CAP 4:
Ya con mas ánimos podía pensar con mas claridad sobre como resolver este asunto, habían formas y formas de averiguar lo que hice, simplemente podría haber ido donde un mago, de seguro tendrían conjuros para alguna situación isa… o bien, asumir bien las consecuencias de mis irresponsabilidades e ir a preguntarle directamente a Bonnibel… estaba tan cegada… tanto que ni había pensado en los magos, y de haberlo pensado antes, lo más seguro es que ya habría estado ahí pero ahora… por un momento en mi vida debería tomar las cosas con madurez, ¿es que acaso seria una niña inmadura toda la vida?¿siempre seria asi, tan infantil… tan jodidamente orgullosa?... siempre critique a Bonnie por ser recta, "aburrida", orgullosa… pero no era solo ella, somos tan distintas e iguales a la vez… la respuesta siempre estuvo frente a mi; así que me dirigí al dulce reino. Opte por hacer una entrada mas formal… no entraría a escondidas, si iba a dar la cara ante Bonnibel, sería así.
Llame a la puerta del castillo, al tratarse de mí, como soy un objeto de temor entre algunos dulces, primero se me negó la entrada; no quise armar tanto alboroto, volví a pedir de buena manera la entrada al castillo, y nuevamente me la negaron… no soy alguien a la que se le pueda llamar paciente, así que me estaba comenzando a molestar la situación, sabía que podía correr a los guardias, no son rivales para mí, la gran Marceline, pero si quería arreglar esto, no debía hacerlo a la fuerza. Elegí alzar mas la voz, con la esperanza de que la misma princesa me escuche, pasaron aprox. 2 minutos, cuando ella apareció.
En cuanto la vi, sentí millones de cosas difíciles de describir, y no eran esas cursilerías de mariposas en el estomago, eso es una mentira. Sentí un calor con una sensación hormigueante en el pecho, pero era mucho mas que eso, necesitaba abrazarla, besarla…. Ella me miro a los ojos, intento evitarme, se dio la vuelta para irse, le vi la cara y juraría que por un segundo que ella estaba feliz de verme, tanto asi como yo. La tome del brazo, aun me veía algo trasnochada, sinceramente mi aspecto no era el mejor, aun tenía los ojos llorosos, de mis labios salieron estas palabras: -por favor, no te vayas, hablemos… te necesito-, y sé muy bien que te sonrojaste, aun no sé si te di mucha lástima y te compadeciste de este ser muerto viviente, pero accediste a hablar conmigo, me llevaste a tu habitación.
-¿de qué quieres hablar marceline?- dijiste muestras mirabas al suelo, intentando parecer lo más fría posible, aunque sé que en el fondo no era asi…. Estabas esperando una respuesta, tome aire… no sabía qué hacer en ese instante, no podía relajarme o al menos eso pensaba… ¿Cómo debía comenzar? Solo salían ruidos, estaba en blanco, te dirigías a la puerta… -si no tienes nada que decir… será mejor que te va- te interrumpo antes de que termines, te abrazo... me separo lentamente de ti...
-Bonnie... por favor dime que hice, necesito saberlo... realmente lo necesito, no estoy jugando- te lo dije de la forma mas sincera que pude, al parecer te sorprendió.
-Marcy.. -sonrojada- esta bien, te lo diré, mira, realmente no te encontraron en la entrada del castillo, esa noche... a duras penas llegaste a mi habitación,-miraba al suelo intentando no seguir sonrojándose- entraste por el balcón yo... estaba durmiendo, de repente te tiraste encima mio, y co-comenzaste a... -mira a otro lado- a besarme, y caiste inconciente...
yo no podia creer lo que hice, osea... no era tan terrible, pudo ser peor ¿no?, pero si era para avergonzarse de la manera en que yo lo estaba... -oh, glob... Bonnie, ammmm- nuevamente no sabia que decir, me sentí atrapada, al parecer el momento de la verdad habia llegado, no estaba lista pero no tenia escapatoria...
-Bonnie, tengo que ser sincera contigo, por favor escuchame, y prometeme que lo que te diga no cambiara nuestra amistad- asientes con la cabeza, con algo de nerviosismo, quizás en el fondo sabias lo que te iba a decir.
Yo…. –miro al suelo tomando valor y tragándome todo el orgullo- yo… Marceline Abadeer…. Te amo!
Tú me miras sonrojada, me vuelvo a acercar lentamente a ti… acerco mi rostro al tuyo y te beso delicadamente, esperaba que me dieras una bofetada, pero al contrario, fui sorprendida porque correspondías a mi beso, lo hacias cada vez mas fogoso, pero de un momento a otro, paraste y te separaste de mi bruscamente.
-no Marcy, esto no puede ser...- me lo decias con una mirada triste.
-Bonnie, ¿por que?, si ahora me haz dejado claro que tu sientes lo mismo que yo...
-Marceline, tienes que entender, soy una princesa, estoy... tan expuesta, tengo que servir a mi reino, ser un ejemplo, ¿que voy a hacer si mi dulce gente me desprecia por estar con una mujer? mi prioridad es mi reino, no puedo abandonarlos, de verdad... lo siento.
Con un gran dolor en el pecho, las lagrimas comienzas a salir de mis ojos, tu intentas calmarme, pero no habia forma de hacerlo, salgo volando a toda velocidad por tu balcon sin rumbo, me meto en un bosque, con ira destruyo lo que encuentro en mi camino y grito, hasta caer por el cansancio, -estupida princesa!- cae una ultima lagrima y me duermo ahi mismo, en el suelo.
