Holaass! Uh, como siempre, subiendo tarde xD. He tenido un montón de problemas y me he tomado unas pequeñas vacaciones (y de que?...) la cosa es que… no había tenido cabeza para Fics. He estado estresada xD. Lo bueno, es que como mencione en mi perfil (si alguien se pasó por ahí y así saber que no fue un desgaste de tiempo hacer eso…) Vuelvo con las pilas recargadas!...o eso quería xD, en fin. Vuelvo bien.
Otra cosa. Como me he demorado mucho, actualizaré todos mis Fics de una buena vez. Ya tengo Casa de té que subiré mañana porque ahora no me queda más tiempo, y seguramente tendré listo Apuesta Fortuita entre mañana o sino, el lunes o martes, a más tardar. Y si o si trabajaré con mi proyecto a hacer un Sasuhina, por una amiga xDDD.
Muchas gracias por su paciencia! n_n
Erh… ¿Vuelva pronto?
Cap. 4
— ¡Bueno!. ¡Nos vemos, Ichigo-kun!.—Y la cara resplandeciente, algo roja y un poco húmeda de Orihime desapareció cruelmente ante sus ojos de un rápido movimiento.
El portazo realmente le dolió.
Y eso que ni siquiera le toco un pelo. Aun con la lluvia fuerte y fría a sólo unos pasos de ahí, se quedo un rato más, esperando.
Esperando a que tal vez Orihime le abriera la puerta y se sintiera un poco mal al dejarlo fuera con semejante tormenta que golpeaba a toda Karakura y que parecía no darle tregua.
Pero que podía hacer. Ahora al parecer se había convertido en alguna especie de pervertido-casado o algo. Ya que recientemente había tenido una sesión completa de "Clima" tan ardiente que juraba que podría romper la puerta de una patada para ver si a Orihime todavía tenía rastros de la emoción en su cuerpo perfectamente curvilíneo. Hermoso y deseado cuerpo que hace pocos momentos atrás se refregaba contra el suyo de una manera simplemente exquisita.
"Déjate de pensar estupideces, maldito imbécil".
A bendita hora que las hormonas hacían acto de aparición en su vida.
Levantó una mano y la apoyó en su cuello. Lo acarició y masajeó aun pensando la remota posibilidad que tenía si esperaba un poco más parado ahí para poder besar los castos labios de Orihime una vez más y entrar en calor con la jodida lluvia y su jodido frío.
O tal vez le daría hipotermia.
Optó por la segunda hipótesis y dándose media vuelta, emprendió camino hacia su auto con algunas de las frazadas que amablemente Orihime había entregado para que no se mojara y para arroparse ya que al igual que él, sabía que no volvería a casa al menos por esa noche, en la cual, su racionalidad se había ido a la mierda y no tenía intenciones de volver de momento.
Y mientras abría la puerta y metía en el asiento del piloto, sucedió.
"¡¿P-P-Pero que mierda he hecho?".
Y no es que le sorprendiera mucho que la culpabilidad le asestara un golpe aun más fuerte que el de Orihime cuando se separaron –que no diría que le había gustado-. Ya que en algún recóndito momento de su efusiva emoción, recordó casi vagamente la imagen de Rukia.
Y que estaba casado.
Y que estaba pronto a formar una familia.
Y que– ¡Mierda!.
¡¿Pero cómo rayos se le había ocurrido hacer semejante barbaridad?. ¡Él era un hombre casado!.
¡Casado maldita sea!.
Y aun así, definitivamente era algo que no haría. Nunca. Mucho menos con Orihime.
Y no era porque Orihime había vuelto con un cuerpo divino y con todo lo necesario para que un hombre se le elevara con demasiada facilidad la temperatura. NO. O bueno, por parte.
Era el simple hecho de ser él.
Ichigo Kurosaki nunca podría haber hecho tal descaro en ese auto, justo al lado de la silla en donde estaba sentado, en el copiloto. Porque definitivamente él no era así.
Ichigo Kurosaki era un estresado medico, casado y con una vida normal. Donde tenía una normal casa y aparentemente un normal matrimonio. Lo único anormal era su familia la cual no tenía mucho contacto por problemas que inmiscuían a Rukia y su padre, pero dudaba mucho que eso pudiera afectar en su comportamiento de hoy.
¿Y ahora se las daba de andar poniendo cuernos?.
En alguna manera Rukia si que tenía cuernos pero era simplemente porque era un diablillo y le gustaba joderle el animo. Totalmente diferente a ese tipo de cuernos que sabía de antemano, vería a la mañana siguiente si es que encontraba que era suficiente un día para bajar tremenda tensión que sentía en estos momentos.
¡Y por otro lado, él no era un pervertido!.
Ichigo Kurosaki no tuvo la necesidad de andar levantando faldas para ver la ropa interior de las chicas cuando era joven, en la preparatoria. Ya que eso era absurdo y realmente tonto. Tampoco es que tuviera problemas con "ESO" ya que, a pesar de que Rukia y él tenían una relación bastante extraña de marido a mujer, claramente tenían noches especiales en donde… eran buenas noches.
Se detuvo al imaginarse teniendo, como lo decía él, "ESO" con Orihime.
Los gemidos le llegaban como cantos angelicales.
"¡Al punto, Ichigo, al punto!".
En fin. El no necesitaba de ayuda externa para estos casos. Era una persona saludable y sin trastornos emocionales los cuales podrían causar este tipo de conducta en él. Era normal, fuerte, y con carácter responsable. En definitiva, un buen hombre.
Entonces no había pretexto alguno para pensar que lo que fuese que había pasado en ese auto de tamaño medio lo habría causado alguna anomalía en su personalidad. En todo la verdad.
Ya que él era Ichigo Kurosaki.
"Bah, te regodeas en lo mismo, idiota. Lo has hecho y punto. Te has convertido en un maldito pervertido."
Y tenía razón.
Aunque tratara de buscar alguna causa a su comportamiento, seguía siendo un hecho inevitable. Prácticamente había acosado sexualmente a Orihime Inoue.
Dejó caer la cabeza en el cabezal del asiento y puso la toalla en su cara, como si con eso, pudiera impedir el sentimiento de culpa que martilleaba su alma por completo. Soltó el suspiro que había estado conteniendo desde que Orihime lo había echado de la casa de manera sutil. Se tapó el cuerpo con la manta.
Definitivamente tendría que buscar la manera de que todo esto se olvidara. Daba por sentado que Orihime no le diría nada a Rukia, pero eso no quitaba la gravedad del asunto. Esto no volvería a repetirse nunca y si salía la oportunidad, se aseguraría de que no pasara a más que de lo que había pasado ésta noche. ¡Y mucho menos!.
Bufó de manera molesta y prendiendo el motor del auto, partió a algún lugar que no fuera ni cercano a su casa, donde estaría Rukia, ni tampoco cercano de Orihime, que estaba seguro, no lograría dormir nunca a sabiendas de lo pasado.
"Esto sólo se olvidara con tiempo."
— ¡¿Qué te hizo qué?.—
Orihime bajó la mirada totalmente apenada. Sentía como le ardían las puntas de las orejas y sabía que su cara estaba aun peor que el rojizo de un tomate. Mordió sus labios y se removió incomoda en el duro asiento de la cafetería que más cercana encontró ya sin poder aguantarse.
No le quería decir a nadie. Sabía que no tendría cara para mirar a quien contara su secreto. E incluso prometió a si misma que callaría incluso si de eso dependiera su muerte.
¡Pero es que se tenía que morder la lengua para no contar lo sucedido a Tatsuki!.
Además la conocía muy bien. Y ya llevaba días preguntando sobre su nervioso comportamiento cuando había ido expresamente a contarle a su casa, su ahora, más oscuro secreto, pero que no tuvo el valor de hacerlo. Ya no podía callar algo tan grande. Y mucho menos a Tatsuki.
Debía contarle todo.
Y el resultado era una compulsiva amiga que ya iba por la quinta taza de café con altas dosis de endulzante y que todavía preguntaba "¡¿Qué te hizo qué?" de manera reiterada y ansiosa, casi gritando a los cuatro vientos para que la gente pusiera especial atención a ellas en la apartada cafetería del centro de Karakura.
El sonido de la cuchara golpeando la taza al girar para deshacer el azúcar en el café la hizo ponerse aun más nerviosa y sabía que si seguía así, rompería la taza en cualquier momento. Sin mirarla estaba segura que tenía la expresión más excitada que podría imaginarse. Y para comprobarlo levantó la vista.
Definitivamente no se equivocaba.
—T-T-Tatsuki-chan, po-por favor, baja la voz.—El susurro de su tono disminuía con cada elevo de su vergüenza que se acrecentaba sin miramientos. Se agachó levemente encima de la mesa que las separaba para tratar de pasar desapercibida. — Podrían e-escucharte.— Aunque había pasado una semana, recordaba todo tan claramente como si se tratara de una película rodando en su mente. No podía siquiera mostrar un poco menos de vergüenza a pesar del tiempo. Era demasiado para ella.
Tatsuki enarcó una ceja.
— ¿Te preocupas más por lo que la gente escuche o por el hecho de tener a Ichigo todo ardiente detrás de ti?. Déjame decirte que tienes graves problemas si sigues con ese pensamiento.—
— ¡Ta-Ta-Tatsuki-chan!. — Y tuvo que cerrarle la boca antes de que dijera otro disparate que le haría perder el conocimiento ahí mismo. Ya no podía con el acelerado corazón que le palpitaba de manera casi inexplicable para que Tatsuki lograra darle un ataque y matarla.
Sintió la risa burlona de Tatsuki.
— Has conseguido algo por lo que hace ocho años atrás hubieras matado. ¿No te parece genial tener a Ichigo entre la espada y la pared?.—Orihime la miró a tientas sintiéndose levemente mareada. Bajó la vista a su regazo y miró sus manos fregándose contra si.
Tatsuki tenía razón.
Antes, cuando estaba enamorada de Ichigo, si hubiera pasado algo así entre los dos, hubiera saltado en un pie por lo menos una semana entera. El sentirse deseada de esa manera y causar tales efectos en un chico como Ichigo, que antes, apenas la miraba para verificar que era ella y no una desconocida, era un gran avance en la relación.
"Y el beso."
Definitivamente había sentido en cada fibra de su cuerpo el deseo ferviente de Ichigo por ella. Había sentido su locura y también su frustración al ver que no había conseguido lo que quería cuando le había pedido amablemente que lo mejor era que se fuera de su casa. Y aunque no le había dicho a Tatsuki, también le había escuchado detrás de su puerta por bastante tiempo esperando a que ella abriera. Y estuvo muy cerca de hacerlo, no porque quería terminar con lo otro. Sino porque le daba pena dejar a Ichigo afuera con la lluvia.
Además de todo, tampoco le había contado que podría trabajar de enfermera en el hospital donde se encontraba Ichigo.
Lo que creaba más encuentros entre ambos.
Suspiró agobiada.
Si hubiera sido antes estaría bastante feliz, pero ahora, esto le parecía un problema enorme.
Ichigo ya ni siquiera le atraía. Y más encima estaba casado con una de sus mejores amigas.
No le gustaba para nada. Como decía Tatsuki, él estaba entre la espada y la pared pero también le había puesto en la misma situación.
— Yo lo encuentro bastante… divertido. Se ha dado vuelta la tortilla. Ahora es él quien quiere estar contigo. Podrías sacar provecho y vengarte. —
Si... Se sentía un poco bien que Ichigo se mostrara vulnerable a ella de esa manera.
— Tatsuki-chan, a mi no me lo parece. Ya te dije que fue algo espontaneo. Estoy segura que él se encuentra muy arrepentido. Ama mucho a Rukia.—Sonrió con fingida alegría a lo cual Tatsuki arrugó la nariz, no muy convencida. En ningún momento del pequeño accidente en el auto sintió el arrepentimiento de Ichigo.
Fue más una liberación de algo contenido por mucho tiempo.
Bajó la mirada nuevamente con un pequeño sonrojo en sus mejillas y bebió de su café ya frío ahora con más calma. No podía ser.
"No… No puede ser que le gustara a Ichigo-kun antes de irme."
No podía hacerse pensamientos raros.
…Que Ichigo tal vez si gustara de ella antes. Vaya estupidez.
Ya que si fuera así, ella y él estarían juntos ahora.
Tatsuki la miró de reojo al ver que Orihime mostraba una cara un poco amarga y suspiró mientras de su bolso sacaba el dinero para pagar lo que habían bebido absorta en sus pensamientos. Como decía Orihime, no le gustaba Ichigo más. Entonces todo esto se le hacia un verdadero problema. Ahora que lo pensaba, estaba siendo algo injusta con Orihime diciéndole que tal vez podría jugar con Ichigo. Ya le había dañado mucho que Ichigo no correspondiera sus sentimientos, y a diferencia de ahora, que él jugara con ella sin darse cuenta. Ella sabía perfectamente de ese tipo de dolor al verla sufrir. Y pedirle a alguien como Orihime hacer algo así… definitivamente era muy torpe de su parte como su amiga que era.
— Orihime.—
— ¿Mm?.—
— Por favor, no te preocupes tanto. Tal vez tengas razón e Ichigo sólo lo hizo porque es un idiota y no porque en verdad le gustas o algo parecido.—Orihime parpadeó confusa para después sonreír.
— ¡Claro!. ¡Además Ichigo-kun está muy enamorado de Rukia-chan y son muy felices juntos!. Los hubieras visto, Tatsuki-chan. Se respira el amor en su casa.—Tatsuki dió una media sonrisa, derrotada.
Todavía no se acostumbraba al hecho que Orihime hablara tan feliz de ellos como una pareja siendo que antes el sólo verlos hablar le causaba un dolor inmenso. Pero eso era cuando estaba enamorada.
Dejó el dinero en la mesa y juntas comenzaron a caminar por el centro de Karakura aun con Orihime parloteando de Rukia e Ichigo y lo bien que se veían juntos.
— Ichigo.—
Casi se golpeó en el techo con el sobresalto y miró con ojos prácticamente saliendo de sus orbitas a Rukia quien estaba cruzada de brazos en una esquina de la habitación, en su cuarto. Hace una semana que no dormía nada por la escena que se había provocado por el cambio de "Clima" y por ello buscaba cada segundo para descansar al menos un poco y sentirse menos estresado. Gracias a todo lo anterior, respondía con los mismos sobresaltos al escuchar la voz de Rukia y a pesar de negarlo, sabía que ella comenzaba a sospechar. Bueno, de todas formas, era bastante sospechoso el que se pusiera tan nervioso y dar esos espasmos tan fuertes cuando ella le llamaba la atención.
Pero que poco discreto era.
Demonios.
— ¿Qué?.—Preguntó pasando por alto su notoria reacción y tratando de calmar su respiración a una más apacible y relajada, levantó la mirada hacia ella.
Rukia lo miró recelosa.
No le creía nada. Pero literalmente nada.
Supo por las noticias que en realidad si hubo un apagón y que gracias a la tormenta, las calles estaban completamente inundadas, muchas resbalosas y con la posibilidad de que hubiera colisiones entre automóviles si no se andaba con cuidado y la visión se había vuelto lo suficientemente dificultosa para aun empeorar más la situación. Bien. Le creía al menos eso, su pretexto para no llegar a la casa esa noche.
Pero lo que le quitaba la poca fe que tenía en él, fue que por lo menos, los dos días después tampoco se dignara a aparecer. Estaba bien con lo de la lluvia un día, o a lo mejor dos.
¿Pero tres días seguidos?. ¿Dónde diablos se había metido?. ¿Acaso se había venido nadando a la casa para demorarse tanto?.
Primero, no tenía amigos como para darse el lujo de salir una tarde y volver borracho al día siguiente. Ichigo no era así. Por otro lado, no conocía ningún lado a que le gustara para salir de esa manera, ya que siempre se iba directo al trabajo y así mismo, directo a casa. ¿Y engañarla con alguien?, ¿Orihime tal vez? ¿Habría sucedido algo en el trayecto que la iba a dejar?.
Claro que no.
Todavía tenía vivientes las palabras de Orihime en su mente.
"Orihime definitivamente no permitiría algo así. Mucho menos ahora que hay ciertas circunstancias."
Pero eso no apaciguaba su temor.
Bufó mientras lo miraba aun sin decir nada y notar el nerviosismo impropio de él.
Y si ya eso era suficiente para saber que le estaba mintiendo, su extraño comportamiento se había vuelto insoportable.
Era tan obvio que ocultaba algo…
¿Creía que podría engañarla tan fácilmente?.
— ¿Y él trabajo?.—Resopló con alivio al ver que la pregunta no le comprometía en nada malo. Gracias a dios, Rukia comenzaba a ser más suave con él aunque sabía que la mentira era demasiado clara. — ¿No piensas ir más? ¿O tienes miedo a que vuelva a llover?.—
Ichigo se le plantó una venita en la sien.
Era verdad, ahora que Rukia sabía que le mentía, la había agarrado aun más fuerte con él. Le molestaba en prácticamente todo lo que hacía, decía y pensaba. Casi no podía respirar por tenerla encima todo el tiempo y definitivamente tenía que apartarse, sino explotaría y tal vez le contaría toda su metedura de pata de la semana pasada.
"Como si eso fuera a pasar."
— No te preocupes. Volveré esta misma tarde para dejar de ensuciar tu aire, ¿eh?. Además, no soporto estar más tiempo contigo. No tengo idea de cómo hice para casarme.—Rukia crispó los ojos.
— Por favor, avisa antes de perderte. No quiero salir a buscarte como a un bebé.—Una sonrisa maliciosa apareció en el rostro de Rukia al ver como el enojo de Ichigo se hacía visible y emanaba de su cuerpo. Se dió media vuelta para salir de la habitación antes de que la pelea pasara a mayores pero antes, se detuvo al acordarse de algo muy importante. — Ichigo. ¿Qué pasará con Orihime?.—
Ichigo levantó la vista sintiendo que todo el enojo desaparecía con la simple mención de la Pelinaranja. La miró escéptico y dudoso preguntó.
— ¿Por qué?.—
Abrió los ojos, pero se mantuvo en calma y con la mirada fija en la minifalda blanca que estaba enfrente de él. Trago duro. Ahí, sentado en la silla de su oficina en el hospital de Karakura, con el café ya frío por la demora de beberlo, se sentía tan anonado que ni siquiera mostraba algún signo de vida. Realmente sentía que su vocabulario había muerto cuando bajó la hoja que releía sin mucho interés y una voz temerosa y con un tono que le empezaba a dar dolor de cabeza al escucharlo muy reiteradamente por los últimos días, resonó en la sala llevando su nombre.
Notó que las manos juntas de la chica se frotaban nerviosas, lo que le hizo preguntarse mentalmente que era lo que ella hacía ahí. La respuesta le llegaba tan rápido a la cabeza que se asustaba.
Sólo venía a incordiarlo.
Pero era difícil pensar así, Orihime no podría hacerle daño a nadie. Aunque desde que tenía plena conciencia que gustaba en demasía de ella y de manera bastante mala para su matrimonio, lo creía todo.
Abrió la boca y sólo balbuceos salieron de ella conforme subía la mirada y notaba lo esplendido que le quedaba el traje de enfermera a Orihime. Tan ajustado por al parecer, no quedar su talla en lo que sería el busto, lo cual prácticamente le parecía otra piel encima de la suya. Y lo corta que le quedaba la falda que había admirado a primeras cuando se quedo mudo algunos minutos viendo un poco de las piernas contoneadas y blancas, llegando a parecer cremosas si tenía la oportunidad de degustarlas. Su cabello tomado con algunos pinches débilmente, lo cual lograba que algunos cabellos adornaran su rojiza cara e hicieran conjunto con el pequeño sombrerito tan común en el vestuario de las enfermeras. Claramente todavía conservaba sus orquillas a los lados, que si no recordaba mal, se los había regalado su difunto hermano, lo cual le daba un aire inocentón que resaltaba más con el chaleco holgado que caía fácilmente por su cuerpo, seguramente tratando de ocultar su apretado atuendo.
La combinación era exquisita. No todos los días se podía ver a una chica con un cuerpo tan sexy pero a la vez con pensamientos de un mismísimo ángel.
Un ángel que quería llevarlo al infierno, porque ya sentía el dolor en el corazón de que un pronto infarto llegaría con extrema rapidez si seguía mirándola de esa manera tan descarada.
— I-Ichigo-kun. —
Saltó a su nombre y se levantó con una sonrisa fingida y aun sintiendo caliente el cuerpo. Se quedó parado al lado de ella y torpemente extendió una mano a manera de saludo que escondió rápidamente.
"Que qué pasaba con Orihime… ¡¿Cómo diablos se me olvidó que tenía una entrevista para trabajar aquí?".
— Bienvenida. E-Espero que te guste el trabajo. — Orihime lo miró de reojo. —¿Ah?. ¿T-Todavía no vas a hablar con mi padre?. ¿Necesitas algo?.—Ella sonrió.
— No. Gracias Ichigo-kun. Ya me han dado el trabajo, por algo tengo puesto el traje de enfermera. Aunque tu padre no estaba.—Ichigo dió un suspiro para relajarse.
Debía de verse realmente ridículo estando tan notoriamente nervioso. Sentía como le temblaba la mano y dió gracias a dios porque Orihime no le había devuelto el saludo de manos antes de retroceder y darse cuenta que era un verdadero idiota, sino se daría cuenta de inmediato. Su sonrisa se torció levemente, haciendo una mueca algo fea.
—Ah si, ha tenido que salir en la mañana a una junta. Supongo que llegara algo tarde, así que dudo que lo veas por hoy. De todas maneras, ¿Pasa algo?.—
Orihime mordió su labio y miró hacia el lado, desviándola, y sin notar como Ichigo era torturado por sus dientes ante tal acto excitante para él. Se sonrojó levemente y agachó la cabeza.
— Muchas gracias, Ichigo-kun. Estoy feliz de tener trabajo tan pronto. Todo te lo debo a ti.—Ichigo casi emitió el gemido que contenía al ver que Orihime al inclinarse levemente, su falda subía tanto como para adivinar el color de sus bragas. Levantó una mano y la posó en su rostro, ya sudado.
Tenía que cortar ahora la conversación porque sino, ya no sabría si su autocontrol duraría lo suficiente para que no cerrara la puerta de su oficina con llave y tener a Orihime al menos tres horas de toda la mañana para él solo.
— Si, si. Más tarde te iré a ver para saber como te va. Justo ahora tengo algo muy importante que hacer, así que si no tienes nada más que decir…—
Orihime se levantó rápidamente y poniendo su mano firme en su cabeza, como saludado a un teniente, se retiró con una sonrisa en el rostro. Ichigo abrió los ojos sólo cuando sintió que la puerta se cerraba tras ella y con un suspiro acalorado se dejó caer en su silla de manera extenuante.
— ¿Y ahora que mierda voy a hacer?.—
Fin del Cap. 4
Bien. Y continuamos con los capítulos largos y ahora, medios calentitos. xDD. Saben, definitivamente pude hacer mi conclusión. Y no es porque antes no pensara en ello pero…
He visto un alza en la gente que lee este Fic. Especialmente el capítulo anterior. Lo que deduce a…
Perverts!. xDDD no se preocupen, estamos en confianza –Ryu sonriendo ya que también es pervert--.
Me alegra. En definitiva porque de alguna manera, pervert o no pervert, hay más gente leyendo el Fic, eso es, en todas formas posible, muy grato para mí. Continúen así. xDD. Me levantan el animo!.
A los reviews anónimos:
Apauleta-Chan: (permíteme tomarme la confianza de llamarte así xDD) bueno, aquí está la continuación!. Muchas gracias por la espera y por el review. Te lo agradezco un montón! Como me llegan pocos reviews anónimos, los aprecio mucho u_ú. nos leemos!. Te cuidas y besitos!.
Y era uno xD. Pero bueh, eso da igual! Hay que ser feliz!. Entonces, nos leemos pronto! Besitos y abrazos!. Oh y algo que nunca he hecho porque se me olvida… Gracias por ponerme en sus autores favoritos y alertas ;u; me hace sentirme orgullosa de mi misma!. xDD.
Atte. –Ryu-
