Todos los que estaban en la casa Kirkland ahora se hallaban reunidos en una sola habitación, serios no había ningún ruido mas que el del té que estaban sirviendo y el de Sealand con sus pequeños carraspeos que hacia para molestar a Inglaterra.

Hasta que el ojiverde no pudo más y pregunto algo exasperado a su hermano

- ¿Que hacen ellos dos aquí? – señalando a Francia con el seño fruncido y después a Estados Unidos con la mirada cabizbaja

- Yo los invité, a fin de cuentas es mi casa ¿no? – respondió el pelirrojo de manera sarcástica

Iggy se quedo callando, no podía replicar nada porque a fin de cuentas no era su casa... pero no se quedaría solo así, tenía dos opciones: quedarse en la misma habitación que aquel ojiazul y de una vez por todas enfrentarlo o salir corriendo para que esos estúpidos impulsos de querer declararse fueran reprimidos.

Por supuesto que a Scott eso no le paso desapercibido la cara de análisis de la nación y antes de que aquel rubio tomara una decisión inició con lo que tenía planeado, mandando a Peter sacar las botellas de Whisky vacías.

- No me voy a andar con rodeos, ambos – señaló a la nación y ex colonia – son lo suficientemente maduros - "o quiero creerlo" pensó viendo con duda al americano - para afrontar que tienen un problema y al parecer nos esta afectando a todos; ya que están en MI casa les puedo ordenar…

-¡Hey! ¡A the hero nadie le ordena a menos que sea su superior! SOY UNA NACIÓN LIBRE E INDEPENDIENTE! – dijo señalándose y obviamente interrumpiendo a Escocia.

Francia intentó callarlo sin éxito alguno y una pequeña vena palpitante apareció en la cien del pelirrojo que exclamó

-Alfred F. Jones – cuando pronunció ese nombre, no lo hizo ni con bofa ni sarcasmo sino con una potencia que solo una nación que ha vivido siglos puede tener; por lo cual todos en la sala se callaron y ni siquiera se escuchaban sus respiraciones por primera vez en mucho tiempo se había escuchado esa voz tan profunda, cansina pero viril y cargada de poder – se que eres una nación independiente lo que no me queda claro es que aún sigas siendo el mismo inmaduro que encontraron Francis y Arthur.

Los interpelados se miraron furtivamente y después se irguieron con todo orgullo para después mirar a Scott.

-Bien, como iba diciendo Iggy y Alfred tienen que arreglar sus diferencias aquí y ahora – dijo autoritariamente el escocés – no se irán hasta no haberlo hecho ¿comprenden?

- Eso mon amour puede malinterpretarse – dijo Francia con su tono seductor. El cual fue amonestado rápidamente por una mirada fría y una ceja pelirroja desafiante.

- Francis, tu y yo tenemos asuntos pendientes para hablar… tengo unos negocios que bien podrían interesarte – dijo de manera algo sospechosa Escocia, dando a entender dos cosas: primera dejar solos a la nación y ex-colonia sugiriendo otras cosas más entretenidas y de mejor interés para Francia.

- Está bien – el rubio alzó los hombros sin reproche alguno y se dirigió a la puerta.

Mientras el escocés dejaba la foto en el escritorio que le había recogido instantes atrás, cuando volvió a mirarla una leve y casi invisible sonrisa recorrió su rostro. A acto seguido las dos naciones salieron, primero Francia y después Escocia, cerrando con llave la habitación porque después de todo Scott estaba seguro de que se arreglarían sus diferencias.

-¿Crees que funcione certeramente mon ami? – dijo Francis

- Tiene que funcionar, sino haré que pague todo el whisky que se tomo – respondió Scott

Ambos rieron furtivamente y se alejaron.

Mientras tanto cierta nación y ex colonia no despegaban los labios y miradas de sus respectivas tazas de té.

- I do not like tea [no me gusta el té] - pronuncio en voz baja el americano, lo que sorprendió a Inglaterra que lo miró con el seño fruncido.

- Nunca te ha gustado, no tienes porque tomarlo entonces – la voz de Arthur se escucho ensimismada.

- Lo tomaré, de todas formas con el tiempo puedo acostumbrarme al sabor – respondió con una mirada sonriente el americano. En verdad ese chico si que lograba asombrarlo, cuando pensaba que no tenía caso discutir sobre "x" asunto con él se llevaba la sorpresa y terminaba por cuestionarse si el americano no era tan idiota porque después de todo él lo educo.

Se hizo un silencio incómodo seguido de sorbos de té y luego más silencio. Los pensamientos de Iggy volaron y se remontaron a aquella época en que había encontrado junto con el pervertido francés a Alfred, ese pequeño niño en esa gran porción de tierra completamente solo que le toco el corazón cuando lo eligió a él por sobre otros; unas lágrimas corrieron por el rostro del caballero inglés y una mano le tendió un pañuelo, que lo tomó por sorpresa. Miro a esos ojos azules con gafas que le miraban sonrientes y otro par de lágrimas se le salieron, como si fuera un niño pequeño Alfred le secó las lágrimas con cuidado a Arthur.

- Everything is different now is not it? [Todo es diferente ahora ¿no?] – exclamo el menor

- No sabes cuanto – dijo con algo de nostalgia –,pero por nuestro bien es mejor..

- Arthur.. – Pronunció tímidamente Alfred interrumpiendo al rubio - ¿Por qué me dejaste ir?

- ¿A que te refieres? – dijo extrañado Iggy, pues no entendía muy bien a que se refería con esas palabras.

- Quiero decir, a pesar de que peleaste porque me quedará al final me dejaste independizarme pero ¿Por qué? – cuestiono la joven nación.

- Simple, por el hecho de que los que estén conmigo será porque en verdad lo quieran no porque los obligue, a fin de cuentas siempre estoy solo – dijo con nostalgia en la voz – Además fue lo mejor ahora eres una gran potencia poderoso, fuerte y feliz. Fue lo mejor.

Porque las palabras que América dijo en el campo de batalla estaban fundidas en los recuerdos de Inglaterra, donde el clima era frio había mucho aire, las nubes eran de un gris obscuro permanente algunas veces caían rayos

- Escucha Inglaterra, después de todo escojo la libertad. Ya no soy un niño, tampoco soy tu hermano menor, yo… ¡Ahora mismo me independizo de ti!

- ¡No lo aceptaré! – Iggy había lanzado el arma de Estados Unidos fuera de su alcance y ahora le apuntaba con la suya propia directo a la cara – Por eso es que en el fondo eres ingenuo. Tonto.

El ejército americano le apuntaba directo a su futuro ex jefe esperando el permiso para disparar, en ese momento el inglés hizo algo que sorprendió a Alfred.

-Como podía disparar, tonto… - nuevamente lo insulto y dejo caer su arma para después unirse a ella en el lodo, se arrodillo ante esa colonia – ¡Maldición! ¿Por qué tiene que ser así? ¡Rayos…!

-Inglaterra… A pesar de que solías ser tan grande- decía con algo de nostalgia en la voz el ojiazul observando al rubio arrodillado en el lodo.

¡QUE ESTABA DICIENDO!, Alfred no podía creer que Arthur hubiese dicho lo que dijo así que cuestionó - ¿lo mejor, en realidad lo piensas así?

- Si – fue la única respuesta que recibió de esos labios ingleses, los cuales seguían entretenidos con la taza de té; el ojiazul molesto y dolido no aguantó más y enfrentó la cara de su ex jefe

- ¿Y de que me sirve? Eh! Dime, de que sirve que sea una gran potencia, fuerte, independiente y poderosa – se quejó

- Pues tienes todo lo que alguna vez siempre soñaste, ¿no por eso querías tu libertad? – Dijo el ojiverde con todo orgullo digno de un Kirkland – Tienes lo que pediste y ahora años después vienes a quejarte, ¿no crees que eso es demasiado hipócrita? – remató con una acidez en la voz – Eres libre Alfred.

Con los ojos lagrimosos, el orgullo herido y su corazón destrozado Alfred dio un paso atrás.

-¿Quién demonios eres? – soltó a decir.

- Arthur Kirkland conocido como el Reino Unido de la Gran Bretaña – exclamó con el mismo egocentrismo de su hermano – Siempre andas alardeando de que eres el héroe y que eres independiente ¿no? Pues ya va siendo hora de que afrentes las consecuencias de tus actos, ya no eres el pequeño niño que...

- Es eso cierto, aun quieres que te pertenezca – refutó el otro – porque tu aún me ves como ese niño que encontraste junto con Francia en aquella planicie pero ¡Sorpresa! – Dijo con sarcasmo – ya no lo soy Arthur he crecido por sino te haz dado cuenta… Tengo mi propia vida por vivir

Iggy se quedó congelado al escuchar eso, porque cada palabra pronunciada por ese chico era verdad, ya nunca lo tendría a su lado y eso era lo que más hería su ser. Así que se levantó de su asiento, bien sabía que sería en vano el tratar de abrir la puerta, y se dirigió al escritorio en donde estaba la tetera y el azúcar allí la encontró… esa foto que momentos antes tenía en sus pantalones, la tomó y con cuidado observo aquella imagen. Hubo más silencio durante unos minutos, más sorbos a tazas de té hasta que uno de los dos diera su brazo a torcer no pasarían de enojarse, discutir e ignorarse por un gran rato.

Al otro lado de la puerta…

- Esto no va nada bien – dijo cierto acento francés – aunque he de admitir que Alfred si que maduro demasiado, mira que contestarle de esa manera a su ex jefe.

- No cabe duda, si no se hubiera independizado seguro sería un gran Kirkland pero – suspiro el ojiverde – dicen que por algo pasan las cosas.

- ¿no crees que se golpeen o si? – exclamo preocupado Francis

- Tranquilo, ya se calmarán y reflexionarán sus acciones, de no ser así tendrás que pagarme lo que rompan y eso – hizo un silencio - bueno no creo que te guste – respondió el pelirrojo mirando furtivamente al rubio ojiazul, el cual solo mostro una cara de asombro y un pequeño sonrojo, luego se vuelve hacia la pantalla del monitor – hasta entonces nuestras amadas lectoras tendrán que esperar el siguiente capítulo.

Ambos individuos se alejan de manera sensual uno luciendo su elegante kilt a cuadros dejando humo de tabaco tras de sí y el otro arrojando besos y rosas a las lectoras.

/ Bien chicas y chicos hasta aquí el capítulo del día de hoy... ¿Algo fuerte no creen? Pero verdaderamente disfrute escribiéndolo no se pierdan el siguiente. Y antes de olvidarlo muchas gracias por sus comentarios y esas alertas, hacen que mi corazón brinque de emoción y ahh! mi autoestima no baja tanto después de eso. Dejen review's.