Disclaimer: Todos los personajes del MCU le pertenecen a Mavel y a Disney. A mi me pertenece la idea de la historia y los nuevos personajes que incluí.

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Capítulo 4. Promesas.

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— Capitán Rogers —

Norah se sorprendió al ver al Capitán a esas horas en la oficina central.

— Venía a cerrar, pero me topé con que aún había luz en el edificio —

— Me es más fácil trabajar de noche, y de día tengo muchos pendientes. —

— Lo imagino. ¿Cómo les fue a Wanda y a ti? —

— Bien, New Jersey tiene muchas atracciones, aunque prefiero New York. ¿Y a ti cómo te fue? —

Una sonrisa triste enmarcó el rostro del hombre. Norah se sintió tonta por preguntar cuando lo sabía. El expediente del Capitán hacía un énfasis en las relaciones personales que el soldado tuvo previo a quedar congelado.

— Lo de siempre —

— Usted miente muy mal Capitán. ¿Por qué no se sienta? —

Le señaló una silla cerca de su escritorio, Steve asintió y se sentó.

— ¿Cómo llevas tu estancia en la base? —

— Estos días he podido adaptarme bastante bien, fuera de éste papeleo, creo que llevo las cosas muy bien. —

— Tuviste un buen desempeño en el entrenamiento. Pero a partir de ahora estarás como observadora a mi lado. —

Aquello descolocó a Norah.

— ¿A qué se refiere? —

— Tu misión es cumplir las tareas que hacía Natasha, y ella los entrenaba conmigo. —

— ¿Está diciendo que no soy apta para el trabajo de campo? — Preguntó entre dolida y molesta la chica. Primero la ponía a prueba y ni siquiera habían pasado dos días y ya la sacaba del campo.

— No, lo que quiero decir es que éste no es un trabajo fácil, y aunque tengas buenas habilidades y hayas sido asignada por Fury, no te quiero arriesgar, hasta hace una semana eras una civil cuando todos los chicos han estado en situaciones extremas desde hace tiempo y ni aun así me siento seguro de dejarlos ir solos a la batalla. —

Norah lo miró sorprendida, eso era un golpe directo a su orgullo.

— ¿Mi salud tiene algo que ver en ésta decisión suya, Capitán? —

— No es así… — Steve no sabía cómo decir aquello sin ofender a la chica.

Él había visto cuando las dos chicas regresaron a la base y se dirigió a la oficina donde se había instalado la pelirroja para decirle aquello que había decidido.

— Lo que Steve quiere decir es que no eres una avenger — Hawkeye apareció de pronto en escena, aún vestía su ropa de misión.

— ¿Qué…? Primero me ordenan ir al campo y ahora que no haga nada...— Norah frunció el ceño con dudas y enojo. No es que esperaba que a los pocos días la consideraran uno de ellos pero por lo menos esperaba que dejaran de estar tan a la defensiva.

— Tu estancia fue impuesta por el director de ésta organización, pero solo eso. No eres parte de la iniciativa avenger, solo eres un canal de comunicación y por ello no puedes estar en el campo de batalla. Puede que hayas conocido a Coulson, pero eso no importa ahora. —

— ¿Acaso no he demostrado que puedo aportar algo en las misiones? Digo, no espero ser una avenger pero si parte del equipo —

— Lo eres, pero es más seguro que te quedes detrás con alguno de nosotros — Dijo Steve tratando de animar a la chica.

Norah trató de respirar profundamente. Su misión era mantener vigilados todos los movimientos de Steve Rogers y monitorear el funcionamiento del nuevo equipo de avengers, solo eso. No era su misión ser parte de ellos. Debía enfriar su mente aun cuando considerara sus palabras una ofensa. De pronto la sonrisa de Helena llenó sus pensamientos. Era gracias a Coulson que Helena era feliz con su familia y si eso significaba que debía tragarse su orgullo como pago por esa inocente sonrisa, estaba bien.

— Bien, entiendo — Dijo pero su rostro rojo y contraído decía otra cosa.

— Norah, creo que es lo mejor para todos…— Steve intentaba animar a la chica, pero ella lo interrumpió.

— No digas más, por favor Capitán. — Cerró su computadora portátil. — Supongo que es inútil desvelarme haciendo el papeleo, dado que tendré más tiempo libre. — Se puso de pie.

La chica caminó hasta la entrada de la oficina y se detuvo frente a Hawkeye. Algo le decía que Steve le había dicho lo de sus problema médico y estaba más que segura de que la idea de que no interviniera en las misiones era del arquero.

Lo miró fijamente.

— ¿Quieres decir algo? — Preguntó el hombre con tranquilidad.

— ¿Serviría de algo? — Comenzó a caminar.

Debía alejarse de aquellos dos hombres. Debía ganarse la confianza de Steve y no lo lograría haciendo una rabieta enfrente de él. Salió del edificio y se dirigió a su residencia.

Era la media noche pero no tenía ganas de dormir, así que sacó su celular y observó a sus contactos. Necesitaba hablar con alguien. Cinco días en aquel lugar habían conseguido llegar al límite de su paciencia para no explotar. Clint Barton parecía estar dispuesto a complicarle la vida en aquel lugar.

— Quizás esté despierto — Murmuró la chica mientras apretaba el botón para llamar a Scott. Se sentó en el césped fuera de su residencia.

Mientras el teléfono sonaba recordó su encuentro aquella noche antes de llegar a la agencia de Coulson.

.~~~ Flash Back ~~~.

— Espera, yo te llevo — Scott tomó las su propio abrigo — Nos vemos mañana chicos. — Y salió tras la chica.

Acababa de terminar la reunión con sus compañeros de equipo y Norah se dirigía a su amado departamento. Scott la alcanzó y se ofreció a acompañarla. Iban en silencio en el auto cuando de pronto Norah tuvo un acceso de tos.

— ¿Te encuentras bien? April tiene razón, te ves demasiado delgada —

— Estoy bien… — Decidió cambiar el tema. Nadie de su equipo sabía algo de su salud menguada — Sospecho que Coulson me mandará a una misión a parte de ustedes. —

— ¿Por qué lo dices? —

— Por cómo habló por teléfono. Además se comunicó conmigo, eso debe implicar algo, sabes mejor que yo que Coulson no hace algo sin una razón de fondo. —

— Es cierto —

— Por favor, despídeme del resto si no llego a tener tiempo para hacerlo yo —

— Está bien, no te preocupes… — Dijo mientras aparcaba fuera del edificio donde estaba el departamento de ella. — Norah — La detuvo mientras abría la puerta del automóvil.

— ¿Si? —

— ¿Puedo pasar a tu casa? — El corazón de Norah se sobresaltó ante las palabras del chico.

— ¿Por qué…? —

— Sí tienes razón en lo que dices, no nos vamos a ver en un tiempo y… quiero estar contigo —

— Mejor se honesto y di lo que quieres — Ella intentó fingir indiferencia.

— Quiero estar contigo — Respondió con voz queda.

— Si, por eso te acostaste con media ciudad en París, Turquía, Lisboa y Colombia—

— Es que te quiero, de verdad quiero estar contigo, es solo que ya sabes como soy, no puedo resistirme. Pero si hay una mujer con la que quiero estar el resto de mi vida es contigo —

Norah suspiró cansada. Ya pasaban de las dos de la madrugada. Se sentía cansada y de verdad deseaba creer sus palabras.

— Está bien, ven — Y subieron a su departamento.

Norah respetaba a Scott como líder, siempre los sacaba de problemas y era el primero en meter las manos al fuego con tal de que la misión fuera exitosa o por lo menos hubiera las menos bajas posibles. Siempre se arriesgaba por los demás. Pero como pareja había sido tan descuidado, además de que la engañaba con otras mujeres siempre que podía…

Pero Norah no conocía otro modo de vivir. Él era la persona a la que más amaba y aunque sabía que su relación no era sana, no conseguía alejarlo.

Pasaron la noche juntos y a la mañana siguiente, Norah despertó sola en su cama.

— No sé por qué me sorprendo si ya lo sabía — Dijo con tristeza, se levantó y se dio una ducha. Después cuando estuvo vestida de nuevo, volvió a dormir, tenía que recuperar fuerzas para todo lo que le esperaba para ese día.

.~~~ Fin del Flash Back ~~~.

— Siempre regreso a ti — Murmuró la chica mientras escuchaba los tonos de la llamada.

¿Norah? — Dijo la voz del otro lado del auricular. Se escuchaba somnoliento, parecía que lo había despertado.

— Hola, soy yo —

No creí que llamarías tan pronto

— Bueno, ya sabes, me gusta sorprender —

¿Y cómo va todo?

No sabía qué responder. Las cosas no iban tan bien como deseara, pero no quería ser muy sentimental ni fatalista.

— La misión va en marcha, falta tiempo para saber qué tal van las cosas —

Debe ir muy mal si me estas llamando a estas horas de la noche. A menos de que necesites algo

— No soy convenenciera como tu Scott. Solo llamaba para saludar —

Bien, además te dije que me portaría bien y lo estoy haciendo… aunque no me creas, aún te quiero pequeña

— Me alegra que estés cumpliendo tu palabra. Debo dejarte, solo quería avisar a todos que todo va bien —

Yo les aviso mañana, aunque Mike anda en una misión

— Salúdame a todos —

¿Hay la posibilidad de que podamos vernos?

Norah sabía las dobles intenciones de las palabras de Scott y no tenía la intención de volver a caer. Bastante mal ya se sentía como para sumarle aquello.

— Me temo que no, aun no puedo salir si quiero que todo vaya bien. —

De acuerdo, pero a tu primera oportunidad, llámame. Si me necesitas, estaré ahí. — Dijo Scott con una dulzura que por un segundo descolocó a la chica.

Y es que él de verdad seguía enamorado de ella, pero sabía que la había fallado y que ella estaba en su derecho de irse y hacer su vida, pero si aún tenía la oportunidad de estar con ella, no dudaría en hacerlo. Lástima que ella no le creía.

— Está bien. Adiós —

Adiós

Norah suspiró, no le había ayudado en nada llamarlo, pero antes de seguir pensando en ello, sintió una presencia tras ella.

— Lamento volver a asustarte, es solo que me preocupe un poco de que te fueras tan molesta —

Era Steve. Llevaba consigo dos vasos con café, le ofreció uno a la joven.

— Estoy bien — Dijo tomando el vaso con café. Entonces Steve se sentó a su lado, cosa que sorprendió a Norah pero lo supo disimular.

— Clint también se quedó un poco preocupado —

Norah rió con un poco de burla.

— Si, no dudo que sea la persona que más se preocupe por mí en este sitio —

— Él ha trabajado en SHIELD toda su vida, cuando la organización se vio filtrada por HYDRA fue un golpe muy duro para él. Ahora intenta que eso no se vuelva a repetir con ninguna clase de enemigo. —

— Es que yo no soy el enemigo. Vine a ayudar. —

— Ponte en nuestro lugar y dime si no serías precavida —

Norah miró a Steve. Definitivamente era muy guapo y además se veía tan pacífico a la luz de la luna…

— Supongo que tienen razón — Apartó la vista un poco sonrojada. Aquello a Steve se le antojó tierno.

— En nuestro trabajo la confianza puede ser algo que te cueste la vida, a ti o a tus compañeros —

— Eso lo sé perfectamente — Norah miró las estrellas y dio un largo trago a su café. — Un año después de que me uní al equipo de mercenarios, tuve una misión de espionaje. No debía ser algo difícil, solo observar los pasos de un hombre. Y me confié, creí que me bastaban solo mis habilidades… —

Ella guardó silencio.

— ¿Qué pasó? —

— Ese hombre tenía un guardaespaldas, un compañero más joven pero muy hábil y fuerte. Él fue quien me detectó y me… neutralizó. Estuve a punto de perder la vida si no fuera por mis compañeros que llegaron a tiempo y consiguieron que pudiera escapar. Pero falló la misión, después de aquel momento se borró cualquier rastro de aquel hombre y su compañero. —

Steve observó a la chica. Una sola lágrima escapó de sus ojos y nada más, de pronto creyó que la mente de ella ya no estaba ahí, en el césped de la base militar de los avengers, sino en aquel momento hace tantos años.

— ¿Cuántos años tenías? —

— Quince —

— Eras muy joven, yo a los quince estaba trabajando de lavaplatos en un restaurante de Brooklyn —

— ¿En serio? — Preguntó ella impresionada. Steve había ganado su atención. — ¿Y a los 23 que hacías? —

— A esa edad estaba buscando el modo de enlistarme en el ejército —

— ¿Y ahora qué haces, Capitán? —

— Bueno, a mis más de 90 años estoy buscando a un amigo —

Norah lo miró y le sonrió al soldado.

— Eso suena bien —

— Si, pero no es tan fácil, no cuando él no quiere ser encontrado por nadie —

— Puedo ayudar si tú lo deseas. No soy una avenger pero cuento con contactos de inteligencia en muchos lugares, quizás pueda brindarte algo —

— No deseo poner en otros la carga que llevo —

— Para mí no es ningún problema, Capitán… me gustaría sentirme útil en este lugar —

— Ese favor que debes a Coulson debe ser muy grande para que te sientas así — Dijo el rubio con una gran sonrisa.

— Si lo es, nunca podré estar cerca de pagar la felicidad de Helena — De pronto Caroline se dio cuenta de que habló de más.

Y es que se sentía tan a gusto en aquel momento, solo pensando en la sonrisa de Helena y en la calidez de Steve Rogers, que no supo cómo terminó diciendo aquello.

— ¿Helena? ¿Quién…? —

Norah no quería mentir, pero tampoco quería decir la verdad. Ya le había costado mucho ser honesta con Wanda como para que el mismo día revelara su secreto también al soldado.

— Es una persona que Phill salvó y la puso en un sitio donde está bien —

— Entiendo —

Steve sintió que la chica se puso nerviosa de pronto y pensó que quizás era un tema demasiado personal como para hablarlo con un desconocido. Pero ella le comenzaba a agradar y quizás podría conocerla un poco más y comprobar que realmente ella era lo que decía ser.

— Creo que aceptaré tu ayuda, últimamente no puedo dedicarme tanto como quisiera a la búsqueda de mi amigo. —

Norah lo miró radiante de felicidad.

— Gracias, haré lo mejor posible. —

— Bueno, su nombre es… — Y así Steve puso al corriente a Norah de todo lo que sabía de Bucky.

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Una semana después...

— Vayamos a almorzar — Sugirió Rhodey.

— Si, muero de hambre — Respondió Sam.

Mientras conversaban Wanda notó que Norah se alejaba del sitio, así que corrió y la alcanzó.

— ¿Por qué no vienes con nosotros? — Y antes de que la pelirroja pudiera decir algo más, Wanda la tomó del brazo y caminaron — No te preocupes, la otra semana estaba un poco desorientada y por eso al tocarte esa vez en New Jersey pude ver lo que había en tu mente, pero ya tengo el control de nuevo, en parte gracias a ti —

— Esta bien — Sonrió la chica y caminaron juntas detrás del resto.

Cuando se hubo acabado la comida, Norah esperaba su turno para recibir su postre en el mostrador cuando Visión se acercó a ella.

— Debo agradecer lo que hiciste con Wanda —

— No es nada, pienso que a veces es mejor dejar salir el dolor en lugar de tratar de contenerlo, porque tarde o temprano se desbordará y se saldrá de control —

— Supongo que aun no entiendo por completo las emociones humanas, creí que con buenos recuerdos podría sobreponerse a los malos —

— Eso ayuda, pero lo primero es hacer un duelo ante una pérdida, después, el tiempo y tus seres queridos te ayudaran a salir adelante —

La cocinera puso en la bandeja de Norah una gran porción de gelatina.

— ¿No hay helado? —

— Lo siento, ha habido unos problemas de presupuesto por lo que no podemos darnos grandes lujos —

Norah se desanimó.

— Pero no es tan difícil hacer helado — Decía mientras caminaba junto a Visión de regreso a la mesa — Solo necesitas un bote de aluminio, un poco de hielo, sal y jugo de cualquier fruta —

— Creo que los gustos humanos son extraños al gozar con sustancias un tanto dañinas — Declaró Visión mientras se sentaba al lado de Wanda.

— Bueno, hay peores cosas que una adicción al azúcar — Respondió la pelirroja sentándose frente a ellos.

— ¿De qué hablan? — Preguntó confundida Wanda.

— De que Visión considera al azúcar como una sustancia dañina —

Norah hizo un gesto como si alguien hubiera golpeado su pecho. Esa acción hizo reír a la castaña y Visión no supo cómo interpretar ese gesto. Al ver la confusión de su compañero, la chica Maximoff dejó de reír y procedió a explicar.

— El azúcar no es mala, claro que en exceso produce enfermedades pero en pequeñas cantidades es adecuada, y al parecer Norah no podría vivir sin ella — Dijo Wanda con una pequeña sonrisa.

— Durante mi infancia no podía comer lo que yo quería, pero cuando crecí y fui libre, lo primero que hice fue ir por un helado de todos los sabores, en ese momento supe que ellos y yo tendríamos una larga y feliz relación — Ambas chicas comenzaron a reír y Visión, a pesar de no entender como un humano podría tener una relación con una sustancia que se come, sonrió por ver tan feliz y tranquila a Wanda. Si la chica escarlata consideraba a la nueva como una amiga, él podría hacer lo mismo.

De pronto Hawkeye entró al comedor y se dirigió hasta ellos.

— ¿Han visto a Steve? — Preguntó a nadie en particular.

— No, cuando terminó el entrenamiento se marchó con Sam — Respondió Wanda.

— Bien. Recuerden que deben estar en la nave en una hora. — Y se marchó.

Norah suspiró. A pesar de que Clint ya no la atosigaba con preguntas y recelo, al parecer había optado por ignorarla lo más posible, lo cual era un alivio para la chica.

Esa semana había sido sumamente tranquila, entrenamiento en las mañanas, papeleo en la tardes y tareas de inteligencia con Steve, y a veces Sam, con el fin de dar con el paradero del Soldado del Invierno.

— ¿Te aburres cuando salimos de misión? — Preguntó Wanda un poco tímida. Había notado una gran decepción cuando Norah les comunicó que ya no saldría a misiones con ellos.

— En realidad no, tengo muchos pendientes y para ser sincera — Bajó un poco su tono de voz — Si no voy a las misiones, le toca a Barton o al Capitán hacer los informes y eso me quita mucho trabajo burocrático de encima —

— Espero que el clima no sea tan extremo en Australía —

— Seguro será un poco húmedo — Comentó Visión recogiendo las charolas vacías de comida de los tres.

— Gracias — Dijo al ya no tener que ocuparse de su charola. — Espero que les vaya muy bien, recuerda que no debes pasar de los 15 minutos volando o puedes sufrir una fatiga crónica, Wanda — Le recordó Norah.

Los últimos días habían estado trabajando en canalizar la energía de Wanda para que ella pudiera volar. Y lo había logrado, podía maniobrar y hasta dar vueltas muy cerradas, el problema era que pronto se agotaba y eso la ponía en peligro de caer de grandes alturas.

— Yo estaré apoyándola, no hay de qué preocuparse — Comentó Visión.

Wanda se sonrojó y Norah sonrió abiertamente. Esos dos eran tan tiernos.

Con esa gran sonrisa se despidió de ellos y marchó a su residencia. Ese día había arreglado todo para salir de la base. Era la primera vez en las dos semanas que llevaba ahí que saldría.

Una vez en su apartamento se quitó el uniforme de entrenamiento y se dio una ducha. Había comprado un par de boletos para ir la nueva obra musical Lazarus en el New York Theater Workshop en Broadway. Solamente había informado que iba a salir y que regresaría en la mañana del día siguiente, pensaba pasar a dar un vistazo a su amado departamento, ponerse un lindo vestido e ir al musical, se alegraba de que no le hicieran tantas preguntas, no le gustaba ser muy cuestionada.

Se vistió con unos jens negros, una camisa roja y un abrigo largo café, se calzó unas botas negras, tomó su cartera y salió del lugar.

Pasaba del medio día y parecía que sus compañeros ya se habían marchado, no había rastro alguno del quintjet que solían llevar a misiones en el aeropuerto de la base. Norah llegó al estacionamiento y notó que no había ningún auto disponible.

— Lo siento mucho, agente Winters, me temo que todos los autos están u ocupados o en reparación. —

— Vaya, ¿Entonces cómo llegaré a la ciudad? ¿No pueden darme aunque sea una bicicleta? — Dijo con sarcasmo la chica.

— Puedo ayudarte con eso, dependiendo a donde vayas — La voz de Steve hizo voltear al soldado y a la agente.

— ¿Cómo? —

— Tengo mi moto, y debo hacer algunas diligencias. — Respondió el soldado dándole una tarjeta al soldado, quien se marchó para regresar con una reluciente Harley Davidson.

— Suena bien, solo necesito llegar a la ciudad y puedo tomar el subterráneo o un taxi — Respondió ella tomando el casco que le ofrecía el joven soldado.

— Voy en dirección al Hospital Metropolitano de New York, hay varias bases de taxis y de autobuses en esa zona —

— ¿Es el hospital que está en la calle E 99? — Preguntó Norah mientras tomaba el casco que el joven soldado le ofrecía. Steve asintió. — Me queda perfecto, mi departamento está en la esquina de la primera avenida y la E 90 —

— Bien, entonces marchemos — La chica asintió y se sentó detrás del Capitán.

Todo el camino viajaron en silencio y sin paradas, la pelirroja se percató de que Steve se encontraba muy tenso y parecía tener prisa por los grades topes que pasaron volando, por un momento creyó que su vida había terminado, pero cuando recordó que viajaba con el mejor soldado de la historia, sus miedos mermaron y pudo disfrutar del recorrido.

De pronto algo hizo click en la mente de Norah. Si Steve se dirigía a un hospital con tanta prisa, seguramente era por Margaret Carter, ya que nadie de los avengers estaba herido y habían salido de misión, no se podía tratar de ellos.

Cuando llegaron al hospital Steve se detuvo para que Norah pudiera bajar del vehículo.

— Uff, pocas veces como hoy creí que moriría — Bromeó la chica.

— Lo siento, debo dejarte ya —

— De acuerdo — Nora se sintió un poco desilusionada pero pensó que no debía ser egoísta, Steve estaba ahí para ver a su antiguo amor, no para salir con ella. — Si necesitas algo, tienes mi número de celular y ya sabes donde vivo, en la esquina de la primera y la E 90, es un edificio de ladrillo y muchas macetas. Es en el último piso. — Dijo rápidamente para no ponerse roja, por un segundo se le pasó por la mente invitar a Steve a ir al musical, pero de nuevo, se dijo que él estaba ahí por otra persona.

Norah le entregó el casco y marchó con un sonrisa fingida, no entendía porque le dolió el pecho al pensar que quizás nunca podría tener una cita con un buen hombre como Steve, "De alguna manera siempre termino enredándome con algun patán como Scott" pensó con nostalgia mientras le hacía la parada a un taxi.

En cambio Steve la observó marcharse, se sentía un poco confundido, le había parecido ver una expresión triste de parte de la chica cuando bajó de la moto, pero no entendía el por qué. Volvió a arrancar la moto y se dirigió al estacionamiento del hospital.

Pronto llegó a la recepción y preguntó por el cuarto de Peggy Carter.

— Cuarto 193 — Indicó una recepcionista y sin demora Steve tomó el camino indicado.

En la mañana le habían llamado para avisar que Peggy había sido internada en aquel hospital debido a una complicación respiratoria. Debido a ello le pidió a Barton que lo supliera en la misión de reconocimiento que iban a realizar los chicos en Australia y que duraría alrededor de una semana.

— Me temo que solo podrá verla unos momentos, Señor, la paciente será trasladada hoy en cualquier momento al departamento de enfermedades respiratorias con un especialista y se encontrará en terapia intensiva. — Le informó la enfermera, la cual se marchó dejando a Steve solo con la mujer.

— Hola — Saludó Steve con una sonrisa un poco triste. Ver a Peggy en ese estado le causaba mucho dolor.

— Steve, ¿Cómo va todo? — Preguntó como si nada, tratando de disimular el dolor que le causaba hablar.

— Bien, ¿Y tú? —

— Ya sabes, éste viejo cuerpo que ya no funciona como antes, pensar que llegué a pelear mano a mano con el Comando Aullador y ahora no puedo ni ponerme de pie —

— Sigues siendo la mujer más bella y valiente que he conocido —

— Oh, Steve, siempre tan caballeroso — Sonrió la mujer pero un acceso de tos la invadió.

— Llamaré a la enfermera — Dijo Steve con preocupación.

— No, yo necesito pedirte un favor Steve —

— Lo que quieras, Peggy — Seve tomó su mano. Ella sonrió.

— Pero antes quiero preguntarte algo. ¿Con cuantas mujeres has salido desde que regresaste? —

Aquella pregunta descolocó por completo al soldado.

— He estado muy ocupado, ya sabes, reconstruyendo SHIELD y el nuevo equipo de los avengers — Respondió un poco avergonzado.

— No quiero que te detengas por mi — Peggy lo miró fijamente — Cuando te fuiste, yo tuve que continuar con mi vida, tuve que luchar por ganarme un lugar en un mundo de hombres y de alguna manera encontré a un buen compañero que hizo más ameno el camino de lucha que escogí. Albert, Howard, Jarvis y María fueron un gran apoyo para mi. No te quedes solo Steve, haz tu vida, quiero que seas feliz, eso te pido. Cuida a tus amigos y encuentra una compañera de vida, no te quedes solo. — Otro acceso de tos interrumpió a la mujer. Steve le acercó el agua que se encontraba a un lado de la mujer.

— ¿Peggy? — Preguntó al ver el rostro desencajado de la mujer.

— Oh, Steve, volviste... te ves igual que cuando te conocí, y yo ya estoy vieja, no me veas — Sollozó la mujer.

— Ahora eres aún más bella Peggy, estaré contigo hasta el final... —

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Mientras tanto Norah ya había llegado a su departamento. Lo primero que vio fue toda su correspondencia acumulada en el piso de su entrada, la recogió y la depositó en la mesa, después la ordenaría. Quitó las sábanas blancas con las que cubrió sus muebles para que no se empolvaran. Abrió las ventanas y cortinas para que se ventilara la poca humedad que se empezaba a acumular en el lugar.

Fue a su habitación y se tiró sobre su cama. ¡Como la extrañaba! Miró su reloj y se dio cuenta de que tenía mucho tiempo antes de su musical, así que decidió que aquel día luciría espectacular. Se dio una ducha y al salir procedió a poner un par de pinzas y tubos en su cabello. Después comenzó a maquillarse, con mucha calma.

Cuando estuvo arreglada abrió su closet y comenzó a revisar sus vestidos, los cuales no se llevó a la base avenger porque no iba a hacer vida social allá, iba como agente encubierta. Pero durante los seis meses de su retiro se dedicó a comprar cada prenda que le gustaba así que hasta el momento tenía una gran cantidad de donde elegir. Mientras revisaba la ropa, un vestido azul oscuro llamó su atención, la tonalidad de aquel vestido le recordaba el traje de batalla de Steve Rogers, y sin pensarlo lo tomó y se lo puso. Era un vestido de corte evasé, con un escote discreto y que le llegaba un par de dedos arriba de las rodillas. Eligió unos zapatos que combinaban y un bolso negro. Miró la hora y apenas eran las cinco de la tarde, el evento era a las 8 por lo que decidió ir a cenar antes. Observó su celular y se sintió tentada a llamar a Scott. Cuando su equipo se encontraba activo, Adam y Scott solían acompañarla a ese tipo de eventos, el viejo Adam amaba las artes, por lo que Norah encontró en él a un gran maestro del cual aprendió mucho, sobre todo de teatro y cine. Pero ahora ellos estaban en la base de SHIELD con Coulson y definitivamente no quería volver a caer en los juegos de Scott, pero a final de cuentas él era la persona más cercana a ella. "Debo estarme volviendo loca" Pensó mientras tomaba su abrigo y salía del departamento. Mientras bajaba en el elevador, llamó a Steve.

— Diga — Contestó Steve.

— Soy Norah, llamaba para saber cómo te iba — Dijo mientras salía del elevador.

— Bien, voy de regreso a la base —

— Oh — La decepción volvió a hacerse presente en Norah. — Yo pensaba que quizás podríamos cenar, pero está bien, si no me doy prisa no llegaré al teatro, nos vemos luego Steve — Y colgó. Su rostro se puso rojo de la vergüenza, jamás se imaginó invitando a salir a un hombre como Steve Rogers, definitivamente algo estaba mal en su cabeza. Salió del edificio y pidió un taxi al cual le indicó que la llevara al New York Theater Workshop.

Mientras tanto Steve bajó su celular y miró el horizonte. En realidad se encontraba en el techo del hospital, estaba observando el cielo comenzar a pintarse de naranja.

— Se oía un poco decepcionada — Dijo en voz baja Steve. Siendo sincero, no tenía ganas de hacer nada, solo de manejar sin un destino. Le dolía tanto ver a Peggy sufrir, le dolía pensar en la vida que podrían haber tenido, se quebraba su corazón con solo pensar que nunca pudo llegar a su cita para bailar. Guardó su celular y decidió que sí regresaría a la base, tal vez un poco de boxeo lo cansaría lo suficiente para poder dormir, cuando de pronto las últimas palabras que le dijo Peggy antes de que llegara la médica, le llegaron a la mente:

"Tuve una vida feliz, prométeme que tu también serás feliz"

— Tengo miedo, Peggy, miedo de volver a fallar como te fallé a ti y a todos, porque al fin y al cabo mi sacrificio no fue suficiente para darle paz al mundo. — Dijo y dio un golpe en la pared dejando en el proceso un gran agujero.

Miró su celular de nuevo, quizás Norah se había mostrado decepcionada porque tenía algún interés en él, ¿Pero cómo saberlo? Además él mismo no sabía que sentir, si estar alagado o algo. Y entonces una imagen del rostro de Sharon llegó a su cabeza, se sentía en paz cuando estaba con ella. Sharon lo escuchaba y lo hacía sentir importante, lo apoyaba pero a pesar de todo, no conseguía poder dar el siguiente paso en su relación. Sabía que aquello le molestaba a ella pero es que Steve no se sentía seguro de querer establecerse aún con ella. No sentía lo mismo que cuando conoció a Peggy.

Norah le agradaba y hasta había llegado a encontrar lindas algunas reacciones de ella, pero aún estaba la duda de quién era, quizás aquella comida sería una buena oportunidad de enterrar las dudas. Además un buen Capitán debía conocer a todos sus hombres, y más a ella que estaba cooperando en la búsqueda de Bucky. Se le hacía un poco sospechoso el gran ímpetu que tenía ella por encontrar a su amigo.

— Una cena no estaría mal. — Dijo mientras llamaba a la base de los avengers y pedía que le indicaran la dirección en la que ella se encontraba.

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Mientras tanto Norah llegó al teatro donde sería la función, pero el restaurante que estaba enfrente y donde ella planeaba comer, estaba cerrado. Así que empezó a caminar buscando un sitio acogedor. Un rato y una cuadra después, encontró un pequeño restaurante llamado The Wren, donde encontró y se sentó en la barra. Ordenó una ensalada, un filete de la casa y una buena botella de vino. Había dejado su hábito de beber una copa en las noches debido a que en la agencia no se permitía el alcohol en las residencias. Mientras esperaba su orden un hombre llegó a sentarse a su lado.

— Buenas tardes, Señorita ¿Desea un poco de compañía? — Preguntó un hombre como de 30 años, con barba y un gorro para el frío.

Norah lo miró y se alzó de hombros.

— No me interesa, realmente — Respondió mientras le servían su primera copa y bebía un sorbo.

— ¿Espera a alguien? — Preguntó el sujeto.

Norah lo miró. Sabía que no tenía por qué responder, pero no quiso parecer grosera.

— No, solo mato el tiempo con un buen corte — Respondió señalando el menú.

— Yo ya comí, pero me gustaría invitarle una copa —

— Lo siento, ya tengo mi vino favorito y seguramente me ofrecerán otro cuando llegue mi plato, así que es mucho vino por una noche — Respondió sin mirarlo y sacando su celular.

Sin embargo, sin previo aviso escuchó el sonido de un arma apuntándole en la cabeza.

— Quise ser amable, linda —

Las personas que estaban cerca gritaron y comenzaron a salir del lugar.

— ¿De parte de quién vienes? — Preguntó Norah sin moverse un ápice.

— Eres buena escondiéndote, pero no olvidaré que mataste a mi hermano hace un año —

— No es por ser descortés, pero ¿Quién era tu hermano? — Preguntó un poco confundida la chica y aprovechó el enojo del sujeto para meter su mano discretamente a su abrigo y tomar su arma.

— Saca tu mano de ahí, si veo un arma, dispararé antes de que tu puedas hacerlo — Ella asintió y sacó lentamente su mano, bien, aun podía golpearlo con su celular y ganar tiempo para inmovilizarlo, solo necesitaba una distracción por parte de él. — Quién diría que una noche cualquiera me encontraría a la famosa Winters, decían que frecuentabas Broadway pero nunca te encontré... realmente quiero que sufras por lo que hiciste — De pronto el sujeto con su mano libre sacó otra arma y disparó hacía la cocina, donde se escondían el cheff y los meseros.

— Hey, tu asunto es conmigo, vamos, apúntame a mi — Dijo Norah, aquel sujeto parecía ser un simple matón pero no bajaba la guardia.

— Pero no te preocupes, tu irás conmigo y te daré el tiro de gracia después de divertirnos un rato — Dio un paso hacía Norah. — Vamos, camina —

Pero antes de que ella pudiera hacer algo, una persona golpeó al sujeto, cosa que aprovechó Norah para quitarle las dos armas y buscar entre sus ropas si tenía más.

— ¿Está bien? — Preguntó un hombre joven castaño con gafas negras y un bastón.

— Si, ¿Quién eres? — Preguntó Norah sorprendida, al parecer aquella persona era ciega. En ese caso ¿Cómo había golpeado de manera tan certera a aquel sujeto?

— Mi nombre es Matt Murdock. Iba pasando por fuera cuando me percaté de que había gente corriendo y pidiendo ayuda.—

— Gracias Matt, yo soy Norah — La chica le estiró la mano y el hombre la estrechó.

Sin embargo, para sorpresa de Norah, Steve apareció por la puerta del local.

— ¿Qué sucedió aquí? — Preguntó el soldado con gran preocupación.

— Un sujeto me atacó, pero el señor Murdock me ayudó — Dijo Norah.

— Se lo agradezco — Dijo Steve estirándole la mano al hombre, pero él hombre no consiguió a la primera sostener la mano del Capitán por lo que el rubio se dio cuenta de que se trataba de una persona ciega.

— No fue nada. Pero debo irme, tengo una cita con un cliente — Dijo Matt colocando bien sus gafas y tomando el bastón de nuevo. — Por cierto, si alguna vez necesitan un abogado, soy parte de un pequeño buffet, les dejo mi tarjeta — Matt entregó la tarjeta a la chica y se marchó.

— ¿Te ayudó él? — Preguntó sorprendido el soldado.

— Si, aún no entiendo cómo supo donde golpearlo, realmente lo dejó inconsciente — De pronto asimiló que Steve Rogers estaba ahí, a un lado de ella — ¿Qué haces aquí? Creí que ya te dirigías a la base. —

— Bueno, me pareció que una buena cena en Broadway no me caería mal, aunque creo que quizás ya hubo mucha conmoción aquí —

Sin embargo, los trabajadores del local no les dejaron irse, le agradecieron a Norah por detener al asaltante, ya que creían que los iba a robar y les invitaron a cenar ahí, así como el hecho de que la cena de Norah ya estaba casi lista. Cuando la policía recogió al sujeto inconsciente, la cena de Norah y Steve estaba lista.

— ¿Y qué fue lo que ocurrió? — Preguntó el rubio.

— Ese sujeto dijo que asesiné a su hermano, creo que debió ser en alguna de mis últimas misiones — Se encogió de hombros mientras bebía un poco de su vino.

— ¿Qué clase de misiones hacías? — Preguntó un poco extrañado.

— Bueno, cualquier cosa que alguien pudiera pagar. — Norah se quedó mirando el techo — Creo que ya sé de dónde era su hermano — Steve la miró invitándola a continuar.— Hace un año el jefe de la mafia italiana en New Jersey nos contrató para limpiar una zona de cualquier evidencia. Generalmente ellos hacen sus propios trabajos sucios, pero en esta ocación se encontraban desesperados porque estaban bajo una investigación del FBI, y al mismo tiempo un cartel rival empezaba a quitarles terreno, y no podían hacer nada sin delatarse, así que nos pagaron para recuperar sus territorios. Quizás su hermano era alguno de los sujetos a los que sacamos de New Jersey. — Respondió la chica. — Debes odiarme, ¿no? —

Steve se sorprendió ante lo dicho, precisamente por un momento pensó en que aquel trabajo era desagradable, pero no quería iniciar un conflicto con la chica.

— Sé que las cosas que hacía van en contra de todos los principios de justicia por lo que peleas, Steve — Norah miró su ensalada — Pero era lo único que sabía hacer, no podía trabajar con la policía porque era buscada, pude quedarme en SHIELD pero mi equipo era la única familia que conocía y ellos no iban a abandonar esa vida y yo no los iba a dejar solos. —

— No intento juzgarte, me alegra que ahora estés con los buenos —

— Bueno, el director prometió limpiar mi historial, eso sin duda es un buen incentivo — Norah sonrió de manera radiante y Steve se percató por fin del look y el elegante vestido que la chica llevaba. Entonces fue turno del soldado para sentirse sonrojado.

— ¿A qué obra de teatro irás? —

— Se llama Lazarus y es dirigida por Ivo Van Hove, deberías venir conmigo, es un musical con música de David Bowie —

— Oí su disco de The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders froms Mars —

Norah sonrió.

— Ese es mi disco favorito, insisto en que deberías venir, siempre tengo un boleto extra. — Murmuró ella.

— De acuerdo, veamos qué tal — Steve sonrió.

No. Tampoco se sentía con Norah como alguna vez se sintió con su primer amor. Peggy siempre hizo lo correcto y nunca se rindió. Y la mujer que estaba frente a él parecía más bien una especie de sobreviviente, una náufraga. Tal como se sentía él en el siglo XXI.


Hola

¿Qué les pareció el capítulo? Hoy tuvimos un pequeño cameo de Matt Murdock aka Dearedevil.

¿Debería integrarse a la historia? ¿Subí el capítulo muy pronto?

Por cierto que un dato curioso es que la mayoría de los lugares, calles, locales, etc. son lugares reales, definitivamente New York es muy interesante para mi y me la paso en google maps encontrando lugares para mi historia :)

Además, quise hacer un pequeño homenaje a David Bowie, quien como todos saben, murió el 11 de enero pasado. Fue una gran pérdida, pero seguirá vivo por siempre en cada una de sus creaciones. Y sí, la obra Lazarus es real, y es la secuela de la película que protagonizó David Bowie en 1976 titulada El hombre que cayó a la tierra del director Nicholas Roeg y que cuenta la historia de un personaje llamado Newton, un extraterrestre desorientado que aterriza entre nosotros en busca de la salvación para su planeta deshidratado. La obra se sitúa cuarenta años después del filme, y seguramente es una obra maestra, pues Bowie ayudó en la elaboración del guión y la obra contiene música suya.

¿Reviews?

Saludos.

martes 09 de febrero del 2016