Hola, la historia estaba planeada para seis capítulos, pero me he dado cuanta que no será cierto. Mi imaginación esta fluyendo demasiado con esta historia y en estos momentos no estoy segura de cuantos capítulos serán, espero me acompañen hasta el final. :)
Gracias por los reviews.
Capítulo 4
¿Cómo fue que te empecé amar?... Podría jurar que te odiaba.
-¿Los has traído contigo?
-No era una opción dejarlos en Camelot.
Salgo de la habitación caminando con paso firme por ese extenso pasillo. Sé que ella viene tras de mi por el repiqueteo de los tacones de sus botas a mi espalda.
-¿En algún momento has pensado que no estoy preparada para verlos? -grito sin detener mi marcha. Estoy realmente enfurecida, respiro con fuerza, escucharla venir tras de mi incrementa esa migraña que amenaza con hacer explotar mi cabeza. No sé exactamente hacia donde me dirijo, este maldito castillo parece no tener final. Gruño cabreada, lo único que quiero es escapar y parece que estoy en un jodido laberinto sin salida.
En este momento no estoy preparada para verlos. Ante mis ojos se presentan innumerables escenas de nuestro encuentro y ninguna me deja un agradable sabor de boca y no es solo por mi apariencia, el cabello plateado, mis ojos oscuros y mi piel perlada; eso son simples detalles, al menos no tengo una piel escamosa o en el peor de los casos verde. Ni siquiera eso me importa, la incertidumbre y el miedo es por esto que llevo dentro, esa oscuridad que se ha ido devorando poco a poco a esa hija, a una madre, a su salvadora, realmente no tengo idea de quién soy y eso me aterra, tan acojonada estoy que hasta he olvidado que con un chasquido hubiera podido escapar de toda esa tortura; pero repito que en esos instantes, con ella tras de mí, deje de pensar claramente.
-Swan detente allí.
Inesperadamente me vuelvo, chocamos de frente, su pecho contra el mío, su cercanía no aplaca mi rabia, aunque sus labios llaman mi mirada.
Dudo por un momento si debo contener todo eso que me gustaría decirle; pero estoy furiosa, es imposible callar. Nuestras miradas colisionan, ese repentino cosquilleo en mi estómago aparece haciendo que mis nervios griten desaforados.
-Como pretendes que me presente ante mi hijo siendo un monstruo. No puedo mirarlo a los ojos después de haber destrozado a una mujer- dejo caer las palabras contra su rostro, ella no se aparta, continúa pegada a mi enfrentándome con una de sus duras miradas.
-Adelante... escapa nuevamente -murmura como saboreando cada frase -Pero tienes que saber que voy a ir tras de ti. Te encontrare, sabes que lo hare y te hare pagar cada lágrima de nuestro hijo.
Esa oscuridad que va cubriendo sus ojos es el anuncio de que una gran discusión se aproxima.
-Tengo fe de que sabrás consolarlo -sonrió con crueldad.
La rabia explota en sus pupilas. Su mano derecha impacta contra mi pecho haciéndome retroceder un par de pasos. Mi sonrisa se agranda.
-Como te atreves a burlarte del sufrimiento de mi hijo -su tono ronco y amenazador me eriza la piel.
Pero sus labios tiemblan y toda esa fachada de mujer dura se desmorona al igual que mi rabia que rápidamente se desinfla. La sonrisa abandona mis labios ¿Qué demonios estaba pasando? Me descolocaba verla mostrar sus emociones, esta no era la mujer fría y reservada a la que estaba acostumbrada a irritar. No lograba entender que le está sucediendo; lo peor de todo es que me sentía culpable cada vez que esos ojos se empañaban con algo parecido a la tristeza.
-Lo sie...
-¡Regina! -la voz masculina altera todos mis sentidos, el tirón que siento en la boca del estómago me provoca vértigo-¿Cariño que sucede? -la rodea entre sus brazos y ella se deja hacer.
Soy excesivamente consciente de que la presencia de ese hombre, su novio, me altera. Con él quisiera ser despiadada sin contenerme de ninguna manera.
Regina se refugia en su pecho. Los celos crecen en mi a un ritmo más rápido de lo normal; puede que mi control este por tomarse la tarde libre. Me limito a prestar los dientes hasta que rechinan. Cuento hasta veinte, no funciona; aumento la cuenta. Esto es una mierda "Debería desaparecerlo" anuncia una voz en mi cabeza, me aprieto el puente de la nariz como si con esto bastara para no escucharla más; pero cuanto más furiosa me siento, esa parte de mí que pretendo ocultar va tomando fuerza. Me inquieta demasiado no poder contenerla- maldita sea- grito internamente convencida de que contemplar un minuto más esa escena me haría perder la cabeza.
-¿Que le has hecho? -da un par de pasos hacia mí pero Regina lo detiene.
-Robín, no- la forma en que mi reina le suplica me irrita.
-Estoy cansado de que te haga sentir mal, no lo aguanto más -distingo resentimiento en sus palabras.
Me da mucha risa ese coraje que aparenta ante su amada, es como un payaso sin gracia. No me contengo suelto una risotada al ver como Regina lo frena, apuesto que el inútil tiene la descabellada idea de que ella lo hace para que no me haga daño cuando en realidad a quien intenta proteger es a él.
-Hemos sacrificado demasiado por ella -escupe rabioso.
Hay un diminuto espacio entre la rabia y la calma. La distancia entre ambas es pobre; debo aclarar que permanecer entre las dos en una situación como esta es sofocante.
-No me hables de sacrificio; ni siquiera fuiste capaz de dar un solo paso para salvar a la mujer que amas- la magia oscura aprieta mis entrañas; experimento unas intensas ganas de arrancarle el corazón. Estoy perdiendo el control -No me vengas con tus palabritas de héroe, todos sabemos que eres un cobarde; así que deja de llenarte la boca de mierdas que no has hecho y nunca harás; solo eres el bufón de la reina.
Quiero que venga contra mí y tal como lo he previsto lo hace. Se zafa con demasiada brusquedad para lanzarse contra mí, me relamo satisfecha esperándolo. De repente me encuentro con esos ojos oscuros a escasos centímetros de mi rostro. Sus manos, una en mi pecho y otra en el de su amado marcando la distancia.
-Ya basta los dos -sus ojos se quedan clavados en los míos, no sé si es verdad lo que veo, será que es imaginación mía; pero creo ver dolor en ellos.
-Siempre la defiendes a ella -el inútil aparta la delicada mano de su novia de un manotazo. Maldito estúpido voy a romperle cada dedo.
-Robín... Robín agradécele a tu reina que no tiene miedo de lanzarse para salvar tu pellejo -noto como él se mueve rabioso tras la espalda de su salvadora - Todos tenemos muy claro quién es el caballero y la princesita de su relación.
-Emma para ya.
Unos pasos a mi espalda me sobresaltan. Vacilo por unos segundos porque sé que no estoy preparada para lo que se avecina. Regina me lanza una de esas miradas que suelen traspasarme. Quiero escapar; pero permanezco clavada en mi lugar. El corazón me late con fuerza causándome un hormigueo por todo el cuerpo.
Los dedos de mi reina aprisionan mi chaqueta negra, sé que ese gesto era su grito mudo pidiéndome que no escape.
-¡Ma!- esa voz juvenil retumba en el pasillo.
Escucho como se acerca, sus pasos toman carrera. Me quito con delicadeza la mano de Regina, nuestros dedos se rozan, esa sola caricia me da fuerzas.
-¡Ma!-se aprieta a mi espalda, un nudo tan grande y pesado como una roca se instala en mi garganta.
Me vuelvo, Henry me aprieta contra el como si temiera que me escapara. Hunde le rostro en mi cuello y noto como sus lágrimas mojan mi piel. Contengo el aliento cuando nuestros ojos se cruzan, al momento los aparto con miedo de que pueda ver a través de ellos todo lo que soy capaz de hacer.
-Por favor no vuelvas a marcharte... no me dejes.
Continuará…
