Nueva york, 2016.

Había sido un día complicado en la oficina. Dos de mis mejores creativos se habían asociado y renunciaron para abrir su despacho de diseño, llevándose a 3 de mis clientes más importantes. Soy dueño y director de una importante agencia de publicidad, con más de 150 colaboradores. Lo único que deseaba era tomar unas cervezas bien frías disfrutando de un buen partido de hockey. Me dirigí al TGI Fridays más cercano y trate de relajarme un poco. Había sido una semana complicada por el trabajo y en mi vida privada lo mismo, desde que recibí esa llamada de mi hijo extraña y luego esa cena con el exnovio de mi mujer... Pedí un Wiski, la cerveza no me serviría para un tema tan complicado.

Mimi, la mujer que amo, mi mejor amiga, la madre de mi hijo… no es mi mujer. Si bien, no sale con nadie, tiene toda la libertad de hacerlo, así como yo. Cuando se embarazo de Rich y sobretodo los primeros dos años andamos, luego ella me dijo que no era justo para mi estar con una mujer que no siente lo mismo y que lo mejor era que no nos comprometiéramos, que le demos una familia a Rich pero sin ataduras y accedí, sabía que ella se dedicaría al niño y no saldría con nadie. Si nos hemos acostado de eso 5 veces en estos años ha sido mucho, pero me fascina, la deseo y ahora que sé que Yamato está en la ciudad me entró un gran miedo a que ella se fije en él de nuevo.

-¿Te molesta si me siento aquí? No me gusta beber sola.- Voltee para ver a una bellísima chica rubia con traje sastre de pie junto a mí, probablemente banquera en su hora de comer.

-En absoluto- tomó asiento y se llevó a la boca su Martini.

-¿Un día difícil en el trabajo?- Rodé los ojos y ella dibujo una sonrisa.-Apuesto que la mitad de los que estamos aquí lo tuvimos ¿Casado?

-No- su sonrisa se ensanchó aún más.

-Que interesante y que suerte la mía, tal vez pueda verte más tarde después de que salga del trabajo-Su copa ya estaba vacía, saco una tarjeta de presentación y me la entregó- Ya se me ha hecho tarde, pero llámame, salgo a las 6, tal vez podamos platicar un poco y pasarla bien-Me guiñó el ojo coqueta- Nada que la compañía de una bella mujer no pueda mejorar

Le sonreí y guarde la tarjeta en mi bolsillo -Tienes mucha razón en eso.-Ella me dedico una última sonrisa antes de alejarse. Cuando ya no la vi dejé la tarjeta sobre la mesa y me dirigí a buscar a una bella mujer. Mientras manejaba llamé al celular de Mimi, estos autos modernos son una maravilla.

-Hola Meems ¿Estás en casa?

-Hola Mike, si aquí estamos –Su voz me transmitía sorpresa y algo de ansiedad.

-¿Rich hace tarea? Me había platicado que debía ponerse las pilas.

-Ahora está como loquito con la música por un concurso de bandas en la escuela. Justo anda terminando de sacar su canción en guitarra.

-Siempre si lo metiste a las clases…-Esa Mimi siempre había sido una madre de primera, procuraba que Rich tuviera la mejor formación y pese a su carrera siempre buscaba tiempo para llevarlo a sus clases

-No exactamente- Titubeo un poco antes de seguir- Se topó a Yamato saliendo de clases y están los dos ahora descifrando las notas y eso…- Eso me tomó en curva, incluso casi choco al frenar de golpe en una luz roja.

-¿Yamato está ahí?- ¡¿Qué coño hacia ahí?!

-Sí, trajo a Rich de la escuela en plena lluvia, como no paraba de llover se quedó aquí y hace como una hora que empezó a ayudar a Rich con su canción, ya no les debe faltar mucho…¿Mike?... ¿Estás ahí?

Respire profundo y trate de sonar lo más ecuánime posible.

-Sí, andaba cerca y pensaba pasar a saludarlo, pero creo que iré más tarde, aún tengo trabajo pendiente.

-¿Vienes a cenar? Prepararé una lasaña a los tres quesos, ven.

-¿Cena para cuatro otra vez?-Fuck, no quería que sonara como sonó.

-Michael que..

-Voy a las 8, entro a junta, te veo más tarde- la interrumpí y corte antes de que terminara ese "Michael que te pasa" que no iba a poder explicar.

Gire la dirección y llegué a mi departamento. Me tire sobre la cama y comencé a divagar en mil pensamientos. ¿Qué me pasaba? Era obvio que me molestaba que Ishida pase la tarde con mi familia, estaba celoso, mucho. No quiero a Mimi cerca de él y menos a Richard. Me arrepentí de no haber conservado la tarjeta de la rubia, en 15 minutos daban las 6 y un buen revolcón me vendría de perlas.

8:45

Me quedé dormido y ya era tarde. 5 llamadas perdidas de Mimi, oh diablos… un mensaje de voz.

-Michael ¿Dónde estás? ¿Vendrás? Son las 8:30 y mañana tiene clase Richard, cenaremos de una vez…-se escuchaba enojada.

Tome mi abrigo, llaves y me dirigí hacia su departamento, con suerte y poco tráfico a las 9:25 ya estaba ahí.

Toqué y Rich abrió la puerta ya en pijama.

-Hola papá, ¿Por qué tan tarde? Ya cenamos… ¿Dónde estabas?

-Rich, dale un beso a papá y a la cama, mañana te levantas temprano y no quiero que te vuelva a dejar el autobús.-Mimi igual estaba ya en pijama, con su bata cubriéndola. –Te guardamos la cena ¿Te la caliento?

-Sí, gracias- Se dio la vuelta y se dirigió hacia la cocina, como había pensado estaba un poco enojada. Rich me volteo a ver extrañado a lo que solo le indique su cuarto con la cabeza y aunque no muy convencido, me dio un beso y se fue a acostar.

Ya en la cocina Mimi sacaba la cena del hornito eléctrico. Me sirvió y se sentó a acompañarme en silencio.

-Está muy rica, te quedo muy bien.

-Estaba mejor saliendo del horno… hace una hora.

-Me quede dormido, disculpa.-Hizo una mueca estilo puchero de niña.

-¿Qué tal tu día?-Me preguntó más por educación que por verdadero interés.

-Horrible, Carlson y Ramirez se fueron y se llevaron a tres clientes.- Mimi abrió la boca incrédula. Retiro los platos ya vacíos y los puso en el lavaplatos- Lo siento, con razón estas tan estresado… se llevaron la línea de ropa que...-Asentí antes de que continuara.-Lo siento Mike.

-Ya lo resolveremos, tenemos muchos más clientes, ya vendrán otros mejores.- Dije cortante, en definitiva no quería calentarme más la cabeza con el trabajo. Nos dirigimos a la sala. La tele estaba encendida y había comenzado a llover. Me acerqué a la ventana, se podía ver central park desde ahí. Sentí la mano de Mimi en mi hombro y me giré hacia ella.

-Se te ve estresado y cansado, ¿Quieres un chocolate en lo que pasa la lluvia? Igual y te endulza un poco el alma- Me sonrió tiernamente y me perdí en esos ojos color miel. La tomé de las manos. Eran suaves, delicadas y pequeñas. Ella se inquietó un poco pero no se soltó.

-Tu comentario de hace rato sobre cena para 4… Iba a contarte que me encontré con Yamato, solo no vi el momento apropiado por la cena….-Hace tiempo que no la veía nerviosa al estar conmigo, sus mejillas estaban un poco ruborizadas y parecía más joven sin maquillaje. Se veía preciosa. Me acerqué un poco más a ella, quedando a penas a unos centímetros de su rostro. Que pequeña se veía así.

-Mike… ¿me escuchas?

-Siempre- Dije mientras acomodaba un mechón tras su oreja. Ella sonrió un poco.

-¿Si? Entonces repíteme que te he dicho.

-Dijiste que si quería que me endulzarás el alma, y la verdad es todo lo que quiero.-Y sin más la besé. Ya no pensaba en nada que no fuera sentirla.

Tardó en reaccionar, incluso pensé que se iba a apartar, pero antes de que eso pasara ya la había abrazado y acercado más a mí. La necesitaba tanto. Necesitaba sentir que era mía y de nadie más. De sus labios pase a besar su cuello, podía notar como se estremecía al contacto de mis manos mientras recorrían su cintura por encima del satín.

-Mike… Mike, Rich puede salir en cualquier momento…-Dijo con la respiración entrecortada. La besé de nuevo en los labios y la cargué para dirigirnos a su habitación. Ya dentro la acosté en la cama y me puse encima para seguir besándola, abriéndole la bata. A diferencia de la sala, que seguro notó mi urgencia por sentirla, ahora la besada con ternura, ya sentía que tenía la noche para disfrutarla sin prisa. Podía ver en su rostro una mezcla entre sorpresa y excitación, que para mí fortuna parecía gustarle. Sus manos se entretenían en mi cabello, paseando hacia mi cuello y recorriendo mi espalda. Me afloje un poco la corbata que sentía que me ahorcaba y ella término por sacarla y comenzar a desabotonar mi camisa.

Poco a poco comencé a subir mi mano de su muslo hacia la entrepierna, subiendo el camisón, y rosando así su sexo ya un poco húmedo. De su boca salieron unos gemiditos que me pusieron a mil. Me separé un poco para contemplarla, les juro que es como un sueño, tenerla acalorada, con su cabello suelto y alborotado, respirando agitada bajo de mí, además con ese camisón rosa palo de satín que deja ver perfecto sus pechos excitados, uff.

Me miró un poco extrañada y ansiosa, pero no dijo nada. Sin dejar de verla a los ojos me termine de quitar la camisa, los zapatos, calcetas y me incliné para quitarle el camisón. Ella alzo los brazos para facilitarme la tarea y los besos continuaron. A estas alturas ya pueden saber que esa noche la hice mía, aunque lo único cierto es que soy más suyo que nada…

-Mike… Mike…-aún era de noche y la lluvia continuaba, terminada la acción caí rendido. Mimi estaba a mi lado aún desnuda y con el cabello alborotado, no pude evitar sonreír al verla. La abrace por la cintura y termine con el espacio entre nosotros.

-¡Mike!.. Rich se levanta en una hora y..-Me susurró nerviosa.

-¿Y…?

-Y si te ve aquí sería complicado de explicar, deberías vestirte y hacer el sofá cama del estudio, entenderá que no podías irte con el clima así.

-o tal vez a sus 12 años entienda que me quede con su madre, en su cuarto, como el resto de los padres del mundo hace.

-No somos precisamente como el resto de los padres Michael.

-Porque no has querido Meems- Me senté, ya no podía controlarme más.

-¿A qué viene eso?- Igual se sentó frente a mí.- Los dos acordamos que era lo más sano estar así…

-No, tú querías tiempo, no tuve más opciones. Nunca ha sido mi elección y lo sabes perfectamente. –Bajó la mirada como niña regañada. Levante su mentón para encontrarme con sus ojos que esquivaron los míos. – Mimi- Me volteo a ver.

-Esta plática no tiene caso, la única razón por la que llegamos a ella es porque estás celoso de que apareció Yamato, lo cual es absurdo.

-¿Lo es?

-Si Mike, lo que tuve con Yamato fue hace años, ya nada queda de eso. Richard te adora, eres su papá, en verdad que no entiendo tu actitud, porqué estás tan enojado porque lo haya visto y hayamos pasado una tarde con un viejo amigo.

-Porque ese viejo amigo te rompió el corazón y desde eso no dejas que nadie se te acerque. He intentado por años que me des una oportunidad y cuando siento que me voy acercando, tomas distancia, huyes.

-No quiero que me lastimes Mike. No quiero que se pierda lo que tenemos y que se torne incómodo para Rich.

-Yo tampoco quiero eso- Le levanté la cara con ambas manos y removí unas lágrimas que por más esfuerzo que hacía por detenerlas, se escapaban rebeldes. –Mimi, yo te amo y jamás te haría daño. Tú y Richard son mi familia, son mi todo ¿Por qué no me das la oportunidad de…?

-Ya lo hemos intentado, y no ha salido bien- Se alejó un poco- A ti te gustan las mujeres guapas y a ellas les encantas, no quiero vivirme preocupando de donde estás o con quien…

-¿Pues en qué concepto me tienes?

-Ay por Dios Michael, tu teléfono suena cada 10 minutos y de 50 llamadas 5 son de trabajo. En verdad que no me interesa complicar las cosas.

-A mí tampoco, al contrario quiero simplificarlas. Tú y Richard son mi familia y no quiero que nadie venga a tomar mi lugar. No sabes lo difícil que es vivir lejos, llegar a la casa y que no estén. Sueño con despertarme cada día a tu lado, desayunar juntos, viajar por el mundo los tres y acostarme cada noche contigo. Y lo que más me pesa es saber que tú igual sientes algo intenso por mí, pero es más grande tu miedo a intentarlo. Sabes algo Meems, solo se vive una vez y por miedo nos estás privando de algo hermoso.- Me acerqué a su rostro- Sé que lo intentamos antes, pero ya no somos los mismos jóvenes que no sabían qué hacer con sus vidas, yo al menos lo tengo muy claro; Te quiero a ti y a Richard en ella al 100%.-Me acerqué para quedar apenas a un centímetro de sus labios.-Pero solo si tú estás dispuesta y quieres intentarlo.

Mimi se quedó estática. Respiraba agitada y con la mirada en mi pero sus pensamientos en algún lugar lejano. Cerró los ojos y respiro profundo. Se mantuvo así por unos 15 segundos, aunque para mí fueron eternos, y luego hizo lo único que no me esperaba: Me besó.

¡Hola! Después de años (literal) volví a toparme con este fic y he aquí un breve capítulo de lo que me imaginé. Espero sus comentarios (: