Disclaimer: Naruto y compañía pertenecen a Masashi Kishimoto.

N/A: Basado en al canción Breathe - Lee Hi.


4.

Tu respiración no me deja comprender si estás bien.


Hacía mucho frío, mucho más de lo que recordaba de otros inviernos.

Hinata se abrazó más a sí misma y escondió su cabeza dentro de la bufanda. La nieve caía lentamente sobre su cabello y en sus ropas.

Se recargó un poco más a la pared, para tratar de esconderse del viento frío que azotaba con fuerza.

Debería estar en su casa, no ahí, esperando por alguien que probablemente no iba a aparecer.

Algo parecido a la decepción se instaló en su corazón, pero trató de desechar el sentimiento rápidamente. ¿Por qué debería sentirse así? Después de todo, no era como que él le había prometido realmente algo.

Bueno sí lo había prometido, pero era más fácil engañarse y pensar que no.

Suspiró, resignada.

Tal vez debería regresar. No era como que realmente se hubiera despertado con ganas de reunirse con Naruto. Si había ido a su casa a buscarlo era porque, porque…

Negó.

Ni siquiera iba a ponerse a analizar sus sentimientos para entender el por qué.

Se puso de cuclillas a un lado de la puerta, mientras soplaba a sus manos para calentarlas un poco. A pesar de que traía guantes, no servía de mucho, tenía los dedos congelados.

Si seguía ahí, era porque algo había cambiado dentro de ella desde su plática con Hanabi. Fue como si su dolor decidiera tranquilizarse un poco. En los días siguientes, Hinata volvió a hacer actividades que antes la hacían feliz, como tejer o cocinar. La mantenían distraída y le brindaban tranquilidad.

Su hermana pequeña le había hecho entender que, si quería salir adelante, tenía que motivarse a hacerlo. El dolor que sentía, los demás también lo percibían, por eso estaba decidida a salir al mundo de nuevo y de cierta forma, sentía que Naruto podía ayudarla. Su presencia la tranquilizaba, la hacía sentir una mejor persona.

Pasaron otros diez minutos y al ver que Naruto no llegaba, se puso de pie, dispuesta a irse. En eso, escuchó voces. Se asomó discretamente, sosteniéndose del barandal para no caerse, ya que el piso estaba resbaloso, cuando alcanzó a ver al rubio, acompañado por nada más y nada menos que Sakura Haruno.

Hinata parpadeó varias veces.

Vaya, eso no lo esperaba.

Trató de recomponerse un poco de la sorpresa. No sabía si bajar las escaleras a saludarlos o esperar a que Naruto subiera.

Después de todo, en algún momento iba a tener que entrar a su departamento, ¿verdad?

Se decidió por bajar y dar la cara, cuando escuchó que Sakura empezaba a llorar. Inmediatamente se quedó congelada, justo en el primer escalón.

Un sentimiento que creía olvidado comenzó a aparecer en su corazón y ella se quedó estupefacta. Justo en ese momento, viéndolos desde las escaleras, parecía como si hubiera retrocedido el tiempo unos cuántos años atrás.

Como si nada hubiera cambiado.

Entonces, se dio cuenta que realmente nada había cambiado, ¿por qué lo haría?

En ese instante todo se agitó dentro de ella. Se sintió de nuevo como la chica de doce años que debía conformarse con un vistazo del rubio a la distancia.

Cuando creía que ya no lo era.

¿Pero a quién mentía? Tan sólo unos meses atrás, antes de la guerra, aún suspiraba por Naruto y deseaba con todas sus fuerzas que le prestara atención.

Su luto sólo había hecho que pusiera pausa a los sentimientos que seguían ahí tan fuertes como siempre.

Era una tonta.

El corazón le latía tan fuerte que sentía que se le iba a salir del pecho. No tenía por qué ponerse así, lo sabía, pero no pudo evitarlo.

Solamente debía bajar esos escalones e irse por el lado contrario, así los evitaría y Naruto nunca se daría cuenta que estuvo ahí. Tal vez pensaría que lo olvidó. Después, Hinata le diría que su padre no la dejó salir.

Sí, sonaba entendible.

Pero no se movió. Bajó un escalón más y vio que Sakura se limpiaba con rapidez las lágrimas, mientras Naruto temblaba.

A leguas se notaba que estaban teniendo una conversación bastante seria.

Despacio, bajó los escalones y rápidamente se escondió en el rincón donde no daba la luz. Ahí no la iban a poder ver en caso de que decidieran subir al departamento, en cambio, ella sí los miraba y también escuchaba.

—Lo siento tanto —susurró Sakura, como pudo, porque tenía la voz quebrada.

Naruto la miraba con tristeza y resignación.

—Siempre ha sido así, Sakura-chan.

Desde su lugar, Hinata sintió cómo su corazón se aceleraba.

La pelirrosa negó; arrepentimiento y confusión en su mirada.

—Somos amigos, ¿no es así? —se le acercó—. Siempre hemos sido amigos.

—Sí —contestó, reprimiendo sus palabras, junto con su corazón.

Se quedaron en silencio, como si analizaran sus pensamientos. Hinata casi podía leer la situación, Naruto, a pesar de todo, aún sentía algo por su compañera de equipo.

Y lo entendía.

Y lo sabía.

Por supuesto.

Siempre había sido así. Desde que tenía memoria.

—No debí besarte —confesó finalmente Sakura. La culpa se paseaba en todo su rostro.

—No debí corresponderte —respondió él, menos culpable y más resignado.

El corazón de Hinata se detuvo.

También se rompió. En pedacitos tan pequeños que le sería difícil pegarlos en esta ocasión.

—Y-Yo quiero a Sasuke-kun, realmente lo hago —se justificó la chica—. Pero… él no está y tú… siempre me miras como si, como si esperaras algo de mí. Lo siento tanto, Naruto. Soy una mala persona, no debí jugar con tus sentimientos de esa manera. Ni antes, ni ahora.

"Ni antes, ni ahora".

Naruto y Hinata eran iguales en cuanto al amor.

Siempre esperando, ansiando, queriendo algo que no podían tener.

Por un momento, se sintió satisfecha. Se regocijó en saber que el chico que le gustaba experimentaba de cierta forma el dolor que con el que ella lidiaba desde que tenía memoria.

Y no pudo evitar sentir algo de resentimiento hacia Sakura. Por hacer sufrir al rubio.

Por aprovecharse.

—Fue un error, ¿está bien? Lo entiendo, no te preocupes, no llores, de veras —Naruto compuso una sonrisa, o trató.

Pero ambas chicas notaron que era falsa. Lo conocían bastante bien.

—No merezco tu amistad —dijo—. Siempre estás para mí y yo sólo te pago haciéndote sufrir —se limpió una lágrima rápidamente—. Desearía que todo fuera más fácil entre nosotros, desearía que nuestros sentimientos no se entremezclaran.

Hinata lo sabía. Tal vez por eso ver esa escena le parecía aún más dolorosa.

Aunque Sakura siempre rechazara a Naruto y mostrara cierta devoción ante Sasuke, era claro que sentía algo por él. Mucho más que una amistad de años.

¿Y por qué no lo haría? Todo el tiempo en que el Uchiha estuvo fuera, fue Naruto quien cuidó de ella. Era casi imposible que no desarrollara algún tipo de sentimiento.

Y podría tenerlo a su lado, si sólo lo dijera.

—Me gustas, Sakura-chan, desde hace mucho tiempo —dijo Naruto, su rostro estaba bastante apacible—. Pero jamás iría más allá, no podría hacerle eso a Sasuke.

Lo que había entre Sasuke y Naruto era algo que ninguna de las chicas entendía. Sabían que ponerlo sobre la mesa a debatir era un tema perdido.

No por algo él había luchado para recuperar a su amigo durante tanto tiempo.

Ambos se observaron durante unos segundos, tratando de descifrar los sentimientos del otro.

—¿Podemos olvidarlo? —murmuró Sakura, acercándose.

Naruto asintió.

—¿Qué debo olvidar? —preguntó, haciéndose el tonto.

Ella sonrió o lo intentó. Dejó caer su cabeza en su hombro, no era un abrazo, más bien un gesto de cansancio emocional.

—Si todo hubiera sido diferente, si… —susurró Sakura, pero entonces se separó y se forzó a recomponerse—. Seamos amigos muchos años más, ¿de acuerdo?

Hinata no pudo escuchar más. Se dio la vuelta y se pegó a la fría pared, tratando de sostenerse.

Quería llorar.

Pero no por ella.

Por Naruto.

Todo el resentimiento que llegó a sentir desapareció, siendo reemplazado por empatía y comprensión.

Realmente quería culpar a Sakura Haruno, motivos había de sobra. Pero ella no tenía ni idea lo que esos tres, es decir, el equipo siete, había pasado. Nadie estaba en los zapatos de la chica que vio cómo sus mejores amigos se alejaban cada vez más.

Hinata no era la única que vio la espalda de Naruto en algún momento. Sakura también lo hizo.

El saber que se habían besado y que no cambiaba nada, en vez de generarle celos, la hizo acongojarse.

Era mucho mejor no tener algo, a tenerlo en pedazos, o por ratos.

Se giró de nuevo y vio que la pelirrosa se despedía. Tenía los ojos rojos y lucía cansada. Naruto le sonrió y después de que se fue, se quedó ahí un rato, en silencio, viendo la espalda de su amiga desaparecer al final de la calle.

Ella podía salir de su escondite y reconfortarlo. Pero su propio corazón dolía. No sería diferente de Sakura si se paraba frente a él en ese momento, tratando de aparentar que nada pasaba y guiándose por el estúpido sentimiento de la preocupación.

No.

Hinata podría ser muy leal y devota, pero no una tonta.

No iba a reparar un corazón que ella no había roto. Ni recoger los pedazos de alguien que dejó que lo lastimaran.

Jamás.

Tenía sus propias heridas abiertas, como para tratar de curar las de alguien más.

Podrían decir que era egoísta, que era insensible. Pero quien estuviera en sus zapatos, atada a la misma persona por tantos años, viendo cómo cada vez que creía tener algo, se le escurría de las manos, la entendería.

Ya no tenía doce años.

Aunque a veces sintiera que sí.

Se dio la vuelta y caminó hacia su casa.

Con los dedos fríos, la falda humedecida por la nieve y determinada a avanzar.

Después de ese día, no volvió al departamento de Naruto.


¡Hola!

Este capítulo es complicado, pero… a mí me gustó mucho. Escribirlo fue satisfactorio, en realidad. No odio a Sakura, al contrario, me gusta el personaje, tiene muchas facetas y material de donde agarrar. Si bien hubo una época del manga en que no la entendía y jamás llegué a hacerlo, eso no le quita la importancia que tuvo en la vida de Naruto.

Siento que Hinata siempre lo supo, lo aceptó y llegó a entender (la escena donde hablan mientras comen ramen o cuando caminan juntas en la noche nevada en The Last muestra que son buenas amigas). No podría esperar menos de alguien como Hinata, que tiene un corazón tan noble.

Por otra parte, yo tengo un fuerte problema con la resolución de los sentimientos de Naruto hacia Sakura. Para la película, siento que eso ya está en el pasado. Por eso creo que durante el tiempo después de la guerra, si bien él aún no estaba enamorado de Hinata, sus sentimientos por Sakura maduraron y no quedó en más que un enamoramiento infantil (la viñeta sería como el inicio de esto).

Además, yo sí creo que Sakura sintió algo por él en algún punto de la historia, ¿quién no lo haría? Nadie podría culparla por eso.

Me gustó esta viñeta porque Hinata se da cuenta que ella no tiene porqué resolver o mediar en problemas ajenos. Aunque sean los de Naruto. Recuerden que este mini fic está centrado en ella y en cómo lidia con la muerte de Neji y lo que pudo haber pasado (emocionalmente hablando).

En fin, espero y les haya gustado.

Les deseo felices fiestas. Nos leemos pronto.

Lizy.

22.12.18