Capítulo#3

- ¡Hemos llegado! – exclamó el profesor en cuanto llegaron al aeropuerto. – ¡Bienvenidos al Logal International Airport!

Las caras de sueño de los chicos se desvanecieron en segundos mientras descendían del avión y se dirigían a recoger las maletas e instrumentos.

- Finalmente llegamos… Estoy cansado, necesito una cama, urgente. – Dijo Alonso tomando cada parte de su batería y subiéndolas al carrito.

- ¡Me duele la espalda! – Se quejó Alex. – Odio estar sentado tanto tiempo. ¡Es horrible!

- ¿Y a ustedes dos qué les pasa? – preguntó Alonso mirando a Stella y a Rodrigo, quienes estaban en silencio y evitaban cruzarse.

Ninguno contestó. Ni siquiera levantaron la mirada. Alonso y Alex se miraron entre ellos sorprendidos y un tanto angustiados. Alex abrió la boca para intervenir pero el profesor lo interrumpió.

- Chicos, llegó el bus que nos llevará al campus. Vamos. No se olviden nada por favor. Revisen las cosas dos veces si es necesario. – Cada uno tomó su carrito y siguieron al profesor por el largo pasillo. – Dos estudiantes fueron asignados por la universidad para darles la bienvenida. Ambos son estudiantes destacados así que espero que los traten muy bien y que aprovechen el tenerlos de guías.

Pasaron por el chequeo de maletas, todo tranquilo y en regla. El aeropuerto era enorme y mucha gente estaba llegando, la mayoría parecían estudiantes, y no era sorpresa, Boston era una ciudad universitaria así que sería una aventura.

- ¿Sr. Gerhash? ¡Sr. Gerhash! – Todos levantaron la visa para ver a un chico que se acercaba llamando a su maestro. – Usted es el profesor Gerhash, ¿cierto? ¿El tutor de StarDust? Recibí todos sus e-mails, estamos muy entusiasmados de recibirlos en Berklee. – El chico era alto, delgado, de ojos verdes, llevaba el cabello largo y liso, y sonreía amistosamente. - Ustedes deben ser Stardust, he oído sus demos, es un placer conocerlos y bienvenidos a Boston. Será un placer tenerlos en nuestra universidad.

- Disculpa que te interrumpa pero… Tú… Tú te me haces conocido, ¿es normal? Estoy segura que te h visto en algún lugar. – Stella lo miró fijamente unos segundos y luego sacó velozmente su iPod. Buscó algo y sonrió de oreja a oreja al encontrarlo. – ¡Lo sabía! ¿Eres R.A.P., no es cierto?

La sonrisa en el rostro del chico se hizo aún más evidente mientras este sacudía su pelo un tanto avergonzado de que lo hubieran reconocido.

- Y tú eres Stella Stuart – dijo extendiendo su mano. – El gusto es mío.

Los demás miraban atónitos sin entender lo que sucedía.

- ¡No inventes! ¡El gusto es mío sin lugar a dudas! – dijo la chica emocionada.

- Bells, no es por ser rudo pero… - interrumpió Alex.

- Disculpen. No me he presentado como debería. Soy Patrick Loegerli, Suiza, aspirante a DJ, estudio producción electrónica y diseño.

- ¡¿Aspirante? – Lo cortó Stella emocionada. - ¡Por favor! ¡Tocaste en el Zenith de Paris para 6 400 personas y en el Hallenstadion en Zurich para 13 000! – Todos lo miraron atónitos, era un chico común de 19 años que había llenado dos de los más increíbles escenarios para un artista en el mundo.

- No es para tanto… - Dijo Patrick humildemente. – Abrí para David Guetta no fui exactamente yo el que atrajo todo ese público.

- Estoy perdido.

- Lex. Recapitulemos: estudiante destacado en Berklee, Suizo, DJ, stage name R.A.P. ¡Tiene unas mezclas a-lu-ci-nan-tes! ¿Recuerdas cuando papá quiso ir a Paris hace un año? ¿Qué me llevó con él? Fui a verlo en el Zenith, es un éxito. – Stella volvió a ver a Patrick sonriendo. – De verdad, un gusto conocerte.

- Repito, el gusto es mío. No todos los días conoces a una vocalista/compositora de 15 años que clasifique a un World Contest de Berklee. De hecho, es el primer año que tenemos concursantes tan jóvenes. Tú y unos chicos de Asia, son los concursantes más jóvenes en haber clasificado a la final del World Contest de Berklee. Para mi, es un gus…

- ¡Patrick! No de nuevo… - se oyó una voz con el mismo acento, todos levantaron la vista y un chico muy parecido a Patrick se unió a ellos. – Se supone que que los traerías al bus y conversaríamos allí. Van a llegar tarde a la reunión introductoria.

- ¿Supongo que son hermanos? ¿O me equivoco? – Dijo Rodrigo al ver al recién llegado; sus rasgos muy similares a los de Patrick, mismo ojos, y mismo cabello largo y liso.

- Pascal Loegerli, Suiza, baterista, y claro, su hermano. – Dijo señalando a Patrick. Todos rieron. – Seguimos la conversación en el bus, ¿les parece? El debía buscarlos y ayudarte a ti. – Dijo mirando a Stella.

- ¿A mí? – preguntó extrañada.

- Es de buena educación tratar correctamente a tus invitados y más cuando se trata e una chica. Permíteme – dijo Pascal ayudándola con la guitarra mientras Patrick cogía el carrito que ella llevaba con las maletas, el teclado y los micrófonos.

- En estos momentos desearía tanto ser una chica. – Se quejó Alonso mientras Stella les sacaba la lengua y camino junto al par de suizos.

- ¿Cómo es que siempre tiene tanta suerte? – preguntó Alex comenzando a caminar sin ganas. – Que pena que naciera ella con toda y no te dejara nada a ti…

- Lex, yo nací primero. – Respondió Alonso frustrado.

- Entonces, que pena que tu madre no te quiera y la haya guardado toda para ella. – Rió Alex.

- Déjenla. Necesita distraerse… Así es mejor, lleva reprimiendo muchas cosas en el último mes, no se ha querido abrir ni siquiera conmigo. Ella cree que ya avanzó pero la triste verdad es que vive estancada en el pasado, tiene el recuerdo de Joe muy presente. No la veía sonreír tan genuinamente hace mucho, salvo por el día que anunciaron que clasificábamos. Si encuentran oportunidad de que lo haga, no se la quiten. – Rodrigo avanzó empujando su carrito sin ganas.

- ¿Y a este que le pasó? – preguntaron Alex y Alonso al unísono mientras Rodrigo se alejaba en silencio.

[…]

- Entonces, déjenos darles un poco de información sobre la universidad antes de dejarlos descansar. – Comenzó Pascal.

- En estos momentos, estamos a unos días de los exámenes de fine de semestre de verano así como de la final del 5-Week Summer Camp. Estos días podrán utilizarlos para adaptarse al lugar, visitar la ciudad y, básicamente, socializar con los demás grupos e instalarse. Creo que está de más añadir que están cordialmente invitados a la presentación final del 5-Week Summer Camp. – Explicó Patrick.

- Es importante decirles también que el campus se encuentra cerca de museos como el de Finas Artes, también del Conservatorio y del Fenway Park. El Berklee Performance Center cera el lugar donde realizarán la mayoría de sus presentaciones. – Añadió Pascal.

- Esto te encantará Stella, estoy seguro. – Dijo Patrick emocionado. – Todas las noches, a eso de las diez, en todos los cafés del campus hay shows de talentos. – Stella no pudo evitar sonreír, Patrick le había leído la mente. Los chicos también se emocionaron. – Se nos encargo comunicarles también que al inicio del semestre de otoño aproximadamente en un mes, cada grupo del concurso dará una pequeña entrevista para The Birn, nuestra radio enteramente producida y emitida desde el campus. Saldrán en nuestro programa PL al cuadrado.

- Una última cosa. Las reglas de Berklee tienen en claro que 11.30pm es la hora máxima en la que todo estudiante menor de edad debe estar en su habitación. Esto no quiere decir que los sancionen de no estarlo, pero si que después de esa hora no podrán entrar. Los demás, tienen hasta la una. Viernes, sábados y domingos todos tienen permiso hasta las 3 ya que tienen acceso a clubs nocturnos de la universidad o en la ciudad, acordes a su edad.

- Creo que los saturamos de información – rió Patrick. – Los dejamos disfruten el viaje, llegaremos muy pronto a la universidad.

En silencio, todos miraban por las ventanas del bus. Boston era una ciudad hermosa. Stella no podía evitar imaginar todo lo que buscaba cumplir en este lugar, todos los sueños que tenía que quería ser capaz de realizar a toda costa. Tenía que deshacerse de ese collar, y pronto; porque cada vez que lo veía, sus sueños se volvían borrosos y la sonrisa de aquel chico volvía a su mente dejándola casi en un transe. Por más que lo deseaba con todo su ser, no podía olvidarlo. Y si devolverle el collar era la solución, se las arreglaría para que así fuera. Nada se interpondría entre ella y esta nueva etapa, nada. El bus siguió su camino por la ciudad, hasta llegar a una esquina con lo que parecía un edificio de arquitectura antigua, muy estilo francés.

- Stardust, oficialmente, les damos la bienvenida a Berklee.