Chico malo
Los personajes de Glee le pertenecen a Fox y a otros.
4. Piano
El sonido del timbre que anunciaba la última clase lo sintió como el de su sentencia de muerte. Kurt se excusó con Mercedes y Rachel sobre una invitación que le había hecho para ir por un café y se escondió unos minutos en el baño de mujeres, el mismo donde se había encontrado a Blaine en la mañana.
Cuando la multitud dejó de moverse por los pasillos tomó aire, se decidió y salió del lugar rumbo a la sala del coro. Entró en ella, viendo durante todo el camino sobre su hombro para intentar saber en qué momento Blaine se encontraría con él, sin éxito. Cerró la puerta detrás de él y se decidió a cruzar el aula con la firme decisión de esperarlo unos minutos (probablemente menos de cinco) y si no aparecía se iría. Él había ido, ¿cierto? Eso contaba.
Con lo que no contaba era con ver a Blaine sentado justo detrás del piano, medio escondido de su vista hasta que dejó sus cosas en las sillas que estaban al fondo. Blaine estaba sentado en el suelo, con una rodilla contra su pecho y el brazo izquierdo recargado en ésta, con una sonrisa divertida cuando notó el sobresalto del contratenor.
—Pensé que no vendrías —dijo Blaine mientras se ponía de pie con lentitud, pero sin quitar sus ojos de encima del otro chico.
—Yo dije que vendría y…
—¿Siempre cumples tus promesas? —terminó la frase—. Eso suena interesante.
Blaine caminó los pocos pasos que los separaban y tomó la mano derecha de Kurt entre las suyas, luego le sonrió.
—Pero si estás temblando —Kurt comenzó a negar con la cabeza e iba a comenzar a hablar pero Blaine colocó un dedo sobre sus labios—. No me mientas, Kurt, estás temblando y quiero saber por qué —el castaño desvió su mirada y se mordió el labio inferior—. ¿Me tienes miedo?
—Sí… no… —tomó aire y lo soltó lentamente—. Me asusta un poco tu actitud pero no, no te tengo miedo. No a ti. No sé cómo explicarlo.
Blaine sonrió y, aprovechando que la mano del castaño seguía entre las suyas, lo jaló hasta el piano.
—Canta para mí —pidió Blaine cuando ambos estaban sentados en el banco—. Te dije que me debías dos favores, así que: canta para mí.
—¿Q-qué quieres que cante? —tartamudeó Kurt.
—Lo que quieras —respondió el chico de rizos mientras comenzaba a tocar el piano.
Y Kurt cantó Blackbird, con el corazón en la mano y los ojos cerrados. Olvidándose de por quién lo hacía y dónde estaba, con quién. Pudo escuchar cómo el piano comenzó a acompañarlo en la segunda estrofa hasta finalizar la canción. Acto seguido recibió aplausos de aquel que era único en su audiencia.
—Sabía que cantabas bien pero hoy me has sorprendido, ¿sabes? —Aquellos ágiles dedos seguían en las teclas, tocando melodías que eran en parte irreconocibles para Kurt.
Cuando aquellas melodías comenzaron a tomar formas pudo reconocer una canción, una muy popular, que de pronto se detuvo. Kurt levantó la mirada de aquellas manos que lo habían mantenido entretenido y la clavó en los ojos hazel de su dueño.
—Ahora deberás pagarme el otro favor, Kurt —aclaró Blaine viéndolo de una manera que resultaba desconcertante para el contratenor.
Kurt tragó saliva ante la mirada, que le parecía llena de deseo, y se puso de pie inmediatamente, intentando poner distancia entre su acosador y él.
—Mira, Blaine, yo te agradezco lo de hace unos días y hoy pero… tal vez… —mencionó mientras caminaba hacia atrás, intentando huir del chico que ya se había puesto de pie y lo seguía—. Realmente cuando uno le hace un favor a un amigo no tiene que recibir nada a cambio, no de esa forma, ¿verdad?
—Bueno, Kurt, es que tú y yo no somos amigos —aclaró Blaine con una sonrisa, bastante divertido porque ahora el contratenor estaba encerrado entre la pared detrás de él y su cuerpo.
—¡Pero podemos serlo! —medio gritó el contratenor con una voz aguda, sintiendo ya la pared en su espalda—. Digo, yo quiero serlo, ¿sí?
Blaine negó con la cabeza y lo tomó de ambos brazos con un poco de fuerza, acercándose a él lo suficiente para que respiraran la exhalación del otro.
—No, Kurt, yo no quiero ser tu amigo… —susurró Blaine.
Y de pronto sus labios estaban en los de Kurt y sus manos seguían sosteniéndolo con un poco de fuerza. Y Kurt no sabía qué hacer pero después de unos segundos se vio correspondiéndole el beso, porque no era igual al anterior que había dado y que también había sido robado.
Aquel que había sido robado por Karofsky casi un año atrás, antes de que Blaine llegara a McKinley.
De pronto la pared desapareció y su lugar fue ocupado por el piano, sobre el cual Blaine comenzó a empujar a Kurt. De un momento a otro Kurt estaba recostado sobre el piano y Blaine de rodillas sobre él, observándolo con fijeza.
Los brazos de Kurt estaban atrapados entre los muslos del chico sobre él y su propio cuerpo y se sentía indefenso, pero aún así no tenía miedo. La mano de Blaine acarició su rostro y él cerró los ojos en respuesta.
—Creo que con esto me has pagado otros dos favores que estoy seguro que tendré que pagarte a cambio en algún momento —su mano se detuvo en su cuello y Kurt pasó saliva un poco nervioso—. Ahora me iré, porque no quiero ensuciar este piano ni queremos que tu ropa lo haga tampoco, ¿verdad?
Blaine se bajó desde donde estaba y Kurt se quedó viendo el techo durante lo que le parecieron horas. Cuando se levantó en sus codos pudo ver que su mochila estaba en el banco del piano y Blaine lo observaba desde la puerta.
—Eres hermoso, Kurt y yo no quiero ser tu amigo o esto dejará de ser divertido —aclaró y entonces desapareció, dejando a Kurt tirado ahí sin saber qué diablos había pasado.
Primero que nada: mil perdones por la tardanza. La universidad y mi vida personal decidieron interponerse en mi camino y Chico malo. Si no era examen, era exposición o mis amigas me arrastraban a algún lado y eso es problemático porque significa que no puedo escribir.
Muchísimas gracias por todos los reviews que me han dejado :D! Eso sí: agradecería que me dijeran qué les gusta o qué les gustaría ver y no sólo un 'me gusta, sigue'.
No es que no los aprecie pero me gustan más cuando me dicen porqués :(
El título de este capítulo lo tenía desde antes del 3x01, cuando Klaine decidió subirse a uno en dos partes diferente del capítulo.
Por cierto: ¿quién ya lo vio? Yo no soltaré ningún spoiler pero me he enamorado aún más, si es que era posible, de Blaine.
