Estos personajes no me pertenecen, son del autor Yoshihiro Togashi.

Capítulo 4: Dilema x viaje x señor misterioso.

Hace instantes que la extraña presencia había desaparecido de las transitadas calles, después de mucho pensarlo, decidieron no decirle a Leorio y a Kurapika, especialmente por que no querían preocupar a este último, pero algo dentro de ellos realmente les decía que se avecinaba una emocionante aventura y lejos del miedo lo que más sentían era curiosidad y excitación... Hablando de eso... Las palabras de Gon todavía resonaban en la cabeza del albino... "Hablaremos en el hotel" le había dicho.

Ya estaban dentro de la habitación del hotel ambos recostados boca arriba en la amplia cama, mirando el techo como si fuera lo más interesante del mundo, Killua fue el primero en mirarlo a la cara ladeando su cabeza, viendo su perfil de piel morena, su respingada nariz aniñada y esa expresión de nerviosismo mal disimulado... Realmente Gon era tan lindo y encantador.

-Gon... ¿Recuerdas que dijiste que hablaríamos en el hotel? Bueno, ya estamos aquí...

-Killua. -Dijo tímidamente, volteó a mirarlo con una mirada pensativa y un ligero sonrojo en las mejillas, ahora los dos estaban mirándose el uno al otro, expectantes.-Estoy confundido, antes sabía que nuestra amistad era... Irrompible, pero ahora no sé que pensar.-Dijo algo angustiado, eso descolocó completamente al joven Soldyck.

-¡No entiendo de qué hablas Gon! ¿Por qué dices eso? Sabes que siempre seremos amigos, cuando hicimos la prueba del cazador tú dijiste que era tu amigo, yo no lo entendía por que nunca había tenido uno ¡¿Y ahora que lo comprendí me dices que no estás seguro?!-Exclamó enfadado incorporándose para verlo a los ojos con un dejo de dolor.

-Escúchame Killua...

-¡No voy a escucharte idiota!-Dijo tapándose los oídos como un niño con berrinche, Gon sonrió enternecido y lanzó un suspiro resignado, tomó de improviso su rostro entre sus manos y le besó tiernamente en los labios, hasta allí llegó el berrinche del albino...

-¿Ahora si me vas a escuchar Killua?

-...-Del muchacho no salían las palabras...

-Me estoy enamorando... De mi mejor amigo y ese amigo eres tú Killua, te pedí un beso en aquél ascensor... Para aclarar mis sentimientos.

-Enamorado... ¿De mi?-Las mágicas manos de Gon aún estaban en su rostro, no quería que las apartara, le parecía estar soñando-¿Y por eso quieres romper nuestra amistad?-Preguntó atónito.

-Killua, no puedo detenerlo... Es más que querer, es más que amistad, es más que todo lo que he sentido alguna vez.

-¡Entonces déjalo ser, no lo reprimas tonto!-Le gritó.

-¡No es tan fácil killua!-El adolescente pelinegro le devolvió el grito.

-¡No tienes nada que perder!... Te amo Gon...-confesó sosteniéndolo de los hombros y mirándolo directo a los ojos, Gon abrió los ojos como platos al escucharle.

-Pero yo... ¿Y nuestra amistad...?

-No te preocupes, no se irá, siempre confiaré en ti y tú en mi... No se irá...-Le tranquilizó secando sus pequeñas lagrimillas que habían caído debido a la tristeza que le significaba perder su amistad a causa de sus propios sentimientos.

-Te amo killua, quiero estar contigo para siempre.-Dijo todo sonrojado abrazándolo con todas sus fuerzas, el peliblanco simplemente disfrutó de ese momento estrechándolo contra su pecho, respirando la esencia de su piel cálida y suave.

-Yo también Gon, para siempre...-Susurró en su oído para después capturar sus labios en un beso tierno y cauto, el otro joven le correspondió volviendo a unir sus labios con los suyos, así siguieron uno tras otros pequeños besos, que cada vez se volvían tan adictivos como una barra de chocolate del Sr. Choco robot, uno de aquellos besos se volvió eterno de pronto, dándoles la oportunidad de profundizarlo como aquél que se habían dado en el ascensor, húmedo, ardiente y travieso, ni se dieron cuenta de cuando sus manos comenzaron a explorar sus cuerpos...

Killua lo reclinó lentamente contra la blanca superficie y el pelinegro se dejó hacer como el animal manso que se entrega a su depredador por voluntad propia... Poco a poco ambos fueron quedando en plena desnudez, iluminados solo por las luces de la ciudad que entraban por la ventana.

Killua a sus quince años ya sabía todo lo que un adulto debía saber sobre una relación sexual entre hombres, ya no solo veía películas xxx para heteros, sino que había ampliado sus conocimientos, pero una cosa era verlo y otra muy distinta hacerlo, además debía considerar que era tanto su primera vez como la de Gon, debía ser cuidadoso, pero ¿como controlar sus espantosas ganas de poseerle cuanto antes? Si de ver que el miembro del chico ojos ámbar se empalmaba con un solo roce de sus frías manos, el suyo se volvía loco, si de escuchar su infantil voz gimiendo la sangre le bullía de placer por dentro.

Por su parte Gon se sentía extraño y excitado de una manera muy distinta a la de los combates, en esta ocasión sentía puro fuego quemante por todo sus poros, sentía la necesidad imperante de que killua lo tocara por todas partes y cuando sus manos llegaron a sus partes íntimas se sobresaltó arqueándose contra las blancas sábanas gimiendo su nombre como un desesperado, todo su pensamiento en ese instante se volvió killua.

El peliblanco sobre su cuerpo acalorado y perlado llevó sus dedos hasta la boca de su compañero haciendo que los lamiera y succionara hasta dejarlos completamente embadurnados en su saliva, los sacó de sus labios y los reemplazó por su boca iniciando un juego con su lengua mientras sus dedos iban a parar a su casta entrada, modificó sus uñas para no hacerle daño y comenzó a prepararlo justo como había visto hacerlo en las películas...

-¡Ah killua, eso dolió!-Se quejó tensándose.

-Confía en mi, si te relajas te gustará.

-¿En serio killua?

-¿Estas dudando de mi palabra Gon?

-... No.

-Entonces solo disfruta-Dijo ronroneante en su oído mientras movía sus dedos en su interior, al poco rato entre jadeos y gemidos el terreno había cedido lo suficiente como para que fuera reemplazado por su miembro, levantó sus caderas y sin previo aviso, aunque con mucho cuidado, se sumergió en su cálida y suave cavidad.

-¡Ahaa!-Gritó quedándose muy quieto, mientras se aferraba al peliblanco, una mueca de dolor se dibujó en su infantil rostro y una lágrima rodó de sus dorados ojos dilatados.

-¿Lo sientes Gon? Ahora estoy dentro de ti... Somos uno...-Le dijo besando su frente y lamiendo su lágrima, ante aquellas palabras sonrió sintiéndose feliz, encontrando al fin el significado de lo que estaban haciendo...

-Esto Gon, es hacer el amor...

-Se... Se siente muy bien, me siento conectado contigo killua. -Dijo relajándose y cerrando los ojos mientras seguía aferrado a su espalda, pero el albino estaba de todo menos relajado, la necesidad por moverse era desesperante, no tuvo que seguir esperando mucho, Gon se recuperaba rápido y así se lo hacía notar al moverse bajo su cuerpo, los gemidos por parte de ambos no se hicieron esperar, tampoco la velocidad de sus constantes arremetidas que se fueron volviendo más profundas y duras.

-Me... Siento extraño killua... arf... arf...-jadeó nublándose de placer.

-Es normal, solo déjate llevar...-Dijo al borde del orgasmo abrazando su cuerpo, sumergiéndose tan profundo como podía en su interior, a los segundos después ambos gritaron sus nombres al unísono cerrando fuertemente sus ojos, sintiendo la descarga de extremo placer en sus cuerpos, dejando salir sus semillas, uno llenándose de su esencia y el otro bañando su vientre con ella.

-arf... arf... Te amo killua...-Dijo tiernamente sin despegarse de él.

-arf... Yo también te amo Gon... No sabes cuanto.-Después de esas palabras se retiró de su chico y lo acomodó sobre su pecho mientras acariciaba su espalda, el sueño los fue venciendo poco a poco y se quedaron profundamente dormidos con una sonrisa en sus rostros.

El despertar de ambos jóvenes fue caótico, el teléfono de la habitación sonaba imparable y como por si fuera poco los celulares parecían vueltos locos de tanto sonar... Gon abrió pesadamente los ojos sintiendo como si un camión le hubiera pasado encima, trató de orientarse y descubrió que tanto él como su compañero estaban desnudos.

-¡Ah!-Gon soltó un grito muy cómico el cual despertó finalmente a su compañero, que se talló los ojos con las manos tratando de orientarse y por acto inconsciente llevó su mano a la mesita de noche que estaba junto a la cama, para ver si así podía apagar el maldito despertador, pero lo único que hizo fue botar el teléfono del hotel al suelo, bueno en fin que uno de los aparatos había dejado de sonar, pero los celulares seguían chillando incansables y molestos.

-Gon, por favor contesta ¡el ruido me está matando!-Suplicó tapándose los oídos, pero Gon estaba estático frente a él intentando cubrirse inútilmente con la sábana...

-¿Pasa algo malo? ¿Se te olvidó lo que hicimos anoche? ¿Necesitas que te refresque la memoria?-Preguntó con picardía para después besarlo posesivamente en los labios.

-Killua... Tu celular también está sonando-Dijo el moreno sonrojado hasta las orejas, ya había recordado completamente lo que había ocurrido durante la noche.

-¿Quién será a esta hora?-Dijo de mala gana.

-¡Killua mira la hora que es!-Dijo Gon señalando el reloj de pared del cuarto, pasaban del medio día.

-Oh- oh... Kurapika nos va a matar...

-Seguro que Leorio también-Contestó el moreno sonriendo con cara de circunstancias... Ambos tomaron sus móviles y contestaron al unísono.

-Hola Leorio- Dijo Gon con un tono avergonzado.

-Hola Kurapika -Soltó Killua divertido.

-¿Saben cuanto tiempo llevamos esperando a que contestaran?-Decía el kuruta al otro lado de la línea con una expresión cabreada.

-¡Van más de cuatro horas!-Gritó el doctor perdiendo la paciencia, el moreno lo único que hizo fue alejar el fono lo más lejos de su oído.

-Lo sentimos, nos quedamos dormidos.-Hablaron a la vez.

-Muchachos, nos hubiéramos ido sin ustedes, pero sabíamos que después nos lo reclamarían, pero tuve mucha paciencia... Y realmente no me siento... Lo que se puede llamar estable... ¿me hago entender?-Habló el rubio con una frialdad que demostraba que su humor no estaba del todo bien, si a eso le sumamos las nauseas matutinas, los cambios hormonales y los mareos, entenderán que estaba en el límite.

-¡Esta bien, bajamos enseguida!-Dijo el moreno cortando la llamada y se bajó de la cama para correr a tomar una ducha, pero apenas camino, cayó al piso... Un dolor punzante en su trasero le impedía caminar, Killua también corto su llamada con las mismas intensiones que su compañero, pero cuando vio que su chico lindo estaba en el suelo, puso su típica cara de gato y se echó a reír sin consideración.

-Killua no te rías, me arde...-Dijo haciendo un puchero infantil y soltando lagrimillas.

-Lo siento, no pensé que te había lastimado... Déjame ayudarte, eso es camina con cuidado, ya pasará...-Dijo mientras le sobaba su redondo trasero.

Una vez que bajaron al hall del hotel sus amigos los esperaban sentados en el salón principal, al verlos llegar, los saludaron regañándoles cada uno a su manera y finalmente salieron del lugar rumbo al coche de Leorio, para a continuación tomar un helicóptero que los llevaría a las ruinas de los Kuruta... Por supuesto que el viaje era cortesía del doctor y se quedaron como piedra cuando les dijo que él lo manejaría, que había tomado clases de aviación y que era excelente maniobrando... Kurapika realmente se estaba pensando mejor la idea de subir al helicóptero, en cambio Gon y killua estaban ansiosos por ver como pilotaba Leorio.

El viaje fue bueno a pesar de que el estomago del pelirrubio estaba como torbellino, apenas bajó de la aeronave se puso a vomitar tras unos arbustos.

-¿Estás bien?

-Si, ya sabes es lo de siempre, se me pasará pronto-Decía jadeando mientras el castaño lo ayudaba a levantarse del suelo, Gon se sentó en una roca junto a su novio que de modo coqueto y juguetón lo tomó de la mano.

-¿Todavía te duele?

-Ya casi nada.

-¿Seguro?-A veces sabía que Gon era muy terco y no iba a dejarse engañar.

-Si Killua, te dije que ya estoy bien, puedo correr sin problemas ¿ves?-Dijo demostrándoselo, justo en ese instante llegaron sus amigos y se encaminaron junto a ellos con destino al valle, lo que sorprendió tanto al rubio como al castaño, fue verlos cogidos de la mano.

Al principio pensaron que se trataba de esa vieja costumbre de amigos que solían llevar durante la niñez, pero cayeron en su error al verlos darse un apasionado beso tras unos árboles... Y ellos jurando que iban a buscar leña ¬¬... Cuando los encontraron, se les subieron los colores al rostro, sin más decidieron dejarlos a solas por algunos minutos...

-Vaya quien lo iba a decir-Dijo el kuruta sonriendo.

-Esos chicos no tienen remedio... *Nosotros tampoco-Dijo mientras pensaba... Miró a su amigo y lo vio bostezando, seguro que estaba cansado de tanto caminar todo el día... Había momentos en que estaba tentado de pedirle que subiera a su espalda, pero sabía que el kuruta era muy orgulloso como para pedirlo... Ahora lo veía sentado frente a la fogata, con sus ojos a punto de cerrarse por el cansancio, se acercó a él y le puso una manta en la espalda.

-Gracias...

-Puedes descansar si quieres, yo haré de vigía mientras vuelven los muchachos-Ofreció, la verdad es que la oferta era tentadora, el embarazo lo estaba haciendo dormir más de lo normal.

-Está bien, la verdad es que muero de sueño-Dijo acomodándose en un saco de dormir, que daba Leorio por hacerlo dormir en sus brazos... No perdía nada con intentarlo.

-Oye Kurapika, el suelo está muy duro ¿Por qué no...?-Leorio no alcanzó a decir nada, Kurapika haciendo su último esfuerzo se acomodo entre sus brazos y cayó dormido...

-Que descanses-Susurró y acarició su cabello para después estampar un suave beso sobre su frente.

En tanto...

-Killua es hora de regresar, la fogata se apagará-Pidió el muchacho con ojos de cachorro abandonado, un intenso rubor en sus mejillas y unos jadeos que salían de su boca.

-Juro que este es el último-Declaró comiéndose esa dulce boca a besos, de pronto sintió como el cuerpo de su niño se tensaba y su aura cambiaba automáticamente a posición de defensa...

-¿Qué ocurre Gon?-Preguntó mirando sus dilatados ojos.

-Él está aquí...

-Quien...

-El que nos ha estado siguiendo-La mirada afilada de killua recorrió el bosque en busca del tipo misterioso, pero la oscuridad era intensa como boca de lobo, no podía verlo, pero si sentirlo... su aura era muy poderosa.

-¡Lo encontré killua se fue por ahí!-Dijo con mirada vencedora y subió de salto en salto a un árbol enorme, tomó su caña de pescar y la lanzó lo más fuerte que pudo hacia la rama de otro conífero.

-DEMONIOS GON ¡ESPERAME!-Gritó corriendo entre las ramas y arbustos de aquél bosque, en un intento vano de seguir a su compañero amado.

Gon lo que había visto era la sombra de alguien mucho más alto que él, a ratos podía divisar el tipo de ropa que usaba y la forma de su cabello largo...

-¡Oye! ¡Quien eres! ¡Espera!-Le gritaba Gon, pero el misterioso hombre se le escabullía entre las frondosas ramas de los árboles, su agilidad era increíble, de pronto vio como el camino de árboles acababa y un barranco lo estaba esperando, sin embargo gracias a sus veloces reflejos alcanzó a enganchar su caña de pescar a una firme roca y haciendo esfuerzo logró trepar por ella hasta suelo firme...

-Fiuuu... Por poco-suspiró aliviado viendo la tamaña altura que lo separaba de un afilado peñasco, observó todo el lugar intentando sentir la presencia de quien había tratado de hacerlo caer al vacío, pero de pronto se quedó atónito viendo el fondo del valle... Ruinas de casas construidas de mármol se vislumbraban a los pies de una montaña árboles quemados y terreno muerto rodeaba aquél lugar...

-Que están buscando en este lugar...-habló una voz completamente desconocida y misteriosa, el muchacho quiso sentir su nen, pero no pudo hacerlo, había una extraña energía en todo el ambiente que le impedía usar su aura.

-Se lo diré si primero contesta a mi pregunta... ¿Quién es usted?-No se escuchó respuesta alguna solo el cantar de las cigarras en la noche.

-...

-Si no me dice, no voy a poder contestar a su pregunta Sr.-Dijo de modo inocente el muchacho.

-Aléjense de aquí, tú y el grupo que te acompaña... Especialmente Kurapika...

-¿Usted conoce a Kurapika? Dígame Sr. ¿Quién es usted? ¡Espere no se vaya!-Suplicó al sentir que esa extraña aura se desvanecía...

-¿Gon? ¿Con quien hablabas?

-Con el Sr. Misterioso, dijo que nos alejáramos de este lugar, especialmente Kurapika.

-Que extraño, no escuche su voz hablando contigo ¿Crees que te haya hablado con alguna especie de telequinesis o algún código que solo tú puedes oír?

-No lo sé, solo escuche sus palabras y al parecer conoce a Kurapika... Tenemos que avisarle.

-Si, vamos Gon- Dijo cogiéndole la mano fuertemente, señal de que estaba preocupado por él.

-Haa, casi lo olvidaba, creo que encontré las ruinas, están allá abajo cruzando el bosque...

-Con mayor razón debemos avisarle a Kurapika, bien hecho Gon.

-Vamos killua...

Continuará...