Capítulo IV: ¿DVD?

Sin la presencia de Bokuto y Kuroo, la cafetería contaba con un aura de tranquilidad. No estaba la bina de idiotas para hacer que alguien escupiera leche por su nariz. En la moyoría de los casos, Asahi por vivir bastante preocupado de la vida. De hecho, el ambiente se volvió más tranquilo cuando Oikawa salió a buscarles sin ninguna preocupación, le gustó que el capitán de Nekoma acudiera a él. El ego le crecía.

Iwa-chan cenaba tranquilo e intercambiaba algunas ideas con Akaashi. Esos dos nunca tenían tiempo para convivir con seres inteligentes y que no tuvieran el narcicismo como bandera –o en otros casos, la depresión repentina por nada- parecían "vivaces", sino fuera sus gestos de lo más serios. Kenma, por su lado, seguía igual, jugaba con su PSP mientras Hinata estaba atento a sus movimientos.

Tsukishima sonreía de lado y Yamaguchi lo observaba con curiosidad, mientras le daba un sorbo a su bebida.

—¿Qué pasa, Tsukki?

—Qué te importa.

—Sí, Tsukki.

Tsukishima estaba animado por haberse desecho de los capitanes por un tiempo. Tarde o temprano se aparecerían en la cafetería y su cena ya no sería tranquila. Yamaguchi era inexistente, después de tantos años conviviendo con él, borrarlo era un hecho simple.

Sin embargo, el momento de paz y buena convivencia llegó a su fin, cuando se escuchó una de las carcajadas de Bokuto. A Iwa-chan se le fue el apetito y dejó de hablar con Akaashi; este abrió un libro, era momento de demostrar su maestría en no hacerle caso a Oikawa, muchas veces, durante las madrugadas, cuando soñaba con él y necesitaba calmarse por tan odioso sueño, le venía a la mente Ushijima Wakatoshi, ¿de dónde le venía el valor para quererlo en el mismo equipo? Kenma mantuvo su atención en el jefe final; Kuroo podría morir y él enterarse dos meses después y sinceramente, le daría igual.

—Así como entramos somos como como las chicas de "Mean Girls"— Bokuto miró a sus amigos. Kuroo estaba a la derecha, Oikawa en medio y él en la izquierda. —¡Eres Regina George!— señaló a Oikawa.

—Han arruinado un clásico— Iwa-chan abrió la boca, tomó su plato para dejarlo en los trastes sucios y salió de allí.

Kuroo sonrió de lado y observó el gesto de Oikawa que se transformaba de idol a pobre fracasado por el rechazo de su compañero de equipo. Él ya había superado el maltrato de Kenma, porque era demasiado cínico como para llorar por atención, y además, jamás sería un videojuego para acaparar la atención del pequeño gato. A diferencia de Bokuto y Oikawa, se tenía mucho amor propio.

Entonces, Bokuto se detuvo, como Oikawa y Kuroo siguieron caminando, los tuvo que jalar del brazo. Tenían algo importante que debatir, y que les traería problemas con Tsukishima sino se ponían de acuerdo: El DVD de Jurassic Park.

—¿Te salvo de no cenar y me tratas así? Que desagradable— Oikawa se cruzó de brazos.

Kuroo se rascó el cuello y alzó una ceja.

—Oikawa, tienes que ayudar a estas almas en desgracia. Le hemos prometido algo tuyo, que no existe a Tsukishima, con tal que entrene con nosotros— Bokuto hablaba en voz baja. Lo suficiente para que estos fueran los únicos que escuchasen su palabrería.

—Oikawa, ¿ya no eres virgen?— Kuroo se atrevió a preguntar y se tapó la boca para no reírse de tan mala manera. —¿Quién te hizo el favor? ¡El de Shiratorizawa!

—Con sólo escuchar a Ushiwaka-chan me da un asco...— Oikawa le mostró su brazo a los dos idiotas. Tenía los vellos erizados. —Así que no digas esas cosas— y le puso su cara seria a Kuroo. Su broma no le causó ni una pizca de jajajas.

Kuroo le palmeó bien fuerte la espalda y alzó las manos en paz temporal. Le urgía más su plan con Bokuto como para estar irritando al capitán del Aoba.

—¿Qué quieren?— Oikawa preguntó sin muchos ánimos de saber o ayudar.

—Que finjas que te falta un DVD de Jurassic Park que te robamos el otro día que nos invitaste a tu casa— Kuroo habló como si nada y se miró las uñas, que no tenían manicura ni nada. Sólo quería usar una pose digna de un mentiroso. Sencillo, mentía por todo con tal de ver que ocurría.

Bokuto lo miró con los ojos bien abiertos. Necesitaban de aquella mentira para obligar a Tsukki a tener unos cuantos partidos con ellos.

—¿¡Ustedes qué?!— Oikawa rompió el círculo y con las manos alzadas les echó una mala mirada al gato y al búho. —¡Ya que los salvo de morir de hambre de esa bodega con arañas y parientes de Kindaichi!— alzó más la voz.

—¿Yo qué?— Kindaichi parpadeó en dirección de Oikawa.

El resto de los chicos igual lo hicieron. Hasta Iwa-chan se quedó parado en el margen de la puerta por no entender el asunto.

—¡Se atreven a agarrar mis cosas sin permiso! ¡Ya sabía que ustedes tenían a mis DINOSAURIOS!— se veía enojado, de esas veces que alguien se atrevía a ser mejor que él. —¿¡No saben pedir las cosas usando el "Por favor"?!— Oikawa negó varias veces y se apartó de ellos. —Iwa-chan— estiró los brazos a su amigo. —Te necesito...— caminó hacía él con los brazos abiertos.

Iwa-chan lo dejó plantado y se salió de la cafetería.

Kuroo y Bokuto parpadearon y no se movieron del lugar.

—¿Entonces, si tenía un DVD de Jurassic Park?— Kuroo miró directo a los ojos a Bokuto.

Bokuto le desvió la mirada. Como estaba Oikawa con ellos, los nervios se le habían ido. Ahora venían todos en tropel a recordarle lo demasiado cerca que estuvieron en la bodega. —Yo que sé— le respondió luego de tomar aire.

Tsukishima se levantó de su lugar. Yamaguchi lo siguió con la mirada, sorprendiéndose bastante de que fuera directo con los capitanes recién regañados.

—¿Te preocupan ellos, Tsukki?— Yamaguchi le sonrió a su amigo.

—Cállate, Yamaguchi— Tsukishima fue bastante seco.

Cualquiera podría decir que Yamaguchi sufría de violencia en el noviazgo. Lo que hace peor al caso, es que Tsukki ni era su novio y con chance, ni siquiera su amigo. Hacía falta que alguien le regalase un calcetín para que pudiera gozar de libertad.

—Mañana, a primera hora— Tsukishima pasó junto a Bokuto y Kuroo. Sin darles la cara, les habló para concretar la cita. Esta vez, si era algo serio.

Bokuto y Kuroo se emocionaron, intentaron darse los cinco, pero ninguno pareció coordinar. Comenzaban a perder esa cercanía de bros por las extrañas confesiones que se habían hecho.

A los pocos segundos, el celular de Kuroo vibró con un mail de Oikawa.

[Soy el próximo Dicaprio. Me deben un favor.]

—¿Cuántas almas tienes, bro?— Kuroo le mostró el mensaje a su amigo.

—Déjame le pregunto a Akaashi. Él ha de saber la respuesta— el búho contesto enseguida.

Kuroo torció la boca y se fue a buscar algo para cenar. De nuevo le mencionaba a Akaashi como si dependiera de él para todas sus decisiones de la vida.

—Me pones celoso, bro...— le dijo a Bokuto y se lo dejó sin esperar respueta. Bokuto tragó saliva.