Capítulo # 4.

¡Hola, a todos! Nuevo capítulo, espero que lo estén siguiendo. Les agradezco mucho sus reviews, a todos, me animan a escribir, según yo les contesto, pero entro y me encuentro con la sorpresa de que no se mandan mis mensajes :C.

Bueno, aquí otro capítulo, con un poco de drama, y espero que lo encuentren un tanto más extenso. Glee no me pertenece, disfruten.


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Cierta rubia se encontraba en el estudio de su apartamento cerca de Times Square, con el cabello alborotado pues tenía poco tiempo de haber despertado, era un domingo agradable y estaba de descanso, los demás en la revista podrían sobrevivir sin Quinn para variar. El día estaba nublado, lo cual era perfecto, la temperatura era ideal para una caminata.

Tenía en sus manos una taza de té, y en sus piernas un libro llegado justo a la mitad, probablemente no se habría despertado tan tarde si durante la noche anterior no hubiera permanecido leyendo hasta altas horas de la madrugada. No podía evitarla, la lectura la llamaba, los libros eran su pasión y encontraba un mundo especial y único en cada uno de ellos.

Justo cuando estaba por retomar la lectura su Iphone timbró desde su posición en la cama.

Lo tomó después de un par de timbrazos, reconoció la canción tan característica del musical Wicked, no podía ser nadie más que la persona que tenía en mente. "Rachel, hola." Fue la suave respuesta de la rubia justo al desbloquear la pantalla.

"Quinn, he de mostrar mi inconformidad contigo en este instante" Fue el argumento adelantado de la castaña.

"Uhm. De acuerdo, ¿puedo saber porqué?" La rubia se mostraba sorprendida en parte por la reacción de su mejor amiga, pero al mismo tiempo se imaginaba cual era la razón de su molestia.

"Santana." Hubo un breve silencio entre ambas chicas.

"Bien… ¿qué hay con ella?" Justo lo que la rubia se había imaginado. Esperaba esa reacción tarde o temprano, después de todo Rachel continuaba sin estar completamente de acuerdo con que su mejor amiga frecuentara de cierta manera a alguien que conoció una noche de calentura como ella la llamaba.

"Kurt me ha dicho que mantienen contacto, llamadas, mensajes…" Era cierto, desde hace unas cuantas semanas recibía probablemente a diario un mensaje de la latina por cualquier pretexto, el clima, las últimas noticias, decir un simple hola, hasta tal punto de que las conversaciones comenzaban a extenderse paulatinamente, lo cual no molestaba en lo absoluto a la editora. "… la he investigado y debo decirte que…"

"¡¿Tu qué?!... Rachel, eso es más psicópata de lo que tu supones que ella es…" La rubia tenía una mezcla de sorpresa y… bueno, tal vez sorpresa no, Rachel era capaz de muchas cosas cuando dudaba de las personas.

"Si, tal vez, pero yo no soy una promiscua de primera." Defendió la castaña mientras esperaba la reacción de la rubia.

"¿Promiscua? Rachel, ¿de qué rayos estás hablando?" No es que a la Editora le gustara mucho escuchar rumores, ni de la vida privada de los demás… a menos claro que las personas le hablaran por sí mismas al respecto.

"Quinn, escucha, según mis fuentes me dicen que ella ha salido con más de15 chicas y chicos tan sólo en lo que va del año… y no dudaría que fueran muchos más… después de todo acostarse con alguien que ni siquiera conoces no puede hablar bien de una persona…"Por un momento la diva guardó silencio y reflexionó acerca de lo que acababa de decir. "No hablo de ti… tu caso es diferente… tan sólo… tan sólo… e-experimentabas supongo… pero Quinn…"

"Lo entiendo Rachel." La voz de la editora se tornó sería y con ese toque lúgubre que sólo utilizaba cuando realmente se sentía ofendida por algo. Estaba claramente herida por las palabras de la pequeña castaña aunque en el fondo sabía que esa no había sido su intención.

"Lo siento… Quinn lo siento… no quise que sonara así en verdad… tan sólo es que…" Guardo silencio. "Tan sólo me preocupa, no quiero que te ilusiones con alguien como ella… algo no me agrada de ella… y además, tú no eres Gay ¿Por qué arriesgarse entonces?"

Gay. Esa palabra resonó tan hondo en la mente de la editora que hasta podría jurar que comenzó a sentir jaqueca. "Sabes Rachel," Ahora fue el turno de la rubia de contra atacar las acusaciones de su mejor amiga, aunque de forma inconsciente. "Primero: Si algo no te agrada de ella, tal vez sea el momento de que la conozcas, no sabes nada de ella… no puedes sólo juzgarla…" Ambas chicas guardaron silencio. "Segundo: ¿Cuáles son tus fuentes? ¿Google quizá? Confiables ¿uhm?" El silenció se prolongó un poco más esta vez "Tercero: Gay… nunca pensé que entre todas las personas, TU Rachel Berry tuviera algo en contra de que yo Quinn Fabray posiblemente sea homosexual…" En esta ocasión la pequeña castaña estaba por tomar la palabra pero la rubia no se lo permitió. "¡Por dios Rachel! Siempre he estado para ti en cada uno de tus ridículos romances sin juzgarte… ¿Acaso no puedes estar feliz por mi?"

Por un breve instante lo único que se percibía era la pesada respiración de ambas chicas, Rachel había perdido por completo el diálogo y Quinn estaba lo suficientemente molesta como para terminar la conversación de una buena vez.

"Adiós Rachel." Colgó su Iphone y lo aventó con cierto desprecio de nuevo sobre la cama. Los ánimos habían decaído por completo, ¿habría sido severa con su mejor amiga? Probablemente, pero se sentía bastante aturdida al respecto. Su pecho se elevó en un sonoro suspiro y comenzó a caminar en torno a su estudio.

¿Por qué estaba tan molesta? Santana ¿promiscua?... bueno, a decir verdad no sabía si esa parte de ella fuera una realidad, ella también había dormido con una completa desconocida, una latina, y no era una promiscua ni de poco fiar… entonces Santana tampoco lo era… ¿Cierto?.

Cierto era que la editora no se había cuestionado tan afondo sobre su propia sexualidad, después de todo el dormir con una mujer no la convertía automáticamente en homosexual, por otra parte el argumento de Rachel insinuando que Santana era tan sólo un experimento la había ofendido fuertemente, no era así como la rubia veía a la morocha.

Vaya manera de iniciar un perfecto domingo.


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Un Lunes brillaba al horizonte y cierta morena se despabilaba de su sueño reparador entre el suave cobijo de sus sábanas de tono carmesí.

"Uhm" Fue el único sonido que emitió la morocha al enderezase en la cama y extender sus brazos a lo alto.

El día estaba templado por lo visto. Una suave nubosidad entraba por el ventanal y acompañaba a la solitaria latina. El único pensamiento en su mente al despertar era –no he dormido con nadie en más de un mes entero- que por cierto se sentía orgullosa al respecto. Usualmente una conquista nocturna era suficiente alimento para su calentura, pero por alguna razón desconocida para ella, se sentía satisfecha con tan sólo un mensaje de texto sin malicia y pulcritud.

-Dulces sueños- era la última frase que había resonado en sus pensamientos desde la noche anterior, lo cual había sido más que suficiente para conciliar el sueño. Un mensaje simple, lleno de significado a su parecer.

Se incorporó en la amplia cama y estiró su cuerpo tratando inútilmente de tocar el alto techo con la yema de los dedos. Respiró profundo y por fin puro abrir por completo sus ojos.

Inspeccionó delicadamente el lado contrario de su cama. Estaba vacío. Como usualmente. Por un momento la idea de un cuerpo cálido encima del suyo surcó su mente. Ella misma, una rubia con un par de ojos hermosos era lo único que invadía sus sueños últimamente. Era algo que no podía controlar. Se sintió desnuda al imaginar a cierta rubia despertando al lado suyo. ¿Hace cuando que no tenían sexo desenfrenado, sin medida? ¿Hace cuanto que no compartían un sensual beso? ¿Una sensual mordida en los labios? ¿Hace cuanto?... una eternidad… era como si ahora deseara tanto un cálido beso de la rubia… parecía inhumano, Santana López pensando en una sola chica y cual suaves y tiernos sus labios eran… increíble.

No era tan temprano que digamos, a penas el reloj marcaba las 10:25 am, y estaba en total descanso. Habían terminado una línea completa de diseño y estaba más que satisfecha con su trabajo.

Probablemente hoy era un día apto para caminar, dar una vuelta en caminata por la manzana, ir al parque quizá… pasear a su mascota, si es que tuviera una desde luego… Salir con Quinn… quien sabe, estaba considerando sus opciones después de todo.

Tal vez probar un mensaje rápido al móvil de la chica, saber si está libre…

La morocha se incorporó de inmediato en la cama, respiró hondo y tomo su móvil a un lado de la mesa de noche, lo miró por unos breves instantes y buscó entre sus contactos. Ahí estaba el nombre de la chica. Seleccionó su nombre y la opción mensaje. Comenzó a escribir.

"Espero realmente no interrumpir tu sueño de belleza, sólo me preguntaba qué tan ajetreado es tu día de hoy." –S.

Santana se incorporó por completo y se aproximó a la salida de su habitación, avanzó directamente a la cocina, un desayuno simple le vendría bien. Una manzana al tope de una pirámide de frutas fue su alimento por el momento mientras se sentó en la barra a esperar la respuesta de la rubia.

Una mordida a la fruta, dos mordidas, tres mordidas… ninguna respuesta.

No es que la Latina quisiera una respuesta inmediata… tan sólo que le emocionaba la idea de recibir un texto, una llamada o lo que fuere de la rubia y atenderlo al instante, era como una emoción inexplicable…

She's just a girl and she's on fire…

La morocha no permitió que el móvil sonara ni siquiera el comienzo de una de sus canciones favoritas, lo cogió y abrió al instante el mensaje que claramente tenía por nombre de recibido Quinn Fabray.

"Lindo día a ti también, mi sueño de belleza terminó hace unas cuantas horas, pero luzco genial honestamente." Por supuesto, la rubia poseía en cierto nivel una vanidad similar a la de la morena, pero de una forma sutil y encantadora. "Ningún plan en especial. ¿Por qué la pregunta tan repentina?" El segundo mensaje arribó casi al instante.

"No lo dudo, existimos personas que lucimos bien sin importar la ocasión. Pensé que tal vez te gustaría salir por ahí, ¿tal vez un par de bebidas?"- S

"Adoro tu modestia Santana. Y suena bien para mí, ¿te parece poco después de las 7:00 pm? Tengo una reunión poco antes" –Q.

"Mujer de negocios. Desde luego, perfecto. Xoxo" –S

No compartieron más palabras por el momento, Santana sabías que la rubia estaba en horas de trabajo un bello lunes por la mañana, no lo tomó a mal y se dispuso a disfrutar el resto de su memorable día. Una taza de café helado, su laptop y los últimos diseños de la semana, no era completamente un día de asueto, pero la comodidad de su hogar provocaba que lo pareciese.

Justo cuando encontró una posición cómoda en su inmenso sofá, el timbre de su apartamento interrumpió su confort.

"Genial." Rodó la mirada a la puerta y con pereza se aproximó a ella. "No me interesa ninguna cosa, objeto, animal, biblia, dulces y/o panfletos que intentes promocionarme… así que…Blaine… Siéntete como en casa." Justo antes de abrir la puerta pronunció el nombre del chico y cuando sus ojos se encontraron no pudo evitar sonreír y permitirle entrar.

"Sabes, ese extraño sentido que tienes para percibir a las personas a un kilómetro de distancia… me parece aterrador la mayor parte del tiempo." Habló el chico. "Útil, pero aterrador." Sonrió para sí mismo y se acomodó justo en el sitio en que Santana estaba previamente tratando de encontrar un punto de comodidad.

"Bien, si te soy sincera, puedo oler la tonelada y media de gel que cargas en el cabello. Inconfundible." Ambos rieron ante el comentario. La morena hizo un ademán y el chico al comprender se recorrió un espacio en el sofá.

"Cómodo ¿eh?" Preguntó.

"Bastante" respondió la chica retomando su lugar como dueña del apartamento y dueña del sofá. Mientras Blaine inspeccionó por encima de su hombro los nuevos diseños que la morena tenía en su laptop. Sonrió para sí mismo de nuevo y comenzó a charlar normalmente.

"Usualmente y a pesar de tu conmovedora amabilidad Santana… me hubieras recibido de una manera distinta… ¿estamos felices este día?" El chico alzó las cejas en dirección a su compañera. Y una sonrisa pícara se dibujó en sus labios.

"Pues veras…" Santana abandonó los artículos que tenía en mano y miró a su amigo mientras que con suavidad mordió su labio inferior. "…Hoy será un día interesante…"

"¿Planes esta noche?" El chico conocía bien a la latina, y bastante le había costado, pero valía la pena por completo.

"Planes esta noche" Contestó Santana llana y simplemente.


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Quinn era perfeccionista en demasiados aspectos de su vida, la puntualidad era uno de esos aspectos. La reunión del personal respecto al proyecto de una nueva imagen publicitaria para la revista no había demorado más de lo esperado, así que a las 7 en punto estaba lista y con energía suficiente para dar un paseo y quizá beber un par de tragos con Santana.

Miró su reloj por última vez antes de lanzar un sonoro suspiro, 7:20 pm, al parecer la puntualidad no era lo mismo para Santana, suponiendo claro que no estuviera atascada en el tráfico o algo terrible le hubiese sucedido.

Fuera del local se encontraban un par de mesas al aire libre que pertenecían al pequeño negocio contiguo, algo así como un sitio de desayuno, comidas y cenas express, la gente transitaba alegremente en una tarde perfecta, y Quinn esperaba pacientemente la aparición de la morocha sentada mirando al sol perderse entre la nubosidad del día.

Una mujer con una niña permanecían sentadas en una mesa contigua, la pequeña era rubia al igual que la editora y no hacía más que atentamente. Sonreía de vez en cuando en su dirección y ese era un detalle que Quinn encontraba especialmente encantador, siempre había tenido esa suerte con los niños, los atraía y ella adoraba compartir tiempo con ellos.

"¿Quieres un poco?" La pequeña atrajo por completo la atención de la editora con esa pregunta, se aproximó a ella y le ofreció de un pequeño paquete un dulce, de cereza al parecer.

"Uhm, seguro, sólo si tu mami está de acuerdo" Quinn miró a la mujer junto a la niña, esta sonrió y asintió. La editora tomó un dulce de la bolsa y sonrió a la pequeña que le devolvía el gesto.

Todo era perfecto, el ambiente, la gente pasar, las calles estaban ruidosas como siempre, pero era armónico y relajante de alguna manera, todo era…

"¡Mueve tu asqueroso trasero de aquí marica!" Se escuchó un grito resonar a lo largo y ancho de la avenida. "¡He dicho que te muevas homo!" La editora dirigió la mirada a un robusto hombre que empujaba destre atrás a un chico delgado y de facciones suaves.

"Es mi lugar, espera tu turno como todos los demás" Respondió el chico que ni siquiera miró al sujeto.

"Hey homo, mi amigo aquí quiere que muevas tu enfermo trasero." Otro sujeto robusto apareció en escena, Quinn observaba atenta a lo que sucedía. No parecía una discusión justa, se trataba de dos sujetos acosando a uno sólo.

"No, espera como todos." El pequeño muchacho hizo un ademán con la mano y continuó firme en la fila de gente esperando ser atendido en el sitio de comida. Sus facciones no cambiaron en lo absoluto a la presencia de ambos hombres. Valiente.

El primer sujeto comenzó a empujar al chico con más violencia, tanto así que lo sacó de la fila y este casi cae al suelo. Ambos sujetos chocaron puños y con una sonrisa desagradable miraron al chico.

"¿¡Cuál es el problema con ustedes?!" gritó el chico llamando aún más la atención de las personas que observaban el suceso, entre ellos la editora.

"Mi problema…" Comenzó el segundo sujeto, calvo por cierto. "Es que los que son de tu clase no deberían siquiera salir al mundo, mírate, tu y los que son como tú, son repugnantes" El chico cerró fuertemente sus puños y encaró aún más al sujeto.

"Aquí los repugnantes son ustedes, sólo estoy esperando mi lugar como el resto de la gente."

"Oh mira, ¡La princesa sabe defenderse!" se aproximó el primer sujeto y empujó de nuevo al chico, esta vez haciéndole caer de lleno al asfalto. "Que te den. Princesa"

Nadie esperaba lo que ocurrió a continuación, el pequeño chico se levantó de inmediato y empujó con todas sus fuerzas a el sujeto, sólo logró moverlo de su lugar un par de centímetros, pero ambos se quedaron pasmados por la acción, luego la rabia se reflejó en su mirada y sin pensarlo más se lanzaron ambos contra el joven, comenzaron a golpearlo sin piedad, era una pelea totalmente injusta. La gente a su alrededor miraba expectante y nadie se atrevía a hacer nada en absoluto.

Otro chico, más o menos parecido al que los dos sujetos estaban golpeando entró en escena y comenzó a repartir golpes y puñetazos, hasta que logró alejar a esos tres.

"¡¿Quién es este?! ¿Tu noviecita a caso?" preguntó el calvo mientras que recobraba la respiración.

"¿Si así lo fuera, qué harías al respecto?" Contestó el chico que acababa de entrar a defender. "Muffin, ¿Estás bien?" Todos quedaron expectantes por el apodo que el chico acababa de utilizar, tomó el hombro del chico y luego lo abrazó, comprobando que efectivamente, eran una pareja.

"¡Todos ustedes son asquerosos!¡Homos de mie*da!" Gritó el calvo y justo cuando estaba por lanzar otro puñetazo al par de chicos todos guardaron silencio por la acción de cierta rubia.

Quinn se encontraba justo en frente del sujeto y su puño apuntaba directamente a su rostro. El sujeto se detuvo al instante antes de impactar su puño con el rostro de la chica y está lo miró con ira colocando las manos en la cintura.

"Creo que ambos están un poco viejos para estas niñerías ¿no?" Fueron las palabras de la rubia cuando reinó el silenció frente al establecimiento.

"Muévete." Habló el hombre mientras que lentamente bajaba su brazo. "No quisiera arruinar tan bello rostro" Sonrió con malicia y miró a la rubia de pies a cabeza pasando la lengua por sus propios labios, era un claro comportamiento lascivo.

"Así que ahora pretendes golpear a una mujer. Eres un hombre excepcional ¿sabes?" La rubia no cambiaba su postura, aún y cuando los murmullos comenzaron a resonar en torno a ella. ¿Crees que ella sea…? Un comentario por aquí. No se metería a defenderlos si ella no fuera… ya sabes, otro comentario por allá.

"Ahora lo veo, eres igual que ellos" El sujeto señaló al par de chicos que observaban serios la escena. "Las mujeres como , sólo necesitan a un buen hombre en la cama que las regrese al camino…" El sujeto se aproximó peligrosamente y Quinn lo empujó sin pensarlo.

"Prefería cualquier cosa entes que estar con un cerdo como tú." Sus palabras eran firmes, pero en el fondo la editora sabía que estaba comenzando a sentir presión e inseguridad de lo que estaba escapando de su boca.

"Como quieras, igual todos los que son como ustedes…" Los miró con desprecio. "Este trato es lo que recibirán siempre, son asquerosos." Terminó el sujeto y con un ademán indicó al otro que abandonaran el lugar.

Poco a poco el ambiente pareció tranquilizarse, la rubia estaba paralizada por lo que acababa de suceder. Respiró hondo y miró a las personas que estaban en el lugar.

"Es increíble como se ha incrementado el número de… ese tipo de gente" Una mujer hablaba con un tipo a su lado, pero Quinn claramente podía distinguir el desprecio en su voz, y las miradas eran más que de disgusto hacía ella.

La rubia comenzó a sentirse peor a cada segundo… había defendido a ese par de chicos, y era lo correcto después de todo, pero las personas habían malinterpretado todo por completo, ahora suponían que Quinn actuó de la manera en que lo hizo por ser igual que el par de chicos… ¿tan malo era eso?

"Hey." El chico más pequeño cruzó palabra con la rubia. "Gracias por eso" Y sonrió.

"Yo… claro."

La editora miró al par de chicos tomarse de las manos y caminar lejos de ahí, los murmullos continuaban y cada vez esa sensación en su estómago aumentaba, cada vez era peor. Cuando estaba por volver a su mesa observó a la misma niña de hace un momento, sonrió cálidamente a la pequeña, y está le correspondió con una sonrisa aún más radiante, sin embargo la madre fue otro caso, miró a la rubia con molestia, con el seño fruncido, arrebató la bolsa de dulces de la mano de la niña y la arrojó con desdén en el contenedor de basura más cercano, y comenzó a alejarse del lugar. Eso no hizo más que empeorarlo todo.

Por si no fuera poco, de pronto entre la gente distinguió una voz completamente familiar.

"¡Quinn!" Oh por Dios. "Quinn lamento tanto llegar tarde, sucedió algo en el camino, de hecho algo divertido" Una morena se aproximaba de entre la gente en dirección a la rubia, su rostro mostraba una sonrisa enorme y tan cálida, pero la rubia no se percató de ello.

Santana terminó de llegar a donde la rubia, está no reaccionaba, pero cuando la morocha estuvo a punto de cercarse a besar su mejilla la editora respondió apartando a la chica de su lado. De una forma un tanto brusca y poco cordial a decir verdad.

La morena se sintió un tanto abrumada por esa acción y a la distancia escuchó un murmullo proveniente de un grupo de chicos, Te lo dije, también es como ellos… La latina no comprendía nada en absoluto, y la actitud de la rubia no respondía nada su incertidumbre.

"¿Quinn?... ¿qué sucede?" Santana hizo en vano un intento de tomar la mano de la rubia entre las suyas pues estase alejó aún con más brusquedad que antes.

"Tengo que irme…" La rubia ni siquiera miró a la morena al rostro, sólo tomó sus cosas de la pequeña mesa y comenzó a alejarse sin decir palabra.

La latina estaba más confundida aún, así que tomó por el brazo a la chica, "Quinn, ¿fue algo que dije? Al menos deja que…"

"¡Aléjate Santana!" Gritó la chica para asombro de ambas, y luego de mirarse en silencio por un par de segundos se fue del lugar definitivamente.

"Quinn…" Susurró la morena tan bajo que nadie pudo escucharla mientras veía como la chica se alejaba a paso veloz del lugar.

Cuando cierta rubia consideró prudente la distancia que se había alejado del lugar, detuvo al fin su andar y se concentró por un momento en tomar una bocanada profunda de aire, miró el camino que había recorrido… no había rastro de Santana… demonios.

La editora comenzó a culparse mentalmente… le había gritado a Santana, ahora probablemente pensaría que era bipolar por su comportamiento. No había podido evitarlo, simplemente se sentía ofuscada, molesta… pero no con la morena… eso no.

"…Santana…" Susurró la rubia como queriendo llamala, pero ahora era tarde, claramente le había dicho que se alejara… sin intención, pero lo había hecho.


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Esta vez tardé un poquito más de lo que esperaba, pero bueno, espero que hayan disfrutado leer este Cap. Ligeramente más largo que los anteriores… Bueno, un poco de drama, simple, pero importante para lo que tengo planeado para Quinn. Les adelanto que, habrá cositas sexyes en el próximo capítulo :3 Nos seguimos leyendo, saludos a todos C: reviews~3 P.D. Perdonen las faltas de ortografía, no tuve tiempo de re-leerlo.