Aquí os dejo otro capítulo más.

Los personajes no son míos.

La avenida Memnoch

Jason entró primero e hizo un ademán con el brazo invitándola a entrar en la avenida Memnoch. Hermione no pudo dejar de sentirse intimidada ante la muchedumbre y el espectáculo que se desplegaba antes sus ojos. La zona mágica de Melbourne era muchísimo más grande que el callejón Diagon, más limpia y cuidada y, aunque le dolió reconocerlo, mucho más moderna y sofisticada. Se trataba de una gran calle peatonal perfectamente pavimentada e iluminada con alegres farolas que parecían contener hadas auténticas. A los lados del paseo había numerosas tiendas y establecimientos de los que no dejaban de entrar y salir magos y brujas de variado aspecto, enanos, duendes, etc. También vio a varios elfos domésticos corriendo apresuradamente mientras hacían las compras para sus amos.

Lo que mas sorprendió a Hermione fue la cantidad de locales de ocio que había: bares, pubs, un par de discotecas, salones de te. Incluso un cine. Se sorprendió mucho al verlo e interrogó a Jason con la mirada. Él le explico que básicamente era como los cines muggles, pero con un hechizo que te hacía parecer que estuvieses dentro de la película. Era un invento relativamente nuevo y estaba teniendo mucho éxito entre los magos jóvenes.

Hermione siguió paseando la mirada por la avenida y a su derecha vio un inmenso escaparate en el que había tres o cuatro maniquíes mágicos que no dejaban de moverse y posar con elegantes túnicas bordadas en pedrería. La tienda en cuestión, "Tourzel et Campam", hubiese hecho las delicias de sus dos compañeras de Gryffindor Lavender y Parvati.

Pero como ella no era una seguidora asidua de la moda, giró la cabeza a la izquierda y lo que vio sí la dejó prácticamente sin respiración: otro escaparate repleto de libros sobre el que había un cartel que decía "Libros Antiguos Blake". Arrastró a Jason hasta el escaparate y lo metió dentro de la librería a empujones, mientras éste no paraba de quejarse.

- Venga, vamos, Hermione, con todo lo que hay que ver aquí, solo te ocurre entrar en una vieja tienda llena de libros mohosos? Al final voy a tener que pensar que mi hermana tenía razón sobre ti.

- Chist, ni la nombres, déjame solo cinco minutos –replicó mientras pasaba suavemente, casi como una caricia, los dedos por los lomos de los libros mientras leía los títulos.

No salía de su asombro, allí tenían libros que hubiese sido imposible conseguir en Inglaterra. Estaba el "Diccionario de Runas Élficas" de Olga Poniatovskaia, gran estudiosa de ese tipo de runas, y aunque ella dudaba sobre la veracidad de sus traducciones, no por ello dejaba de ser una gran eminencia del campo de las Runas Antiguas, y ese ejemplar era muy codiciado. También había grandes tratados sobre cuidado de criaturas mágicas como acromántulas o quimeras que hubiesen hecho que a Hagrid se le saltasen las lagrimas de emoción. Pero lo que más le llamó la atención fue una vitrina en el extremo derecho de la tienda, en la que se exponía un solo libro. Se acercó con curiosidad y vio que se trataba de un pequeño ejemplar encuadernado en lo que parecía ser piel negra. En la cubierta no había ningún título, solo un pentáculo negro grabado en tinta dorada. Al llegar a este punto, Jason la sacó suavemente del brazo hacía la calle, como dando a entender que no era buena idea permanecer más allí.

Una vez fuera le dijo:

- Hermione, siéntete afortunada. Acabas de ser una de las agraciadas que ha contemplado la única copia conocida de "Las Nueve Puertas".

- Estupendo. Ahora si no te importa, me gustaría saber que es eso.

Jason puso los ojos en blanco.

- Eso, ratita de biblioteca, es un libro entre cuyas páginas, supuestamente, se encuentra escondida bajo una serie de acertijos cabalísticos la forma de invocar al diablo.

Hermione se mostró bastante confundida, parecía que Australia nunca iba a deja de sorprenderla. Por Merlín!! Como podían tener expuesto semejante libro a la vista del público, aunque fuese una patraña? No lo concebía ni lo aprobaba y así se lo hizo saber a Jason. Este simplemente se frotó las manos con regodeo y la sentó en un banco mientras comenzaba su explicación.

- Vamos a ver, que parece que voy a tener que ampliar mis explicaciones sobre historia muggle de Australia – se sentó cómodamente en el respaldo del banco y prosiguió, mientras Hermione le miraba como si hablase el mismísimo Dumbledore -. Antes te he explicado que Australia fue colonizada por ingleses en el siglo XVIII, estamos?

- Si, claro –contestó, como si fuera un dato básico para ella.

- Pero lo que no te dije antes es que en su mayoría se trataban de ex – presidiarios, prófugos de la justicia y reos a los que las autoridades muggles enviaron aquí a cumplir condena. De hecho Australia era conocida como la gran prisión de Gran Bretaña. No todos eran de este tipo, pero sí la mayoría. Pues bien, al poco tiempo también se empezó a poblar de magos oscuros y huidos de Stormbreak, la prisión precursora de Azkaban.

- Pero eso no es posible –protestó Hermione -. No me parece ni mucho menos lógico que el ministerio permitiese la acumulación de magos tenebrosos en unas pocas ciudades. Si sabían que se estaban reuniendo aquí habrían enviado patrullas para capturarles, no? Lo que dices no tiene ningún sentido.

Jason parecía cada vez más contento de poder explicarle cosas a Hermione, dado que sabía que era la típica "sabelotodo".

- No, no es ilógico. El siglo XVIII fue una época de grandes cambios para los muggles, pero también para los magos. Al ministerio le importaba poco que unos cuantos magos tenebrosos se escapasen al otro lado del mundo. Eso significaba menos problemas para ellos, así que los agentes de aduanas de los trasladores y los encargados de controlar las apariciones fuera de la frontera solían hacer la vista gorda.

Dicho esto se levantó de un salto del respaldo del banco y se encogió de hombros. Hermione también se levantó y cuando iba a comenzar a preguntar otra vez cayó en la cuenta de que el nombre de la avenida era Memnoch.

Memnoch, recordó de alguna de sus lecturas, era el nombre de uno de los ángeles expulsados del cielo y a menudo (aunque erróneamente) se le identificaba con el diablo. Y el pub por el que habían entrado se llamaba Circe´s Place!! Por Merlín (y nunca mejor dicho)!! Circe era la malvada bruja que luchó contra Merlín según el ciclo artúrico!! Hasta un niño de cinco años habría visto la relación entre esos nombres y los libros sobre acromántulas, quimeras y ese de las nueve puertas!! Pero ella no. Ella había caído en un país extraño lleno de magos oscuros y no se había dado ni cuenta.

"Genial –pensó -. Hace menos de quince días que te has enfrentado a Voldemort y a decenas de mortífagos y vas y te vuelves a meter tu sola en un nido de magos tenebrosos. Y para rematar estas acompañada de un Parkinson. Muy aguda, Hermione"

Por que no se informó antes sobre Australia? Sus padres podrían haber muerto!! Seguramente allí Voldemort tenía numerosos contactos y los podrían haber encontrado fácilmente, y asesinado después y... No quería seguir pensando, la perspectiva era horrible. Por un momento deseó haber hecho creer a sus padres que su mayor deseo era vivir en Hemingford Home, Nebraska, y cosechar maíz durante el resto de sus días. Pero no, ella los tenía que mandar a una especie de sucursal del mal.

Se dio la vuelta para huir de Jason y de esa maldita avenida e irse corriendo a buscar a sus padres. Tenía que salir de allí cuanto antes; pero alguien la retuvo por el brazo.

- Perdona Hermione, no creí que reaccionarias así. No quería preocuparte después de todo lo que has pasado en Inglaterra. Solo me pareció algo curioso.

- Curioso? Estar rodeado de magos oscuros te parece curioso – se sentía al borde las lagrimas debido a la preocupación por sus padres.

- Tranquilízate y escúchame –dijo Jason mientras la cogía por los hombros -. Todo lo que te he contado ocurrió hace mas de ciento cincuenta años. Ya no quedan magos tenebrosos en Australia; es más, no ha habido noticia de ningún mortifago australiano en ninguna de las dos guerras. Los magos ponen nombres así a sus tiendas o a las calles por que les parece divertido tener un pasado algo macabro, pero son sus raíces (tienen un sentido del humor un poco especial), pero puedes estar tranquila. En general son gente muy pacífica.

Poco a poco fue asimilando sus palabras y se sintió algo mas relajada, pero la sombra de la duda ya estaba sembrada.

- Y venga, vamos, que ya hemos llegado.

Hasta que no Jason no lo dijo, no se había dado cuenta de que estaban andando.

- Este es el "Troll Tragaldabas".

Le abrió la puerta y le franqueó el paso. Ahora sí se sintió como en casa. El "Troll" era una copia del típico pub inglés, todo de madera, con las vigas al aire y numerosas mesas esparcidas sin orden ni concierto por todo el local. Casi era como estar otra vez en las "Tres Escobas" tomando una cerveza de mantequilla con sus amigos. Empezó a extrañar a Ron de una forma casi obsesiva, pero intentó quitárselo de la cabeza; si no, se volvería loca, así se dedicó a mirar el local mas detenidamente.

A la derecha había una gran barra de madera atendida por tres camareros que no dejaban de poner encima bebidas y raciones de comida. Éstas eran colocadas encima de bandejas por otros tantos camareros que las repartían entre los comensales con la ayuda de una varita. La clientela estaba formada en su mayoría por magos y brujas de sus edad, que parecían estar pasándoselo en grande. Entonces recordó que era viernes (ya ni sabía el día en el que vivía) y se estaban preparando para una noche de fiesta.

Jason le hizo una seña a uno de los camareros, el cual sin dejar de apuntar con la varita a un par de bandejas, les indicó con la mirada una mesa para dos al lado de la barra. Se sentaron y al poco tiempo se acercó el mismo camarero, que sin pararse a saludar dijo con cara de pocos amigos:

- Me debes una por la mesa, Parkinson, ya ves como está esto. O mejor dicho, me debes dos. Tengo la muñeca molida de todos los tergueo que he tenido que hacerle al apartamento para que pareciese un lugar medio habitable.

Jason comenzó a reír, un tanto incomodo está vez e hizo las presentaciones

- Este chico tan encantador que no para de gritarme es Alexius Fersen, Alex para los amigos, mi compañero de piso y cicerone en esta ciudad. Y esta preciosa chica que esta conmigo sentada se llama Hermione Granger, amiga del colegio de mi hermana Pansy.

Eso último no era del todo cierto; de hecho a Hermione le pareció estirar la realidad hasta el surrealismo. Pero pensó que decir la verdad sería un tanto molesto para ambos. Saludó un tímido "Hola" y Alex hizo una cómica reverencia, casi tocando el suelo con la cabeza.

- Y que te trae a nuestro precioso país? Turismo?

Hermione fue a decir que si, pero Jason se le adelantó:

- Ehhh...no. Está aquí por negocios – y le guiñó un ojo.

Por todos los pares de botas de Ravenclaw!! Es que ese chico no iba a parar nunca de tomarle el pelo?? Que les pasaba a los que cruzaban el hemisferio? Se volvían idiotas? Tomó nota para llamar inmediatamente a Ron si notaba que a ella le pasaba lo mismo.

- Bueno, pues espero que disfrutes de tu estancia aquí, sea el motivo que sea. Aquí tenéis la carta y cuando hayáis elegido, avisadme lanzando al aire chispas azules.

Y tal y como vino, se fue. Estuvieron un rato mirando la carta, pero Hermione no se decidía. Preguntó a Jason que era lo más típico y le dijo que la carne de canguro a la brasa. Al principio pensó que se trataba de otra broma, pero al echar otro vistazo a la carta la vio, junto al solomillo de caimán. Al final pidieron los dos platos para probarlo todo.

Una vez que tuvieron delante un par de cervezas Hermione se sintió más relajada y comunicativa de lo que había estado desde que Jason le había explicado el pasado de Australia y decidió que no era mal chico. De pronto, se encontraron enfrascados en una conversación sobre sus respectivas vivencias en Hogwarts.

Jason se sintió muy impresionado por los logros académicos de Hermione, especialmente en Transformaciones y Aritmancia, en las que se la podía considerar casi una experta. El confesó un poco avergonzado que solo había conseguido dos TIMOS, en Defensa contra las Artes Oscuras y, por supuesto en Estudios Muggles. De hecho, fue por indicación de la fallecida profesora Burbage por lo que se decantó por esa carrera. No solo se le daba bien la asignatura y le gustaba, si no que parecía tener una habilidad especial para mezclarse con ellos: en una excursión a Glasgow fue el único de sus compañeros que consiguió hacer sus compras y volver en transporte público al punto de partida sin hacer magia ni sufrir ningún percance. Aun se reía al recodar como a su compañera Madeline O`Hara había aparecido en un coche de policía por que al intentar pagar con galeones de oro en el metro pensaron que había robado un banco o un museo.

- Así que ya ves –prosiguió Jason -. Quinto no fue un gran año para mi. Una de las mejores cosas fue que perdí de vista a Snape.

- Bueno, eso tampoco es así del todo, no? – le corrigió Hermione -. Al ser el jefe de tu casa, le verías a menudo.

- Y como sabes que fui a Slytherin? No te parezco un hufflepuff en toda regla?

Hermione se quedó con la boca abierta. Por que Jason tenía la habilidad de avergonzarla continuamente? Cuando abrió la boca para dar alguna especie de explicación, vio que volvía a reír. Por Merlín!! Esa risa empezaba a sacarla de sus casillas!!

- Tranquila, si que fui a Slytherin, aunque me quedé debajo del maldito sombrero mas de media hora, ya que sopesó mandarme a cada una de las casas, decía que tenía cualidades para todas. Incluso recuerdo a un alumno de Ravenclaw que gritó: "Os habéis equivocado, ese niño es un squib!!"

Por fin llegó la comida y Hermione, quizá dejando que hablasen las tres cervezas que había bebido, comento sin darle importancia.

- No te imagino en Slytherin. No tienes pinta de ir matando gente por ahí, ni torturando muggles. Además, mira lo que hizo tu hermana; pretendía entregar a Harry a Voldemort.

Mierda. Por la cara que ponía Jason supo que había metido la pata. Y hasta el fondo. Jason masticó lentamente el bocado de solomillo de caimán que tenía en la boca y lo tragó. La miró muy seriamente y dijo, sin el buen humor que Hermione ya asociaba con él.

- Me parece que estás muy confundida respecto a los slytherin. No todos somos futuros mortifagos o chalados con delirios de grandeza que sueñan con dominar el mundo. Te sorprendería saber cuantos de mis antiguos compañeros estaban a favor de Potter. En cuanto a Pansy, alguna vez te has parado a pensar a como se sentía ella en medio de la guerra? Como es ella realmente? No la imagen que da, si no a la persona.

Se quedó reflexionando, y de mala gana admitió que tenía algo de razón. Su primer contacto con Pansy Parkinson había sido durante las clases de vuelo, en una de las cuales llamo a Neville "gordito llorón", riéndose de él por que se había caído de la escoba. En ese instante le cayó tan mal que no le volvió a dar una oportunidad, a pesar de que ella misma pensaba que había que fomentar la unión entre las casas: se había comportado como una verdadera hipócrita.

- Pansy –continuó -, era solo una niña, como tú. Había crecido toda la vida escuchando en casa que los magos de sangre pura eran los únicos con derecho a hacer magia y que había que poner en su sitio a los sangresucia y a los muggles, que tanto nos habían perseguido durante siglos. En Hogwarts se unió al grupo de Draco, a pesar de que le recomendé que no lo hiciese, y se sintió deslumbrada por el carisma de ese niño, y se limitó a repetir todo lo que el decía y a actuar de la misma manera, por que era una niña.

- Si, de eso puedo dar fe.

Jason hizo un gesto de impaciencia con la mano, como para mandarla callar y prosiguió.

- Pero a mediados de sexto cambió. Después de un par de conversaciones con Astoria y Daphne Greengrass, decidió que no tomaría parte en la guerra que estaba por estallar. Eso le costó el fin de su relación con Malfoy, pero yo me sentí muy orgulloso de ella.

- Todo eso me parece muy bien...pero y cuando quiso entregar a Harry a Vodemort, delante de todo el colegio? Te parece bien?

- No, no me parece bien –bebió un trago de cerveza, tenía la boca seca de tanto hablar -. Pansy era una adolescente asustada a la que habían sacado de la cama en plena noche para anunciarle que Voldemort iba a entrar a saco en Hogwarts en menos de una hora. No quería morir en medio de una guerra en la que no había tomado parte. Así que digamos que hablo su instinto de supervivencia.

Siguieron comiendo en silencio, pero Hermione no se podía quitar de la cabeza esas palabras. En caso contrario, ella que hubiese hecho? Si su salvación dependiese de entregar a Malfoy a Voldemort, lo hubiese hecho? Si, por supuesto, que sí.

- Pero vamos a cambiar de tema, que estamos en terreno peligroso. A ti que te trae a Melbourne? Y no me digan que son negocios, por que no cuela.

Ahora fue su turno de beber un trago de cerveza.

- Te voy a contar la versión abreviada, vale? Hará un año mas o menos decidí que mis padres estaban en peligro. Todo el mundo sabía que eran muggles y yo era amiga de Harry, así que pensé que no tardarían en ir a por ellos. Por eso les lancé un hechizo para convencerles que se su mayor deseo era venirse aquí a vivir.

- Caray!! Y lo aceptaron sin más? Dejándote en medio de una guerra? Pues si que fue potente el hechizo, sí.

Bajó la vista hacia su plato, sintiendo que los ojos se le llenaban de lagrimas.

- Sí, por que no tuvieron otra opción. Les di nuevas identidades; una pareja sin hijos. No saben que existo, por lo que no han sufrido por mí. Y ahora no se si seré capaz de revertir el hechizo.

- Eres muy valiente Hermione, aparte de una bruja excepcional –intentó animarla un poco. Le cogió la mano y dijo -. Tranquila, ya veras como todo sale bien.

Ella se soltó suavemente, sintiéndose algo incómoda de repente.

- Si, bueno, ya veremos.

Mientras se dedicaba a jugar mas que a comer la comida de su plato, pensó que no debía estar ahí. Que debía estar en el hotel durmiendo y preparándose para encontrar a sus padres, investigando en los libros de hechizos que se había traído cual sería la mejor forma de hacer que sus padres recuperaran la memoria. Y no cenando con un chico en un restaurante, como si estuviese de vacaciones.

- Mira Jason, te agradezco que me hayas invitado a cenar, pero estoy muy cansada y necesito dormir. Te importa si nos vamos ya?

- Claro, claro, perdona. Cuando quieras. Ve saliendo mientras pago.

Sin apenas mirarle salió a la calle, a punto de echarse a llorar. Llevaba todo el día como en una nube debido a la novedad de Melbourne, y que hacía mucho que no se sentía tan relajada. En Inglaterra, aunque hubiese acabado la guerra, todavía se veían numerosas caras tristes, magos y brujas que habían perdido a uno o mas familiares, y en el aire reinaba un ambiente fúnebre. Todas estas sensaciones se ampliaban en la Madriguera, donde la tristeza impregnaba cada rincón. Y todo eso le hizo olvidarse, aunque fuese por una horas, del verdadero motivo que la había llevado allí. Se limpió las lagrimas con los puños con un gesto furioso y cuando salió Jason aun se sentía mal, pero creyó que conseguiría mantener el tipo hasta el motel.

Jason se empeñó en acompañarla y ella no puso objeciones. De hecho estuvo todo el trayecto sin hablar, aunque el chico intentó arrancarle algunas frases. Una vez en la puerta, él se despidió mucho mas formalmente de lo que ella hubiese esperado.

- Bueno, pues yo me voy. Suerte mañana. Y recuerda, si te puede ayudar en algo, en lo más mínimo, no dudes en pedírmelo.

Y sin mas, empezó a caminar hacia una parada de autobús que había a unos cincuenta metros. Hermione se preguntó por enésima vez en lo que iba de día cuando dejaría Jason Parkinson de sorprenderla. Pero al instante se lo sacudió de la cabeza. Al día siguiente iba a ver por fin a sus padres y tenía que prepararse para lo que pudiera pasar.


Puffff....pues aqui se termina. Quería explicar un poco la vida de los Parkinson y a la vez hablar sobre el país en el que se encuentran. Lo he tenido que reescribir varias veces y me ha resultado un poco dificil, y al final no he conseguido darle el tono que quería.

A partir de ahora Jason va a desaparecer un poco, y me centrare en el motivo que ha llevado a Hermione a Australia, por que si no va a parecer una historia romanticona y no!!

Aunque no he quedado muy satisfecho, aqui lo teneis. Si no os gusta me lo dices; y si os gusta tambien.

cChauuuu