Hola a todos! Espero que esta historia siga siendo de su agrado.
Los personajes de CLAMP no me pertenecen, la historia es de mi autoría.
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Capítulo 4: Tres son multitud.
Tres días habían pasado desde la última vez que lo vio, aún se sentía triste, no podía aceptarlo pero tampoco era "nada malo" lo que Akito hacía. Sentada en la mesa en compañía de su madre, tenía media porción en su plato. No tenía mucho apetito…
-Hija otra vez no has terminado tu comida, no puedes seguir así; si adelgazas mucho perderás tu figura-
-Si…madre- Sonrió un poco –Madre… ¿Es malo querer que un hombre sea solo mío?-
-¿De qué hablas? No entiendo tu pregunta-
-¿Es malo querer que un hombre se fije solo en mí? ¿Qué solo quiera estar conmigo?-
-Pero que cosas dices niña ¿Por qué un hombre se fijaría solo en una mujer? Si una mujer no puede darle lo que quiere puede buscar a varias que cumplan con todo-
-Y si ese hombre ya tuviera una mujer que pueda cumplir con todo ¿Por qué buscaría a otra mujer que le diera un hijo?-
-Entonces no le cumple con todo, de hecho ninguna mujer puede cumplir con todo, solo las mujeres de linaje pueden hacer eso, por eso los hombres que tienen acceso a una hacen contratos exclusivos donde solo las pueden marcar a ellas-
-¿Eso es verdad?-
-Si…si un hombre así busca a otra mujer solo es para diversión pasajera-
-Ya veo…- Fingió estar calmada, solo empuñó sus manos por debajo de la mesa para contener sus lágrimas –Ya terminé de cenar…voy a salir a caminar un poco-
-Pero si ni haz terminado tu plato-
-No tengo mucha hambre-
-Bueno, está bien…no regreses tarde-
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Caminaba despacio entre las calles, unas mallas delineaban su figura cubiertas por un abrigo y un par de botas largas, el invierno se acercaba rápido. Una gruesa bufanda escondía su cuello, caminaba hacia aquella fuente tan conocida para ella.
Una vez ahí se sentó en la orilla de la fuente y miró el cielo dejando salir todas lágrimas que se agolpaban en sus ojos.
-Buenas noches hermosa mujer- La chica bajó la mirada encontrándose con la imponente figura de Akito de pie a unos cuantos metros -¿Por qué una hermosa dama está llorando?-
-No es de tu incumbencia- Respondió ella a la defensiva mientras limpiaba las lágrimas inútilmente ya que seguían saliendo.
-No estoy del todo de acuerdo, podría apostar que lloras a causa mía; más específicamente por haberme visto con una chica pelinegra-
-Si ya lo sabes no deberías preguntarlo-
-Solo era confirmación- Sakura no dijo nada -¿Qué es lo que te causa más pesar? ¿Qué no te lo dije? ¿Que pareciera que me burlé de ti ya que los contratos con una chica de linaje son exclusivos?- Ella siguió callada –Como aún no quieres cooperar asumiré que ambas no te gustaron, realmente no hay mucho que decir; no me estoy burlando de ti, todo lo que te dije aquella noche es verdad, sin embargo también es cierto que los contratos con mujeres de linaje son exclusivos o eso parece, hay una cláusula que me permite tener la compañía de otra mujer- Sakura lo miró interrogante –No puedo comprometerme con otra mujer a menos que esté esperando o tenga un hijo mío y que se compruebe que es mío, no te lo dije porque delante del juez tú debes decir que no sabías que yo estaba comprometido, de esta forma la ley "me obliga" a responsabilizarme, por el contrario si se demuestra que tú eras consciente de todo me exonera a mí de cualquier responsabilidad-
Sakura ahora se sentía mucho más confundida, no sabía si creerle parecía ser sincero, pero aun así había otro factor que le pesaba más…tener que ser la segunda –No puedo… ¡No puedo estar contigo!- El llanto se hizo más fuerte y cubrió su rostro con las manos, Akito se sorprendió por su reacción, pensó que eso le sería suficiente.
-¿Por qué no podrías? Sé que pedirte que mientas ante un juez puede ser intimidante o en contra de tus principios, pero valdría la pena ¿no crees?-
-Te equivocas, no habló de eso…yo no puedo estar contigo porque no quiero ser…la segunda-
-¿La segunda? ¿A qué te refieres con eso?-
-¡Yo no puedo estar contigo sabiendo que la tienes también a ella! ¡Es horrible pensar que también la besarás, también la abrazarás, también serás amables con ella! ¡No quiero!- Gritaba y lloraba –Le tengo celos ¿Puedes creerlo? Le tengo celos a una mujer que no conozco…-
-No tiene nada de malo tener varias mujeres, tu reclamo es ilógico- Esas palabras se clavaron muy dentro de ella –Además si no soy yo te comprometerás con otro hombre y para ninguno de ellos serás única, ellos posiblemente tendrán muchas mujeres aparte de ti, yo solo la tendría a ella y a ti-
-¡No quiero! Cualquier hombre está bien, con cualquiera podría soportarlo porque ellos no están en mi mente a cada momento, porque no me interesaría hacerlos sentir bien…porque…porque a ellos nunca los amaría ¡Sólo TE AMO A TI!- Gritando esto último se levantó y se fue corriendo sin poder ser detenida por él.
Akito se quedó inmóvil mirando como Sakura se alejaba ¿Qué había sido todo aquello? Se preguntó, ¿Por qué hablaba de amor? De pronto una punzada de dolor se sintió en su cabeza y trajo imágenes un tanto borrosas donde la palabra amor resaltaba en cada una de ellas, parecían fragmentos de un libro, pero él no sabía cómo, no sabía de dónde venían, dulces risas femeninas se escuchaban en su cabeza mientras la silueta de una mujer se formaba en sus pensamientos. Sostuvo su cabeza con su mano, la imagen se fue aclarando y una chica de cabellos castaños con una dulce sonrisa y el rostro un poco sonrojado apareció…"Sakura" Más joven e inocente.
-¿Pero cómo…?-
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Akito caminaba rápidamente hacia la habitación de Eister, su cabeza seguía doliendo, pero necesitaba aclarar un poco su mente y sólo él podía ayudar. Tocó la puerta y entró rápidamente sin ser visto.
Eister dormía pacíficamente en su cama, no parecía escuchar los llamados de Akito, este se acercó y justo antes de tomarlo por el hombro su amigo lo detuvo mirándolo un poco molesto.
-Estaba durmiendo muy a gusto-
-Tienes el sueño muy pesado, pero si alguien se te acerca mucho, tu sentido de alerta se activa, es bastante extraño-
-Es bastante útil diría yo- Contestó incorporándose un poco en la cama dando un gran bostezo.
-Necesito hablar contigo- Caminó hasta una silla y se sentó cruzando la pierna.
-¿De qué quieres hablar? Todavía no he encontrado nada sobre las marcas-
-Realmente no lo sé…extrañas imágenes vinieron a mi mente, me duele mi cabeza solo quiero conversar un poco y relajarme…no puedo hacer eso en mi habitación-
-Si te comprendo…- contestó pensando en la pelinegra histérica que ahí se encontraba –Platícame de esa chica que tanto quieres…realmente no me has platicado nada de ella y yo aquí arriesgando el pellejo por ustedes-
-Pero si ya has leído el informe completo sobre ella-
-No seas desgraciado eso no me dice nada- Le contestó haciendo berrinche.
Akito se quitó la máscara y miró sonriente a Eister, él pocas veces se mostraba de esta forma –Ella es muy dulce y se preocupa por los demás, le gusta leer y tejer, sabe cocinar y tiene la sonrisa más hermosa que jamás he visto, se sonroja muy fácilmente y le encanta mirarme desde lejos eso mismo ha provocado que ahora esté molesta conmigo…-
-¿Por qué?-
-Hace un par de días me vio con Meiling y hace un rato me dijo que no podía estar conmigo por tenerla a ella, cree que la engañé y que solo quería divertirme un rato…-
-Pero ¿No le explicaste la situación?-
-Traté pero me contestó que no podía soportar la idea de que hiciera las mismas cosas con ella y con Meiling…-
-Si supiera el infierno en el que te tiene esa mujer demente-
-Le expliqué sobre el plan que tenía, pero no quiso escuchar, huyó y no pude detenerla…me paralicé cuando mencionó que me ama-
-Amor…-
-El amor entre un hombre y una mujer no existe…no sé porque lo mencionó-
-Quien sabe…- Eister sabía quién era Sakura, su mejor amigo Shaoran, quería comprometerse con ella, él solía decir que estaba loco por pensar que podía enamorarse de una mujer, tiempo después de que muriera recogió sus pertenencias y entre ellas encontró un libro que se decía prohibido para cualquier persona, lo leyó varias veces hasta que pudo entender a lo que Shaoran se refería con amor…un libro lleno de poemas y relatos sobre el amor, desamor y la pasión, él mismo ya estaba sufriendo su propia frustrante historia de amor y estaba más que liado con eso –tal vez ella sabe algo que tú desconoces…-
-La deseo sólo para mí-
-Ella también, tal vez cuando se habla de amor ella quiere tener el mismo derecho que tienes tú, lo merece ¿no crees?- Eister lo miró fijamente y luego le sonrió, se levantó de la cama y fue hasta un estante de libros, sacó un pequeño libro escondido entre todos los demás y se lo entregó
-¿Qué es esto?-
-Este libro era de Shaoran, lo leí y me reí la primera vez, pero después cada palabra tuvo sentido-
-¿Poesía? Este libro está prohibido-
-Lo sé, pero decidí guardarlo…es de las pocas cosas que me quedan de él… léelo tal vez haya algo entre sus páginas que te sea de ayuda-
-Gracias…creo que hoy dormiré en mi casa-
-¿Meiling aún no desiste?-
-Puedes quedarte aquí si quieres, yo no voy a quedarme aquí…-
-¿Irás a ver a esa chica?-
-Sí, no he ido a verla en dos días- dijo tomando su chaqueta –Nos vemos-
-Nos vemos…-Contestó mientras veía como cerraba la puerta, giró de nuevo hacia el libro mirando la portada –Shaoran…debiste haber sido un muy buen amigo…- Habló para sí mientras empezaba a leer las hermosas palabras plasmadas en cada una de las hojas.
Eran alrededor de las 10 de la noche Akito abandonó el libro a medias ya que con cada nueva página su cabeza dolía cada vez más, esas mismas palabras que se plasmaban ahí fueron las que momentos antes resurgían en sus recuerdos, no entendía cómo era posible. Se levantó de la silla y salió de la habitación iría a dormir a su casa, quería disminuir todo riesgo de encontrarse con Meiling.
Llegó hasta la puerta abriéndola, sintió desconfianza cuando se percató que no tenía el seguro puesto. Entró sigilosamente mirando cada una de las habitaciones, todo estaba en penumbras, caminó despacio hasta las escaleras del segundo piso cuando escucho ruidos provenientes de su habitación, se acercó hasta su alcoba, la puerta entre abierta dejó ver la silueta de una persona buscando algo entre su cómoda, entró rápidamente tomando a la persona del brazo tirándola al suelo y colocándose sobre ella para inmovilizarla.
-¡¿Sakura?!- Dijo una vez que la luna iluminó su cuerpo, la chica estaba asustada y temblaba un poco -¿Cómo entraste?- Preguntó sorprendido, quitándose de encima y ayudándola a levantarse.
-¿Y bien?- Preguntó un tanto acusador.
-Yo…encontré una llave en la pestaña de la puerta- Eister Pensó, sólo él dejaría una copia en un lugar tan obvio.
-Lo siento…yo…yo no sé qué pretendía-
-Dijiste que no podías estar conmigo-
-Yo estoy muy…confundida, no sé qué hacer- habló sentándose en la orilla de la cama que ahí se encontraba – creo que por eso vine, para tratar de resolver algo-
-¿Pudiste resolver algo?-
-No realmente…-Respondió agachando la cabeza.
-Entonces solo tienes dos opciones: Te puedes ir ahora y olvidaré que estuviste aquí o puedes quedarte sabiendo que cualquier cosa puede ocurrir- Esperaba que la chica se fuera, no entendía del todo su actitud, pero si le causaba tanto pesar saber de Meiling tal vez no debería verla más…
Sakura lo miró dudando, se levantó y bajó de nuevo su mirada mientras se acercaba a él un poco más –Me quedo…- Le respondió mientras tomaba su mano, éste contuvo la respiración por unos segundos, se sentía muy feliz, jaló a la chica hacia sí y la abrazó fuerte, ella correspondió escondiendo su rostro en el pecho de él. Akito rompió el abrazo al sentir punzadas de dolor de nuevo en su cabeza, buscó la cama y se dejó caer sobre ella -¿Estás bien?- Preguntó asustada.
-Sí, lo estaré…- Hizo una pausa –de verdad quería hacerte mía en este momento, pero creo que no podré hacerlo- la chica se sonrojó con su comentario -¿Te gustaría recostarte conmigo un rato?- Sakura sólo asintió, subió a la cama y se acurrucó a un lado de él –Date la vuelta, de esta forma podré quitarme la máscara un rato, la chica se giró quedando de espaldas hacia él lo suficientemente cerca para sentir su calidez, Akito se quitó la máscara mirando el contorno del cuerpo de la joven, llevó su mano hasta las piernas de la chica acariciándolas mientras ella se estremecía ante el contacto, él acariciaba sugestivamente su entrepierna.
-Pensé que no podrías…-
-No podré, pero tenerte tan cerca y tocar tu piel es relajante-
-Akito ¿De verdad me quieres…?- Preguntó con cierta inseguridad, deteniendo sus caricias.
-Así es- contestó sin titubeos –Tu forma de ser, tu sonrisa, tu belleza todo eso me convence de quererte a ti…-
-Lo haré…tendré a tus hijos- Pronunció nerviosa, no aceptaba del todo aquello pero quería estar con él.
-¿Estás…segura?-
-Si…pero a cambio no quiero saber nada de…ella, no quiero verla y tampoco quiero que vivamos en la misma casa…-
-Está bien…sabes, si te hubiera conocido antes, jamás la habría aceptado-
-¿En serio?-
-Siempre serás la primera para mi Sakura…- El corazón de la chica se alegró un poco con aquello, él entrelazó su mano con la de ella envolviéndola en un abrazo cálido y sincero, miraba a la chica con la ternura de un hombre enamorado sin darse cuenta que su propia vista se tornaba ámbar por unos segundos…
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El cielo nocturno se veía a través de las ventanas de aquella gran casona, Eister se dirigía a uno de los dormitorios de las sirvientas. Llegó hasta la puerta donde aquella hermosa doncella lo esperaba, entró sin llamar a la puerta, la habitación estaba oscura solo se veían los reflejos de los objetos. Al fondo junto a la ventana estaba la cama y sobre ella una chica miraba hacia afuera abrazada a sus piernas, Eister se acercó sentándose por un lado, la iba a besar cuando notó restos de lágrimas en su mejilla –Tomoyo… ¿Has estado llorando?- La chica solo lo miró regalándole una sonrisa.
-No te preocupes, estoy bien- Él la miró fijamente y se dio cuenta por la luz que entraba de la marca de un golpe en la otra mejilla, la chica al darse cuenta la cubrió con una mano haciendo que frunciera el ceño.
-¿Quién lo hizo?- Habló serio e imponente.
-No importa, en unos días se quitará- Trataba de parecer tranquila aunque sus ojos denotaban sus ganas de volver a llorar.
Eister sabía que si la presionaba mucho, no le diría nada, respiró profundamente y la abrazó, ella correspondió el abrazo y volvió a derramar lágrimas escondida en su hombro, pasaron varios minutos antes de que empezara a tranquilizarse –Fue…el rey…- sollozó de nuevo, él trató de deshacer el abrazo para mirarla, pero ella no quiso soltarlo, se empezó a sentir intranquilo, toparse con el rey solo significaba una cosa…
-¿Por qué lo hizo?...Tú no sirves directamente al rey- Preguntó esperando que su suposición fuera incorrecta.
-Una de las chicas que lo atienden no llegó…y me tocó reemplazarla –Gimoteaba tratando de aguantar el llanto –Me golpeó cuando se dio cuenta que ya no tengo mi himen-
-Te apareaste con él…- Cerró los ojos y apretó a la joven.
-Si…- Ella rompió el abrazo y lo miró con sus ojos llenos de lágrimas –Me dijo que era una prostituta porque ya no soy virgen y que ningún hombre me tomaría en serio por no poder concebir; pero yo no me siento como una de esas mujeres yo acepté las condiciones contigo desde un principio, sé que lo de nosotros es pasajero y que comprometerte conmigo sería un desperdicio, estoy feliz de lo que tengo contigo ahora y eso no me convierte en una mujerzuela…Lo siento Eister, yo no pude rehusarme, no he tenido la intención de aparearme con nadie más aparte de ti- su llanto volvió a intensificarse.
-No te disculpes…también es mi culpa desde hace tiempo sabía lo que debía hacer- Dándole un tierno beso en los labios, al tiempo que trataba de limpiar todas sus lágrimas –Vamos a dormir un poco-
-¿Por qué? ¿Ya no quieres aparearte conmigo?- Preguntó un poco asustada.
-No es eso, quiero que estés un poco más tranquila-
-Pero…- Eister cubrió la boca de ella con uno de sus dedos para que no continuara hablando.
-Vamos a recostarnos un poco- Ambos se acomodaron sobre la cama, Eister la atrajo abrazándola y entrelazando sus piernas, era la primera vez que él se quedaba a dormir lo que desconcertaba a Tomoyo, pero haciéndola sentir muy bien, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro cuando acomodó su cabeza en su pecho, de esta forma su mente se fue perdiendo entre la calidez y los sueños que comenzaban a llenarla.
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Un par de horas pasaron cuando Eister miró a la chica entre sus brazos, no había dormido en lo absoluto solo se había dispuesto a esperar, se incorporó un poco sobre su brazo mirando el rostro lleno de tranquilidad de Tomoyo, se acercó dando pequeños besos sobre sus labios y mejillas –Tomoyo…despierta- Acarició suavemente su rostro para después desabotonar de a poco su camisón, la chica arrugó sus ojos para después abrirlos lentamente sonriendo al encontrarse sus rostros -¿Cómo te sientes?-
-Me siento mejor…- Contestó acariciándole su rostro.
-¿Quieres aparearte conmigo?-
-Si…- El juego de besos comenzó lento, sus lenguas se entrelazaban, suaves caricias se repartían el uno al otro buscando sentir su piel desnuda, por lo que pronto ambos mostraban sus cuerpos.
-Me encantas…eres maravillosa- Decía mientras miraba el pequeño cuerpo de la chica, Eister se sentó en medio de las piernas de Tomoyo y empezó a acariciar sus pechos, masajeando sus rosados pezones.
-Eister…- Gemía y suspiraba la chica, él parecía conocer sus puntos débiles, el besó y lamió cada parte de su cuerpo dejando algunas marcas posesivas en él. Tomoyo se incorporó besándolo apasionadamente, ahora ella estaba sobre él repartiendo besos primero por su cuello, lamiendo y mordisqueando un poco bajando de a poco por su pecho y abdomen llegando hasta su miembro, lo apretó suavemente entre sus manos moviéndolas lentamente en un vaivén, pronto llevó su boca hasta la punta lamiendo un poco primero para luego introducirlo causando un gemido ahogado por parte de Eister.
-Tomoyo…lo haces muy bien…- Ella seguía sorbiendo y lamiendo con la intención de hacerlo venirse, pero la detuvo invitándola a levantarse, ambos se miraron mientras ella se acomodaba sobre su miembro deslizándose hasta tenerlo dentro –Hoy quiero llenar este pequeño lugar con mi semilla- Dijo señalando el vientre de la joven, causando que ésta se sonrojara.
El vaivén empezó lento pero marcado, Eister llevó su mano hasta el clítoris de la chica masajeándolo, provocando que la chica se estremeciera y gimiera constantemente –Detente Eister…vas a causar que termine muy pronto…-
-Esa es mi intención…- El vaivén se hizo mucho más rápido, Tomoyo sentía como su vientre se estaba tensando hasta que una ola de espasmos la invadió perdiendo su mente durante unos segundos, no se dio cuenta de cuando Eister la colocó boca abajo apoyando sobre sus rodillas hasta que volvió a penetrarla estremeciendo su cuerpo de nueva cuenta, él estaba llegando a su límite pero quería aguantar un poco más …quería que ella tuviera otro orgasmo, pronto sintió como el cuerpo de la chica se tensaba así que sin dejar de penetrarla la volteó quedando frente a frente, ella se abrazó a él con mucha desesperación mientras sentía como su cuerpo volvía a liberarse, causando que Eister también llegara al clímax derramándose completamente dentro de ella, al tiempo que susurraba un par de palabras incomprensibles para Tomoyo, se abrazó al cuerpo de la chica sin que esta notara que algunos símbolos se dibujaban en su vientre, se dieron un pequeño beso y él se levantó saliendo de su cuerpo, mirando de reojo las marcas en su vientre, ahora nadie podría aprovecharse de ella –Aun es de madrugada, podemos dormir algunas horas – Se acostó por un lado de la chica y colocó las cobijas sobre ambos.
-Es la primera vez que te quedas a dormir…me hace muy feliz- Dijo ella mientras se acomodaba en su pecho y lentamente comenzaba a dormirse –Descansa…Eister-
-Descansa…Tomoyo- Dijo abrazándola con su rostro un poco sonrojado, si cosas como esas la hacían feliz seguiría haciéndolas.
CONTINUARÁ
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