.
Pocos minutos después del encuentro impactante, y luego de que todo se calmara un poco, era momento de volver cada quien a su casa. Pero la situación en la que se encontraban todos y cada uno de ellos los ponía a pensar.
-¡¿Qué?! Están locos si creen que voy a salir de aquí, ¿Qué tal si uno de esos malditos me encuentra y me quiere matar?- decía Shingo con algo de miedo implantado
-Ho vamos, no seas cobarde, demuestra un poco que eres hombre, no puedes decir ese tipo de cosas- lo retaba Mai
-Lo dices por que al menos tienes a alguien que te protege con su vida- miraba a Andy
-Pero aun así corremos con el mismo peligro nosotros también, además… dudo que estén por aquí cerca, quizá y hasta ya se hayan ido.
-No te adelantes a pensar eso tan precipitadamente Mai- comentaba Kyo mirando por la ventana
-¿Mmmm?- prestó atención la nombrada
-Es verdad, ellos pueden estar en cualquier lugar de la ciudad acechando a alguno de nosotros- pensó a voz Rock- lo mejor sería… que al menos se fueran en parejas o si es posible de más personas que vivieran cerca del otro, de esta manera se podrían proteger el uno al otro por si se encontraran a uno de ellos.
-Valla, solo tienes la cara viejo- sonreía su padre adoptivo con el pulgar arriba.
-Gracias, es un don, como algo que no puedo controlar, espera… ¿¡Qué!?- se sonrojó el rubio a la vez que Terry sacaba una carcajada.
-Si en verdad… que gran idea Rock- dijo Maki- entonces mmm veamos…
-Descuiden, yo llevaré a Yuki a su casa- comentó el Kusanagi sin siquiera dudar
-Yo iré con Kula- anunció K' abrazándola de lado haciéndola sonreír
-Mary e Hinako se quedaran en nuestra casa por esta noche- dijo Terry mirando al joven rubio- mañana por la mañana las pasaremos a dejar a su respectiva casa.
-Está bien- dijo Rock asintiendo
-Y Andy… creo que no es necesario que te preguntemos con quien irás ¿O sí?- decía entre risitas
-¡Terryus Bogard, algún día dejaras de ser tan impertinente!- gritaba Mai totalmente ruborizada por lo que dijo.
-Si hermano, ya basta por favor- dijo Andy también un tanto sonrojado.
-Lo siento señores, nada personal- habló Terry entendiendo
-De acuerdo… solo faltan cuatro- continuó Chizuru viendo a Malin, Shingo, Athena y a Iori.
-Bueno… parece que Malin y yo nos podemos ir juntos, ella y yo somos vecinos, así que lo más obvio es irme con ella ¿Saben?
-Cielo santo es verdad- recordó ella- vivimos al lado, ¡Genial! Ya tengo un compañero.
-Estupendo, solo faltan dos- dijo Kula- y Athena, ¿Por dónde vives?
-Amm, pues vivo en la calle de Saint Rosher en la mansión Asamiya- dijo a la voz
-Iori, si no mal recuerdo ese es también tu rumbo ¿No es así? Ustedes dos se pueden ir juntos- sugería Maki
Esa idea le agradó a la joven Asamiya, al menos el no tener pareja le resultaba a su favor… pero no se podía decir lo mismo por parte de Iori, él solo se limitó a mirar fríamente a la hermana Kagura dejando en claro su respuesta.
-Que se cuide sola, a mí no me molestaría toparme con uno de esos estúpidos en mi camino- dijo Iori secamente cruzado de brazos mientras que la ídol suspiraba dolida por el comentario.
-Espera Maki, no hace falta algo como eso… además Athena puede llamar a su chofer para que venga por ella- interrumpió Kyo
-Sí, sí puedo pero… pero…- tartamudeaba la cantante buscando una buena excusa.
-¿¡Pero qué!?- preguntó Kyo con ímpetu
-Pero no quiero hacer que venga hasta acá por mí, sería totalmente peligroso y no quiero que le pase nada o poner en riesgo su vida con esos demonios sueltos, nunca me lo perdonaría- se excusaba a la perfección con esto que dijo
-Es cierto amiga- decía Malin- Iori puede protegerte de cualquier peligro, además sería bueno que fuera contigo- dijo con sarcasmo desde que notó que ella no le despegaba los ojos de encima.
Sin tener respuesta positiva por parte del pelirrojo una de las hermanas tuvo que actuar.
-Iori- se acercó Chizuru a este- Iori, escucha… la situación no es buena como para que alguno de nosotros quede sin compañía, si tienes sentido común harás esto.
-Yo solo vine para saber lo que pasaba, ahora que lo sé no tengo ninguna obligación de proteger a nadie.
-Quiero que mires a todos los que están en el templo. Cada uno de ellos está aquí porque al igual que tú les interesa esto. Por eso deben ir con un compañero para protegerse, si perdemos a uno de nosotros entonces habrá menos posibilidades de derrotar a Orochi.
Las palabras de Chizuru parecieron tener efecto ante el pelirrojo quien tan solo se limitó a sonreír con ironía.
-Imagina a un peleador de artes marciales que pueda regresar solo a su casa sin la necesidad de protección… sería fabuloso- habló con sumo sarcasmo mientras se retiraba.
El tiempo transcurrió lentamente, y cuando ya todos estaban listos para irse cada quien por su lado Kula y Mai se acercaron a Athena llevándola un poco alejada de los demás.
-Valla amiga, te tocó irte con el guapo de Iori Yagami- comentó Mai guiñándole un ojo
-Lo sé- sonrió un poco- pero a la vez estoy un poco asustada, como soy la mejor amiga de Kyo tengo el pendiente de que me vaya a lastimar o algo por el estilo, además no creo que pase algo entre él y yo, somos muy diferentes- dijo algo desanimada volteando a verlo cuidadosamente.
-Tranquila Athena, verás que todo va a estar bien- la calmaba Kula- Iori siempre ha sido del tipo de persona fría, pero eso no le quita lo guapo.
-¿Tú también?- dijo la cantante divertida
-Pues no negaré que a pesar de como es si tiene su atractivo, pero no le digas nada a K' ya sabes lo celoso que es.
-Claro que no, descuida- habló riendo por lo bajo
-Mai, es hora de irnos- comunicaba Andy desde lo lejos haciendo una seña.
-Claro cielo ya voy. Bueno niñas, nos vemos- se despedía Mai de las dos
-Sí, ya es un poco tarde Athena, lo mejor será que yo también me valla.
-Adiós Kula- decía Athena
-Adiós Ath- se despedía la joven Diamond yéndose al lado de su novio.
Poco a poco todos se fueron yendo por su respectivo rumbo hasta dejar a solo dos personas ajenas al templo.
La hora había llegado… Iori y Athena salieron del templo dispuesto a irse sin hablarse, pues hasta ahora eran como el agua y el aceite.
...
Seguían su camino. Las calles estaban deshabitadas, por ellas no pasaban autos ni personas como era de suponerse, las luces de las casas y los edificios estaban totalmente apagadas, era algo tenebroso caminar por ahí pues el silencio se propagaba cada vez más y más, Athena se llenaba de miedo a cada paso que daba, pero ese miedo desaparecía casi al instante tras ver que Iori se mantenía a un lado de ella. La luz de la luna les permitía ver con claridad a su alrededor.
Ya no se encontraban tan lejos de apartamento de Iori cuando de pronto, el viento comenzó a soplar. A pesar de no tener camisa el Yagami se veía normal, su capa gabardina era en verdad abrigadora, pero no se podía decir lo mismo de Athena… ella estaba que se moría de frío, pues no se había cambiado después de la fiesta de Kyo al haberse quedado dormida así por el cansancio hasta recibir la noticia por parte de Maki.
Caminando por la calle Iori notó que Athena empezó a temblar por el ambiente, también se tomó la libertad de notarla con más detenimiento… sus perfectas y hermosas piernas, sus bellos ojos grandes y lilas en los cuales se perdía al observar y ese exquisito aroma que yacía de ella. Cabía decir que si bien Iori no era del tipo de hombres que se fijaba en la belleza femenina, si tenía sentido común para aceptar cuando una mujer era hermosa, y ese era el caso que había establecido al ver con más detenimiento a la psíquica.
-"No está mal para ser una chica, lástima que sea la mejor amiga de Kyo."- pensó con rabia- Ten… ponte esto, te abrigará perfectamente- dijo colocando su gabardina en los hombros de la joven abrigándola a la perfección.
-Gracias Iori- dijo totalmente sorprendida por ese gesto tan caballeroso
Tras colocársela no pudo evitar sentirse avergonzada al verlo sin su gabardina, pues al fin podía ver su trabajado cuerpo por completo, esos poderosos brazos, pectorales bien formados y su espalda varonil
-¿Tú no tienes frío?- cuestionó mirando a un costado para tratar de no verlo.
-No, he pasado por cosas peores desde mi infancia- dijo serio
-¿Cosas peores? ¿Cómo es posible? Explícame por favor- decía con interés en saber
En esos momentos Iori recordó el maltrato y los duros entrenamientos eternos para él cuando era apenas un pequeño, sintió esa rabia que lo consumía desde adentro otra vez, pues esa fue la razón por la cual se hizo frío, un temerario y antisocial con los demás.
-Bueno, si no quieres hablar de eso comprendo- dijo Athena al notar su indirecta molestia.
Iori no dijo nada al respecto, solo quedó callado sin mirarla y prosiguiendo con su camino junto con ella.
Después de otro tramo recorrido algo atrajo la atención del Yagami haciendo que se detuviera por completo mientras prestaba todo oído a sus alrededores.
-Iori ¿Qué pasa?- preguntó la ídol mirándolo con extrañes
-Silencio- decía a voz baja mirando al frente- noo…- susurraba- Ven, sígueme- habló tomándola de la mano y llevándola a un callejón para ocultarse tan solo a tres cuadras de su apartamento.
-Oye ¿Pero qué pasa?- dijo la fémina sin comprender
-Maldición, ese maldito de Zero y su estúpido felino están rondando cerca de donde estamos, seguro que está merodeando por ahí con la intención de matar a quien encuentre, al parecer es algo impaciente- comentaba entre dientes el Yagami espiando cuidadosamente
-¿¡Qué!?- gritó Athena por la noticia
En esos momentos la oreja de Glaugan se levantó al aire, al parecer había escuchado aquel grito de la cantante, por ende gruñó con molestia y comenzó a buscarlos impacientemente.
-Cállate ¿Qué piensas en gritar así?- dijo enojado mientras tapaba la boca de su acompañante
Cuidadosamente el pelirrojo se asomó para seguir espiando y se inmutó un poco al ver que Glaugan se iba aproximando poco a poco hacia ellos.
-Joder, ahí viene esa bestia- hablaba mientras volvía a ocultar su testa.
-Hay no ¿Qué es lo que vamos a hacer?- habló nerviosa
-Primero cálmate ¿Quieres? Demonios- musitó sin tener nada en la mente- escucha… mi apartamento está cerca de aquí, así que si lograra distraerlos podrías…
-¿Esta cerca? ¿Por qué no lo dijiste antes? Solo es cosa de que utilice mi técnica de tele-transportación.
-Buena idea, usa tu teletrans… ¡Oye! Si puedes hacer eso ¿Porque no usaste tu técnica para volver a tu casa?- preguntó Iori pesadamente mirándola con desprecio.
-Porque solo funciona con distancias cortas y además yo quiera…- tapó su boca rápidamente ya que iba a confesar que quería irse con el- No importa, dejemos a un lado las preguntas y enfoquémonos en salvar nuestras vidas, dime el lugar en donde vives por favor.
Por fortuna los apartamentos se lograban ver desde la lejanía y aún mejor, ya que Iori vivía en los últimos de estos.
-¡Es ahí!- señaló Iori con su dedo
Athena se concentró para realizar su técnica especial, pues necesitaba de esta ya que originalmente se necesitaba de la presencia de alguien en un lugar "X" para que fuese muy rápido, pero como el caso era que no había nadie necesitó de su concentración al máximo. De pronto, y sin que ninguno de los dos se lo esperase, Glaugan emitió un gran rugido que los asustó, al fin los había encontrado.
-Bien hecho Glaugan, los encontraste- decía para sí mismo Zero viendo la escena desde lejos mientras caminaba hacia ellos lentamente.
-¡Athena date prisa!- gritó el Yagami
De repente, el león se abalanzó contra este, pero Iori fue más rápido y esquivó su embestida para después rematarlo con una de sus técnicas letales de fuego púrpura, Glaugan rugió de dolor cayendo al suelo y causando en Zero desesperación al ver esto desde atrás.
-¡Glaugan! ¡No!- reventó Zero corriendo hasta él
-Listo, lo tengo- dijo Athena tomando a Iori por la cintura y desapareciendo de ahí.
-Yagami… esto no se va a quedar así- susurraba el integrante de NESTS apretando sus puños y dientes lleno de ira al ver la quemadura en la piel de Glaugan
...
El peligro había pasado. Los jóvenes aparecieron entonces en el apartamento de Iori y sin notarlo Athena seguía abrazada de la cintura de su compañero después de unos seis segundos de haber llegado.
-¿Te importaría soltarme?- decía inquietamente el pelirrojo.
-Ups, lo siento mucho- dijo Athena soltándolo
-Da igual- dijo un poco molesto
Iori prendió la luz y al hacerlo Athena se quedó muy sorprendida al ver a su alrededor.
-¿Aquí vives?- preguntó con total asombro. El lugar era un completo desorden pero tenía muchos lujos y lindas decoraciones de rockero.
-Si- dijo seriamente
-En serio sabes vivir- comentó alegremente- a, es verdad ten… te devuelvo esto- habló dándole su gabardina- muchas gracias por prestármela.
-De nada- argumentó colocándola en su sofá- voy por una camisa a mi habitación, no tardo. Ha… y no hagas nada estúpido ¿Te quedó claro?
Dicho esto fue a su cuarto y antes de entrar en él un impulso extraño hizo que volteara a verla una vez más.
-Rayos…- dijo en un susurro
Athena lo miró marcharse y se sentó en el sofá con decepción, no podía creer lo difícil que era tratar con Iori Yagami pero bueno… al menos no la había matado aún.
-"Dios… quiero conocerlo más a fondo, ser su amiga… o algo más si es posible, pero él es muy frío y serio… generalmente los chicos suelen hablarme y pedirme que salga con ellos a citas pero él no es así, no creo tener oportunidad alguna con él"- pensó tristemente- ¿Qué haré al respecto?- decía la cantante sentada en el sofá de piel jugueteando con sus dedos.
Sin previo aviso sintió algo entre sus piernas, algo esponjado. La ídol miró al suelo y vio a un gato.
-¿Y tú quién eres lindura?- dijo Athena tiernamente levantándolo y acariciándolo entre sus brazos, el gato solo ronroneó y maulló.
Mientras la adolescente acariciaba al gatito Iori salió de su cuarto con una camisa sin poder evitar mirar la escena delante de sus ojos… la miró fijamente sin ser notado por ella y de la nada se le dibujó una sonrisa de extraño y ternura en el rostro al verla acariciar a su mascota, a la única que le demostraba cariño y cuidado, era algo muy raro cuando el joven guitarrista sentía esas emociones y por ello, en un impulso inoportuno se acercó hasta la joven dispuesto a hablarle como si le interesara.
-Oye…
-Dime Iori- dijo volteando a verlo con sus precioso ojos lilas.
-¿Tienes hambre?- preguntó con algo de interés
-Pues ahora que lo dices, sí, un poco- comentó ella con algo de incomodidad por su poca relación.
-¿Te gustaría comer algo?- preguntó
La joven Asamiya se asombró por completo, simplemente no lo podía creer, ¿Iori preguntándole algo así?
-Me encantaría- respondió con una amplia sonrisa
Iori solo asintió y comenzó a preparar todo, sacó una botella de Champagne de la mejor calidad, preparó langosta con carne asada bañada en salsa barbiquiu, colocó copas para servir y arregló la mesa a la perfección. La verdad es que no se presentó la oportunidad de conversar, cosa que molestó un poco a la cantante, el motivo en sí fue que Iori solo comía y comía sin importarle otra cosa.
-"Muy bien, quizá en otro momento"- pensó un poco serena
Al terminar de comer, el Yagami se levantó de la mesa y se acercó a la ventana para ver si ya no había peligro.
-No veo a ese idiota por ningún lado. Sin embargo, es muy arriesgado que salgamos de nuevo a la calle. Si quieres puedes pasar la noche aquí- comentó el guitarrista con menos indiferencia.
-¿En serio? "Genial, así tendré más tiempo para estar contigo"- pensó para sí- ¿Y qué haremos ahora?- dijo levantándose
-Es hora de jugar un poco- dijo naturalmente sonriendo de medio lado.
-"¿¡Qué!?"- volvió a pensar con un asombro descomunal, jamás pensó que Iori diría algo como eso- ¿Ah sí? Es que estaba pensando en que podríamos platicar, conocernos mejor e intercambiar información.
-No es momento para esas estupideces- dijo algo frustrado a lo que dijo, ya que casi no hablaba con nadie.
-Bien- suspiró con ansias- ¿Qué es lo que vamos a jugar?- preguntó viéndolo pasar a la sala común.
-Ya verás- dijo él tomando dos guitarras y mostrándoselas.
-Hay, pero yo no sé jugar eso- contestó sin ánimos mientras bajaba los hombros
-Pensé que una reconocida cantante del J-Pop sabría tocar guitarra tan siquiera en un juego, solo la gente que es hábil y versátil puede con esto… pero si es mucho esto para ti no hay problema, te comprendo- dijo sonriendo sarcásticamente para provocarla.
-¿Cómo dices?, ¡Ya verás, te mostraré Yagami!- dijo arrebatándole la guitarra ya lista para tocar.
-Trata de no esforzarte tanto pequeña, esto podría ser difícil- decía con ironía
El Yagami puso una canción fácil a su parecer "Master of Puppets" (Metallica) en modo fácil y comenzaron a tocar. Aun con la facilidad en el juego Athena fallaba en muchas notas, cosa que a Iori le causaba gracia al verlo, pero al notarlo la joven se concentró y perfiló lo máximo que pudo, sacó su lengua de lado y poco a poco iba acertando más y más hasta estar en coordinación con Iori.
Al terminar la pieza se sentaron en el sofá satisfechos por el juego, Iori la miró sonreír y quedó atrapado por su sonrisa logrando que sus labios se curvearan para imitar a su compañera, pero en esos momentos volvió a quedar serio tomándose de la boca por la acción que había tomado. Era obvio que algo pasaba por su mente, algo que ni el mismo entendía, Athena por su parte entendió la situación a la perfección y aprovechó ese momento para acercarse más a él y conocerlo.
-Perdón por mi descaro y atrevimiento Iori pero quisiera preguntar algo.
-¿Qué?- dijo sin voltear al verla, preocupado por lo que en esos momentos estaba pensando.
-¿Tienes novia?- preguntó con algo de preocupación en su habla.
El pelirrojo solo quedó mudo ante dicha pregunta sin mirarla, se esperaba algo como eso.
-No, no encuentro sentido alguno para tenerla, estoy por morir y no veo razón para tener algo como eso- habló mirándola desanimarse- Pero… si supusiéramos que mi maldición no estuviera presente en mi cuerpo y por ello no tendría que matar a Kyo para librarme de eso… pues me daría una oportunidad para estar con ella. Hay tantas cosas que no sabes de mí.
Las esperanzas de ella no se agotaban aún, tenía que hacer algo ahora que había capturado la atención del Yagami, algo que era casi imposible de lograr.
-Te haré solo una pregunta más ¿Crees en el amor a primera instancia?
-¿Qué preguntas? Nunca me ha pasado, y no creo que pase jamás- contestó muy nervioso, cosa que ella notó- "No es cierto, ¿Será que me estoy interesando en ti?"- pensó
Astutamente Athena había leído sus pensamientos en esos instantes quedándose atónita a lo que senso-escuchó.
-Ahh… bueno- dijo ella con una pequeña sonrisa
-¿Y tú?- preguntó fríamente sin mirarla.
-Bueno, digamos que sí, dos veces para ser exacta- respondió con ojos de ilusiones- la primera vez fue hace tiempo cuando vi a Kyo por primera vez… yo quedé perdidamente enamorada de él en ese momento.
Iori no dijo nada, solo se limitó a apretar su mandíbula y sus puños al oír ese jodido nombre que lo tenía hasta el carajo y de alguna manera también lo hizo por lo que escuchó al respecto. Athena notó su molestia de nuevo, así que trató de apaciguarlo para no echar a perder su oportunidad.
-Pero ahora eso es cosa del pasado, he logrado superarlo- se apresuró a responderle- ya no me interesa en lo absoluto- argumentó calmando a Iori.
-"No es posible"- pensó frunciendo el ceño- "No puede ser eso ¿Por qué me molesté cuando escuche eso de Kyo?"- pensó con rabia
Estaba harto, aunque no lo quisiera admitir era más que obvio que se había interesado de alguna manera en una sola noche de esa hermosa niña de cabello lila y hermosa tez, se sintió muy extraño, era como miedo, furia, cólera y emoción, todo al mismo tiempo.
-"Nadie puede estar interesada en mí, yo no puedo interesarme en nadie"- se decía a sí mismo en su mente con una cara de frustración.
-Iori ¿Estás bien?
-No…- habló levantándose del sofá para darle la espalda- La verdad es que puede que me haya pasado eso del interés a primera instancia, pero nunca concebí que fuera de esta manera- decía golpeando con su puño la pared.
-¿De verdad? ¿De quién se podría tratar?- preguntó ilusionada pero algo nerviosa, pues no sabía si era ella en realidad, podría haber sido otra chica que había estado en el templo o quizás alguien que ni siquiera conocía.
-De quien podría estar interesado… es de ti- dijo hundiendo más sus ojos en un arranque de molestia tras revelarlo.
-¿¡De mí!?- dijo sorprendida
-Sí, pero es una estupidez, tu mejor amigo es ese imbécil de Kyo, debo matarlo para liberarme de esta maldición que tengo, aparte con lo que me acabas de confesar de él hace que le quiera romper el cuello. Nunca me interesé en nadie jamás porque jamás tuve relación con los otros, hasta el momento tú eres la primera- continuaba diciendo con ira
En esos momentos la ídol se levantó del sofá y corrió a abrazarlo por detrás con fuerzas.
-Iori…- dijo Athena- El otro chico que no mencione, me gustó como nadie otro y me enamoré a primera instancia en el templo al verlo, ese chico eres tú.
-No puede ser posible- dijo sin moverse- ni siquiera sabias que existía después de los torneos- dijo pesadamente
-Si sabía, es solo que no te mostrabas para charlar, eras una persona fría y seria que siempre se alejada de los demás, pero esta noche me di cuenta que no eres así. Solo es cuestión de tratarte con cuidado… Iori me gustas mucho- confesó con un sonrojo
-Esto nunca resultará como quieres- decía girándose para verla
-Sé que si puede funcionar como quiero- lo volvió a abrazar- yo puedo hacer que tu ira se nivele hacia Kyo, no puedo hacer que tu maldición se valla de ti, pero siempre estaré ahí contigo en los malos momentos y en los buenos, si tan solo me lo permitieras yo podría hacer mucho por ti. Por favor, intentémoslo, permíteme ayudarte.
Iori respiró pesadamente un par de veces por la boca pensando seriamente en lo que estaba a punto de hacer.
-Sí, está bien- pronunció mirándola directamente a sus ojos- pero nunca cambiarás mi manera de ser. Yo soy, como soy.
Sin prestar atención a esto último que dijo, Athena se sintió totalmente emocionada con el permiso, entonces se le vino a su mente aquello que tanto había ansiado desde hace 10 años atrás… "Su primer beso", ¡Al fin seria ya!
Sin perder ni un minuto cerró sus ojos esperando ese beso tan ansiado, Iori sin dudar ni un instante frunció levemente el ceño y se acercó hasta que sus labios se rozaron suavemente uniéndose en un beso… la ídol sintió esos labios tibios y suaves que la hicieron sentir en las nubes, no creía que eso estuviera pasando.
El Yagami… de las pocas chicas que había besado en ninguna había sentido esa chispa que lo hacía sentir tan bien, ningunos labios tan dulces ni perfectos como los de la cantante, aprovechaba su experiencia para saborear cada rincón de su dulce boca llena de secretos y sentir a la perfección esos labios jamás besados por nadie.
Athena acariciaba su cabello rojizo mientras alzaba hacia atrás su pie izquierdo como si estuviera encantada mientras él recorría su delicada espalda con una mano y la otra la mantenía en su cintura, sin duda jamás se sintió tan feliz y bien, esa sensación que tenía al terminar de besar su labio superior y continuar con el inferior lo hacían estremecer, era muy raro, ya que nunca se había estremecido besando a nadie, los besos eran lentos y apasionados por completo.
Iori pudo notar que era su primer beso a falta de técnica y experiencia, pero le pareció mejor así, ya que él había sido quien le dio su primer beso, sin brusquedad la pegó más a él sintiendo su cuerpo pegado al suyo.
Ella continuaba besándolo intensamente mordiendo repetidas veces su labio inferior jalándolo hacia ella, jugaba con su lengua buscando la de él pasando por esta tan sensualmente, al pelirrojo le pareció muy excitante eso, pero sabía que no era momento de hacerla suya aun, así que respeto eso… solo besó apasionadamente su cuello con sus labios y su lengua, cosa que a ella le excitó demasiado provocando que arqueara su cuerpo para atrás, su respiración era acelerada pero baja… aquella típica respiración de placer intenso, Iori lamía su delicado cuello que olía a deliciosas fresas, su cuello sabía a gloria para él, también chupaba su mentón y lo mordía, ella solo podía abrir su boca para darle acceso a la lengua de Iori y que la llenara de deseo.
Continuaron así por varios minutos, besándose sin descanso hasta chupar la última gota de miel de cada una de sus bocas.
El primer beso de Athena Asamiya… el beso que jamás olvidará.
Esa noche fue hermosa para ambos, era mágica, era única, era especial. Ninguno de los dos lo entendía, mucho menos el Yagami… pero le gustaba mucho.
