N/A: Este fic está basado en la época moderna, espero que les guste~ decidí hacer algo más tranquilo y alegre esta vez, disfrútenlo y no se olviden de comentar lo que piensan pues eso me ayuda muchísimo. Se les quiere
La primera nevada.
El frío empieza a calarse por mis huesos, ya desde hace alrededor de una semana que el frío del invierno ha hecho acto de presencia anunciando su llegada.
Camino lentamente entre las personas, algunas de ellas apresuradas, otras concentradas en las vidrieras de las tiendas y otras felices de sentir que la navidad llegará; Navidad, es el mismo día de mi cumpleaños o mejor dicho el mismo día del aniversario de mi renacimiento ¿debería yo estar doblemente feliz porque esa fecha se acerque? Tal vez, pero sinceramente dentro de mí no existe más que una angustia penetrante, recuerdos que borrar sobre ese día el cual también fue el día en que perdí a mi ser más querido.
-Tenga, una invitación al festival- Un chico de tal vez 9 o 10 años prácticamente se abalanzó hacia mí para entregarme una hoja de papel interrumpiendo mis pensamientos, apenas si pude agarrarla en medio de mi sorpresa que cuando fijé de nuevo la mirada el niño ya se había ido, probablemente buscando a más personas las cuales "atacar".
Suspiré cansado y bajé la mirada hacia el papel que recién me habían dado. Era de color beige y estaba algo arrugado pero las letras en el estaban cuidadosamente hechas.
"Festival de invierno.
Invita a alguien especial a ver la primera nevada del año, en la plaza central este viernes a las 7:30 PM.
Música y comida gratis, no faltes."
Admito que no fue la mejor de las ideas, mezclarme con los demás seres humanos siempre había significado peligro, algo prohibido. Sin embargo la última frase llamó mi atención y como si de un impulso se tratara mi estómago comenzó a rugir pidiendo que fuese alimentado.
Miré hacia un reloj que se encontraba detrás de una vitrina, era poco más del medio día, tal vez si podría ir después de todo. Además creía que merecía un descanso.
El único problema consistía en que ese tipo de festivales eran especiales para parejas, muchos iban allí con sus novias o novios para cortejarlos, incluso pedir su mano en matrimonio. Los que ya estaban casados iban a "revivir el amor" e incluso los infieles buscaban el perdón en la esperada nevada. Y ¿yo? No tengo a nadie en especial, ni siquiera puedo decir que puedo buscar a mis mejores amigos para que me acompañasen pero de seguro tenían mejores cosas que hacer que algo tan banal.
Si era banal, estúpido ¿Qué tenía de especial ver caer la nieve por primera vez en el año? Luego todos se aburrirían y la aborrecerían, deseando que el invierno pase rápido y llegue la primavera. Reí para mis adentros y estuve a punto de botar a la basura el panfleto en mi mano cuando algo pasó por mi cabeza.
Kanda.
Ahora si reí con fuerza, al punto que las personas a mi alrededor se giraron para mirarme como si estuvieran mirando un loco o a una ballena danzante en medio de un desierto. ¿Cómo creería yo que Kanda aceptaría venir conmigo a un festival tan idiota? Además, como ya mencioné eso es para enamorados y él y yo… bueno…
Me guardé el papel en el bolsillo, esperando olvidar el asunto pronto y me dispuse volver a casa.
…
No lo olvidé.
Estaba haciendo algo de té caliente para aliviar el frio cuando saqué por decimoquinta vez la invitación del bolsillo. Miré la ventana y supe que se acercaba el final de la tarde y tal vez si solo dejaba que el tiempo pasara, me convencería a mí mismo de que no pude ir porque se me hizo tarde; si, eso haría.
-¿Qué es eso?- La voz fría de mi compañero me sacó de mis pensamientos. Kanda estaba frente a mí, sudado y sin una camiseta que lo cubriera lo que hacía que sus tatuajes prácticamente brillaran en la habitación. ¿Cómo no se estaba helando? Tal vez el frio si era su medio ambiente natural después de todo.
-No es nada- Guarde de nuevo el papel en mi bolsillo y fingí normalidad al ir a servir el té para ambos -¿Entrenando de nuevo? Deberías de darle un descanso a tu cuerpo-
El no respondió, solo se quedó mirándome mientras yo terminaba de servir la bebida. Podía sentir su mirada penetrante tras mi nuca, estaba tratando de hurgar en mis pensamientos y yo solo deseaba que lo dejara en paz, que no se enterara que yo era alguien lo suficientemente infantil y patético como para pasar el día pensando en una festividad vaga.
-¿Qué sucede?- Preguntó al final. No, Kanda no dejaría las cosas ir cuando sospechaba algo así que solo me gire, camine hasta él y le entregué su taza al tiempo que fingí una sonrisa.
-No es nada, ya te lo dije, cosas sin importancia- Giré para buscar ahora mi bebida cuando sentí que su cuerpo se abalanzaba contra el mío y en unos pocos segundos saco la invitación de mi bolsillo. Maldito poderes de súper ninja japonés.
-¿Qué es esto?- Preguntó luego de haberlo leído, mostrándome lo que tenía en sus manos de forma recriminatoria.
-Pues lo que lees, BaKanda. Es una propaganda para un festival esta noche-
-Y ¿esto hace que tengas esa cara de perro mojado?-
Su comentario fue sarcástico, obviamente ya que es su lenguaje favorito, y ya yo sabía lo que él pudiera pensar de todo eso pero aun así me molestó, como si hubiese algo importante y obvio que él no estuviese viendo. Sin embargo no exploté hacia él en el momento solo le di una mala mirada.
-No tengo cara de perro mojado- Me acerque y le quité el papel de sus manos y ya que sabía de su existencia no tenía caso ocultarle mis intenciones al respecto. –Me gustaría ir al festival y ver la primera nevada… contigo-
Pensé que se reiría, que me insultaría, que se enojaría y empezaría a decirme nombres pero Kanda simplemente se cruzó de brazos y empezó a caminar de vuelta a la habitación.
Eso sí me molestó.
-¿Me estas ignorando?-
-Esas cosas son para parejas tontas de adolescentes, Moyashi- Respondió como si estuviese muy cansado- Pero…-
-Cierto, son parejas tontas de adolescentes pero son parejas si se aman, parejas verdaderas- Corté sus palabras en medio de un ataque de furia y él solo giró su rostro con una creciente molestia reflejada en sus ojos-
-¿Me permites terminar?-
-¡No!- prácticamente le grité –Es tonto pero es lo que hacen las personas normales por las personas que les importan. Se perfectamente que a ti esas cosas te valen una mierda, sé que yo te valgo una mierda. Solo estamos atrapados en uno con el otro por placer o conveniencia. El problema es que yo no solo te veo a ti de esa manera, yo realmente me enamorado ¿sabes?-
Nunca antes había planeado decir que amaba a mi compañero de cuarto, y de cama, en voz alta. Jamás pensé que mis sentimientos fueran así de importante y creía que si solamente lo tenía por momentos sería suficiente; pero obviamente no fue así. Una simple festividad me hacía querer más de nosotros, quería que mis sentimientos se vieran a través de mis ojos en vez de tener que ocultar y por sobre todo quería ser correspondido.
Kanda parecía más agotado de lo normal, como si dentro de sí muchos pensamientos estuvieran revoloteando y en medio de eso yo me acobardé, ya no quería saber de él -Allen yo no…-
Sin decir nada me moví, tome mi abrigo y salí disparado hacía la puerta.
-¿A dónde carajos vas? ¿Quieres escucharme?- Sentía la voz dura de Kanda siguiéndome por el departamento pero yo solo quería apartarlo. Tomé mis llaves, abrí la puerta y antes de darme cuenta ya estaba en el pasillo.
-¡Moyashi!- Su voz desaparecía tras de mí, supongo que por primera vez el frio del clima le había afectado y salir así del departamento a una calle pre-nevada era suicidio. Celebre tristemente por dentro mi victoria, ahora podría estar solo.
…..
La gente se movía hacia todos lados, se escuchaban risas tontas de chicas a quienes sus amados les acababan de decir un cumplido, también habían niños jugando, vendedores ambulantes, parejas que trataban de alejarse lo más posibles del público para compartir un beso y yo, solo en uno de los bancos más alejados, tratando de esconderme entre las pocas sombras que daban las luces que ahora adornaban la plaza para darle inicio a la navidad.
¿Qué hago aquí?
Luego de salir del departamento empecé a caminar sin rumbo, perdido en mis pensamientos depresivos de que nadie iba a amarme como yo amaba, de que siempre perdería a quienes quería con el alma y de repente llegue hasta aquí, al famoso festival que lo desencadenó todo.
De inmediato me sentí incomodo pero no me fui, solo me senté a mirar el atardecer y el calor de la gente que parecía no llegar hasta mí puesto que sentía un frio terrible y no precisamente por el clima.
¿Por qué tanto alboroto por una nevada?
Parece que dije eso en voz alta pues una chica decidió sentarse a mi lado y darle respuesta a mi pregunta.
-Se dice que si ves la primera nevada con un ser querido esa relación durara para siempre- La chica parecía emocionada pues sus ojos brillaban del solo hecho de decir aquellas palabras –Por eso muchos vienen aquí con sus novios o incluso invitan a quienes les gustan para tener una oportunidad, otros, como en mi caso venimos aquí para comprometernos-
Mire a la chica y esta me dedico un guiño pero opto por seguir hablando al ver mi cara de confusión.
-Sé que es loco pero planeo pedirle matrimonio a mi novio cuando caiga la primera nevada, estoy muy nerviosa. Dicen que una chica debe esperar a que el hombre dé el primer paso pero yo no soy de las que esperan- La sonrisa de la desconocida se amplió más y sentí que por dentro me consumía el extraño sentimiento de la envidia -¿Tu con quien estas?-
Suspiré debatiéndome en que contestar aunque al parecer mi expresión habló por si sola.
-Estas solo ¿Peleaste con quien amas?- La expresión infantil de la mujer me hizo pensar en las princesas inocentes de Disney que creen que todo gira alrededor de una relación; lamentablemente esta vez tenía razón.
-Yo lo amo pero el no a mi así que no hay nada que hacer- Dije con pesar, sorprendiéndome de hablar al respecto en voz alta y con una extraña.
-¿Él te dijo que no te ama?-
-No pero…-
-Entonces lo estás deduciendo, no es seguro que "no te ame"- Incluso hizo las comillas con sus dedos.
-Lo conozco-
-Creo que solo son suposiciones, si él no te lo ha dicho claramente es porque existe la posibilidad de que si te quiera y tú eres quien se cierra- Me miro como si fuera mi madre y antes de que le contestara una voz masculina llamó su nombre.
-Oh es mi novio- La chica se levantó con entusiasmo pero antes de correr a los brazos del chico me dijo- Ve con él, celebren la primera nevada juntos y todo estará bien-
El plan sonaba estúpido pero de repente sentí deseos de estar con Kanda. Tomé el teléfono y marqué su número pero nadie contestó, marqué de nuevo unas dos veces pero con el mismo resultado.
-Maldito BaKanda…-
-¿A quién llamas BaKanda?- Su voz me hizo girar tan rápido que sentí un leve mareo, por un momento creí que era una ilusión pero allí estaba, con un abrigo negro, su cabello recogido y al menos 5 hot dogs en la mano.
-¿Qué haces aquí?-
-Buscándote- El japonés se sentó donde antes estuvo la chica y me entrego la comida que tenía en sus manos; rayos ¿Cómo sabía que tenía hambre?
-Siempre tienes hambre-
-¿Qué?- ¿Ahora lee mentes?
-Tienes una cara de estúpido, de seguro te estabas preguntando eso – Dijo de modo casual mientras se arreglaba en su asiento, yo solo baje la mirada y me dispuse a comer uno de los hot dogs que me había traído- Además, te conozco-
Sus últimas palabras me dejaron en medio de un mordisco, giré a verlo pero él tenía la vista fijada en el cielo.
-Te estuve llamando-
-Lo sé, mi teléfono no dejó de vibrar por un rato-
-¿Cómo sabias que era yo? Espera ¿Cómo sabias donde estaba?-
-Te conozco-
De nuevo esas palabras, mis mejillas se pusieron ardientes y las memorias de lo que paso antes de yo llegar aquí empezaron a pesar en mi cabeza.
-Lamento lo que paso en el departamento, yo no…-
-Eso es porque eras idiota-
-¿Has venido a insultarme?- Suspiré hondo resistiendo las ganas de alejarme de nuevo pero las siguientes palabras de mi compañero me clavaron en mi lugar.
-Básicamente, simplemente me gritaste y te fuiste sin dejarme hablar, ni siquiera di una respuesta formal a tu propuesta cuando tú ya pensaste que sería negativa…-
Recordándolo, creo que fue así, tal vez la chica tiene razón…
-…Te enfureciste conmigo, te confesaste y luego te fuiste como un niño dando una pataleta. Ahora ¿me dejas hablar?-
El recordar lo que le había dicho mi manera de actuar hizo que mis mejillas enrojecieran aún más, pero con suerte el pensaría que era el frio, a menos que si me conociera tanto como dice.
-Esto es tonto, algo en lo que solo creen los adolescentes y los ilusos, ver la nieve caer no hace que automáticamente tu relación dure por siempre, eso lo crearon solo para mantener la esperanza en débiles corazones. Sin embargo, leyenda o no, me gustaría verla contigo.-
Mis ojos se abrieron como platos -¿Cómo sabias eso?-
-Yo si escucho, tú no porque eres un Moyashi. Si tanto querías venir podías habérmelo pedido simplemente, no torturarte todo el día, aunque por lo visto soy el malo de tu cuento, me di cuenta cuando supusiste que no correspondía a tus sentimientos-
-¿No es así?- En ese momento, bajo su mirada del cielo y me miró fijamente, sus ojos negros parecían haber absorbido las estrellas.
-No-
Fue lo único que dijo pero fue suficiente, en la infinidad de sus iris pude ver palabras no dichas pero que estaban allí, palabras que conocía bien porque estas eran las mismas que me gritaba mi corazón cada vez que estaba con él.
Me abalancé a su cuerpo y lo bese, profundamente, largo y tendido, sin intenciones lujuriosas detrás, solo un beso que reflejaba mis sentimientos y él lo correspondió sin reproches. Lo único que logró separarnos fue un toque frio en nuestras mejillas. Miré al cielo y pude ver como pequeños copos de nieve caían como si llovieran estrellas. Era hermoso y se sentía diferente a las demás, como si ahora todo el mundo brillara.
Kanda tomó mi barbilla para llamar mi atención y me miro con una tenue sonrisa –Feliz inicio de invierno- dijo antes de volver a besarme.
