¡¿QUE QUE PASA?, BRIAN, ¿NO TE ACUERDAS QUE DIA ES HOY?, Te estamos esperando en casa de Lindsay para comer, y tengo TU regalo, deja todo lo que estés haciendo y ven para aquí si no quieres verte metido en un lío.
- ¡Joder, Joder! No me acordaba, gracias Mickey.
Brian colgó el teléfono y corrió a vestirse, los dos jóvenes y Justin lo miraban con cara de sorpresa, nadie sabía que hacer.
- Bueno tíos me tengo que ir pero a las 9 de la noche espero que vengáis y continuamos follando, de todas formas si queréis seguir con Justin, creo que lo pasaréis bien tiene un culito muy juguetón.
Justin lo miraba con cara de incredulidad, no sabía si golpearle o marcharse, pero de todas formas le dio una última oportunidad:
- Bryan, ¿Te acuerdas que día es hoy?
- Pues claro, Justin, es el cumpleaños de Gus y ya llego tarde.
- Y… algo más ¿no?
- Si tranquilo, el regalo lo ha comprado Michael. Oye mira ahora tengo prisa, quédate con estos amigos, tu decides como os lo montáis y si quieres a las 9 vendré y nos lo hacemos los cuatro.
Brian se marchó del apartamento, sin darle ni un beso ni un abrazo y sin darle tiempo a Justin a decir ni una sola palabra.
Justin se volvió a los dos jóvenes y les pidió por favor que se marcharan, estaba hecho polvo y necesitaba que lo dejaran solo. Era su primer aniversario, Brian, que se suponía que estaba enamorado de él se había olvidado, había sido capaz de ponerle los cuernos, no le importaba que los dos tíos se lo follaran, no le había invitado al cumpleaños de su hijo…. ¿Que más podía pasar?.
Lentamente y con una lágrima cayendo por su mejilla, Justin recogió sus cosas, realmente sólo tenía su ropa, los libros del instituto y sus instrumentos de pintura, todo lo pudo meter en su bolsa de viaje. Una vez hecho el equipaje, tomó el cuadro, lo puso sobre la cama todavía desecha y con pintura negra escribió sobre la figura de Bryan: VETE A LA MIERDA.
Cuando llegó Brian a casa de Lindsay y Melanie, Michael le dio con disimulo un paquete, era un juguete para Gus, era "su" regalo, al entrar Brian, besó a Gus y a Lindsay y les dio el regalo, pero entonces, surgió la pregunta que Brian no había imaginado:
¡Hola Brian! ¿Dónde está Justin?
La cara de sorpresa de Brian descubrió a todos que no iba a ir, porque Brian no lo había invitado. Brian intentó arreglarlo:
- Voy a llamar a casa para decirle que venga.
El teléfono sonó varias veces y nadie lo cogió, el apartamento estaba vacío, Justin había roto para siempre con Brian.
Jack tenía unas ganas inmensas de llegar a Pittsburg, Estaba oscureciendo, llevaba prácticamente 5 días viajando desde que salió de Texas y el cuerpo le dolía como si se acabara de caer de un caballo. Por fin vio un cartel que le alegró la cara: PITTSBURGH 25 MILLAS.
La carretera iba paralela al río, en el horizonte se adivinaban las casas de la ciudad, la camioneta enfiló la avenida que accedía a la ciudad desde el Oeste. En ese momento se dio cuenta que no conocía la ciudad, no tenía un maldito plano, no sabía donde buscar trabajo ni donde buscar un apartamento.
Él, acostumbrado a vivir en un pequeño pueblo de Texas, nunca había estado en una gran ciudad ni mucho menos en el Este. Como siempre había tomado una decisión sin reflexionar demasiado y ahora se encontraba perdido.
Llevaba un cuarto de hora circulando por la avenida repleta de coches sin saber donde ir, hasta que vio un desvío hacia el puerto fluvial, uno de los más importantes de Estados Unidos. Decidió ir hacia allí para detener la camioneta y pensar un poco en su situación.
Detuvo el vehículo, abrió la puerta y salió a tomar el aire, se quedó mirando el ancho río y sin tener ni puta idea de lo que iba a hacer, entonces vio un poco mas allá, sentado sobre el pretil del puerto a un chaval de unos 18 años, rubio y muy guapo, se dirigió a él en busca de ayuda.
- Hola me llamo Jack, vengo desde Texas y no tengo ni puta idea de cómo moverme por esta ciudad, necesito buscar trabajo y apartamento. ¿Puedes ayudarme?
La verborrea del vaquero sorprendió a Justin que estaba pensando en todo lo sucedido con Bryan, no pudo evitar mirar sus ojos azules y la sonrisa que brillaba en su boca, así que olvidando su tristeza, decidió ayudarle.
- Hola me llamo Justin y claro que te puedo ayudar, si quieres me subo contigo a tu camioneta y te acompaño a una zona donde alquilan apartamentos.
- Ok, gracias, venga sube y vamos donde tu me digas.
Jack subió a la camioneta y abrió la otra puerta. Al subir Justin vio sobre el asiento la revista erótica, la cogió y sonrió al ver las fotos, Jack se dio cuenta de su error al no guardarla, pero Justin al ver su cara le sonrió:
- Tranquilo Jack, yo también compro revistas como estas, te aseguro que no me escandalizo, tengo bastante "experiencia"..
Los dos se echaron a reír, y se contaron lo que les había llevado allí, el descubrir que mutuamente habían cortado con sus parejas y que no sabían que hacer con sus vidas, les hizo sentirse mucho mas cerca el uno del otro.
- ¿Oye Justin?, En esta revista hablan de una fiesta del cuero en un sitio llamado Babylon, ¿Por casualidad no lo conocerás?
Justin lo miró fijamente y con un gesto entre sonriente y triste le dijo:
- ¿Conocerlo?, allí conocí al cabrón que acabo de dejar y el que me folló por primera vez. Babylon está en Liberty Avenue, es la zona gay de la ciudad y precisamente allí se alquilan muchos apartamentos para tíos solos y parejas.
- Pues cuando quieras, vamos allí.
Justin llevó a Jack a Liberty Avenue y en poco rato le consiguió un pequeño apartamento.
- Justín, ¿Quieres subir?, me caes bien y si no tienes donde ir puedes quedarte a vivir conmigo por lo menos durante un tiempo, verás que no soy mal tío.
Esa noche los dos estaban follando sobre la destartalada cama, revolcándose y calmando el uno con el otro, su tristeza y su desesperación. Poco a poco comenzaron a sentirse atraídos. El domingo transcurrió entre sexo y risas, después de tomar unas hamburguesas, Justin acompañó a Jack a un concesionario de compra venta de coches usados que necesitaba dependiente. La experiencia de venta de tractores a campesinos finalmente había servido de algo a Jack.
Esa noche después de cenar, los dos se encontraban descansando, por enésima vez habían hecho el amor, Jack por fin habló a Justin:
- Justin, ¿Quieres quedarte a vivir en mi apartamento?, Creo que me gustas, No se si lo nuestro durará pero te aseguro que mientras dure serás feliz, te lo prometo. ¿Qué me dices?
Justin titubeó unos segundos, por fin se decidió:
- De acuerdo, yo también creo que me gustas, pero con una condición, yo tengo que ir al instituto, y trabajo en una cafetería, si aceptas que te ayude a pagar el alquiler me quedo..
- Bueno, bueno eso ya lo veremos – sonrió Jack. - De momento mañana te llevaré al instituto y si tu me dejas me gustaría ir a buscarte a la salida.
Por fin llegó el lunes, a la puerta del instituto los estudiantes estaban entrando a clase, Dafne, nerviosa esperaba a Justin. Desde el viernes no sabía nada de él. Entonces oyó las risas de algunos chicos que estaban junto a ella, una camioneta llena de polvo se acercaba al instituto. Al detenerse, se abrió la puerta, Justín con un sombrero vaquero a la cabeza que llevaba una pluma de águila se dirigió al asiento del conductor, delante de todos le dio un beso de película y tras varios segundos, le devolvió el sombrero, se dirigió corriendo hacia Dafne y cogiéndola del hombro le dijo:
- Vamos a clase que es tarde, luego te cuento lo que me ha pasado, no te lo vas a creer.
