"Capítulo 4"
Era un 21 de Julio, aún faltaban dos semanas para regresar a clases. Hace tan sólo dos días Tanaka le había pedido que fuera su novia y ella lo había aceptado, sin embargo no sabía cómo debía actuar una buena novia en esas circunstancias. Sí bien ahora eran novios y solían charlar aquellos días por medio de mensajes que se enviaban, sólo había estado en casa sin siquiera verlo. Después de todo, eran sólo niños de secundaria y él era su primer novio. Muchas veces se preguntaba cómo sería estar alado de Kou, pero ahora que lo estaba, se sentía insegura sobre ello. No de lo que sentía, más bien sobre cómo debía actuar frente a él si su relación era distinta a la de un comienzo. Miró la pantalla de su ordenador, no tenía nada que hacer en esos días, tras haber acabado con todos sus deberes. Pero entonces, su celular emitió el sonido tan peculiar que tenía cuando la llamaban. "Debe ser un mensaje" pensó, haciendo caso omiso a su llamada. Sin embargo, el celular no dejó de sonar hasta que estuvo obligada a prestarle atención. Era una llamada de nadie menos que Tanaka-Kun.
—Buenos días, Yoshioka—Habló su novio por el otro lado de la línea.
—B-Buenos días, Tanaka-Kun. —Se sonrojó, escuchar su voz por la mañana se sentía extraño.
— ¿Te he despertado?
—No, he despertado hace unos minutos.
—Ya veo…—Susurró nervioso. —Te llamaba porque…me han regalado unas entradas para asistir al parque de diversiones y me preguntaba si te gustaría ir. Lo siento por lo inoportuno que sonó de eso, debí haberte avisado antes, pero no estaba seguro de cómo preguntártelo…
—No te preocupes, Tanaka-Kun. De todas maneras no tenía nada programado para hoy.
—Eso quiere decir que… ¿Irás, Yoshioka-San?
—Sí, suena divertido. —Sonrió, sintiendo como su corazón latía por tener la oportunidad de verlo de nuevo. — ¿A qué hora es?
—A las 2 en la entrada del parque, si te parece bien ¿O es demasiado temprano?
—Está bien a esa hora, no hay problema. Entonces, nos vemos Tanaka-Kun.
—Sí, nos vemos Yoshioka.
Se dejó caer en la cama, escuchando como su corazón latía frenéticamente producto de lo que sentía en esos momentos. Hace años que no iba al parque de atracciones, la última vez que había ido era con sus padres, cuando apenas tenía once años.
Iban a ser alrededor de las once de la mañana, aún tenía que arreglar sus cosas para llegar a tiempo. Se dirigió hacia el armario para ver que se pondría, no sabía cómo estaría el clima aquel día. Esperaba que fuera un día radiante y cálido, porque usaría un vestido celeste. Luego de tomar una ducha y vestirse, se cepilló el cabello para mirarse al espejo. Sus mejillas no necesitaban rumor adicional, ya que estaban teñidas de rojo naturalmente. Respiró profundo, aún quedaban alrededor de dos horas para su encuentro. Sin embargo, no podía dejar de sentirse ansiosa porque las manecillas del reloj dieran la hora de marcharse.
Kou observaba a las personas que visitaban el parque, ya sea pequeños con sus familias, como novios con sus parejas. Quizás se había apresurado mucho en llegar, no debía haber salido antes de lo previsto de su casa, pero debía admitir que estaba nervioso y ansioso a la vez por ver a Yoshioka. Sí bien se comunicaban por medio de mensajes cada día, era la primera vez que se verían después de que habían aceptado ser novios, suspiró no sabía cómo debía actuar en esos momentos. Tal vez debería haberle comprado flores, pero no sabía si era lo apropiado. Después de todo, esa cita había sido improvisada con ayuda de su hermano mayor, quien le había obsequiado esas entradas. Miró la hora, quedaban aproximadamente diez minutos para las 2 de la tarde. Su corazón latía a mil, quería verla, sería su primera cita con Yoshioka siendo novios…"Tanaka-Kun" escuchó que alguien le decía, nadie menos que la chica de cabello castaño en la que pensaba, corría hacía él con un vestido de color celeste.
—L-Lo siento… ¿Esperaste mucho?
—No, llegué antes de lo acordado. Así que me fue mi culpa.
—Ah ya veo. Creí que me había retrasado. —Suspiró.
—Al contrario, llegas justo a tiempo. —Le dedicó una sonrisa.
"¿A cuál quieres ir primero?" le preguntó Futaba, una vez que se encontraron en el interior del parque, escucharon a lo lejos los gritos de otros visitantes que disfrutaban la montaña rusa. En un abrir y cerrar de ojos, se encontraban sentados junto a otras personas, sintiendo como iban cada vez más alto hasta detenerse en una curva, todo lo que veían era el cielo y oían sus corazones salir. "¿Estás lista?" preguntó Kou nervioso, Futaba asintió dudosa y entonces el carrito que los sostenía bajó a toda velocidad, provocando que todos los presentes gritaran en sincronía. Mientras otros simplemente cerraban los ojos para no ver hacía abajo. Ellos simplemente se unían a la multitud que gritaba, en un momento se vieron tan asustados por la última curva que rieron de sus aspectos.
—Podríamos ir a ese ahora... —Sonrió Futaba, señalando una especie de canoa que recorría circuitos similares a la montaña rusa que habían subido, pero a diferencia de ésta, era un juego de agua.
—Es una gran idea—Asintió Kou, considerando las altas temperaturas que había ese día.
Una vez se encontraron en él, notaron que no había cinturones de seguridad por lo que debían afirmarse por sí mismos, tenía capacidad para siete personas, pero como en esa oportunidad no habían considerado invitar a Naitou y Yumi, tendrían que sentarse con otras personas. En cuestión de segundos, la canoa fue invadida por otras personas, una familia de tres personas, más dos chicas que tenían las mismas facciones, por lo que se infería que eran gemelas. Kou se sentó junto a su novia en el asiento trasero, debían sostenerse de unos fierros que eran indicados por unas flechas. Esta vez no irían primero como en el juego anterior, sino más bien atrás. Sin embargo, sus corazones latían de la misma manera, producto de la adrenalina que corría por sus venas en esos momentos. Tras recorrer alrededor de tres paisajes, llegaron a la cima de la colina. Escucharon los gritos del pequeño chico de nueve años aproximadamente que le decía a sus padres lo asustado que estaba, ellos en cambio lo consolaban diciendo que nada malo le pasaría. Era la primera vez que Futaba se subía en ése, por ello se afirmó nerviosa en el lugar señalado y esperó. Entonces de súbito, la canoa que estaba enganchada en unos rieles, se soltó y salió disparada marea abajo. Consiguiendo quedar empapados por completo. Después de todo, no había sido tan malo como esperaban.
"¿Te ayudo?" le preguntó, viendo como la castaña intentaba salir de la canoa, pero no lograba hacerlo. Ella asintió sin más, tomando la mano que le extendía y logrando salir de ella. No obstante, esos tan sólo milisegundos en que sus manos se encontraron bastó para hacer que corazones latieran a la vez. "Gracias" susurró la castaña, una vez que logró estar afuera, provocando que Tanaka-Kun se sonrojara y apartara su mano de la suya. Sí bien no tenía de qué avergonzarse, considerando que eran novios, pero no podía evitar sentirse así al sentir la calidez de su mano.
En un intento de desviar su timidez, Kou propuso que fueran a otro juego, no sabían a cual de todos los que habían. Pero entonces, vieron los autitos chocadores y ambos supieron que era el indicado, al pasar los minutos, habían olvidado el encuentro que habían tenido sus manos y se dedicaron a disfrutar del juego. Futaba no era muy buena conduciendo, en cambio él parecía dominar aquello, dejando sorprendida a la castaña. Cómo estaban compartiendo el mismo auto, le enseñó cómo debía hacerlo, hasta que lo consiguió. Le encantaba estar con Kou, parecía que ahora su sonrisa no era otro de los mitos por descubrir, porque sonreía mucho más seguido que en un principio. A penas salieron de dicho juego, corrieron hacia otro. Esta vez compartieron un asiento que se elevaba en el cielo, muchos lo llamaban "Fly" por el efecto que daba. En un comienzo sintieron vértigo cuando sintieron sus cuerpos ascender cada vez más alto, pero cuando comenzó se sintieron más livianos. Futaba esbozaba una sonrisa de oreja a oreja, se sentía tan ligera como una pluma, además sentir sus pies en el aire, le daban la ilusión que realmente estaba volando. "Mira Tanaka-Kun" le dijo, dirigiendo su mirada hacía el otro lado del parque, todo se veía pequeño desde ese nivel de distancia, las personas llegaban a ser hormigas desde esa altura, o más bien parecían pequeños muñecos. Kou sonrió también, señalando otras cosas que veían. Se sentía bien estando ahí, no sólo por la sensación de volar, sino porque estaba con la persona que le gustaba. Observó en silencio como la castaña disfrutaba el viaje, se veía tan hermosa, el viento jugaba con sus cabellos provocando que se despeinara, mientras el sol proyectaba su luz en él, permitiendo que sus ojos se tornaran ámbar. Estando con ella, sentía como si el tiempo se detenía sin saber cómo y todos los habitantes que los rodearan desaparecieran por completo, encontrándose sólo los dos flotando en el aire.
Luego de unas horas, Futaba se sentó en una pequeña mesa de madera, mientras esperaba que Kou regresara. Suspiró, apoyó su codo en la mesa y sostuvo su cabeza con su mano para mirar como a la distancia se encontraban dos niños compitiendo por quien tenía más stickers. Los contempló con una sonrisa, eran tan adorables. Pero al mismo tiempo, sintió curiosidad de qué se sentía tener un hermano. Se preguntaba si la relación de Kou con su hermano era buena o si tenían dificultades como cualquier otro. En eso, el dueño de sus pensamientos irrumpió, sentándose frente a ella sosteniendo dos helados de fresa. Lo tomó con cuidado y le agradeció. No sabía si era por la sed que tenían después de haberse agitado tanto a ese día, o por otro motivo, pero sentía que el helado estaba realmente delicioso.
—No había del sabor que querías. Por eso compré de fresa.
—No te preocupes, está delicioso. —Sonrió Futaba—Gracias, Tanaka-Kun.
—Es verdad, está delicioso. —Miró su celular notando que tenía un mensaje. —Oh no me había percatado que eran las seis.
— ¿De verdad? Eso explicaría porque hay menos personas en el parque.
—Sí…
—Oh qué rápido ha pasado la hora.
—Sí, puede sonar tonto quizás…—Se aclaró la voz, tratando de controlar su nerviosismo—pero siento que cuando estoy con Yoshioka-San las horas se vuelven minutos. E-Es decir, no es que realmente sea así, sino que me refiero que el tiempo pasa volando. Es un tontería ¿Verdad?—Fingió una sonrisa y desvió su mirada.
—N-No lo es, porque yo también me siento así cuando estoy cerca de Tanaka-Kun. Creí que era la única que lo pensaba, por eso no había querido decirlo. Entiendo lo que dices, es como si de pronto el día avanzará sin siquiera habernos dado cuenta. Más que horas a minutos, parecieran segundos…no sé cómo explicarlo.
—No tienes que explicarlo, lo entiendo perfectamente. —Ocultó su boca con su puño tratando de desviar un sonrojo, para finalmente mirarla. —Temía que si te decía eso, pensarías que estaba loco. Qué alivio… que no sea el caso.
En el camino de regreso, hablaron sobre sus experiencias en el parque de diversiones, era sin duda una salida que debían repetir, pero a la próxima pensaban incluir a Yumi y Naitou, tomando en cuenta lo enérgicos que eran podrían animar aún más su paseo. Sin embargo, no era lo mismo que tener una tarde solos como aquellas.
El crepúsculo tiñó los cielos de color anaranjado, dando anuncio al atardecer. Caminaron en silencio, sintiendo como sus manos se rozaban a la distancia. Tenía deseos de sentir la cálida mano de su novio otra vez, pero no sabía cómo hacerlo. No podía apresurar las cosas, quizás qué pensaría Tanaka-Kun de ella. Tomó aire, su corazón estaba palpitando de nuevo frenéticamente, casi como el sonido que emitía una locomotora cuando intentaba huir. Entonces de súbito sintió su mano rozar aún más la suya, intentó aferrarse en ese simple roce, pero no fue capaz de hacerlo. Quizás no debía pensar en esas cosas, sólo arruinaría el momento. Por ello, retiró más su mano para ubicarla en un lugar que no molestara, no obstante para su sorpresa sintió la mano de él tomando la suya. Era tan cálida que sentía mariposas revoloteando en su estómago, no era momento de huir, ya que había decidido estar con él. Por ello, se dejó llevar por el momento hasta que sus manos se unieron como si fueran una sola, finalmente el espacio que había entre sus dedos tenía sentido, ya que parecían haber sido creados para ser complementados con alguien más. Antes se sentía vacía, cuando caminaba agitando los brazos sin tener a nadie a su lado, pero ahora ahí estaba la persona que había llenado aquella soledad, que estaba entrelazando su mano con la suya, encajando perfectamente en los espacios.
—T-Tanaka-Kun…
— ¿Qué ocurre? Yoshioka
—Puede que sea inoportuna, pero… ¿Q-Quieres…ir el fin de semana a mi casa?—Musitó por fin, sintiendo el calor en sus mejillas. — Sé que quizás es muy pronto, pero mi madre me ha preguntado esta mañana y no sabía cómo hacerlo hasta ahora. — ¿A qué hora?
— ¿Eh? A las cinco.
—Está bien, ahí estaré —Sonrió.
— ¿De verdad? Sí no puedes, no hay problema…
—Sí puedo, además quiero ir.
—E-Entonces hornearé un pastel. —Declaró, esbozando una gran sonrisa.
—Lo esperaré con ansias.
Se detuvieron frente a la casa de Futaba, sintiendo un gran vacío por haber separado sus manos una vez más. Sin embargo, se despidieron con una sonrisa.
Continuará…..
Hola! ¿Cómo están? Espero que bien, lamento la eterna demora :( pero he estado ocupada con la Universidad. Ahora aproveché de escribir la continuación porque estoy en paro xD En fin, volviendo al fic…su relación es lenta porque ya saben cómo eran Kou y Futaba en esa época. Por lo mismo debía adaptarme a eso, pero en los próximos capítulos espero cambiar eso.
Gracias por pasarse! Espero que les guste y comenten
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