Cuarto año. Dudas

Jamie casi grito de gusto, hacia unos meces que ya tenía doce años y era capaz de subir a los juegos mecánicos más extremos o eso fue hasta que subió a ellos, porque los que resultaron del todo decepcionantes comparadas a las caídas libres a la hora de volar con Jack Frost.

—Y bien ¿como estuvo el parque de a tracciones? —Pregunto Jack nada más entrar flotando por la ventana. Toda la semana anterior Jamie se la había pasado hablando acerca de su salida escolar. Sobre ansioso que estaba de montar los juegos mecánicos más granes y un sinfín de comentarios respecto a lo que haría y comería.

—Nada extraordinario. —Contesto Jamie encogiéndose de hombros.

Jack parpadeo varias veces ante la respuesta tan simplona, ¿A dónde se fue todo el entusiasmo de la semana anterior? —Oh! Vamos. No parabas de hablar de lo grandioso que seria. De lo increíblemente divertido que seguramente serían las atracciones de los adultos y que esperabas te harían gritar.

—Pues no fue nada de eso. Me la pase bien, no lo niego pero…

—Jamie. —Llamo Jack.

El castaño se giró justo a tiempo para ver como Jack hacía un gesto parecido al que hacen los adolescentes al mandar un beso, la diferencia radicaba en el frio que le acaricio el rostro y la escarcha que decoro cada hebra castaña.

—¿Me mandaste un beso? —Rio Jamie divertido mientras se restregaba el cabello en busca de quitar el hielo.

Jack se encogió de hombros. —Mi intención era ver si podía congelarte la lengua.

Jamie rio aún más fuerte. —Solo debías pedirme que me callara y listo. No necesitas trucos para eso.

—Pero no es divertido. Además, los mejores amigos siempre se escuchan.

—En eso tienes razón. Entonces, en resumen, el parque fue decepcionante porque… pues porque nada se compara a volar contigo.

Jack sintió una bandada de mariposas despegar de su estómago camino a su corazón. ¿Qué era eso cálido que le entibiaba el alma? Disimuladamente llevo su mano hacia el lugar en donde debía estar su corazón y apretó con fuerza. Había estado temeroso, Jamie podía terminar embelesado de ese lugar, de la convivencia con sus amigos y él no podría decir nada ni culparlo, comenzaría a perderlo porque, que podía ofrecer contra eso…

En cambio ahí estaba Jamie, mirándolo con emoción ahora que Jack sonriente le tendía la mano para llevarlo a volar.

—Si pudiera, desearía estar siempre junto a ti. —Susurro Jamie mientras apretaba la gélida mano del guardián.

—Si yo pudiera, cumpliría con gusto tu deseo. —Contesto Jack elevándose por los cielos en compañía de la única persona que necesitaba.

—¿Vamos a la madriguera? —Pregunto Jamie con alegría.

—A Conejo le dará un infarto si llegamos a tocar aunque solo sea una de sus adoradas plantas pone huevos.

—Ni lo notara… Sophie está con él. —Menciono intentando sonar casual y fallando garrafalmente.

Jack sonrió complacido, acaba de ocurrírsele una gran broma, al parecer la misma que tenía Jamie Bennett desde el principio.

—Que estamos esperando. —Aprobó el albino listo para importunar al guardián de la Esperanza.

La idea era simple, Jamie en un descuido del Pooka se llevaría a su hermanita para esconderse. Conejo se pondría a buscarla y entonces Jack aprovecharía para meterle un susto de muerte.

—Brincara como nunca en su vida. —Había dicho Jack antes de darle una palmada en la espalda a Jamie en señal de comenzar.

Sophie sonreía acostada en el césped mientras coloreaba, sus manos llenas de pinturas y brillantina se movían alegremente por el papel.

—Sophie. —Llamo suavemente el chico, la rubiecita giro su cabeza. Feliz acudió a encuentro de su hermano.

[…]

Conejo sonrió tiernamente mientras tomaba varias campanillas ya marchitas, los últimos vestigios de color en ellas alegrarían a Sophie. Con cuidado desprendió las flores y las puso en su canasta. Era raro que pintara fuera de la temporada de Pascua pero en compañía de Sophie Bennett se había vuelto una costumbre deliciosamente placentera. Amaba la risa de la rubiecita y su mente vivaz, aún más esa forma tan dulce y cariñosa de llamarlo y abrazarse a él.

—Sophie—Llamo suavemente el Pooka—Sophie…—repito esta vez poniéndole un poco de diversión a su voz. —Niña traviesa, ¿en dónde te has escondido?

Solo el silencio le respondió.

—Sophie. —Nombro con apremio. —Sophie… —Elevo la voz al igual que sus orejas.

La luz se vio bloqueada a su espalda y una sombra enorme cubrió la suya. Conejo disimuladamente toco sus boomerangs y ataco. Si Pitch se atrevió a tocar una sola hebra de la rubia cabellera de Sophie lo mataría.

Las armas salieron disparadas y Jack apenas tuvo tiempo de esquivarlas.

—¡Wou! Nunca pensé que reaccionarias así. Tranquilo. —Dijo Jack elevando las manos.

—¿En dónde está Sophie?

—Con Jamie. —se apresuró a contestar no fuera y el Pooka perdiera la paciencia.

—No vuelvas a hacerme eso.

—Solo fue una bromita, no…

—¿Que arias tu si Jamie desapareciera?

Jack tembló de pies a cabeza, si Jamie desapareciera se volvería loco. Ni siquiera soportaba la idea.

—Lo siento. —Se disculpó el albino de todo corazón.

Conejo respiro profundamente para calmarse. —Diles que venga. —Pidió algo apenado de su comportamiento sobreprotector. Ni él mismo creía lo asustado y dispuesto a todo que estaba con tal de mantener a salvo a Sophie.

Jack asintió y floto hasta donde se supone se encontraban escondidos los niños pero…

—No están. —Dijo en un jadeo que las enormes y finas orejas de Conejo captaron perfectamente.

—¿¡Como que no están!?

—Jamie…. Sophie…

—Jamie….

Ambos gritaban pero nadie respondía.

—No pueden estar lejos. —Aseguro Jack elevándose para ver desde arriba. —Allá. ¡Por MiM, Jamie, Sophie! —Señalo el lugar para Conejo, luego se lanzó en picada.

El Pooka corrió como nunca antes, los niños jugaban en medio de dos grandes rocas con forma de huevo, Conejo normalmente no estaría tan asustado, ellos nunca los lastimarían, de no ser porque en su jugueteo, Sophie había pasado debajo de las patas de uno haciéndolo perder el equilibrio y Jamie corrió a su lado para protegerla.

En pocas palabras un enorme huevo duro amenazaba con aplastar a los Bennett.

Jamie cerró los ojos y para cuando los abrió se encontraba apresado contra el suelo por un par de brazos fríos que lo estrecharon con ternura mientras la respiración fría del guardián de la alegría chocaba con su rostro.

—Jack.

—¿Estas bien? ¿No te hiciste daño? —Preguntaba a las carreras mientras revisaba al castaño.

—Estoy bien. Y Sophie. —Exclamo Jamie. —Sophie. —Llamo a su hermana desesperado.

—No debes preocuparte por ella, tiene un guardián veloz. —Argumento Jack sonriendo al sentir relajarse el cuerpo del niño en su abrazo, de verdad le dio el peor susto de su vida. Con mayor tranquilidad apretó el abrazo había llegado apenas justo a tiempo.

—Jack. Estoy bien.

Estaban tan juntos, tan cerca que sus alientos se entre mezclaban, chocolate y menta se unían para formar un delicioso aroma. Un sabor adictivo.

—Jamie tiene novio. —Dijo feliz su hermanita dando aplaudiendo y riendo. Jamie, ¿Te va a casar con Jack? Se ven como papá y mamá.

Conejo sonrió ante la ocurrencia de la niña.

—Jack está más rojo que el traje de Norte. —Apoyo a Sophie feliz de incomodar al albino.

Jack y Jamie se levantaron.

—Sera mejor que los lleve a casa. —Ofreció Jack deseando cambiar de tema.

—No te preocupes por Sophie. —Contesto el Pooka. —Ella ira a casa dentro de un rato. Después de todo aún tiene muchas pinturas. ¿Verdad?

—Sí—Grito emocionada abrazándose de Conejo.

—Jack. —Llamo Jamie tomando la mano del albino.

Y Jack no tuvo más que verlo para saber que era hora de irse. Sujeto la mano de su luz para salir de ahí.

El cuarto año estuvo repleto de acercamientos extraños para ambos, roces que hacían brincar el corazón de Jack y Jamie de distintas formas y creaban dudas. Nuevos deseos nacían y miles de emociones los embargaban.

Sin que se dieran cuenta poco a poco sus vidas se mezclaban incapaces de separarse. Y ellos estaban deseos de compartirlas.

Continuara…

Ya sé, ya se… pero véanlo por el lado bueno. A este solo le faltan dos capítulos y está terminado. Les prometo no publicar nada más hasta terminar todos los que tengo publicados.

Atte: Ciel Phantomhive