Esta es una historia alterna de misterio escrita sólo para entretenimiento. Los personajes originales le pertenecen a Kyoko Misuki; sólo el orden de los acontecimientos y personajes secundarios son de mi propia imaginación.
Capítulo 4
De nuevo en la realidad del presente, Albert se preparaba para recibir a las personas que habían sido convocadas a la reunión. En primer lugar Archie Cornwell, su querido sobrino; luego Neal Leegan, en representación de su padre y James Morgan en representación del esposo de Candy que se convirtió en el administrador de la fortuna Andrew al haberse desposado con su heredera.
Sintió que alguien llamaba a la puerta de su despacho. Era George para avisarle que ya habían llegado las personas a las que esperaban. Dió un largo suspiro y se acomodó en el sillón de su escritorio; luego le confirmó que ya estaba listo y que los hiciera pasar.
La puerta se volvió a abrir dando pase a los convocados.
Adelante – se escuchó la voz de George mientras les daba el pase – El señor William los aguarda. Tomen asiento por favor.
Muy buenos días - saludaron los recién llegados.
Buenos días - dijo Albert levantándose de su silla para acercarse a saludarlos. Él esperaba que la reunión sea cordial por lo tanto sabía que era conveniente crear el ambiente adecuado desde el inicio. Cordial, pero firme, pensó.
En primer lugar quiero agradecerles por su presencia y puntualidad. Es muy importante para mí poder conversar con ustedes y aclarar ciertos puntos que deben ser definidos desde ahora que entro en posesión de mi puesto como cabeza de familia de los Andrew.
Sr. Andrew, le interrumpió Morgan - Mi representado desea que Usted sepa que apenas termine con los pendientes que lo retuvieron en Europa todo este tiempo se presentará para conversar personalmente.
Entiendo, le contestó - pero que quede claro que los acuerdos tomados hoy y firmados por Usted serán respetados y no se alterarán por el hecho que él se presente días mas tarde.
Somos conscientes de ese punto Sr. Andrew. Él sólo quería que Usted sepa que asumirá cualquier responsabilidad en su debido momento y que no está evadiendo su presencia.
Bien, continúo Albert - Entonces creo que es mejor ir directo a lo que nos interesa poner en claro.
Quisiera que me escuchen primero y después resolveré sus dudas.
Todos movieron la cabeza en señal de aceptación.
Albert los observó por unos segundos con detenimiento. Su sobrino Archie era un hombre sencillo pero elegante. El haber tenido que luchar por ganarse un puesto en la sociedad después de haber sido desheredado injustamente le había dado una gran madurez. En cambio, Neil, seguía tendiendo ese aire arrogante, y ahora que se hacía cargo de todos los negocios familiares de los Leagan se había vuelto más frío y calculador. Por otro lado, el tal Morgan era un abogado hábil que había sabido manipular muy bien al marido de Candy, haciendo negocios turbios amasando una fortuna personal a costa del dinero de la familia. Felizmente el apellido Andrew no se había visto envuelto en ningún escándalo. Pero no era conveniente arriesgar nada. En Chicago existían mafias muy fuertes y era muy peligroso involucrarse con ellos y sobretodo contrariarlos.
Como sabrán, durante muchos años estuve ausente debido problemas personales; por lo tanto no estuve al tanto de los sucesos acaecidos dentro de la familia. Durante ese lapso, mi tía Elroy Andrew se mantuvo en el Consejo del Clan como cabeza de familia hasta mi regreso y George Johnson, aquí presente, era mi representante legal.
Archie y Neal lo miraban con mucha expectativa, el primero pensando lo increíble de la situación, nunca se hubiera imaginado que aquel joven que conocieron en Londres y que era amigo de Candy pudiera haber sido su famoso Tío Abuelo William, y además, recordaba muy bien como ella lo había encontrado amnésico en el hospital pero que no lo había podido retener una vez que restablecido. Por otro lado, Neal sólo especulaba con el hecho de que tanto él como su hermana siempre habían creído al tío abuelo una persona vieja y débil, jamás se imaginaron que era este hombre jóven que acompañó en sus últimos meses de vida a Candy y se mostrara durante su entierro tan sumido en la tristeza.
Debido a mi larga ausencia, me he encontrado con que se han tomado desiciones con respecto a mis familiares en las cuales yo no había dado mi aprobación. La persona que asumió esas desiciones ya no se encuentra entre nosotros, así que es en vano reclamarle nada, pero si siento que es mi deber resarcir a los que se vieron perjudicados y recomponer aquello que se haya visto dañado o perdido.
Archibald – le dijo dirigiéndose a su sobrino – Tengo entendido que a raíz de la oposición que en su momento mantuvo la familia en contra de tu compromiso y posterior matrimonio con Annie Britter fuiste separado del clan y despojado de lo que por herencia te correspondía.
Así es "Tío abuelo William" le respondió
Albert sonrió, ese era otro de los sobrenombres que debía eliminar de raíz.
Archibald, llámame William solamente, soy tu tío, pero no soy tan viejo como para ser abuelo.
Esta bien Albert, discúlpame, es que no sabía de que otra forma dirigirme a ti.
Esta bién, sobrino, pero el punto al que quería llegar era hacer de tu conocimiento de que yo no aprobé ni participé en la decisión de desheredarte como castigo por emparentarte con una familia de "menor rango social" como estipularon en aquel entonces. Creo firmemente que lo que debe prevalecer al formar una familia son los sentimientos antes que los intereses económicos, así que desde ahora y en coordinación con George nos reuniremos para ultimar los detalles que permitan que recuperes a la brevedad lo que por derecho te corresponde. Tus padres fueron muy mal influenciados – dijo dirigiendo un instante su mirada hacia Neal, que hizo una pequeña mueca de disconformidad – y en su momento me reuniré con ellos también. Tu padre ya es mayor y creo que debe empezar a pensar en un próximo retiro.
Gracias, tío – le dijo emocionado – Desde que tuve que prescindir de mi herencia trabajé muy duro en los negocios de mis suegros y puedo sentirme satisfecho de confirmarte que me fué muy bien, de tal forma que en el dia de hoy, aunque no tenemos una gran fortuna, nos mantenemos estables y sobretodo hemos podido saldar las deudas que existían con el Clan Andrew, así que en el futuro, ahora que sé que tu llevarás las riendas de las empresas, estaremos contentos de hacer negocios con ustedes.
Me alegra saberlo, sobrino, conversaremos de esos detalles más adelante, y estoy seguro que lograremos grandes beneficios.
Era el turno de dirigirse a Neal Leagan, Albert no sabía por qué ese hombre le producía un rechazo tan profundo, ¿sería tal vez por la forma despreciable con la que siempre había tratado a todos y en especial a Candy? O tal vez esa expresión cínica que mantenía siempre en su rostro. Sea como sea, desde ahora lo vigilaría de cerca, pues conocía que se había convertido en un hombre de negocios hábil pero cruel; felizmente residían lejos de Chicago, pues manejaban empresas hoteleras en Miami muy exitosas.
Neal, le dijo enfrentando su fría mirada – Sé que los negocios familiares de los Leagan han sido muy provechosos para ustedes y que la cadena de hoteles que poseen son los más prósperos de la ciudad. Me alegro por ello. Tengo entendido que gracias a la ayuda de la familia Andrew ustedes lograron iniciar esa empresa, pero también me he enterado que aún no se ha resuelto la devolución del dinero que se prestaron. ¿Estoy en lo correcto?
Bueno, Tío William, le dijo con un tanto de sorpresa, no pensó que se lo sacaría en cara tan pronto – en realidad los negocios los hemos manejado en forma clara con Morgan como representante de los Andrew. No ha habido problemas hasta ahora, pero con gusto trataré contigo cualquier detalle que quieras aclarar.
Te lo agradezco. Así como le dije a Archibald que llevaríamos los negocios en privado, haré lo mimo con ustedes y te adelanto que ya mandé hacer una auditoria que arrojará resultados imparciales sobre el estado de las cuentas.
Señor Andrew, interrumpió Morgan - No le parece exagerado, yo he llevado los libros con el señor Johnson que según entiendo es su persona de confianza, ¿para qué perder el tiempo en hacer auditorias? La situación económica actual demanda actuar rápidamente para reactivar la producción y mejorar las ganancias.
Señor Morgan, no se preocupe Usted, George ya me puso al tanto de los alcances y limitaciones que ha tenido su función durante los años de mi ausencia, y aunque entiendo que necesitamos reactivar los negocios, también es cierto que debe hacerse sobre una base muy sólida a fin de que prosperen de forma estable y no vuelvan a ocurrir pérdidas como las que hubieron el año pasado.
Tanto Neal como Morgan tuvieron que aceptar la decisión de Albert aunque no dejaron de demostrar su expresión de disgusto. Ellos habían llevado negocios medio turbios durante estos años a escondidas de los demás representantes del consejo y se habían beneficiado enormemente. Neal, aprovechando el apego que la tía abuela siempre sintió por ellos la había envuelto de tal manera que ella siempre aprobaba todo lo que el proponía, incluso la decisión de repudiar a Archie por casarse con la amiga de Candy. A medida que la tía abuela fue envejeciendo, resultó más fácil manipularla, hasta el punto de que él tomaba las desiciones directamente junto con Morgan. En ese entonces la convencieron de recluir a Candy en Lakewood, ya que ella estaba por tener a su hijo y lo más recomendable es que la acompañara y permanecieran en la mansión y así cuidar de ambos, quedando el heredero que representaría a los Andrew bajo su estricta tutela. Total al esposo de Candy no le importaba mucho lo que pasara con ellos, el también había sido obligado a casarse con la promesa de que siempre disfrutaría de una situación holgada y que tendría la libertad de viajar continuamente a Europa para estar cerca de sus padres.
Albert se sentía incomodo y quería dar por terminada de una vez por todas la reunión, así que se dirigió a Morgan y le dijo mirándole fijamente:
Señor Morgan, sé que su representado está por regresar en pocas semanas a los Estados Unidos, y me interesa mucho que tuviéramos una entrevista; pero dado que él nunca ha llevado las riendas de los negocios y de su familia, y en su lugar ha sido usted el que lo ha representado en todo, quiero que le quede claro que dado que yo soy el heredero principal de la fortuna Andrew y cabeza de familia del clan, desde este momento asumo mis funciones como tal y ejecutaré los acuerdos prenupciales que se firmaron antes de su boda con mi heredera. Lamentablemente ella ya no nos acompaña más en esta vida, pero le sobrevive su hijo que porta nuestro apellido, así que yo me convertiré de ahora en adelante en su tutor y lo traeré de regreso a nuestro país para cumplir así con la ultima voluntad de su madre.
Señor William, le respondió medio incómodo - No creo que mi patrocinado se oponga a sus desiciones siempre y cuando se mantenga el acuerdo inicial de poder contar con libertad de acción y desenvolvimiento económico. No fue fácil para él aceptar que su único hijo no llevara su apellido sino el de su madre, pero lo hizo por el bienestar del clan que usted preside.
Dígale que no se preocupe que no le faltará nada de lo acordado, pero en lo que se refiere a los negocios, estos estarán a mi cargo y del señor Johnson que cuenta con mi total confianza.
¿A que se refiere con eso Señor Andrew? –le dijo temiendo lo peor
Le estoy diciendo claramente que usted continuará al servicio de su patrocinado, pero no tendrá más derechos sobre los negocios de mi familia y por lo tanto de sus cuentas. De ahora en adelante estas serán exclusivamente del dominio familiar.
Entiendo señor Andrew. Mi representado y yo tomaremos las medidas pertinentes - Le respondió preocupado.
Bien, creo que eso es todo por ahora. Los dejaré con el señor Johnson para que firmen el acta de acuerdo.
Archie, le dijo en voz baja acercándose hacia él y poniendo una mano sobre su hombro - te espero a ti y a Annie en mi casa alrededor de las siete de la noche, quisiera ofrecerles una cena informal.
Si tío, allí estaremos - Le respondió emocionado.
Bien - dijo Albert con alivio- Me retiro, pronto les haré llegar las citaciones para las siguientes reuniones a fin de ir ultimando detalles. Con permiso…
Albert se retiró muy cansado, había sido un gran esfuerzo mantenerse firme e imperturbable, pero así sería su vida de ahora en adelante. Felizmente la idea de tener a su cargo al hijo de Candy lo llenaba de esperanza.
Haré por él todo lo que hubiera deseado hacer por ti Candy, verás que tu pequeño Alexander será un hombre del cual estarás orgullosa.
William Alexander Andrew, así se llamaba el pequeño adolescente. Era un chico vivaz como su madre según le habían contado. ¡Como deseaba conocerlo! Primero que nada lo llevaría a Lakewood a que visitara la tumba de Candy y después compraría una casa en Chicago para vivir con él. Estaría pendiente de su educación, pero no permitiría que se convirtiese en una maquina de hacer dinero lleno de responsabilidades como siempre había pretendido su familia de él mismo. En la alborada de los años treinta, estaban entrando a una nueva época llena de cambios y ambos los enfrentarían de la mejor manera. Albert siempre vivió como un hombre solitario, y ahora la compañía del hijo de su querida princesa llenaría su vida de alegría. Él sería su verdadera familia.
