4.

Serena: Endimión estoy preocupada por nuestra hija.

Endimión: mi reina, ¿qué es lo que te preocupa? nuestra hija se casará con el hombre que ama...- dijo esquivando el tema.

Serena: amor sabes bien que hablo de Helene, ella sólo está dejando que su vida sea guiada por una predeterminación, yo aprecio mucho al muchacho, pero no estoy segura de que ellos vayan a ser felices, es decir, van a obligarse a estar juntos sólo porque ambos tienen una mancha brillante en la frente.

El rey, con muchas gotitas en la cabeza, sintió un inmenso deseo de besar a su esposa quien nuevamente demostraba su gran e inocente corazón…- Serena ellos se aman desde pequeños…

Serena: ¿cómo puedes estar tan seguro de eso Darién? Ellos no conocen otra cosa

Endimión: ¿es que acaso tú necesitaste conocer a otros para entender que me amabas?

Serena: es distinto…

Endimión: ah… entonces te refieres a la parte en que nos enteramos que nuestro amor se había originado en una vida anterior… ¡claro es muy distinto del destino de nuestra hija! ¿Cierto?- con un claro tono de sarcasmo.

Serena: Darién… es sólo que no quiero que nuestra hija empiece un romance porque cree que esa es su responsabilidad… quiero que ella sea feliz… ella es hija de nuestro amor y de nuestra fortaleza y no al revés… ¿comprendes?

Endimión: Serena ese par se ama desde antes de nacer, pero su carácter los ha llevado a comportarse de manera reservada con respecto a sus emociones, tal vez después de todo eso no sea tan malo para ellos dado que la vida que les espera, juntos o separados, será muy dura y no tendrán muchos guerreros que puedan soportar la carga con ellos…

Serena, pensativa: eso es cierto amor, es que siento que le falta chispa a su vida… Rini te ocultó mucho tiempo lo suyo con Eliot… Joshi debe tener un amor en cada puerto y nosotros ni enterados… pero con Helene es como si siempre hubiéramos sabido de esto, no hay nada de sorpresa, de espontaneidad de…

Endimión: ¿no crees que después de todo al menos uno de nuestros hijos debía parecerse un poco más a mí que a ti cariño?

Serena: jajajajaja, pues tal vez tengas razón querido.

Y así no aguantando el deseo la reina abrazó al soberano, y depositó en sus labios un breve y tierno beso, a lo que el soberano contestó con otro más apasionado -creo que de algo te han servido todas las lecciones de espontaneidad querido…