Hermione se puso de pie, estaba histérica.
-¡¿Qué le hiciste?! ¿un imperius? ¿poción multijugos?- preguntó al rubio, mientras se acerca a revisar a su abuela, quien se limitó a sonreír -o algo peor ¿amortentia?- dijo mirando acusadoramente a Draco.
Draco ríe, la pregunta de la chica le pareció demasiado absurda.
-Oh sí, Granger... planeo casarme con tu abuela y desheredarte- contestó burlón, la chica se enfurece más -Granger... no seas absurda, no necesito pociones de amor, puedo yo solito ¿eh?-.
-Maldito hijo de...- Hermione se contuvo de concluir la frase y se contentó con refunfuñar en voz baja.
Jeannie los miró completamente embelesada, por fin decidió intervenir.
-Linda, él no me ha hechizado ni ha usado magia conmigo, él simplemente ha hecho lo que yo le he pedido- contestó llanamente – por lo que corrijo, técnicamente sólo te secuestró a ti, por petición mía- concluyó.
Las palabras de Jeannie dejaron boquiabierta a Hermione, no tanto porque ella rebelara ser la mente maestra sino porque Jeannie había entendido a qué se refería el imperius o la amortentia: magia. Sólo los padres de Hermione y sus abuelos maternos (Jeannie y el abuelo Matt) sabían que la chica era una bruja. Cuando Hermione recibió su carta de ingreso a Hogwarts, ella y sus padres vivían en casa de sus abuelos. De inmedianto la familia se sintió orgullosa de la pequeña, sin embargo, por seguridad decidieron que la noticia solo iba a ser conocida por ellos y nadie más.
Draco comenzó a perder la paciencia, se giró y en dos zancadas se acercó al tocador, tomó una botellita que contenía un líquido incoloro, se la ofreció a Hermione.
-Eres capaz de identificar veritaserum, ¿no?- preguntó Draco en un tono impaciente, aunque sabe que ella había la mejor bruja de su generación, no iba a admitirlo.
Resoplando furiosa, Hermione le arrebató la botellita y la destapa.
-Claro que sé- contestó con altivez, y examinó la poción -Sí, es veritaserum ¿qué quieres que haga con ella?- preguntó desconcertada.
Draco resuella poniendo los ojos en blanco.
-Regar las plantas... ¡Por Salazar, Granger! ¡menuda bruja eres! ¡úsala en mí! Sí tantas dudas tienes, te ofrezco usar una poción de la verdad en mí y en tu abuela- concluyó.
Hermione fulminó con la mirada a Draco, pensando en darle un uso alternativo a la botellita: metérsela por la nariz... pero se contiene, está más intrigada en saber qué está pasando y se la regresa al chico.
-Bebe- le ordenó, él le lanzó una mirada de reproche, visiblemente no está acostumbrado a recibir órdenes, pero ingiere un pequeño sorbo. Le dio el frasquito a Jeannie, quien hizo lo mismo.
Permanecieron unos minutos en silencio. Draco se levantó dispuesto a irse. Hermione lo detuvo enfadada.
-¿y bien?- preguntó ella con voz impaciente.
-Granger, te recuerdo que es veritaserum no brebaje parlanchin, no diré nada si no me preguntas- contestó Draco, con afán de molestarla.
Hermione pensó que un puntapié sería mejor que la botella incrustada en la nariz de Malfoy, pero admitió que él tenía razón, aún así nunca lo admitiría ante el rubio.
-¿Qué sucede? ¿por qué estamos aquí y no en el hospital?- preguntó mirando a Draco.
Para su sorpresa no fue él quien contestó.
-Mi niña- comenzó la anciana – estamos aquí porque ya me cansé- suspira- ya no quiero estar en ese hospital y sólo tengo dos personas que me podrían ayudar y ambas están aquí-.
Hermione no entiende.
-¿ayudar? ¿en qué?-.
Jeannie sabe que las siguientes palabras no le serán fáciles a Hermione de digerir.
-A vivir mis últimos días y después a morir- concluyó con tranquilidad, como quien habla del clima.
Hermione sabía cuál sería el fin de la enfermedad de Jeannie, sin embargo a veces el escuchar cosas como morir o muerte es más duro sí dichas palabras provienen de la boca de personas queridas. La chica suspira. «Tu no vas a morir Jeannie... no puedes»quiso decir, pero sabía que desafortunadamente ese sería el desenlace.
-Mi niña, quiero irme como Dios manda...- continúo Jeannie – y Draco me va ayudar-.
Escuchar el verdadero nombre de Malfoy siendo pronunciado por Jeannie, fue como un balde de agua helada, ¿ella sabía su nombre?.
-¿Sabes su nombre? ¿sabes quién es este idiota?- preguntó ella furiosa e igualmente sorprendida.
Malfoy, quien no había abierto la boca seguía la conversación, aunque en realidad no le interesaba mucho. Sin embargo, sintió la sangre hervir cuando ella lo llamó idiota, el hecho de haber cambiado no significaba que ella podía insultarlo a su antojo...
-¿Con que soy un idiota, Granger? Pues déjame decirte que...- Draco estaba replicando furioso, Hermione se echó un poco hacia atrás cuando notó que el rubio caminaba amenazadoramente hacia ella,sin embargo Jeannie lo miró suplicante y a regañadientes salió de la habitación hecho una furia y dando un portazo.
-Sí... sé quien es Draco Malfoy, me lo contó todo. Sus años en el colegio de magia, la forma en cómo los trato a ti y a tus amigos, su pasado... oscuro- confesó Jeannie con tranquilidad, cuando ambas estuvieron solas.
Hermione estaba furiosa.
-¿Y aún así confías en él? ¿cómo rayos se te ocurrió pedirle que te ayudara? ¡él fue un mortífago!- gritó la chica.
Draco escuchó todo a través de la puerta a pesar de que se había dicho así mismo que no lo haría, la tentación le había ganado las palabras "él fue un mortífago" le calaron hondo, muy hondo. «Qué fácil es juzgar Granger... tu no sabes, nunca supiste, nunca sabrás»pensó con amargura mientras se preguntaba sí haber ayudado a Jeannie había sido buena idea, él le tenía un gran afecto a la anciana, pero su nieta se estaba ganando un embrujo a pulso.
Jeannie se levantó con dificultad de la silla de ruedas, Hermione alarmada la ayudó y ambas se sentaron en la cama. Jeannie acomodó los cabellos de su nieta con ternura.
-Hija, todos tenemos un motivo para nuestras acciones, te pido que no lo juzgues y sí en verdad me amas, confía en mí. Sé lo que hago aunque a ti te parezca lo contrario. Pese a que tu no confías en él, no te ha hecho daño ¿o sí?. Traerte aquí fue mi idea, no suya. Draco no quería inmiscuirte, pero yo se lo pedí, él pensaba hacerlo solo. Cargar con toda la responsabilidad solo, pero yo... ¡soy una necia! Y quería recuperar algo de tiempo- confesó algo avergonzada, Hermione la miró con franco desconcierto -¿no lo entiendes, verdad? Querida, yo viví una vida feliz, y creo que me merezco morir igualmente. Sí me quedaba no podría serlo, no podría decidir cuando, ni como me voy. Y estás tú- enfatizó Jeannie colocando su dedo índice en la frente de Hermione – Bien sabes que tu eres mi nieta preferida. Cuando entraste al colegio de magia me alegré por ti, pero también nos quitó mucho tiempo juntas. Sólo venías a casa en vacaciones, y como es lógico tus padres te acaparaban, y después vino esa guerra y nos alejaste para protegernos. Yo quiero recuperar de alguna manera ese tiempo, por eso quiero que tu estés conmigo hasta el fin- concluyó Jeannie, por primera vez su mirada pareció triste, como percibiendo su propia muerte.
Hermione se quedó de piedra, y no pudó evitar darle la razón a su abuela, ella rememoró los días en casa de los abuelos. El abuelo Matt y Jeannie eran los abuelos más cariñosos y dulces que uno pudiera pedir. Desafortunadamente el abuelo se había ido al más allá años atrás. Hermione se había sentido desolada por no haber podido estar en el funeral, pues ella estaba con Harry y Ron buscando horrocruxes, y su familia por protección se había mudado a Australia. Hermione suspiró, no sabía muy bien que hacer, finalmente asintió.
-Haré lo que me pidas- concluyó finalmente abrazando a su abuela.
Jeannie sonrió, estaba feliz, aunque algo parecía preocuparle, carcomerle.
-Entonces le darás una oportunidad a él... me refiero a que dejarán de pelear como perros y gatos- señaló a la puerta cerrada.
Hermione suspiró.
-No creo que él esté de acuerdo, pero sí al menos por mi parte: tregua- estuvo de acuerdo Hermione, dudando sinceramente que Malfoy aceptaría lo mismo -pero sí él intenta algo...- comenzó a decir, Jeannie la interrumpió – ok, ok, tregua- concedió Hermione, finalmente.
Malfoy escuchó la promesa de la chica y se dijo que intentaría hacer lo mismo, no era necesario que terminaran siendo grandes amigos, solo tenían que tolerarse ¿no?.
Jeannie se quedó recostada. La abuela y Hermione pasaron un largo rato hablando. Malfoy mientras tanto se había ido y regresado, le purgaba tener que esperar, no estaba acostumbrado a hacerlo por lo que el chico se asemejaba peligrosamente a un león enjaulado y... malhumorado. Finalmente Hermione abrió la puerta y Draco miró hacia adentro, la chica le hizo un gesto de silencio, salió de la habitación cerrando la puerta tras ella; a señas le indicó a Draco que tenían que hablar, él enarcó una ceja y a regañadientes caminó por el hasta el comedor.
-¿Y bien? ¿qué quieres, Granger?- pregunto él, directo al grano.
-Tregua, no es necesario que seamos íntimos... sólo no matarnos el uno al otro- propuso algo insegura, estira su mano derecha para estrecharla con el rubio.
Draco fingió pensarlo, finalmente estrechó la mano de la chica.
-Un momento, ¿y mi trabajo? ¿Crookshanks?- preguntó preocupada, casi había olvidado su sinfin de tareas a realizar.
Draco esbozó una sonrisa.
-Te han dado licencia en tu trabajo por unas 3 semanas- contestó tranquilo, sin embargo en sus labios se asoma una sonrisa burlona- De hecho tu jefe le dijo a tu "querida prima"- se señaló así mismo- que ya que nunca tomas vacaciones en realidad podrías hacer uso hasta de mes y medio...¿en verdad nunca tomas vacaciones?- preguntó visiblemente sorprendido.
Hermione se ruborizó.
-Es mi trabajo, las personas dependen de mí y no puedo fallarles-. Contestó con un claro dejo de orgullo.
Draco la miró fijamente, pero no dijo nada.
-y a tu gato lo envíe con tu madre- añadió mirándose el brazo distraídamente, el inteligente gato de Hermione no le tuvo mucho afecto a Draco cuando éste apareció en su casa. Crookshanks le había arañado ferozmente el brazo cuando Draco había tratado de sacarlo del departamento de la chica.
-bien... ahora va la segunda parte del plan diabólico de tu abuela- añadió con una sonrisa enigmática.
-¿segunda parte?- preguntó ella extrañada.
Malfoy puso en blanco los ojos.
-¿o acaso esperas que estemos en el Sahara sólo para llenarnos de arena el trasero?- añadió él con sarcasmo señalando otro gran ventanal a su espalda.
Hermione siguió con la mirada la dirección que Draco señaló y se queda boquiabierta, la ventana daba directamente hacia el desierto, ante sus ojos el famoso Sahara se levanta en todo su esplendor.
Hermione estaba furiosa.
-¡¿Se puede saber que rayos hacemos en el desierto del Sahara?!- pregunta histérica.
- La próxima vez que me grites Granger te lanzaré un desmaius- contestó él fríamente, Hermione le lanzó una mirada de reproche – ¿qué? Tu dijiste que trataríamos de no matarnos, nunca dijiste que no nos podríamos lanzar uno que otro hechizo, un desmaius no te matará- contestó alzándose de hombros.
-No contestaste... Mal...foy ¿qué hacemos aquí?- repitió conteniendo un par de palabras altisonantes que se esforzaban por salir de sus labios.
-Jeannie quiere participar en la carrera anual de dromedarios- contestó él.
-¿Me estás diciendo que mi abuela de 85 años, enferma de cáncer va a subirse a dromedario?- espetó Hermione incrédula, y creyendo que seguramente había escuchado mal.
Draco no sabía si reír o no, el rostro de la chica palidecía de pronto y enrojecía de furia después.
-bueno esa es otra parte del plan, tu abuela subirá a un dromedario, pero digamos que algo diferente...- sonríe maliciosamente -oh... ya verás, Granger- añadió mientras le enseña una botella llena de un líquido verde limón, era una poción. Hermione sintió ganas de darle un puntapié a Draco cuando notó la presuntuosa mirada de satisfacción del rubio.
Hermione le arrebató la poción, por primera vez en su vida no la reconoce.
-¿Qué rayos es esto?- preguntó enojada mientras destapa el frasquito. Inhala el aroma, acre y ligeramente amargo, pero sigue sin poder identificarla
Draco sonrió satisfecho, sí la mejor bruja de su generación no podía identificarla, ¿entonces quién?.
Es iuventute temporaria- explicó él – como deducirás es poción para recuperar temporalmente la juventud-
¿qué? ¡eso no existe!-
Claro que existe, es magia muy antigua y en realidad prohibida- replicó con tranquilidad, cruzándose de brazos.
¿Por qué prohibida?- preguntó intrigada, mientras su mente revisaba a toda velocidad la lista de pociones que conocía, en vano.
Draco le dirige una mirada de tedio.
Porque desde luego todos querrían ser jóvenes de nuevo, y muchos estarían usando la poción todo el tiempo. Aunque desde luego eso no es posible, causa efectos secundarios, y sólo es posible tomar una dosis cada 48 horas y hasta donde se sabe sí bebes más de 10 dosis, bueno... no es un final feliz- aclara con suficiencia – Además de que... los ingredientes no son exactamente... ortodoxos-.
A Hermione le pareció molesto su tono de orgullo, sin embargo tenía cosas más importantes por el momento.
-¿Ella beberá? ¿qué efectos le causará?- su tono fue preocupado, se mordió el labio -¿qué quieres con "ortodoxos"?-
Draco la miró incómodo, Jeannie sabía los efectos y eso no le importaba. En cuanto a los ingredientes, Malfoy jamás le mencionaría a la castaña cuales eran, ni mucho menos que seguramente al Ministerio le interesaría saber de dónde los había conseguido. El rubio carraspeó.
-Será el extremo, tendrá momentos de lucidez e hiperactividad, seguidos de una especie de resaca, donde es posible que duerma durante días- contestó sin mirarla -Jeannie, lo sabe y ha aceptado- añadió rápidamente.
Hermione se quedó callada, aquello sonaba peor.
-¿Eso es lo que Jeannie quiere? - preguntó con voz apagada, se le veía visiblemente preocupada.
Draco asintió lentamente y por primera vez siente algo de empatía con la chica, él mismo se sentía preocupado por las decisiones de la anciana, sin embargo, fiel a su palabra cumpliría los deseos de Jeannie.
-¿cua... cuántas dosis tienes?- preguntó Hermione con dificultad, sentía la boca terriblemente seca.
-Preparé un caldero, pero sólo planeo darle 5 dosis- explicó él.
Hermione estuvo a punto de contestarle, sin embargo se escuchó el ruido de una puerta que se abría, se giró para ver a Jeannie y casi le da un infarto. Ante sus ojos estaba una chica de unos 17 años, Hermione había olvidado que todos decían que ella, de entre toda la familia era quien más se parecía a Jeannie, pero al verla ahí de pie lo recordó. Jeannie era al menos un palmo más bajita que su nieta, sin embargo tenían la misma forma del rostro y de los ojos, la boca de Hermione era mucho más pequeña que la de su abuela, era un poco más delgada y tenía el cabello negro y los ojos de un verde azulado hermoso.
Jeannie sonrió, y corrió hasta Hermione, la envolvió en un abrazo efusivo.
-¿y bien? ¿cómo me veo?- pregunta la joven versión de Jeannie, dando un pequeño giro para que la admiraran. Lucía una túnica negra de mangas largas y bordado en el pecho, le cubría desde el cuello hasta los tobillos, chilaba le llamó ella, unos pantalones a juego y una especie de botas de tela, la cabeza la llevaba cubierta con un velo. Se había delineado los ojos con khol, haciendo resaltar aún más el color. Hermione parecía haber olvidado cómo usar el lenguaje humano, ya que se limitaba a abrir y cerrar la boca como si fuera un pez. Draco, por su parte se recuperó más rápidamente. Sonrío.
-Te ves hermosa, Jeannie- contesta con una sonrisa sincera. -¿ya les han dicho que se parecen mucho? Bueno físicamente solamente – corrige- en carácter una es amargada y la otra no- se burló.
Hermione lo miró boquiabierta, por lo visto aún no era capaz de hablar, «¿Draco Malfoy había sugerido que era hermosa? Bueno, no, no exactamente» le dijo una voz en su cerebro. La chica captó sus últimas palabras y le dirigió una mirada cargada con reproche y finalmente logró reaccionar, sacó su varita y la dirigió amenazadoramente hacia Draco.
-¡No soy una amargada! No me vuelvas a llamar así- contestó furiosa ella, Draco se echó hacia atrás y levantó las manos fingiendo temor – ¡ay no seas llorón! no te mataré Malfoy... solo... ¿cómo era? Te lanzaré uno que otro hechizo, un desmauis no te matará- contestó pronunciando las mismas palabras del rubio.
Malfoy sonrió burlonamente.
-Como si me fuera a dejar, Granger- contestó desafiante.
Jeannie suelta una carcajada.
-Ustedes acabarán juntos- dijo más para ella que para sus dos acompañantes, ellos se limitaron a hacer caso omiso de sus palabras y a enfurruñarse cada quien, ignorándose entre ellos
Hermione no supo cómo, pero una hora después caminaba junto a Jeannie y Draco rumbo al desierto. Su abuela la había enfundado en un traje igual al suyo, y la había maquillado de igual manera. Draco, por su parte también llevaba una chilaba y pantalones negros y un turbante del mismo color. La piel del chico pálida y su cabello rubio resaltaban contra la oscuridad de sus ropas. Draco se fijó en ambas mujeres. Se quedó boquiabierto, «se parecen mucho» se dijo así mismo, mientras las analizaba buscándoles diferencias, cosa que no tardó mucho en apreciar. Antes de salir del lugar, Draco había tomado una dosis de poción multijugos, ante los ojos de la chica apareció un Draco Malfoy de tez morena, ojos aceitunados y cabello negro azabache.
Después de un pequeño viaje en un colmado autobús de pasajeros y una caminata relativamente corta, llegaron al lugar donde se efectuaría la carrera, y fue hasta entonces que Hermione les creyó que de verdad iban a participar en aquella locura.
Draco notó la mirada de incredulidad de la chica.
-Pensaste que te jugaba una broma ¿cierto, Granger?- preguntó el rubio con una sonrisa burlona.
Hermione parecía incapaz de pronunciar palabra, estaba boquiabierta.
Jeannie, por su parte estaba radiante, como si los casi 100 camellos dispuestos en la línea de salida con todo y jinetes fueran un montón de brillantes joyas, las cuales estaba por usar.
-¡es maravilloso! ¿no te parece?- inquirió la ahora rejuvenecida abuela de la chica. Hermione se aproximó a donde su abuela y Draco estaban, frente a tres sendos ejemplares de camellos, uno de ellos le llamó la atención, era casi blanco. Los tres camellos miraban indiferentes hacia el frente mientras mascaban algo perezosamente. Hermione hizo un mohín al percibir el olor.
-Yo diría que son apestosos, no maravillosos- aclaró cubriéndose la nariz con el velo
Draco rió a carcajadas.
-No exageres Granger, haz enfrentado cosas peores que un camello, ¿o ya te olvidaste de los escregutos de cola explosiva?- bromeó él.
A Hermione le pareció extraño oirlo reír, en todos sus años escolares nunca lo escuchó reír de aquella manera, de manera auténtica. La chica sonrió involuntariamente.
-Y es así como los camellos pasan a ser adorables, comparándoseles con bichos raros y de mal carácter- ironizó ella -¿en verdad vas a subirte a un camello, Jeannie?- inquirió nerviosa
Antes de que la aludida pudiera hablar un hombre, vestido de manera muy similar a Draco pero en color blanco se acerca a ellos y murmura unas palabras en árabe. Draco asiente y le señala a Jeannie y a Hermione. El desconocido les sonríe. Es alto, moreno, de unos 30 años, con una barba incipiente y cejas algo pobladas, sus ojos oscuros están rodeados por largas y tupidas pestañas. A Hermione le parece bastante atractivo.
-As-salam alaykum- les saluda, coloca la mano derecha sobre su pecho a la altura del corazón -Me llamo Kamâl Mohammed- añade dirigiéndose a las chicas.
Draco estrecha la mano de Kamâl.
-Ellas son mis esposas, Jeannie y Hermione– dice el rubio tranquilamente
Hermione se quedó helada ¿esposas? Estaba a punto de reclamar y mandar a Malfoy a un lugar poco recomendable como sitio turístico cuando sintió el fuerte codazo que le propinaba Jeannie en las costillas. El dolor le hizo cerrar los ojos y lagrimear un poco. En cuanto fue capaz, abrió los ojos y le dedicó una sonrisa forzada al moreno.
-Mucho gusto- se adelantó Hermione a saludar, Kamâl la miró extrañado, pero compuso una sonrisa.
Draco puso los ojos en blanco y de un movimiento tomó la mano de la chica y bruscamente se la llevó a unos cuantos pasos lejos de ahí.
-¿Se puede saber qué demonios haces, Granger?- preguntó molesto
Ella se encogió de hombros.
-Le lanzo un imperius... - contestó sarcástica- ¡lo saludé! ¡idiota! ¿qué otra cosa pensabas? ¿Es-po-so? - contestó ella furiosa pronunciando cada sílaba lentamente.
Draco suspiró cansinamente.
-Granger no estamos en Londres, estamos en un país extranjero, y algo... cerrado. Los competidores en este tipo de carreras son hombres, sirvientes y algunas veces compite el hijo de algún sheihk, pero nunca una mujer, he tenido que hacer un importante desembolso de dinero para que Jeannie y tu puedan competir, además estoy usando la identidad de un empresario de Dubai, y ustedes las de sus esposas. De otra manera no hubieran podido siquiera figurar en la lista, lo han tomado como un capricho excéntrico de mi parte- explicó él en voz baja.
-Espera un momento... ¡yo no pienso subirme a esos ca... camellos!- contestó aterrada, aumentó un poco el volumen de su voz. Todo esto le parecía una locura, una bobería...
Draco le apretó el antebrazo en señal de una muda amenaza.
-Shhh... baja la voz, sino pensarán que no soy capaz de controlar a mi esposa- dijo burlón - ¡oh! Vamos Granger, no me digas que un inofensivo camellito te asusta, ¡valiente Gryffindor!- le espoleó.
Hermione Jean Granger podía ser todo, menos cobarde. Se soltó de la mano de Draco, se irguió cuán alta era, le dirigió una mirada desafiante a Draco.
-¡Me subiré a ese maldito camello, y te lo advierto Draco Malfoy si me vuelves a poner una mano encima te echo un cruciatus!- le amenazó, y dando grandes zancadas regresó a donde Kamâl y Jeannie estaban, el joven le explicaba cómo subirse al camello y tomar las riendas del animal.
La octogenaria abuela de Hermione, simplemente parecía maravillada, aunque la chica no estaba muy segura si era debido a su extraño y poco comprensible deseo de subirse a un dromedario convirtiéndose en realidad o si era debido a Kamâl, quien de verdad era bastante atractivo y le sonreía de una manera casi irresistible.
Después de un curso intensivo de "cómo montar a un camello y no morir en el intento" y una dificil subida, Hermione estuvo trepada en la silla de montar en el lomo del animal. Al parecer la simpatía era mutua pues el camello se rehúsaba a dejarse montar por la castaña, Hermione odió la naturalidad con la que Draco subió a espaldas del animalito, el dromedario casi albino, y se sintió tentada a arrojarle a la cabeza lo primero que cayera en sus manos, por desgracia esto fue la tibia mano de Kamâl quien parecía especialmente servicial con Hermione. Ella consideró que el pobre chico no tenía porque ser lanzado por los aires justo para aterrizar sobre un rubio con el ego del tamaño de su mansión, así que se contentó con mascullar por lo bajo.
Jeannie por su parte, demostraba la eficacia de la poción, pues en menos de un parpadeo estaba sentada al mando de su camello.
Kamâl sonrió.
-¿está nerviosa, señora?- preguntó cortésmente.
La chica asintió fervientemente, él respondió con una sonrisa tranquilizadora.
-No se preocupe, su esposo irá con usted y yo la cuidaré, mi camello está por allá – señaló vagamente a sus espaldas – sí necesita mi ayuda, acudiré de inmediato-.
Hermione agradeció aquel gesto, y pareció sentirse más tranquila.
Se escuchó un murmullo que rápidamente fue creciendo hasta convertirse en un ruido ensordecedor, sin duda la carrera estaba por iniciar. Hermione volteó a su alrededor, todos se miraban, expectantes.
Kamâl ya estaba sobre su camello, varios hombres a pie se colocaron enfrente de cada camello, portaban estandartes con diferentes colores y estampados, Hermione miró el suyo. Era exactamente igual al de Draco y de Jeannie, un rectángulo de seda plateada, con un escudo bordado de color verde botella, en el centro del mismo una gran "M" custodiada por dos dragones negros, uno a cada lado del otro, y un par de serpientes, cuyas colas se enroscan coronaban dicho escudo. «El escudo de armas de los Malfoy» se dijo así misma, reconociendo el emblema familiar de Draco.
Los portaestandartes inclinaron hacia el frente los mismos y se hicieron a un lado, se escuchó un fuerte tronido, el sonido que marcaba la salida. La carrera comienzó.
Hermione presintió que sería un mal día, y no tardó en descubrir que sus sospechas no eran infundadas.
Los animales, en su mayoría salieron disparados. Jeannie rápidamente tomó ventaja y Draco la siguió de cerca, pero Hermione... bueno ella tenía serios problemas con su camello. Simplemente el animalito se rehúsaba a dar siquiera un paso.
Las castaña pataleó y trató de espolear a su montura. Sin éxito, Kamâl quien cumpliendo a su promesa se había mantenido junto a Hermione, se acercó a ella.
-¡Yalla!- gritó mientras le daba una palmada al animal, éste respingó y comenzó a trotar.
Hermione sentía que viajaba en una averiada licuadora, en menos de un minuto ya estaba mareada. El dromedario se movía de manera irregular debido al terreno, y ella chocaba con la silla de montar de manera constante, se preguntó si después de ese viaje sentiría alguna parte de su cuerpo, se dijo que no. Entrecerraba los ojos para poder vislumbrar a través de la arena, el resto de los competidores ya iban bastante más lejos, Draco y Jeannie no se veían por ningún lado. Se sintió un poco aliviada al ver que pese a todo, no eran los últimos, detrás de ella venían al menos 10 dromedarios luchando por avanzar. Kamâl esbozó un sonrisa de apoyo.
-¡Yalla, yalla!- volvió a gritar el chico, en respuesta, el camello aumentó su velocidad.
Hermione lidió lo mejor que pudo durante los casi 10 kilómetros de la carrera. Sintiendo como sus manos y piernas se entumecían. Su último alimento (aunque no recordara cual había sido) bailaba conga en su estómago, el cabello le salía por debajo del velo, sentía la piel pegajosa y sudorosa, los ojos le lagrimeaban constantemente.
Finalmente la vislumbró: la ansiada y gloriosa meta. Empujada por un arrebato de emoción, gritó:
-¡Yalla, Yalla!- casi a todo pulmón.
El animalito aumentó el pasó, y finalmente traspasaron la meta.
Sorprendentemente Hermione quedó en 28° lugar y Kamâl en 29°, aunque ella estaba casi segura de que él la había dejado llegar primero, por cortesía. Tan pronto los pies de Hermione tocaron el suelo, la chica agradeció a todas las deidades habidas y por haber por el suelo "firme" y empezó a buscar a Draco y a Jeannie, no tardó demasiado en encontrarlos. Jeannie había llegado en 10° lugar, mientras que Draco había llegado en 5°.
La castaña y Kamal se acercaron, mientras Jeannie parecía celebrar a lo grande el triunfo de Draco y el suyo propio, Hermione parecía a punto de vomitar.
- ¡Querida! Te ves muy... colorida - comentó al ver el tono verdoso de la joven – combinarías con mis ojos-
Hermione pensó en contestar, pero de inmediato se dio cuenta de que sí abría la boca, lo más probable es que todos descubrieran qué alimentos conformaban la dieta de la chica, se abstuvo de contestar y se limitó a forzar una débil sonrisa. Draco tuvo la cortesía de no molestar a Hermione. Al menos no demasiado, simplemente la amenazaba con subirla a un dromedario sí la chica lo molestaba alguna vez. Hermione se abstuvo de hablar durante un gran rato. Jeannie parecía confabulada con el rubio. No sólo ignoró las pullas del chico, sino que anunció su siguiente hazaña y se burló -aunque de manera cariñosa- de la chica con temor a las alturas.
Algunas horas después todos descansaban en el interior de una tienda de campaña, tumbados sobre alfombras y almohadones mullidos. Kamâl los había invitado a celebrar con él su participación dentro de la carrera.
Bebieron, comieron y bailaron. Hermione no recordaba haberse divertido en mucho tiempo y aquella celebración se le hizo divertida.
Jeannie había empezado a sentir los efectos de la poción y dormía tranquilamente. Hermione despertó, no se había dado cuenta de que se había quedado profundamente dormida Se desperezo y miró a su alrededor, la tienda estaba iluminada por lámparas de gas, ahí no había nadie salvo su abuela y ella.
La chica comenzó a sentir sed, buscó qué beber, con poco éxito ya que sólo encontró botellas y copas vacías, ninguna gota de agua, vino o algún otro líquido. Suspiró y decidió salir de la tienda y buscar a alguien que se apiadara de su reseca garganta.
Lo primero que observó tan pronto salió de la tienda fue que no había nadie más ahí. El grupo de 5 tiendas que formaban el campamento de Kamâl se había instalado en las riberas del Nilo. La chica suspiró, la luna estaba llena y proporcionaba suficiente luz para que ella pudiera distinguir con claridad las tiendas, los camellos amarrados junto al campamento, el río extendiéndose a unos metros de ella. Sonrió, el río reflejaba la plateada luz de la luna, haciéndolo parecer de mercurio y no de agua común. Hermione escuchó un leve crujido, miró a su alrededor buscando la fuente de aquel sonido. No tardó mucho en encontrarlo, el tenue resplandor naranja de una tímida fogata la atrajo hacia la parte trasera del campamento. Ahí se encontró a un hombre joven, acostado sobre una alfombra, tenía los brazos cruzados detrás de la cabeza, a manera de improvisada almohada. El hombre miraba hacia el cielo, contemplaba todo con una indiferencia patente. Aún tenía el aspecto de otra persona, pero Hermione lo reconoció al instante.
-¿insomnio?- preguntó ella acercándose a Draco. Él pareció salir de sus ensoñaciones, parpadeó levemente y miró a Hermione. Asintió
-No duermo mucho, ya no- contestó con sencillez. Hermione se acercó con cautela.
-¿puedo?- preguntó ella señalando un hueco al lado del chico. Él se encogió de hombros.
Hermione se sentó junto a él con toda la gracia que fue capaz, es decir, se dejó caer a un lado salpicando arena a su alrededor. Draco le miró con desaprobación, mientras se sacudía la ropa.
-Definitivamente tienes la gracia de un elefante – se burló.
Hermione estaba muy cansada como para responderle, suspiró.
-¿Por qué haces esto?- preguntó finalmente.
Draco se encogió de hombros.
-Porque no puedo dormir y me gusta estar a solas- contestó él.
-No... no me refería a en este momento, me refiero a ¿por qué consentiste su locura de hoy? Quiero decir le pudo haber pasado algo- dijo ella mordiéndose el labio distraídamente.
Draco suspiró cansinamente.
-No lo entiendes, ¿verdad? Nada de esto entiendes-
-¿entender, qué? ¿qué a mi abuela se le aflojó un tornillo y tu le ayudas a que se le aflojen los demás?- preguntó ella fríamente.
-Tu abuela no está loca Granger... - se quedó un rato en silencio - déjame preguntarte algo... ¿qué harías tu, sí yo te dijera que tan sólo te quedan unos días de vida? ¿Te sentarías en tu casa, malgastando esos preciosos últimos minutos en leer estúpidos libros? o ¿estarías afuera haciendo lo que nunca te atreviste a hacer? Aquello que te haría más feliz que un chiquillo en una juguetería pero que nunca hiciste por el temor al qué dirán ¿qué harías?- inquirió él.
- Aprovecharía mi tiempo- contestó ella tras una leve vacilación -Pero... ¿camellos en el desierto?- preguntó
Draco hizo un gesto con la mano, como si espantara un insecto volador.
-No es el camello, el desierto o la carrera, es simplemente no quedarse con las ganas de hacer algo, es no dejar que nadie controle tu vida, o en este caso tu muerte. Es cumplir un deseo. Es dejar de vivir de apariencias y vivir con todas las letras y su significado- contestó con vehemencia.
Hermione jamás lo había visto hablar de ese modo. Abrió los ojos sorprendida de que alguien tan frío y distante como Draco Malfoy siquiera mostrase algún resto de sentimiento.
-Supongo que... tienes razón- contestó ella finalmente. Permanecieron en silencio un gran rato hasta que ella volvió a hablar -¿Malfoy?- preguntó titubeante, él contestó con un gruñido que la chica interpretó como un adelante -ella... ¿cuando te dijo todo eso?-.
Malfoy se desperezó. Se levantó y sacudió su ropa de arena. Miró a Hermione que le dirigía una mirada expectante, se encogió de hombros.
-Ella solo dijo que quería participar en una carrera de camellos, Granger y yo se lo cumplí – contestó con un amago de sonrisa y le dio la espalda para regresar a la tienda, dejando a una Hermione analizando todas las palabras que habían salido de los labios del rubio. Y aunque la chica preferiría lidiar con los escregutos de cola explosiva a decirle a Malfoy que tenía razón, que lo entendía, por primera vez en su vida estuvo de acuerdo con él.
Hola, holaaaaa!
Disculpen la tardanza me tienen de elfina doméstica y free lancer xD y por desgracia mi cerebrín divaga con frecuencia. Pero aquí está el sig. Cap. Sé que este rollo de los camellos está algo loquito,y quizás hasta absurdo pero como dice Draco, él simplemente le está cumpliendo los locos sueños a la abue, y ella aunque aparenta que ya se nos perdió en su locura, sinceramente es la más cuerda de los tres y todo lo hace por una razón, aunque aún no la diga.
Espero que disfruten el cap.=)
Acá van los agradecimientos:
Nuevas followers y favoritos: Anne-74, titxutemari, barbiieRubia, LucyTheMarauder, karean, bb-sly, ecuarentona, milshakebanana, joKer-jo, crazzy76, Keniie Masen, brenda p, SaraCG, Yaimaria, DamonyKatherine, Clary-Cipriano, lovelove13, Mariana Glez Moreno, marieange, Angy Malfoy Granger.
¡gracias, espero se diviertan tanto como yo!
Reviews:
¡híjole! No saben cuánto me alegra leer sus reviews. ¡gracias de corazón!
Ian: muchísimas gracias!, espero que te siga gustando! Saludines!
Caroone: Bueno, aquí lo aclaro jaja, en realidad la única secuestrada es la leoncita Granger. Saludines!
Solunarox: pfff... Jeannie es muuuuuy manipuladora, y divertida. Me alegra que te haya gustado :D Saludines!
LucyTheMarauder: Así es, tus suposiciones son correctas, Herms es la secuestrada muajajaja y Jeannie sabe mucho, mucho más de magia y de Draco de lo que Herms piensa. Saludines!
Salesia: Woooooow! Mil gracias por leerme con tanto detalle, agradezco en verdad :) A mi tampoco me gusta mucho Herms y Ro-Ro jajaja no durarían mucho. El nombre jajaja bueno, más adelante explicaré porqué el cambio jajaja sólo diré que son dos motivos. Y como verás Draco, sí le contó a Jeannie quien es, y como bien adivinas, Jeannie es una investigadora certificada de la CIA xDD aunque aún no saldrá a la luz el interrogatorio completo. ¡Le diste al clavo! Esa es la razón por la cual Jeannie le pidió a Draco que la sacara. Ahora que no sólo serán momentos felices sino bastante locos y divertidos. Jeannie es una abuela realmente fuera de serie. Herms no sólo heredó lo intuitiva, sino lo terca y algunos rasgos físicos de su abue. Espero te siga gustando la historia, un abrazo :D
SaraCG: Gracias! Espero que te siga gustando :D
DamonyKatherine (Sally): Jajaja lo es!, Jeannie es como una niña pequeña, pobre Herms, pero se divertirá y aprenderá en el camino.
Y finalmente, aunque no menos importante, a quien se tome la molestia de leerme aunque no me escriba ningún review o le de follow, en verdad, ¡mil gracias!.
