Gracias por los hermosos Review's, en serio, es bueno saber que les agrada la historia *u*

En especial gracias a Izaku-chan, en serio, me gustan bastante tus historias y me alegra saber que te guste esta y así jaja (:

Les dejo otro Cap. Nos leemos pronto.

Hacía una mañana bastante fría en la pequeña ciudad de Tomoeda.

Un par de niños en la escuela primaria, discutían por saber quién de los dos podía cuidar a la mascota del grupo, el pequeño hámster de nombre 'Pera'. Sí, Pera. Algunos metros más lejos, los profesores se encontraban en una importante discusión sobre el festival para recadar fondos de ese año, poco faltaba para realizar el evento y no tenían asignadas las labores.

Mientras todo esto sucedía, una chica castaña se encontraba sentada en una banca del patio de entrenamiento.

La chica solamente se encontraba ahí, deseando encontrar un termo mágico, el cual se llenará por si solo de chocolate caliente cada vez que se le terminará.

Se encontraba observando hacía el patio, en donde su amigo Eriol destacaba en su deporte favorito: Futbol.

Sakura temblaba de solo ver la práctica, no podía concebir la idea de que tantos chicos se encontraran por ahí corriendo y jugando mientras que ella moría de frio, le parecía que su nariz no tardaría en congelarse y caer de su rostro. ¿Cómo luciría sin nariz?

La castaña comenzó a trabajar en una imagen mental, cuando de la nada sintió un calido aliento en su oído y una voz ronca que le hablaba.

Su pesadilla la había pillado sola y distraída, otra vez…

"Te ves muy sola Kinomoto, ¿quieres algo de calor?"

Que no te intimide Sakura, no dejes que vea cuanto miedo te da…

"E-estoy bien Tsukishiro… ¿pp-podrías dejarme sola? Por favor…"

"¿Me estás diciendo que no te agrado?"

Sakura no tuvo que voltear a verlo para saber cuan molesto estaba…

"Yo n-no eh dicho eso…"

Lo sintió un poco más cerca y sus alarmas se activaron.

El chico comenzó a envolverla en un abrazo desde la espalda, aprisionando sus brazos, por lo que Sakura no podía soltarse. De hecho, el miedo la tenía paralizada y no podía ni hablar…

"Vamos Kinomoto, diviértete…"

Sakura sentía deseos de llorar. Aquel chico la atemorizaba por completo, se sentía tan vulnerable y débil. No podía ni siquiera gritar.

Cerró los ojos mientras sentía el aliento de Yue más cerca, cuando de pronto sintió pasos que se acercaban y de inmediato se vio liberada del abrazo.

"Sakura ah terminado el entrenamiento, ¿me acompañas a los vestidores?"

No tuvo que pensarlo dos veces, salto como un resorte y tomó la mano de su amigo para salir huyendo de aquel lugar, y así lo llevo prácticamente corriendo hasta la entrada de las duchas, sin siquiera voltear atrás.

"¿Te ah pasado algo Sakura? ¿Yue te ah estado molestando?"

La castaña negó con la cabeza baja las preguntas de su amigo.

No, ella no era ninguna princesita que necesitara ayuda, ella tenía que enfrentar a Yue Tsukishiro por si sola, si tan solo le perdiera un poco de miedo…

"No pasa nada Eriol, te veo en el salón…"

Y corrió.

Sentía que pronto todo aquel mar de miedos saldría por sus ojos esmeralda, pero nadie podía verla llorar, no dejaría que nadie la viera llorar.

Corrió, lo más rápido que pudo, hacía quien sabe dónde.

Solamente se detuvo cuando casi se estrella contra un gran árbol, pero freno tan bruscamente que cayó al césped ¿En qué momento había llegado al patio trasero?

Y estuvo así, aun tirada boca abajo, llorando su desgracia.

No, ella no era débil.

Simplemente esta vez Yue le había pillado con la guardia baja, pero ya se las vería la próxima.

Pero por lo mientras, Sakura dejo salir por sus hermosos ojos toda aquella tristeza que la invadía, todo el temor y el miedo…

Todo, hasta que sintió pasos a su lado.

"Oye, ¿estás bien?"

Esa voz.

Sakura había escuchado esa voz muy pocas veces, cuando algún profesor le pedía a cierto castaño participar o leer en clase, pero esa voz nunca le había hablado tan directamente, a ella…

"¿Kinomoto? ¿Estás bien?"

Sintió una mano mover su hombro.

¿Qué pasó?

Maldita alergia.

Con aquel simple toque, Sakura experimento todos sus ya conocidos síntomas muy, muy graves.

Recordó entonces que seguía tirada en el pasto, llorando…

"E-estoy bien…"

Y volteo a verlo. Y se encontró con una mirada ambarina preocupada. Y se perdió ahí dentro.

Sakura pudo ver un inmenso mar ámbar dentro de aquellos ojos, aprecio las largas pestañas y las pobladas cejas que le adornaban. Y también vio el momento justo cuando un leve tono carmín se poso en las mejillas del chico.

Cierto, ¡su alergia!

Se puso de pie en cuanto recordó aquello, no quería causarle más molestias a Li.

"¿Segura? ¿Por qué llorabas?"

"Por nada…"

La castaña se alejo unos pasos más, era peligroso que estuviera juntos.

Ante ese gesto, la cara de Li perdió su leve tono carmín y retiro su mirada de la chica. Por lo visto ella o le quería cerca.

"Bien, supongo que me voy…"

Y dicho esto giro, con intención de irse.

Y Sakura se sintió triste. Muy triste.

Y perdió el tono carmín de sus mejillas, y se sintió aun más triste.

A ella le agradaba aquel sonido.

A ella le agradaba la voz de Li.

Ella quería escucharle más, pero su alergia le impedía pensar algo coherente cuando estaba cerca de él.

Acercarme más a él…

Y recordó las palabras de su madre, tal vez por primera vez en toda su vida Nadeshiko tuviera razón en algo.

No como cuando decidió que era buena idea dejar solo a Kero un fin de semana solo en casa, con la nevera abierta. Su pobre gato había enfermado terriblemente por ingerir todo alimento dentro del gran aparato.

No, tal vez Nadeshiko ahora si tuviera razón.

"¡Hey Li!"

El ambarino que ya iba unos pasos adelante volteó a verla.

"¿Te importa si vamos juntos al salón?"

Sakura sabía que las enfermedades eran malas, así que ella tendría que buscar la cura pata la suya.