Capitulo 4
Amigos de Nuevo…
………………………….
Domingo, dos semanas después…
El teléfono sonó a las 9 a.m y antes del segundo timbrazo, Rin saludó a su Sensei.
"Cómo sabías que era yo pequeña?"
"Solo usted tiene este teléfono!"
"Pequeña, Izayoi y yo queremos que vengas almorzar con nosotros!"
"Pero Sensei…!"
"Nada de excusas señorita, a eso de las 11.30 mandaré alguien, piso 10 cierto?"
"Si señor, está seguro?"
"Claro, hasta más tarde!"
"Esta bien!"
Rin puso el teléfono sintiéndose feliz, ya no seria otro domingo sola frente al televisor pensando en Sesshoumaru. Ni siquiera consideró la posibilidad de verlo en casa de sus padres, podía imaginarlo besándose con Kagura entre sábanas.
"Que me importa ese mentiroso y su zorra novia, almorzaré con el Sensei!"
Saltando de la cama, se metió a la ducha luego buscó algo lindo que ponerse. Escogió un vestido fresco que la hacia verse súper femenina y delicada.
…………………………
Rin no había terminado de acomodarse en la silla de la terraza, cuando Sesshoumaru apareció por la puerta luciendo absolutamente impecable y más bello que nunca. No se habían visto desde el día que le ofreció disculpas por lo que Rin sintió el piso desmoronarse a sus pies.
Al verla sentada, luciendo como una muñeca a la que había que comerse a besos, Sesshoumaru agradeció haber acudido a Izayoi por ayuda y así convencer a su padre que merecía una oportunidad para enmendar su error.
En el acto, Rin supo que la invitación había sido una trampa, pero no pudo enojarse con su Sensei. Estaba tan feliz de verlo, que sentía como si el corazón fuera a salírsele del pecho.
"Hijo que bueno que viniste, no pudiste escoger mejor día!"
Inutashio le picó el ojo a su tesoro con una sonrisa irresistible y como una muñeca se sonrojó ligeramente, sin atreverse a mirar a Sesshoumaru. Cuando se sentó junto a ella, lo miró fugazmente tratando de esconder una sonrisa involuntaria.
En ese instante, se dio cuenta que sacarse del corazón alguien tan sexy y atractivo como Sesshoumaru era tarea difícil. Mucho más cuando lo veía a diario. Frente a ellos, Izayoi sonrió dándose el gusto de admirarlos como si fueran una pareja.
La fiera se sentía desprotegida, en el sentido que no podía ser hostil en casa de su amado Sensei; aún así estaba decidida a disfrutar el día disimulando su enamoramiento.
Teniéndola tan cerca, Sesshoumaru no pudo evitar admirarla y disfrutar su delicioso perfume. Fue tanta la insistencia masculina, que ella se volteó ocultando su emoción bajo un manto de suavizada hostilidad.
"Pasa algo?"
"No!"
"Entonces?"
"Entonces que?"
"Mira para otro lado"
"Es un país libre, miro para donde yo quiera!"
Rin bajó la mirada soltando una risita, si quería sacarlo de su vida, tendría que renunciar y eso no estaba en su lista de cosas por hacer. Ni loca iba dejar a su trabajo o amado Sensei, por lo que le tocaba lidiar con el hecho que seguía enamorada de Sesshoumaru a pesar de todo.
Mientras Inutashio les preparaba algo de tomar, Izayoi se le acercó y abrazándolo por la cintura, se pusieron a cuchichear como niños.
"Amor viste lo bien que se ven juntos?"
"Se ve todavía mas linda con ese galán a su lado, pero no le perdonaré si la vuelve a tratar mal!"
"No lo hará!"
"Mas le vale!"
Izayoi siguió pegada a su esposo pero algo pensativa, en ese momento decidió tener una conversación a solas con Rin, para averiguar que sentía por su hijastro. Aunque sabía por Inutaisho lo que había pasado entre ellos, quería tener la versión de Rin.
Mientras esperaban por sus bebidas, Rin se relajó y poniendo a un lado su orgullo, le preguntó si esa mansión había sido su casa mientras crecía. Al contemplar el enorme terreno lleno de árboles y flores, la imagen de Sesshoumaru como un niño rubio y silencioso la suavizó lo suficiente para hablar con él. Sin perder el tiempo, Sesshoumaru le contestó volcando toda su atención hacia ella.
"Si, aquí pase mi infancia y adolescencia, hasta que fui a estudiar fuera de Japón!"
"Ya veo, tienes un hermano menor verdad?"
"Si, Inuyasha!"
"Donde está él?"
"En Estados Unidos estudiando!"
"Ahh…yo tuve un hermano,nos llevabamos muy bien, a veces lo extraño mucho!
Sesshoumaru no exteriorizó su sorpresa al escucharla compartir un detalle tan intimo, pero se sintió halagado que a pesar de todo se lo hubiera dicho. Era obvio que las dos semanas sin verse o hablarse, habían mitigado el dolor de la humillación que la había hecho pasar.
No era capaz de apartar el recuerdo de Rin forcejeando contra él, pero lo que más lo hostigaba era la imagen de ella llorando, porque le daba una sensación de impotencia muy desagradable. Estaba realmente arrepentido de haber cedido ante Kagura, porque así había perdido a Rin, pero estaba decidido a recuperarla.
"Aquel era mi lugar favorito para leer!"
Rin dirigió la mirada hacia el árbol que Sesshoumaru le señalaba. En ese momento llegaron Inutaisho e Izayoi con las bebidas y pronto estuvieron los cuatro conversando en un ambiente relajado y ameno.
Como siempre, Inutaisho hizo gala de sus encantadora personalidad, entreteniendo a sus oyentes con relatos divertidos, que incluía anécdotas de la infancia de sus hijos, suyas y algunas de Izayoi, que dejaba en evidencia lo enamorado que estaba de su esposa.
Cuando habló de la madre de Sesshoumaru, a Rin se le hizo un nudo en el corazón porque era obvio que había amado a esa mujer con cada fibra de su alma. Al aventurarse a ver a Sesshoumaru, él tenía una sonrisa que reflejaba tanta añoranza y amor que a la fiera le corrió un escalofrío por toda la espalda.
Atenta a los relatos de su marido, Izayoi no daba muestras de celos o incomodidad, al contrario, le dijo a Rin que antes de irse pasara por el estudio y viera las fotos de Sesshoumaru y su madre. Sintiéndose alagada, ella le dijo que así lo haría.
Después del postre, Izayoi le pidió a Rin que la acompañara a dar un paseo por el jardín y sin sospechar nada, ella le dijo que si.
"Rin y yo iremos a dar un paseo!"
Una vez que estuvieron alejadas, Izayoi la tomó por el brazo y empezó a decirle le hermosa y agradable que era, pero que era una lastima que no tuviera un novio que la consintiera y cuidara como se merecía. Escuchar tan sinceros halagos la hicieron sonreír, nadie más que Izayoi e Inutaisho se preocupaban por ella de aquella manera.
"Izayoi-sama pero no conozco a nadie interesante!"
"Que me dices de él?"
Rin se atragantó al escucharla, acaso era tan obvio lo que sentía por Sesshoumaru? Nerviosa trató de negarlo sin mucho éxito.
"El, de quien me habla?"
"Tu sabes, me pareció que se llevaban muy bien en Okinawa hacen una pareja muy hermosa!"
"Pero señora, él y yo…no lo entendería"
Al ver como titubeaba y se ponía pálida, Izayoi le preguntó con un tono tranquilizador si pasaba algo malo. Con el corazón reventando en su pecho, Rin empezó a balbucear monosílabos y palabras sin sentido. Haciendo contacto visual con ella, le aseguró que podía confiar en ella.
"Puedes confiar en mí, que es lo que no entiendo?"
Con su característico gesto de nerviosismo esparcido en su rostro, Rin dio un suspiro profundo. De pronto necesitaba confiar en alguien, contar lo que había sucedido y así desahogarse. Izayoi esperó pacientemente a que ella empezara a hablar mientras seguían caminando.
Finalmente, al estar bajo un frondoso y floreado árbol Rin tuvo el valor de contarle todo, inclusive el desastre en Yokohama. Izayoi la escuchó con una tenue sonrisa, porque era obvio por la forma de hablar que no solo era una atracción pasajera, Rin estaba enamorada de Sesshoumaru.
Lo mejor era pensar que era recíproco, porque su hijastro le había pedido a su padre ayuda varias veces pero este se había negado. Sin darse por vencido, Sesshoumaru había acudido a ella para que finalmente lo convenciera.
Una vez que Rin terminó, Izayoi le hizo una pregunta que tomó a la fiera por sorpresa, no solo por su franqueza sino porque resumía todo lo que sentía.
"Dime lo que quieres de Sesshoumaru ahora?"
"Sinceramente? Quiero que sea mío!"
"No es un capricho por lo que te hizo?"
"No!"
Izayoi sonrió ante la determinación de Rin, era obvio que era una mujer de temple de hacer pero deseosa de amor, como cualquiera.
"Entonces hazlo!"
"Como? Tiene esa novia y yo le dije que lo odiaba!"
"Tienes razón de estar enojada. Apartando eso, no has notado la forma que te mira? Como si quisiera comerte, yo creo que él siente algo por tí!"
"En serio?"
"Si, olvídate de esa mujer. Tienes ventaja porque ustedes se ven todos los días. Además, Inutaisho te adora y sabes que Sesshoumaru respeta y valora mucho la opinión de tu Sensei!"
"Pero…yo quiero que el me quiera libremente, no solo porque su papá me considera buena persona"
"Rin, Inutaisho no te considera buena persona, te quiere. Aunque tienes razón, lo que tienes que hacer es volverte su amiga y cuando menos lo esperes estará rendido a tus pies!"
"Hacerme su amiga…nosé!"
"A ver señorita, tu crees que cuando tu Sensei quedó viudo tuve el camino fácil?...- Izayoi se rió al ver la cara de asombro de Rin -… -imagínatelo hace 25 años!"
"Wow! Igual a él pero menos serio!"
"Simplemente cautivador, era un coqueto, con esa sonrisa y esos ojos yo quería tirármele encima y comérmelo a besos. El punto es que había un poco de tipas rondándolo, aunque sabía que la que le convenía era yo y como tu, lo quería para mí!"
"Entonces se hizo su amiga y derrotó a las demás competidoras?"
"Exacto, ser amigos da paso a la confianza y eso es vital. Rin tu puedes tener a ese galán rendido a tus pies si te lo propones, no solo eres preciosa también eres inteligente y adorable"
"Jejeje gracias pero…"
"Nada de peros!"
Rin dio un suspiro, las palabras de Izayoi eran como un soplo refrescante de confianza. Estaba enamorada de Sesshoumaru a pesar de lo que había sucedido. Quería experimentar más con él, dormir al calor de su cuerpo, que la besara como en Okinawa.
Se atormentaba en las noches de imaginárselo con Kagura sin preocupaciones o remordimientos de haber jugado con sus sentimientos. En el fondo quería creer que no era un mujeriego y su interés por ella había sido genuino y lo de Kagura era solo un amargo error.
Tomando el consejo de Izayoi como un reto, decidió hacerle caso, todo con tal de tenerlo entre sus brazos amándola. Sonriendo y con una mirada decidida, le dijo a su aliada que seguiría sus consejos.
"Así se habla, ahora seguramente tratara de ganarse tu perdón tu no te niegues pero déjalo con ganas de un poco mas!"
"Eso lo puedo hacer!"
"Genial! Y no te preocupes, esta conversación será nuestro secreto!"
"Gracias por todo!"
"Un placer, ahora ve junto a él, no ha parado de ver para acá!"
Rin caminó hasta la terraza y lo encontró muy pensativo como recordando algo. En silencio, se acomodó en la silla junto a él y admiró los jardines que se extendían frente a ellos.
Sesshoumaru la miró y luego se acomodó junto a ella preguntándole si tenía planes para esa noche. Al escucharlo, Rin sintió un nudo en el estómago pero se mantuvo impávida controlando su felicidad.
"En la noche, para que quieres saber?"
"Se que es mucho pedir, pero quieres ir al cine?"
"Contigo?"
"Si!"
"Que dice tu novia?"
"Quien Kagura? No dirá nada, hoy es como mi día libre!"
Rin no pudo esconder su sorpresa al escucharlo, y sin poder controlarse empezó a reírse calladamente. Le parecía muy gracioso que tuviera 'días libres'. Sesshoumaru se la quedó viendo mientras se burlaba de él, porque lucía todavía más hermosa de lo que era.
Cuando terminó de carcajearse y repetir las palabras día libre una y otra vez, le dijo con una mirada cálida que le encantaba el cine. Sesshoumaru no pudo evitar su sorpresa y sus ojos se iluminaron, haciendo sonreír a Rin.
"Pero tengo que cambiarme primero!"
"No hay problema, te llevo y espero por ti para que veas que no te dejo sola!"
Rin tuvo la intención de acariciarle el rostro pero se contuvo, estar cerca de él la ponía inquieta, como si toda la piel le picara de adentro hacia fuera y tuviera que tocarlo para calmarse.
El cine fue una velada refrescante y muy relajada, cuando Sesshoumaru la llevó para que se cambiara, fue muy sincero en alabar el buen gusto con que había decorado el apartamento, diciéndole que tenía un lugar muy acogedor.
Al momento de llevarla de regreso a su apartamento, se había despedido con una sonrisa y un cariñoso beso en la mejilla, dándole las gracias por acompañarlo. Esa noche, Rin se desveló pensando en él, reviviendo cada palabra de aquella salida una y otra vez.
………………………………
A la mañana siguiente…
Al entrar a su oficina, Rin pensó que era una equivocación o alguien le estaba jugando una broma. Sin embargo presa de la curiosidad, se acercó al gigantesco ramo de flores de todos los colores y formas imaginables y tímidamente tomó la tarjeta que traía. Al sacarla del diminuto sobre su pulso se aceleró y tuvo que leerla tres veces antes de asimilar quien se las había enviado.
'Los días libres son los mejores! S'
Rin apretó la tarjeta contra su pecho emocionada y después de dejar sus cosas y ponerse perfume, caminó hasta la oficina de Sesshoumaru para darle las gracias. No pudo hacerlo porque estaba reunido con un par de personas, por lo que dio media vuelta y regresó a su oficina, topándose de frente con su amado Sensei.
"Inutaisho-sama necesitaba algo?"
"No en realidad. Esas flores son hermosas, te puedo preguntar quien te las envía?"
"Ahem…fue su hijo. Ayer fuimos al cine, Sensei si le molesta que salga con él solo dígalo!"
Inutaisho la miró atragantado, cada día se sorprendía con la lealtad de aquella mujer y se apresuró a tranquilizarla con una sonrisa.
"Es un buen muchacho que cometió un error. Me parece que está arrepentido sinceramente, pero si te trata mal de nuevo se las verá conmigo esta bien?"
Rin se aclaró la garganta sintiendo ardor en los ojos por las ganas de llorar. Aunque buscara por todo el mundo, encontraría alguien como su Sensei y eso la hacia sentir amada y protegida; como si su padre aun viviera.
"Gracias Sensei usted es tan bueno conmigo! Jamás podré pagarle tanta amabilidad y cariño!"
"No es necesario, yo siempre estaré para apoyarte. La verdad es que me gustaría ver más de esto, te lo mereces!"
Inutaisho señaló el ramo y ella se rió de medio lado, deseando lo mismo secretamente. Justo después que su padre salió, Sesshoumaru entró a la oficina.
"Me fuiste a buscar?"
"Si, gracias son preciosas!"
Sesshoumaru se la quedó viendo de reojo mientras recibía inmóvil un beso en su mejilla de agradecimiento. Había pasado una noche tan amena y aunque al principio se sintió algo nervioso, la actitud de Rin reflejaba sincera aceptación a su disculpa.
Cuando Rin se sentó para empezar a trabajar, Sesshoumaru hizo lo mismo frente a ella. Levantando la vista, la fiera le preguntó si había algo que podía hacer por él.
"Si, estaba pensando…un compañero de la universidad me invitó a la exposición de arte de su esposa, quisiera que me acompañaras!"
"Otro día libre?"
"Algo así!"
"Gracias, pero es mejor que vayas con tu novia!"
Sesshoumaru resopló suavemente porque ya se esperaba la negativa, aunque no estaba dispuesto a aceptarla. Lo que Rin no sabía era que Kagura le había terminado días atrás. Siendo una mujer directa, le dijo que estaban en una relación sin rumbo, además se había dado cuenta que seguía enamorada de su ex, por lo que intentaría recuperarlo.
No quería decirle a Rin que no tenía novia porque deseaba ganársela como amiga, recuperar su confianza y una vez que tuviera eso, hacerle saber de sus verdaderos sentimientos.
"Pero yo quiero ir contigo!"
"Y si ella te llama? Apuesto que me dejaras plantada de nuevo, no gracias!"
"Eso no va suceder, por favor en verdad quiero ir contigo. Te lo dije ayer, deseo que seamos amigos y tu aceptaste darme la oportunidad"
Rin torció la boca resignada, no podía negarse después de haberle dicho que le daba la oportunidad. Eso era lo de menos, de verdad quería ir tenerlo toda la noche a su lado, disfrutando de su varonil perfume y sus profundos ojos.
Fingiendo no estar al borde del éxtasis, le dijo que sí iría. Luego le propuso que le diera la dirección para llegar por su cuenta, con una mueca arrogante, Sesshoumaru se negó rotundamente.
"Mas te vale que no me dejes plantada!"
"No lo haré, es el jueves a las 8 p.m. Pasaré por ti a las 7.45!"
"Es formal?"
"Si un cóctel!"
Fácilmente, Rin hubiera dado un grito cuando Sesshoumaru salió de su oficina pero solo zapateó bajo su escritorio y un segundo después llamó a Izayoi para contarle y como dos adolescentes gritaron de emoción.
"Y que dijo de la novia?"
"En concreto no me dijo nada, solo me aseguró que quería ir conmigo!"
"Que emoción, Rin quieres almorzar conmigo hoy?"
"Pues…si Izayoi-sama será un placer, adonde quiere ir?"
"Adonde tu quieras y por favor, llámame por mi nombre!"
"Bueno si no le molesta!"
"Para nada!"
Después de ponerse de acuerdo con su nueva amiga, Rin tuvo una mañana de constantes distracciones. Se perdía viendo el ramo e imaginándose el jueves en la noche con Sesshoumaru en una exposición de arte.
…………………………………
Jueves, 6.30 p.m.
Todos los vestidos que tenía para cóctel estaba sobre la cama, de pie en ropa interior, Rin trataba de decidir cual usar. Eran bonitos pero muy de oficina. Realmente no tenía nada sexy y provocador, digno para salir con un hombre como Sesshoumaru, que la hacia vibrar.
Resignada y furiosa por no haber ido a comprar algo nuevo, se sentó sobre los vestidos con ganas de llorar. En ese momento sonó el timbre, viendo su reloj supo que no podía ser Sesshoumaru, porque era muy temprano. Poniéndose una bata de seda, fue abrir la puerta.
"Si, quien es?"
"Es Izayoi traigo una sorpresa!"
Rin abrió la puerta y dejó entrar a Izayoi, que traía una enorme caja y lucia rebosante de emoción.
"Una sorpresa?"
"Desde que el lunes he estado buscando el vestido perfecto, supuse que no ibas a tener tiempo de comprar nada!"
A Rin poco le faltó para romper en llanto, mientras Izayoi hablaba emocionada como una niña, había abierto la caja, dejando al descubierto un precioso vestido crema. Estaba hecho en una seda gruesa, con escote en V bordado con diminutos cristales que le daban un toque exquisito.
Por un instante Rin no se atrevió a tocar el vestido, era de las cosas más lindas y delicadas que había visto en su vida, sin contar que le hacía un nudo en la garganta el gesto de Izayoi. Feliz con la silenciosa pero inequívoca reacción de la fiera, la Sra. Youkai puso el vestido sobre la cama, luego sacó una carterita igualmente bella y le dijo que le usara.
"Esta me la compró hace años pero es igual al vestido. Puedes usar esas sandalias que compraste en Okinawa creo que te quedaran fabulosas!"
"Izayoi pero todo esto…muchas gracias!"
"Un placer, ahora anda vestirte quiero verte antes de que llegue!"
"Claro!"
Cuando Rin salió completamente lista Izayoi no pudo evitar su emoción, y como si se tratara de su propia hija, la abrazó diciéndole que lucía espectacular y Sesshoumaru caería rendido a sus pies.
"Ojalá!...Izayoi en serio muchas gracias!"
Izayoi se quedó con ella hasta las 7.30 para darle ánimos y que se olvidara de sus nervios. El abrazo que le dio al despedirse, reconfortó muchísimo a Rin, que al verse sola, fue a sentarse frente al televisor para distraerse. Aun tenía sus dudas sobre si Sesshoumaru la dejaría plantada o no y eso la ponía a sudar.
Cuando Sesshoumaru estacionó su automóvil frente al edificio de Rin, estaba tan nervioso que no vio salir a su madrastra. Frente al volante, dio un par de profundos respiros y observó su reflejo en el espejo retrovisor.
Pasándose los dedos por el cabello limpio, tragó saliva, no recordaba la última vez que había estado tan nervioso de salir con una mujer. Dando un último vistazo a su atuendo, se sintió mas tranquilo; su traje negro hecho a la medida, se abrazaba a su anatomía resaltando su porte y masculina presencia.
Mirándose en el pequeño espejo, habló consigo mismo en tono quedo y definitivo.
"Esta oportunidad no se repetirá así que no lo arruines!"
Sacudiendo su traje de una mota de pelusa invisible, Sesshoumaru bajó del auto y se encaminó hacia el piso 10, deseoso de ver a la fiera..
…………………………
A/N: Ya empecé el siguiente cap! Tambien estoy trabajando en el cap del Principe! Besos y abrazos, Z.
