¡Esto era el colmo! Estaba a punto de romperle la nariz a alguien. Albus intentaba animarlo con chistes baratos, pero Scorpius estaba demasiado cerca de perder la paciencia. No solo lo arrastraban a un pueblo desconocido a las afueras de Londres para ir a una boda a la que nadie, ni siquiera los novios, quería asistir. Además tenía que fingir una sonrisa ante los estúpidos comentarios de esos campesinos descerebrados y aguantar el olor a muerto que había en esa casucha ¿todo para qué? Para que lo traten de chofer y tener que esperar en el aeropuerto más escandaloso y maloliente del mundo.

Si hay algo que Scorpius Malfoy detesta es esperar y ya llevaban casi hora y media en ese apestoso lugar. Todo por una prima de Lucy tan engreída o inútil que no podía tomar un taxi como la gente normal ¡Joder! Lucy le caía bien y todo eso, pero esto era demasiado. Al regresar a la casa tomaría la maleta y se iría al hotel más alejado de ese mugroso lugar…

- - Creo que esa es la salida - señaló Albus mientras las puertas se abrían para dar paso a los que acababan de llegar.

- - Recuérdame donar más dinero a caridad, sí lo habría hecho antes de seguro algo ya habría llegado a tu familia y yo no estaría metido en esta mierda - masculló Scorpius mirando con impaciencia a la gente salir.

- -¡Eres un crío impaciente Malfoy! ya llegará Rose, pronto estaremos en La Madriguera, te despedirás cordialmente de todos con una excusa barata y luego podrás hospedarte en un club de strippers si quieres ¡ya te dije que tengas compasión por mí! que me quedare atrapado entre esas cuatro paredes por siete interminables días…

Pero Scorpius ya no escuchaba a su amigo, una joven pelirroja lo había hipnotizado. Obviamente había visto pelirrojos antes (últimamente más de lo que le gustaría) pero nunca había visto un cabello tan rojo, parecía sangre, eran rizos de fuego que caían despreocupadamente sobre la espalda de la joven.

Cuando la muchacha se dio la vuelta Scorpius sintió que se quedaba sin aire, tenía una piel de porcelana, los ojos del color azul más hermoso que jamás había visto. Una mujer esbelta, delgada, con curvas en los lugares indicados, era la mujer más hermosa que había visto… Sin embargo lo que lo tenía con la boca abierta no era la incuestionable belleza de la joven, si no la feminidad y tranquilidad con la que se movía, tenía tanta gracia al caminar y al mover su cabeza, como si buscará a alguien.

De repente vio hacia donde él se encontraba y se le iluminaron los ojos, la hermosa mujer dibujo en su rostro la sonrisa más perfecta que podía existir y corrió hacía donde se encontraba… Si Scorpius no lloro de alegría fue porque la ilusión duro demasiado poco, la joven paso de largo y abrazó a Albus que estaba detrás de él.

- - ¡Albus Severus Potter! ¡Esto es un milagro! ¡Nunca imaginé que el desaparecido Potter vendría por mí! - exclamaba la joven con lágrimas en los ojos, mientras abrazaba al suertudo de Albus - ¡Y yo que pensaba que no te volvería a ver ingrato de pacotilla!

- - Rosie ¿desde cuando eres tan cariñosa? No me digas que tu también estas embarazada y las hormonas destrozaron tu cerebro. - se burlaba Albus, intentando en vano librarse del abrazo de su prima.

Un momento… ¿Rosie? ¿Esa es la prima de Albus? ¿La qué tenían que recoger? Esto es demasiado para asimilar, ¿cómo esa familia de cavernícolas sin educación podía tener algo relacionado con esta criatura tan delicada? No es que las otras chicas de la familia fueran feas, al contrario había un par de rubias espectaculares, pero esta mujer tan segura, linda y educada debió haber sido criada por los vecinos o algo por el estilo. Era la clase de mujer que presentas a tus padres y ante la sociedad.

Scorpius lo sabía, todavía no hablaba con la mujer pero sabía que la pelirroja sería su futura esposa. Un sentimiento se apoderó del pecho de Scorpius, obviamente no era amor. No, es ridículo pensar eso. Era lo que siente uno cuando se propone una meta, lo que se siente al salir de cacería y tener a tu presa en la mira…

- -Rosie él es Scorpius, uno de los pocos invitados de los novios - presentó Albus - Scorpius ella es Rose Weasley otra de las primas de la novia.

- - Encantada Scorpius, gracias por recogerme. Debió ser una molestia esperar que llegue el avión - comento Rose mientras le tendía su delicada mano.

- - No hay ningún problema guapa y esperar no es una molestia para nada - respondía Scorpius con la mejor cara seductora de su repertorio.

Pudo ver la cara de confusión de Albus mientras avanzaban hacia el coche, pero en realidad no le importaba. Estaba decidido a tener esa mujer, rogó a los cielos mentalmente porque a Rose Weasley le guste ser una sumisa, pero ella sería solo de él. No la compartiría con nadie, sintió tanta posesividad hacia la joven que de pronto se le volvió totalmente irracional que Theo pudiese compartir a Lucy, o que Peter y Alissa organicen fiestas de intercambio. No, estaba decidido a ser el último hombre a quien Rose Weasley viera desnudo.

Le abrió la puerta del coche e increíblemente dejó de molestarle lo sucio que estaba, al parecer la presencia de la pelirroja funcionaba como un sedante.

- -¿Los Ángeles? ¿Hace cuánto tiempo? - preguntó Albus y Scorpius maldijo no haber prestado más atención a la conversación de los primos.

- - Dos años después de graduarnos, abandone leyes y me mude - respondió Rose con una voz dulce pero traviesa.

- -¿Vives en Los Ángeles? - preguntó Scorpius genuinamente interesado.

- -Sí, se supone que ahí hay más oportunidades de trabajo para actrices, pero en realidad hay tanto actor desesperado que no se consigue nada.

- - ¿Eres actriz? - preguntó Scorpius mientras Rose asentía con la cabeza - ¿Algo que haya visto?

- - ¿Viste Persecución final?

- - ¡Claro! Pero no recuerdo haberte visto…

- - Soy la mesera número tres - respondió Rose con una carcajada - También soy la extra que aplaude y asiente cuando Sabrina y Tomas se besan en Una noche de luna. Y creas o no, esos fueron mis más grandes éxitos.

- - ¡Pero eres guapa! Deberían darte todos los trabajos que quisieras - Scorpius funcionaba así, cumplidos, alejarse, cumplidos y a la cama, todas las mujeres caían con lo mismo y echaban la misma risita tonta cuando se les hablaba. Pero no… la mirada de Rose se oscureció y su expresión se tornó totalmente seria.

- - Soy más que un recipiente vacío y mi carrera es más compleja que sonreír para las cámaras - respondió Rose con voz neutra - Albus ¿dónde estuviste metido todos estos años?

¿Qué acaba de pasar? En ningún momento la llamo recipiente vacío, definitivamente las mujeres guapas se aprovechan de su situación y se dan el lujo de actuar como locas…

- - En California, pensé que Lucy te habría contado que nos vimos - respondió Albus.

Mientras los primos se ponían al día Scorpius se dio cuenta de un par de cosas: No sería sencillo meter a la Weasley a la cama, mucho menos volverla su sumisa o ponerle un collar. Pero no por ello se rendiría, tendría que mover bien sus cartas si quería tener a la pelirroja.

La mayoría de las chicas eran demasiado predecibles, buscan al chico malo que cambie por ellas. Sonaba cruel pero Scorpius se aprovechaba de la ingenuidad de esas ilusas mujeres para tener quien cumpla sus deseos. Sin embargo sospechaba que Rose no se dejaría engañar tan fácilmente, a pesar de su alegre sonrisa y su trato amable (a excepción de su última respuesta) no era una mujer a la que se le tomara el pelo, tenía una mirada que equivalía a una muralla de protección. Seguramente su actitud se debía a un pobre idiota que le rompió el corazón, un novio que la engaño con su amiga o alguna pavada así. Las mujeres despechadas suelen protegerse más por miedo a resultar nuevamente heridas, pero una vez atrapadas son las más agradecidas…

- - Scorpius tal vez quieras quedarte en el London Palace - sugirió Albus cortando la línea de pensamiento de Scorpius - Es a trece kilómetros de La Madriguera.

- - ¿Cómo? ¿No te quedas con nosotros? - pregunto Rose girando la cabeza de forma graciosa.

- -Claro que sí, ya tengo mis cosas acomodadas en la sala - aseguró Scorpius ágil como un zorro - Solo espero que tu hermano no sea de los que roncan.

- -¡Oh, inocente criatura! - Se burló Rose después de lanzar una carcajada - Descuida si estás muy incómodo, podría colarte a la habitación de las chicas. De seguro somos una compañía más agradable. - Aseguró mientras guiñaba un ojo.

Definitivamente esta mujer estaba loca, pensó Scorpius mientras le respondía con una sonrisa. Primero se enfada por un cumplido y ahora prácticamente me invita a dormir con ella. Sin embargo no pudo molestarse con su incoherencia, pues la idea de compartir habitación con la pelirroja hizo que alzara el puño al aire mentalmente.

Llegaron a La Madriguera a las 2 de la tarde. No pudo almorzar por el retraso del vuelo y estaba tan hambriento que de buena gana comería la basura que de seguro le servirían. Insistió en ayudar a Rose con su maleta y los tres jóvenes entraron a La Madriguera.

- - ¡Tía Rosie! - gritó el mocoso que se parecía a Albus - Ian me enseño magia, mira te muestro - chillaba intentando sacar una moneda de la oreja de la pelirroja.

- - Deja en paz a la tía Rosie, Jack - exclamó divertido James Potter - Tiene que saludar a su primo favorito.

- - ¡Por favor! El primo favorito de Rose soy yo - Atacó Fred - Puedes quedarte con el segundo lugar. Además tú eres el primo favorito de Rox.

- - Eso es porque soy guapo, pero Rose me quiere por mi inteligencia ¿cierto muñeca?

- - Cállense idiotas - Los cortó una Rose divertida - ¿Dónde está mi hermanito?

Mientras la manada de primos se saludaba, Scorpius se dio cuenta de otra cosa: Rose Weasley amaba a la bola de campesinos sin educación que tenía por familia. Tendría que jugar demasiado bien sus cartas si quería tener a la hermosa pelirroja para él y muy alejada de esa gente.