Muchas gracias a sheblunar y a maria por sus reviews nwn ustedes me alentan para seguir escribiendo. Los quiero mucho :D
Capítulo 4: El contrato cerrado desu n.n
-Definitivamente, tengo que pedirle disculpas… ¿Dónde lo puedo encontrar?-
-En Higashikuni desu, ahí hay más seres infernales desu- La piel se me erizó y haciéndome cambiar de idea durante unos segundos.
-Por qué a mí?!-
Tuve que armarme de valor para atreverme a ir, no quería encontrarme con más monstruos como en de la tarde, pero tendría que acostumbrarme a todas estas cosas anormales. U.u
La mariposa (aún sin nombre) nos guio por todo el camino, ya había oscurecido y nos adentramos a lo más profundo del bosque. Ella nos contaba más cosas que debíamos saber sobre los Deidad (obvio con imágenes, ya que no hablaba) una de ellas era sobre nuestros sirvientes o familiares, primero teníamos que cerrar un contrato con ellos, se hacía bebiendo mutuamente una gota de sangre del otro, o también con un beso, lo cual me desagradó mucho. Pensándolo bien, nunca había besado a nadie, me preguntaba cómo sería.
-Nee, tenemos que ponerle un nombre a ella- me dirigí a Lili.
-no sabemos si es mujer o hombre-
-Sierto- presentía que era mujer, pero siempre fui mala en biología, así que no podía diferenciarlas.
-Entonces digámosle Papillon (mariposa en francés), suena para hombre y al traducirlo también suena para mujer- propuse mirando a la mariposa y sonriendo un poco.
-Sempai es inteligente desu- dijo Lili.
Llegamos a un viejo y enorme árbol, sus raíces sobresalían de la tierra y en su tronco tenía un gran agujero, toqué los bordes, pero no parecían haber sido cortados ni nada.
-Hay que entrar ahí desu- Lili estaba igualmente asustada que yo. Tragué saliva y las tomé a las dos, cerrando los ojos corrí entrando al agujero.
Al abrir los ojos me encontraba de nuevo en un cuarto de la noche.
-odio este lugar ¬¬- Papillon volvió a guiarme hasta una puerta casi invisible, solo se marcaba el contorno con brillos, la empujé y entré a Higashikuni. Era como estar en un pueblo, aun contaba con naturaleza en casi todas partes, las casas (estilo japonesas antiguas) eran hermosas y las calles solitarias, muy tranquilas.
-No parece que vivan demonios- dije aliviada, pero en eso empezaron a llegar, unos parecían simples humanos, solo que sus ojos eran rojos y tenían colmillos, también habían algunos vampiros, hombres licántropos e híbridos (combinación de humanos y algún animal, como Tomoe).
-veamos, donde podrá estar?- busqué entre la gente, pero no lo encontré. Hasta que fui con un hibrido (me pareció el menos aterrador) para pedirle información amablemente.
-Disculpe, sabe dónde puedo encontrar a un lobo ancestral llamado Tomoe?- él se asustó mucho al escuchar su nombre, no me contestó y gritando se fue corriendo como si alguien lo estuviese persiguiendo.
-Se nota que tiene mala fama aquí- frunci el ceño.
-hai desu- ambas y hasta papillon teníamos una gotita en la frente estilo anime.
A cada persona que le preguntábamos por él se espantaba y decían que no sabían, definitivamente sería difícil hallarlo, y no tocaríamos a cada puerta molestando a las personas (bueno, más bien a esos seres) solo por encontrar a Tomoe.
-me rindo- estaba dispuesta a irme, cuando alguien me tomó del hombro delicadamente.
-Es la última casa de la calle Ellm, Número 16- volteé a verlo, se trataba de un chico de 18 años, cabello rojo carmín y ojos negros.
-Arigato gozaimos- me incliné y seguí mi camino.
-Hay que apurarnos desu, no le queda mucho tiempo-
-por qué?- pregunté confundida.
-Emmm…pues el hechizo que le di a sus ojos para que viera bien tiene un límite de tiempo….desu- decía lili apenada.
-me lo hubieras dicho antes Lili!-
-Tenía la esperanza de que Tomoe regresara y lo arreglara…desu-
-Ahora con más razón tengo que encontrarlo- dije frunciendo el ceño.
Llegamos a la calle Ellm, exactamente a la casa 16, se veía algo elegante y espaciosa, el balcón del cuarto principal estaba iluminado y con música clásica. Tocamos 3 veces y nadie nos abrió, supongo que no quería ser molestado.
-Entremos-
-Eso es de mala educación desu-
-Lo sé, pero no hay otra forma, de todas maneras vine a disculparme- levanté los hombros. Giré la perilla y cedió fácilmente, con pasos sigilosos entré a la casa, no distinguía las cosas ya que todo estaba a oscuras y mi vista comenzaba a fallar un poco. Encontré las escaleras y una pequeña luz, Papillon tomó la delantera y la seguimos (o lo seguimos).
Tomoe traía puesto un Kimono para hombre azul, estaba recostado en una cama cubierta de pétalos de rosas, bebiendo Sake (bebida alcohólica japonesa a base de arroz, muy rica por sierto (y)) y con dos geishas atendiéndolo como rey, sirviéndole Sake y abanicándolo. Parecía feliz y atendido, no quería interrumpirlo…..
-Tomoe-sama!- volaron hacia él y lo abrazaron (más bien Lili se acurrucó en sus piernas y Papillon le acarició la mejilla con sus antenas).
-QUE HACEN AQUÍ? ¬¬- preguntó furioso y sorprendido, dejando su pequeño baso con sake en un mueble.
-Naguisa tiene algo que decirte desu- me delató Lili. Asomé mi cara al cuarto y apenada entré en él.
-No quería interrumpirte- dije refiriéndome a las geishas que me parecían muy exhibicionistas ¬¬".
-Salgan desu!- les ordenó a las dos, pero ellas no le prestaron atención a alguien insignificante, supongo que eso pensaron. A lo que Papillon se convirtió en un Dragón y las asustó, salieron corriendo y gritando de la casa, no creo que tuvieran ganas de volver.
-Arigato Papillon- volvió a mi lado en forma de mariposa y se quedó en mi hombro.
-papillon?- dijo Tomoe
-Tomoe… te debo una disculpa- agaché la mirada en señal de arrepentimiento.
-vete de aquí, no la necesito- se sirvió más sake y me dio la espalda.
-pero… yo me comporté como una egoísta, no veía el esfuerzo que habías hecho tú solo, herí tus sentimiento y me siento terrible- lo decía honestamente, me sentía mal, mal por mis actos y también por él.
-TE DIJE QUE NO LA NECESITO, ahora que Kurama se fue, soy libre y puedo hacer lo que me plazca, nadie quisiera volver a ese mugriento e inservible Templo- dijo descaradamente.
-Baka…..baka….-
-qué?- se detuvo antes de darle un primer sorbo a su bebida.
-Eres un baka!- Lili y Papillon me miraron temiendo que de nuevo me alterara.
-Cómo puedes decir eso de tu hogar?!, es un lugar hermoso donde personas bondadosas asisten!, les ayuda mucho ir, alivia sus almas y sonríen, no puedo creer que pienses que es inservible!- mi cara se ponía algo roja, a punto de llorar, pero sabía que no podía, mis ojos ya estaban secos.
-Por lo menos tienes un hogar, yo no, no pertenezco a ningún lugar…. He sufrido como no tienes idea….-
-Naguisa- dijo Lili acercándose a mí. Tomoe estaba impactado por mis palabras, haciéndolo reflexionar.
-Quédate aquí, no me importa, no te necesito!- cubriendo mi rostro salí corriendo de su casa, a ninguna parte en espacial, solo quería perderme entre los árboles y regresar a casa.
Por otro lado:
Tomoe seguía parado en su habitación, sin haber movido un dedo.
-Naguisa….. tú…- al fin reaccionó y se fue persiguiéndola, sin saber porque lo hacía.
-Tonta!- pensó mientras corría por la calle, viendo a lo lejos a Naguisa, que escapaba de una pandilla de monstruos caníbales. Por ser una Deidad y tener dicha marca llamaba la atención de muchos, provocándolos inconscientemente.
-Neee. Tomoe- le dijo uno de los pandilleros.
-Que quieren?!-
-Esa es tu presa, aquella chica tonta?- preguntó el más tonto y pequeño de los 4.
-Claro que no- dijo impaciente
-Entonces no hay problema si la tomamos para nosotros?- dijo pícaramente y saboreándose a su futura comida.
-No me importa lo que hagan, dejen de molestar!- Desprendió unos fuegos con tonos azules y negros de sus manos, se los lanzó a ellos quemándolos seriamente y tirándolos al suelo del dolor.
Después de toparme con los caníbales corrí a refugiarme en el bosque, estaba cada vez más borrosa mi vista, ya no distinguía nada, lo cual me volvía más vulnerable.
-El hechizo terminó desu- dijo preocupada Lili.
-Tú no puedes hacer nada Papillon?- negó con la cabeza. Difícilmente subí a un árbol, para estar más segura dada mi condición, raspándome un poco las piernas y ensuciando mi vestido gris (no importaba mucho, ya que era el de limpieza). Ahí estaríamos seguras un momento.
-Ya no lo soporto, quiero irme de aquí- apreté mis maños casi lastimándome, desesperada por que todo terminara.
En la otra rama se veía un pequeño niño llorando y sangrando, con un rostro vacío, sin importancia de la vida. ¿Cómo era posible que lo pudiera ver? Si hace unos segundos todo estaba borroso….. El niño se levantó y camino hasta el final de la rama a punto de caerse.
-Espera!- trepé hasta él para detenerlo, al verlo de frente su rostro era horrible, sus ojos lloraban sangre y tenía una sonrisa malvada, con garras en las manos y alas enormes de cuervo. Intentó agarrarme y morderme, yo retrocedí de golpe resbalando por la rama y cayendo del árbol.
-sempai!- Me sostuve de una rama después de caer unos metros, adolorida por el golpe y resbalando de nuevo.
-Que alguien me ayude!- grite. En eso Tomoe llegó aún enojado y frio. Saltando ágilmente a la rama donde me sostenía.
-Se nota que eres una Tonta- dijo al verme toda sucia y herida.
-Tomoe… tú?...- no aguantaba mucho, o la rama se rompía o me resbalaba, en cualquier opción terminaba callándome.
-Si quieres que te salve solo tienes que suplicarme por tu vida y decir-soy una baka—me estaba poniendo condiciones para salvarme, sí que era egoísta, solo se preocupaba por sí mismo. Yo nunca me rebajaría ante él, ya lo he hecho toda mi vida, no volveré a lo mismo.
-Ni lo creas- dije fríamente, pinché mi dedo con una astilla y me solté de la rama. Vi como Tomoe se inclinaba para agarrarme, pero yo ya estaba lejos. Se lanzó hacia mí para alcanzarme.
-Baka! ¿Acaso quieres morir?!- cuando me tubo cerca lo abracé fuertemente, puse mi dedo en su boca y lo mordí en el cuello, tomando una ligera gota de su sangre y haciendo que bebiera la mía también. Ambos comenzamos a brillar, al igual que nuestras marcas (yo en el cuello y él en la mano) formando un símbolo extraño.
-Taskete, onegaii- le dije en el odio, a un par de metros del suelo me cargó y flotando despacio calló parado (aún me tenía en sus brazos). Lili y Papillon bajaron hasta nosotros muy preocupadas.
-Naguisa-sempai? ¿naguisa?!- dijo Lili tratando de hacer que reaccionara. Abrí ligeramente los ojos, pero no distinguía nada, solo sentía como Tomoe me tenía en sus brazos, lo cual hizo que me sonrojara mucho.
-Tomoe?- dije con la cara ardiendo.
-Eres una tramposa, me obligaste a cerrar mi contrato contigo! ¬¬- me soltó bruscamente, caí al suelo lastimándome un poco la pierna.
-Tú no parecías negarte o apartarte de mí-.
Aquel niño-cuervo se fue volando mientras caíamos, había engañado mis ojos tendiéndome una trampa, que ingenua fui u.u .
-Ya no tengo otra opción, el contrato está hecho- dijo Tomoe dirigiéndose a la salida de Higashikuni. Me froté los ojos, pero mi visión había empeorado con la poca luz.
-Espera Tomoe!- extendí mi mano hacia él, ignorándome completamente.
-Ya levántate, tenemos que regresar al Templo- le frustraba mi presencia, y eso lo expresaba en casi todo lo que me decía.
-Ayúdala desu- exclamó Lili dándose cuenta de lo que me pasaba.
-para eso tiene dos piernas y manos- refunfuñó enojado.
-pero no puede ver desu- dijo ayudándome a levantarme. Eso pareció sorprenderle a Tomoe, nunca se había dado cuenta de eso.
-Mis ojos nunca han estado bien, siempre he usado lentes, solo que los rompí- dije sosteniéndome de un árbol y viendo a la sombra difuminosa de Tomoe. En eso él recordó el primer día en que se vieron, lo asustada y confundida que estaba Naguisa, y que en ese momento si traía lentes.
Sin decir nada y de mala gana me cargó de nuevo sobre su espalda, era muy fuerte y no le pesaba tanto.
-Vámonos de una vez- exclamó serio y frio. Me volví a sonrojar y apoyé mi cabeza sobre la suya, sintiendo su cabello tan suave y finamente cortado, con aroma a incienso y a humo de pipa, pero no me molestaba en absoluto, hasta disfrutaba oliéndolo.
-Arigato… Tomoe-kun – mi voz sonó tierna y dulce, solo que cansada.
En todo el camino de regreso al Templo no articulamos palabra, pero no hacía falta, ya después tendríamos tiempo para hablar. Me llevó hasta mi habitación, donde delicadamente me acostó sobre mi cama, escuché que salía del cuarto y volvía a entrar con un recipiente con agua, humedeció una toalla y me limpió la cara, tenía solo unos cuantos rasguños en el rostro, una herida en la rodilla izquierda y un moretón en la otra.
-Es una niña muy tonta, ¿Cómo pudo arriesgarse yendo a Higashikuni, y en ese estado?- se preguntaba en su mente, confundido por aquella chica que se había convertido en su Gosgujin-sama. Cuando terminó de lavarle el rostro la contempló por unos segundos, lo frágil y vulnerable que se veía durmiendo.
Recuerdo de Tomoe:
-Cómo puedes decir eso de tu hogar?!, es un lugar hermoso donde personas bondadosas asisten!, les ayuda mucho ir, alivia sus almas y sonríen, no puedo creer que pienses que es inservible!-. Repetia una y otra vez todo lo que le había gritado Naguisa.
-Por lo menos tienes un hogar, yo no, no pertenezco a ningún lugar…. He sufrido como no tienes idea….-
Fin del recuerdo
-No parece una persona que haya sufrido, siempre estaba alegre y sonriendo en clases- dijo en un tono bajo, para no despertarla.
-O tal vez si…..- la miró con desconfianza e intriga.
-Qué será lo que ocultas…Naguisa?- La miró de reojo para recoger todo y salir de su habitación.
