Nota de la autora: martes, 26 de febrero de 2008.
Buenas, espero que estéis bien. Yo sí, aunque ocupadísima. De hecho llevo sin tiempo para nada desde hace varias semanas, razón por la cuál he tardado tanto en subir este capítulo. Además, pasé varios días sin inspiración y a mí no me gusta escribir porque sí. Lo hago sólo cuando tengo ideas de lo que quiero meter y de paso dispongo del tiempo suficiente para revisarlo y reformarlo (si fuese necesario) antes de subirlo. Lo que intento decir es que me gusta hacer algo que sea tragable independientemente de si gusta mucho o nada.
De todas maneras, espero que este cap os guste. Por lo demás todo bien conmigo aunque he ido dos veces al examen de conducir y las dos me han suspendido. El siguiente examen práctico lo tengo el 3 de marzo porque me obligan a descansar unos días antes de volver a intentarlo y en medio de eso continuar recibiendo clases por lo que las tardes se me van en la autoescuela y otros quehaceres que requieren mi atención.
Sin más que comentaros por el momento, me despido. Os deseo una buena semana y ya nos veremos en el quinto cap, que no sé cuándo lo subiré porque la próxima semana también estoy liada, incluso el finde. Pero sí, si encuentro el hueco lo publicaré. Espero que cuando lo haga, pueda deciros por fin que he aprobado y que además, he encargado el coche. Un beso fuerte. RAkAoMi. Cuidaros mucho, gracias por seguir ahí. ;-)
Cap.4. "La habitación dorada."
Cuando Hermione despertó, se fue derecha al baño para asearse y ponerse el uniforme. Su espejo mágico le dio los buenos días y como solía ser habitual en él, le hizo algún comentario "ocurrente" sobre su cuerpo femenino. Recordándole de nuevo que como chico, era más atractivo.
La castaña refunfuñó por lo bajo antes de meterse en la ducha. Tras secarse y vestirse se fue al Gran Comedor, tomando asiento en la mesa Gryffindor y comenzando a desayunar antes de que llegase Harry.
Hermione se moría de ganas de estar a solas con él, pues recordaba que la noche anterior, el moreno le había confesado a "Hermes" que Hermione le gustaba mucho más que sólo "un poquito" pero aún no se encontraba con el valor suficiente para decírselo.
Sabiendo lo tímido e inseguro que había sido siempre su mejor amigo cuando se trataba de chicas, la prefecta se hizo una nota mental de tenerlo en cuenta antes de usar sus "armas de seducción" para despertar el interés del moreno. Quizás si ella hacía el primer "movimiento" Harry se daría por aludido y aprovecharía la ocasión para decirle lo que pudiese sentir por ella o incluso besarla.
Imaginando lo último, sonrió como una estúpida mientras terminaba su bollo con trocitos de chocolate.
Justo cuando le faltaba un mordisco, el objeto de sus pensamientos entró en la estancia, sentándose frente a ella y diciéndole con naturalidad…
- Buenos días, Hermione.
Ella decidió regresar a la "Tierra" y comportarse con la misma normalidad que estaba haciendo él.
- Hola Harry. ¿Has dormido bien?
- Pues sí. Desde que nos cargamos a Voldemort no he vuelto a tener pesadillas. ¿Y tú qué, has pasado buena noche?. Tienes la cara algo hinchada…
- "Por fin me miras con atención. Y sólo te ha costado siete años…". Anoche pasé un mal rato y cuando me acosté podría decirse que me relajé demasiado y claro, ahora sufro los efectos secundarios.
- ¿A qué se debe lo del mal rato?
- No creo que te interese saberlo. Son cosas de chicas… "A ti precisamente no te voy a decir lo mal que lo pasé cuando le dijiste a "Hermes" que "Hermione" te gustaba pero no querías decírselo todavía."
- Venga Hermione, cuéntamelo…
- "Nada, que no se rinde el tío…"
Harry no seas pesado. No voy a contarte lo de anoche porque además ya ha pasado y ahora mismo no tiene ninguna importancia para mí.
Prefiero hablar de otra cosa. Por ejemplo… ¿Te has fijado ya en alguna chica distinta de Ginny?
- Sí. Pero no pienso decirte quién es. Si tú no me cuentas lo de anoche yo tampoco te diré lo de los "asuntos del corazón."
Hermione se rió un poco por lo bajo, luego volvió a mirarle sin perder la sonrisa que tanto gustaba en secreto a Harry.
- ¿Y tú?.- Quiso saber el moreno también sonriente.- ¿Te has fijado ya en algún chico, o sigues sin querer echarte novio hasta después de Hogwarts?
- Pues la verdad es que sí quiero, pero por el momento no puedo.
Primero, porque él no sabe que me gusta, segundo, porque no sé si le gusto "lógicamente no puedo decirle que sí lo sé cuando él no sabe que Hermes y yo somos la misma persona." y tercero y último, porque aunque se diese el caso de que correspondiese a mis sentimientos, no creo que pudiésemos tener una relación normal a no ser que me deshiciese de un "problemilla" "más bien problemazo" que tengo últimamente. "Y que me transforma en hombre en cuanto sale la luna."
- ¿De qué se trata?. A lo mejor puedo ayudarte.
- "Uy sí, jurándome amor eterno mientras me besas siendo yo un tío que está más bueno que tú. Y mira que tú estás potente como dijo mi espejo gay, pero yo te gano en músculos y también en otras cosas. Al menos eso dicen "mis admiradoras". Que curiosamente, antes eran las que siempre te perseguían por el castillo esperando que dijeras "sí" a alguna de sus propuestas para citas en Hogsmeade."
Por el momento no puedes hacer nada, pero gracias de todas maneras por el ofrecimiento. "Será mejor que decidas pronto contarme lo que sientes por mí, no quiero pasar más tiempo en un cuerpo masculino por muy atractivo que sea."
- De nada. ¿Cuántas clases tienes hoy?
- Las mismas que tú quitando la de Runas Antiguas que la tengo después del almuerzo.
- ¿Y luego qué harás?
- Aparte de los deberes, nada. Tengo libre hasta la cena.
-¡Guay!. Hace mucho que no exploramos juntos. ¿Te apetece que cotilleemos el castillo bajo mi capa invisible?
- Claro, por qué no. "Estaré pegadita a ti, cuerpo con cuerpo, respiración con respiración…uuhh…no puedo esperar a que llegue el momento de…¡Oh no, si exploramos cuando oscurezca no seré yo quien esté sino Hermes!." Esto…Harry…
- ¿Sí?
- ¿Te importaría mucho, cambiar lo de la exploración a esta tarde?. Es que no podré hacerlo de noche, acabo de acordarme que tengo reunión con McGonagall después de cenar. "Espero que haya sonado convincente."
- Sinceramente Hermione…¿Cuándo dejará esa mujer, de secuestrarte por las noches?
- "Parece realmente molesto de no verme". Supongo que nunca mientras yo sea prefecta. Ella es nuestra jefa de casa, es normal que me requiera para encargarme las cosas del día siguiente o incluso para que yo le informe cómo han ido las guardias.
- Si yo sé que todo eso es normal pero creo que se está pasando. Últimamente no hay quien te vea en cuanto oscurece, y la verdad es que eso me molesta.
- ¿Por qué?. Antes no es que estuviéramos juntos a todas horas y por las noches tú solías estar con Ron o junto a Ginny cuando estábais juntos. Además…aunque ya no nos relacionemos con Ron y su hermana, sí lo hacemos con otras personas. Como Hermes, por ejemplo. Sé de buena tinta que os habéis hecho muy amigos.
- Sí, me cae muy bien. Y si a eso le unimos que es muy guapo y me ha quitado muchas de las molestas admiradoras que antes me perseguían por el castillo...me gusta más todavía.
- ¿Qué te gusta?
- Bueno ya me entiendes. Es agradable y todo eso, no vayas a pensar cosas raras.
- ¿Yo?. Para nada. Hace siete años que te conozco, y sé perfectamente que no te atraen los hombres. "Aunque mi aspecto masculino te gusta, manda narices."
- Entonces qué…¿Exploramos o no después de Runas?
- Pues claro. Termino a las cuatro. Te esperaré en la Sala Común.
- Genial. ¿Nos vamos ya a clase?
Agarrando un plátano para comérselo por el camino, Hermione siguió a su mejor amigo hacia su primera clase de la mañana.
Cuando terminaron su jornada, los dos se fueron a almorzar. La castaña se marchó luego a su clase con la profesora Vector, y al terminar, tal y como había quedado con Harry, se dirigió a la Sala Común de Gryffindor. Él ya estaba allí, mapa en mano y con una sonrisa en la cara que cuando ella la vio, tuvo que aguantarse las ganas de sonreír como una idiota, pues su sonrisa, siempre le había encantado, y sobre todo, porque sabía, que sólo a ella le dedicaba lo que se podría considerar como "Sonrisas Hermione". Unas que sólo reservaba cuando estaba con ella.
- ¿Lista?.- Preguntó él colocándose detrás y a punto de cubrirlos con la capa heredada de su padre.
- Cuando quieras, Harry. "Yo sí que te quiero, lo malo es que tú no lo sabes."
Hermione sintió cómo la tela caía ocultándoles de la vista de cualquiera, aunque en ese momento, sólo estaban ellos dos.
Conforme caminaba delante de Harry, sintió cómo una de las manos de él se apoyaba en la cintura de ella, y ella, sin que él lo viera, sonrió una de sus "sonrisas Harry". Porque al igual que ella pensaba que había determinadas sonrisas que él le dedicaba exclusivamente, él también lo creía de su mejor amiga.
Si Harry hubiese visto no sólo la sonrisa sino también la expresión soñadora y amorosa con la que sus ojos marrones miraban la mano de él, no habría dudado ni un segundo en decirle lo que sentía por ella o como mínimo, besarla.
La castaña sólo esperaba que él no necesitase otros siete años para decidirse a confesarle sus sentimientos, cualesquiera que pudieran ser.
- Hey…- Dijo la voz baja de Harry a uno de sus oídos.- ¿Ves el pasadizo del fondo?
- Sí. Y creo que lo conozco, si la memoria no me falla lleva a la sala común de Slytherin.
- ¿Te apetece espiar serpientes?
- Ni por asomo. ¿Qué tal si tomamos el otro de en frente?. Puede que descubramos algo interesante.
- ¿Cómo por ejemplo a Snape haciendo posturitas de fortachón frente al espejo?- Harry se rió por lo bajo, ella rodó los ojos.
- Dudo mucho que ese hombre, tenga el ego tan subido como para ponerse a practicar ese tipo de cosas. ¿Cogemos el pasadizo o buscamos otro?
- Entremos en ese.
Al hacerlo, se encontraron una puerta de madera. Hermione la abrió con el Alohomora y cuando ella entró y contempló una habitación toda dorada y llena de cosas ricas junto a una cama digna de una princesa, no pudo más que soltar un "Ohhh" de asombro tal que hasta se le cayó la mandíbula.
A Harry también, sobre todo al contemplar un gran pastel de chocolate en una bandeja cuadrada de plata.
Su primer impulso fue dirigirse al alimento para probarlo, pero la voz de Hermione le detuvo.
- ¡Ni se te ocurra!.- Dijo mirándole seria.- Podría ser peligroso. ¿Y si estuviera envenenado?
- ¿Y por qué habría de estarlo?. No tiene sentido. Todo lo que hay en este lugar es bellísimo, hasta el pastel. Y por cierto, me está diciendo "pruébame", así que voy a hacerle caso.
- Harry…- Volvió a decirle a modo de advertencia.- No des un paso más hacia esa bandeja. Lo mejor sería que saliésemos de aquí.
- ¿Por qué?
- Intuición femenina.
- Pues la masculina no me advierte de nada malo.
- Eso es porque los hombres os guiáis más por lo que "os entra por los ojos" que por el sentido común. El mío me está diciendo, que esta habitación, no es inofensiva. Tanta belleza y perfección no puede ser buena.
- Yo creo que estás paranoica, Hermione.
- Igualmente quiero irme.
- Pues yo no lo haré hasta haber probado el pastel.
- "Es cabezota como él solo."
Ignorando los resoplidos de fastidio que estaba soltando Hermione por el hecho de que él no le hiciera caso a su advertencia, el moreno se acercó al rico postre y sin dudarlo un segundo, cortó un trozo y le pegó un mordisco.
Masticó mientras la miraba con una sonrisa burlona en su rostro varonil, ella se cruzó de brazos y le dio la espalda. Harry se rió por lo bajo, dándole otro bocado. Conforme fue tragando, le dijo cómo sabía e hizo también ruidos exagerados de placer supremo. Hermione volvió a resoplar y él se rió de nuevo.
- No te pongaz azí.- Dijo con la boca llena del postre delicioso.- Ni que fueze un crimen comed tadta, que pod ciezto eztá buenízima…
- Ya…ya…
- Pedo no tanto como tú.
- ¿Perdón?
Harry se tapó la boca con las manos, asombrado de lo que acababa de decir. Hermione se acercó más a él para mirarle a los ojos. Quería ver si había sido sincero, pero lo único que pudo sacar en claro fue las mejillas rojas que tenía su cara además de la mirada tímida con la que la contemplaban sus ojos verdes.
- ¿Podrías decirme por qué has dicho eso?
- No lo sé.- Reconoció ya sin nada de pastel en la boca aunque llena del chocolate negro que lo había cubierto.
- "La madre que te parió…"- Fue el primer pensamiento que vino a su mente femenina.- "Y yo que sentí una leve esperanza de que por fin me dijeras lo que sentías…"
Dándole la espalda nuevamente, Hermione se dirigió a la puerta, pero la voz de Harry la hizo detenerse.
- ¡Espera!
- ¿Por qué?
- ¿Dónde vas?
- Fuera de aquí. Este lugar no me da buena espina, y tú tampoco me la das.
- ¿Tienes miedo de mí?
- No de ti, sino de lo que podría producirte el chocolate que te has comido. Tengo la sensación de que lo que me dijiste estaba influenciado por el pastel.
- Y yo sigo pensando que estás paranoica.
- ¿Ah sí?.- Ella volvió a mirarle.- ¿Entonces si estoy equivocada, lo de que estoy muy buena es verdad que lo piensas?. Eso implicaría que te gusto.
Harry enrojeció más todavía, mirándola fijamente sin atreverse a responder. Hermione le dio la espalda nuevamente.
- Ya que no has dicho lo contrario, deduzco que tengo razón, no lo dijiste de verdad.- Sin añadir nada más, la castaña retomó su camino hacia la puerta, pero antes de que alcanzara el pomo, la mano de Harry agarró la cintura de ella y la hizo girarse hasta encararle de nuevo.
Aún sin pronunciar una sola palabra, el moreno la echó hacia atrás y la pegó a la puerta, agarrando las dos manos de ellas con las suyas y apoyándolas en la madera.
El ritmo cardíaco de Hermione se aceleró en cuanto vio la mirada intensa y bonita que le estaba echando Harry, quien se permitió además recorrerla de arriba abajo hasta volver a posar su vista tanto en la cara de ella como en sus labios.
Ella quiso preguntarle por qué la acababa de apresar contra la puerta, pero no tuvo ocasión de hacerlo porque de repente, los labios de Harry estaban en los suyos. Moviéndose despacio, como si la estuviesen probando.
Hermione cerró los ojos, no se atrevió ni a corresponder. Algo en su interior le dijo que era mejor dejarse hacer hasta que Harry se detuviera y le explicase qué le había movido a actuar así o por lo menos hasta que él hiciese algo "inapropiado" y se viese obligada a apartarle aunque fuese a la fuerza.
Harry no le hizo daño, tampoco algo que la hiciera sentirse acosada, humillada o degradada. Lo único que le transmitió él por medio de esos besos que aún le estaba regalando, era deseo, uno que se fue haciendo más grande conforme pasaban los minutos. Y que ella sentía claramente tanto por lo que él hacía como por las hormigas que tenía dentro de su cuerpo.
Unas que corrían desenfrenadas por todo su organismo y que le hacían sentir unas ganas enormes de apoyar a Harry contra la puerta y hacerle de todo lo que sólo podría imaginar una mujer enamorada que además se sintiese tremendamente atraída por el hombre que la acompañaba.
Ese hombre era Harry, y además era el único también al que ella amaba y por lo tanto, deseaba.
De repente dejó de sentir sus besos, ella abrió los ojos, y vio cómo él se agachaba lo suficiente hasta cogerla en brazos. Él comenzó a caminar hasta la cama grande y preciosa que ella había visto nada más entrar en la habitación.
Harry seguía sin hablar, pero sus ojos verdes miraban los marrones de ella diciéndoles un montón de cosas bonitas e intensas.
Hermione cayó con suavidad sobre el edredón dorado.
Miró a Harry con interés y también curiosidad. De nuevo sintió deseos de preguntarle algo, pero al igual que sucedió contra la puerta, no pudo hacerlo, porque los labios de él ya estaban apoderándose de los suyos.
Harry no sólo se conformó con besarla, también la tocó y acarició. Al principio lo hizo por encima de la ropa que ella llevaba, pero cuando él escuchó los suspiros que Hermione empezó a emitir, se volvió lo que ella podría definir como "completamente pasional."
No hizo falta mucho tiempo para que ahora fuese él quien suspirase y además comenzara a desvestirse.
En el instante en que se apartó de ella lo suficiente para quitarse la camisa y lanzarla fuera de la cama, Hermione decidió que había llegado el momento de hacerle hablar.
Mirándole con seriedad y reprimiendo su deseo por él, la castaña clavó sus ojos marrones en los verdes de Harry.
El moreno sabía que iba a decirle algo, así que en vez de besarla nuevamente decidió escuchar.
- ¿Puedes decirme…?.- Comenzó ella sentándose en la cama y mirándole de lleno.- ¿Por qué de repente te has puesto a besarme y luego me has puesto aquí?.
- Pues…
- Es que verás, si tú y yo fuésemos una pareja normal, no lo cuestionaría. Pero el caso es que no lo somos, y la verdad es que lo que tú has hecho no puede considerarse como un "cariño normal de amigo a amiga". Así que explícate antes de que pierda la paciencia y te de dos soberanos bofetones, porque la verdad es que te los mereces.
- Ya…
- Harry…habla.
- La verdad es que no sé qué decir.- Dijo tocándose con nerviosismo el pelo negro y desordenado que tanto le caracterizaba.- Lo único que sé es que cuando me comí la tarta, me entraron unas ganas locas de besarte y…bueno…supongo que me dejé llevar y luego te puse en la cama porque…en fin…me apetecía.
- ¿Y eso es todo?
- Sí.
- ¿No había nada ajeno al poder afrodisíaco del chocolate, que te hiciera besarme, tumbarme en la cama y comenzar a acariciarme como un loco?
- Yo no lo definiría así…tampoco es que te haya hecho daño…
- No te vayas por la tangente, respóndeme sinceramente. ¿Tenías o no otro motivo más que la influencia del chocolate, para hacer lo que has hecho?
- Bubueno…yo…- él bajó la mirada y se tocó los índices con claro nerviosismo. Hermione sabía que estaba en una de sus fases tímidas, pero ella quería respuestas, porque si eran las que esperaba, le demostraría que no necesitaría de una tarta para hacerle entender y sentir, que le quería y deseaba como jamás había deseado nada más en toda su vida.
- Harry…- Pronunció de nuevo para conseguir su atención, pero él decidió ignorarla.
En lugar de responder, salió de la cama y recuperó su camisa. Mientras se la ponía, pensó en lo que podría decirle a Hermione, pero no se atrevió. Su intuición le dijo que si volvía a echarle la culpa al chocolate, ella le daría más de una bofetada. Así que hizo lo que solía ser habitual en él, actuar de manera impulsiva sin pensar en las consecuencias.
Sin mirarla ni una sola vez, caminó hasta la puerta, la abrió y la cerró. Dejando a su mejor amiga completamente sola y con los ojos muy abiertos por el asombro.
Al entender que la estaba evitando, Hermione dejó salir una palabrota mostrando su fastidio. Seguidamente pronunció en voz alta algo que dejaría en claro a cualquiera que la oyera, lo descontenta que estaba con Harry.
- ¿Será cabrón?. ¡Cómo puede hacerme esto. Me besa, me toca, me acaricia, me tumba en la cama, me hace sentir la mujer más deseada del planeta y cuando le pido explicaciones va y se larga!. ¡HIJO DE SU MADRE, Y YO QUE PENSÉ QUE ERA UN CHICO DISTINTO AL RESTO. SE VA A ENTERAR, LO JURO. LE VOY A HACER PAGAR ESTA HUMILLACIÓN PERO CON CRECES. YA VERÁS POTTER, TE VAS A PASAR EL RESTO DEL CURSO PIDIÉNDOME PERDÓN AUNQUE SEA DE RODILLAS!
Sin añadir nada más, salió de la habitación dando un portazo fuerte que resonó por todo el pasillo.
Hermione procuró no cruzarse con Harry el resto del día, no tenía ganas de verle y mucho menos hablarle, porque estaba en tal estado anímico de alteración, que ella creía firmemente que si lo tenía delante, aunque fuese a dos pasos, le daría tal paliza que a su lado, Voldemort parecería un auténtico angelito.
Potter, por otra parte, estaba devanándose los sesos intentando descubrir si realmente había sido el chocolate del pastel lo que lo había impulsado a actuar así con Hermione, o si por el contrario, se había dejado llevar por la atracción que desde hacía tiempo ya, sentía por ella.
Sabía además que arreglar lo que había hecho no iba a resultarle fácil, entre otras cosas porque había abusado de la confianza de su mejor amiga y cruzado una línea que no debiera haber pisado a no ser que estuviera dispuesto a aceptar las consecuencias de sus actos y llegar hasta el final.
Ahora, una hora después de lo ocurrido, además de confundido, se sentía como un auténtico canalla ya que sabía, sin que ella se lo dijera, que no sólo había herido a Hermione sino también a la única mujer del castillo y el mundo mágico, a quien más respetaba y valoraba.
Decidido a no verla hasta haber pensado lo que podría hacer para disculparse, se quedó el resto de la tarde en su habitación, volviendo a salir cuando sólo faltaban minutos para la cena.
Hermione estaba deprimida además de enfadada.
Había pasado la tarde llorando y maldiciendo a Harry de todas las maneras posibles que se le ocurrieron. Aunque lo que más había predominado en ella eran los deseos de venganza.
Pensó que no estaría mal devolverle la moneda para que así él sintiera lo mismo que ella, pero su intuición le decía que de esa manera sólo empeoraría las cosas.
Ella no quería agravarlo más, sólo desahogarse, así que hizo lo que haría cualquier fémina que estuviera alterada y/o deprimida, gritar, maldecir, destruir algo y por último llorar.
Lloró tanto y tan sentidamente que hasta su espejo gay sintió lástima de ella. Por una vez en todo lo que llevaba desde la maldición rumana, el objeto no quiso reírse de su condición femenina, sino que se comportó como haría cualquier amigo. Mostrando no sólo un interés sincero en lo que la afectaba sino además intentando consolarla.
- Verás como con el tiempo todo se arregla.- Dijo el cristal mágico reflejando los ojos rojos y congestionados de la castaña.- Potter siempre te ha querido mucho, eso es algo que sabe todo Hogwarts. No creo que él haya querido dañarte aposta. Seguro que pronto se disculpará contigo y si al final decide no hacerlo e ignorarte, será un signo claro de que no te merece, ni como amiga y mucho menos como mujer.
- ¡Gracias!.- Exclamó ella mirando al objeto con aprecio.- Si fueses humano te daría un abrazo, pero como no puedo, te daré un beso.
El espejo se nubló al recibirlo, Hermione notó que era su manera de ruborizarse, eso la hizo reír un poco. Él aumentó la neblina, ella rió más, sabía que lo hacía aposta para continuar alegrándola. Ella sólo pudo mirarle con sincero cariño, acariciando la fría superficie del cristal con mucho mimo. Entonces le escuchó sollozar y eso la intrigó.
- ¿Qué te ocurre?
- Es que estoy emocionada…- Dijo el espejo con su característica voz femenina.- En todos los años que llevo en este castillo, ninguna persona me había besado jamás. Te aseguro que si fueses un espejo como yo, te pediría relaciones. Bueno, contando con que también fueses un chico.
Hermione volvió a reírse y el espejo empezó a emitir un montón de ruiditos claramente cursis que sólo hicieron aumentar la diversión en la prefecta.
Poco después, la melancolía y tristeza que anteriormente la había inundado por dentro, quedó en el olvido.
Ahora, la expresión de la Gryffindor sólo reflejaba tranquilidad y alegría. Y su amigo mágico se sintió bien al saber que gracias a él había podido recuperarse.
- ¿Has pensado ya lo que harás cuando veas a Harry?
- ¿Además de darle uno o dos puñetazos en plena boca?. Creo que estaría bien llamarle de todo menos bonito, pero no será mi apariencia femenina quien lo haga, sino la masculina.
- ¿Quieres molerle a golpes siendo un chico?
- Pues claro, él no tiene ni idea de que Hermes y yo somos la misma persona, y de todos es sabido que los hombres son muy protectores con sus amigos.
Se supone que Hermes y Hermione son amigos de la infancia y por eso se quieren mucho. Supongo que si él existiese de verdad como persona independiente, podría pegar a Harry por haberse comportado conmigo como lo hizo en la habitación dorada.
- Por cierto…¿La habitación que has nombrado estaba por casualidad en la planta del pasadizo que da acceso a la Sala Común de Slytherin?
- Sí.
- ¿Y además de la cama dorada y preciosa, tenía también algo rico y tentador, un pastel de chocolate quizás de aspecto irresistible?
- En efecto.
- Entonces comprendo perfectamente por qué Potter actuó como lo hizo después de probarlo.
- Explícate.
- Esa habitación, se la conoce como "La sala de la lujuria", también la de la "Tentación". Está pensada para que quien entre, se deje llevar por sus deseos más ocultos, o dicho de otra manera, aquello que anhela o que le gusta en demasía pero que por lo que sea, no se atreve a confesar o llevar a cabo. Si Harry comió y luego empezó a besarte y te llevó a la cama, está claro que intentó seducirte y está más claro aún que lo hizo porque en realidad le gustas como chica.
- Eso no es posible.
- ¿Cómo puedes asegurarlo?
- Porque él y yo llevamos juntos siete años, y en todo este tiempo, sólo le he visto fijarse en dos chicas muy distintas a mí, aunque tenían algo en común, las dos eran guapísimas cada una con su estilo de belleza. Yo jamás he sido lo que los chicos llamarían una "belleza andante". Aunque sí me quiero y acepto como soy, sé que los hombres de Hogwarts, no se fijarían en mí como mujer ni aunque me pusiera en bikini delante de sus narices.
- Eso no es cierto. La amiga que tengo en la habitación de McGonagall me dijo que cuando estabas en cuarto te pusiste realmente guapa para el baile del torneo de los tres magos, y que todo el mundo se quedó con la boca abierta cuando apareciste en el Salón de Baile. Incluso a Potter se le cayó la mandíbula de la impresión cuando supo que semejante bellezón era su mejor amiga…
- Y qué, por mucho que mi apariencia pudiese llamar su atención, no hizo nada por demostrarme un interés especial. Más bien me ignoró, principalmente porque yo era la pareja de Víctor aquella noche y él lo respetó. Pero también sé que no sabe bailar y por eso se quedó sentado la mayor parte del tiempo. Padma y Parvati quedaron muy disgustadas de que tanto Harry como Ron no quisieran bailar con ellas.
De todas maneras…el que Harry se quedase cambiado con mi cambio de look no me hace sentir mejor o que tenga esperanzas de que se fije en mí como mujer. Te vuelvo a recordar que después de esa noche, él siguió tratándome como su mejor amiga y cuando quiso fijarse en las chicas lo hizo primero en Cho y luego en Ginny. Ya te he dicho antes que ellas son muy distintas a mí, tanto en el carácter como en el físico.
Por mucho que lo desee, sé de sobras que él jamás me verá como una chica deseable que podría despertar su interés.
Al menos me consuela saber, que puedo tenerle como amigo. Aunque después de lo que hizo en la habitación dorada, no sé si quiero seguir a su lado, al menos como chica, porque como hombre voy a dejarle bien claro más de una cosa, pero una sobre todo… Si vuelve a ocurrírsele actuar de esa manera con mi aspecto femenino y sigue sin querer explicarme por qué, le romperé todos los huesos del cuerpo.
Y me da igual si al final termina o no sabiendo que Hermes y yo somos el mismo, como también me la da que con ello pueda enfadarse conmigo o retirarme la palabra para siempre. Antes eso me aterraba pero ahora no me importa en absoluto, hacerle entender que lo que me hizo me ha afectado bastante…sí.
- Comprendo por qué sientes así, y lo respeto. Pero tú sabes en el fondo que no crees lo que estás diciendo. Por mucho que ahora estés furiosa con él, en tu interior, tienes muy claro que le amas y quieres más que a nada y nadie en el mundo. Estoy seguro de que si él se disculpa o te dice algo que justifique el por qué de su comportamiento, a ti se te caerá la baba o dicho de otra manera, te rendirás a sus pies.
- De eso nada.
- Por supuesto que sí será así. Llevo los años suficientes en este castillo para haber visto de todo y de verdad te digo que jamás había contemplado a una mujer tan enamorada como tú lo estás de Harry Potter.
Puede que ahora no quieras pensar en eso, o que prefieras verle de manera horrible, pero yo sé bien que en cuanto te diga "lo siento" o "¿me perdonas?" o incluso algo tan imposible como tú piensas que sería escucharle decir "te amo" o "te quiero"…tu rencor, enfado o malestar se irán nada más lo pronuncie delante de ti.
- Bueno vale, admito que eso sería posible, pero no pienso "caer en sus brazos" a la mínima de cambio. Quiero que entienda que no puede tratarme de esa manera, y que lo que me hizo tiene sus consecuencias. La primera será que no voy a hablarle siendo chica, hasta que se haya disculpado en condiciones o como mínimo dado una explicación del por qué de todo aquello.
- Ya te he dicho el por qué, Hermione, estaba influenciado por el efecto afrodisíaco tanto del chocolate como del ambiente de la habitación, pero sobre todo de la atracción que siente por ti, porque la siente, yo sé que es así.
Da igual que hasta el momento de su intento de seducción no te lo hubiese demostrado, la cuestión es que esa habitación no ejerce efecto si la persona "tentada" no siente algo especial por su acompañante. Además…acuérdate que anoche, le confesó a "Hermes" que "Hermione" le atraía.
- Bueno…es verdad, y también recuerdo que le dijo "a él" que no me diría nada hasta saber con seguridad si sólo era atracción, una confusión de sentimientos o algo más. Supongo que sólo me queda dejar que pase el tiempo y ver qué ocurre. Aunque desde luego, quiero vengarme, porque a pesar de que ya esté tranquila, sigo pensando que lo que me hizo, se merece más de un buen puñetazo en su preciosa mandíbula.
- Jújú…- rió el espejo claramente femenina.- Está claro que te tiene loca. En fin…si quieres pensar en tu venganza debes hacerlo rápido. El sol está a punto de ocultarse, y ya sabes lo que ocurre cuando eso sucede.
- Hermes entra en acción.
- ¡Y a mí se me alegra el día!. O mejor dicho la vista.
- Oh por favor…no empieces otra vez con lo "buenísimo" que estoy…
- ¡Pero si es verdad!. ¿Por qué voy a negar lo evidente?
- Manda huevos que como mujer no despierte interés y como hombre hasta mi espejo mágico me piropee…
- Es que sé apreciar la belleza cuando la tengo delante y debo admitir que la tuya es impresionante. Al menos la masculina.
- Ya…estoy cansada de escuchártelo cada noche.
Ella miró al exterior de su ventana y escuchó claramente cómo el objeto mágico empezaba la cuenta atrás.
- 10, 9, 8…
Hermione suspiró mientras veía cómo el sol bajaba cada vez más y más.
- 7, 6, 5…
Hasta que por fin quedó oculto.
- 3, 2, 1…
Y sólo fue un bello recuerdo.
- 0.
Entonces sintió el cambio en su cuerpo y escuchó claramente cómo le saludaba su amigo gay.
- Hola guapetón…- canturreó el objeto con una voz femenina bastante exagerada y aguda.- Te he echado de menos.
- Sí claro, como si hiciese años que no me ves.- "Él" resopló con fastidio, el espejo se rió.
- Bueno en cierta manera sí se me han hecho años. Es que estás tan bueno…que cuando no te contemplo simplemente me deprimo.
- Vete al cuerno, "bonita".
- ¡Uuhhh!.- Dijo el espejo exagerando más aún el tono femenino.- ¡Si hasta le parezco guapa y todo!. ¿Cuándo nos casamos?
- Lo dirás en broma. ¡Cómo voy a hacerlo con un espejo si quitando eso unámosle que eres homosexual y yo soy hetero!
- Eso no me importa. Además, aunque nunca podamos tener hijos me bastará con poder contemplarte y charlar contigo a diario. Tu simple presencia y belleza hace que me corra de todo por el vidrio.
- Ay por Dios…- Resopló Hermes con claro fastidio.- No tienes remedio. ¡Pero ninguno!
- Es que me tienes loca…completa y absolutamente loca…
- ¡Basta ya. Te recuerdo que no soy un hombre realmente, sólo lo aparento!
- Pero es una apariencia tan y tan bonita…que aunque sientas y pienses como una mujer, yo seguiré viéndote como el hombre más atractivo que jamás he conocido y reflejado.
- Por Merlín y toda su magia…qué hartita me tienes…
- Oh vamos Hermione…sólo bromeaba…
- ¿Hermione, dijiste Hermione, o quizás lo imaginé?
- No…claro que lo dije. Sé que eres tú. Es sólo que me gusta tomarte el pelo…aunque admito que tu aspecto de hombre me encanta.
- Que sí "pesada", que lo tengo más que claro. ¿Me dejarás ducharme tranquila o tendré que seguir escuchando tus "adulaciones" a mi cuerpo viril?
- Probablemente te piropearé en cuanto te desnudes, pero procuraré ser moderada en los comentarios.
- ¿De veras?
El espejo no respondió, sólo se rió por lo bajo con aquella risa estúpida que la castaña conocía de sobra.
Mientras ella se quitaba la ropa y dejaba al descubierto su cuerpo masculino, tuvo que soportar un montón de piropos que la hicieron ponerse más roja que un tomate maduro.
El objeto sólo se calló cuando Hermione le amenazó con hechizarlo, aún así, ella se sintió observada y aunque estuviera acostumbrada, no se sintió cómoda ni relajada.
Poco después se envolvió en una toalla grande y luego se secó, teniendo que aguantar una nueva oleada de adulaciones que la hicieron imaginar cosas nada agradables hacia su espejo.
- Te lo juro…- Pronunció mientras se secaba los pectorales y abdominales.- Si no te callas voy a ponerte un hechizo silenciador tan potente, que ni tú mismo oirás tus pensamientos.
- Jo…no seas malo…tampoco es para tanto…
- No es "malo" sino más bien mala. Y sí es para tanto, no sé qué otro idioma usar para que entiendas que tus comentarios más que alabarme, me agobian. Así que cállate un rato.
- Desde luego…- Comentó el espejo usando su tono femenino exageradamente agudo.- No tienes ningún sentido del humor, "bonita".
- Lo que tú digas…
- Digo y redigo, que estás "buenísimo", mejor hecho que el difunto Cedric Diggory y más bueno que la tarta de chocolate que probó tu querido Harry.
- Hazme el favor de no recordarme lo de la tarta. A no ser que quieras que me vuelva violenta…
- Ups…será buena, lo prometo.
- A ver si es verdad. Bueno…- Comentó mientras se pasaba la toalla por la parte baja de su cuerpo masculino.- Me voy a cenar. No me esperes "despierta". ¿De acuerdo?. Voy a tardar mucho en volver. Además de la guardia que tengo esta noche he de ajustar cuentas con mi "querido" mejor amigo, y estoy segura que no me llevará sólo unos minutos, sobre todo porque no voy a hacerlo al estilo mágico sino al más puro muggle. Al menos los que suelen usar los hombres que yo conozco.
- Así que es cierto que quieres pegarle…
- Pues sí. ¿Acaso te parece raro o injusto?. Tú dijiste hace rato que me entendías y lo respetabas. Por lo tanto no intentes decir nada que pueda hacerme cambiar de opinión porque será inútil. A cabezota y otras cosas negativas, no me gana nadie, ni el difunto Draco Malfoy.
- Fue una pena que te lo cargases en la batalla, con lo buenísimo que estaba…
- A mí siempre me resultó repugnante. Tanto por su aspecto extraño como por lo malo que era.
- Yo sé que no era ningún angelito, pero atractivo desde luego que sí.
- Para ti todos los hombres son guapos…
- No es verdad, Snape me resulta bastante feo y si le unimos que no se cuida para nada el cabello, entonces me gusta menos todavía.
La verdad es que es un gustazo ver lo cuidado que tú lo tienes. Aunque claro, siendo como eres una chica, y sabiendo que todas os soléis cuidar bastante…no me extraña que esté precioso además de brillante. Lo que más me gusta es que los rizos son más definidos que cuando eres mujer, son como tirabuzones gordos y grandes, y si a eso le juntamos que no sueles recogerte la melena, puedo decir también que aumenta tu atractivo viril pero con creces.
- Quizás sea mejor que me lo recoja a partir de ahora. Una cola estaría bien, cuando soy chica a veces me la pongo, y la verdad es que me alivia bastante. Tener tanto pelo no es nada cómodo cuando además se queda alborotado.
- Pero siendo un hombre no tiene ese aspecto, parece más bien que te hicieras la permanente a diario.
- Exagerada…tampoco es para tanto.
- ¡Que no de qué, si da gusto verlo brillar con la luz de la luna!. Como la de ahora. Hoy está llena, así que ten cuidado si por casualidad te toca la guardia cerca del bosque prohibido. Ya sabes que hay criaturas de todo tipo, incluso hombres lobo.
- No te preocupes por mí, sé cuidarme solita.
- Incluso las personas más capacitadas pueden estar en apuros o encontrarse con algo que no sepan solucionar por sí mismas, "Hermes".
- Pero siendo bruja siempre puedo usar la magia para salir del apuro o como mínimo provocar chispas rojas para que Hagrid venga a rescatarme.
- Bueno sí, eso es verdad.
- En fin, iré a vestirme. Espero que pases buena noche, ya nos veremos por la mañana.
- Lo mismo te deseo y digo, Hermes.
- Hermione, por favor, di Hermione, hace un rato lo hiciste.
- Cuando estabas deprimida, pero ahora estás bien, así que prefiero llamarte por tu otra identidad.
- Vale, te dejo por imposible. Buenas noches, Henry.
- Buenas noches, Hermes.
- Que te den…
- ¡Gracias!
- No era un deseo bueno.
- Me da igual. Yo sí te deseo todo lo bueno del mundo, eres una persona extraordinaria aunque a veces no haya quien te aguante.
- Yo también "te adoro, linda".
- ¡No más que yo a ti, tiarrón!
- ¡Quieres parar de una vez!
- ¡Nunca lo haré mientras tengas ese pedazo de cuerpo que me vuelve loca. Si es que hasta el trasero lo tienes perfecto. Y no hablemos de los "países bajos", porque entonces ya pierdo la cabeza del todo!. Pero qué buena…
-¡No se te ocurra pronunciarlo!
- ¡"Herramienta" te ha dado la maldición. Algún día harás muy feliz a algún hombre, posiblemente a Potter!
- ¡Él no es mariquita y aunque lo fuese, yo no lo soy, y jamás he deseado usar mi cuerpo masculino para darle placer. Aunque como mujer me he imaginado muchísimas veces haciendo cosas normales de lo adultos que somos!
- Y luego soy yo la pervertida, claro claro…ella es una "Santa Inocente".
- ¡Arggg. Ahora sí que me voy. Adiós, como suele decirse…que te aguante tu madre!
- Jamás la tuve, pero sí un creador que estaba buenísimo y que me hizo tener estos gustos de los que además me siento más que orgullosa.
Hermione no contestó esa vez, prefirió envolverse en la toalla lo máximo posible y caminar hacia la salida del baño. Pero al hacerlo con prisa no sujetó bien la toalla y ésta se desprendió revelando la zona trasera de su cuerpo masculino, con lo que el espejo volvió a piropearle, osando ser más atrevido aún con las expresiones.
- ¡Ese culo es divino!. ¡Ay!.- Dijo suspirando como si fuese con tristeza.- ¡Si yo fuese humano no dejaría de tirarte los tejos hasta que por fin fueses mío!
- ¡BASTA YA!.- Bramó "Hermes" mirándole con algo más que enfado.- ¡ME TIENES HARTA, COMPLETAMENTE HARTA!.- Entonces el espejo se dio cuenta que no sólo estaba siendo "sincero" sino que también le estaba mostrando tristeza, pues sus ojos marrones, ahora más oscuros que cuando era mujer, estaban vidriosos y el objeto supo que a Hermione le faltaba nada para ponerse a llorar.
Quiso decir algo para disculparse, pero no tuvo ocasión, porque las lágrimas de su "hombre favorito" ya estaban cayendo por su rostro varonil.
- Por favor…- suplicó "él" cómo sólo podría hacerlo una mujer que realmente estuviera muy triste.- Déjame tranquila un rato. Y no me eches más piropos siendo yo un hombre. No me gusta, es más, me deprime. Tú nunca me adulas cuando soy una chica, y a mí eso me mata. Sé que tienes gustos homosexuales y recuerdo muy bien lo que me dijiste de tu creador.
Quiero que entiendas algo, Henry…cuando alguien como yo sabe que no gusta a los chicos humanos, porque ninguno de ellos se me acerca más que para pedir ayuda con los deberes, es algo duro de aceptar aunque acabes haciéndolo. Pero que tu propio espejo mágico, te piropee por muy gay que sea, o por mucho que asegure que te dice todas esas cosas de broma…en realidad no tienen ni pizca de gracia.
Sobre todo, porque me demuestran, que incluso para un objeto, no soy atractiva.
Además, no me tienes consideración ninguna. Sabes muy bien que lo de Harry y la habitación de "la Lujuria" o "Tentación" me ha afectado mucho. Y sabes de sobra que me ha dejado hecha polvo y con ganas de estrangularle o como mínimo pegarle. Pero a ti eso te da igual.
Tú sigues empeñado en adularme una y otra vez nada más ver mi "otro yo". ¡Y a mí eso no me gusta y tampoco me resulta divertido!. ¡De veras que te agradezco que te portases como un amigo cuando me viste deprimida, pero te pido sinceramente que no vuelvas a decirme piropos cuando me veas "desnudo". Es absolutamente insoportable para mí!. ¿TE HA QUEDADO CLARO?
- Sí señora.- Dijo el espejo con humildad.- Y te pido perdón por todo lo que haya podido molestarte.- Añadió con sinceridad.- Tanto de mí como de mis palabras.- Entonces, abandonando el tono femenino pronunció con una voz claramente masculina…
- De verdad que lo siento, Hermione. Aunque no puedo negar mi naturaleza ni los gustos que me pusieron, no me siento capaz de asegurarte que no volveré a piropear tu aspecto de "Hermes" pero intentaré no pasarme mucho con los comentarios y sobre todo que no te resulten molestos o que te hundan la autoestima. De todas maneras quiero que sepas una cosa…
- Cuál.
- Eres una completa estúpida por pensar que no gustas, porque no es cierto.
Yo sé…que a Potter le gustas, ya te lo expliqué en su momento cuando hablamos de la habitación dorada y del efecto del chocolate.
Puede que fuese un afrodisíaco, pero te recuerdo que para hacerle efecto debe sentir algo especial por ti. Llámale atracción, o cualquier otra cosa que no sea sólo amistad.
Le busques la excusa que quieras, no podrá quitar el hecho de que él se dejó llevar por el ambiente, sí, pero sobre todo por lo que siente por ti. Y yo sé que no tiene nada que ver con una "confusión mental" o producto del cacao.
Como dice el dicho…"Las cosas claras y el chocolate espeso". Harry te besó, tocó y acarició, incluso intentó acostarse contigo. Él quería hacer el amor. Y tú sabes que es cierto.
No existe hombre alguno, que quiera dar ese paso con una mujer a no ser que sienta algo por ella. Realmente, los que practican el sexo sólo por diversión o puro gusto de llevarlo a cabo no son los que más abundan en este castillo. Aunque sí es cierto que existen.
Además, está el hecho de que él no es un hombre corriente, y no se debe a que sea mago, sino porque su vida, una que tú conoces muy bien y que me has contado al detalle durante todo lo que llevamos de curso…Jamás ha sido fácil y mucho menos la típica de un chico normal.
Yo dije y sigo diciendo, que Harry James Potter Evans tiene que sentir por ti algo más que una simple amistad o incluso atracción. Yo creo que él te ama, aunque puede que aún no sea consciente de eso. Pero intuyo, que no pasará mucho tiempo hasta que lo descubra y posteriormente te lo diga. Porque estoy seguro que lo hará. Después de todo, siempre habéis tenido la confianza suficiente para contaros cualquier tipo de cosa.
- Pero ésa de la que me hablas no es algo sin importancia. Y Harry jamás se ha distinguido por ser precisamente hábil en los temas del amor. Más bien ni lo entiende del todo. Incluso hay veces que se asusta cuando yo o cualquier otra persona le da algo de cariño. Ha habido ocasiones en que hasta ha saltado de la impresión si por ejemplo yo le abrazaba sin él esperarlo o verlo venir.
Lo que intento decir es que no creo que le resulte fácil decirme lo que siente. Sólo espero que no tarde años en decidirse, porque entonces no sé si seré capaz de soportarlo. Este cuerpo masculino será muy atractivo para ti y otras chicas del castillo aunque no me lo hayan visto sin ropa. Pero a mí…me resulta incómodo además de extraño.
Por mucho que me vea transformada cada noche, no termino de aceptar que sea mío. Más bien lo veo como algo artificial. ¿Lo entiendes?
- Sí, y sé que tienes razón.
- Entonces sé bueno y hazme caso, por favor, de verdad que no quiero que me piropees más, y si te ves incapaz de no decirme piropos, al menos hazlo de otra manera a como sueles decirlos desde que estoy maldita. Porque sinceramente…hay veces en que me haces sentir que me ves más como un "objeto sexual" que como una persona.
- Comprendo a lo que te refieres y también quiero disculparme por eso. Yo…procuraré no agobiarte mucho a partir de ahora, te lo prometo.
- Gracias. Ahora me siento mejor.
- Y yo aliviado. Entonces…¿todo está bien entre nosotros, Hermione?
"Él" sonrió al escucharle pronunciar su verdadero nombre.
- Sí Henry, no te preocupes.- Acercándose al cristal hizo algo que ya había hecho siendo una chica, darle un beso.- Ahora debo irme. Nos veremos mañana. ¿De acuerdo?
- Sí. Cuídate mucho.
- Lo haré.
- Y Hermione…
- ¿Sí?
- Yo también te quiero.
- Lo sé.- Ella le dio otro beso y abandonó el cuarto de baño. Entrando en su dormitorio y poniéndose los pantalones vaqueros más anchos que tenía puesto que su cuerpo masculino era mucho más musculoso que el femenino y por lo tanto necesitaba prendas que le hicieran sentirse cómoda y no "embutida" en algo que le cortaba la circulación.
Una vez estuvo "listo", salió de su habitación de prefecta, poniendo rumbo al Gran Comedor. Donde seguramente encontraría a Harry.
Él no estaba allí así que "Hermes" cenó solo. Al terminar, se fue a su punto de guardia, que curiosamente era la entrada del bosque prohibido.
Hermione pensó que su espejo además de gay era algo profético por no decir Adivino ya que ella jamás creyó en ese tipo de cosas. Aunque irónicamente, debido a su falta de fe en la Adivinación ahora estaba maldita.
Mientras hacía un repaso mental de todo lo sucedido desde que "su otro yo" apareció, llegó a la conclusión que no merecía la pena comerse el coco con la venganza hacia Harry o con el hecho de que tuviese más admiradoras que él, hasta que hubiera terminado su obligación.
Dos horas después de haber llegado, regresó al castillo. Miró su reloj y se dio cuenta que era la una de la madrugada. Sabía de sobras que Harry podría estar despierto pues él padecía de insomnio desde hacía años.
Una parte de ella quería encontrarle y darle una paliza, pero otra, deseaba fervientemente escucharle antes de tirarse "en sus brazos" y "comérselo a besos". Porque después de todo, su espejo había tenido razón cuando le dijo que estaba terriblemente enamorada de su mejor amigo y que a la mínima que él hiciera o dijese algo para disculparse, a ella se le caería todo y se rendiría a sus pies.
Potter estaba intranquilo además de preocupado y no sólo por la falta de sueño sino porque no se había atrevido ni a presentarse en la cena intuyendo que Hermes estaría allí y sabiendo como él sabía que era amigo de Hermione desde la infancia, presentía que ella le habría contado lo sucedido en la habitación dorada y que en cuanto le viera, el castaño le molería a golpes.
Después de todo, él mismo también era amigo de Hermione y sabía de sobras que haría eso con cualquier chico que se hubiera comportado con ella como él lo había hecho tras comerse el pastel. Uno que encontró delicioso, pero que le produjo un deseo enorme de saborear a la castaña con el mismo gusto con que había disfrutado el chocolate.
Recordó todos los besos que le dio, las caricias y tocamientos, y hasta el sabor de los labios de su mejor amiga.
Pensó que si el chocolate le había resultado delicioso, Hermione le había parecido sublime.
Le daba igual que ella no hubiese devuelto ni un solo de todos los besos y caricias que él le regaló, pero al menos no le había pegado o apartado en cuanto empezó sino que se dejó hacer hasta que él se apartó para quitarse la camisa y ella le pidió explicaciones.
Harry cayó en la cuenta de algo que hasta el momento había pasado por alto, el simple hecho de que Hermione hubiese aceptado sus demostraciones pasionales de afecto o interés en ella, le hicieron entender que quizás, podría sentir por él algo más que amistad. A lo mejor por eso ella quería respuestas a su comportamiento. Porque él estaba seguro que su mejor amiga no era el tipo de chica que se dejaba besar y acariciar porque sí o con cualquiera.
Más bien era una mujer con mucha dignidad, autoestima, seguridad en sí misma y amor propio. Y todo eso junto con otras muchas cosas buenísimas que veía en Hermione, le hacían no sólo admirarla sino además respetarla toneladas.
Ahora, había puesto en riesgo el que hubiera podido sentir ella por él, y tenía muy en cuenta que le iba a costar mucho trabajo volver a recuperar no sólo el respeto sino también la confianza que siempre había tenido con Hermione.
Harry lo sabía, no necesitaba que nadie se lo dijera, lo que le había hecho a Hermione podía tener consecuencias nefastas en su relación con ella si él no hacía algo para arreglar las cosas.
Pero él quería hacerlo, porque no estaba dispuesto a perder no sólo a su mejor amiga sino a la chica que había despertado en él un interés tan grande y sincero como jamás sintió por Cho o incluso Ginny, que era la única mujer a la que todo el castillo tiempo atrás había considerado como su "única novia oficial" hasta la fecha presente.
Y ahora, tan sólo cuatro horas después de haber besado a Hermione, Harry sentía que no podía dejar pasar ni un minuto más sin haber hablado con ella o por lo menos visto para saber que estaba bien y poder quedarse al fin tranquilo. Porque las pesadillas que durante años sufrió por culpa de Voldemort, no eran lo único que le quitaba el sueño, saber que su mejor amiga estaba bien además de a salvo, también.
Agarró el mapa del merodeador y la capa invisible, y sin hacer ni un solo ruido para no despertar a los compañeros que desde hacía tiempo dormían, salió de la habitación de los chicos de séptimo y se dirigió a la segunda planta, donde se suponía que estaba Hermione, que por lo que mostraba el objeto mágico, estaba ascendiendo las escaleras y se acercaba hacia él aunque no le viese físicamente.
Cuando llegó, guardó el mapa, quedándose quieto justo en el lugar por donde aparecería ella, pero en su lugar, visionó a Hermes.
Harry se quedó muerto de asombro, quiso coger el mapa para comprobar que había visto bien el punto justo por donde debía venir Hermione, pero no se atrevió a hacerlo puesto que el castaño estaba a tan sólo dos pasos de él y si hacía ruido, le detectaría, y entonces habría peligro. Ya no sólo porque pudiese pegarle sino porque lo haría en un sitio inseguro ya que las escaleras cambiaban a voluntad y quedarse en medio de la nada por culpa de ellas no estaba entre sus prioridades.
Hermes pasó de largo y cuando le perdió de vista el moreno soltó un suspiro de alivio.
Volvió a comprobar el mapa y vio que Hermione estaba ahora en la planta tercera.
Harry no podía comprenderlo. La única idea que le venía a la mente era que ella había subido allí por otro sitio pero él sabía que no era cierto puesto que el mapa jamás mentía y había mostrado claramente que ella estaba en las escaleras.
Entonces…¿Por qué sólo había visto a Hermes, y por qué además no aparecía en el mapa si se suponía que reflejaba a toda persona despierta en Hogwarts?. Si incluso descubrió a Peter Pettigrew cuando tenía la apariencia de la antigua rata de Ron…
Fuese cual fuese la explicación, él decidió dejarla aparte, su principal objetivo era encontrar a Hermione, pedirle disculpas por haberse marchado sin decirle nada claro y a ser posible recuperar el buen clima que siempre habían tenido entre los dos.
Sin hacer ruido subió de nuevo, entrando en la tercera planta. El mapa seguía mostrando a su mejor amiga ahí, pero de repente comenzó a moverse hasta que se detuvo en la torre del rejoj.
De nuevo guardó el mapa que su padre y sus amigos habían fabricado en el pasado y que era una de sus posesiones más preciadas.
Al llegar al punto donde supuestamente estaría ella volvió a ver a Hermes completamente solo.
Harry decidió quitarse la capa y revelar su presencia. Ya le daba igual lo mucho que pudiese pegarle el castaño para "hacerle pagar por lo hecho a Hermione". Sólo quería saber por qué no estaba ella cuando nadie podía ser tan rápido para desaparecer sin usar la magia. Y de todos era sabido que en Hogwarts nadie podía aparecerse y mucho menos lo contrario.
- Hola Hermes.- Dijo con cautela al verle de espaldas a él.- Estoy buscando a Hermione. ¿La has visto?. El mapa indicó que estaba aquí…pero es como si se hubiera evaporado de repente y sé que en el castillo eso no es posible…
- Potter…- Pronunció el castaño aún sin mirarle y haciéndole sentir a Harry que más estaba con Voldemort que con el que creía su mejor amigo desde hacía días.- Cuánto me alegro de verte.- Añadió con claro sarcasmo en su voz masculina.- Te estaba esperando.
Harry tragó saliva, intuía el peligro que encerraban aquellas palabras y supo que le esperaba una buena cuando el castaño se giró y le miró con una cara nada amigable y mucho menos agradable.
- He visto a Hermione…- Continuó crujiéndose los nudillos.- Y sé lo que le hiciste en la habitación dorada.- Echó los brazos hacia atrás y se arqueó un poco, Harry sabía que estaba estirándose.- Recuerdo que anoche me dijiste que ella te gustaba algo más que "sólo un poquito" y quizás por eso la besaste y acariciaste aunque le dijeses que todo era debido al chocolate.- Sacudió una pierna y seguidamente la otra.- Me da igual la excusa que pongas…-
Harry volvió a tragar saliva al contemplar que sus ojos marrones estaban más oscuros de lo que solía ser habitual en él.
- Lo único que cuenta para mí, es que hiciste algo con ella, que sólo se haría cuando te gusta alguien de verdad, y tú no sólo no tuviste el valor de admitirlo cuando ella te lo preguntó sino que encima te largaste de allí dejándola más tirada que una colilla.
Entonces Hermes quedó de nuevo quieto frente a él, y el moreno intuyó que sólo faltaban segundos para que comenzase a pegarle.
- Lo único que tengo claro es una cosa, Harry.- Pronunció mirándole fijamente.- Te has portado como un auténtico cerdo, y eso merece un castigo.
Sin pronunciar nada más, Hermes le arreó un puñetazo en la mandíbula con tanta potencia como para echarle la cara hacia atrás y hacerle retroceder unos pasos.
- ¡Y ya que ella no está aquí para aplicártelo…!.- Continuó preparándose para asestarle otro golpe.- ¡Lo haré yo, no sólo porque ella me importe o la conozca desde siempre sino porque la quiero lo suficiente para como para golpear a quien se supone que es su mejor amigo y por ende la persona que más la estima!.- Diciendo eso último le dio no sólo uno sino dos puñetazos que impactaron en la barriga y hombro derecho de Harry.
Quien volvió a retroceder antes de recuperar el equilibrio y quedar de nuevo frente a Hermes. Que estaba quieto esperando su reacción.
Harry sólo podía tener una, defenderse. Aunque en su interior sabía que se merecía con creces cada golpe que el otro chico quisiera darle.
- Sé que lo que hice no estuvo bien.- Comenzó el moreno adoptando una pose defensiva y al mismo tiempo preparado para asestar cualquier golpe.- Y además que la he jodido bastante.
Sobre todo porque he arriesgado el respeto y la confianza que Hermione pudiera sentir por mí. Es verdad que le dije que todo fue culpa del chocolate, y en cierta manera es así, pero también sé, que la besé y acaricié porque en el fondo lo deseaba. Supongo que lo único que puedo decir en mi defensa, es que me dejé llevar por el ambiente de la habitación y por el hecho de que me da miedo decirle a Hermione que me gusta, cuando aún no estoy seguro de si es algo fijo o pasajero.
- ¡Eso no es excusa para actuar como si te gustara y luego no querer admitirlo delante de ella, y más todavía cuando ella te dio la oportunidad de decírselo!.- Exclamó Hermes con clara rabia en su rostro varonil.- ¡Se supone que tú eres un Gryffindor y con ello alguien valiente. Si te has enfrentado durante años tanto a Voldemort como a sus Mortífagos, no debería asustarte decirle a Hermione lo que sientes!
- Es muy fácil para ti decirlo, no eres tú quien la ve como algo más que una simple mejor amiga.
- ¡No, es verdad, para mí es algo más que todo eso. Podría decirse que es como una hermana, o incluso "mi otro yo". Hermione forma parte de mí como yo de ella y no te voy a consentir que juegues con ella o sus sentimientos.
Quizás no sea una chica que despierte tanto interés como en su día lo hicieron Cho o "tu querida Ginny", pero al menos se hace respetar más que esas dos pécoras que sólo te utilizaron para sus propios intereses!. ¡Una para saber si su novio dijo algo de ella antes de morir, y la otra para presumir de que estaba saliendo con el famoso Harry Potter!. ¡Y te diré otra cosa, tienes un gusto pésimo para escoger a las chicas. Puede que sean guapísimas, pero no valen nada como personas!
- Pues mira, en eso último estoy de acuerdo contigo a medias. Porque Hermione sí vale mucho como persona aunque no sea considerada "un bellezón" como las otras dos. Y desde luego no quiero dar la impresión de que jugué con ella o sus sentimientos.
Yo sé que lo que hice en aquella habitación no estuvo bien porque crucé una línea que no debiera haber pisado si no estaba dispuesto a asumir las consecuencias. Pero ya te he dicho por qué actué de esa manera, tenía miedo, uno horrible a decirle algo tan simple como "me gustas" y que ella pudiera rechazarme o no tomarme en serio. Por eso decidí marcharme sin mirarla a la cara, es que no podía, de verdad que no.
Cuando tiré la camisa al suelo y la vi sentarse en la cama y pedirme explicaciones, tomé conciencia de lo que yo había hecho y me di cuenta que no era algo "sin importancia" o "insignificante". Sobre todo porque no lo había hecho con cualquier chica sino con una que es muy importante para mí. Tanto por ser mi mejor amiga como por el hecho de que lleva media vida conmigo o incluso por todo lo que la aprecio y respeto como persona.
Lo único que puedo decir sinceramente, es que me entró pánico de afrontarla, porque no tenía ni idea de lo que podría decirle sin que ella supiera que me gusta.
- ¡Eso es peor aún. Ella tiene derecho a saberlo!.- Exclamó a tan sólo dos pasos de él.- ¡Además tú no puedes saber lo que siente o no por ti si no le das la oportunidad de decírtelo!
- Ya, pero por el momento no quiero escucharlo.- Entonces agachó la cara, dándole a entender a Hermes que estaba no sólo afectado, sino triste.- De verdad, no puedo.- Dijo con clara apatía en su tono de voz.- Simplemente no puedo oír algo como "yo no siento lo mismo, Harry. No te veo así, para mí sólo eres mi mejor amigo, nada más."
Sus hombros cayeron y "Hermes" sintió que Harry podría venirse abajo y llorar de un momento a otro.
- Tú no tienes ni idea de lo mucho que ella significa para mí, y el sólo pensar que lo que le hice en la habitación dorada, la lleve a alejarse de mí, mandarme al carajo o retirarme la palabra para siempre…no es que me haga daño o me deprima, sino que me mata.
La versión masculina de Hermione tragó saliva al oír lo último, porque acababa de comprender que tanto ella como Harry tenían el mismo miedo. Perder al otro.
- Y la verdad…-Dijo el ojiverde sin levantar su vista aún.- Es que a lo largo de mi vida ya he perdido a mucha gente importante para mí.
Primero a mis padres por culpa de Voldemort cuando yo sólo tenía un año. Años después a mi padrino, luego a Dumbledore…posteriormente a Ron aunque él no esté muerto, y a pesar de que no le echo de menos, una parte de mí se siente dolida por el hecho de no tenerle a mi lado, porque después de todo ha crecido conmigo igual que lo ha hecho Hermione.
Pero ella…no es como Ron, jamás lo ha sido. No sólo porque sea una chica sino porque representa mucho más que todo lo que significó él para mí en el pasado.
Hermione no sólo es mi amiga, también mi consejera, y mi madre, y mi hermana…incluso mi profesora particular. Y si a todo eso le unimos que la encuentro atractiva como mujer, entenderás que es alguien muy especial.
Yo puedo…vivir sin mis padres, Sirius, Dumbledore e incluso Ron y si me pones hasta Hagrid, que también es importante para mí. Pero si me pongo a pensar en una vida sin Hermione a mi lado…confieso que no soy capaz ni de imaginarlo.
No puedo…simplemente no puedo.
- "Ay Dios mío…"- pensó la castaña con una mano en la boca para no soltar el suspiro que estaba a punto de liberar la congoja que la inundaba por dentro.- "Cómo no voy a quererle, es imposible que no le quiera."
Y mientras sus ojos masculinos contemplaban los de Harry, escuchó claramente cómo el moreno aspiraba fuerte por la nariz. Entonces levantó la mirada y clavó los ojos verdes que había heredado de su madre en la marrón oscura de Hermes.
- ¿Sabes por qué no puedo imaginar una vida sin Hermione?
Hermes negó con la cabeza.
- Porque no se puede vivir sino tienes vida, y ella lo es, es mi vida, y también mi corazón, incluso mi alma, y puede que hasta mi conciencia. Tú quizás sea "su otro yo" o una parte de ella, pero ella para mí es mucho más que todo eso. Es como el aire que respiro, y hasta lo que da sentido a mi existencia. Hermione es todo y también nada. ¿Entiendes?
El castaño asintió, incapaz de pronunciar palabra con los labios, sentía que no podía hacerlo, sólo escuchar, y llorar de emoción, de hecho sus lágrimas ya estaban cayendo por su rostro varonil, pero no era el único que lloraba, porque Potter también lo hacía, sobre todo cuando añadió lo último.
- Puede que aún no sepa con certeza si ella me gusta, atrae o simplemente la amo, pero te aseguro, que haré lo que sea, para conseguir que no me deje. Hermione no puede abandonarme, yo conseguiré que no lo haga. No sé cómo ni lo que usaré para lograrlo, pero sí sé que no voy a permitirme a mí mismo el perderla.
Ella siempre ha estado a mi lado, y yo quiero que continúe así. Es más, lo necesito. Tanto como jamás he necesitado algo en mi vida.
Supongo…que lo único que intento decir…es que la quiero, simplemente eso.
- De…¿De verdad?.- Dijo Hermes casi sin voz.
Harry sólo asintió con la cara, y de repente, vio cómo el castaño se echaba en sus brazos y rompía a llorar con fuerza.
Él se quedó a cuadros, no comprendía por qué había reaccionado así. Ni siquiera se planteó preguntárselo o abrazarle para consolarle. Después de todo no era como si quien llorase fuese Hermione, porque si hubiera sido ella, no habría dudado ni un segundo en rodearla con sus brazos y darle el confort que necesitara.
No…Hermes no era Hermione, sólo un chico al que había conocido días atrás y con el que además había ganado una buena confianza, aunque no comparable a la que siempre había compartido con la castaña. Alguien a quien deseaba ver por encima de todo, sobre todo para disculparse con ella y comprobar si era posible que su miedo de perderla no se hiciese realidad.
Aún invadido por la extrañeza de tener el cuerpo masculino de Hermes refugiado en su pecho y la cabeza de él en uno de sus hombros, el moreno hizo una pregunta que desde hacía rato estaba deseando pronunciar.
- ¿Me harías el favor de decirle a Hermione que quiero verla ahora?
Hermes respondió aún sin apartarse del hombro de Harry.
- Claro.- Dijo usando los dedos para apartarse las últimas lágrimas.- Pero ella no podrá verte hasta que se haga de día.
- Yo sé que está enfadada conmigo.- Apuntó Harry.- Y entiendo que eso la haga no desear verme, pero de verdad que necesito verla cuanto antes. No podré dormir tranquilo hasta que sepa que me ha perdonado o como mínimo escuchado. Por favor Hermes, dile que venga a verme y si por lo que sea no quiere, llévame donde está. Tú siempre sabes dónde está…
- Harry entiende esto…No es que no quiera llevarte con ella, es que aunque lo haga, no estará visible hasta que amanezca.
- ¿Pero por qué, si tiene una habitación que no es anti-chicos como sí lo son las escaleras del dormitorio femenino de nuestras compañeras?
- Igualmente no puedes verla durante la noche, y tú lo sabes de sobra. Siempre desaparece…
- Por culpa de los encargos que le manda McGonagall, pero no creo que la mantengan despierta toda la noche. Si fuese así se dormiría en clase y eso jamás le ha ocurrido.
- "Como siga insistiendo en verme voy a terminar diciéndole lo de la maldición, y no quiero que lo sepa hasta estar segura de que me ama, y desde luego no puedo asegurarlo."
- ¿Hermes?
- Te escucho, Harry.
- Aún estoy esperando que me digas dónde está Hermione.
- "Aquí, a tu lado, como siempre lo he estado."
- Hermes…por favor…dímelo…
- Ya te lo he dicho, está en el castillo, pero no será visible hasta que salga el sol. Créeme Harry, no es que no quiera revelarte su presencia, es que no puedo. Al menos no de la forma que tú esperas verla.
- No te entiendo…
- Lo sé, pero no puedo ser más claro. Lo que sí te diré, es que no la perderás. Así que puedes dormir tranquilo esta noche. Te prometo que Hermione seguirá a tu lado como lo ha hecho desde que la salvaste del Troll y os hicisteis amigos…
- ¿Te lo contó?
- Conozco toda su vida, Harry. Desde que era niña, incluso mucho antes de lo que tú llevas tratándola. Ella y yo…hemos crecido juntos…es como si fuésemos una misma persona aunque tengamos cuerpos distintos. Recuérdalo…
- ¿Por qué?
- Es importante, muy…importante. Sólo así entenderás, algo que algún día te mostrará…cuando se sienta preparada para hacerlo.
- De verdad que no comprendo lo que intentas decirme, Hermes.
- Lo harás, Harry. Ahora debo irme.- Diciendo eso último se apartó hasta quedar de nuevo frente a su rostro.- Pero mantengo lo dicho. No debes preocuparte de que ella te abandone, jamás lo ha hecho.
- Porque no hice algo como lo de esta tarde. Y yo sé que Hermione puede ser muy vengativa cuando está enfadada y no me hizo falta que me pegaras para saber que lo está, aunque comprendo que lo hicieras, y lo acepto. Yo también habría reaccionado así con cualquier otro chico que se hubiese portado con ella como yo lo hice en el cuarto dorado…
- Bueno…- Dijo Hermes sonriéndole un poco.- Tal y como tú le dijiste a ella, fue culpa del chocolate. ¿Verdad?. Así que supongo que Hermione lo entenderá.
- ¿Y puedes asegurarme que no me pegará?
- No…pero sí sé que te dará la oportunidad de explicarte, después de todo, quería que lo hicieras cuando te quitaste la camisa. ¿Cierto?
- Sí…
- Entonces no te preocupes, sería muchísimo peor que no te diese la oportunidad de pronunciarte.
- Pues sí…
- Así que vete a dormir. Tal y como suele decirse…"Mañana será otro día". Quizás tengas suerte y ella decida olvidar lo ocurrido.
- Pero yo no quiero que lo olvide…
- Entonces no lo hará. Buenas noches, Harry.
- Buenas noches, Hermes.
- Hasta mañana por la noche.
- Sí. Y gracias…
- De nada.- Regalándole una sonrisa más ancha, el castaño se marchó del lugar, poniendo rumbo a su habitación de prefecta en cuanto perdió de vista a Harry. Quien se quedó en la torre del reloj con expresión pensativa. Seguramente dándole vueltas a todo lo sucedido, y no sólo con lo de la habitación dorada, sino también con la reacción de "Hermes" y todo lo que ambos habían hablado.
Aún sonriendo, entró en la habitación, cerrando la puerta con un hechizo y preparándose para dormir.
Esa noche no se puso el camisón, prefirió usar un pijama. Si por casualidad Harry tuviera el impulso de entrar por su ventana y despertarla antes del desayuno, no quería arriesgarse que la viera con semejante atuendo porque solía subírsele mientras dormía. Y a veces se despertaba con el camisón por la cintura y que él la viese en braguitas no le apetecía nada cuando aún no eran una pareja o incluso un matrimonio en toda regla.
Después de meterse en la cama y taparse con la sábana y el edredón de plumas, "el castaño" se durmió creyendo de verdad lo que le había dicho a Harry.
Mañana sería otro día y ella sólo esperaba que fuese uno que le propiciase arreglar las cosas con Harry o que le presentarla la oportunidad de que él le dijese que le gustaba.
Continuará.
Nota de la autora:
Aunque haya subido el cap hoy, entre semana, no penséis que lo haré así a partir de ahora. Ha sido una decisión que he tomado porque fue anoche cuando por fin pude terminar de escribirlo y como sé que estaré liadísima hasta el domingo, al haber encontrado un ratito libre me dije "ésta es la mía, actualicemos por si otro día no puedo hacerlo".
Quiero dedicar este capítulo especialmente a Sonia Granger Potter, Tyflos, ELECKTRA, Montse Isidro, Floorrr (a quien le debo un email por el privado que me mandó, gracias linda, te contestaré en cuanto me sea posible), Nicu (también te debo email), romycrazy, Noeria, alexa potter, y mucha otra gente que siempre está ahí para mí aunque no las nombre todas porque entonces esto saldría larguísimo en tamaño y luego hay quien se queja de eso.
Me gustaría decir algo a un/a lector/a nuevo/a apodado/a Drago10Grados, que me ha dejado uno de los reviews más sinceros, agradables, cariñosos y bonitos de los que he recibido en los casi cuatro años que llevo en la página como autora registrada. Muchísimas gracias, es un honor tener a un/a seguidor/a como tú. Prometo mandarte una contestación en cuanto tenga el tiempo necesario para dedicarte la atención que te mereces y que dicho sea de paso, te has ganado por mérito propio.
Por lo demás, todo bien conmigo. Os mando un beso fuerte y un gran abrazo. Nos veremos en el quinto cap cuando sea que lo suba. Cuidaros mucho y hasta pronto. RAkAoMi. ;-)
