¡ASI ES SEÑORES! Y señoritas claro… ¡HOY ES DIA DE ACTUALISACIONES!

¡Y…! Si hacemos un pequeño conteo, es solo un par de semanas de semanas después de mi última actualización. Me siento muy satisfecho con cada capítulo y me muero por leer sus opiniones, ya saben; saber que opinan, que les gustaría ver, que puedo mejorar… Todo eso

Perro: Y Reviews dejar… muy importantes los Reviews ser.

Ok maestro Yoda, tranquilo… Ve a buscar algún joven para enseñarle el lado bueno…

Sin más distracciones los dejo para que disfruten de un nuevo capítulo!

Capitulo 3:

"Ansias"

Al día siguiente las clases no parecían tan importantes para Max, o al menos esa era la impresión que tenían Marissa y Linus. Ambos se miraban confundidos, el rubio no era de los que se descuidaba en sus estudios, claro que se distraía como todo adolescente pero esto ya rallaba en la exageración.

Por dentro, Max, no podía dejar de preguntarse que estaría haciendo Sharkboy en ese momento; también le preocupaba un poco, ¿podría su amigo escualo quedar atrapado en una red de peca? No, eso era ridículo… Pero, ¿y si chocaba con la proa de algún barco? Nahh, Sharkboy no era tonto… Y si-

-¡Ey Max!-Linus casi le saca los pulmones con la palmada que le dio para llamar su atención.

-Auh-uh…-Su reclamo no pudo ser más patético mientras intentaba recuperar el aliento.

-¿Se puede saber dónde has tenido la cabeza metida?-Como respuesta se llevo una mirada enojada de Max-¡¿Qué?! Eres tu el que parece estar en las nubes-

-No es verdad-

-¿A no? ¿Qué vimos hoy en clase de francés?-

-Verbos en pasado continuo-

-Max…-Linus le rodeo por los hombros con el brazo mientras caminaban-No tenemos clases de francés.

Max tuvo que soportar ser chinchado por su mejor amigo todo el rato.

La verdad es que sabía que habría sido mucho más simple explicarle él porque estaba tan distraído ese día. Pero tenía dos poderosas razones: uno, no estaba seguro de cómo reaccionaría Linus si le decía de la inesperada visita de Sharkboy; y dos, por alguna razón que no lograba llegar a concretar, no quería decirle.

Una parte de él no paraba de desear que la estadía de Sharkboy en el planeta, si eso sonaba extraño, fuera un secreto que solo el conociera. En serio, no tenía idea de porque; solo quería… quería que fuera algo solo suyo ¿tiene sentido? ¿No? Tranquilos, tampoco lo tenía para Max.

Lo peor de todo es que su capacidad de concentración continuo yéndose a pique. Tanto que de no ser por Marissa habría terminado sin calificación en su clase de literatura. Todo lo contrario a Linus, que se aprovecho para bombardearlo con balones en el juego de quemados durante gimnasia. Para el final del día estaba exhausto, adolorido y con demasiada tarea, sin ninguna idea de cómo hacerla, vale agregar.

-¿Cómo te fue cariño?-En casa su madre preparaba la cena cuando entro.

-Bien…-

-Waoh, eso sonó muy convincente-

-Iré a ducharme-En verdad que no quería terminar en una conversación con sus padres. Si no terminaría poniendo en evidencia que algo le pasaba… Aun cuando se negaba en aceptar que le pasaba algo.

¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤¸,

Por la tarde prefirió tomar una larga ducha, y algo incomoda. Por alguna razón mientras se juagaba el cabello recordó que el día anterior Sharkboy había estado ahí mismo. Una sensación estúpida, si se lo reclamaba a sí mismo. Fue directo a su habitación para intentar hacer sus deberes.

Milagrosamente pudo adelantar más de la mitad. Finalmente ese odioso bloqueo estudiantil empezaba a pasársele, ahora solo era cuestión de esperar a que pudiera mantenerse así, si no es que quería terminar otra vez bajo una montaña de balones de goma rojos cortesía de su mejor amigo.

Ahora todo lo que quería hacer era dormir y descansar. Seria sábado cuando despertara y planeaba pasarlo jugando video juegos. Si, sonaba a un buen plan, tal vez invitara a Linus a quedarse. Si, su fin de semana sonaba cada vez mejor.

Cuando se despertó se sentía de maravilla. Bostezo, se estiro a todo lo largo que era y pudo sentir el aroma a tostadas recién hechas provenir de la cocina. Adoraba despertar así, se lavo y bajo a la cocina con toda la calma que podías sentir en un sábado por la mañana. Su padre estaba sentado en el sofá con una taza de café en las manos viendo las caricaturas y su madre, al parecer, estaba en la ducha. Eso le dejaba la cocina para él solo.

Se preparo un sándwich de jamón y sirvió un vaso de jugo, entonces fue a sentarse junto a su padre para ver la televisión juntos.

-¿Y qué tienes planeado hoy hijo?-Le pregunto mientras hacia algo de zapping.

-Terminar la tarea y jugar video juegos-Dijo sencillamente antes de dar un bocado a su comida.

-Suena bien…-Su padre le despeino cariñosamente-Tu madre y yo saldremos más tarde, quiere ir a visitar a tu abuela.

-¿Por qué no voy yo también?-

-Porque se torció la cintura, tu madre quiere ir a ver que este bien-Dijo su padre-Así que a menos que quieras tomar mi lugar y ponerle pomada-

-¡Que les vaya bien!-Y Max desapareció escaleras arriba. Haciendo que su padre se carcajeara mientras seguía cambiando de canal.

Una hora después Max se despedía de sus padres en la puerta de la casa; su padre calentaba el auto mientras su madre le recordaba no dejar las llaves abiertas, limpiar la cocina, cerrar por la noche, en fin, lo de siempre cada vez que ellos salían y dejaban a su hijo en casa.

Bien se quedo solo Max conecto su consola de Play Station 2 al televisor de la sala, cocino una bolsa de palomitas en el microondas y un enorme vaso con soda, estaba listo para pasar toda una tarde de sana vaguedad adolescente jugando y comiendo comida chatarra. Primero pasaría de nivel en un par de juegos y luego llamaría a Linus, sabia de sobra que su amigo no se levantaba sino hasta el medio día en los fines de semana.

El rato paso rápido, sus palomitas se acabaron y tiro el control a un lado, se levanto con la clara intención de cambiar el CD de la consola, que estuviera perdiendo en el juego no tenía nada que ver. Miro el reloj en la pared de la sala y ya marcaba las doce treinta, justo a tiempo.

-Hora de llamar a Linus…-Nunca entendió porque el teléfono estaba en la cocina, tal vez porque a su madre le gustaba hablar por él sentada en el comedor con una taza de café. Pero aprovecho el viaje para servirse otra ración de soda; descolgó el teléfono y marco el numero. Mientras esperaba le pareció escuchar algo. Se giro hacia la puerta de la cocina y no vio a nadie.

Toc… Toc toc…

-¿Hola?-No veía a nadie por la ventanilla de la puerta pero si había una sombra debajo de esta. No recibió respuesta alguna pero prefirió asegurarse, colgó el teléfono y se acerco a la puerta-¿Quién está ahí?

Toc…

Definitivamente había alguien tocando la puerta. Lentamente abrió y… no había nadie. Genial, se había preocupado por nada; seguramente algún tonto jugando a "tin tin-corre". Iba a cerrar la puerta pero algo lo detuvo:

-Max…-Sharkboy estaba en el suelo, a un lado de la puerta, tirado con la espalda apoyada contra la pared. Su vos apenas salió y no paraba de sujetarse el costado.

-¡Sharkboy!-Le extendió la mano, lo ayudo a incorporarse y entraron, él prácticamente cargando al otro, dejo a su amigo en una silla y pudo apreciarlo mejor-¡¿Qué te paso?!-Sharkboy parecía estar a medio camino entre la palidez y un extraño bronceado verdoso, tenía los labios azules y estaba temblando. Por puro instinto Max puso el dorso de su mano en el cuello del otro y sintió su temperatura: ¡estaba hirviendo en fiebre!

-T-tengo frio…-Su vos seguía siendo cansada y no paraba de abrazarse.

-Vamos, arriba, tienes que cubrirte-Paso el brazo de Sharkboy sobre sus hombros y él lo rodeo por la cintura con su otro brazo. Subieron hasta su habitación donde hizo que se recostara en su cama, a continuación lo cubrió hasta la barbilla con la cobija, apago el aire acondicionado y fue a buscar otra frazada en su armario.

-Tengo sed…-

-Te traeré agua; quédate aquí mientras vuelvo-Le dijo mientras le ponía encima la frazada extra.

Antes de salir no pudo evitar volver a revisar la temperatura el chico tiburón. Seguía caliente. Se apresuro a bajar y buscar en el botiquín del baño; saco de una caja un par de antibióticos, eran las mismas pastillas que su madre le daba cuando él se enfermaba. Fue a la cocina y sirvió un vaso de agua.

Al volver a la habitación vio a Sharkboy aun tendido sobre la cama. Debía de ser grave si había durado tanto tiempo quieto:

-Ven, tienes que tomar esto-Le ayudo a incorporarse, aunque tuvo que ponerle la pastilla en la boca, no tuvo ningún problema en que se bebiera toda el agua a pecho.

-Mas…-Murmuro con los ojos cerrados mientras Max lo ayudaba a recostarse de nuevo.

-Luego, por ahora tienes que domar-Se quedo impresionado por la rapidez, ni siquiera se había levantado del borde de la cama cuando la respiración de Sharkboy ya estaba acompasada, su pecho subía y bajaba pausadamente, sus ojos cerrados y la boca ligeramente abierta. Su expresión estaba tan calmada, que de no ser por su color tan enfermizo y el sudor en su frente Max habría podido quedarse a verlo allí todo el día-¿Qué estoy pensando?

Agito la cabeza y se apresuro a salir de la habitación. No tenía tiempo para pensar tonterías; fue directo a la cocina y pensó: ¿Qué era lo primero que hacían sus padres cuando el enfermaba? ¡Llamar al doctor!

-Si claro…-Dijo sarcástico al aire-"Ey doctor, el es mi amigo enfermo; si tiene aletas, branquias y colmillos, es que es medio tiburón"…

Mala idea; no podía llamar a un medico. Sharkboy era responsabilidad suya. Bueno, no tenía idea de que podría enfermar a un tiburón. Por el momento su mejor plan era preparar algo de sopa de pollo instantánea para cuando su amigo despertara.

-Mmmm…-No estaba seguro de si a Sharkboy le gustaría, o si al menos la habría probado alguna vez, pero no se le ocurría nada mejor.

Un par de horas después, mientras revisaba en internet algo que pudiera decirle que podía causarle fiebre a un tiburón, que siendo un animal de sangre fría resultaba bastante difícil. Estaba a punto de lanzar su laptop a un lado cuando escucho a su espalda:

-Hola…-Se giro de golpe, tan rápido que hasta se lastimo un poco el cuello, y vio al moreno allí parado en el marco de entrada, lucia ligeramente mejor y llevaba una de las frazadas encima de los hombros.

-¡Sharkboy!-De un golpe se levanto y lo alcanzo, bajo la mirada sorprendida del moreno le tomo la temperatura con la mano-Sigues con temperatura, no puedes esforzarte…-El tiburón se sorprendió de la fuerza con que Max lo jalo e hizo sentar en una de las sillas de la mesa, antes de ir hacia la sopa y recalentarla en el microondas. Un minuto después el chico tiburón tenía un tazón humeante de sopa instantánea en frente y una cuchara en la mano-Come.

-Gracias…-Jamás imagino que Max podría llegar a ser tan autoritario, por no decir mandón. Y le abría encantado chincharlo un poco con eso de no ser porque esa dichosa sopa olía muy, pero que muy bien. Al diablo la cuchara, tomo el tazón y la tomo toda a pecho-¡Wauh! Eso sabía bien, ¿Qué era?

-Sopa de pollo, ¿aun tienes frio?-

-Un poco-Respondió mientras se acomodaba la frazada.

-¿Cómo es posible que te enfermaras?-Dijo Max sin creerlo-¡Comes pescado podrido!

-Ey, un par de semanas no hace "podrido" al pescado-Rebatió el moreno. Pero solo recibió una mirada escéptica de su rubio creador-¿Qué?

-¿Cómo, enfermaste?-Repitió Max, muy despacio, como si hablara con un niño pequeño.

-No lo sé-Dijo al borde de la exasperación-Solo estaba nadando cerca del muelle, el agua sabia extraña; y de repente empecé a sentirme enfermo… Por eso vine.

-¿Estuviste nadando, cerca del muelle?-Repitió Max-¡ES ALLI DONDE ACABA EL DESAGUE DE LA CIUDAD! ¡Sin contar todo el combustible de los barcos! ¡Es el agua más contaminada de todo el océano!

-…-Sharkboy ni siquiera podía reaccionar. Era como tener a Lavagirl en frente cuando le reclamaba, solo que rubia y ligeramente más aterrador.

-¡Ya que estabas, ¿por qué no fuiste también a nadar en un derrame petrolero?!-

-Max…-

-¡O mejor! ¡Tenemos algo de cloro en la cochera, si quieres te preparo un batido con algo de gasolina también!-

-…-

-¡¿Se te antoja también un poco de cianuro?!-

-¡Max!-Sharkboy no pudo resistirse a inclinarse hacia adelante y dejar su cabeza apoyada en el mentón-Por favor…-Agrego con calma y los ojos cerrados-Me duele la cabeza…

-¡…!-El rubio tuvo que callarse el resto de su reclamo. Mejor se calmaba, si seguía así terminaría golpeándolo con una sartén en la cabeza; lo que Sharkboy necesitaba era descanzo y silencio.

¡RINNNGGGGG RINGGGGG RINNGGGGG!

-¡AGH!-En cualquier otra situación ver al rudo chico tiburón irse de lado en la silla por culpa del teléfono sonando demasiado cerca de su oído habría resultado divertido; ahora resultaba algo cruel… Está bien también un poco divertido, solo un poco.

-Ve arriba y acuéstate otra vez…-Le dijo a la vez que lo ayudaba a levantarse-¡Y arrópate bien!-Agrego viéndolo subir las escaleras. Entonces contesto el teléfono-¿Hola?

-¡Max!-Del otro lado podía escuchar la vos de su padre.

-Ah hola, ¿ya llegaron con la abuela?-

-Sí, más o menos…-La señal podía escucharle algo débil-Escucha Maxi, aquí esta cayendo una tormenta de los…-La estática le ahorro el juramento que daba su padre-… y el reporte del clima no es muy esperanzador… solo?

-¿Dicen que no regresaran hoy?-Pregunto tapándose el otro odio.

-No; ¿crees que estarás bien?-

-Si papá, estaré bien… saludos a la abuela-

-¡Te queremos hijo!-Y la llamada se cayó. La verdad Max no envidiaba a su padre, la abuela podía llegar a ser bastante pesada con él.

Por otra parte no podía creer su suerte. Sharkboy podría quedarse esa noche y no tendría que preocuparse por darles ninguna explicación a sus padres. Estaría solo toda la noche con su amigo. Claro que tendría que seguir cuidándolo pero estaba bien con eso… Solo quería saber una cosa:

¿Qué era rara sensación de vacío en su estomago?

Continuara…

Saben, estoy muy animado por cómo va todo… Ustedes que opinan?