Muchísimas gracias por todos los follows, los favs y en especial por todos los Reviews, que en este capítulo han sido bastantes y estoy alucinada.
Gracias a Lica, Elissa Mndz, A. Nathaniel y Ana-List a los cuales he contestado ya por MP o por Facebook y a todos aquellos a los que no puedo responder por ninguna vía ya que no estáis registrados, os dedico unas palabras aquí:
Guest(1): Thanks for comment! I love having reviews of people who speak another language. I hope you read this chapter and you like it enough to continue writing your opinion. And… your name is…?
ConstanzaMZ: Muchísimas gracias primero por tu fidelidad y segundo por tu comentario porque me encanta saber que lo que hago gusta. Espero que este capítulo te guste, aunque no tiene tantos recuerdos como el anterior, ya que se centra más en Hotch y sus sentimientos.
Guest(2): ¿De la risa? Eso me deja intrigada. ¿Por el mareo de Hotch o por el no fastidies de Morgan? Muchísimas gracias por tu comentario. Y… ¿tu nombre es…?
lupita trujillo: ¡Muchísimas gracias! Me animas mucho, esa es la verdad. Tus comentarios siempre me plantan una sonrisa en la cara. Los del resto también, pero eso de que soy grande… me lo haces creer. Espero que te guste la continuación.
Y sin más dilación…
DISCLAIMER: Los personajes de Criminal Minds no me pertenecen, son creación de CBS.
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Capítulo 4 – Deseos
En la actualidad…
APARTAMENTO DE EMILY PRENTISS
WASHINGTON D.C
— ¿Hotch?
Aaron alzó la vista del test de embarazo hacia la cara preocupada de Morgan y lo vio hablar, pero casi ni sentía lo que decía. No podía dejar de pensar en que Emily estaba embarazada.
— No puedo creer que no me contara nada de esto.
JJ estaba realmente afectada. Todos lo estaban, pero entendía a la rubia. Consideraba a Emily una de sus mejores amigas y un embarazo era algo lo suficientemente importante como para contárselo a una amiga. Pero era Emily… Con ella nunca se podía saber cómo iba a actuar, y por otra parte, el que sus compañeros no supieran que habían mantenido una relación durante bastante tiempo, dificultaba que pudiera explicarles la situación.
— Cada vez que tenemos que rescatarla descubrimos algo que no sabíamos de ella.
El rencor de Morgan era evidente y justificado también, pero en esos momentos a Aaron no le importaba si Morgan estaba enfadado, si JJ estaba dolida, o si se hundía la tierra bajo sus pies. Lo único que le importaba era Emily.
Normalmente él era un ser racional y tranquilo. Observaba, pensaba y actuaba. Siempre en ese orden. Esa era su postura ante la vida, su modo de proceder, pero con Emily no lo había hecho. Con ella había actuado, pensado y aunque la había observado, no parecía haber tenido en cuenta las señales que le indicaban que tenía que alejarse de ella antes de que fuera tarde, ya que no podía ofrecerle todo lo que ella quería.
Él sabía que Emily deseaba ser madre. Lo sabía desde poco tiempo después que ingresara en la Unidad…
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6 años antes…
CHERRY CREEK
DENVER
Habían sido llamados por un caso en el que había muerto una familia. El padre, la madre, y sus dos hijos habían sido brutalmente asesinados. Al llegar a Cherry Creek, fueron avisados de un nuevo crimen. Esta vez, había una superviviente. Carrie Ortiz, la hija mayor, había tenido suerte. Uno de los SUDES había mostrado cierto cariño por la víctima y eso le había salvado la vida.
Gracias a Carrie tenían pruebas suficientes para investigar a fondo a un chico latino que había pasado su infancia en un orfanato y tenía acceso a pequeñas mascotas y Pentobarbital, sustancia con la que había matado a los niños de las familias, pero con la que no había logrado asesinar a Carrie.
— Parece una chica fuerte.
Emily y Hotch buscaban al encargado de la perrera donde trabajaba Ervin Robles, el sospechoso. Desde que habían tenido la conversación sobre su esposa en el avión, se sentía más relajado en presencia de Prentiss y tenía que admitir que le gustaba trabajar con ella. Habían dejado a Reid vigilando la entrada mientras ellos intentaban encontrar al SUDES.
— Lo es. Pero se culpa por la muerte de sus padres.
— No me sorprende. – Pudo sentir la mirada de la morena fija en él mientras caminaban por el largo pasillo lleno de jaulas con perros y gatos. – Imagina despertar y ver a todos aquellos a los que quieres muertos. El ser humano tiene una facilidad asombrosa para culparse por no poder evitar lo inevitable.
En ese momento, un perro saltó y golpeó una de las jaulas próximas a Emily mientras ladraba, enfadado, intentando atacar. Hotch apartó a la morena a tiempo mientras a ella casi le daba un ataque al corazón.
— Perro… - Aaron la cortó a tiempo antes de que soltara una grosería.
— Allí hay un empleado. Vamos a preguntar, ¿o prefieres tirarle un zapato al perro?
— Pensaba más bien en pegarle un tiro.
Emily le dedicó una pequeña sonrisa un tanto avergonzada antes de que Hotch la soltara y fueran a hablar con el personal de la perrera.
Descubrieron que Ervin únicamente trabajaba en fines de semana, cobraba por talón y era el encargado de la eutanasia de los animales, que se llevaba a cabo con Pentobarbital Sódico. Al parecer el día de antes había ido a verle otro chico con el que había tenido una fuerte discusión y que encajaba perfectamente con el segundo SUDES que les había descrito Carrie.
Habían buscado en el apartamento de Ervin y no habían encontrado nada, así que solo les quedaba mirar en casa de los padres de acogida. Y esa fue la clave.
Descubrieron que el segundo SUDES se llamaba Gary y que el detonante para que cometieran todos esos asesinatos era la propia madre de acogida, la cual los había maltratado cuando solo eran unos niños. La confirmación de ello la tuvieron cuando detuvieron a Ervin y lo interrogaron, aunque necesitaron ponerlo ante Carrie para que hablara, ya que esta le recordaba a la hermana de la que lo habían separado de pequeño.
Habían logrado detener con facilidad, con demasiada facilidad a Gary, y Morgan había peleado con Servicios Sociales para que Tyler, el niño que actualmente vivía en la misma casa de acogida en la que se habían criado Ervin y Gary y otra pequeña no tuvieran que volver allí, pero les había resultado imposible evitarlo.
Emily y Morgan se habían despedido de los pequeños justo antes de que recibieran la noticia de que Gary le había dado un arma a Tyler. El pequeño no había sido capaz de disparar a su madre de acogida, pero eso sirvió para que pudieran sacarlos de ese horrible lugar.
El caso se había saldado con tres familias masacradas, una adolescente huérfana y dos niños que seguramente necesitarían terapia durante mucho tiempo, y todo por culpa de unos malos padres de acogida.
— Puedo llevármela.
Alzó la mirada hacia Prentiss mientras recogía los documentos del caso, sin entender muy bien qué quería decir. - ¿Cómo?
— A Carrie, a Columbia.
— ¿Para que viva contigo? – Ante la afirmación de la morena, tuvo que preguntar. - ¿Y por qué harías eso?
— Tengo espacio, y dinero. Ella es inteligente. Dentro de dos años irá a la universidad.
Vio cómo intentaba no mirarlo mientras le explicaba sus planes. – Prentiss. - Su forma de actuar le decía que no se trataba de dinero, ni de espacio. Había algo más profundo en el anhelo de llevarse a Carrie a vivir con ella. Ese caso la había afectado realmente. – Esto es un trabajo, y necesito saber que puedes ser objetiva.
— Yo necesito saber que soy humana.
Algo que no necesitaba recordarle. Él sabía bien que era humana, todos ellos lo eran. Él mismo se había sentido sobrepasado con algún caso, pero al final del día, tenían que dejar los casos, y a todas las víctimas atrás.
— JJ ha hablado con la familia de los Ángeles y vienen a por ella.
Pudo ver la decepción en el rostro de Emily, auténtica y dolorosa decepción. Los casos con niños siempre eran los más complicados. Eso le hizo pensar en Jack, y lo llamó mientras despegaban de vuelta a Quantico. Cuando colgó no pudo evitar escuchar la conversación entre JJ y Prentiss.
— Pero es una buena idea.
— ¿El qué? – Emily fruncía el ceño sin entender.
— Que tengas hijos. – Le aclaró JJ. – Yo te veo.
— Sí.
Fue la escueta respuesta de la morena, pero su sonrisa y la discusión que habían mantenido anteriormente, le dijeron a Aaron que Emily Prentiss deseaba por encima de todas las cosas ser madre.
En la actualidad…
APARTAMENTO DE EMILY PRENTISS
WASHINGTON D.C
— ¿Qué yo estoy siendo irracional? ¿No se te ha ocurrido pensar que todo lo que le pasa es porque siempre nos oculta cosas?
Morgan mantenía una acalorada discusión con JJ que, pese a sentirse dolida, se negaba a dejar que eso afectara a su juicio y al cariño que albergaba por Emily.
— Es su vida Derek, a mí también me duele que no me lo contara. No puedo dejar de preguntarme el por qué no lo hizo, pero la verdad es, que no estamos obligados a contarnos todo lo que nos pasa. No somos quienes para juzgar a nadie.
— Tu seguro que no. Si no llega a ser por Will nos enteramos de tu embarazo el día del parto.
Hotch se pellizcó el puente de la nariz, agotado. No era el momento de ponerse a discutir entre ellos.
— Basta. – Ordenó, y tanto Morgan como JJ cesaron su conversación para mirarlo y no volvieron a discutir más mientras seguían buscando pistas por todo el apartamento.
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SALA DE REUNIONES ( F.B.I. Unidad de Análisis de Conducta )
QUANTICO, VIRGINIA
Hotch fue puesto al día sobre todo lo referente al caso de las amputaciones por Reid y cuando terminó se fue a su despacho. Morgan hizo lo mismo tras explicar a todos la noticia sobre el embarazo de Emily y García guardaba un inusual y triste silencio mientras JJ, Reid y Rossi intentaban encontrar alguna explicación posible.
— La vi hace tres días y no me dijo nada.
David, que se sentía orgulloso de ser un experto en averiguar los secretos de los demás, en ese momento se sentía devastado por no haberse percatado de la situación.
— Se supone que somos perfiladores, nos tendríamos que haber dado cuenta de que pasaba algo en cuanto decidió marcharse de golpe a Londres.
JJ pensaba en las palabras que acababa de pronunciar Reid. Era cierto, eran perfiladores, pero Emily había pasado hacía poco por lo de Doyle y era complicado saber cómo lo estaba llevando. Pese a que todos se querían, se consideraban familia y se protegían, ella era la primera en admitir que se ocultaban muchos secretos entre ellos.
— Morgan está enfadado. Pasó mucho tiempo con Emily después de lo de Doyle. La ayudó incluso a buscar casa antes de que decidiera marcharse.
— Es Derek, estará más enfadado consigo mismo por no haber averiguado antes que estaba embarazada y de quién, que con Emily por ocultarlo. - Aseguró Reid.
— Necesita tiempo para asimilarlo. - Concluyó Rossi.
JJ sabía que así era. Pese a la discusión que habían mantenido en el apartamento de su amiga, entendía a Morgan, aunque no estuviera de acuerdo con su forma de actuar. Al que no había terminado de entender era a Hotch. No había pronunciado palabra, excepto para callarlos, desde que se había enterado de lo del embarazo.
— Hotch ha estado muy callado. - Esa declaración llamó enormemente la atención de David Rossi.
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DESPACHO DE AARON HOTCHNER ( F.B.I. Unidad de Análisis de Conducta )
QUANTICO, VIRGINIA
Hotch no dejaba de darle vueltas a la cabeza pese al dolor infernal que sentía en las sienes. La única cosa que habían encontrado fuera de lo común en el apartamento de Emily era el test de embarazo a parte de las señales de pelea en la cocina y el salón, pero nada más. No había ni rastro de la morena. Los vecinos no habían escuchado nada y nadie había visto a ningún extraño por la zona.
Aaron llevaba los suficientes años en ese trabajo como para saber que había veces en que un caso simplemente se estancaba y jamás se lograba encontrar al SUDES y salvar a las víctimas. Que uno de esos casos pudiera ser precisamente el de Emily no era algo que pudiera aceptar bajo ninguna circunstancia.
Y luego estaba el tema del embarazo. Al principio había dudado que pudiera haberla dejado embarazada él, pero tras pensarlo con detenimiento no le cabía la menor duda.
Emily podía ser impulsiva y no era un secreto que ocultaba más cosas que una pirámide egipcia, pero él sabía de sobras que no había estado con nadie más que con él, al menos durante el último año.
Un golpe en la puerta hizo que abandonara sus pensamientos.
— Pasa.
David entró con una botella de whisky bajo el brazo y un par de vasos en las manos.
Hotch observó cómo se sentaba en su sofá en silencio y alzó una ceja, esperando, pero al ver que su amigo no decía nada, se levantó de su sitio ante el escritorio y se acercó a Rossi, que le ofreció un vaso lleno antes de darle un sorbo al suyo mientras él tomaba asiento.
— ¿Cómo estás? - Preguntó el mayor, observándolo como si de un interrogatorio se tratase.
— Como todos, supongo.
Con el tiempo, se había acostumbrado a esos momentos a solas con Rossi. Ambos solían hablar abiertamente sobre sus sentimientos cuando el trabajo y las obligaciones lo permitían. Le había contado a David como se sentía con el tema de Haley, le contaba continuamente los problemas que tenía con Jack o las alegrías que le causaba su hijo. Hablaban sobre el problema con Strauss y no tenían dificultad en sincerarse cuando un caso les afectaba, pero jamás había hablado con él sobre lo que sentía por Emily, mucho menos de la relación que había mantenido con su subordinada.
Removió el whisky en el vaso y le dio un pequeño trago. Pudo ver de reojo como de mientras, los engranajes de la mente de Rossi empezaban a moverse y a encajar los unos con los otros.
— JJ dice que el ordenador de Prentiss podría contener alguna pista. ¿Encontraste algo?
Aaron apoyó el vaso sobre su muslo y miró a Rossi a los ojos. Sabía que había actuado de forma impulsiva, algo impropio de él, cuando había retado a Morgan con el tema del portátil de Emily. JJ era una buena perfiladora. No sabía si sentirse orgulloso de ella o maldecirla en ese momento.
— ¿Qué más te ha contado JJ?
— Al parecer no ha habido mucho más que contar. ¿O me equivoco?
David Rossi y su astucia. Aaron se encontraba en una encrucijada. Él siempre había intentado hacer las cosas en función a sus creencias y a lo que era mejor para los demás. Había escogido salvar vidas por encima de su matrimonio, se había negado a aceptar un trato de un asesino y perdido a la madre de su hijo por ello y por último se había negado a aceptar la relación con Emily porque no estaba bien, porque eran compañeros de trabajo, porque él era su jefe, y ahora estaba en peligro, si es que no estaba muerta ya, aunque en eso no quería ni pesar.
— Es… - intentó encontrar la palabra adecuada - complicado.
— En ese caso quizá quieras esperar a contarlo cuando encontremos el cadáver de Emily.
Hotch observó como Rossi se levantaba, haciendo gala de ese dramatismo que él conocía de sobras, y se dirigía a la puerta de salida. Dramático o no, como de costumbre, tenía razón. Había estado más de una década al servicio del F.B.I, había salvado incontables vidas, pero había perdido a demasiados seres queridos. No podía permitirse perder a Emily también.
— Seguramente esté embarazada de dos meses.
David cerró la puerta, que ya había abierto, y se giró a mirarlo.
— ¿Cómo dejaste que te convenciera para que salieras con Beth?
Aaron negó con la cabeza. Había empezado a salir con Beth tras aclarar con Emily que no podían continuar con su relación. Hacía justo dos meses de esa conversación que los alejó por completo. El dolor en las sienes empezaba a resultarle insoportable.
— Necesitaba olvidarla, Dave.
David se sentó despacio frente a Hotch y apoyó su mano en el hombro de su amigo.
— Lo que necesitabas era ser feliz, Aaron. ¿De qué sirve lo que hacemos si no podemos ser felices?
Era curioso, porque esa pregunta se la había hecho él en más de una ocasión. Dejó escapar el aire por la boca despacio y una pequeña parte de él se sintió mejor, al no tener que cargar solo con el peso de ocultar su gran y largo desliz.
Una de las cosas más importantes para lograr encontrar a una víctima era seguir los pasos de la misma, tiempo antes de su desaparición. Hotch lo sabía de sobras, era algo a lo que recurría continuamente y en la mayoría de los casos daba sus frutos. Se levantó, dispuesto a asumir las consecuencias de haber estado con Prentiss y haberlo ocultado.
— Os lo contaré todo. Tenemos que encontrarla.
David le dedicó una sonrisa, imitándolo. - ¿Así que las noches que os quedabais hasta tan tarde…? - Susurró mientras salían de su despacho.
Aaron apretó el paso, dejándolo atrás mientras negaba con la cabeza. Con lo de contar todo no se refería a detalles íntimos.
CONTINUARÁ
Ya sé que este capítulo ha tenido pocos recuerdos en comparación con el anterior y que no se ha visto nada del caso de las amputaciones (qué es el mismo que el de Emily, pero ellos aún no lo saben), pero me parecía importante ahondar en los sentimientos de Hotch. Dado que el secuestro de Emily tiene que ver con él, y él es quién ha estado con ella durante bastante tiempo sin que los demás lo sepan, es el único que puede ayudar con el caso realmente.
Como podéis ver también, he dejado descansar un poco a Emily de tanto sufrimiento, pero en el siguiente capítulo la veremos interactuar más con el SUDES.
¿Qué os ha parecido? ¿Realista? ¿No realista? Es complicado arañar los sentimientos del duro e inexpresivo jefe de la UAC. Espero no haberme excedido.
¿Creéis que los demás se tomaran tan bien el secreto de Hotch como Rossi? ¿Superará Morgan no solo no haberse enterado del embarazo de Prentiss sino de su relación con Hotch también? ¿Terminará Hotch cediendo al empeño de Rossi por saber intimidades?
Si tenéis la respuesta o si queréis alegrarme la existencia, abajo hay una pequeña y blanca caja que me hará llegar vuestras buenas nuevas.
