Hola, he aqui un nuevo capítulo, espero les guste, no olviden comentar
_.:._.:._
-No puede ser tan malo, ¡vamos!- la joven jalaba la camisa del chico mientras este tenía cara de circunstancia
-Olvídalo, no iré de nuevo, no después de lo que pasó- se soltó del agarre de la chica y empezó a caminar en dirección opuesta
-Oye, tampoco fue tan malo, además al fin de cuentas mi hermano te pagó dichosa cosa, que al parecer es más importante que yo- la chica iba detrás haciéndole reclamos de toda clase esperando con ello lograr su cometido
-Ya te lo he repetido una y mil veces, no voy a ir, no soy masoquista como otras-dijo mientras le apuntaba – Y es que, a quien en sus cinco sentidos le gusta que le mojen y tiren de él-
-¿A quien no?- la chica le rebatió- Además solo vienen una vez al año, estamos en verano, hace un calor infernal, y ¡yo quiero ir de nuevo!- la chica le miro obstinada
Suspiro abatido, de nuevo su amiga le ganaba, o mejor dicho, él se dejaba convencer -De acuerdo, iremos, pero te advierto, no me subiré a esa cosa, no me mojare, y si algo se daña de nuevo tu hermano me pagará los daños, lo tomas o lo dejas-
-¡Kya!- se aventó a él y empezó a reír, al final de cuentas tenia trece años y era una caprichosa
-¡Deja de ser tan gritona!- le respondió con un deje de molestia aunque con una sonrisa de autosuficiencia.
Incluso en mi consultorio y viendo los pacientes estos recuerdos no paraban de asecharme, los creía ya olvidados, o al menos enterrados, pero de repente aparecen de nuevo y cada vez se hacen más frecuentes…
-¡Doctora!- espabile un poco al escuchar la voz de mi asistente por su tono al parecer llevaba rato llamándome
-Lo siento, tenia muchas cosas en la cabeza, ¿que me decía?-
-Le decía que si no se apura llegara tarde al hospital- de inmediato tomé mis cosas y partí hacia el hospital, lo que menos deseaba ahora era llegar tarde y recibir un regaño.
Llegue al hospital en tiempo record, en estos momentos agradezco al viejo loco por regalarme un medio de transporte, aparqué el auto en el estacionamiento y subí con prisa hacia mi consultorio, pero en cuanto iba rumbo al elevador choque contra algo, mejor dicho alguien, inmediatamente sentí el particular perfume supe que este no sería un buen día.
-Doctor morveau, muy buena tarde, que pena con usted, voy un con un poco de prisa-
-Es un placer, descuide, no hay problema alguno, si así lo quiere puedo hablar con mi tío, es decir el director, y decirle que estaba con migo, así se evita regaños- Apreté mis puños, detesto en realidad la gente que con simples influencias pretende conquistar a otros o ganar algún beneficio
-No hay necesidad, además si he de llegar tarde, merezco un regaño, no soy ni superior, ni soy mucho más que cualquier otro medico, le agradezco su ofrecimiento, pero no lo necesito-
-Entonces, permítame acompañarla hasta su consultorio-
-No es necesario, le digo, tengo mucho trabajo, voy un poco tarde, si no es molestia, me puede soltar por favor- Estaba apunto de explotar, el desgraciado me tenía sujeta y además ese falso tono de galantería, le iba a dejar sin hijos en cualquier momento
-De acuerdo- soltó su agarre y salí de inmediato al elevador.
Una vez dentro lo único que pude hacer fue respirar con fuerza mientras temblaba, el tipo no solo me causaba rabia, ahora, un miedo inminente empezaba a manifestarse.
Llegue con algo de prisa, tomé los reportes de pacientes, y me dirigí a ver a cada uno de ellos, el médico internista al parecer no había dado en alta a ninguno, y eso realmente era preocupante, la premura del tiempo logró que aquellos recuerdos no atiborraran de nuevo mi mente, y eso me tenía algo tranquila.
Toqué con algo de fuerza la puerta de aquel copo de nieve, y un pasé seco se escucho
-Buen día espero q…-todo saludo fue interrumpido cuando algo me aprisiono en contra, cortaba un poco mi respiración y mi campo visual era algo limitado, pero alcanzaba a ver algo acolchado que estaba aprisionando mi cara
-Usted… usted se encargo de salvar a mi taicho, se lo agradezco tanto-
Su ¿Qué?, toda protesta se acalló al escuchar la voz de su paciente
-Matsumoto, suéltala, la ahogas-
-Mou… taicho- el agarré que tenia fue liberado, de inmediato alcé la vista, una mujer de apariencia joven, ojos grises, cabello anaranjado, pero destacablemente poseía una gran "pechonalidad", lo más característico era esa picardía en su mirada, y esa forma de referirse al paciente
-Lo siento por la interrupción- me incline un poco, pero otro sofocante abrazo de parte de la mujer me detuvo
-A que no es adorable taicho- se refería a mí, es decir, no tengo absolutamente nada de adorable, incluso al ver a mi hermana todos se dan cuenta de ello
-Matsumoto te repito suéltala-
-Como sea- siento un afloje en su agarre- mucho gusto rangiku matsumoto- estire mi mano en señal de saludo, la apretó con fuerza
-Kurosaki Karin, soy la doctora encargada-
-Genial-
-De acuerdo, me alegro mucho que su novia este en esta sala, pues seguramente…- y todo aquello que iba a decir fue interrumpido por una risa estridente por parte de la mujer, y una mueca por pare del paciente en cuestión
-Taicho, debe admitirlo esta chica es hermosa y adorable, Karin-chan, yo soy como una madre para mi taicho, aunque no lo aparente soy mucho mayor que él- una pequeña o se formo en mi boca, mientras la mujer se terminaba de reir
-Lo siento mucho- y esta era como la octava vez en el día que me disculpaba
-Descuida, pero como ya lo sabes no dudes en dar rienda suelta a las pasiones con mi taicho- y en mi cara no se podía dibujar mayor sorpresa, estaba roja como tomate, y tenía la boca abierta de la impresión
-¡Matsumoto!, basta con esas estupideces-
Aclaré mi garganta mientras continuaba como si nada
-Como venía diciendo, el proyectil no causo daños a órganos internos, no hubo problema alguno, así que se espera que estés fuera del hospital en dos semanas y media, los cuidados son básicos, enviaremos algunos antibióticos para prevenir infección, algunos analgésicos y una vez dada el alta, la semana siguiente tendrá que retirar los puntos, eso es todo.-
-De acuerdo, nos veremos después taicho, adiós Karin-chan, nos veremos luego- la mujer se retiró de manera rápida
El silencio se hizo presente en la habitación y por primera vez no fui yo quien lo rompió
-Gracias- Ok, ese agradecimiento no lo esperaba
-¿Por qué fue aquello?-
-No le dijo a matsumoto la razón por la cual permaneceré más en este hospital-
-Simplemente no lo consideré necesario-
-Era su deber como medica comentar todo aquello que ocurre con el paciente, aún así me ayudó, le agradezco por ello
-Yo, bueno, es decir- y la elocuencia se fue al carajo, al parecer ese gracias me dejo algo confundida - creo que es mejor me retire-
-Espere- me detuve en seco-Quédese un poco más- creo que ya hasta escucho mal, es decir, como es posible aquello, definitivamente esto es por mucho la situación más extraña que ha ocurrido, pero no me atrevía a rectificar aquello, simplemente me acomode un poco y empezó una amena conversación que jamás creí tener con un paciente
Casi llevábamos una hora completa hablando de todo un poco
-No le apasiona lo que hace verdad doctora- me impresione un poco, era la primera persona que notaba aquello
-Algo, digamos que se llega a un punto donde todo deja de tener sentido, es como si la vida fuese una constante monotonía donde no hay salida alguna, el día a día es el mismo…-
-Como si todo fuese algo tan común, y de repente por todo lo que alguna vez luchaste se torna tan común que quisieras dejar todo a un lado- le mire con algo de curiosidad, pues era exactamente como sentía en este momento mi vida
-¿le sucede acaso?-
-Por un tiempo, pero las cosas cambiaron después de cierta doctora que me salvó el trasero- una ligera sonrisa escapo de mi cara, y de repente empecé a sentir la cara caliente, aquel muchacho enserio estaba causando mucha confusión y lo peor del caso era que no quería alejarme de aquello.
Salí de aquel cuarto con una ligera sonrisa en el rostro, lo que aún no había notado era una horrible mirada que me asechaba
l-l…..l-l….l-.-.-..-.-.-.-.-.l
Era el turno nocturno, y me dispuse a realizar la visita final al cuarto de hitsugaya, era extraño, pero desde la tarde dejé de sentirlo como uno, era cambio de turno así que era normal que el hospital estuviese vacio, entré y note que la cama estaba vacía, de seguro estaba en el baño, aquel hombre era terco, e insistía en caminar, todas mis cavilaciones fueron interrumpidas cuando algo me tomo por la coleta y me arrinconó contra la pared, abrí los ojos desmesuradamente, intentaba gritar pero aquella cosa me tenía sujeta, su aliento chocó contra mi cuello, era una sensación repugnante, olía a alcohol y un perfume; ¡aquel perfume!, lo reconocía a la perfección era de morveau, quería defenderse pero en ese momento aquel desgraciado golpeo un nervio principal dejándome incapacitada para moverme, sentí el impacto contra el suelo, y aunque me había prometido no llorar nunca más, en aquel momento estaba asustada, su peso en mi contra y aquel asqueroso bulto que empezaba a sentir me hacían ver las intenciones, cerré los ojos con fuerza, pronto el peso extra se dejó de sentir, abrí los ojos, y lo siguiente que vi, fue a un hitsugaya golpeando a un ebrio morveau, el hombre en cuestión carecía de todo sentido, aún no era capaz de moverme, apenas reaccionaban un poco mis brazos, intentaba gritar, pero al parecer la voz no salía en esos momentos, la herida de hitsugaya se abrió frente a mis ojos, y no pude angustiarme más, al final morveau cayó inconsciente, pude sentarme un poco.
-Kurosaki- le mire con algo de miedo
Se acerco, y en contra de todo pronóstico recibí un abrazo de su parte, le correspondí, y lloré como niña pequeña, fue todo muy repentino y aún no superaba el trauma
-Ya todo pasó, relájate, todo ya está bien-
-Lo sé-
Unos momentos después fui capaz de levantarme, noté como la hemorragia aunque poca era algo de preocupación
-Toshiro- aun en medio de aquel abrazo, sabía que debía atender la hemorragia, el problema era que el enfermo en cuestión no respondía a mis llamados, intenté un par de veces más, pero al ver su nula respuesta mis alarmas se dispararon
Con una fuerza que no creía poseer, me levanté y revise la herida de un inconsciente toshiro, la hemorragia empezaba a hacerse más fuerte, llamé a la recepción y avisé de una herida abierta, de inmediato recibí un equipo aunque algo escaso, por lo menos mejor que la vez anterior
Suturar y detener la hemorragia fue lo más simple, lo más complicado era explicar el porqué de la herida abierta, al doctor morveau en el suelo y con olor a alcohol y una herida de menor levedad, la emociones fueron muy fuertes y solicité irme a mi casa por malestar, se me otorgó el permiso, pero bien sabia que el día siguiente tendría muchas explicaciones que otorgar
L….L….L
Al llegar a mi casa lo único que pasó por mi cabeza fue abrir el portátil, aquel medio de desahogo me iba a ayudar a poner en claro mis ideas
"Fue un final triste para un día feliz, pero por lo menos no fue el final para mi, existen días de días, y este fue uno de esos que muchos no quieren vivir.
El romper las reglas significa en la mayoría de las ocasiones una perturbación para el que realiza aquella acción, pero en otras, significa una verdadera liberación, y aunque el orden de las cosas se altere un poco, la vida continua, y las reglas cambian un poco, y ese cambio en mi caso no fue para mal; el conocer a un alguien con quien compartir una opinión, expresar una inconformidad o vivir una anécdota es algo por lo que vale quebrantar algunas de las reglas.
Pero el día sigue, sigue como un cuento de horror,
El horror es uno de los géneros que más adoro, pero que nunca deseo experimentar, pero los cuentos de horror no se comparan con los deseos enfermos de un aquel quien se prende de una obsesión y unos cuantos tragos para tratar de llevar a cabo sus más oscuros deseos, repugnantes acciones que pueden llegar a su cometido, las lagrimas escapan de los ojos, ojos que prometieron no llorar jamás, pero que de nuevo se humedecen, por miedo, rabia, humillación, y un dolor profundo al predecir una profanación de la manera más baja existente.
Pero existe la justicia, o en este caso fue presente, si bien, no llegó un héroe con un caballo blanco y armadura de hierro, uno con cabello blanco y pijama de hospital no merece menor crédito, y aunque el miedo todavía perdura, un abrazo reconfortante siempre marca un antes y después."
Miles de emociones saltaron con fuerza, aún con algo de terror pintado en mi mirada, decidí dormir, con la seguridad de un héroe con cabello blanco y pijama de hospital
