Los X-Men y su universo pertenecen a la compañía Marvel, lo demás es de mi autoría. Andrew es un homenaje a mi amiga Prince Legolas, ya que usó ese nombre para un personaje en su fic de POTC "Against All Odds".

Capítulo Cuatro: Según Pasan Los Meses

"El embarazo me obligó a ver el mundo desde otra perspectiva. Como le había dicho a Erik, me costó adaptarme a la idea, primero de gestar un hijo dentro de mi cuerpo con los cambios que esto acarrearía, y luego la responsabilidad de ser padre. El accidente y la división entre los mutantes impulsada por Erik me mantuvo ocupado, pero semanas más tarde, la paternidad ocupó un lugar primordial en mi mente. Mis caderas comenzaron a ensancharse trece días después de quedar parapléjico, y mi vientre, al tercer mes. Las ondas cerebrales de la criatura se intensificaban poco a poco. Aunque deseaba comunicarme con ella, no me atreví a entrar en su mente. Estaba en plena formación y era muy frágil, y temí que pudiera dañarla."

"El embarazo transcurrió sin complicaciones hasta el sexto mes cuando la criatura aumentó de tamaño y su peso me obligó a guardar reposo."

"Lo excepcional de mi estado requería un monitoreo constante de profesionales pero no podía darme ese lujo siendo hombre y tratando de esconder nuestra ubicación. Sin embargo, se encontró una solución. El abuelo paterno de Hank era un reconocido obstetra y el único de la familia al que el muchacho le había confesado su secreto. Avergonzado por su apariencia en los últimos seis meses, Hank había perdido contacto con sus familiares y amigos pero al ver que mi salud estaba comprometida se armó de coraje y lo visitó. Más tarde no quiso contarme cómo fue el reencuentro y yo no quise invadir su mente, lo concreto es que una semana después, Beast regresó con su abuelo a la mansión. El doctor McCoy me revisó y dada mi parálisis y mi género, decidió practicarme una cesárea. El embarazo se prolongaría todo lo que yo pudiera resistir y el obstetra estaba seguro de que llegaría al octavo mes."

"Así me encontré de pronto, paralítico y confinado en mi propio lecho con el vientre cargando una criatura. No me sentía feliz. Todavía no superaba el duelo del accidente, recién aceptaba el hecho de que sería padre y soltero, y ahora quedaba recluido en mi cama. Me deprimí. No quería ver a nadie durante el día, solo las visitas necesarias del médico, y no dormía por las noches. Comía apenas lo necesario para sustentarme y para que los medicamentos que tomaba no afectaran mi estómago. Estaba triste y me sentía solo. Los chicos preguntaban por mí y le pedían al doctor que me convenciera de dejarlos visitarme, pero yo me negaba. Fue un período de desesperación que no volví a sufrir más: quería morir. Un deseo que hoy, al escribirlo, me parece terrible pero que, en ese entonces, me torturó por casi dos meses."

"Erik había tenido razón al llamarme arrogante porque eso era lo que yo había sido antes del accidente: un soberbio que creía tener la respuesta para todo y que ahora, para mi desgracia, dependía de todos. Me sentía miserable y humillado. Me molestaba que los demás se compadecieran de mí."

"Esta no era la vida que yo había soñado cuando estudiaba en Oxford. No tenía a nadie conmigo, estaba completamente solo. Sí, tenía a los chicos pero no podía alcanzar con ellos el grado de amistad que había tenido con Raven, Erik o Moira. Pero Raven estaba lejos y Moira seguía trabajando en la CIA con el cerebro borrado gracias a mí. Varias veces, cuando más deprimido me sentía, pensé en conectarme con ella, pedirle disculpas y rogarle que se mudara a la mansión conmigo. Necesitaba amar a alguien como había amado al padre de mi hijo, necesitaba a alguien que llenara el vacío que Erik había dejado."

"Tanto lamentarme de mi miseria me volvió un hombre patético. Sí, en eso me había convertido, en un hombre patético y embarazado. ¿Quién me hizo cambiar más tarde y me sacó de la depresión?"

Charles dejó de escribir al oír que alguien se acercaba y abría la puerta. Era Sean y se veía muy preocupado, de otra manera hubiera llamado antes de abrir.

-Está en las noticias – informó el joven, nervioso -. Magneto y los suyos asaltaron una estación nuclear en el centro de Arizona y tomaron como rehenes a los científicos que trabajan allí.

Charles giró la silla para observarlo con atención.

-No estaba enterado de esa estación nuclear.

-Era secreta, profesor – aclaró Sean -. Al tomarla, Magneto la hizo pública frente a las cámaras.

-¿Tomó una estación nuclear y dio la primicia por televisión? – preguntó Charles desconcertado.

-Así dicen en las noticias – ratificó el muchacho.

Charles decidió ir a ver con sus propios ojos y se dirigió con Sean a la sala donde los demás pupilos estaban sentados escuchando atentamente al periodista en la pantalla.

-Ahora los dejamos una vez más con la cinta que nos entregaron los secuestradores. "

En la pantalla apareció Magneto, con su traje excéntrico, su capa y su casco, mirando fijo y serio a la cámara. Sus ojos desprendían odio y ambición.

-La evolución es la clave de la supervivencia de la humanidad. Nosotros, los mutantes, somos el grado superior que nos acerca a la perfección de la especie. El átomo es la herramienta de nuestro progreso. Por eso hoy nosotros tomamos esta planta y con su poder les demostraremos a todos que estamos aquí como conquistadores para reclamar lo que nos pertenece – hizo una pausa para crear suspenso -. Ustedes, hombres, mujeres y niños, ustedes nos pertenecen. Somos sus amos y como tales deben reconocernos.

La transmisión se cortó y regresó al periodista, que no podía disimular la expresión de pánico. Le llevó algunos segundos recuperarse y cerrar el informe.

Los jóvenes mutantes miraron a su mentor. Charles seguía con la vista en el televisor aunque su mente estaba en otra parte.

-¿Qué haremos? – interrumpió Hank, tan ansioso como sus compañeros.

-Todavía no intervendremos – decidió Charles.

-¡Pero profesor! – rebatió Logan -. Tiene rehenes y habla de un ataque nuclear.

-No intervendremos – aseveró el Profesor X taxativamente.

Wolverine apretó y liberó los puños. Las puntas de sus sables salieron y se metieron con la tensión de los músculos. Los demás se mantuvieron callados mientras el nerviosismo invadía el aire.

-Alex – Charles rompió el silencio -. Retira a Andrew de la escuela de inmediato.

Alex asintió. Como a sus compañeros, no le quedaba claro el motivo de las órdenes. Pensó que quizás el Profesor temía un ataque nuclear y quería que todos se refugiaran en el bóveda del sótano.

Pero Charles tenía otro temor, el presentimiento de que además de la esclavitud de la humanidad, Erik Lehnsherr deseaba reclamar a su propio hijo.

••••••••••••••••

Alex regresó rápido con el niño y más tarde, Charles volvió a sentarse frente al escritorio.

"Andrew fue quien me trajo de vuelta a la vida cuando vino al mundo. No me detendré más en mi embarazo, quizás cuente anécdotas en otra ocasión, pero ahora pasaré al nacimiento de mi hijo."

"Ya en el octavo mes, una mañana nublada según podía comprobar a través de la ventana de mi habitación, oí a Alex alterado en el pasillo, discutiendo con otra persona. No pude percibir la mente de nadie más pero entré en la suya y vi que estaban con él, McCone, el director de la CIA, y tres oficiales. Todos tenían cascos similares a los de Erik, que me impedían el acceso a sus pensamientos. Venían a buscarme y Alez les negaba el paso, aun cuando estaban amenazando con devolverlo a prisión."

"-Déjalos pasar – le indiqué mentalmente."

"Era lo único que podía hacer. Ya nos habían encontrado y no arriesgaría la vida de mis pupilos."

"Alex titubeó pero finalmente me obedeció y los guió a mi recámara. McCone me examinó con la mirada y se detuvo en mi vientre. No podía leerlo pero noté su sonrisa triunfal."

"Charles Francis Xavier – habló autoritario -. Está bajo arresto y será llevado a las instalaciones de la CIA."

"-¿Bajo qué cargos? – demandó Alex."

"Yo lo miré para indicarle silencio y me volví hacia el agente."

"-Iré con ustedes pero quiero que los tres jóvenes que viven aquí sean dejados en paz."

"-No es a ellos a quien buscamos – contestó McCone con desprecio -. Entonces, lo de la preñez es cierto. Uno necesita ver cosas como esta con sus propios ojos para creerlas. Es comprensible que se haya mantenido oculto para protegerse. ¿No se pregunta cómo lo encontramos?"

"Con esfuerzo me senté en la cama. El cable de suero en mi muñeca tensó y me acomodé para que no saliera la aguja."

"-No puedo leerlos por esos cascos que se colocaron intencionalmente pero supongo que la agente Mac Taggert les dio mi ubicación."

McCone dio un respingo. Se lo notaba frustrado porque lo que deseaba era que yo estuviera lleno de preguntas que solo él pudiera responderlas. Pero por supuesto que yo no le daría el placer de formularlas."

"-La hipnotizamos, profesor – me confesó, sintiéndose triunfador y reclamándome que reconociera su victoria -. Tuvimos que recurrir a este método poco ortodoxo para averiguar la información que usted había borrado de su memoria. Gracias a recuerdos fragmentados, pudimos reconstruir los meses olvidados y nos enteramos de su estado peculiar y de su ubicación secreta. Ahora vendrá con nosotros. Será sometido a los estudios necesarios y dará a luz en un lugar seguro y saludable."

"-No convertiré a mi hijo en una rata de laboratorio – aduje con firmeza."

"-Nadie habló de eso, profesor – contestó McCone -. Acompáñenos que no le quedan muchas opciones."

"Tenía razón. No me quedaba más opción que acompañarlos. Si me negaba, solo complicaría las cosas. Pensé por un instante pedirle a Alex que llamara al doctor McCoy, mas enseguida me planteé que podía poner al anciano en peligro y decidí ir solo. Además sabía que mis pupilos no se quedarían de brazos cruzados y yo mismo podría encontrar la forma de escapar."

"Fue notable que en el momento en que me subían a la ambulancia ya no me sentí más deprimido. Parecía que la adrenalina me había quitado del letargo angustiante y la acción me estuviera llamando. Nunca he sido un hombre de acción pero digamos que ser llevado contra mi voluntad me dio fuerzas para olvidar mi malestar y mantenerme en alerta."

"McCone era un sujeto precavido. Después de que Emma Frost se escapara en sus narices el hombre tomaba todas las precauciones con nosotros, los mutantes. Al llegar a las instalaciones, me trasladaron a un sector de enfermería reservado y allí me examinaron. Después me dejaron acostado en una habitación que parecía más una celda que una sala de hospital. Para que no pudiera controlar a nadie, todo el personal con el que yo tenía contacto, desde los guardias hasta los enfermeros, usaban los cascos. No me molestó pero me quitó esperanzas de poder escapar por mis propios medios."

"Entendí que no me quedaba más que esperar a mis amigos. Una vez más me sentí disminuido por mi invalidez y el embarazo pero como ahora era un prisionero, no me dejé deprimir y continué en alerta."

"Pensé en Moira y cómo debía sentirse después de que sus jefes la obligaran a someterse a la hipnosis y revelar secretos que ella había jurado de corazón guardarlos. Pensé en ella para no pensar en Erik, ni en mi situación, ni en el bebé."

"A las ocho en punto de la noche llegó una enfermera con mi cena. El guardia que custodiaba la entrada a mi habitación le abrió y ambos se desplomaron en el piso. Yo me incorporé con más rapidez que lo que mis fuerzas me lo permitían."

"Se acercaron al umbral una sonriente Emma Frost y un enigmático Azazel."

"-Así que aquí está el famoso Charles - me trasmitió Emma mentalmente, sonriendo burlona y enigmática. Yo la miré sin comprender -. Vinimos a buscarlo, profesor – continuó a través de la telepatía -. Magneto nos ordenó que los rescatáramos a usted y a su hijo."

"Antes de que yo reaccionara, Azazel me tomó de la mano y los tres nos teletransportamos. Abrí los ojos en una de las salas de hielo. Raven me estaba esperando allí con una silla de ruedas."