¡Hola! ¿Gente como están? Julián Serrano, si son Argentinas, tal vez lo conocen.
Se Que me tarde un poco mas esta vez, perdón, si alguna estaba esperando por el chapter, en verdad que me pongo a escribir, pero a veces la inspiración no viene simplemente con las ganas :/ pero bueno…
Este Capitulo no tenia pensado terminarlo así, en realidad era mas largo, pero como no quería dejarlas esperando mucho mas, decidí que mejor las ideas que necesitaba ampliar y pulir un poco mas, las pongo en el próximo, en vez de dejarles una lectura pobre y vaga.
Bueno nada más por ahora, espero que les guste C:
PDD: Eh creo que todos mis títulos van ser, en realidad siempre lo fueron, nombres de canciones que me inspiraron o que escuchaba mientras escribía.
Atte. ShinyNightmare
Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece. Todo es de la maravillosa J.K Rowling.
If I knew then
(…)But if I knew then
What I know now
I'd fall in love.
Ron se había preparado una hora antes para encontrarse con Hermione fuera de la Sala Común de Gryffindor, y es que así había sido desde que ella le advirtió de que si no se esforzaban en sus actividades como prefectos les quitarían las insignias, y Hermione lo odiaría por eso, y el pelirrojo no quería merecer otra razón por la cual la chica tuviera que odiarlo.
Así que una vez más, así como fue el viernes anterior, tuvo que soportar unos chillidos tan agudos de Lavender, que por momentos pensaba que se quedaría muda, pero luego de una discusión entre chillidos y susurros, donde la chica se oponía rotundamente a que él fuera quien acompañara a Hermione con las rondas, el pelirrojo termino de convencerla. O al menos eso se decía él mismo, para salir con la cabeza bien en alto como un hombre, y no tener que escuchar las risas de Seamus. Lo que realmente paso fue que ella termino enojada en un sofá dura como estatua, y con las cejas tan juntas que parecían una. Tomándolo como un "tiempo fuera" Ron se largó de la Sala Común antes de que ella se pusiera a chillar de nuevo por otra hora.
El pelirrojo trato de dar una vuelta por el castillo hasta la llegada de Hermione, pero las lluvias típicas de finales de febrero se lo impedían por lo que decidió esperarla, apoyado al lado del retrato de la dama gorda. Mas tarde cuando la vio salir a las once en punto por detrás de este, enseguida se irguió todo lo que pudo, para demostrar su buena actitud.
Hermione solo le dedico una mirada hosca, para luego caminar con la barbilla bien en alto frente a él. El pelirrojo enseguida se apuro en seguirla y ponerse a su lado.
En la primera ronda que retomaron como "equipo" el viernes pasado, no se habían hablado ni dos palabras, no era que Ron no hubiese querido, pero la frialdad y seriedad que rodeaba a Hermione como un aura aquella noche, le quitaron la valentía Gryffindor al pelirrojo. Sin embargo, el pelirrojo confiaba que cuatro días después del primero intento, sus esfuerzos tuvieran mejores resultados.
- ¿Y como has estado? – preguntó en un tono que claramente se podía entender con un claro deseo de reconciliación.
Y a Hermione, no se le paso por alto el tonito, de hecho no podía creer como le preguntaba una cosa así, es que ¿no se había dado cuenta de lo horrendo que lo estuvo pasando las ultimas semanas, de todas las veces que discutieron, y la hizo llorar, Es que en serio estaba tan ciego?
- ¡Vamos Hermione, habla conmigo!…Sabes que va a ser aburrido tener que caminar por todo el castillo durante dos horas sin hablarnos…- prosiguió Ron, que no se daba por vencido en su plan de reconciliación.
- Estoy bien…- mintió ella.
Ron sabía que no era cierto, pero tampoco había esperado una respuesta diferente con la pregunta entupida que le hizo. La miro de reojo, analizándola, pensando de qué manera podía entablar una conversación que no tuviera que ver con ellos, que no tuvieran que acabar gritándose o llorando, o con canarios encima.
Mientras la miraba suspiro sin quererlo, la extrañaba tanto que con solo mirarla su corazón latía desbocado en su pecho, como si quisiera salir disparado directo a Hermione, pero claro al pensar en eso, imaginaba a la castaña dándole un manotazo a su acelerado corazón para desviarlo de su camino.
Así que se tranquilizó así mismo, y siguió observándola de reojo mientras caminaban por los pasillos de Hogwarts.
Caminando uno al lado del otro, ambos pensaban que parecía que no hacían eso desde hace años, Ron estaba por comentar algo al respecto cuando su voz mental le advirtió.
Ni se te ocurra a abrir la boca, solo para decir "¿Parece años de nuestra ultima ronda juntos no crees?" ¡Porque es obvio que la razón por la que no las hacen juntos es por tu culpa!
El pelirrojo abrió y cerró la boca, como un pez. Volvió a mirarla de reojo asegurándose de que ella no se haya fijado en ese detalle vergonzoso, cuando vio lo que Hermione tenía colgado al cuello, sus ojos se entrecerraron mirando la parte baja de su delicado cuello fijamente. La castaña se dio cuenta de su descarado atrevimiento y se para en seco con los brazos en jarra y una cara de indignación.
Ron en vez de temer de que ella le lance unos cuantos canarios por su descaro, solo se rasco la nuca mientras trataba de que no se le escape una risa, aun así no pudo evitar sonreír de lado divertido.
- ¿Qué es eso?
- No te importa- le respondió ella desabotonando un par de botones para intentar así, esconder su collar dentro de la misma- Y te agradecería que dejes de mirarme como si estuvieras esperando a que te lance cuchillos.
- ¿Ahora sabes el hechizo para eso también?- Hermione puso los ojos en blanco, para luego retomar su camino.
- No hay de que avergonzarse Hermione, todos hemos recibido regalos de Luna…- Comento Ron, retomando la marcha también- …Solo que algunos decidimos darles mejor uso.
- No estoy avergonzada - se defendió la castaña- las uso por que Luna me las regalo y me gustan.
- Si claro, como si eso fuese posible, las usas para no quedar como una mala amiga, ¿Sino porque las usas en la noche? No es que te culpe claro, ¿Quien querría colgarse unas algas disecadas al cuello?
- Para tu información las uso por que Luna es mi amiga y no quiero que se sienta mal ¡además las use durante todo el día!
- ¿Y donde estuviste todo el día?- le pregunto con astucia Ron.
-En la bibliote…- Hermione no pudo terminar de responder, debido a lo gracioso que le había parecido el comentario a Ron.- ¿Qué?
- Tu mesa favorita en la biblioteca en es la esquina mas escondida del maldito lugar, nadie te ve ahí.- señalo el pelirrojo.
- Pero las usé- dijo ella sintiendo como el pelirrojo la iba acorralando con la evidencia.
-Pero nadie te vio- apuntó Ron.
-¿Y eso qué?
- El motivo de usar un regalo de Luna es no solo para protegerte de esas cosas inexistentes en las que ella cree, sino pasar vergüenza un rato por una buena causa…- le explico Ron.
- ¡El hecho de que las haya empezado a usar hoy, no significa que las dejare de usar mañana!- Hermione se arrepintió inmediatamente de decir aquello, se había sentenciado a usar las malditas cosas por unos días mas.
- ¿En serio? Entonces va a ser genial verte mañana en el desayuno usando tu lindo regalo- contesto el sonriente, del acto fallido de su amiga.
- Cállate Ronald- le exigió Hermione con fastidio.
- ¿Quieres saber que me regalo a mi? –pregunto el chico, para tratar de calmar las aguas.- ¿No? Bueno te lo diré de todas formas… unas zanahorias.
Hermione se limito a seguir caminando.
- Es graciosa la fascinación de esta chica por las plantas y verduras…- siguió Ron, con toda su simpatía posible para tratar de ablandar a su difícil compañera- …se suponía que debía usarlos como aros, en contra de los… como dijo que se llamaban… Ah si los Plimpis Tragones… o Dragones… la cuestión es que ella creyó que como era pelirrojo unas zanahorias combinarían conmigo, me lo dijo cuando volvimos de las vacaciones. Fue una lastima que yo le diera un mejor uso….
Hermione no pudo evitar mirarlo con el entrecejo fruncido.
- Se las di a mamá para que las cocine-explico satisfecho, logrando hacer que a su compañera se le escapara una risita.
- Por su puesto que lo hiciste.- dijo con tono burlón, recomponiéndose de su error.
¡Oh por Merlín Hermione! ¿Ya te ríes de sus chistes? ¿Y mas tarde qué? ¿Accederás a la poligamia?
La castaña bufo por las tonterías que a veces podía llegar a imaginar.
- Lo mejor de todo es que le dije a Luna que cocine su regalo- continuó contando Ron-, y a ella le pareció una idea excelente porque dice que comiéndolas tiene un mejor efecto, ya que te ayuda a la vista o algo, de esa manera puedes distinguir mejor a los Plimpis Tragones y evitarlos.
- ¡Lo peor de todo es que te sientes bien por haberla engañado! no te las comiste porque querías extraerle todo el beneficio, sino porque te parecía una estupidez.
- Tu hiciste lo mismo, te parece una estupidez y lo estas usando- si había algo de lo que Ron se tenía que deshacer, si quería reconciliarse con su amiga, era dejar el habito de discutir todo lo que ella decía.
- ¡Justamente lo estoy usando no lo tire a la basura!- dijo ella ofendida.
- Bueno yo tampoco lo tire a la basura precisamente- se defendió el pelirrojo, y percatándose que estaban discutiendo otra vez, intento enmendarlo de forma sutil- …de cualquier manera Luna estará feliz con los dos y eso es lo importante no?
- Si supongo- dijo Hermione. La pobre esta sufriendo una batalla interna, en los últimos días se había estado preguntando lo mismo una y otra vez, ¿debo renunciar a él, o seguir esperando?
Una parte de ella extrañaba tanto a Ron que quería perdonar todas las tonterías que este había hecho, y aceptar que, tal vez ser su amiga sea la mejor opción, mientras él esta de novio con otra era todo lo que podría llegar a obtener de él, una amistad. Pero por otro lado Hermione no quería perdonarlo, había llorado demasiado, y además su lado lógico le señalaba, muy justamente, que ella jamás podría convivir con la idea de que Ron este de novia con otra chica que no sea ella misma. Es decir estuvo huyendo de él por los últimos meses porque justamente odiaba verlo besarse con Lavender, ¿y quería volver a ser amiga de él cuando ellos aun estaban juntos?
Mejor era esperar a ver que pasaba, ella seguía teniendo esperanza de que ese noviazgo no durara por mucho más tiempo.
Al menos el parecía mas amigable con ella, si ignoramos la pequeña batalla de hace unos segundo atrás. Las cosas entre los dos parecían estar un poco mas en calma, como si sus cabezas estuvieran frías ya, y ahora analizaran su situación con más cuidado. Y la verdad era que los dos no veían la hora de que esa tormentosa etapa de sus vidas quedara atrás.
- ¿Te digo algo? – pregunto Ron después de un rato en silencio. Hermione lo miro aun un poco aturdida por sus sentimientos contradictorios, y su batalla mental.
- Creo que te quedan bien- Hermione lo cuestiono con sus grandes ojos chocolate- …me refiero a las Algas- contestó Ron al ver la confusión es sus ojos. El chico sonrío satisfecho cuando la hizo sonrojar.
Sigue queriéndome.
Pensó el pelirrojo. Ron no podía quitarle los ojos de encima, ¿Había sido así de hermosa siempre o en este tiempo que estuvo alejado su belleza había aumentado?
Tal vez pase mucho tiempo lejos de ella y me olvide de lo endemoniadamente linda que es.
O tal vez, el creía, pasar tiempo con otra chica le hizo abrir los ojos. Antes de Lavender, Hermione le parecía una chica muy linda de la cual el estaba enamorado, pero ahora que podía compararla con otra, ella era simplemente hermosa, y lo peor de todo es que ella no se daba cuenta,
En serio ¿Como es posible que se sonroje con cumplidos menores como ese?
-Y yo creo que estás muy gracioso esta noche.- respondió ella después de una turbulencia mental.
- Realmente lo creo, no muchos podrían usar esas cosas y verse bien...- dijo él juguetón, arriesgándose a ganarse un golpe.
- Todo es por mi actitud- dijo ella con un fingido orgullo, siguiéndole el juego. ¿Hermione estaba coqueteando con él?
Demonios, Hermione! tiene novia, y se supone que debías esperar a ver que pasaba. Pero la risa natural del pelirrojo, la hizo sentir realmente bien, una sensación calida y vieja como el tiempo. Siempre aparecía cuando ella era quien lo hacia reír, la castaña no era una de las personas mas divertidas y graciosas del mundo, por lo que hacer reír a Ron Weasley siempre la había hecho hinchar el pecho de orgullo.
Otro silencio incomodo se interpuso entre ellos, mientras ambos se sumergían en sus pensamientos y deseos mas anhelados. Hasta que ambos escucharon, unos fuertes pasos en el pasillo siguiente. Los dos prefectos asomaron las cabezas por la esquina para ver si podían distinguir de quien se trataba.
Un chico de cabello platinado, junto con otros dos alumnos de Slytherin, caminaban a pasos apurados mientras se susurraban unos a otros. Hermione miro hacia arriba con los ojos bien alertas, el pelirrojo le devolvió la mirada a la vez que la tomaba de un brazo para refugiarse en la pared.
-¿Deberíamos seguirlos?- pregunto Ron.
- No es nuestro asunto- Le dijo ella al instante.
- Harry nos matará si sabe que pudimos haber averiguado que es lo que se traen entre manos, y lo dejamos ir…si es que el no esta con el mapa del merodeador y nos esta viendo justo ahora- Hermione arrugo el entrecejo confundida- lo vigila todo el tiempo con el mapa, seguro nos esta viendo a nosotros también, y quiere que lo sigamos.
Al ver que Hermione ponía los ojos en blanco, y estaba por argumentar alguna cosa de responsabilidad. Ron se le adelanto
- Por otro lado si es nuestro asunto son estudiantes fuera de su Sala Común a una hora prohibida.
- Él también es prefecto- le recordó ella
- Pero los otros dos no- finalizó él, tirando del brazo de la chica una vez más para retomar el pasillo por el que se iban los tres Slytherins.
-¡Por que a ustedes dos siempre les gusta meterse en líos!- le refunfuño Hermione, en susurros.- ¡No tenemos la capa Ron! ¡Nos van a ver!
- Si te callas y caminas rápido no nos descubrirán- se empecino el chico mientras camina a pasos largos pero silenciosos, tirando con él a Hermione. La castaña bufo molesta, no tenia ganas de soportar al idiota de Malfoy y sus secuaces si llegaban a descubrirlos espiándolos.
Según ella había dos posibilidades, una la mas probable Malfoy simplemente miraría hacia atrás para asegurarse de no tener compañía, y los vería a los dos en el medio del pasillo con caras de "yo no fui". O la segunda posibilidad seria que, por dejar un pasillo entero de distancia entre ellos para no ser descubiertos por Malfoy, le perderían el rastro. De hecho ella estaba segurísima de que los descubrirían, sin capa para hacerse invisible, y sin poción _ no había posibilidades de que pasaran desapercibidos por los pasillos bien largos y desiertos del castillo.
-Se están dirigiendo a las escaleras- Ron, contrario de su compañera, parecía entusiasmado de poder encontrar a Malfoy con las manos en la masa.
- No hay manera de que no nos vean Ronald, mas aun en las escaleras...- el pelirrojo había parado de repente frente a una estatua, para mirarla y colocarse un dedo índice en sus labios, señal de que debía callarse.
- No subiremos con ellos Hermione, esperamos abajo y nos fijamos hasta que piso van, luego los seguimos- susurro él en plan de espía.
- ¡¿Por qué tu puedes hablar y yo no?! – le acuso ella ofendida de ser callada tantas veces. Pero Ron ya estaba retomando la marcha de nuevo sin prestarle atención, no habían dado ni cinco pasos cuando al final del pasillo por donde habían desaparecido los Slytherins se volvieron a escuchar pasos.
- ¡Demonios están volviendo! ¡Están volviendo!- se alarmo Ron retrocediendo y pisándoles los pies a Hermione.
- ¡Ron esos eran mis pies!- El pelirrojo la empujaba con su cuerpo mientras caminaba para atrás.
Hermione fue entonces quien tomo las riendas de la situación y tomó el brazo del chico, para empujarlo detrás de la estatua que habían dejado medio metro atrás.
Ambos escondidos en el reducido espacio que había detrás de la estatua de Merlín, esperaban a que Malfoy pasara sin prestarle mucha atención al monumento del legendario mago.
-¿Por qué regresaron?-pregunto el chico en un susurro frente a Hermione.
- ¡Y yo que sé!- respondió ella un poco sofocada por la cercanía del pelirrojo, todo lo que Hermione tenia enfrente era el inicio de un cuello blanco con unas solitarias pecas.
-¿Que fue eso?- la voz de Malfoy, les indicaba a los chicos que se acercaba, al parecer el rubio tenia un oído agudo. Ron abrió de par en par sus ojos azules. Hermione no podía entender como podía pasar de estar entusiasmado y valiente para luego entrar en pánico.
- ¿No lo escucharon?- Malfoy preguntó- Zabinni fíjate detrás de la estatua.
A continuación Ron y Hermione escucharon unos pesados pasos aproximándose a ellos, Ron la miró como si estuviese esperando algo de ella. Fue entonces, el turno de Hermione en entrar en pánico, su cerebro comenzó a trabajar a toda velocidad, enseguida un hechizo confundus paso por su cabeza, pero inmediatamente también las contradicciones que este suponía si lo usaba, entonces su mente le llevó un recuerdo lejano donde ella y Ron habían encontrado a una parejita de enamorados besándose detrás de una armadura vieja, miro a Ron con miedo y furia a la vez. Los pasos de Zabinni retumbaban en sus oídos, miro el cuello de Ron y luego a los ojos del chico de nuevo, apretó los labios enojada.
- ¡Agh te odio!- fue lo ultimo que le dijo a su pelirrojo amigo, antes de estampar la palma de su mano derecha sobre los labios del chico y besar sus propios dedos. Ron como acto reflejo, o tal vez porque su cuerpo se entusiasmo de antemano, puso sus brazos alrededor de la cintura de ella.
- Weasley -siseo el moreno.
Ron y Hermione se hicieron los sorprendidos, cuando el amigo de Malfoy, los descubrió en su escondite, el rubor en las mejillas de Hermione al menos hacia su falso besuqueo un poco más creíble.
- ¡Vaya, vaya la comadreja y el ratón de biblioteca!- se burlo Malfoy – ¿Juegas a dos puntas comadreja? Me sorprende que puedas atender a dos chicas, aunque claro si es que a Granger se la puede considerar como una.- dijo con cara de asco mirando a la castaña.
Ron enfadado dejo el escondite atrás poniéndose frente a Hermione.
-¿Qué haces tu aquí Malfoy?, A esta horas con dos chicos, es que ¿La estatua de Merlín era su nidito de amor? Es por eso que están enojados ¿Se lo hemos usurpado a caso?
"¡¿Se lo hemos usurpado acaso?!" ¿Como es que puede fingir tan bien? ¿Y desde cuando se siente genial fingir un besuqueo? … Debes seguir enojada con Ron, debes seguir enojada con Ron…
- ¿Como te atreves maldito fracasado? – Goyle había sacado su varita, mientras Ron hacia lo mismo con su brazo derecho, aunque Hermione con un poco de temor a lo que podría pasar, puso una mano en señal de advertencia sobre este.
- Sabes que no puedes estar aquí a estas horas Malfoy mucho menos con compañía- dijo Hermione tratando de calmar las cosas, los tres Slytherins dirigieron sus miradas a la chica.
- Mira quien habla, McGonagall sabe de tus encuentritos Granger- Malfoy escupió las palabras, como si estuviese asqueado de tener que hablar con la chica.
Mientras tanto, Zabinni miraba a Hermione de arriba abajo como si recién la vieran por primera vez, y Ron noto como sus ojos se detenían por unos segundos en el escote ligeramente abierto de la chica.
-¡Hey!- le gruño Ron
- Tranquilo Weasley jamás pondría mis manos en tu sangre sucia- dijo el chico con una sonrisita de suficiencia, mientras se cruzaba de brazos.
- Oh eso te lo aseguro imbecil- le siseo el pelirrojo mientras apretaba con fuerza la varita en sus manos e intentaba dar un paso amenazante hacia el moreno. Hermione apretó su agarre y tiro de su brazo.
- ¡Te tienen atado Weasley! Es gracioso tu intento de parecer un hombre…- se burlo Malfoy.
- Podría decir lo mismo de ti Malfoy, aun recuerdo como saliste disparado cuando te abofetee en tercero ¿Recuerdas?- Hermione jamás había tenido la oportunidad para restregárselo en la cara, pero se sentía realmente bien defender a Ron de Malfoy como el pelirrojo tantas veces había hecho.
A Ron se le iluminaron los ojos para luego reírse del comentario de su amiga, una clase de orgullo calido creció en su estomago al ver como el rostro pálido del Slytherin tomo color en las mejillas por la vergüenza.
- Mejor cuida lo que dice tu noviecita Comadreja, por que la próxima se la cobrare- dijo el Slytherin, para luego dar media vuelta e irse seguido de sus amigos.
- ¡Solo inténtalo Malfoy!- le gritó Ron mientras este ya estaba cruzando por la esquina.
- Ron ya basta…- le dijo Hermione, soltando el brazo del chico.
Ron volteo a verla, sus mejillas estaban levemente sonrojadas, aunque no supo adivinar si se trataba por las miradas de Zabinni o el pequeño intercambio de palabras que sostuvo con Malfoy. Lo habría descubierto con solo una mirada a sus ojos chocolates, pero Hermione parecía realmente interesada en contar las baldosas del piso, Ron entonces se fijo en el escote que casi había causado un duelo, de inmediato su imaginación lo envió a un escenario donde Hermione ocupaba el lugar de Lavender meses atrás, y ella bailaba y se quitaba la camisa sola para él. Pensar que otros chicos, además de él, pensaran en ella de esa forma lo enfurecían, el recuerdo fresco de la mirada deseosa de Zabinni apareció en su mente, y sus dedos le cosquillaron para hacer dos cosas, la primera golpear al Slytherin y la segunda abrochar cada botón de la camisa de su amiga, para que nadie mas la vea con deseo.
- Bueno espero que estés satisfecho, Ronald. No conseguimos nada con seguirlos- hablo la castaña, mirándolo finalmente.
Fue entonces que el pelirrojo se dio cuenta que el momento de tregua para cuidarse uno al otro, había acabado, y Hermione volvía a comportarse de manera defensiva con él.
Estaba a punto de decir algo cuando ambos escucharon unos pasos seguidos de un fuerte sollozo provenientes del pasillo por el cual se había ido Malfoy minutos antes; los dos se miraron, y se fueron con un paso apurado para ver de quien se trataba.
Una niña de segundo año, estaba llorando en el suelo, recogiendo unos libros que al parecer se le habían caído. Ron se acerco a ella con unos pasos largos, ofreciéndole ayuda con los libros.
- No… esta bien- susurro luego de un sollozo la niña.
- Está bien no me molesta- dijo Ron, sosteniendo los pesados libros con su brazo derecho, mientras Hermione ayudaba a la niña a levantarse.
- ¿Que haces aquí, a esta hora?- pregunto Hermione con esa voz maternal que siempre usaba con los mas chicos.
- El profesor Slughorn cree que mis pociones apestan, así que me dio material extra para ayudarme. Venía de un castigo con él, cuando unos chicos de Slytherin me chocaron- contesto ella un poco fastidiada.
-Bueno esos chicos son unos idiotas, no te preocupes. Tampoco te preocupes por Pociones lo máximo que te perderás es ser parte del Club de las Eminencias- comento Ron, divertido.
- ¡Ron!- Hermione no parecía contenta con su comentario. Seguramente creía que eso afectaría a la niña en algún nivel emocional, y el pelirrojo era demasiado insensible para darse cuenta.
- ¿Qué? Es cierto el viejo es discriminador.- argumento el pelirrojo.
- ¡Claro que no! El solo alienta a un mejor desempeño…
- Dividiendo a las personas, eso es absurdo- señaló el chico.
- No voy a discutir contigo esto de nuevo…-finalizó la castaña.
- ¿Quieres que te acompañemos a tu Sala común?- pregunto Hermione sonriendo y transformando radicalmente su tono de voz. La niña de Hufflepuff tenía los ojos bien abiertos sorprendida del cambio de humor de la chica.
- Esta bien conozco el camino…- dijo apurada por alejase de ese par corriendo, pero la niña no conocía el camino, porque se fue por el pasillo equivocado, Ron se rió de la pobrecita, y Hermione le pegó en el hombro, para luego buscar a la niña.
- ¿Mejor te acompañamos si? En serio no nos molesta- le dijo la castaña sonriente y dulce, mientras ambas regresaban por donde se habían ido.
- De acuerdo.- dijo la chica de Hufflepuff sin salida.
-Te olvidabas de estos, - dijo el pelirrojo elevando los cuatro libros por el aire, la niña hizo ademán de quitárselos de las manos para llevarlos ella misma, pero el pelirrojo no acepto- esta bien yo los llevo tus brazos no parecen muy fuertes como para soportar el peso, además tengo practica en llevar los libros pesados de las sabelotodo- dijo divertido, guiñándole un ojo a la niña, quien se puso roja. Como Ron no esperaba eso, se puso incomodo, entonces miró a Hermione para que lo saque del aprieto. Pero esta no parecía muy feliz tampoco.
- ¡Tú nunca llevas mis libros!- le acuso ella mientras caminaban, mas abajo la niña que iba en medio de los dos, puso los ojos en blanco.
- Claro que sí.
- ¡No es cierto Ronald, nombra tres veces que hayas llevado los libros por mi!
- No voy a ponerme a pensar en eso ahora… - pero si lo estaba pensando, y no lograba recordar ni una sola vez. ¡Maldición!
La biblioteca estaba, aquella tarde lluviosa bastante concurrida, Hermione supuso que como muchos tenían problemas con la aparición, y como a la mañana siguiente seria la cuarta clase algunos habían acudido, como ella, por un poco de ayuda extra. La castaña se alegró de que su mesa estuviera libre, así que se adueño de ella completamente poniendo su mochila sobre una de las sillas, para luego perderse por los pasillos buscando el área de Aparición. Cuando finalmente llegó al sector izquierdo de la Biblioteca junto a las ventanas, que mostraban un paisaje muy deprimente, se sorprendió bastante que de todos los libros que había, ninguno había sido tomado.
Descartó entonces su esperanzadora y gentil teoría que tanta gente estaba buscando informarse, y rearmo una nueva basada en la irresponsabilidad de que todos eso chicos sólo estaban allí, tratando de salvarse los pellejos con trabajos atrasados, a pesar de no ser época de exámenes.
Tampoco era como si estuvieran poniendo mucho empeño en salvarse a ellos mismos, ya que había bastante cuchicheo en todas las mesas, Hermione bufo para sus adentros para poner atención a los libros que se alzaban frente a ella. Busco con la mirada alguno que particularmente la ayudara, ya que estaba un poco molesta consigo misma por haber tenido tres clases y no haber logrado un buen desempeño. Así que necesitaba un ejemplar que la ayudara a poner en práctica las tres D.
Destino, decisión, y desenvoltura. Destino, decisión, y desenvoltura…
Había encontrado un par de libros que la ayudarían seguramente, pero al leer las introducciones no había quedado muy segura, ya que ambos desarrollaban más la historia de la aparición que la práctica para desaparecer. Ella no necesitaba la historia, aunque aún así se llevaría los libros. Solo para estar más informada. Luego de unos diez minutos viendo en cada estantería, encontró uno titulado Consejos, precauciones y ventajas de la aparición, no llegaba a ver quién era el autor pero suponía que no uno muy conocido por el simple título, y a la castaña no le gustaban los autores desconocidos ya que no se fiaba de ellos, iba a ignorar el libro pero su curiosidad era mas fuerte.
Tal vez diga algo útil.
El único problema era que el libro estaba fuera de su alcance, unos quince centímetros mas arriba de lo que su brazo extendido podía alcanzar, busco con la mirada alguna escalera desocupada pero todas estaban en el ala derecha de la biblioteca, se enojo con los irresponsables que no entregaban a tiempo sus tareas de Pociones, y Transformaciones. Estaba a punto de sacar su varita y hacer levitar el libro, cuando Ronald Weasley apareció en el mismo pasillo, y se dirigió a ella con tanta seguridad que Hermione supo que no era casualidad el encuentro.
Sus nervios, y sus murallas de hielo se construyeron con rapidez, aunque ella sintió su poca preparación ya que quedaron un poco tambaleantes, un soplido de Ron, y quedarían destruidas, sobretodo después de su última guardia con él en la que había perdido el sentido común en varios momentos.
De repente recordó el falso besuqueo, y lo bien que se había sentido, a pesar de que solo había besado el dorso de su propia mano.
¿Qué es lo que quiere ahora?
Ron estaba acercándose a ella a un metro caminando cual modelo de pasarela, cuando este hizo aparecer una sonrisa de lado en su rostro, la castaña sintió como sus murallas temblaban y crujían, estaba tratando de contenerlas, cuando el pelirrojo se detuvo a medio metro de ella.
- Hola- saludo el chico- vi que tenías problemas para alcanzar los libros, ¿necesitas ayuda?
- No. Estoy bien.- le aseguro ella, pero Ron se había quedado sordo aparentemente, porque parecía que últimamente nunca escuchaba las indirectas maliciosas que la castaña le dirigía.
- ¿Cuál quieres?... ¿Este?- preguntó el pelirrojo, a la vez que su largo y fuerte brazo derecho alcanzaba el libro del autor sin prestigio, sin ningún esfuerzo- Toma.
Hermione aceptó el ejemplar a regañadientes.
Estúpido genes masculinos que le permiten ser alto y fuerte.
- No era necesario que me ayudaras, podría haberlo alcanzado sola.
- No fue ninguna molestia- contestó Ron una vez mas sin sentirse herido del tono filoso de Hermione. – Además necesitaba alguna excusa para despegar los ojos de los libros de Pociones…
Hermione puso los ojos en blanco, por alguna razón no le sorprendía que Ron se encontrara en el grupo de irresponsables, que hacían todo a último momento y se llevaban las escaleras cuando no la necesitaban, al contrario de gente como ella, que no tenía piernas extra-large.
- También vine porque necesitaba hablar contigo- Ron ahora parecía un poco tímido, y eso hizo que una especie de ternura llenara a Hermione por dentro, pero trato de controlarse.
La castaña tomando los otros dos libros que había dejado a un lado de las estanterías, se dirigió hacia su mesa en la esquina más iluminada y tranquila de la biblioteca. Escapando, prácticamente, del pelirrojo. Pero claro este no se daba por vencido.
- Se que todavía sigues enojada y no quieres saber nada conmigo- el pelirrojo pensó en sentarse con ella en la mesa pero se limito a quedarse de pie- …pero tengo algo para ti desde hace meses, y me esta volviendo loco…literalmente- dijo Ron, rascándose la nuca.
Hermione que se encontraba sentada en su mesa leyendo sin prestarle mucha atención, lo miró con el ceño fruncido. No sabia que podía tener él de ella, no recordaba haberle prestado absolutamente nada, y de ser así lo recordaría y se lo hubiese reclamado hace meses.
Así que cuando Ron sacó del bolsillo del pantalón una cajita azul, para ponerla sobre el libro que ella había estado leyendo, creyó que era un regalo, de hecho estaba segura pero se limito a decir:
- Esto no es mío- por dentro Hermione sentía como los agitados latidos de su corazón, mandaban una especie de vibra a todo su cuerpo, haciendo que pedazos de su muralla helada cayeran al vacío.
Ron puso los ojos en blanco, para luego suspirar con cansancio.
- Es tu regalo de Navidad…-explicó él, casi en un susurro mirando hacia los costados asegurándose de que nadie estuviese espiándolos. Al pelirrojo le había costado mucho armarse de valor para entregarle el regalo a Hermione, y le tomo mucho mas valor decidir que se lo daría el mismo, cara a cara. Ciertamente Ron no creía que ella fuera a aceptarlo así como así pero confiaba en que la curiosidad que siempre tenia la chica la ayudara a aceptar el obsequio, y también ayudara a ganarse su perdón o al menos reunir unos cuantos puntos a su favor.
Hermione, por otro lado, se encontraba totalmente sorprendida, no sabía como tomarse aquello, todo su interior estaba experimentando distintas emociones, como si fuegos artificiales de todos los colores estuvieran estallando en su interior. ¿Qué era lo que estaba haciendo Ron? ¿Debía abrir el atrasado regalo ahora? ¿Cómo debía tomárselo, como una muestra de cariño, como una suplica de perdón? ¿Ron suponía que con un simple regalo arreglaría las cosas? ¿Debía sentirse halagada, enternecida por el gesto de él? ¿O debía sentirse furiosa y ofendida por que el pelirrojo creía que ella era tan superficial y materialista que prefería un regalo a una sincera disculpa? De cualquier forma Hermione sentía curiosidad por saber que era lo que guardaba la cajita azul…estaba por tocar el terciopelo de esta con las yemas de los dedos cuando Ron sobresaltado exclamó:
-¡No lo habrás ahora! – Advirtió Ron, sus manos sobre las muñecas de Hermione, la sobresaltaron un poco mas de lo que ya estaba- …es que, Ehm no necesitas hacer nada con el…simplemente conservarlo…cuando me hayas perdonado podrás abrirlo, no quiero que veas lo que es… y me lo tires por la cabeza- comentó un poco avergonzado.
No te asustes, no es un anillo de compromiso… no seas entupida. Pensó ella.
-¿Por qué? ¿Qué hay dentro? -Dijo ella con un poco de violencia en la voz, y a punto de tomar la cajita con la curiosidad reflejándose en sus ojos.
-Prométeme que no lo abrirás- dijo el pelirrojo al tiempo que lo agarraba antes que Hermione, la chica parecía muy curiosa, y Ron no quería que vea el colgante con él ahí.
Hermione miro a Ron y después al regalo que tan celosamente mezquinaba, a pesar de que era suyo, como el pelirrojo bien había dicho.
-Muy bien…- dijo ella automáticamente, como un niño que promete tender la cama a cambio de un dulce. En realidad Hermione sólo quería saber que era lo que había adentro, rompería su promesa en cuanto él se marchara.
-Entonces… lo harás- dijo Ron como si estuviese dejando en claro algo para los dos- volveremos a ser… ¿Amigos?
-Yo no dije eso- la castaña ni miraba a su compañero, solo tenía ojos para su nueva y pequeña curiosidad que el pelirrojo aún sostenía en sus manos- ¿Me dirás que hay adentro?
-No, y no lo abras antes de tiempo...
-¡Que estupidez Ronald cuando me lo des, no sabrás si lo abrí o no! Además yo decidiré cuando es el momento adecuado… ¡Tu mismo lo dijiste!- ella comenzaba a enfadarse, y su muralla de hielo volvía regeneras los pedazos que se habían caído anteriormente.
-Si lo sabre…
-¿Cómo?...Aguarda – Hermione de repente recordó lo que había estado tratando de ignorar los últimos días-…esto es un chantaje para que mañana te de un regalo, no porque sea tu cumpleaños vas conseguir que…
-No…simplemente no puedo seguir teniéndolo conmigo- Dijo pensado en lo mucho que le dolía tener los perfumes de Hermione con él todo el tiempo. Algunos pensarían que era todo un alivio tener un poquito de ella cuando estaban peleados, que servia para no extrañarla, pero para Ron eran como un recuerdo de lo que había perdido y de que ya no la tenia cerca.
-¿Por qué no?…¡Ósea que te deshaces de mi regalo porque te fastidia! ¡Valla motivo para entregarlo! Deberías haberlo puesto en una tarjeta… que diga algo así como "tu regalo es tan molesto como tú, mejor te quedas con el" –gritó ella apretando los dientes, en un tonó de voz bajito para respetar la biblioteca.
-No seas ridícula, no me refiero a eso...
-¿Ron? –Parvati Patil, estaba parada detrás de Ron un poco incomoda- Ehm Lavender pregunta que si ya encontraste el libro...-dijo nerviosa.
-En un minuto voy…- Ron no parecía nervioso de que probablemente mas tarde Parvati seguramente le iría con el chisme a Lavender de que había encontrado a Ron con Hermione. De hecho la chica parecía dispuesta a esperar a Ron. Fiel, seguramente, a las peticiones de su mejor amiga, ya que no se había movido de su sitio.
Dándole la espalda a la morena, Ron se dirigió a Hermione, la chica noto el cambio en el rostro del pelirrojo quién parecía un poco fastidiado.
-No lo abras – le dijo en susurros poniendo la cajita azul sobre el libro de nuevo- …si no quieres volver a saber de mí. – Agachándose para que sus ojos quedaran a la altura de los de ella le dijo - Y si hay una tarjeta.
Irguiéndose a su altura natural, se dio media vuelta para marcharse. Hermione se quedo mirando su ancha espalda unos segundos para luego mirar de nuevo la cajita azul con desafío, cuando escucho de nuevo al pelirrojo alzo sus inteligentes ojos chocolate para mirar los traviesos azules de Ron.
- Por cierto bonito collar Granger…- le dijo sonriente, haciendo que muchos de los que lo habían escuchado giraran a fijarse en su collar de Algas- Nos vemos esta noche.
Ron se encontraba en su cama, sin poder dormir. Hace unas dos horas había regresado de la guardia con Hermione, y el comportamiento de su amiga lo había dejado totalmente confundido. El pelirrojo había tratado de entablar una conversación pero la chica solo había respondido con monosílabos, y cuando Ron le preguntaba si le pasaba algo ella solo le respondía "no tengo ganas de hablar hoy".
Así que con temor a causar una discusión grave, y sabiendo que su relación estaba casi en las ruinas, él simplemente se callo la boca.
El pelirrojo no podía conciliar el sueño pensando en el comportamiento Hermione, si él había tenido algo que ver…
Por supuesto que tuve algo que ver, siempre le hago algo, incluso cuando no hago nada
Ron inmediatamente que Hermione dio a conocer sus pocas ganas de conversar, lo vinculo con el obsequio que él le había dado esa misma tarde. Antes del encuentro con ella, había estado ansioso por conocer su reacción ante la entrega de dicho obsequio. Pero cuando ella se presento frente al retrato de la Dama Gorda, él realmente no pudo descifrar nada; por momentos creía que ella lo habría abierto, pero el se daría cuenta porque podría verlo en su cuello, eso si no lo hubiese tirado a la basura. Tal vez estaba enojada u ofendida por el regalo que le había dado, tal vez no lo consideraba apropiado, darle un regalo del tipo romántico cuando se suponía que el tenia una novia ya. O tal vez ella no lo abrió en absoluto y todo lo que estaba suponiendo era una estupidez, y ella en serio no quería hablar.
A veces Ron no creía como había terminado así de rendido por una sola chica. Aunque si lo pensaba bien tenia sentido, acabar con la única chica que lo conocía realmente, naturalmente y ella lo aceptaba así.
Ron jamás había sido mas transparente y seguro que cuando estaba con Hermione, con ella a su lado se sentía tranquilo, capaz de todo.
Si hubiera sabido antes, que su amor por Hermione, iba mas allá que unos tontos besos con Krum… si hubiera sabido antes lo mucho que podía llegar a arruinar y perder por una tonta e infantil venganza… si hubiera sabido antes lo que sabia ahora, que la amaba, que estaba enamorado de su mejor amiga. Si hubiera sabido antes que ella se iba a alejar de él, y que iba a doler tanto; de lo tonto que podía llegar a ser, de lo mucho que la extrañaría.
Pero ahora lo sé fui un idiota, te lastime, y aun no te merezco, pero te quiero conmigo de nuevo.
Mañana era su cumpleaños, y en lo más profundo tenia esperanzas de que Hermione le regalara algo, pero con su conversación en la biblioteca ella le había dejado en claro que no lo haría de ninguna manera. Así que Ron no estaba muy entusiasmado por los regalos, sobretodo cuando aun seguía de novio con una chica que tenia serios problemas con las cosas brillantes y cursis.
Supuestamente Lavender, y gracias a Ron que le había dado a entender que ella no necesitaba regalarle nada pues con el último obsequio que ella le había dado había sido más que suficiente y él, por supuesto, no quería que ella se pusiera en gastos, ella dijo que su regalo iba a ser uno mucho más especial.
Y con Especial, Ron no podía imaginar más que otro entupido collar, o peor tal vez se le ocurría regalarle una pulsera con las palabras Won-Won. ¿Cómo podría salir de una cosa así? ¿Cómo iba a esconderlo? ¿Qué excusa podría inventar esta vez para no usar semejante cosa?
Con el collar de amor mío, le había asegurado de que lo tenía en La Madriguera bien seguro para que nadie en Hogwarts se lo robe, claro que a Lavender le quedaron un par de dudas, pero Ron hizo lo posible para que ella no volviera a preguntar del tema con unos cuantos besos.
No tenia mucha ganas de festejar sus nuevos diecisiete años, a decir verdad, si Hermione no iba a festejar con el. No tenia planeado que ellos seguirían peleados aún para esa fecha, se suponía que debía tratar de terminar con Lavender mucho antes, ¿Qué tan difícil podía ser?
Pero si era difícil, era muy difícil porque tal vez él no la quería, pero ella si a él. Es difícil decirle a una persona, "no te quiero, y no quiero estar contigo". Cuando tu mismo alentaste su amor, para luego destruirlo. No es justo, es cruel. Y Ron ya había sido bastante cruel con ella, no tenía el valor suficiente para lastimarla incluso más.
¿Pero que había de Hermione? Ella también estaba sufriendo, desde hace meses. Y Ron la amaba, entonces ¿Tenía que cuidar mas los sentimientos de Lavender, que los de Hermione? ¿Por qué? ¿Cómo arreglaba las cosas? No importa lo que haga alguien saldría lastimado.
Hermione estaba paseando por los jardines del colegio, el frío matinal en su rostro no lograba alejar su mal humor, y es que estaba así desde el día anterior cuando Ron la encontró en la biblioteca intentando, una vez mas, recuperar la amistad que ambos perdieron. Y Hermione no estaba muy segura si quería volver a ser su amiga, si podría volver a ser su amiga, y el hecho de que él siga insistiendo con regalos, o sonrisitas, le ponía los nervios a mil. Según Hermione era una especie de extorsión, y ella necesitaba analizar las cosas antes de tomar una decisión, pero con el pelirrojo insistiéndole de los cuatro costados era difícil mantenerse en una posición neutral con ella misma.
Y respecto al regalo, ¿que era lo que debía hacer?, otro motivo para estar de mal humor. Su curiosidad, y su amor por Ron le gritaban que lo abriera de una vez, y se fijara que había dentro. Pero eso, según e pelirrojo, significaría que lo había perdonado, y ella no sabia si perdonarlo.
Por otro lado la castaña podría abrirlo, satisfacer su deseo de curiosidad y no perdonarlo. Aunque él lo sabría, o eso había dicho, y Hermione no podía poner en duda eso, al fin y al cabo estaban en el mundo mágico, y seguro lo que había en la cajita azul era algo con magia, por lo que era posible que Ron se enterara de su trampa.
¿Y a él que le importa? es mí regalo, él me lo dio a mí, puedo hacer lo que quiera.
¿Y por qué se lo dio un día antes de su cumpleaños? ¿Eso tenia un significado especial también? Hermione no sabia, y tampoco sabia si debía saludarlo por su cumpleaños, ellos habían vuelto a hablarse al menos para pelear, pero se hablaban, y pensándolo bien pelear era su idioma personal, ¿Eso era bueno? Entonces ¿Debía saludarlo por su cumpleaños?
Aunque quisiera sería difícil, con Lavender a su alrededor todo el tiempo. Me pregunto ¿Qué le regalará?... ¿Qué le habrá regalado para navidad? ¿Y él….?
Tal vez le dio una cajita azul, igual que a mí
Evitar a la feliz pareja, había sida la razón por la cual ella se había levantado tan temprano, no le hubiese gustado tener que presenciar un besuqueo "especial de cumpleaños", eso seguro. Así que decidió saltarse el mal rato, hasta que empezaran las clases de aparición.
- ¿Señorita Granger?- La profesora McGonagall se encontraba a sus espaldas, y su rostro lleno de preocupación, hizo que Hermione reaccionara de la misma manera.
Harry
-Será mejor que me acompañe…- La subdirectora se retorcía las manos, como si quisiera estirar cada arruga de su piel.
- ¿Qué sucedió?- El temor de la castaña se refleja en su voz temblorosa, y en sus pasos apurados y por consecuencia torpes.
- El Sr. Weasley se encuentra en la enfermería…-Hermione se quedó en blanco en cuanto la Profesora dijo el nombre de su pelirrojo, detuvo sus pasos. La voz de la profesora McGonagall, quien seguía hablando, le llegaba como si ella tuviese la cabeza debajo del agua.
De repente se sintió mareada, y un vértigo horrible se concentro en su estomago.
Ron, no no puede ser…siempre es Harry
- ….el señor Potter lo llevó a la enfermería después de eso, y ahí se encuentran ambos…estoy segura que Potter podrá explicarle todo mucho mejor...
- ¿Ron...? ¿Cómo?…no entiendo… - Reaccionó ella, la anciana notó la desesperación en Hermione, y dijo lo único que podría calmarla un poco.
- El estará bien- le dijo sonriendo, y dándole unas palmaditas en el hombro. Pero la castaña no tuvo oportunidad de agradecerle el gesto, ya que la urgencia se apoderaba de cada nervio de su cuerpo.
A paso rápido, casi corriendo Hermione dejó atrás a la Profesora McGonagall para llegar hasta la enfermería, o más bien para llegar a Ron. Parecía como si los pasillos fueran mas largos de lo habitual, ¿Cuál era el propósito de hacerlos tan largos? ¿Por qué habrían construido la enfermería lejos de los jardines? Hermione conoció entonces la sensación esa que mostraban en las películas, cuando se corre por un pasillo desesperado por alcanzar la salida pero esta, cada vez está más y más lejos de su alcance. Comenzó a correr temiendo que nunca llegaría entonces, las lágrimas se acumulaban en sus ojos mientras trataba de no chocar a los pocos alumnos que estaban despiertos pero caminaban dormidos hacia el Gran Salón.
Cuando llegó al pasillo de la enfermería visualizó a Harry y Ginny sentados contra las grandes puertas de roble, la desesperación y el temor se hizo mas profundo en su pecho al ver a ambos tan preocupados.
¿Qué sucede? ¿Por qué no están con Ron?
-¡Harry!- Hermione casi ni le había dado tiempo al chico de levantarse cuando lo abrazó con fuerza- ¿Qué sucedió? ¿Por qué no están con él?
- Madame Pomfrey, no nos permite entrar hasta las ocho en punto…- explico el chico, paleando la espalda de su castaña amiga.
- ¡Qué estupidez!, ¡¿No nos permiten verlo, porque no es el horario indicado?!- se indignó ella, y miro las puertas de Roble con fuego en los ojos.
- Son las reglas…- le recordó Harry, como si eso la ayudará a aceptar su situación- tranquila, Ron se pondrá bien- solo eso consiguió llamar su atención, y el muchacho pudo ver como los ojos marrones de su amiga pedían explicaciones- Estaba abriendo sus regalos de cumpleaños, estábamos bajando para seguir a Mal…para bajar a desayunar, cuando me confesó que estaba enamorado perdidamente de Romilda Vane- Hermione frunció el entrecejo con violencia-… resultó que había comido los bombones que me habían regalado a mí, que tenían de relleno Poción para el Amor, ¿Recuerdas tu me advertiste de esos?...él había creído que era un regalo suyo…seguro de Lavender...y que se habían caído de su cama. Lo lleve con el profesor Slughorn para que le de un antídoto, así lo hizo y para festejar la lucidez de Ron nos sirvió hidromiel, que estaba envenenado, Ron fue el primero en probarlo…
Envenenado…
Envenenado…
Envenenado…
Las palabras se repetían en la cabeza de Hermione como un eco. Sin duda no era como había esperado pasar el cumpleaños de Ron, ella había estado planeando escapar de él, del festejo, del besuqueo que seguro se iba a dar con su novia, y el ahora estaba envenenado, en la enfermería, y ella sin poder verlo.
Las lágrimas cayeron por sus mejillas para chocar con un sonido sordo contra el piso. Había estado enojada, confundida y triste todos estos meses por él, con él y ahora estaba desesperada por verlo y llenarlo de besos. Como había dejado pasar tanto tiempo sin hablarle, sin escucharlo, sin estar cerca de él, porque se habían alejado tanto, necesitaba verlo y saber que estaría bien, comprobarlo ella misma.
No le importaba, dejaría que todo la culpa fuera de ella, dejaría el orgullo de lado, no le importaba todo lo que había sufrido, ni llorado, ni todas las cosas hirientes que se hicieron entre ellos los últimos meses, solo quería abrazarlo y estar con él, o no, pero quería que él estuviera bien.
Miro el reloj por quinta vez, para tratar de motivar a las agujas de este a que vallan más deprisa.
Cuando las puertas de la enfermería se abrieron, después de momentos insoportables para los chicos, Hermione fue la ultima en entrar, el temor a lo que se podría llegar a encontrar, hacia que todos sus músculos se tensaran y sus pies se pegaran al suelo, de repente y como si su mente le señalara lo importante, recordó un momento en la biblioteca con Ron:
Hermione y Ron se encontraban en la biblioteca estudiando, para un examen del Profesor Lupin, era bastante tarde y ambos estaban muy cansados, sobretodo Hermione a quien le dolía la cabeza.
Con una mano en la frente y la otra tratando de seguir resumiendo los capítulos, le dijo a Ron:
- Tal vez deberíamos terminar mañana, es tarde y me duele la cabeza.
- Si no hubieras tomado tantas clases, estarías bien…- a punto Ron, quien se encontraba a su lado leyendo, con ambos brazos sobre la mesa, y su mentón apoyado en estos.
- Cállate Ronald cuando a mi me contraten de muchos lugares importantes para trabajar, habrá valido la pena.
- Te contratarían de todas formas Hermione, eres lo suficiente inteligente, no necesitas torturarte a ti misma.
Hermione le sonrío con ganas, y estuvo a punto de decirle algo, cuando el con las orejas coloradas de vergüenza por haber pensado en voz alta, le dijo.
- ¿Por que no mejor te duermes? No le diré a Madame Pince.
-¿Estás loco? ¿Y quien terminará mis resúmenes?
- Tenemos el mismo examen, del mismo libro Hermione, yo lo haré y luego te lo copias…
- Parece una buena idea…- dijo ella mientras, como Ron, ponía ambos brazos sobre la mesa para apoyar su cabeza sobre estos y usarlos de almohada. Antes de quedarse dormida, intercambió un par de palabras con Ron.
- Eres un buen amigo Ron…
-Bueno tu también eres una buena amiga…siempre y cuando tu gato no se como a Scabbers de nuevo.
Lo último que Hermione vio antes de dormirse, por al menos unos minutos, fue el perfil juvenil de Ron, sonriente.
Finalmente, luego de ese recuerdo que la hizo derramar un par de lagrimas mas, dio los pasos necesarios para entrar a la enfermería, y basto verlo en la camilla totalmente inconsciente y pálido para que no le importara nada mas que Ron.
Ron, Ron, Ron,
Era su culpa ¿Por qué no lo había perdonado ya? El había estado buscando su perdón y ella fingiendo ser dura, con su orgullo por delante de todo siempre ¿Y si no se recuperaba? ¿Y si lo perdía para siempre? Y nunca podría volver a verlo a los ojos, y confesarle que lo amaba…
Lo amo lo amo lo amo
No podría vivir sin Ron, jamás podría, no había podido vivir sin él en los últimos meses no podría hacerlo por el resto de su vida, él era su aire. No importaba si su novia era Lavender, Romilda o quien sea, ella lo amaba y quería que él fuese parte de su vida. ¿Por qué no lo había visto antes? Era tan simple, ¿Por qué fue tan entupida?
Te perdonare te perdonare, ya te he perdonado por favor despierta…
Muchas Gracias Por leer
ShinyNightmare
