Los personajes pertenecen a la magnifica Stphenie Meyer y la trama es toda mia
Capitulo 3
Bella POV
Entramos a su departamento, y no nos dijimos ninguna palabra, nos sentamos en el sillón y me dejo llorar en su hombro. Llore y llore a más no poder, cualquiera diría que me estaba deshidratando, pero en algún lado de mi cuerpo todavía tenía una reserva de agua, la cual de a poco se iba convirtiendo en lágrimas. No sé cuánto tiempo paso, pero supongo que bastante, hasta que por fin me calme. Él nunca me presiono a nada, no pidió una explicación, es mas no emitió palabra alguna. Necesitaba contarle todo a alguien, y que me comprendiera, que me digiera que la plata no lo es todo así que empecé a narrarle los hechos que sucedieron y que cambiaron para siempre mi vida:
-[…] entonces fui a la casa de mi novio, Mike, y le explique lo sucedido, me dijo que sin dinero no valía nada, me dirigí a lo de mis amigas, y en la casa de cada una de ellas la situación se repitió, no sabía a quién acudir y…-Las lágrimas se apoderaron de mi cuerpo, demasiado había estado presente mi autocontrol, pero termino cediendo ante la tristeza que en estos momentos dominaba mi alma
-Isabella- dijo mientras me abrasaba, no era un abrazo de compromiso, sino un abrazo cargado de amor- tu no vales por lo que sos ni por lo que tienes, vales por tu corazón- y esas simples palabras entraron en mi alma para quedarse, porque por más cortas que fueran, era lo que esperaba escuchar, lo que quería escuchar…
Nos quedamos un rato cuerpo a cuerpo, proporcionándonos calor en un abrazo, era la primera vez que confiaba de esa manera en un completo extraño, pero probablemente seria, junto con mis padres y Norma, la única muestra de cariño sincera que recibí desde que nací. El resto de mis relaciones, e incluso mi familia, me demostró que lo más importante es el dinero y sin él me dieron la espalda, pero este completo desconocido me brindaba cariño sincero sin segundas intenciones.
Llegaron las 12 de la noche y con ello la parte que más vergüenza me dio, pero de la cual no tenía escapatoria
-Edward- dije tímidamente
-¿Qué pasa Isabella?- pregunto el un tanto preocupado
-Puedes llamarme Bella si lo deseas- respondí a una pregunta jamás formulada
-Claro… Bella… suena lindo- dijo, y no se imaginaba lo realmente lindo que sonaba en sus labios
-Necesito un favor- volví tema inicial
-Lo que quieras- comentó
-Pues te molestaría que me quede viviendo contigo un tiempo, no sé qué más hacer- y otra vez las lágrimas comenzaban a brotar de mis ojos, por dios no quería llorar más…
-Is..Bella- se corrigió inmediatamente- pensé que eso ya estaba claro
-A que te refieres- pregunte indecisa ya que no sabía a qué punto llevaba esta conversación
-Te quedaras aquí, tu dormirás en la cama y yo en el sofá, seguro que Alice- quien sería Alice, ¿su novia?- te puede ofrecer un trabajo en el bar y…- no lo deje terminar
-Lo siento, pero no se hacer nada- dije avergonzada
-Mañana yo te enseñare, pero debemos dormir
-Claro- respondí y con un poco de inseguridad añadí- Te molesta si llamo para que manden mis cosas para acá, porque James me pidió que lo saque de allá y…- no me dejo terminar la frase
-Obvio, no te preocupes, mi casa, tu casa- Dijo con total serenidad.
En ese instante tome mi celular y llame a la casa que había pertenecido a mis padres
-Hola
-Hola residencia..- era la voz de Norma y no la deje terminar de hablar
-Norma soy Isabella- dije-Tengo la dirección a donde me tienes que mandar mis pertenencias ¿tienes para anotar?-pregunte
-Caro mi niña, dígame- respondió amablemente para luego anotar la dirección que yo le dictaba- Para mañana a la mañana tienes las cosas allí, ¿Cómo estás?- pregunto interesada, ya que ella era como una segunda madre para mi
-Bueno no estoy como desearía, pero me quedare en la casa de un conocido. Me ayudara a conseguir trabajo- dije ya con un poco de mejor humor
-Oh, me alegro hija mía, me debo de ir el señor James me llama y realmente necesito el trabajo, sabrás comprender- dijo un poco apenada
-Claro Norma, no te preocupes por mi- confirme para luego añadir- Chau
-Chau!, espero noticias tuyas pronto
-Claro!-
Al cortar la llamada Edward me dirigió a lo que obviamente era su cuarto, tenía una cama central cerca de la ventana y un placar, la habitación era pequeña, pero no me podía quejar. Cuando me iba a despedir de él caí en la cuenta que todavía seguía con el vestido que me había puesto a la mañana, y no me había traído ropa de dormir así que muy a mi pesar la tuve que pedir prestados unos boxers como short y una remera. Me las prestó encantado para luego verlo desaparecer por la puerta llevándose consigo una ropa de cama y una frasada.
Edward POV
Abrí la puerta y allí estaba ella, tan hermosa, pero con lágrimas en su rostro. La invite a pasar y la deje desahogarse en mi hombro, sin decir ninguna palabra, dejándola ser libre y poder descargarse de algo que realmente le dolía, no sabía que era lo que la perjudicaba de tal manera pero sabía que haría lo posible por aliviar su pena, porque a pesar de no conocerla, ella era un ángel, MI ángel. Cuando por fin estuvo dispuesta a hablar me narro su historia, yo solo la escuchaba, no quería interrumpir su relato, pero cuando llego a la parte en que su tío se quedó con todas sus posesiones y su novio y amigas le dieron la espalda, realmente tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no largarme de allí a matar a las personas que se habían atrevido a imponerle tal tortura al ángel que en estos momento se encontraba a mi lado. Inmediatamente descarte de mi mente esos pensamientos de odio, ya que yo no era así, pero ella sacaba todo de mí, lo bueno, y lo malo, luego de mi pequeña discusión interna quise gritarle, que no se preocupe, que yo estaría allí para ella siempre y que no se preocupara, que podía vivir conmigo todo lo que le fuera necesario, pero me contuve para poder demostrárselo a su debido tiempo. En ese instante las lágrimas abordaron su rostro nuevamente y no supe cómo reaccionar, así que la abrase proyectándole puramente amor y dije las primeras palabras que se me ocurrieron para la ocasión
-Isabella tu no vales por lo que sos ni por lo que tienes, vales por tu corazón- eran unas simples palabras, pero expresaban todo lo que en ese momento le quería proyectar, ella me miro tranquilamente, como si yo le aliviara alguna pena. Se quedó aferrada a mi cuerpo así como yo al de ella. Nos quedamos abrasados alrededor de 2 horas, en las que pude sentir como su cuerpo, poco a poco, se relajaba, y al mismo tiempo, se amoldaba al mío, como si estuvieran hechos el uno para el otro. Ella decidió romper el silencio para preguntarme si se podía quedar aquí, es que no había quedado claro aún, no la dejaría marcharse sin rumbo, y más si eso implicaba que se marchara de mi vida.
-Is..Bella- me corregí al momento, ya que ella me había dicho que la llame de esa manera, y es que su nombre, abreviado o de forma completa, era maravilloso, con tan solo decirlo me sentía un dios, el más poderoso de todos- pensé que eso ya estaba claro- dije confesándole mis más puros sentimientos
-A que te refieres- pregunto perpleja. Le explique que se quedaría con migo aquí en la casa, que yo dormiría en el sofá, bueno hasta hablar mañana con Emmett, le preguntaría si le molestaba la situación, ya que también era su casa. Pensé en decirle a Alice si le podía conseguir un empleo a ella en el restaurant, pero al parecer esto último lo pronuncie en voz alta, ya que ella en seguida me dijo que no sabía hacer nada, estaba avergonzada por ese hecho, pero yo le prometí que le enseñaría. Llego la hora de irse a dormir, quedamos que sus pertenencias las traían mañana, y mientras tanto le preste una remera que ya no usaba porque me quedaba chica y un bóxer que todavía no había estrenado, para que pudiera usar como pijama. Me dirigí al living desde donde llame a Alice
-Hola- contesto ella un poco adormilada
-Prima, necesito un favor- dije sin darme vueltas, pues a ella le gustaba que fuera directo
-¿Que pasa Edward?- pregunto la duendecilla, pues así la llamaba, un poco molesta
-Pues, ¿te acuerdas de la chica que te conté que había entrado al bar con sus amigas, la rubia?
-Si, la que te gustaba
-Si, bueno ella llegó hoy a mi casa empapada en lágrimas, bueno, no te puedo contar todo ya que se lo prometí, pero necesito si le puedes dar un trabajo en el restaurant y le enseñamos a hacerlo, ya que no tiene a quien acudir y no sabe hacer nada- dije apenado
-Claro Edward, mañana llévala contigo- dijo amablemente para luego recordarme- Acuérdate que mañana tengo que ir a ver a mi médico, así que abrimos más tarde, a las 10
-Oh, claro Alice! Ya me había olvidado- respondí agradeciendo de que tuviera la delicadeza de decírmelo
-Nos vemos mañana!
-Claro Allie, nos vemos, y gracias por todo
Al finalizar la llamada, me recosté sobre el sofá y caí rendido ante los pies de Morfeo, que no me dio tiempo de pensar en nada, y me arrastro hacia los más profundos sueños…
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Vii
