SECRET
Jitomatazos, abucheos, intento de linchamiento y amenazas con armas punzo cortantes. Al final del capitulo, por favor.
Nota/Disclaimer/Negación/Aviso/etc…: Nurarihyon no Mago y Cía. No me pertenecen, esto es por mero entretenimiento sin fines de lucro; de lo contrario: Wakana no quedaría tan abandonada. ¿Si saben quién es Wakana, cierto?
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Un mundo lleno de secretos… es un lugar lleno de personas que se angustian por nada y algunas otras que se entretienen por todo…
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Las diferentes inquietudes que pueden preocupar a los onmyoujis.
V PARTE
(Misma larga noche. Apartamento de Keikan Yura –y otros más, temporalmente– .)
Sabía que mudarse temporalmente al escueto departamento que rentaba su hermana en aquella ciudad, era una mala idea.
Cosas como el reducido espacio, el poco dinero disponible, las malas cenas y de vez en cuando las incomodas visitas de aquel mocoso youkai a aquella pequeña morada, fueron algunas de las cosas que pasaron por su mente cuando acepto de mala gana el ir a vivir con Yura (junto con Mamoru) Ambos habían ido para vigilar su entrenamiento y ofrecer una seguridad extra y proteger la integridad del único miembro de la Familia Keikan capaz de invocar el Hagun y de paso, echar mano de algunos youkais que andaban libres por alli haciendo de sus cosas y tras lo ocurrido en Kyoto, la actividad de estas cosas se había incrementado.
Y él sabía que podría lidiar con todo eso. Pasarlo. Tolerarlo… quizás…
Pero nada en el mundo podría haberlo preparado para soportar la irritable situación que estaba viviendo en esos momentos: los berreos que pegaba su hermana desde el cuarto de baño era algo que no podía aguantar. No lo dejaban tomar un descanso antes de iniciar su guardia nocturna.
Lo peor, a parte, eran las risas y carcajadas que se escuchaban a la par de los lamentos. Igual desde el cuarto de baño.
Miro de reojo el reloj de pared. Apenas eran las 10 de la noche. La verdad a él le extrañaba que la casera o algún otro vecino del edificio no hubieran llegado ya a silenciar a su hermana. Las paredes eran tan delgadas que se podía escuchar todo. Y si hablaba de todo, era todo. Él ya estaba comenzando a preocuparse que muchas de las cosas que podría escuchar su hermanita podrían perturbar su mente. Incluso más que enfrentarse al mismo Seimei en persona o los traumas que podría haberle generado él mismo, tras haber tratado de matarla más de una vez durante los entrenamientos en la casa o cuando los obligaban a pasar tiempo de calidad.
Ryuuji chasqueó la lengua y entonces se levantó de mal humor de la única cama que había en la habitación. Se encamino al cuarto de baño y abrió de golpe la puerta sin siquiera tener la molestia de tocar antes de abrir.
Arrugo el ceño y torció la boca cuando un par de miradas se clavaron en él, a la expectativa.
– ¿Qué demonios…? – trato de preguntar al echar un rápido vistazo al pequeño compartimiento destinado al sanitario.
Ryuuji echo un rápida mirada al lugar y se encontró a su hermana: sentada sobre la tapa del retrete con una maraña de cabello debido a que se lo estaba jalando y unas lágrimas de cocodrilo rodando por su cara. Por otra parte se encontraba Hidemoto, recostado plácidamente sobre la tina de baño entre un manojo de sábanas.
– Oh, Ryuuji-kun. ¿Por fin has decidido tomar parte de esta amena charla? – Pregunto Hidemoto con voz cantarina y alegre desde el interior, ignorando la cara de irritación del chico y el hecho que ni siquiera le había respondido. Volteo a ver a Yura nuevamente y siguió como si nada hubiera pasado – A ver… déjame ver si entendí todo esto. – decía él entusiasta – Entonces significa que esta amiga tuya, Kana-chan, ya sabe que su mascotita es un youkai pero no quiere que Rikuo-kun se entere, pero ella no sabe que él ya sabe eso. – Se explicaba embelesadamente – Y Rikuo-kun no sabe que ella ya sabe que el animalito es un youkai y supuestamente él no quiere que ella se entere, pero da el caso que él no sabe que ella ya sabe su secretito. Oh, por los ancestros! Esto es encantador, simplemente encantador! – y volvió a reír. – Y si mal no recuerdo… – trato de continuar hablando pero la risa le ganaba un poco… – Kana-chan mucho menos sabe que Rikuo-kun es un youkai! –
– Solo un cuarto de youkai – corrigió de mala gana el joven hermano.
– Como sea. – replico Hidemoto restándole importancia al mero detalle – Esto es una situación muy divertida ¿No creen? –
Si, Ryuuji estaba que se partía de la risa igual que él.
– ¿Divertida? ¿Qué tiene de divertido? ¡Yo no le veo la gracia! – grito desesperada Yura de pronto – ¡¿Que no comprendes? –
– Lo que yo no comprendo – intervino Ryuuji entonces – es porque has tenido que invocar a este sujeto para esta estúpida situación! – reclamaba mientras señalaba sin educación al susodicho. Hidemoto no se inmuto por el poco respeto. Al contrario, parecía muy entretenido y siguió sonriendo.
– Necesitaba hablar con alguien de este problema – se defendió ella.
– Ya lo hablaste conmigo ¿O no? –
– Necesito a alguien que me escuche atentamente sin que se esté quejando –
– Pues esta también Mamoru – replicó.
– Tampoco necesito a alguien que me de consejos que involucren a matar a todos los implicados en el problema –
A Ryuuji, a estas alturas del partido, no le desagradaba del todo la idea descabellada de su amigo para solucionar el bendito problema aniquilando a todos. Meneo la cabeza deshaciéndose de ideas tentadoras. Los trastornos de Yura eran contagiosos. – Pues no creo que él te de una mejor solución – comento indicando con la cabeza a Hidemoto mientras se recargaba en el marco de la puerta.
– ¿Como no? – terció él - Pero si es tan simple – Yura miro con esperanza al sujeto – Guarda silencio~ – dijo con tranquilidad
Yura se quedo en blanco un instante viendo que era lo único que iba a decir.
– ¿Eso qué? – apenas articulo incrédula ella.
–Oh, vamos. Simplemente no le digas a ninguno de los dos lo que el otro ya sabe sobre el inocente animalito. Hazle caso a tus amiguitos y quedate calladita.~ –
– De inocente animalito no tiene nada ese Youkai –volvió a corregir Ryuuji sin evitar pensar que si todo el asunto fuera así de sencillo, no estaría sufriendo ni hubiera intentado aclarar todo el malentendido de una buena vez por su cuenta. El 'preocupado' hermano volteo a ver a Yura que se había quedado pasmada durante un pequeño lapso. Vio entonces que comenzaba a hiperventilar.
– Y allí vamos – pensó Ryuuji mientras ponía los ojos en blanco.
– ¿Sencillo? ¿Cómo que así de sencillo? – comenzaba a hablar ella con cierto tono de exaltación en su voz – ¿Qué guarde silencio? ¿Qué no diga nada? ¿Qué pasará cuando el otro se entere que el otro ya sabía el secreto sobre Itaku?. ¿Que pasara si se molestan el uno con otro? ¿que pasara si dejan de ser amigos? Podría pasar que incluso Ienaga-san se enterara cual es la identidad de Nura-kun! E Ienaga-san le tiene pavor a los youkais! Y… y… Oh, santo cielo! – comentaba aterrada enterrándose las uñas en la cara de la pura angustia.
Por un momento Ryuuji y Hidemoto pensaron que a Yura le daría un ataque.
– Si ellos dejarán de ser amigos ¿Sería por mi culpa? ¿Que podrían decir de mí? Que les estaba ocultando cosas a los dos. Que yo podía haber evitado toda esta horrible situación. Que si no hubiera guardado silencio nada de esos problemas pasarían… Nura-kun está preocupado por lo que podría pasarle a Ienaga-san si ella se entera e Ienaga-san se preocupa que Rikuo se entere. No no no… Tengo que evitar todo esto – se paro de pronto de su asiento de baño pero apenas lo hizo se dejó caer nuevamente – Pero le prometí a ambos que guardaría sus secretos y no puedo romper mis juramentos. Un Keikan no rompe nunca sus juramentos. Quizás mi hermano pero yo no. Si rompo mis promesas el abuelo se enfadaría conmigo, vendría en las noches a regañarme en sueños… Y Nura-kun no confiaría en mi ni en mis habilidades, e Ienaga-san se enfadaría conmigo y no seria justo, Itaku-san… Itaku-san me perdería respeto… –
Y Yura siguió balbuciendo tonterías sin prestarle atención a los otros.
– Oh, Yura-chan. Tu determinación es admirable. – alabo el 13avo.
– No es momento de admirar eso. Deja de darle ánimos, la próxima vez se arrojara por la ventana si sigue con este dilema y a mi no me dejará dormir en toda la noche, otra vez. - decía molesto el moreno mientras veía como su hermana hablaba sola y se sermoneaba así misma. Yura solía tener esos arranques de histeria cada dos por tres.
– Mhmmm. – Hidemoto se llevo una mano a su barbilla analizando la situación – A ver... Yura-chan, ¿Qué tiene de malo que ellos no sepan lo que el otro ya sabe? –
Ella levanto la vista como tratando de enfocarse
– Porque se están preocupando innecesariamente. Nura-kun se preocupa por cosas que no son e Ienaga-san teme que Nura-kun no tome a bien todo esto… Y yo no soporto tener que verlos en la Escuela a diario y ver que ellos no han podido entablar una conversación normal debido al temor de sacar a la luz el tema de Itaku-san. Se evitan y se distancian. Esto está afectando su amistad. No puedo soportar verlos así y no hacer nada – lloriqueo.
– Yo no soporto verte así tampoco y tener que aguantarte sin poder hacer nada – pensó sarcásticamente su hermano.
Hidemoto volvió a hablar – ¿No te complicas mucho? –
– ¿Yo? ¿Complicarme? ¿Como? Pues si yo les dijera entonces… aunque ellos se enojarán conmigo… pero ya no estarían ocultándose el uno del otro…aunque si sale todo mal por abrir la boca… seria mi culpa… pero si no digo nada y todo empeora… también sería mi culpa y…. –
Hidemoto y Ryuuji contemplaban tristemente como Yura volvia a hablar a si misma, enredándose cada vez más en sus argumentos, llegando a ninguna parte y solo mortificándose más.
Ambos suspiraron rendidos. Yura no tenía remedio. Por esta noche.
– Creo que no tiene otra solución más que solo que el chico youkai deje de vivir con la joven humana, para alivio del Joven Comandante – comentaba de forma distraída Hidemoto, viendo que Yura era caso perdido. Estaba algo despreocupado hasta que recordó que allí también se encontraba Ryuuji – ¿Y porque no has arreglado este asunto tú mismo? – pregunto con perspicacia.
Ryuuji lo miro con mala cara – Tampoco puedo… – respondió apenas de forma audible, con cierta vergüenza e irritación en su tono de voz – también lo prometí. –
Hidemoto parpadeo confundido sin caber de la sorpresa. – ¿Y tú no has roto tu promesa a estas alturas? – pregunto asombrado e incrédulo.
El 13avo podría esperarse que la pequeña Yura-chan guardara el secreto hasta la tumba. Pero que Ryuuji no haya dicho ni pío en todo el asunto ni siquiera para zafarse de esta pesada situación, ya era raro. Conociendo que su querido descendiente podía ser demasiado ladino y embustero algunas ocasiones.
Y el chico lo hubiera golpeado al sentirse ofendido, pero eso de golpear a personas no vivas y aparte, miembrode la familia, es algo que incluso era bajo para él.
Yura corto su charla cuando pego un grito y atentaba de darse de golpes en la cabeza con el lavabo así que su benevolente hermano la tomo por el cuello de la playera y la llevo hacia afuera del baño, ante la divertida mirada de Hidemoto que solo opto por seguir sus movimientos.
– Ha sido suficiente de tus dramas – le comentaba, pero ella solo seguía con sus mortificaciones – ¡Mamiru! – Llamo de pronto el moreno.
De pronto se abrió la puerta corrediza de un gran y viejo ropero que se encontraba dentro del cuarto y Mamiru asomo la cabeza de dentro.
– ¿Si? –
– Cambio de planes. Tú dormirás en el cuarto de baño. Yura dormirá en el armario esta noche. –
Y a su voz, sin preguntar ni por qué ni como, el joven pelinaranja se salió del mueble, con paso lento y encorvado fue a encerrarse al cuarto de baño.
Hidemoto no perdió vista de eso ni de cómo Ryuuji arrojaba a Yura dentro del armario lleno de edredones y cerró la puerta.
– ¡Onii-chan, sácame de aquí!. –
– Lo haré cuando tengas que irte a la escuela –
– ¡Tengo que ir al baño! –
– Estuviste metida allí más de una hora. Lástima. –
– ¡Onii-chan! –
– A callar – Ordenó. Al dar la media vuelta se encontró que Hidemoto estaba mirando fijamente algo en la repisa de la pared – ¿Y tu que estas mirando? –
Así que esta es Ienaga-san… - comentaba de forma distraída mientras veía una foto grupal del Escuadrón Paranormal. Hidermoto se le notaba serio y parecía estar analizando la foto. Ryuuji supuso que se trataba de algo prudente o sospechoso respecto a las amistades de Yura así que guardo silencio. Hidemoto volteo a verlo seria y fijamente de un modo que lo destanteo un poco.
– Ahora comprendo por qué no has roto tu promesa, Ryuuji-kun. – comentaba con cierto tono lúgubre y entonces agregó… – La chica es una monada!. Mira que tus gustos no andan tan errados. Si una chica tan linda como ella me pidiera guardar un secreto, tampoco podría negarme Ajajajaja – se carcajeo sin descaro para rematar.
Y el chico moreno, Ryuuji… él, bueno… él se quedó allí clavado al piso viendo como Hidemoto se reía… de él.. Ese sujeto, ese tipo… pensaba que él… por ella… que por eso… pero si el 13 avo era un… un… un… No tenía palabras como para describir lo que pensaba de él y el asco que le daba su simple idea…
– Carambas! Me pregunto por qué Nurarihyon consigue quedarse siempre con las guapas! Tengo que reconocer que Youhime en verdad era una preciosidad y ahora el nieto sigue sus pasos. Aunque no conozco a su madre pero digamos que su padre tampoco andaba en malos pasos si hablamos que había escogido a Otome… No opinas igual Ryuuji-kun…? Jajaja… –
Y la única respuesta que Hidemoto obtuvo fue el portazo que dio Ryuuji al salir echo una furia del apartamento.
– Ara, ara… Estos jóvenes de hoy en día – sonrió indulgentemente el hombre. De repente recordó algo. Abrió un poco la puerta del armario y vio que Yura se había quedado dormida. Sonrió. Entonces fue a la puerta del baño y no escucho ruido alguno. Como ente paranormal podría atravesar esa insignificante puerta y echar un vistazo. Pero aún tenía respeto por la privacidad. Así que toco.
– Ne, Mamiru-kun ¿Estás bien? –
Y tras un instante de silencio se escuchó como jalaban la palanca del inodoro.
Hidemoto tomo eso por un sí y sonriente estuvo satisfecho de llevar a cabo bien su labor de niñera. En lo que Ryuuji se tranquilizaba y regresaba a casa. Después de todo, esos niños eran su familia. Con todo y sus defectos, paranoias, indiferencias y mal humor, pero eran su responsabilidad.
Momentos como este se preguntaba por qué nunca se había dado tiempo de formar su propia familia mientras estuvo vivo.
El youkai no supo que fue lo que le golpeo cuando un joven exorcista se apareció por su camino y lo extermino en un santiamén apenas este se atravesó frente a él.
Ryuuji estaba de mal humor y lo desquitaría con cualquier miserable criaturita paranormal que se le atravesase.
Ya tenía suficiente con los chillidos de su hermana. Pero ahora soportar las ocurrencias de Hidemoto ya era el colmo. Al diablo! Prefería irse a su guardia nocturna de una vez en ese caso.
Lamentablemente el aire frio de la noche no le ayudaba mucho a serenarse del todo.
¿Cómo ese viejo podría insinuar que él, Ryuuji, se dejó manejar por una chica solo porque es linda y tiene la boba idea de que ella le gustaba?
¡Y con un demonio!
Como si él tuviera tiempo para esa clase de cosas. ¡Por favor!
Él tenía cosas que cumplir, cosas que realizar, cosas que alcanzar.
Cosas tan triviales como verse inmerso en cualquier tipo de relación con el sexo opuesto era estúpido y una pérdida innecesaria de tiempo y esfuerzo por su parte.
Jamás se había interesado mucho a socializar con el otro género. No más de lo debido con aquellas chicas del colegio, aquellas que formaban parte del clan, las de limpieza, sus tutoras, sus tías y demás miembros políticos del Clan, y claro está: Su madre y su hermana.
Fuera de eso no tenía mayor motivo o interés en socializar o entablar relación con aquellas débiles y chillonas criaturitas con el cerebro mortalmente afectado por estrógenos. Claro, reiterando nuevamente, a excepción de su madre y su hermana (que no dejaba de ser patéticamente inútil y débil en ocasiones) pero para su gusto, y aunque lo negara, Yura estaba fuera de esa muchedumbre llamada especie femenina. Yura no era muy femenina, quizás eso afectara un poco el juzgarla como mujer.
Tampoco le era útil ni necesario comprender a las mujeres. No cuando tenía que comprender mejor la mente de sus eternos enemigos, los youkais.
Así como para él solo podía existir el blanco y el negro para catalogar los seres en este mundo y la nula existencia de los grises. Así eran los hombres y mujeres para él. Él formaba parte de un color y las mujeres de otro del cual no se molestaba en conocer.
Así que no podía comprender por cualquier problema que le estuviera perturbando que la gente, así como el 13avo, hacían referencia que su malestar se trataba de un problema de faldas.
Joder. Que no.
Como si él alguna vez en su vida haya dado indicio de que siquiera conociera o le importara la existencia de esas…
Él necesitaba todo su ser, mente, cuerpo y hormonas incluidas para enfocarse en su entrenamiento.
Féminas, cero.
Solo porque haya cedido un poco con la chica Ienaga no significaba que fuera por alguna cosa más.
¿Qué ella le gustaba? ¿Se atrevían a especular?
La chica no le gustaba. No.
Es más, ella le irritaba. El solo recordar que estaba pasando un pequeño infierno en su casa a causa de ella, le amargaba la boca. Tenía otras cosas que ocuparse que el estar soportando a Yura y sus histerias.
Para él, Ienaga Kana, era una molestia. Era una chica un tanto sosa, débil e inútil. Una chica más del montón, un bulto innecesario, como aquellas de las cuales pasan a su alrededor y no les dedica más de cinco segundos en verla solo lo suficiente como para descartar la idea de que tuviera una actitud sospecha o alguna aura extraña. Y lo único que merecía la pena de recordar de ella es que era amiga de su hermana (que ciertamente su hermana no tenía muchas amistades, así que no era muy difícil olvidarla), aparte que era una persona cercana a aquel niño youkai (que también le caía muy mal) No tenía algún punto fuerte el cual recordara, no tenía presencia ni dejaba una fuerte impresión, algo mediocre y con una mentalidad un tanto alterada con todo su discurso sobre youkais buenos y malos, con una voluntad algo fácil de quebrar y un sentido común algo trastornado… ¿Que ella tenía buena pinta? ¿Qué iba a saber eso él?
Y después de pensar todo eso sobre ella… Ahora más que nunca se sentía irritado por qué entonces no comprendía porque había aceptado a guardar su secreto.
Incluso aún ahora Hidemoto tenía razón. A estas alturas del partido él aún no rompía su juramento.
Y la verdad es que sí, ya lo había intentado en desenmascarar todo este pleito.
Pero no podía encontrar un momento a solas con el chico youkai. En la escuela estaba tanto con Yura y Kana. Saliendo de esta regresaba a casa con Kana. Y no podía localizarlo en otras horas por que el joven se la pasaba ocupado haciendo cosas que su reciente posición como Comandante le involucraban ¿Cuales eran? Como si le importara saberlo, el punto es que no lograba ubicarlo. Y para acabar, que por lo visto el Comandante, el abuelo del chico youkai, ya sabía del asunto y no había movido ni un dedo. Eso suponía que no podría involucrarse mucho y deshacer el entretenimiento del viejo.
Iba tan distraído en sus pensamientos que no se había dado cuenta que alguien lo había llamando a sus espaldas…
– ¿Ryuuji-san? –
Y los dientes casi le chirriaron de apretar la mandíbula al escuchar esa voz tan familiar.
- Ryuuji-san, Ryuuji-san… -
¡Con un demonio! Le quedaba claro que ella se sabía su nombre de pila a la perfección pero ¿que no podría decirle un simple 'Hola' o un 'Buenas Noches' cada vez que se lo encontrara?
No pudo evitar suspirar con hastío cuando dio la media vuelta y vio frente a si a la famosa Kana y al famoso Itaku, en forma humana.
Kana se encontraba recargada en el muro de una fachada de una de las casas del vecindario, con cierta expresión de sorpresa al verlo a él. Mientras, Itaku se encontraba cerca de ella, acuclillado a su lado y aparentemente comiendo un sándwich.
Por la hora que era, la zona y la forma en la que estaban vestidos le llamo la atención.
– ¿Qué hacen aquí? – casi ladro el moreno. Pregunta que ya parecía un hábito por esos días cada vez que se los encontraba.
/ La apesumbrada aura que rodeaba a Kana se esfumó. – Aquí vivo – respondió a la defensiva con cierta molestia.
Itaku sin sentirse amedrentado, termino por degustar el pedazo de sandwich que tenía en la boca. Se puso de pie y encaro al moreno, aunque este fuera un poco más alto que él.
– No es de tu incumbencia – le reto.
Ryuuji de sí ya andaba de mal humor y este sujeto le estaba empeorando su actitud.
– Oh… parece que sigues con ese impertinente carácter, bola de pelos. ¿Es que acaso aún no te han domesticado bien? –
– El que parece que necesita clases de modales es otra persona… – Itaku sabía que no tendría mucha oportunidad contra él. No había traído consigo sus armas porque Kana no se lo había permitido. Sus cuchillas estaban perfectamente sanas, salvas e inútiles bajo el colchón de ella.
Aun así Ryuuji, por la cercanía con su odioso rival, pudo detectar que el chico youkai expedía un aroma a shampoo y su cabello aún estaba húmedo, lo que significaba que no tenía mucho de haberse bañado… Aparte que traía una muda de ropa que le quedaba algo holgada pero aparentemente limpia. Si Kana estaba teniendo problemas en como disimular que estaba viviendo con un chico youkai en su casa, pues no lo aparentaba y aun así la estaba pasando mejor que él conviviendo con su hermana.
Y hablando de la susodicha benefactora, la castaña se interpuso entre las miradas asesinas del par de jóvenes logrando separarlos.
– Ryuuji-san, ¡basta! Tú me habías prometido que no molestarías a Itaku –
– Si yo fuera tú, no tentaría mi suerte… – se burló por lo bajo.
– Oh, un onmyouji que no cumple su palabra? ¿Qué novedad? – sonrió con sorna el kamaitachi.
– Bueno, como vez, no soy muy diferente de los tuyos al parecer, ¿eh? – respondió mordazmente el otro.
Kana pudo haber jurado que la mirada de Itaku se afilo y el cabello de la nuca se le erizaba mientras Ryuuji tenía una fría expresión a pesar de la sonrisa en su cara, con un aura que no auguraba nada bueno.
– Suficiente los dos. – volvió a irrumpir la chica pero esta vez dándoles un empujón. - Ryuuji-san, deja de estar provocando a Itaku, e Itaku, deja de seguirle el juego. –
Ambos se miraron por última vez con una mirada de odio y después se separaron. Kana suspiro aliviada pero inmediatamente le lanzo una mirada asesina a Itaku.
– ¿Qué? – Pregunto este confundido.
– Itaku, no estás en condiciones de estar buscando pleitos. Mira, tus vendajes se han vuelto a remover. A este paso nunca te recuperarás –
– Je. ¿La mascotita se ha portado mal? - comento sarcástico el exorcista. Y se ganó otra mala mirada de Kana aunque la ignoro. – De todos modos – continuo él – se puede saber que están haciendo aquí – pregunto de mal humor.
– Yo vivo aquí – respondió ella a la defensiva.
– ¿En la calle? – pregunto con burla. Kana le lanzo otra mala mirada que indicaba que no estaba de humor con sus estúpidos comentarios.
Ryuuji levanto una ceja de contrariedad. Usualmente la chica era dócil y controlable. Pero ahora parecía querer romper ese esquema.
– Por supuesto que no – respondió ofendida. – Solo acompaño a Itaku en su merienda. – y apenas dicho eso se escuchó como el chico youkai chupaba sonoramente de la pajilla del cartón de un jugo, sin sentirse avergonzado por su poca etiqueta.
– Hoy le toco cenar en la calle. – se burló – Aunque supongo que debe de estar acostumbrándose a eso de ser tratado como animal doméstico. – murmuro el chico Keikan.
Kana volvió a verlo con cara de pocos amigos y con un tono poco amigable le advirtió
– Ryuuji-san. – siseó. Sin embargo de repente cambio su ceño de enfado y suspiro tan profundamente que ambos chicos clavaron su vista en ella – Como sea… ¿Saben qué? Hoy no tengo ganas de discutir con nadie. Hagan lo que se les dé la gana – y dicho eso, se fue a sentar junto a la barda con las rodillas en el pecho y apoyando su barbilla en sus rodillas flexionadas.
La actitud de la chica esta noche estaba desconcertándolo por completo así que la Existencia Blanca cuestiono a la Existencia Negra que qué pasaba con la Existencia Gris. Es decir, Ryuuji puso cara de confusión y pregunto con un gesto a Itaku que qué demonios pasaba con la chica. El 'saco de pulgas' cavilo unos instantes mientras sorbía insistentemente del popote y tras un rato, se encogió de hombros, dando a entender que no tenía ni idea.
– Quizás fue algo que dijo – comento más para sí que para su enemigo – Pero la mitad del tiempo no escucho todo lo que habla. – explico con naturalidad.
Ryuuji podía entender que eso era comprensible. Le pasaba lo mismo con Yura.
Carambas.
Ryuuji estaba particularmente de mal humor, lleno de intenciones de descargar su enfado con quién sea y como sea y se topa con esta chica que no le dejaba liberarse a su antojo de su rabía.
¿Quién se creía para andarlo callando?
¿Su madre?
O peor aún…. ¿Su hermana?
Y entonces pareció que Ryuuji comprendió algo muy importante.
¿Lo mismo que con Yura? Pensó.
Kana volvió a suspirar pero se puso de pie, se quitó el polvo de sus ropas.
– Creo que es hora de regresar Itaku o mis padres se darán cuenta que no estoy... –
Recogió todas las envolturas de comida tiradas en el piso en una bolsa, le quito la pajilla de la boca a Itaku mientras volteaba a ver a Ryuuji por unos insntantes como analizándolo un poco.
– ¿Qué? – pregunto él
Kana tomo la lata de jugo que tenía entre sus manos y se la dio a él.
– ¿Y esto? –
Kana se encogió de hombros – No sé… solo me dio la impresión de que hoy estuvieras particularmente gruñón por hambre. Lo mismo le pasa a Itaku – explicaba ignorando por completo el gruñido de inconformidad del youkai a sus espaldas. – Andar con el estómago vacío a estas horas no es sano. Yura-chan se preocuparía – agrego naturalmente.
Kana hizo una muy leve reverencia y se encamino rumbo a su casa, jalando a Itaku con ella al sujetarle de la holgada playera deportiva que él tenía encima.
A Ryuuji le pareció que mientras se marchaban, Kana decía algo sobre poder llegar a su habitación sin romperse el cuello mientras subía por la ventana e Itaku a su vez comentaba algo de subirla el mismo en su espalda y tras eso… todo lo demás que se decían se perdía por la distancia en el viento de la noche.
El joven onmyouji siguió un poco más allí clavado en el piso hasta dejar de verlos. Y entonces sonrió.
Se quitó unos mechones de cabello del rostro y dio media vuelta rumbo a su departamento. Con suerte Yura ya estaría bien dormida y Hidemoto, aburrido, se habría esfumado. Sería un dolor en el trasero tener que ir al baño teniendo a Mamoru allí atrincherado pero nada que no se pudiera resolver.
Se sentía hasta cierto punto a gusto y aliviado. ¿Por qué?
Por una estúpida y sencilla razón.
Porque ya no tenía encima la molestia de por qué Kana Ienaga tenía cierto poder sobre él y eso no iba más allá de un inocente hecho, que no se acercaba siquiera a las enfermizos y odiosos comentarios de Hidemoto.
Si 'accedía' a las irreverencias y torpezas de Kana, no tendrían que ver por una linda cara o una dulce actitud, era porque muy en el fondo de su mente, su subconsciente, le había engañado brutalmente.
Porque para él, en el fondo, Kana le recordaba mucho a su hermana, Yura.
Y aunque le doliera el orgullo admitirlo, ganar una batalla contra Yura no siempre era fácil. Porque dolorosamente, el instinto de hermano mayor y protector era innato en él, tan ligado en su persona como su perfil de frío exorcista.
No es que lo fuera admitir.
Ni que se lo fuese a decir a Hidemoto para que lo dejara de molestar.
Solo que ahora sus comentarios no lo sulfurarían tanto como antes. Por qué en el fondo, igual y lo sabe, que no es cierto.
Y con esa duda fuera de su mente, arrojando la lata de jugo al cielo y atrapándola en el aire, sonrió por su triunfo. Bueno, cuando menos era una cosa menos que preocuparse.
Abrió la lata y bebió del jugo.
Apenas lo probo y torció la boca.
Claro que era un hecho que Kana le recordaba un tanto a Yura, y hasta allí. Su hermana cuando menos sabía que el jugo de toronja era el que más odiaba.
No termino aquí, de serlo sería un capitulo tediosamente largo y fatal.
Queda pendiente la parte de Itaku después de todo =P.
Agradezco mucho sus comentarios: ° ozora no hime, Kuro Neko Angel, Lady Neko, o0oFreyao0o & MangaFreak3 (Thanks for your kind words)
Recuerden, dormir es bueno para la salud mental.
Quejas, comentarios, sugerencias, traumas y criticas caben bien todas en un review.
Saludos
