¡Hola! Espero que estén bien. Comencemos.

Los personajes de Gakuen Alice no me pertenecen

- Siempre mía -

Capítulo III "¡Ayúdame!"

Como odio mi vida, si pensaba que antes era difícil, ahora se ha vuelto más complicada y esto es gracias a cierto hombre de cabellos negros que no logro sacar de mis pensamientos. "Tengo sueño" pienso cuando estoy a una cuadra de llegar a la universidad, pero me sonrojo al recordar la razón por la cual no pude conciliar el sueño la noche anterior. Jamás pensé que algo así pasara entre el señor Hyuga y yo.

- No puede ser… - Murmuro cuando estoy a pocos pasos de la universidad y me encuentro justo en la entrada al hombre de mis pesadillas… o mejor dicho, de mis fantasías, recargado en su auto negro. ¡Acaso este hombre no trabaja!

"Haz como que no lo has visto" me aconseja mi conciencia mientras agacho la cabeza y camino rápidamente hacia la entrada.

- Mikan. – Escucho que me llaman, pero no me detengo. Siento como mi rostro comienza a arder ya que mi mente trae los recuerdos de la tarde anterior. Pero mi huida es frustrada cuando me toman del brazo. Nuestras miradas se encuentran unos segundos, para después perder la distancia y suspiro cuando el señor Hyuga une nuestros labios.

Tenía que admitir que extrañaba este simple contacto entre nosotros.

Rápidamente profundiza el beso provocando que mi mente se nuble justo como la tarde anterior. El agarre que tiene sobre mi brazo sigue presente, pero se va suavizando a cada segundo que pasa. Lentamente él comienza a apartarse de mí, cuando por fin siento que sus labios han abandonado los míos, abro bruscamente los ojos y si, una sonrisa burlona adorna los labios del señor Hyuga, esta acción provoca que frunza el ceño. ¡Como detesto a este hombre!

- Veo que me has extrañado. – Comenta mientras mete ambas manos en sus bolsillos.

Yo me ruborizo aun mas – En sus sueños – voy a dar media vuelta, pero nuevamente me toma del brazo. – Suélteme. – Exijo, pero no lo hace.

- Espero algún día dejes de hablarme de "usted", pero será pronto. – Sonríe con malicia.

- Yo… yo me tengo que ir. – Digo con nerviosismo, ya comenzaba a imaginarme lo que haría él, para que ya no le hablara de "usted".

- Tenemos que hablar. – Comenta mientras abre la puerta de su auto – Vamos. – Halo de mí.

- ¡No! – Me resistí.

- Suéltala – Se escucho a unos pasos de nosotros, Hyuga rápidamente giro al igual que yo, encontrándonos con la persona que yo menos esperaba.

- Tsubasa… - Murmure al ver a mi amigo de mirada azul frente a nosotros, pero rápidamente el pelinegro de mirada carmesí se interpuso entre Tsubasa y yo.

- ¿Quién es él? – Por el tono de su voz, me pude dar cuenta de que estaba enfadado, pero cuando me miro sobre su hombro, su mirada carmesí era aun más intensa, de esa manera comprobé mi sospecha. Por un momento tuve la necesidad de aclararle que Tsubasa no era más que un amigo. Pero ¡¿eso que le importa a él?!

- Eso a usted no le importa. – Cruce los brazos sobre mi pecho, me hice a un lado y camine hacia mi amigo. – Nos vemos Hyuga.

Todo ocurrió tan rápido, cuando Hyuga me tomo nuevamente del brazo y Tsubasa se abalanzo a él tomándolo del cuello de su camisa. – Te dije que la soltaras. – Amenazo mi amigo, pero lo único que logro fue una sonrisa de Hyuga.

- Solo lo diré una vez… - Soltó mi brazo – aléjate de mí. – Esto comenzó a ponerse feo.

- Tsubasa, suéltalo por favor – Pedí, mientras trataba de interponerme entre los dos. La gente comenzaba a reunirse. – El señor Hyuga solo quería hablar conmigo… arreglare esto sola, no te preocupes.

A pesar de que ambos tenían su mirada fija en el otro, logre atraer la atención de mi amigo. - ¿Estas segura? – Volteo hacia mí y yo asentí. Con un empujón soltó a Hyuga, quien solo gruño molesto. – Estaré cerca… - Dijo para después acariciar mi cabeza y alejarse lentamente sin apartar su mirada de nosotros. Pero por un segundo, vi las intenciones de Hyuga de alcanzarlo, pero lo frene.

Cuando Tsubasa se alejo lo suficiente de nosotros, fije mi mirada en el hombre pelinegro. – Lo mejor será que se vaya y no vuelva.

- Tú no vas a decirme lo que tengo que hacer. – Comento con enfado – Mira Mikan… estoy perdiendo la paciencia… vas a hablar conmigo, quieras o no. – Comenzó a acercarse a mí, pero di un paso atrás.

Tenía que hacer algo, o de lo contrario no me desharía de él.

Suspire con fastidio. ¡¿Qué había hecho para que él se interesara en mí?! – Esta bien… pero no ahora, tengo cosas que hacer… yo lo llamare. – Dije mirándolo fijamente a los ojos, pero él solo sonrió.

- Se que no lo harás… pero aun así toma. – Contesto mientras metía la mano a su bolsillo y sacaba una tarjeta blanca la cual extendió hacia mí y tome – Aun así iré a verte cuando termines de trabajar… - Estaba a punto de protestar, pero la calidez de sus labios lograron que olvidara lo que estaba a punto de decir. ¡Solo fue un beso!

Cuando termino el beso, subió a su auto y antes de marcharse me dedico una sonrisa.

Si, realmente detestaba a este hombre.

. . .

- Hola – Saludo con nerviosismo Narumi cuando entre a la cafetería. - ¿Cómo estas Mikan? – Pregunto con cautela.

- Bien, no se preocupe… solo tengo a un hombre extraño pidiéndome cosas indecorosas… ya sabe, lo normal. ¿Y usted? – Si, estaba enojada y tenía que hacer pagar al culpable. Pero rápidamente me arrepentí cuando vi la mirada de cachorro de mi jefe. ¡Manipulador!

- ¡Te juro que no lo sabía! – Grito mientras lagrimas resbalaban por sus mejillas. – Él me dijo que solo quería hablar contigo. – Sollozo.

- ¿Por qué dejaste que hablara conmigo? ¿Por qué le diste tanta confianza? – Era verdad, ¿Cómo dejo que él hablara conmigo? ¿Qué no le pareció extraño?

- ¿No lo sabes? – Por un momento paró de llorar, y ahora solo me miraba atónito. Yo negué… ¿Qué tenía que saber? – Ese hombre es Natsume Hyuga… - Bueno, eso ya lo sabía. – Es muy amigo del dueño de estas cafeterías… Ruka Nogi. - Yo aun no lo comprendía y al parecer mi rostro lo reflejaba. - ¿Acaso no ves las noticias?

- ¿Ruka Nogi? - ¿Ese es el dueño?

- ¿No lo sabías Mikan? ¿Acaso no has leído el nombre de la cafetería? ¡Y llevas más de un año trabajando aquí! – Dijo con sorpresa mi jefe. – Ruka Nogi y Natsume Hyuga son buenos amigos, además, de socios… era normal que accediera a lo que él me pedía.

-¡Pero esa no es una excusa! – Reclame enojada, me importaba poco que ese sujeto fuera amigo del dueño, lo que me había hecho no tenia perdón.

- Perdóname Mikan – Chillo nuevamente Narumi.

- Esta bien, pero HOY tendrás que hacer ALGO con ese SUJETO – Recalque.

- ¿Vendrá hoy? – Asentí. – Si que le interesas. – Comento pensativo. Eso era lo que menos me importaba ahora.

Suspire por segunda vez en el día mientras me iba a cambiar para comenzar a trabajar, tal vez Narumi me dejaría salir más temprano, o que se yo, para que de esa manera no me encontrara con Hyuga. Camine hacia las mesas, pero después de unas horas me percate de que las miradas de mis compañeras me seguían y cada vez que las miraba directamente, ellas se sonrojaban como tomates. Acaso…

"¡Sumire!" Pensé. Era verdad, esa chica me había visto en… una situación incómoda. Además, si no mal recuerdo, tanto Ana como Nonoko no me habían dirigido la palabra en la universidad. A lo lejos vi como Sumire entraba a la cocina, así que decidí seguirla.

- Oye… - La llame. Pero cuando escucho el tono de mi voz, volteo rápidamente.

- ¡Cuéntamelo todo! – Grito, asustándome… si, había sido ella, tal vez hasta le había contado a Narumi, por eso él se disculpo conmigo. – Si que te lo tenías bien guardado.

- Eso no es cierto… - Exclame, pero ella me interrumpió.

- Entonces… ¿Por qué estaban en la oficina de Narumi haciendo…?

- ¡No! – La calle. - ¿Por qué les contaste a todas lo que paso?

- Ellas solo me preguntaron por que habías salido corriendo. – Contesto despreocupada. – Ya dime… ¿Cómo se conocieron?

- ¡Sumire! – Grite, pero la llegada de Narumi nos interrumpió.

- Mikan… ¡Una emergencia! – Escuche lo que decía mi jefe con atención, sin embargo no pude evitar salir corriendo del trabajo una vez que él termino, estaba pálido y tal vez yo me encontraba igual, no me importo que estaba en horas de trabajo ni que aun llevaba el uniforme puesto… Mi familia… o lo que quedaba de ella, estaba en peligro.

. . .

- Yuki… - Murmure ya que solo me dedicaba a retener las lagrimas. Tome la pálida mano de mi hermano entre las mías, los doctores me habían dicho que pronto se despertaría, solo tenía heridas leves, pero el problema era mi madre, ya que en el momento en que el carro los intercepto, ella cubrió con su cuerpo a mi hermano.

Lo más grave era el golpe que recibió en la cabeza… el doctor me había explicado tantas cosas, de las cuales solo comprendí que tenían que operarla y eso costaba demasiado… mucho dinero…

El cual no tenía.

- Maldita sea… - En estos momentos odiaba mas a mi padre, no, la verdad comenzaba a odiar a todo el mundo… Ya habían pasado algunas horas, Narumi había llegado y estaba apoyándome, pero eso no me bastaba… tenía que hacer que tanto mi hermano como mi madre se recuperaran…

Pero… ¿Qué? ¿Cómo?

- Hermana… - Puedo ver los ojos color avellana de mi hermano que luchan por mantenerse abiertos…

- Descansa… - Digo mientras acaricio con delicadeza su cabello castaño.

- ¿Y mamá?

Mis ojos se abren demasiado… no se que responderle a Yuki… jamás he sido buena mintiendo… y no me gusta mentirle a él. – Descansa… - Repito con un nudo en la garganta. – Mamá está un poco delicada, pero se recuperara… - No le mentí, ya que haría hasta lo imposible para que eso pasara… Sonríe para después cerrar sus ojos con lentitud.

Es por eso que dejo que mis lágrimas corran libremente por mis mejillas.

- Toma – Me dice Narumi, mientras me entrega un poco de chocolate caliente… - Esta anocheciendo, lo mejor será que te cambies… - Era verdad, aun llevaba el uniforme, tal vez me veía extraña, sonreí mientras asentía limpiando mis mejillas y me dirigía hacia mi bolso que muy amablemente Narumi me había traído del trabajo.

- Gracias… - Dije mientras sacaba mi ropa para después entrar al baño de la habitación, pero cuando tome mi chaqueta una pequeña tarjeta cayó al suelo. – Esto es…

- ¿Mikan? – Pregunto Narumi.

- Por favor, cuide de mi hermano… - Pedí a mi jefe y antes de que pudiera responderme, salí corriendo de la habitación, tal vez estaba a punto de hacer la mayor tontería de mi vida… pero no me quedaba otra opción, mi madre y mi hermano estaban mal, además, desde pequeña había jurado cuidarlos no importara lo que pasara.

- ¿Bueno? – Escuche del otro lado de la línea, rápidamente reconocí la voz ronca de Hyuga.

- S… Soy yo. – Susurre. Al parecer, él también me había reconocido, ya que escuche una pequeña risa.

- Me dejaste esperando… - Pero lo interrumpí.

- Lo sé, pero ahora, necesito verlo… - Deje de hablar un momento, pero él no me respondió. – Acepto… ser… su amante. – Estaba dispuesta a todo.

- Eres una buena niña Mikan. – Contesto. Después me dio instrucciones de donde nos teníamos que ver, yo preste atención mientras veía pasar a la gente desde la cabina telefónica donde me encontraba… - Te espero. – Fue lo último que dijo para después cortar la llamada.

Me quede quieta con el auricular aun en la mano, no recuerdo cuantos minutos pasaron.

¿Realmente iba a ir? ¿Realmente lo hacía por mi familia?

Tenía miedo, no solo por mi madre, también por lo que pasaría con Hyuga… Me había citado en un hotel, cuando me dijo el nombre, rápidamente lo reconocí… Una parte de mi me decía que no fuera, que regresara al hospital, pero otra me pedía que fuera…

¿Qué era realmente lo que quería?

La primera gota de agua que cayó, fue la que me distrajo de mis pensamientos. Tenía que ir. Salgo corriendo de la cabina y tomo el autobús, cuando por fin baje de él, camino unas dos cuadras bajo la lluvia, provocando que llegara a la recepción del hotel totalmente mojada.

Me acerque a la recepcionista e hice justo lo que Hyuga me dijo, la chica me dio el numero de la habitación y aun con dudas rondando mi cabeza me dirigí al ascensor. ¿Qué era lo que iba a hacer, cuando lo viera? Pensaba, pero comenzaba a temblar, no sabía si era por los nervios o por mis ropas húmedas.

Cuando por fin llegue a mi destino toque dos veces la puerta… la cual se abrió rápidamente, agache la cabeza cuando me encontré con la mirada carmesí de Hyuga y este se hizo a un lado para que yo pudiera entrar. Estaba sonriendo… como siempre lo ha hecho.

Cuando escuche el sonido de la puerta cerrarse mi mirada vago por la habitación, una enorme cama se encontraba en el centro, así que me fue imposible no pensar en las demás mujeres que seguramente Hyuga había llevado a ese hotel. Me tenía que hacer a la idea, de que solo él quería pasar un rato conmigo, solo eso…

Así como yo solo iba a él por conveniencia…

Con determinación lo mire directamente a los ojos… él solo me observaba con el ceño fruncido. - ¿Qué sucedió? – Se apresuro a preguntar, ¿estaba preocupado por mi? "¿Qué sucedió?" Nuevamente no pude retener mis lágrimas, o tal vez seguía llorando desde que salí del hospital y lo que escuche en la cabina había sido una de mis lágrimas…

- Mi hermano y mi madre, tuvieron un accidente… - Conteste mientras llevaba ambas manos a mi boca, tratando de no gritar con desesperación. – Necesito dinero… mi hermano está bien, pero mi mamá está muy mal, necesitan… - Comencé a hipar. – o… operarla…

Deje que mis lágrimas resbalaran con libertad nuevamente… ¿que tenia de malo que él me viera…? Pronto seria suya. Cerré los ojos con fuerza… quería desahogarme… no solo por lo que acababa de pasar…

También por todo el tiempo que había pasado desde que Izumi nos abandono.

Abrí los ojos cuando los brazos de Hyuga me rodearon y una de sus manos se coloco en mi mejilla acariciándola, mi mirada se encontró con la suya solo por un segundo, ya que rápidamente unió nuestros labios…

No correspondí, tenía miedo…a pesar de la ternura que me demostraba, además, me sentía mal, por estar ahí y no con mi familia… Cuando por fin sus labios abandonaron los míos, me tomo en brazos y me llevo a la cama… tenía que hacerme a la idea, de que no podía detenerlo.

Me deposito en ella con delicadeza y sin aparatar sus mirada de la mía, comenzó a quitarme con lentitud mi uniforme… mis mejillas enrojecieron ya que las manos de Hyuga rozaban mi piel que iba quedando al descubierto. Podía sentir sus caricias atrevidas, pero a pesar de la vergüenza mis ojos no abandonaron a los suyos.

Mis ropas cayeron al suelo, y él se alejo de mi cuando solo me quedaba la ropa interior, no me cubrí cuando sus ojos carmesí recorrieron con descaro mi cuerpo, mi rostro enrojeció por completo cuando él comenzó a quitarse la camisa y una vez hecho esto se acerco a mí con lentitud.

La misma sensación de la noche anterior me invadió, comenzaba a sentir una calidez en mi vientre bajo… pero cuando la seda de su camisa rodeo mis hombros desnudos, desperté de mi ensoñación. Me estaba vistiendo.

Abrocho cada uno de los botones, nuevamente rozando cada porción de piel que podía y yo solo sentía como un escalofrió recorría mi cuerpo… cuando el ultimo botón estaba en su sitio, se alejo de mi, para después entrar al baño. Yo me quede quieta en el mismo lugar. ¿Qué había sido eso? ¿Acaso no haríamos nada? No era que lo esperara…

¿No me ayudaría? Sabía que lo haría. Él no me dejaría sola.

Con lentitud comencé a acariciar la prenda que traía puesta, era suave y parecía costosa… además, tenía el mismo olor que él… que Natsume.

- Entonces te encargo eso Imai. – Natsume regresaba y al parecer hablaba con alguien por celular. Mi corazón no paraba de latir con fuerza cuando fijo su mirada en mi, desvié la vista cuando sonrió con amabilidad, pero al sentirlo sentarse a mi lado me estremeció y aun mas cuando comenzó a secar mi cabello con una toalla.

- ¿Qué pretendes? – Ya no podía permanecer por mucho tiempo en silencio.

- Por el momento nada. – Contesto. – Mejor duerme. Yo me encargare de tu familia.

- Pero… ¿Tu no vas a…?

- Hablamos mañana… - Después salió de la habitación. Yo permanecí sentada en la cama, pero después de unos segundos, decidí hacer lo que Natsume me ordeno, me recosté en la enorme cama pero no me arrope con las cobijas… no quería dormir… tenía que hablar con el hombre pelinegro cuando regresara a la habitación.

. . .

Un estornudo me despertó, abrí los ojos lentamente… Demonios me había quedado dormida, pensé, pero me alerte cuando me percate de la persona que estaba recostada a mi lado. Rápidamente retire las sabanas que me cubrían y suspire con tranquilidad cuando me di cuenta que aun llevaba ropa.

- Parece que te has enfermado… - Comento Natsume, mientras me cubría con las sabanas nuevamente, tenia razón, me dolía la cabeza y podía sentí un poco de escalofríos… Deje descansar nuevamente mi cabeza en la almohada, pero no aparte mi mirada de él. - ¿Sucede algo? – Pregunto mientras regresaba su atención al libro que al parecer leía antes de que despertara. Yo negué. – Tu hermano y madre, están bien… mañana podrás verlos.

- Gracias.

- Ya tendrás la oportunidad de agradecerme. – Si, ahora estaba segura que no hacia esto por beneficencia. Pero eso no impidió que me sonrojara y cubriera mi rostro con la sabana. Pasaron los minutos y no lograba caer dormida, estaba demasiado nerviosa, ¿Cuánto tiempo tenía pensado quedarse aquí? ¿Acaso no tenía a familia… su esposa e hija?

Apreté la sabana que tenia encima después del último pensamiento… Su familia.

- ¿Te sucede algo? – Vi claramente como dejaba el libro en la mesita de noche y se acercaba más a mí.

- Nada… Solo me preguntaba… ¿Cuándo iras a casa? Si no tienes pensado hacer nada… ¿Para qué estas aquí?

- Estas desilusionada. – Me abrazo rodeando mi cintura.

- ¡No lo digo por eso! – Alce un poco la voz. – Tu esposa e hija… - Pero me interrumpió.

- Rin está bien… - Se acomodo a mi lado. Yo estaba aun más nerviosa, pero no lo aparte.

- Pero… - ¿Y su esposa?

- Cállate y duerme, ya es medianoche. – Fue lo único que dijo antes de que me atrajera a él abrazándome con fuerza. Cerré los ojos… y por un momento pensé que ya no estaría sola.

Ahora tenía en quien apoyarme.

Continuará…

¿Qué les pareció? Bueno, primero perdón por la tardanza… prometo escribir rápido, ¿Qué les pareció este Natsume más comprensivo… claro que hace las cosas para obtener algo a cambio de Mikan, pero aun así se preocupa por ella :D

Antes de irme, me gustaría agradecer a Sakura-Chibi58, Floor Sakura, sakura-san29, Ren Miyamoto, yatsushiro y curo neko, por comentar el capitulo anterior… se preguntaran ¿Y el lemmon? En el siguiente capítulo.

Próxima actualización: Extraña sensación. En mi otra cuenta.

Cuídense.