Titulo: Intenciones.
Summary: Yamato hace una apuesta muy interesante y esta incluye a Mimi Tachikawa. ¿Lograra el rubio que la chica inalcanzable caiga en sus garras y se fije en él y conseguir el premio que Sora le ofrece? Y él… ¿Se fijara en ella de verdad?
Disclaimer: Ningun personaje de Digimon me pertenece, son de sus respectivos creadores.
Advertencias: Este fic contiene escenas con toques sexuales y Lemmon más adelante. Tambien hay OoC en algunos personajes (Ya veran de que les hablo) Tambien quiero agregar que este fic esta ligeramente basado en la pelicula Cruel Intentions (Tampoco me pertenece), aunque tampoco contiene mucho de esta, simplemente la idea de la apuesta y otros detallitos pero en si casi todas las ideas son mías.
Parejas: MIMATO, Taiora, Takari.
Nota: No tengo perdón, he tardado muchisimo en actualizar este fic, y eso que me esta empezando a gustar de veras escribirlo. Perdón enserio por la demora y muchas gracias si alguien se acuerda de esta humilde historia jaja. Prometo no volver a tardar tanto en el prox. capitulo y como compensación este cap sera más largo :)
Y por cierto, gracias por todos los comentarios que dejaron, enserio me animan mucho y gracias a ellos estoy aquí actualizando. ¡Saludos!
Capitulo 4: Rompiendo promesas.
Como Mimi predijo la conferencia acerca de la educación a la que tuvieron que asistir resultó del todo menos entretenida, los padres de Mimi se portaron excesivamente amables con él y en general todos lo trataron con cortesía. Yamato no había podido apartar los ojos de su acompañante en todo el tiempo que pasaron en ese salón preparado exclusivamente para la conferencia. Mimi se había arreglado muy hermosa con un traje blanco y su cabello totalmente lacio, el rubio simplemente no podía creer que esa chica pudiera ser tan bella.
-Mis padres tienen otro compromiso. –explicaba Mimi mientras subía de copiloto al auto de Yamato. –Así que tengo que ir en su representación a la reunión que te comenté.
-Sin problemas. –dijo él. –Vamos.
Condujo siguiendo las exactas instrucciones de su acompañante, de vez en vez la miraba de reojo y ella se daba cuenta lo que provocaba que se sonrojara incómodamente.
-Supe que te gusta cantar. –comentó Yamato.
-Debería demandarte por acoso. –dijo riendo. –Aunque no te puedo culpar, eso era algo muy conocido por todos.
-Entonces… -continuó Ishida. -¿Me cantarías algo?
-Oh no lo sé, me apena un poco. –confesó.
-Anda. Si lo haces prometo cantarte. –propuso el rubio. –Casi nadie lo sabe pero la música es algo que en realidad me fascina.
-¿De verdad? –cuestionó Mimi.
-Sí. Mi guitarra y mi auto son mis dos pertenencias más preciadas. –admitió mirando al frente. –Quizás te resulte cómico pero no me gusta que la gente se entere. Solo tú, mi hermano y otra persona lo saben. –agregó. –Ni siquiera mis padres se han enterado.
-¿Quién es la otra persona? –pidió saber Mimi, curiosamente.
-Una amiga de la infancia. –contestó. No pudo evitar reírse un poco al recordar la cara de sorpresa de Sora y Taichi cuando el rubio se decidió a mostrarles las canciones que componía con su guitarra y talento. Claro que a Yagami no lo contaba ya que ahora el moreno no entraba en su vida.
-Cantaré. –aceptó rendida. –Pero luego vas tú.
Yamato asintió contento mientras veía como el adorable rostro de Mimi se sonrojaba de vergüenza y sus labios se abrían para dejar escapar una voz dulce y melódica que provocó que el rubio prestara más atención de la que pretendía.
"We are all made of air
There's stars in my eyes and there's sun in my hair
And I'm runnin' away, it makes me feel better
It's just like you told me it'd be
It's nothin' nothin' nothin'
Nothin' at all"
Yamato nunca había escuchado una voz así pero se juró a si mismo que no la iba a olvidar jamás. Reconoció la canción casi inmediatamente.
"When it comes down to this
I'm neither sorry nor cross nor unfit
And I'm runnin' away, there's smoke on my sweater
It's just like you told me it'd be
It's nothin' nothin' nothin'
Nothin' at all"
Cuando Mimi escuchó que Matt continuaba con la letra no pudo evitar sonreír de oreja a oreja, el rubio tenía una voz privilegiada sin duda. Le dirigió una mirada cargada de dulzura lo que provocó que por primera vez en su vida los colores subieran al rostro de Ishida.
No tardaron demasiado en llegar al lugar donde se celebraría la fiesta. Yamato ayudó a Mimi a bajar y ambos entraron al lugar, era una casa bella y espaciosa perteneciente a un director de alguna universidad prestigiosa. Mimi se aproximó a saludar y lo presentó como un buen amigo. Yamato refunfuño ante esto.
-¿Qué querías que dijera? ¿Qué eres mi novio? –preguntó la castaña. –No lo eres, y además apenas ayer me captaron con Joe de la mano. Ya te dije que no quiero dar una mala impresión.
Matt asintió y se sentó junto a ella en una de las mesas.
-Princesa, ¿Ya te dije que estas muy guapa?
Mimi levantó una ceja y se rió.
-Ahora si pareces tú. –comentó divertida. –No lo intentes. Conmigo no funciona.
-¿A qué te refieres?
-Esas líneas. –contestó la joven. –No me van a impresionar, he escuchado ya mucho y ninguna de esas frases ha logrado nada conmigo.
-¿Y qué hay de esto? –de su espalda sacó una margarita, era blanca y combinaba con el atuendo de la castaña.
La chica no pudo dejar de sonreír dulcemente y aceptar la flor gustosa.
-¿De dónde la sacaste?
-Bueno, es que creí que ya tenían suficientes en el jardín.
Yamato le regaló una mirada traviesa y de nuevo Tachikawa no pudo contener una carcajada limpia mientras contemplaba la margarita contenta. El rubio la tomó tiernamente de la barbilla y la miró fijamente, sus miradas encontradas…azul con miel, se mezclaban y se compenetraban con facilidad provocando que los escalofríos les recorrieran la piel.
-Malas noticias. –susurró Mimi sin romper el contacto visual. –Las margaritas tampoco son mis favoritas.
Yamato también se contagió de la bella risa de Mimi y soltó su barbilla resoplando.
-No me daré por vencido. –aseguró.
Un sonido interrumpió la escena, era el celular del joven rubio que indicaba la llegada de un mensaje de texto, Matt revisó su celular y se encontró con un mensaje de Sora Takenouchi. "Mira a tu derecha" El ojiazul obedeció y se encontró con la mirada ambarina de la pelirroja que el tanto quería. Sora tenía esa sonrisa que bien conocía en el rostro.
-Voy al baño, princesa. –dijo Yamato tratando de aparentar normalidad.
-De acuerdo. –aceptó Mimi. –Y omite lo de princesa, por favor. Ya te dije que no me impresionas.
Yamato le guiñó el ojo y se fue rumbo a la casa hacía el baño, Sora no tardó casi nada en seguir sus pasos disimuladamente. Mimi se quedó sola con su Margarita blanca, quiso poder negar que ese rubio encantador no le provocaba cosquillas en el estomago pero esos sería una enorme mentira. Quizás Yamato era lo que ella nunca esperó de un hombre pero aquellas reacciones que provocaba en ella no podían ser normales.
Pensó en Joe. El era lo que ella siempre soñó; un caballero dulce y cortes que tenía una fama de ser todo un buen prospecto, al ser un futuro medico exitoso, sin embargo no podía engañarse más tiempo, Joe no provocaba en ella absolutamente nada y cuando su piel rozaba la de ella sus cabellos no se erizaban como cada vez que Yamato lo hacía.
Mientras tanto Sora se introdujo al baño sin que nadie lo notara, dentro ya la esperaba Yamato Ishida sentado sobre una superficie de mármol que era el lavabo.
-¿Qué haces aquí? –preguntó mirándola seductoramente.
-Vine porque así me lo pidió papá. –respondió. –Iba a traer conmigo a Hikari pero la chica me pidió ayuda para poderse ver con tu hermano sin que nadie lo supiera, su querida mami piensa que la niña está tomando el té conmigo. –relató sonriendo satisfecha, se sentó justo alado del rubio provocando que su vestido negro se subiera un poco dejando ver sus piernas.
-Mi hermano hace un buen trabajo, en algo tenía que parecerse a mí. ¿No crees?
-Se parecen más de lo que piensas. –afirmó la pelirroja. –Por cierto. ¿Cómo vas con Tachikawa?
-Tú misma pudiste ver que voy cada vez mejor. –respondió animado.
-No te confundas, Ishida. –intervino ella. –Que la niña de papi te de alas no significa que no te las pueda cortar justo antes del primer beso casto. –añadió con la mirada fija en el techo. –Y la apuesta no culmina hasta que la princesa sea totalmente tuya.
-Y lo será. –dijo esperanzado imaginándose el delgado y delicioso cuerpo de Mimi entre sus brazos.
La escena lo hizo sonreír casi instintivamente, pensar en que algún día Mimi pudiera ser suya en realidad lo hacía sentir una calidez impresionante en el pecho, algo que nunca había sentido. Por alguna extraña razón no podía sacar su mirada inocente de su cabeza, su voz melodiosa y su risa que parecía el canto de los ángeles.
-Por cierto, necesito un favor. –musitó Ishida. –Y dado que yo te ayude con el asunto de TK y Hikari me lo debes. –dijo guiñándole un ojo.
-¿De qué se trata?
-Acuéstate con Joe Kido.
Los ojos de Sora se abrieron con sorpresa al escuchar la locura de su cómplice. Joe Kido era un muchacho un poco mayor que ella y Yamato, no tan atractivo pero aun así no tan feo. Sin embargo Sora no tenía ningún interés en él ni lo tendría.
-No. Olvídalo, además Kido está pretendiendo a la princesita y eso te facilitaría el camino así que no veo porque querría tener sexo con él. –decía Takenouchi alarmada. –No me conviene, Yamato.
-Hazlo por mí. –pidió Matt. –Recuerda que en cualquier momento puedo pedirle a Takeru que desista con Hikari Yagami. –amenazó. –Es un insignificante favor, no me vas a decir que te costará tanto.
-Además mi madre tiene invertido en sus hospitales. Si algo sale mal…
-Nada saldrá mal. No me digas que te da miedo…
-¡No es eso! Debe haber un motivo por el que quieres que lo haga, lo cual significa que esa escena saldría a la luz cosa que no me conviene pues arruinaría mi fachada.
-Sora, no seas ingenua. –ordenó el rubio sonriendo. –Sí, es verdad. Ese idiota y yo tenemos unas cuentas pendientes pero ese no es el caso. El caso es que la versión de la que todos se enteraran será otra.
-¿Otra?
-Diremos que ese sujeto te drogó. Kido va a pagar el hablar mal de mí sin conocerme
…
Mimi suspiró pesadamente. ¿Cuánto más iría a tardar Yamato? Estaba aburriéndose y eso no era bueno, ella tenía que parecer divertida en ese tipo de eventos y ahora sinceramente parecía todo menos entretenida sentada en una banca, sola, observando una pobre margarita.
-¡Auch! –soltó Mimi, alguien le había pisado.
-Lo lamento mucho, iba distraído. Perdóneme. –rogó un muchacho.
Mimi levantó su vista para ver quien se disculpaba después de apachurrarle el pie y se encontró con un par de ojos chocolate. Era un moreno atlético y apuesto con un corte de cabello rebelde y una sonrisa fresca.
-Está bien, no importa. –aseguró sonriéndole al moreno.
-Yagami Taichi ¿Tu eres…?
-Tachikawa Mimi. –respondió a Taichi quien ensanchó su sonrisa aun mas. –Oh he escuchado de los Yagami, mi madre tiene una asociación con la tuya. Tú debes ser su hijo mayor.
-Con que Mimi Tachikawa. –repitió el jovencito. –La hija de mi futuro director y de la socia de mamá. Encantado…
-Igualmente. ¿Qué te trae por aquí, Yagami-san? –cuestionó la castaña.
-Llámame Taichi. –suplicó el aludido. –Y vine porque mi padre me envió a conocer a algunas personas. –explicó con un tono relajado. –Quizás tú estabas entre ellas, quien sabe, la verdad nunca pongo mucha atención en lo que mi padre dice.
Mimi le sonrió al joven ampliamente, con él se sentía un poco más entretenida y además era fácil mantener una conversación relajada.
-Taichi. –se escuchó de una voz enfadada.
Tai, que ya se había sentado a conversar junto a Mimi, levantó sus marrones ojos y se encontró con la oceánica mirada de Yamato Ishida quien tenía la boca fruncida y las cejas juntas mientras fulminaba al moreno con los ojos.
-¿Serías tan amable de dejar de molestar a mi acompañante? –preguntó lazándole una mirada envenenada, Tai se rió.
-Así que ya engatusaste a esta también. –espetó con sorna. –Y yo que la veía tan linda y hasta parece inteligente.
Mimi, indignada, frunció el cejo y soltó una maldición en voz baja.
-Disculpa, Yagami-san pero usted no me conoce. –musitó alzando una ceja. –Y no estoy engatusada ni nada parecido. –aseguró con un semblante digno.
Matt Ishida se había molestado tanto con las estúpidas palabras de Taichi que estaba a punto de lanzarse a golpearlo ahí mismo pero se contuvo. Sabía que si hacía eso sus oportunidades con Mimi serían peores.
-Entonces quizá si eres inteligente después de todo. –comentó Taichi. –Aunque si quieres demostrarlo deberías alejarte de este. –agregó mirando a Yamato con una mezcla entre la indignación y la tristeza, se notaba que ese chico había sido importante en su vida. –Solo piensa en él mismo.
Yamato se enfureció y lo tomó del brazo con molestia hasta alejarlo de donde Mimi veía todo, atónita. El castaño aun conservaba una triste sonrisa en el rostro.
-¿Quieres callarte? –ordenó el rubio. –No metas tu mierda con ella.
-¿Es que de verdad te importa? Yo pensaba que las mujeres para ti eran como juguetes, incluida ella.
-No tengo ninguna intención de hablar de eso contigo. Ni de ella ni de nada –juró Ishida volteando los ojos. –Solo te pido que te mantengas alejado de Mimi Tachikawa.
-Que sobre protector ¿Es que ella es de tu colección? –cuestionó divertido. Luego volteó la cabeza. Lo que vio le quitó todas las ganas de bromear que tenía. –En ese caso creo que yo he visto a una de la mía.
-¡No te acerques a ella!
Pero Taichi no hizo ningún caso, después de todo Sora Takenouchi lucía preciosa en ese vestido que enmarcaba su buena figura, sus pechos grandes, sus caderas y esos muslos que lo enloquecían. Sin hablar de su bello rostro imponente el cual estaba maquillado para la ocasión. Sus ojos del color del rubí relampagueaban cuando se fijaron en él. No quiso perder más tiempo, esa piel morena y ese cabello anaranjado que enmarcaban una cara perfecta le esperaban.
Mimi de pronto se dio cuenta que Matt estaba gritando y solo pudo sorprenderse mas. El rubio miraba con el tal Taichi se acercaba lentamente hacía una atónita pelirroja. Ishida resopló muerto de enojo y se sentó de nueva cuenta junto a la guapa castaña.
-¿Me darías una explicación, Yamato-kun? –pidió Mimi un poco molesta.
-Por supuesto que te la daré con mucho gusto, princesa. –respondió el ojiazul. –Ese chico, Yagami Taichi… bueno, solíamos ser buenos amigos.
-¿Y es que ya no lo son más?
-Es obvio que ya no nos llevamos bien como antes. –añadió refunfuñando mientras mantenía la vista en Tai y Sora. –Y ella es Takenouchi Sora, la chica de la fiesta ¿Recuerdas? El día que te conocí.
-Es verdad. –observó la castaña de ojos miel. –Es la chica que se encontraba contigo ese día. ¿Ella fue tu novia o algo así?
-¿Celos?
Mimi se sonrojó inmediatamente, no había querido sonar como una chica insegura y celosa pero la pregunta había salido por si sola al fijarse en lo guapa que era esa muchacha y en los ojos con los que Yamato la observaba. El chico sonrió de medio lado cuando comprobó el color carmín en las mejillas de Mimi.
-No es mi novia, es mi mejor amiga desde niños, también era la mejor amiga de Tai. –relataba el rubio. –Los tres solíamos ser inseparables.
-¿De verdad? –cuestionó Mimi sorprendida. -¿Y qué pasó?
-Crecimos. –contestó suspirando. –Sora empezó a ponerse guapa y Taichi empezó a fijarse en ella como más que como una amiga. Sora le correspondió pero él le rompió el corazón…entenderás que siendo mi amiga me llenó de furia saber que ese tipo la lastimó.
Yamato, por supuesto, omitió la parte de que él también se sentía altamente atraído por la pelirroja, Mimi no tenía que saberlo todo. Aunque sinceramente mirando esos ojos color caramelo casi no podía mentir. Tenían algo que le leían el alma y lo hacían sentirse un libro abierto frente a ella y eso lo asustaba un poco.
Oh bueno, le asustaba mucho a decir verdad.
-Oh claro, lo entiendo bien. –dijo Mimi regalándole una sonrisa. -¿Nos vamos? –indagó poniéndose de pie, le tendió la mano. –Creo que estaremos más cómodos en algún otro sitio.
…
Sora palideció considerablemente, el muchacho moreno se acercaba a ella, Sora quiso poder poner una mueca de disgusto en su cara pero no lo logró, le fue imposible, estaba gélida.
-Hola Sora-chan. –saludó Taichi con la vista fija en los ojos ambarinos de la pelirroja.
-Taichi, veo que te has dignado a asistir a uno de esos compromisos de tu padre. –mencionó sin sonreír.
-¿Por qué no me miras a los ojos, Sora-chan? –inquirió Yagami, Sora resopló.
-No tengo ganas de esto ahora, Yagami. –dijo la pelirroja.
-Veo que estas de mal humor. –comentó sin borrar esa falsa sonrisa. -¿Te hacemos falta Yamato y yo? Veo que Ishida ya tiene su nueva presa y no eres exactamente tú.
Esta vez fue el turno de Sora de sonreír. Si Taichi supiera… no dijo nada, solo calló.
-Un segundo, Sora-chan. –la llamó Yagami cuando vio sus intenciones de marcharse. -¿Tu no estabas con Hikari?
Sora Takenouchi palideció e intento encontrar forma alguna de salir de ese aprieto. Definitivo, ella no servía para encubrir a muchachitas y sus amores prohibidos, pero aun no era tiempo de que la verdad saliera a luz…Taichi sufriría lo que ella sufrió, vería a su hermana convertida en una zorra de cuarta y entonces el chico sabría lo que es la impotencia de verdad.
-Hikari-chan me espera en mi casa para que la recoja, antes tenía que pasar aquí pero ella alegó que se aburriría y se quedó tomando el sol en mi piscina. ¿Algún problema?
Taichi se encogió de hombros.
-Ninguno.
…
Mientras tanto en el parque de diversiones una sonriente castaña paseaba de la mano de un emocionado rubio. Hikari llevaba un excitado semblante en su rostro mientras miraba con admiración los juegos mecánicos y los puestos en lo que te podías ganar desde un insignificante dulce hasta un peluche de su tamaño. En su mano derecha llevaba un algodón de azúcar y en la izquierda llevaba sujeto a Takeru Takaishi.
-Este lugar es increíble. –musitó ella. –No puedo creer que nunca había venido hasta ahora.
-Es verdad, es extraño que jamás asistieras a un parque de diversiones antes. –admitió el rubio regalándole una de sus bellas sonrisas.
-Mis padres dicen que estos lugares son para corrientes. –recordó torciendo la boca. –Yo no lo creo así, pienso que son emocionantes. ¡Mira cuantas cosas hay!
-Si, a mi madre tampoco le gustan mucho. –agregó Takeru. –Pero Yamato me trajo una vez de niños y desde entonces me enamoré de este tipo de sitios. Se respira ilusión.
-Takeru-kun, que cosas tan lindas dices. –comentó Hikari mirándolo ensoñadoramente a la vez que suspiraba.
Takeru le apretó la mano con más fuerza y le sonrió ampliamente. Se subieron a todos los juegos que Hikari quiso, desde la rueda de la fortuna hasta la montaña rusa, la castaña no podía borrar la sonrisa de su rostro y Takeru no podía dejar de mirarle embelesado, jugaron en los carritos chocones y Hikari se subió por primera vez al carrusel. La jovencita estaba extasiada entre tantas risas y diversión, Takaishi jamás se había sentido más a gusto en compañía de una muchacha, al escucharla reír sentía que estaba en el mismísimo cielo.
-He perdido. –masculló Yagami resoplando.
Takeru le sonrió reconfortante al ver que Hikari no había podido ensartar ninguno de los cinco aros que le dieron en los picos de aquellas botellas, era obvio, era un juego que aunque lucía fácil requería de suerte y precisión y la castaña nuca antes lo había siquiera intentado. Takeru le pagó de nueva cuenta al joven encargado quien le entregó nuevamente cinco aros.
-Intenta de nuevo. –pidió TK abrazándola por los hombros. –Vale, antes de que anochezca que no quiero que tengas problemas y tampoco Sora-san.
-Gracias. –mencionó asintiendo y tomando los aros. Les miró y luego le entregó tres a Takeru. –Inténtalo también.
El rubio no estuvo muy seguro, el tampoco era bueno en esos juegos y no quería quedar en ridículo frente a Hikari, al final terminó tomando los aros. No lograron gran cosa, Takeru pagó nuevamente y otros cinco aros les fueron entregados. Se juraron que era la última vez.
-¡Lo lograste! –exclamó Kari. –Has logrado ensartar el aro ¡Eres maravilloso!
El rubio se sonrojó completamente y tosió intentando ocultarlo. Cada vez que veía a Hikari se quedaba anonadado de lo hermosa que podía ser esa chica y además lo divertida y dulce que era. Ella no se merecía nada de lo que su hermano y Sora pensaban hacerle, es más, ni siquiera se merecía su rencor por haberle olvidado en Italia. Era obvio, solo tenían once años y seguramente Hikari tendría otras cosas que hacer…sin embargo él no logró olvidarla tan fácilmente como ella a él y esto dolía en el fondo.
-Escoge el que quieras.
El chico del puesto les entregó ese que la muchacha había elegido. Un gatito blanco de peluche bastante grande. Hikari lo miró con alegría y luego besó a Takeru en la mejilla.
-Gracias de nuevo. –repitió avergonzada. –Eres el chico más especial que he conocido. Siempre lo supe.
-Hikari…
-Nunca había desobedecido a mi madre. –comentó de pronto perdiéndose entre los ojos del rubio. –Pero tampoco nunca había estado más feliz de hacerlo.
Takeru no la dejó agregar más, la tomó delicadamente de la cintura y aspiró su perfume. Hikari olía a primavera y a dulzura, Takeru se hipnotizó momentáneamente por ese aroma tan delicioso, vio sus labios rosas, sus ojos rubís, su figura delgada y sublime. La acercó más aun a su cuerpo y pegó su rostro al de ella. Se olvidó por completo de todo, de la mirada suplicante de Yamato, de que si su madre la viera cerca de una Yagami lo encerraría por semanas, quizás meses, de que estaban ahí gracias a un engaño, de que Hikari se había olvidado de el por años...
Se olvidó de todo y se perdió entre los labios sabor caramelo de Hikari. No pensaba, no era capaz de razonar que ese beso le estaba removiendo todo por dentro, de que le gustaba, lo estaba disfrutando mucho más de lo que había disfrutado cualquier encuentro con cualquier ex novia. Esa niña que supuestamente tenía que destruir le gustaba.
Tal vez demasiado.
Oh por Dios! Jaja, creo que pasaron muchas cosas en este capitulo. Ya por fin introduje a mi queridisimo Tai, que no quedó muy bien parado pero aún así sigue siendo un personaje importante en esta historia. Mimi y Matt comienzan a congeniar mucho mejor, ¡Ya hasta cantan juntos! Por cierto, la canción se llama Brand new shoes y es de She&Him, yo amo esa canción :)
Creo que lo más importante fue lo de TK y Kari porque lamentablemente para todos el hermano de Yamato ya no parece tan seguro de su misión como antes ¿Se resistirá a Hikari y seguirá con su objetivo de hundirla? Mm..puede ser.
Otro que parece tener un objetivo y hasta un plan bajo la manga es Matt. ¿Aceptará Sora su propuesta para desprestigiar a Kido? ¡Ni yo lo sé aún!
*Por cierto, una cosita más. A todos aquellos que me han pedido que me pase por sus fics, creanme lo haré! Es que últimamente tengo muchisisisimas cosas en la cabeza, mudanzas, mascotas enfermas, etc etc. Pero cuando tenga un tiempo me pasaré por sus historias que me recomiendan y les dejaré un comentario, es una promesa.
En fin, gracias por haber leído. Un beso grandeeeee.
