En los ojos de un Patriarca
Capítulo IV
"Caras nuevas, caras viejas"
by: S. D. Ligott
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ADVERTENCIA: Este fic próximamente contendrá YAOI, es decir: escenas de situación romántica y/o sexuales entre personas del mismo sexo (hombres). Homofóbicos, abstenerse. Como le pasó a Eva en el Edén… It's your choice!
El día que Saga fue presentado como el nuevo Patriarca del Santuario amaneció con un radiante sol, cuya dorada luz se filtraba por los rincones más recónditos de los milenarios templos griegos ya desde las primeras horas de la mañana.-
Los habitantes de los pueblos linderos a la fortaleza ateniense recibieron aquel aconticimiento con júbilo y alegría y principalmente, como un buen augurio para la nueva era que se iniciaba.-
En las calles podían verse diversos adornos florales, dispuestos para embellecer aquellos angostos pasadizos rodeados de casas, en su mayoría blanca como la nieve.-
En las plazas, bailarines, juglares y todo tipo de artistas desplegaban su espectáculo para atraer la mirada de los ocasionales transeuntes y las puertas de los domicilios se encontraban abiertas, como invitando a todo aquel que pasara por delante de ellas a unirse al banquete aue tenía lugar en el interior.-
En el Santuario, el Templo del Patriarca se había vestido de fiesta para presentar al mundo a su nuevo regente. La mesa para el banquete estaba lista desde antes que despuntara el astro rey y la mayor parte del personal civil, o no combatiente, se encontraba avocado al embellecimiento de los austeros y milenarios templos, o a la difícil tarea de preparar los exquisitos platos que serían servidos a los invitados, que por cierto, no era invitados comunes, eran Dioses, y esa idea estaba presente no solo en la cabeza del maestro cocinero que dirigía el desafío, sino también en la del más raso de los ayudantes de cocina.-
Saga se encontraba sentado bajo uno de los tantos árboles que poblaban el jardín privado del Patriarca admirando la grandeza del firmamento. Por última vez vestía sus ropas de entrenamiento pues luego de esa mañana, solo las más finas túnicas de seda tendrían el derecho de cubrir su cuerpo.-
- Es curioso, ¿no? Hasta la naturaleza ha sacado a relucir lo mejor de sí en este día para recibir al nuevo Patriarca del Santuario de Athena... -el comentario lo sacó abrúptamente de su mundo.-
Al girar, halló a su interlocutora, una mujer, de pie, con la espalda recostada contra el tronco del árbol. Tenía una piel levemente bronceada y larga cabellera celeste. Los extremos de su cabello se enrrollaban sobre sí mismos y a ambos costados de su cabeza, su cabello estaba peinado con dos rodetes aplastados. Lucía un vestido negro, similar al que usaba Athena (pero en blanco) con un corsé y una gargantilla de plata tallada y con incrustaciones de zafiro.-
Al ver que no contestaba, la mujer se giró para mirarlo y Saga quedó cautivado por la profunda mirada de sus pupilas color rubí. Sus labios estaban maquillados con un intenso tono carmesí, dotándola de una distinguida y elegante presencia.-
- ¿No lo sientes en la brisa que sopla?
- Sí... Todos muestran tanta emoción y expectativa que asusta... La posibilidad de defraudar a toda esas personas asusta...
- Solo quién piensa conducirse en función de los deseos de los demás puede sentir miedo al futuro, porque así como el futuro le es desconocido, también ignora qué que es lo que los otros quieren de él y a veces eso es lo mejor, porque pueden existir tantos sentimientos sobre una misma cosa como personas hay en el mundo -habló la mujer, con la vista perdida en el paisaje mientras Saga la escuchaba en silencio, anonadado por la fuerza de sus palabras- Y muchas veces esos sentimientos son contradictorios entre sí...
- ¿Y qué es... Lo que usted le recomendaría a este Patriarca?
- Que actúe según los más sinceros designios de su corazón y sin arrepentimiento. Después de todo, es humano y le está permitido equivocarse, como la criatura imperfecta que es -le contestó, clavando su mirada en él una vez más. Al hacerlo, Saga sintió como si algo se moviera dentro de su mente, como si un verdad más que obvia se le hubiese revelado de la nada.-
- Hmph... Tiene razón... -asintió, esbozando una débil sonrisa y poniéndose de pie con una vitalidad que creía perdida- Sus palabras, han sido de gran ayuda para mí, alteza... -agregó, arrodillándose ante ella.-
Con delicadeza, la mujer apoyó la mano en la palma que el peliazul le ofrecía y luego de depositar un cordial beso en sus nudillos agregó:
- Es un honor para mí que comparta parte de su sabiduría conmigo, Reina Rhea...
- Es un honor aún más grande para mí comprobar gratamente, que mi nieta ha escogido como su Patriarca a un ser tan humilde como usted, Saga de Géminis... -respondió la interpelada, esbozando una leve sonrisa.-
Saga se guardó para sí una segunda sonrisa. Se encontraba frente a una Diosa Titán, una de las integrantes de la casta de Dioses más poderosa después de las tres deidades primordiales y para colmo de males, ni más ni menos que la progenitora de seis de los doce Dioses olímpicos y legítima esposa del supremo gobernante del tiempo, Chornos.-
Alguien con un poder y una presencia tan majestuosa como la leyenda que la precedía y que así y todo, se había infiltrado hasta las cercanías del Templo de Athena sin nadie, ni siquiera la mismísima Athena, se enterara...
Realmente, si en estos días gobernaba la paz, era porque los Dioses se habían aburrido de pelear...
Kanon, junto al resto de los Santos de Oro, acaba de llegar a las escalinatas del Templo de Athena cuando una mirada de ojos celestes se clavó de llano en él.-
- Vaya, miren quién ha decidido aceptar su destino... -siseó Poseidón, ataviado con su amarradura y empuñando su tridente en mano. A su lado se encontraban su hermano Hades y sus sobrinos, Apolo y Artemis.-
El interpelado no contestó. En lugar de eso se limitó a respirar hondo, rogando a los Dioses que su boca no se abriera, porque de seguro, ninguna palabra respetuosa hacia el Dios de los Mares, saldría de ella.-
Al pasar por delante de él, junto al resto de sus compañeros, Kanon rezó por que Poseidón no continuara. Pero lamentablemente, sus plegarias no fueron escuchadas, pues una mano se posó sobre su hombro deteniendo su paso.-
- ¿Cómo te trata la vida de soldado Kanon?, espero que Athena se haya asegurado de limarte bien las ínfulas de Dios antes de darte esa armadura, porque sino, me temo que no tardará de sufrir un nuevo atentado contra su autoridad dentro de su propio Santuario... Digo ¿No?, con la ayuda de tu hermano como Patriarca, que también ya tiene antecedentes de traición contra los Dioses, no te costaría mucho hacerte con la cabeza de Athena...
Kanon no lo pensó, y al segundo siguiente había apartado violentamente la mano de Poseidón de su hombro. Cuando recobró la cordura tenía al Dios sujeto del cuello con una mano y con la otra, cerrada en forma de puño le apuntaba al rostro. Todo ello frente a la atónita mirada de tres Dioses Olímpicos y once Santos de Oro. Más testigos de que estaba amenazando con pegarle a un Dios, no podía pedir...
- De mí decí lo que quieras, Julián. Pero no metas a mi hermano. Esto es entre vos y yo -le espetó en tono calmo y amenazante, con la mirada fija en la expresión shockeada de la deidad.-
Sus ojos color esmeralda chispeaban de ira.-
- Maldito insolente, ¿Cómo te atrevés a dirigirte a un Dios cómo...? -comenzó a decir, mientras lentamente comenzaba a elevar su cosmos.-
- ¡Kanon, no! -el grito desesperado Saga interrumpió a Poseidón abruptamente. De un instante a otro, una mancha azul oscuro se había interpuesto entre el Dios del Mar y el ex-escama.-
Los presentes, pudieron observar cómo ágilmente un individuo idéntico al portador de la armadura de Géminis, pero ataviado com una túnica azul oscura con joyas de oro y otras piedras preciosas, había liberado a Poseidón y se había colocado ante el Dios, enfrentándolo, dejando a su captor a resguardo detrás suyo.-
Saga había observado los inicios del incidente desde la parte superior del templo, mientras terminaban de prepararlo para la ceremonia y, presintiendo que la cosa no terminaría en forma pacífica, se apresuró a intervenir, llegando justo cuando la cosa estaba a punto de desencadenar en un desastre.-
- Poseidón, Rey de los Mares, como Patriarca de este Santuario y Regente de los 88 Santos de Athena, le ofrezco mis más sinceras disculpas por cualquier falta que el Santo detrás mío haya cometido en contra suya -comenzó a hablar Saga, empleando un tono cordial, pero no por ello desprovisto de autoridad- ...y le ruego, por la tranquilidad de mi Diosa, Athena y la paz que reina en estos tiempo, tenga a bien dejar pasar el agravio, para poder continuar con esta jornada de forma pacífica... -acto seguido, se arrodilló ante el Dios de los Mares, para sorpresa de todos los presentes e indignación de Kanon.-
El menor de los geminianos tenía los ojos fijos en la espalda de su hermano, pues si alzaba la mirada hacia Poseidón y descubría en éste algún atisbo de burla hacia la actitud de Saga, ni siquiera se iba a molestar en dominar su temperamento y ahí mismo le haría probar el sabor del piso al millonario pedante.-
- Hm... ¿Y el insolente sirviente será castigado por su falta?
- De eso, no tenga duda, señor.
- Entonces, ¿Porqué no me dejas hacerlo personalmente?
Ante su propuesta, los Santos de Oro intercambiaron miradas inquietos. Saga estaba a punto de contestar, cuando alguien habló por él:
- El mismísimo Patriarca está postrado a tus pies pidiéndote disculpas por una falta que él no ha cometido, ¿Realmente necesitas que se derrame más sangre para ver compensado tu agravio, hijo mío? -le preguntó Rea, la Diosa Titán, quién acababa de terminar de subir los escalones que conducían al Templo de Athena del brazo de su esposo, el Rey titán Chronos, un joven de aspecto adolescente, enormes ojos rojos y alborotado cabello violeta, que vestía una túnica oscura de largas mangas.-
Detrás de la imponente pareja divina, venían los diez titanes restantes, enfundados en sus imponentes armaduras somas de color violeta. Hiperión, Ceo, Jápeto, Crío, Océano, Tía, Phebe, Mnemósine, Themis y Tetis. Todos ellos, de penetrantes ojos carmesí, un rasgo común, por lo visto, en toda la generación de Dioses-Titanes.-
- ¿O acaso ya olvidaste la época en que tu madre te decía que la grandeza de un Dios no radica en la cantidad de sangre que se derrame por su perdón, sino en la facilidad con que éste puede mostrar su misericordia ante aquellos que le han ofendido? -volvió a hablar la Reina Titán, clavando su penetrante mirada en su hijo mayor.-
El Dios de los Mares sintió un súbito escalofrío recorriéndole la columna vertebral de punta a punta al comprobar que no importaba cuanto tiempo pasara sin ver a su madre, ni mucho menos la vestimenta que llevara -pues Rhea no vestía en esta ocasión su soma-, el temor reverencial que su presencia le inspiraba, seguía tan vívido como en sus tiempos de infante.-
- N-no. No lo he olvidado, madre... Lamento si mi conducta te hizo pensar que sí... -le contestó con voz temblorosa el Dios de cabellos azules. Acto seguido se dirigió al Patriarca del Santuario- Acepto vuestras disculpas y le suplico amablemente que olvide mis desacertadas palabras de hace un momento, señor -le dijo, invitándolo a que se levantara del piso, pues durante todo ese tiempo, Saga no había dejado su posición de rodillas ante el Dios.-
Cuando Athena apareció en la entrada del templo para invitar a los recién llegados a pasar a su recinto, le llamó la atención encontrar a Saga, el principal protagonista de aquella ceremonia, entre los invitados. Sin embargo, la Diosa prefirió no hacer preguntas.-
El juramento público del nuevo Patriarca se desarrolló normalmente y sin sobresaltos ante la atenta mirada de Dioses, Caballeros de Athena y demás sirvientes de Deidades.-
Sin embargo, la atmósfera no dejó de estar cargada de una implícita tensión, sobretodo entre Kanon y Poseidón, que de tanto en tanto cruzaban furibundas miradas en las que el Dios de los Mares, se veía obligado a desviar la vista hacia otro lado cuando sentía el cosquilleo en su nuca que le advertía que su madre vigilaba sus movimientos con un semblante descontento.-
A la ceremonia le siguió un suntuoso banquete y cuando éste finalizó, estaba anocheciendo.-
Fue en ese momento cuando Saga llamó a Kanon a la recámara del Patriarca y mientras el resto de sus compañeros de armas se dirigían a sus moradas, el menor de los geminianos se encaminó con paso resignado al nuevo despacho de su hermano, rezando a los Dioses -a los que aún no se había puesto en contra, si quedaba alguno, a caso- que sea lo que sea que el Patriarca tuviera para decirle, fuera breve, porque no veía la hora de llegar al Templo de Géminis y esconderse en su cama para que ese día del demonio terminara de una buena vez.-
- Kanon de Géminis a sus órdenes, Patriarca -se anunció, cuando las puertas del despacho se cerraron detrás suyo. Saga le daba la espalda en ese momento, con la mirada fija en uno de los ventanales que le proporcionaban una vista de ensueño del imponente firmamento nocturno.-
- Antes de decidir un castigo, quiero saber qué pasó -habló Saga, volteando a verlo. Por las ojeras bajo sus ojos, se notaba que ese día había sido tan agotador para su hermano mayor como para él.-
Por más que por dentro, se le encogía el corazón de lástima por el amargo momento que le había hecho pasar, la indignación que había sentido aquella mañana, salió a flote y tomó el control de su lengua:
- ¿Me lo estás preguntando como Patriaca o como hermano mayor?
- Como ambos
- ¿Y cual será el que me castigue? Porque, según recuerdo, cuando fue mi hermano el que castigó mis faltas, terminé encerrado en Cabo Sunion... -al segundo de haber soltado esa frase se odió a sí mismo por su insolencia.-
- ¡Kanon!
- ¡¿Porqué mierda tuvíste que humillarte así ante el tarado de Poseidón?! -explotó el interpelado, descargando un golpe de puño sobre una mesa cercana.-
- ¡Porque tus acciones casi desatan una guerra santa ahí mismo, grandísimo idiota!, ¡Nuestra lista de cosas negativas ya tiene suficientes ítems como para agregarle otro más! -le espetó acercándose a él dando zancadas y con un semblante furibundo- ¡Por Athena, Kanon! ¡¿En qué mierda estabas pensando cuando se te ocurrió levantar tu puño contra un Dios delante de otras tres deidades y del resto de tus compañeros de armas, que por cierto, no estaban haciendo nada por frenarte?!
- Si sabías bien que ninguno de ellos iba a mover un dedo por mí, ¡¿Porqué mierda me nombraste Santo de Géminis?!
- ¡Porque no iba privarte del puesto que por derecho te corresponde por ser mi hermano menor!
- ¡Mierda, Saga, dejá de actuar como mi hermano mayor y comportate como el Patriarca que sos!
- ¡No puedo cuando mi hermano menor no da ni un paso, sin que me demuestre que aún necesita a su hermano mayor para protegerlo!, ¡¿En serio crees que en caso de duda voy a quedarme en el cómodo papel de Patriarca y no voy a interceder para protegerte como tu hermano de sangre que soy?!
Su pregunta tomó por sorpresa a Kanon, quién no pudo evitar enmudecer ante la cristalina mirada de ojos esmeraldas fija en él. Como por arte de magia, todo el enojo y la frustración que sentía -que en realidad encubrían la tremenda culpa que lo carcomía por dentro al haber llevado a su hermano al extremo de humillarse ante un Dios en su primer día como Patriarca- se esfumaron.-
- Si no sabés la respuesta, te la voy a decir Kanon. ¡No!, ¡Ni muerto!, ¡No importa si es frente a los demás Santos de Oro, a Athena, Poseidón o quién mierda sea, primero soy tu hermano después soy el Patriarca!, ¿Está claro?
Como si alguien lo hubiera golpeado en la nuca, Kanon se dejó caer de rodillas a los pies de Saga y rompió en llanto, conmovido por sus palabras y enojado, consigo mismo por la difícil posición en la que había puesto a su hermano.-
- Pe-perdón, Saga... Perdón... -al instante, sintió los brazos del nombrado, enfundados en la túnica del Patriarca, envolviendo su cuerpo- Perdón por ser tan egoísta...
- Está bien, Kanon, tranquilo... Está todo bien... -le susurró con voz suave, acariciando su larga cabellera verde agua- Ahora dime, ¿Qué fue lo que pasó? -le preguntó nuevamente.-
Kanon se tomó su tiempo antes de contestar. Entre sollozo y sollozo se debatía internamente sobre si contarle la verdad de lo sucedido o no. Él también quería proteger a Saga desde su lugar, así que optó por callarse la boca.-
- Ya no tiene importancia, Saga. No lo recuerdo muy bien... -contestó finalmente, aferrándose al pecho de su hermano y permitiéndose sentir su embriagador aroma- Cualquier castigo que decidas para mí, lo aceptaré con gusto...
- Por lo visto Athena no se ha enterado de lo sucedido, así que por esta vez, no te impondré ningún castigo. Pero quiero que sepas, Kanon, que la próxima vez, no estoy seguro de que será tan fácil cubrirte... -mientras hablaba, Saga tomó el rostro de su gemelo entre sus manos y lo obligó a mirarlo a los ojos.-
- No te preocupes Saga, te prometo que no habrá una próxima vez...
- Está bien, Kanon... -asintió el mayor, esbozando una cálida sonrisa mientras limpiaba las lágrimas de sus ojos con los pulgares de sus dedos- Te quiero. Nunca lo olvides... -acto seguido, para su sorpresa, Saga depositó un suave beso sobre su mejilla, muy cerca de la comisura de sus labios.-
Ese inocente gesto perturbó al menor, quién se sorprendió a sí mismo luchando contra los impulsos de girar el rostro hacia su hermano para colocar su boca dentro del radio de alcance de sus labios.-
Cuando se separó, Kanon imaginaba, por el calor que sentía, que sus mejillas debían estar ardiendo al rojo vivo.-
Por suerte, Saga no hizo ningún comentario sobre esto. De seguro pensaría que era debido al llanto previo, porque de lo contrario, Kanon se vería envuelto en un verdadero problema de tener que explicar los motivos de su rubor.-
¿Qué iba a decirle?, ¿Que se había sonrojado al pensar en la idea de que ese beso cayera sobre sus labios?, ¿Quería que así fuera?
Una pequeña voz le susurraba la respuesta desde el interior, pero su contenido era tan perturbador que Kanon no se animaba a reproducirlo ni en sus más íntimos pensamientos...
CONTINUARÁ...
Notas/Comentarios de la autora:
AL FIN PUDE SEGUIR ESTE FIC! DIOS GRACIASS POR ILUMINAR MI MENTE!
Y mil gracias a todos los que dejaron review!
Prometo que el próximo capítulo se subirá más seguido que este! Y esta vez tengo elementos que refuerzan esta afirmación! Y eso es que casi te tengo terminado! Así que no pierdan de vista esta historia!
Y si a alguien le gusta dragon ball Z los invito a chequear en mi perfil la historia responsable de la resurrección de mi inspiración!
Sayou!
