Término de póker: PLAYER (Jugador)
Cuatro
Estando a un hilo de la muerte; Bookman accedió a decir lo que sabía. Pero lo hizo con la condición de que ellos dejasen vivir a su aprendiz.
Fieles a sus palabras, una vez dicho todo, sacaron al chico de su guarida, y lo llevaron a una gran casa que, según, era del antiguo Bookman.
Una vez lo dejaron, Tyki por pereza de hacer un largo viaje de vuelta, se sentó en un sofá de la habitación donde estaba el joven heredero. Al estar en semejante quietud, no pudo hacer más que revisar con sus ojos el lugar, y darse cuenta de que era un buen trecho.
Vaya que tenían suerte aquellos que decidieron no ser parte de ninguna facción. Aquellos que habían decidido seguir la voluntad de la misma nada.
En su contemplación, no se dio cuenta que se había despertado el otro ocupante de la habitación. Solo fue consciente cuando este preguntó:
—¿Murió?
—Sí.
—Ah, ya veo.
Ante semejante respuesta Tyki no pudo evitar preguntarse qué pasó con el chico pomposo que vio la primera vez. Aquel jovenzuelo que había ganado a Road en un juego mental. ¿Estaría tan destrozado?
Al parecer no, ya que el chico a paso forzado logró recaudar fuerza suficiente en su cuerpo, como para sentarse en su cama. Sus ojos tenían la misma infinidad que los del viejo caído.
—Tyki, ¿no?
—Sí.
—¿Sabes? Todo este tiempo de encierro he estado pensando en trivialidades. La mayoría no tenía sentido, pero quiero exponer algunos puntos de vista; ¿estás de acuerdo en tener una pequeña conversación conmigo?
—Claro, adelante —respondió, mientras de sus bolsillos sacaba una cajetilla de cigarrillos, y un mechero.
Bookman* no pareció molestarse.
—Pues… empezaremos con esto; yo los escuché.
Tyki rió.
—Ya me lo creo, han estado tiempo suficiente como para saber hasta detalles burdos de nosotros.
—Bueno, sí, pero no hablo de eso, sino de aquella idea que tienen de ser los verdaderos elegidos de una buena causa.
—¿Y quién dijo que peleamos por una buena causa? Nosotros solo somos el verdadero plan.
—¿El verdadero? ¿Y según ustedes, qué son los exorcistas?
Tyki en ese momento paladeó los pensamientos del Conde en sus propios labios. Él nunca había pensado a detalle en aquello, pero si le daban a elegir una postura pues:
—Unos elegidos de un dios pagano, ¿piensas defender a tus queridos amigos?
Bookman se encogió de hombros:
—En realidad no, porque ese no es mi trabajo; solo que igual quiero exponer mi punto de vista, ¿sabes?
—¿Y cuál es aquel?
—Que… no hay dios pagano, solo hay uno, que decidió jugar a los soldaditos con ambas partes. A uno le dio la reencarnación y un cuerpo excepcional, a otro una fuerza abrumadora y mayoría indiscutible.
—Vaya, ¿y de dónde sacas esa certeza? —dijo, mientras daba una calada a su cigarrillo.
—Digamos que solo lo sé, ¿qué opinas al respecto?
Una sonrisa siniestra se hizo cargo de las facciones de Mikk.
—Que… es un punto de vista interesante.
*Si Bookman muere, sin lugar a dudas el nombre pertenecerá a Lavi. De esa forma el nombre "Lavi" ya no existirá, y él tendrá el nombre de su maestro.
Y bien. Aquí está el fin de mi serie de drabbles inconexos, que tal vez no tienen verdadera calidad ni motivo, pero… admito que fue divertido, y refrescante.
Algún día de verdad quisiera explicar mis ideas de forma más larga y tendida de todo esto del "Dios" de D. Gray-man, las facciones de ambos bandos, y… tantas cosas. En sí, esta serie tiene el plus de que me da esa diversión de más, como me pasa con la mitología griega y otros mitos. En sí, pese a no ser religiosa, admito que me llama la religión para otras cosas.
Y bueno aquí Lavi se coló porque se quería colar… nah, en realidad es el segundo episodio que de verdad tenía planeado –aunque siento que es el que me salió peor por tanto blablablá- y… bueno ya ven.
¿A alguien le gustó la historia?
