¿Puestos equivocados?:
Mierda, era la primera vez que me quedaba dormido y lo peor era que iba a llegar tarde a clase, el sueño que había tenido además de ser de esos que te dejan agotado a pesar de haber dormido durante toda la noche, me había dejado exhausto y cansado consiguiendo que hoy por la mañana ni me enterase de que Hiragizawa salía de la habitación e iba a desayunar, el cual cuando lo pillase me las pagaría por no despertarme y así haberme dejado sin desayunar, aunque no había dejado de intentar ir a las cocinas a intentar conseguir algo de comida, pero como era de esperarse Kinomoto tenía que existir y por su culpa no había podido hacerlo, vale que no había sido directamente cosa de ella, pero sí que tenía que ver mucho con el asunto.
Cuando llegué a las cocinas agotado y con la esperanza de recibir algo para desayunar, me recibió una muchacha bastante guapa de cabellos rojizos mayor que yo, lo cierto es que me pareció atolondrada pero agradable y llevadera, no pude evitar sonreír ante sus ocurrencias e ideas, hasta que comenzó a comentar que le recordaba a alguien.
Decía que se trataba de su pequeña hermanita, aunque en realidad no era su hermana solo que para ella si, decía que siempre se levantaba tarde y acababa teniendo que desayunar cualquier cosa, decía que era una chica, inocente y atolondrada, algo despistada, pero muy fuerte y decidida, la describía como solo una hermana podría describir a otra que adoraba tanto o más que a su propia vida.
Mientras charlaba y charlaba sin parar, estoy seguro de que había desayunado lengua, me preparaba en un plato varias cosas de comer, se giró y se acercó a mí mientras me decía:
-Tú debes de saber quién es tiene tú edad, mi Sakurita es adorable y estoy segura de que has de conocerla.-
-¿Sakurita?- pregunté frunciendo el ceño, cosa que ella notó estaba por tenderme el plato cuando se detuvo y me miró con desconfianza para retirar un poco el plato y decirme:
-Y tú quién eres, ¿cómo te llamas?-
Y ahí se iba mi oportunidad de desayunar, me levanté de donde me encontraba sentado y dije:
-Shaoran Li.-
Ella dejó caer el plato al suelo haciendo que toda la comida se esparciera por el mismo, maldita sea, y siguió mirándome un buen rato para después decir:
-Li Shaoran.- comenzó a girar a mi alrededor sin perderse detalle de mí, mirándome de arriba abajo, para después quedar de frente a mí con ambas manos en su cintura en jarras y sin dejar de repetir una y otra vez mi nombre:- Así que tú eres Li el responsable de que mi Sakura esté aquí.- fruncí el ceño dispuesto a objetar y dejarle unas cuantas cosas claras cuando ella levantó una de sus manos impidiendo que siguiera hablando:
-Fuera de aquí si te perdiste el desayuno te aguantas.- sonrió de medio lado y se giró dejándome a mí ahí parado sin más mirándola como un idiota: -Sino corres Mizuki te pillará aquí.- agregó cantarinamente para después comenzar a hacer sus cosas, yo la miré enfadado una última vez y me giré para salir de allí enfadado mientras la escuchaba decir: -No debería de haberle avisado pero es que es tan mono.- sonreí ante sus palabras y sin saber porque el enfado desapareció esta chica era increíble, estaba por salir de la cocina cuando me encontré con un joven de la misma edad de ella, de cabellos largos y plateados y de ojos blanquecinos.
Este me miró unos momentos para después sonreír de medio lado y hacerse a un lado para dejarme pasar.
Decidí ignorarlo y eme aquí corriendo como un poseso para llegar a la clase a tiempo, abrí la puerta la cual se encontraba entreabierta y me llevé una sorpresa al ver que aun no había llegado el profesor, comencé a caminar hacía mi asiento y me encontré que la esquina donde me sentaba estaba completamente desierta, tan solo dos asientos estaban ocupados uno lo ocupaba la pesadilla de mi prima Meiling y el otro Daidoyi.
Ambas parecían ausentes, mientras que el asiento de mi lado derecho el de detrás de Daidoyi y el cual debería de estar ocupado por Hiragizawa estaba desierto cosa que llamó mi atención pues él había salido con tiempo del cuarto, no debería de llagar tarde, y el otro desocupado se encontraba justo delante de mí, el que ocupaba Kinomoto, debido a que los profesores eran tan estúpidos y tercos que se habían empeñado en que nos sentásemos juntos.
Lo que ocasionaba que no hubiese una clase tranquila mientras estábamos tan cerca, su simple olor me sacaba de mis casillas, ver su sonrisa mientras comentaba algo con Daidoyi me enfadaba, aunque lo que más me molestaba era cuando se volvía y buscaba con sus grandes y verdes ojos a Hiragizawa para hacer una broma y reírse juntos.
Mientras que el pobre idiota respondía a todas sus tonterías nunca antes había visto a nadie tan imbécil y que se dejara manipular por una chica de esa forma tan tonta, más de una vez había visto a este mirar a Kinomoto mientras sonreía, y fijaba sus ojos azulados en los labios de ella.
Al recordar eso sentí un escalofrío y un sabor a fresas me inundó, justo en ese momento la puerta se cerró tras la entrada de la profesora y su ayudante el profesor Terada.
Ambos comenzaron con la clase y me extrañé cuando al pasar lista no dijeron ni el nombre de Hiragizawa ni el de Kinomoto cosa que Daidoyi también notó.
La miré de forma interrogante pero esta solo miraba al asiento vacío de Kinomoto mientras se mordía el labio inferior y bajaba la mirada algo angustiada.
Decidí pasar del tema después de todo a mí Kinomoto me importaba bien poco, y Hiragizawa era una persona extraña, se hacía de querer, además de que era en parte mi primo lejano pero primo al fin y al cabo, por lo que aunque me sacara de mis casillas y me encantase perderlo de vista y dejar de ver sus miradas tontas y sonrisas insoportables dirigidas a Kinomoto no podía dejar de preguntarme dónde demonios estaba.
Las clases pasaron de forma aburrida y sin sentido la verdad es que me enteré de todo lo que decían aunque mi mente estaba en otro lugar, no podía dejar de notar que nada me había molestado, era la primera vez en cuatro años que conseguía atender a todas las clases sin distraerme o sin ser molestado por esa insoportable de Kinomoto, ni su olor, ni su voz, ni su risa, ni sus verdes ojos me habían incordiado en toda la clase, y lo peor de todo es que las clases habían sido las más pesadas de toda mi vida.
Decidí que tenía que ir al encuentro de Mizuki y hacerla entrar en razón y que nos separasen a como diera lugar pues después de todo le había demostrado que si ella no estaba las cosas eran diferentes y yo no tenía ningún problema, lo que podía llevarme a marcharme de aquí en menos de dos semanas, pues visto lo visto mi padre solo necesitaría esas dos semanas de prueba para dejarme volver.
Caminaba por los jardines hasta llegar a uno de los árboles más altos, me subí a este y me tumbé en una de sus amplias ramas, cerré los ojos intentando dormir algo.
Y los ojos verdes esmeralda de ella me inundaron completamente, sonreí de medio lado, si bien era cierto que estaba cansado y que la noche anterior no había dormido mucho debido en gran medida a Kinomoto, también era cierto que mis sueños no habían sido para nada desagradables, no podía mentirme a mí mismo y negar lo que al parecer era cosa de la edad y hormonas.
En mí sueño, conseguía enfurecer de tal modo a Kinomoto que el brillo de sus ojos se había quedado grabado a fuego en mí mente y ahora no podía sacarlo, pero el modo de enfurecerla había merecido la pena no solo por el resultado obtenido aunque solo fuera un miserable sueño, sino por las sensaciones que mi mente había creado.
Cuando había rozado sus rosados labios con los míos, su suavidad y sabor me habían encantado, el solo recordarlo me hizo morderme el labio inferior sin abrir aun los ojos ante mis recuerdos, el sabor a fresas había sido tan intenso que me había dejado con el deseo implícito de saber si de verdad los labios de Kinomoto tendrían ese sabor.
Todo esto había comenzado el día anterior cuando la había tenido tan cerca, eso enlazado a mi deseo de hacerla enfadar había hecho que mi mente buscara mil y unas formas de conseguirlo y al parecer la más efectiva sería esa.
-Oye tú mocoso despierta.- escuché una voz chillona y algo irritante a mi lado y recordé que también formaba parte del sueño de anoche, ¿acaso estaría reviviendo el sueño?
-Te he dicho que despiertes Mocoso.-sentí una pequeña punzada en mi brazo derecho, maldita sea, ¿desde cuándo si duermes sientes dolor?
-Oye la sacerdotisa no aparece y tú tienes que encontrarla.- abrí los ojos con fastidio y me tuve que agarrar con fuerza de las ramas ya que por poco me caigo al contemplar ante mí, a una especie de gato amarillo con alas y unos pequeños ojos negros que me miraban enfadados aunque más parecían dos puntos negros en su rostro.
-Un momento tú eres parte de mi sueño.- dije sin apartar mi mirada de esa criatura estaba dormido seguro, no podía haber otra explicación.
-¿Tú sueño, qué sueño?- este se acercó a mí y agregó:- Bueno eso da igual, tienes que encontrar a la elegida, desde que el otro elegido se la llevó no la he visto, y tú en lugar de buscarla te dedicas a dormir y ese no es tú deber.-
-¿Deber?, ¿de qué demonios estás hablando bicho?, ¿Qué elegidos?-
El bicho se acercó a mí tanto que yo resbalé y por poco caigo, me agarré con fuerza y después de estabilizarme me dejé caer al suelo dispuesto a ducharme para dejar de ver alucinaciones.
-Oye mocoso del demonio espera, tienes que encontrar a la elegida.-
-Yo no tengo que encontrar nadie.-
-Claro que si.-
Dijo el bicho colocándose delante de mí.
-Oblígame si puedes.- lo desafié y seguí mi camino, esto era el colmo que un maldito bichejo me dijera a mí lo que tenía o no que hacer.
Seguí mi camino ignorándolo hasta que recibí un hechizo que me hizo volar y caer al suelo, me giré con rapidez y me dispuse a levantarme de donde había caído cuando sentí que una pata enorme de color amarillo me aplastaba por el cuello.
Me fijé y ante mí descubrí a un tigre amarillo enorme con unas alas blancas a la espalda que me miraba con sus enormes ojos, en la cabeza portaba una especie de corona con un rubí rojo en el centro:
-Harás lo que te digo mocoso, o lo pagarás caro.- fruncí el ceño furioso y cerré los ojos para después comenzar a pensar en el hechizo el cual algo me decía que no tenía que pronunciar para llevarlo a cabo.
En mi mano apareció mi fiel espada y sin dudarlo le di un golpe con la hoja en la pata la cual ni siquiera fue herida, pero el tigre apartó la pata de mi cuello dejándome en libertad, yo respiré profundamente y me puse en pie con la espada en alto dispuesto a defenderme de esa extraña criatura.
Era increíble que nadie pasará por el lugar en esos momentos, pues se quedarían helados ante la escena.
-Mocoso me estás cansando, y créeme no querrás verme enfadado, busca a la elegida.-
Sus ojos parecían echar fuego por estos y yo negué con fuerza:
-No sé de quién me estás hablando pero tampoco esperes que te obedezca bicho.-
Dio un paso hacia delante y lanzó una bola de fuego en mi dirección, sin dudarlo grite:
-HIELO.-
Ambos hechizos se encontraron en el centro, me quedé helado al ver qué pasaba tal y como en mi sueño, pero no me dio tiempo a reaccionar de ninguna otra forma ya que el tigre se abalanzó contra mí consiguiendo que cayera al suelo de nuevo y que una herida apareciera en mi hombro derecho.
Apreté los labios aguantándome el dolor y estaba por quitármelo de encima cuando escuché un grito:
-NO, Expulsión.-
El tigre salió volando y acabo cayendo contra la pared de la escuela, me levanté con rapidez y corrí hacía él dispuesto a hacerle una buena herida cuando me encontré con una espada parando la mía, una que reconocí y que no era la primera vez que se cruzaba con la mía.
Levanté mi vista y me encontré con los ojos azulados de Hiragizawa que me miraban enfadados sentí que algo me golpeaba en el estomago y yo también salí volando pero yo contra el árbol en donde había estado anteriormente echado.
El golpe fue tan grande que me dejó aturdido cuando me recuperé levanté la vista para fulminar a Hiragizawa con la mirada y me encontré con que Daidoyi se encontraba delante de mí con mi espada en su mano apuntándome al cuello.
-No te muevas Li.-
Me advirtió esta con enfado.
-Dijisteis que erais amigos, os confié a la elegida, y ahora nos traicionáis.- escuché que gritaba la criatura, me fijé en él y me encontré con una pantera negra de alas negras iguales a las de ese bicho, sus ojos eran violáceos e igual que el otro tenía una especie de corona en la cabeza.
-¿Qué significa esto?, ¿qué está pasando aquí?-
Dije completamente perdido, pero por toda respuesta escuché la voz de Daidoyi decir:
-Por mucho que la odies no dejaré que la hieras Li.-
-¿Herir?, ¿de qué estás hablando Daidoyi?, ese bicharraco fue quien me atacó primero.-
Esta me miró enfadada, y se apartó un poco cuando Hiragizawa le tocó en el hombro, este apareció en mí campo de visión, en su mano derecha tenía una pequeña bola de energía azulada, se colocó delante de mí y la criatura de antes grito:
-Ni se te ocurra tocarlo elegido o te costará caro.-
Hiragizawa por toda respuesta sonrió ante las palabras de este, y se acercó más a mí, yo no podía moverme debido a que mi propia espada aun seguía en mi cuello, este acercó su mano a mi hombro y susurró:
-Cura.-
La bola azul se pegó a mi hombro y yo sentí un escalofrío y una pequeña quemazón en el hombro derecho, al parecer la herida era más profunda de lo que yo creía.
Gemí de dolor y escuché un fuerte rugido, al cabo de un momento pude ver como la pantera salía despedida debido a una fuerte ráfaga de fuego y se golpeaba con fuerza quedando completamente inconsciente.
No tardé en sentirme mejor y al abrir los ojos me encontré con que Daidoyi ponía la espada más cerca de mi garganta y decía:
-Keroberos guardián del sol si no quieres que muera será mejor que te detengas hasta que terminemos.-
-DETENTE KEROBEROS.- La voz de Kinomoto me llegó de improvisto y recuerdos de mi sueño me asaltaron de nueva cuenta, Hiragizawa levantándose de la cama, mi encuentro con Daidoyi, la sala con las cascadas, la chica del lago, Kinomoto, su sorpresa al verme allí, y sus labios, el sabor de sus labios y la intensidad de su mirada:
-No fue un sueño.- susurre lo bastante alto para que Hiragizawa me mirara y dijera:
-No, y si no fuera por ser quien eres te puedo asegurar que te habría matado con mis propias manos anoche.-
Lo miré unos segundos y su enfado me hizo sentir bien, por toda respuesta a sus palabras sonreí de medio lado y no pude callarme:
-Yo fui el primero Hiragizawa y eso no lo podrás cambiar.-No sé de donde venía eso, solo sabía que me sentía bien y que Hiragizawa estaba furioso, y eso me hizo sentirme genial y agregar: -La verdad es que las fresas me están empezando a agradar.-
Daidoyi me miró sorprendida mientras que dejaba caer mi espada a mis pies y decía:
-Keroberos si quieres ver a Sakura deberás de seguirnos, y Li tú también.-
No contesté, tan solo hice desaparecer mi espada, mientras que Daidoyi se acercaba a donde debía de encontrarse la pantera negra que ahora había sido sustituida por un gatito igual al otro negro y con alas blancas.
* * *
Abrí los ojos cansada, no sabía dónde estaba ni que era exactamente lo que había pasado, solo estaba deseando saber que Eriol estaba bien y que nada le había pasado a él, y en cierto modo deseaba sentir de nuevo lo que me había hecho sentir la noche anterior, no sabía como pero su beso se había quedado grabado en mí.
-Shaoran.- no estaba muy segura de por qué había pronunciado su nombre en lugar del de Eriol que era a quien de verdad deseaba ver y saber cómo se encontraba, por toda respuesta a mi palabra susurrada, encontré los ojos azulados de Eriol mirarme a través de sus gafas.
-Eriol.- sonreí al decir su nombre y este correspondió mi sonrisa:
-Hola pequeña princesa, veo que al fin despertaste, ¿cómo te encuentras?-
Estaba por decirle que bien cuando sentí un escalofrío recorrerme, y un gran dolor, cerré mis ojos y apreté los labios intentando por todos los medios aguantar el dolor y no darle a entender que me dolía nada.
Pero no fui capaz de conseguirlo, cuando sentí que me recorría algo por todo el cuerpo y que poco a poco me sentía muy cansada, que iba perdiendo fuerzas y que hasta me costaba respirar.
-¿Sakura?- la voz de Eriol me llegó muy suave y el tacto de su mano cogiendo la mía con fuerza me hizo volver unos segundos, abrí los ojos y lo enfoqué, intenté sonreírle para decirle que no me pasaba nada, cuando sentí un fuerte dolor en mi hombro derecho en esta ocasión, unas lágrimas salieron de mis ojos y los cerré intentando aguantar las que querían salir, y en ese momento una imagen me asaltó, el despreciable de Li y un tigre amarillo estaban luchando, ambos a la vez lanzaron unos hechizos que se encontraron en el centro, y en el momento en que ambos decían sus hechizos yo sentí que me abandonaban las fuerzas que me quedaban en el cuerpo.
-Deteneos, Keroberos, Li.-
Sin poder contener más mi dolor y cansancio me dejé caer en la cama sin dejar de sentir el dolor recorrerme.
* * *
-¿Qué le pasa?-
La voz asustada de Daidoyi me llegó de pleno mientras que yo no podía dejar de observar el semblante de Sakura y el dolor que reflejaba en él.
-No lo sé…-
Susurré sin apartar mi mano de la suya intentando que sintiera que me encontraba a su lado y que no la dejaría sufrir sin más.
-Deteneos Keroberos, Li.-
Su voz me hizo enfurecer, había decidido ignorar el hecho de que había pronunciado su nombre al despertar, pero volver a escucharla llamarlo me hizo enfadar.
Hasta que entendí sus palabras, no lo estaba llamando a él sino a sus guardianes, estaba pidiendo a ambos que se detuvieran, un momento:
-Daidoyi, ¿dónde demonios esta el idiota de mi primo?-
Esta me miró sin entender:
-Yo, no lo sé, la última vez que lo vi estaba dirigiéndose hacia los jardines.-
Sin esperar a que Sakura diera más señales, me levanté de donde me encontraba y dije:
-Spynel, Daidoyi venid conmigo.-
Los tres nos dirigimos hacía los jardines, par5a encontrar enseguida la respuesta al malestar de Sakura, caminé furioso hasta donde se encontraban Keroberos y mi primo y grite:
-NO, Expulsión.- Keroberos salió espedido contra el edificio y en el momento en que pude ver como Li se recuperaba y corría hacía este para herirlo invoqué mi propia espada y corrí a mi vez para parar la suya e impedir que hiriera a Sakura de gravedad con su estupidez.
Al encontrarse nuestras espadas Shaoran pareció reconocerla pues sonrió de forma casi imperceptible, a pesar de que para mí era como un libro abierto, no estaba dispuesto en esos momentos a luchar contra él a pesar de que todo mi cuerpo reclamaba por hacerlo, por ello solo lancé un hechizo más hacía su vientre alejándolo de mí, vale que me excedí un poco pues este salió disparado hacía uno de los árboles.
Miré un momento hacía Keroberos y me percaté que Spynel lo había inmovilizado para que no pudiera moverse, en cierto modo eso estaba bien pues ese malhumorado no lo dejaría hacer lo que tenía que hacer a continuación pues no parecía aceptar explicaciones, era más como Li de actuar y no preguntar.
Cuando se giró para mirar a Shaoran se lo encontró mirando a Daidoyi la cual le estaba hablando, decidí acercarme hasta ellos, y así curar la herida que este tenía en el hombro, llegué hasta ambos y toqué a Daidoyi en su hombro para hacerla apartarse y así poder hacer bien mi trabajo, hice aparecer en mi mano una bola de energía azulada y comencé a acercarme a él:
-Ni se te ocurra tocarlo elegido o te costará caro.-
Por toda respuesta sonrió ante las palabras de este, y me acerqué más a Shaoran, el cual no podía moverse debido a que su propia espada aun seguía en su cuello, sin más acerqué mi mano hacía el hombro de este y susurre:
-Cura.-
La bola azul se pegó a su hombro y sentí como parte de mí me abandonaba, tuve que cerrar los ojos y respirar pausadamente esto de la magia era realmente complicado, y más cuando la noche anterior habías tenido que utilizar bastante para despertar a uno de los guardianes.
Escuche un fuerte rugido y entendí que Keroberos se había liberado por lo que tendría que darse prisa o ese gatito tonto le haría daño, en cuanto termine sentí un poco de cansancio aunque la verdad es que no tardé en sentirme mejor y al abrir los ojos me encontré con que Daidoyi ponía la espada más cerca de la garganta de Shaoran y decía enfadada:
-Keroberos guardián del sol si no quieres que muera será mejor que te detengas hasta que terminemos.-
-No fue un sueño.- susurró Shaoran lo bastante alto para que lo escuchara y yo lo miré y le dije:
-No, y si no fuera por ser quien eres te puedo asegurar que te habría matado con mis propias manos anoche.-
Él lo miró unos segundos y su enfado pareció hacerlo sentir bien, por toda respuesta a sus palabras este sonrió de medio lado y sin poder callarse le dijo:
-Yo fui el primero Hiragizawa y eso no lo podrás cambiar.-se enfadó ante esas palabras más de lo que le hubiese gustado, incluso dejó que Shaoran notara eso y después me enfadé conmigo mismo por perder el control de esa forma. -La verdad es que las fresas me están empezando a agradar.-
Daidoyi lo miró sorprendida mientras que dejaba caer la espada a sus pies y decía:
-Keroberos si quieres ver a Sakura deberás de seguirnos, y Li tú también.-
Me separé de él dispuesto a dejar pasar todo eso, y comprobar que mi intervención había servido de algo y que ahora Sakura estaría completamente bien, además de que debíamos de aclarar algunas cosas con Mizuki, como para empezar, ¿qué demonios significaba todo esto?, se suponía que Li, y no yo era el elegido, y que Daidoyi era la destinada a ser la guardiana de Li y no la mía.
Yo debía de ser el guardián de Sakura, maldita sea, no su enemigo, se suponía que los caracteres explosivos de Li y Sakura eran parte de todo eso, Li y Sakura eran los destinados a enfrentarse no a ser un maldito equipo, el cual se rompería en mil pedazos por que se llevaban a matarse los dos, bueno ahora los tres.
Y lo peor de todo es que ahora faltaban aun dos guardianes más por aparecer, y no tenía ni idea de que podía pasar ahora.
No tardemos en llegar al lugar donde Sakura se encontraba durmiendo y al abrir la puerta no pude más que sonreír al verla que se encontraba comiendo contenta y sentada en su cama como si anda hubiese pasado.
Caminé hasta ella, y al verme sus ojos brillaron y una sonrisa apareció en sus labios, una sonrisa que dejaría a más de uno con ganas de verla a diario y no perderla nunca:
-Hola bella durmiente, has despertado al fin.-
-Eso parece, aunque he de decir que no ha sido gracias al beso de un bello príncipe, aunque si a su intervención.- sin más se levantó de la cama y sin dejar de sonreírme me dio un beso en la mejilla, a lo que yo le respondí de igual manera.
-Tomoyo, estás bien, que alegría.- e separó de mí y corrió en pos de su amiga la cual sonreía contenta de verla despierta a su vez.
Ambas se abrazaron a pesar de que ese gesto hizo a Daidoyi sorprenderse bastante pues no se esperaba esa reacción por parte de la fría Sakura la que no solía demostrar nada de afecto hacía nadie.
Cuando se separaron Sakura no tardó en regresar a mis brazos y sonreír abiertamente para después decirme en un susurro:
-Ayer tuve un sueño realmente bueno.-
La miré extrañado y sin entender a lo que ella tan solo respondió sonriendo de medio lado para después acercarse a mí y decir:
-Espero que cuando estés dispuesto repitas la acción.-
Miré de reojo a Shaoran y sonreí de medio lado, no sabía como era posible pero al parecer ella pensaba que había sido yo el que la había besado el día anterior, pero si de algo estaba seguro era de que no iba a perder la oportunidad.
Shaoran tenía ambos puños apretados y parecía apunto de estallar, sin dudar y dispuesto a demostrarle a este que no me iba a llevar la delantera por mucho tiempo más, acerqué a Sakura aun más a mí y me dispuse a besarla, estaba apunto de rozar sus labios cuando sentí que la separaban de mí bruscamente haciéndome caer al suelo, cuando conseguí enfocar mi vista en Sakura pude ver que quien la había separado de mí era Shaoran que me fulminaba con la mirada.
-Si te atreves a …-
-¿Quién te crees que eres Li?, suéltame ahora mismo sino quieres que te…-
-Tú cállate Kinomoto.- dijo este enfadado sin poder controlarse a él mismo.
Todo a nuestro alrededor comenzó a temblar y supe enseguida que era cosa de Shaoran, quien no dejaba de mirarme furioso.
-¿Qué crees que estabas por hacer Elegido?-
Keroberos se colocó ahora delante de Sakura también y me miraba enfadado pero yo solo podía prestar atención a Shaoran al cual le dije:
-¿De que te sirve todo esto primo?, ¿no te das cuenta de que no sirve de nada?-
-Cállate Eriol o te juro que…-
-Para ella yo llegué el primero.-
Shaoran tan solo gruñó y sin más cogió a Sakura con fuerza del brazo y salió de allí, seguido de cerca de Keroberos, el que me advirtió antes de marcharse que me anduviera con cuidado.
-Li, suéltame ahora mismo.-
Daidoyi iba a seguirlos cuando yo le hablé:
-Detente ahí Daidoyi tú y yo tenemos algo que hacer.-
Esta me miró enfadada y tan solo asintió, estaba claro que no podía desobedecerme y que al parecer para ella, era toda una sorpresa lo que estaba pasando, y que por ello deseaba respuestas de igual modo que yo.
-Espero que eso que tenemos que hacer sea hablar con Mizuki.-
Su voz sonaba enfadada, y sus ojos amatista brillaban disgustados, a pesar de todo no pude dejar de apreciar que era bastante hermosa, fría, calculadora pero hermosa.
Me levanté con facilidad del suelo y comencé a caminar seguido de cerca por Daidoyi y Spynel llegué hasta el despacho de Mizuki, justo cuando estaba por tocar la puerta escuché unas voces que provenían del interior de la estancia:
-Esto no debería de suceder, tan pronto.-
-No, lo que no debería era de haber sucedido, maldita sea, ella no sabe nada de nada.-
-¿Cómo se os ocurrió meterla aquí sin informarla antes?-
-Creímos que como ella había muerto nada pasaría que todo había terminado.-
-Pues es evidente que no es el caso, maldita sea.-
-Será mejor que me marche he de informar de esto.-
Escuché un extraño ruido en el interior, y al cabo de un rato de recuperarme de lo que había escuchado me decidí a tocar a la puerta.
No tardé en recibir respuesta a mi llamado para encontrarme con la cara enfadada de Mizuki la que al verme se suavizo y dijo:
-Pasa, tenemos que hablar, necesito que vigiles de cerca de tú elegida, no podemos permitir que le pase nada.-
Fruncí el ceño para después mirar a Daidoyi quien carraspeó para hacerse notar y Spynel voló hasta colocarse en brazos de ella.
-¿Qué significa esto?- preguntó Mizuki al ver que me acompañaban ambos.
-Eso me gustaría saber a mí, se suponía que yo era el guardián de Kinomoto, y que ella era la guardiana de Li, ¿me puedes explicar como demonios es posible que Spynel sea uno de mis guardianes, junto con Daidoyi?-
Mizuki abrió los ojos al máximo ante mi declaración para después decir:
-¿Quién demonios es entonces el guardián de Kinomoto?-
-Esto te va a encantar, Shaoran y Keroberos, son los que deben de proteger a Kinomoto.-
-Eso es imposible, él se supone que era el otro elegido, eso no debería de haber sido así.-
-Eso es lo que yo también pensaba, pero la evidencia es otra.-
-O vaya esperaba encontrarte sola Mizuki.-
Me giré al escuchar una voz de mujer, una voz dulce y en cierto modo hermosa, y melodiosa, al hacer tal cosa, sentí que perdía la respiración, pues a quien parecía pertenecer esa voz era increíblemente hermosa.
-Vaya Shico, no esperaba verte aquí.- dijo Mizuki, con sorpresa.
-Lo se, pero ya sabes que soy de las de sorprender.-
Su sonrisa era igual de hermosa que toda ella, caminó con calma hasta situarse cerca de mí, y sentí como posaba su mano derecha en mi mejilla para después sonreírme y decir:
-Al menos el elegido ha resultado ser guapo, y a la elegida parece gustarle la elección, sin duda algo beneficioso para todos, ya que al fin y al cabo vuestra unión es inevitable.-
Abrí los ojos ante sus palabras, y no pude evitar sonreír abiertamente ante esa declaración, y sentí que no podía haber mejor momento.
-¿Quiere eso decir que Kinomoto y Hiragizawa están destinados a casarse?-
Dijo Daidoyi en un susurro y la mujer que respondía al nombre de Shico dejó de mirarme para mirarla a ella ahora, a la cual estoy seguro le sonreía de medio lado para después caminar hasta ella y acariciar a Spynel el cual ni si quiera se movió:
-Si son tan amables necesito hablar con Mizuki unos momentos, estoy segura de que después de nuestra charla los mandará llamar., si son tan ambles de esperar a que eso suceda.-
Sin más nos señaló la puerta, yo no dude en obedecerla y caminé hasta allí, Daidoyi la miró unos momentos y después decidió seguirme mientras aparataba la mirada de esta.
Daidoyi iba a cerrar la puerta cuando vi como Shico se acercaba a ella y le murmuraba algo al oído que no pude escuchar, Shico le sonrió de medio lado y Daidoyi tan solo asintió.
En cuanto la puerta se cerró me acerqué a esta para escuchar lo que decían pero solo pude escuchar una frase de toda esa conversación:
-Tu escuela va a ser un nido de diversión mi querida Mizuki, sobre todo si lo que he visto es cierto, ¿Cuánto crees que tarden nuestros jóvenes amigos en comenzar su batalla?, digamos que el joven Li parece no desear perder, y menos después de lo que pude ver hace unos momentos camino de aquí.-
Su tono algo pícaro me hizo entender más o menos de que estaba ella hablando así que comencé a correr dispuesto a encontrar a mi primo y a Sakura cuanto antes.
* * *
Estaba más que furiosa con ese miserable de Shaoran y tan solo deseaba darle un buen golpe, pero me estaba agarrando con tal fuerza que no me era posible soltarme.
-¿Se puede saber que demonios haces miserable?-
-Protegerte tal y como se supone he de hacer.-
Dijo este sin más, su voz sonaba bastante molesta, y la verdad es que a mí no me importaba en lo más mínimo lo que a este le pasase, solo quería regresar donde Eriol y hacerle saber que deseaba que me volviese a besar tal y como lo había hecho la noche anterior.
-Suéltame Li o te juro que me las vas a pagar me estas enfadando.-
-No pienso soltarte.- dijo este y me enfadé por su forma de hablarme, ¿quién se pensaba que era para hablarme con semejante tono, y lo que es más parecía hablarme con total familiaridad.
-Nadie te ha dado permiso para hablarme así Li.-
Este se detuvo de pronto y se giró aun sin dejar de mirarme enfadado para después decirme:
-Te hablo como se me da la gana, yo no soy Eriol para obedecerte como un idiota.-
-Tienes razón Eriol merece mucho más la pena que tú.-
Este apretó su agarre y me acercó a él para después decirme:
-Si estoy seguro que si, por eso querías repetir el beso de ayer ¿no es así?-
Sus ojos brillaban con algo extraño y yo sentí que algo me recorría y no pude evitar morderme el labio inferior y mirarlo con sorpresa, ¿cómo era posible que él supiera sobre ese beso?, según recordaba solo estábamos Eriol y yo nadie más.
-¿Algún problema con eso?, a ti no tiene que importarte lo que yo haga.-
-Tus palabras textuales fueron, "Espero que cuando estés dispuesto repitas la acción"-
Yo lo miré segura de mi misma y le dije:
-Así es, ahora suéltame por que sino fuera por tú culpa tal vez eso mismo estaría haciendo en este momento.-
Sentí que su agarré se hacía aun más fuerte y se acercaba ahora a mí:
-Es eso lo que querrías, que estuviese pasando ahora ¿no?-
Asentí molesta por su maldito interrogatorio y él tan solo me agarró ahora con ambas manos para hacerme mirarlo directamente a los ojos y decirme:
-Muy bien, pues resulta que estoy dispuesto a repetirlo ahora.-
Sin más juntó sus labios con los míos, y sentí un escalofrío recorrerme al sentir su roce, abrí los ojos al máximo al percatarme exactamente de lo que estaba pasando, y al darme cuenta de que todo en mí parecía reconocerlo.
No había sido Eriol el que me había besado, sino que había sido Li.
Al darme cuenta de esto, lo empujé consiguiendo separarlo de mí, este me miraba con una sonrisa tanto en sus ojos como en su rostro, y yo tan solo podía mirarlo con odio contenido, rabia y enfado, uno demasiado grande para controlarlo.
Keroberos voló en su dirección pero este pareció ignorarlo y tan solo me miraba a mí seguro de si mismo para decirme:
-Ahí tienes lo que tanto deseabas, y que te quede en claro que no fue Eriol quien te beso anoche Kinomoto, espero que lo hayas disfrutado por que no habrá más.-
Sin más y sin dejar de sonreír se marchó de allí.
-Espero que te acuerdes de esas palabras Li, por que la próxima vez te mataré con mis propias manos.-
Por toda respuesta este tan solo me miró de lado sonriendo e hizo un gesto de despedida con su mano.
Me quedé allí parada mirando el lugar por donde se acababa de marchar y llevé mis manos a mis labios para limpiar todo rastro de su contacto, pero sin mucho éxito en mi cometido, lo que frustró aun más.
Debía de hacerle pagar lo que me había hecho, y podía apostar que lo iba a conseguir, Shaoran Li no sabía aun con quien se había metido:
-Elegida, debemos de hablar con Mizuki.-
Al escuchar esa voz miré a mí alrededor para encontrarme con que a mi lado derecho se encontraba Keroberos mirando también por donde se acababa de marchar Li.
-¿Qué es eso de Elegida?- le dije mirando al gato con el ceño fruncido y molesta al no entender lo que me estaba diciendo.
-¿Qué quieres decir?, tú eres la elegida del Sur.-
-¿Del sur?, ¿de que estas hablando gato?-
-Mi nombre es Keroberos.-
-Dejémoslo en Kero, no creo que puedas utilizar un nombre tan grande.- dije y sin más comencé a caminar tenía que hablar con Mizuki, y averiguar que estaba pasando ahí:
-Sin duda Nadhesico era mucho más femenina y amigable.-
Me giré rápidamente al escucharlo nombrar a mí madre y este tan solo siguió su camino sin ni siquiera mirarme, ¿qué tenía que ver esa cosa con mí madre?, ¿de qué la conocía?
-¿Cómo es posible que no haya informado a esta niña de lo que estaba pasando?, ¿en que estabas pensando Nadhesico?-
El bicho siguió murmurando cosas para si mismo hasta que lleguemos al despacho de Mizuki, que sin ni siquiera llamar abrió la puerta para sonreírme de medio lado y decirme:
-Te estaba esperando Sakura.-
Sin saber que decir la miré un poco extrañada y entré en su despacho dispuesta a encontrar algunas respuestas a mis preguntas que eran muchas.
* * *
Se encontraba mirando a trabes de una de las ventanas de su casa, desde que Sakura se había marchado, su vida se había convertido en un pequeño infierno, Touya también se había marchado hacía unos días para ir a ver a esta, aunque él el había dicho si quería que le dijera algo en su nombre él se había negado ya que no quería que Sakura pensase que ya la echaba de menos a pesar de que así era.
Suspiró algo abatido, si Nadhesico no se hubiera marchado de su lado nada de eso habría pasado, pero ya estaba todo echo, y lo peor de todo es que había tenido que castigar a su hija precisamente por culpa de un Li, los mismos que él odiaba sin remedio, ¿cómo podía ser tan hipócrita de castigar y regañar a su hija por odiar a unas personas que él mismo no deseaba vez ni en pintura?, ¿cómo había podido llevar a cabo lo que había llevado si su hija lo único que había echo era hacerle la vida 9imposible a los que se la habían hecho a ella? Aunque ella desconocía ese detalle, ella no sabía nada de lo que la ataba a esa familia y nunca lo sabría de eso se encargaría él, ya había perdido un tesoro muy grande a costa de ellos, no perdería al más preciado de todos.
-Señor le ha llegado una carta del señorito Touya.-
La cogió y tras agradecer a quien se la había entregado se dispuso a leerla, el contenido de esta no podía ser más turbador.
-¿La elegida?, eso no es posible, se supone que Nadhesico era la indicada, ¿qué demonios significa esto?, Li era el destinado a todo esto, ese miserable de Li tenía que ser el elegido, y no ella, Sakura no era más que un peón más, la protectora de ese despreciable de Li, pero Nadhesico se cambió por ella, ¿qué esta pasando aquí?- Apretó con fuerza la carta en sus puños sin comprender absolutamente nada de lo que esa carta traía escrito, ¿se habría confundido Touya?
Tenía que ser eso, Sakura por ningún motivo podía ser la elegida, ella había sido entrenada para Guardián, no para elegida.
¿De que se había perdido y en que punto?
* * *
-Wei.-
Su voz sonó segura a pesar de que no lo estaba para nada, este no tardó en aparecer ante él haciendo su habitual inclinación de respeto:
-Sabes a la perfección que no tienes que hacer eso, y menos si estamos solos.-
-Nunca se sabe quien puede estar observando majestad es mejor no bajar la guardia.-
-Has de partir.-
-¿Ya a llegado el momento?- preguntó este extrañado por la prontitud de todo eso.
-Así parece, protege a mí hijo todo lo que puedas, y hazlo entender su posición, no podemos permitir que la señorita Kinomoto sufra algún daño y ese es uno de sus cometidos.-
-Será algo duro para él tener que rebajarse a defender a una plebeya.-
Dijo Wei sonriendo de medio lado.
-Peor será después para él, ahora lo importante es que Kinomoto no caiga en manos de ….-
-No diga su nombre es invocar a sus espías a nuestro alrededor y ahora mismo eso no nos conviene para nada, durante mucho tiempo hemos conseguido engañarlo, no debemos dejar que todo se estropee ahora.-
-Lo se, Shico partió para el colegio APRA aclarar algunas cosas a Mizuki, no tardará en regresar tú partirás en cuanto ella regrese.-
-Así se hará majestad.-
Hizo otra innecesaria reverencia ante él y salió de la estancia.
-¿Qué harás al descubrir todo esto Fujitaka Kinomoto?-
-Hien tenemos que hablar.-
Este se giro a mirar a la puerta por la que Wey se acababa de marchar para encontrarse con Hieran mirándolo desde la puerta sumamente seria, suspiró para después hacerle un gesto dándole a entender que podía continuar, solo esperaba que su mujer tuviera algo de consideración con él, no se encontraba demasiado bien para aguantar ahora sus reproches por su supuestas mentiras y engaños con Shico, los cuales no podían ser más falsos.
